martes, 27 de abril de 2010

Coleccionismo (I)

Tras comentar algunas cervezas ha llegado el momento de mostrar mi colección de latas de cerveza, que he ido recopilando tras varios años, aunque hace ya varios años que dejé de acumular latas, muy a mi pesar, por falta de espacio. A pesar de que en mi opinión las latas de aluminio no son el mejor recipiente para degustar la cerveza, sí que es cierto que siempre he tenido una predilección por las latas desde el punto de vista de coleccionista. A la hora de degustarlas, lo mejor es abrirlas y servirlas en otro recipiente que bien puede ser en un vaso de cristal, una copa con forma de cáliz, o una jarrita de barro, según corresponda. De esta forma podremos eludir el gusto un tanto metálico que imprime el aluminio a la cerveza

La foto que adjunto a continuación es sólo de una parte de esta colección.


La relación de cervezas por país de procedencia:

Alemania: Becks, Warsteiner, LowenBräu, Schlösser, Mammut, Krombacher, Gralsburg, Eichbaum,  Kronen, Steinburg, LowenWeisse, EKU, Grafenwalder, Gold Ochsen, Furftemberg, Tucher, Berliner pilsner, Bitburger, Diebels, Erdinger, Franziskaner, Kostritzer, Pilsator.
Rep.Checa: Zlatopramen, Staropramen, Budweiser, Primator, Pilsner Urquell.
Bélgica: Gluck Pils, Bellevue Kriek, Maes, Jupiler, Leffe, Grimbergen.
Holanda: Amsterdam Explorator, Amsterdam Navigator, Amsterdan Maximator, Heineken.
Francia: Kronemburg, Millbrau, Saverne 8,8, Belzebuth.
Grecia: Alfa, Mythos.
Rumanía: Ursus, Silva, Ciuc.
Dinamarca: Carlsberg, Royal Ceres.
Reino Unido:  Gordon's, Tetley's.
Suecia: Crocodile, Norrland Guld.
Argentina: Quilmes.
Austria: Zipfer.
Australia: Foster's.
Estados Unidos: Coors.
Irlanda: George Killian.
Trinidad y Tobago: Corsaire.
Turquía: Efes

Muchas de ellas son difíciles de encontrar en España. Gran parte de ellas las traje de Andorra, donde estuve trabajando y viviendo durante una temporada. Allí la oferta en cervezas y todo tipo de bebidas espirituosas es increíble, un paraíso para todo amante de la cerveza (o el whisky, o el ron), lo que ayudaba en las frías noches del invierno que pasé por aquellas tierras. Y otras fueron traidas directamente de su pais de origen en alguno de mis viajes por el viejo continente.

Más adelante incluiré la segunda parte de mi colección de latas y otros artículos cerveceros, como vasos, jarras y posavasos.

Espero que os guste.

lunes, 26 de abril de 2010

Weltenburger. Prost "pater"!!!


En esta ocasión voy a hablar de una cerveza de trigo (o Weizen Bier, en alemán) proveniente de la región de Baviera en Alemania. Esta zona de Europa, que tengo el gusto de conocer, es una de las zonas donde mayor producción y tradición cervecera existe en el viejo continente, y por la que, he de reconocer, tengo una especial devoción, que seguramente se advertirá en mis palabras.
Como su propio nombre indica (kloster en alemán significa monasterio), se trata de una cerveza de tradición monástica, producidas por monjes desde la edad media.
En la edad Media, sólo el clero y la nobleza podía permitirse la posibilidad de producir cerveza, y es precisamente en los monasterios donde tienen su origen muchas de las mejores cervezas que podemos degustar hoy en día, empleando incluso los mismos procedimientos, recetas e ingredientes que han perdurado tras siglos de existencia.


UN POCO DE HISTORIA...

La abadía benedictina Weltenburg de inicios del siglo VII (año 620) es el monasterio más antiguo de Baviera.
La abadía se encuentra situada en un enclave de ensueño, como si estuviéramos en un cuento a orillas del Danubio, junto al municipio alemán de Kelhiem. En este histórico enclave, tras sus ancestrales muros, desde el año 1050 y siguiendo su tradición, los monjes benedictinos hacen la más noble de las cervezas. La cerveza del monasterio de Weltenburg le debe su gran popularidad al insigne arte de producir cerveza siguiendo los estrictos preceptos bávaros de pureza.
Este monasterio además se puede visitar. En el histórico sotano de roca se encuentra el centro para visitantes. Allí le espera a los interesados una exposición sobre la historia del monasterio de Weltenburg, un cortometraje sobre la cervecería y muchos otros interesantes detalles sobre la tradición casi milenaria de elaborar cerveza en Weltenburg. También se muestra un pequeño documental sobre la vida monástica en el interior del monastario.
Aquí el visitante logra conocer cuál es el origen de la premiada y más popular cerveza oscura “Weltenburger Kloster Barock Dunkel” y por qué esta cerveza de trigo y de alta fermentación cada vez es más popular.
Las visitas guiadas son desde Pascua de Resurección hasta octubre, los viernes, sábados y domingos.




La Weltenburger produce varios tipos de cerveza:
-La Weltenburger Kloster Barock Dunkel, que anteriormente he mencionado.
-La Hefe-Weissbier Hell, que es de la que voy a hablar a continuación.
-La Weltenburger Kloster Anno 1050.
-La Asam Bock
-La Barock Hell
-La Urtyp Hell
-La WeissBier Dunkel
-La Winter-Traum, especial de Navidad.
e incluso una pilsen y una de trigo sin alcohol.

Como se puede comprobar la oferta es amplia, destacando especialmente las cervezas de trigo.



Weltenburger Hefe-Weissbier Hell

Se trata de una cerveza de trigo "blanca" (Weiss Bier). En otra ocasión comentaré la WeissBier Dunkel (de trigo tostada) y la afamada Barok Dunkel.

Graduación: 4,5º

CATA

Color y aspecto:
Tras servirla en la característica copa para las cervezas de trigo, podermos distinguir una bebida turbia y de color amarillo intenso.
La espuma es abundante al igual que sucede con otras cervezas de este mismo estilo.

Aroma:

En un primer instante nos sorprenderemos con un notable aroma dulce y frutal como a plátano, mezclado con el de pan recién hecho.
También se puede advertir la presencia de especias.

Sabor y textura:
Con alta carbonatación, la combinación con las notas de especias produce un ligero cosquilleo en la nariz. El gusto en el paladar es refrescante, y agradable, pero a la par que intenso, apreciándose fuertemente el sabor a trigo.
El final del trago es más frutal, pero no tal dulzón como el plátano, sino más bien ácido, como a cítricos, dejando un regusto con un muy leve amargor, con poco trasfondo alcohólico.

De las mejores cervezas de trigo (blancas) que he probado.

Puntuación: 8,5/10

sábado, 24 de abril de 2010

Marston's Pedigree. So british!



A pesar de que las bitter ale inglesas no se encuentran entre mis cervezas preferidas, la cerveza sobre la que voy a hablar en esta ocasión merece una mención especial: la Marston's Pedigree. La Marston's es toda una institución cervecera en Gran Bretaña.
En la etiqueta de las botellas de esta compañía británica aparece el lema "Official beer of England", lo que nos hace tener una idea del grado de reputación que tiene esta cervecera de Inglaterra. Su larga existencia se remonta hasta 1834, y desde entonces ha ido absorbiendo diferentes cerveceras de la competencia en los alrededores (Midlands, Cumbria y Gales). Más adelante, en 1999, fue precisamente la Marston's la que fue absorbida por Wolverhampton & Dudley Breweries, que le cambió el nombre a Marston's PLC en el año 2007.
Actualmente la compañia posee tres grandes centros de operaciones en las islas británicas: En WolverHampton, en CockerMouth, en el distrito de los lagos, y en Burton upon Trent (la cuna de la ceveza británica), donde se encuentran los renombrados pozos de aguas duras y sulfurosas, ricas en azufre, y que son utlizadas como ingrediente base para la elaboración de sus cervezas.
Entre las cervezas que fabrica esta cervecera destacan: 
- STRONG PALE ALE (6,2º.) de tipo “Strong Pale Ale”.
- PEDIGREE BITTER (4,5º), de la que hablaré a continuación.
- OYSTER STOUT(4,5º) de tipo “Stout”, oscura y muy suave. 
- OLD EMPIRE (5,7º), del tipo IPA (Indian Pale Ale) elaborada con la receta original de la cerveza exportada a las tropas británicas en la India.

 


Marston's Pedigree
Se trata de una ale de sabor único, muy reputada en las islas británicas y fuera de ellas.
Para su elaboración continúa utilizando el legendario y tradicional sistema de fermentación Burton Union, empleando barriles de madera de roble.
Figura entre el top ten de muchos rankings elaborados por prestigiosos catadores de cerveza, y es considerada como una de las cervezas inglesas por antonomasia.

Graduación: 4,5º
Aspecto: De color ambar, similar a un te. Espuma de color crema y escasa.
Olor: El esperado para una ale inglesa. Olor a malta, algo dulzón, como a caramelo.
Textura: Escasa carbonatación. Suave y refrescante, entra sorprendemente bien.
Sabor: Comienza de forma muy suave, apenas sin sabor, y poco a poco van apareciendo la malta con un ligero gusto dulzón (como a miel y a caramelo), hasta terminar siendo seca, algo ácida y con un amargor suave. Es precisamente en el final, donde se queda patente su sabor tan especial, y que se debe a las aguas sulfuradas del pozo Burton, que parece ser el ingrediente clave en la elaboración de esta cerveza. Este importante detalle es el que define el regusto que deja en boca.
Para degustarla plenamente es recomendable no tomarla a una temperatura muy baja, sino a unos 10 o 12 grados. Personalmente, quizás este detalle es el que menos me guste de este tipo de cervezas (de hecho en Inglaterra se sirven ligeramente tibias) por lo que suelo tomarlas más frías. A pesar de que pase por alto algunos detalles aromáticos y en el sabor, por contra se acentúa la sensación refrescante.


Puntuación: 7/10

lunes, 19 de abril de 2010

Duvel, una cerveza para celebrar toda una victoria



Se trata de una strong ale belga. Es una de las cervezas de este tipo más apreciadas en su país de origen, Bélgica. Llevaba un tiempo con ganas de probar esta cerveza, debido a su buena reputación como una de las mejores strong ale que existen. He de decir que cuando la probé no me decepcionó en absoluto. Esta cerveza es una auténtica maravilla que podemos encontrar fácilmente en las secciones de cervezas de importación de los principales hipermercados como Alcampo o Hipercor.

UN POCO DE HISTORIA:

La Duvel es una de las cervezas producidas por la fábrica perteneciente a la familia Moortgat. Esta cervecera fue fundada por por Jan-Leonard Moortgat en 1871. Desde entonces la fábrica ha pasado por diferentes etapas, algunas de ellas con alguna que otra dificultad, de la que han sabido recuperarse.
En esta ocasión el nacimiento de esta cerveza no viene de siglos atrás, como ocurre con otras cervezas elaboradas a partir de procedimientos artesanales, y recetas ancestrales, guardadas celosamente entre los muros de un monasterio medieval.

El origen de esta cerveza belga es algo más reciente, pero no por ello menos curioso. Se remonta a comienzos de siglo, cuando estaba a punto de concluir la Gran Guerra (que era el nombre que nuestros abuelos dieron a la Primera Guerra Mundial, pensando que no podría haber otra semejante).
Los fabricantes de esta cerveza tomaron la decisión de crear una nueva variedad a modo de celebración por el fin de la guerra y la victoria del bando en el que participó Bélgica. Qué mejor motivo, para crear algo especial. Y tanto, porque nos encontramos ante una de las cervezas reinas en su especialidad,
que tiene bien merecida su fama. Dado que era su producto estrella la familia Moortgat, tenía que pensar en un buen nombre le dio el nombre de Victory Ale.
En cuanto al origen del nombre corre una leyenda, que podréis encontrar en más de una página por internet. Resulta que una de las primeras personas que probó la cerveza, debido a su alto contenido alcohólico, afirmó con vehemencia que "se trataba de un diablo", textualmente la describió como "nen echten duvel" (un verdadero diablo), de ahí su nombre: "duvel" que quiere decir diablo en belga). Al parecer, fue tal la rápida propagación de esta curiosa anécdota, que rápidamente empezó a ser conocida por este nombre, de modo que la cervecera se decidió a cambiarle el nombre por el que conocemos actualmente.



CATA
Graduación: 8,5º
La botella donde se envasa es del mismo tipo que la Augustijn: Achaparrada, regordeta y de aspecto robusto. Este tipo de botellas presenta esta forma, precisamente para soportar la presión interior del vidrio, debido a la segunda fermentación que tiene lugar tras el envasado.
La Duvel es además, una de esas cervezas que tiene su propio y específico vaso para desgustarla plenamente como merece, al igual que sucede por ejemplo con otras cervezas como la Orval o la Kwak.
La copa para la Duvel ha de tener forma de "pera", como la que se aprecia en la imagen, en la que, se incluyen notas (en inglés eso sí) para apreciar las características de esta cerveza.


Color y aspecto:
Su coloración es atractivamente dorada, algo turbia, sin filtrar.
Siempre acompañada por una alta y densa capa de cremosa espuma.

Olor:
Es una cerveza con marcado aroma lupulado. Presencia de levaduras y algo afrutada.

Textura y sabor:
Sorprendetemente suave y aterciopelada. La espuma permanente y durarera hasta apurar la copa, le aporta cremosidad.
Marcado contenido alcohólico. Sus 8,5º pueden darnos una sorpresita final, si no marcamos las pausas para degustar esta cerveza, o más de una ;).

Ideal: para acompañar una sobremesa.

Puntuación: 8,5/10

jueves, 15 de abril de 2010

Augustijn, en un recóndito monasterio belga





La primera cerveza sobre la que hablaré es la cerveza Augustijn, que probé por primera vez las pasadas Navidades, y que en más de una ocasión, en alguna de mis periódicas visitas a la sección de cervezas del Hipercor, incluí en mi cesta de la compra.
Se trata de una cerveza belga de tipo abadía, triple.
Es relativamente fácil de encontrar. Como he comentado en la sección de cervezas de importación de cualquier Hipercor la tienen disponible a un precio muy razonable. Es sencillo identificarla, gracias a su particular forma de la botella (regordeta, achaparrada y panzuda), similar a de otras cervezas belgas como
la Gulden Draak, y al monje que aparece impreso en su etiqueta.


UN POCO DE HISTORIA...
Hace 700 años, en 1295, la abadía Augustijner fue fundada gracias al apoyo de la familia Borluut. Esta es precisamente la razón por la que el año 1295 se incluye en la etiqueta de cada botella de la cerveza AUGUSTIJN.
En 1295, la abadía Augustijner era la primera abadía de la orden de los agustinos en los Países Bajos.
Esta abadía llegó a convertirse en uno de los centros religiosos, políticos y culturales más importantes de Europa durante los siglos XIV y XV.
En 1582, dentro de una época especialmente convulsa en lo concerniente a la religión, la abadía fue arrasada totalmente por los Calvinistas. Pero poco después, la abadía resucitó y se convirtió en otra vez un centro religioso y cultural importante, hasta la Revolución Francesa, cuando expulsaron a los monjes y la abadía fue vendida para financiar las campañas militares de Napoleón. Posteriormente, la abadía fue recuperada pero nunca volvió a tener la misma importancia.
Actualmente en la abadía viven solamente 7 monjes. Hace más de 20 años los monjes dieron permiso para que la centenaria receta y sus ingredientes fueran utilizados por la cervecera belga Van Steenberge para la  producción de esta cerveza. Esta cervecera está situada al norte de Bélgica en un pequeño pueblo llamado Ertvelde. Esta cervecera produce otras dos excelentes cervezas: La Gulden Draak, que he mencionado anteriormente y la Piraat.


CATA:
Hay tres variantes dentro de las Augustijn: Dark, Blond y la Grand Cru. En la cata hago referencia a la Blond.
Como la mayoría de las cervezas de abadía lo ideal es degustarla en una copa de tipo cáliz.
Graduación: 8º
Vista:
De color oro oscuro, con brillos que tornan a naranja. No llega a ser turbia, pero si traslúcida, con sedimentación, por lo que a veces es confundida con una cerveza de trigo. La espuma es abundante y cremosa, aunque no muy durarera.
Olor:
El aroma es intenso, dulce notas de frutas y cereal, de ahí que recuerde también en parte a las cervezas de trigo.
Textura:
Cuerpo compacto, y con marcada carbonatación. Se aprecia el cosquilleo de las burbujas en la lengua.
Sabor:
Marcado sabor a malta. Afrutado y algo especiado Sensiblemente alcohólico.
Ideal:
Para acompañar una tabla de quesos. Apta para aquellos que quieran iniciarse en las cervezas de abadía.

Puntuación: 7/10

miércoles, 14 de abril de 2010

Buen caballero y amante cervecero

Esta es mi primera entrada en mi blog que estará dedicado a la mejor bebida que existe en el mundo: la cerveza, aunque todo es cuestión de gustos, claro está. Si me oyen los amantes del vino, ahora que lleva ya unos cuántos años de moda, no estarán obviamente de acuerdo con esa afirmación, aunque también he de decir, que el vino es una bebida que goza de mis simpatías y a la que poco a poco he ido acomodando mi paladar con el paso del tiempo.
No es mi intención establecer una "guerra" entre la bebida del dios Baco y la milenaria bebida dorada, pero el primer lugar en mi corazoncito gastronómico, lo tengo reservado para la cerveza, en cuanto a bebidas se refiere.
Como he dicho, el vino y lo relacionado con su mundo ya lleva bastantes años gozando de una gran popularidad. A mi juicio, esto se debe a una excelente y durarera campaña de marketing y mejora de la imagen del producto, aparte de las innegables cualidades positivas que el vino posee. Todos hemos oido hablar alguna vez de que un vaso de vino con las comidas ayuda a protegernos contra las enfermedades cardiovasculares, por ejemplo.
Aparte de esta campaña, tradicionalmente el entender de vinos, saber catarlos, distinguir sus aromas... ha sido relacionado, de forma quizá inconsciente, con cierto refinamiento o elitismo.
Sin embargo, con la cerveza ocurre algo sensiblemente diferente. Para empezar, hay mucha gente que desconoce la enorme riqueza y diversidad de tipos de cerveza existentes en el mundo. Asocia directamente la cerveza con tomar cañas con el aperitivo, y sólo conocen la típica cerveza de barril, que pueden servir en cualquier bar. Cuidado! no voy a decir nada encontra de una caña bien tirada, acompañada de su correspondiente tapa. Soy un fan "number one" de este tipo de cervezas, y de la sagrada institución hispánica del aperitivo, acompañando una buena cerveza con una generosa tapa.
De hecho en España gozamos de varias marcas de cerveza francamente buenas, ideales para acompañar el aperitivo, una reunión con amigos o lo que se tercie. Es más, el "culpable", o mejor dicho responsable, de que comenzara mi pasión por la cerveza fue un botellín bien frío de Mahou, que tomé por primera vez en mi adolescencia.
Pero obviamente estas cervezas, las clásicas "rubias", no son comparables con otro tipo de cervezas como las cervezas de abadía belgas, o las ales inglesas, o alguna bock alemana, por poner algún ejemplo.
La cerveza también ofrece cualidades como el color, el olor, el sabor o la textura, que pueden aportar matices complejos y gratificantes a la degustación de la cerveza que vayamos a tomar. Definen su personalidad, como ocurre con otras bebidas. De hecho, existe un proceso de cata para la cerveza (del que algún día hablaré), como lo hay para el vino.
Aparte la cerveza ha llevado y sigue llevando ligada la idea de que engorda terriblemente, y provoca la aparición de los tan detestados michelines. Cualquiera de nosotros habrá oido multitud de veces esa expresión de "barriga cervecera". Sinceramente, alguien piensa que quien posee una figura acentuadamente curvilinea en la zona abdominal, se debe sólo a la cerveza? Influye mucho más la dieta que la propia cerveza. Obviamente por su contenido alcohólico, y las levaduras que incluyen muchos tipos de cerveza, aporta una serie de calorías que evidentemente, no es como el agua, pero engorda mucho menos de lo que la gente imagina. Menos por ejemplo, que un zumo o un refresco que contiene muchos más azúcares.
Con la cerveza, como ocurre con otras bebidas alcohólicas, lo único que hay que tener en cuenta es que hay que disfrutarla con moderación, aunque con ventanja respecto al vino y otras bebidas espirituosas, ya que muchas cervezas tienen baja graduación, aunque es cierto que las hay de alta graduación, con las que hay que tener más cuidado, ya que las muy traicioneras se suben a la cabeza de forma súbita e inesperada, pudiéndonos provocar que pillemos una "castaña" considerable cuando queramos darnos cuenta.

Afortunadamente, estas ideas extendidas sobre la cerveza se van suavizando, y cada vez está tomando más auge el mundo de las cervezas de importación, y las cervezas de elaboración artesanal, generando cada vez más aficionados, entre los cuales me incluyo, e incluso la imagen de la cerveza ha mejorado sensiblemente, ya que es posible encontrar estudios que nos confirman las múltiples cualidades benignas de la cerveza (incluso para las embarazadas!). A pesar de todo ello creo que en este terreno, aun queda camino por recorrer. Alguien imagina pidiendo en un restaurante la carta de cervezas al camarero? jejeje. Aunque ya me he encontrado algún restaurante donde sí la ofrecen, así como la proliferación de secciones cada vez más extensas, dedicadas a las cervezas de importación en muchos centros comerciales. Esto es señal de que en este sentido ha mejorado la imagen de la cerveza, y de que se facilita el acceso a las diferentes variedades de cervezas de numerosos países, lo cual satisface a todo buen cervecero, como un servidor.

Después de este preámbulo, un tanto literario, me meteré en faena, para ir compartiendo mis experiencias relacionadas con la cerveza: desde la desgustación de diferentes marcas, hasta rutas urbanas por pubs de distintas ciudades o incluso países, con lugares para recomendar a todo buen amante cervecero.

Creo que llegó el momento para hacer una pausa y tomarme una jarrita de fría cerveza. Salud!