sábado, 29 de mayo de 2010

Pilsner Urquell, en el corazón de Bohemia


En mi último post hablaba de las cerveza de estilo pilsner alemán, y hablando de este tipo de cervezas, es obligado hacer mención a la cerveza checa. La República Checa es uno de los países de mayor tradición cervecera de toda Europa y del mundo, especialista como ninguno en las cervezas lager de estilo pilsner, ya que este tipo de cervezas, como dije anteriormente son originarias de la región de Bohemia.
Pilsener, pilsner, o pils, son los nombres con los que se designa al estilo de cerveza lager más famoso del mundo: ahí están nuestras "amadas rubias", con permiso de nuestras novias o mujeres. (Qué buen anuncio por cierto el de Amstel, http://www.youtube.com/watch?v=2RPzJf-4hpQ). Y el lugar de nacimiento de este tipo de cerveza con su característico color dorado brillante es la ciudad de Plzen, en Bohemia, una de las regiones más bonitas de toda Europa con ciudades de cuento como Cesky Krumlov, por ejemplo.
Hoy os voy a hablar de la cerveza checa más conocida, que seguramente conozcáis, o que ya hayáis tenido el placer de degustar: la Pilsner Urquell.
Las cervezas checas eran de color castaño y en su mayoría turbias, hasta 1842, cuando Josef Groll, un cervecero proveniente de Baviera, fue contratado por el gobierno de la ciudad de Plzen, para elaborar una cerveza especial para la fábrica de cerveza del pueblo (la Plzensky Prazdroj) que pudiera ser un digno rival de un nuevo estilo de cervezas, que estaba haciendo verdadero furor en aquella época, unas cerveza de color cobrizo provenientes de la vecina imperial: Viena. Era necesario que el orgullo checo saliese a relucir, y Groll como buen maestro cervecero, cumplió con el encargo, creando una cerveza fresca, transparente, y dorada, coronada con una espuma rala, blanca, nívea, como si fueran algodones o nieve. La ligereza de la cerveza fue conseguida, gracias al malteado: se sustituyó el calor directo de las brasas de carbón candentes, por el aire caliente, con lo que fue posible producir la malta con tonos más pálidos de los habituales. Lo que para nosotros hoy es algo muy común, en aquel momento supuso toda una noverdad.
A esta cerveza se le puso el nombre de Pilsner Urquell (que literalmente significa, originaria de Plzen), y este estilo, debido a su gran aceptación, entre la mayoría de la población, se extendió rápidamente por todo el mundo.
Esta cerveza se caracteriza por tener un contenido de alcohol bastante moderado, rondando los 4,4º cuando por regla general, la mayoría de las cervezas de la Europa central tiene una graduación del 5%. El azúcar no fermentado de la cerveza le aporta su riqueza asertiva. Actualmente la cerveza Pilsner Urquell produce el 20% de las cervezas vendidas en la República Checa, y es el principal exportador de cerveza del país.



La fábrica actualmente se encuentra a orillas del río Radbuz. Se construyó allí en el siglo XIX, sobre roca arenisca, en la que se excavaron los túneles, en los que se almacenaría en frío la cerveza producida. Este laberinto de galerías subterráneas, contiene más de 3500 barriles de madera de roble, donde la cerveza madura en condiciones de temperatura y humedad para convertirla de una cerveza joven y precoz, en una cerveza de majestuosa plenitud y madurez. Al igual que sucede con otras compañías de conocidas marcas, como la Carlsberg, la Hofbräu, o la Guinness, la fábrica no es sólo un lugar de trabajo, sino que además cuenta con un centro de visitantes, donde ofrece una exposición sensorial de materias primas y una descripción de los procesos de elaboración de la cerveza empleados durante más de 100 años, además de una singular degustación al final en las bodegas subterráneas de la fábrica, donde se puede probar la Pilsner Urquell enfriada de modo natural sin pasteurizar.
Ente sus secretos de elaboración, se encuentran:
- El agua, traida de las fuentes de la propia cervecera, baja en sulfitos y carbonato, ideal para la producción de pilsner.
- La triple decocción de la malta, que ayuda a descomponer los carbohidratos complejos, en azúcares más simples, que se pueden fermentar.
- La fermentación en frío, que hace que la cerveza conserve más sabor de los lúpulos especiados (Zatec) y el dulzor de la malta de cebada de Bohemia o Moravia.
- Los tanques de acero donde se produce la fermentación, que sustituyen a los antiguos de madera.


Nota de Cata:
Aspecto : Transparente y brillante, elegantemente dorada, con una densa corona de espuma que idealmente ha de alcanzar un grosor de 35mm, y que estando bien tirada en su correspondiente copa, debe dejar las características puntillas blancas pegadas al cristal con cada sorbo.
Aroma: Olores limpios a dulce malta con notas de especias, y matices florales provenientes de los lúpulos (Saaz). 
Sabor: Comienza con sabores delicadamente dulces y especiados, y que van abriendo paso a un rico gusto a malta con un final largo, floral y envolvente, dejando un agradable regusto seco y amargo en el paladar muy reconfortante. Una excelente pilsen.

Nota: 7,8.

sábado, 22 de mayo de 2010

Los 4 ases de la baraja Pilsner Alemana.

Hoy voy a hablar de las cervezas de estilo Pilsner Alemán. Qué gran país Alemania! Qué gran variedad de ricas cervezas! No sé si ya lo he llegado a comentar en alguno de mis anteriores posts, pero no lo puedo ocultar, y es que tengo debilidad por el país teutón, y en especial, por Baviera y su capital Munich, la cual he visitado en más de una ocasión. Su arquitectura, sus animadas calles, sus ambiente tanto por el día, como por la noche, su tradicional gastronomía, el carácter de la gente, mucho más abierto de lo que gente podría suponer de los alemanes, su cultura y gusto por la cerveza, el Oktoberfest, esos "biergarten" tan animados en verano, ...

La cerveza pilsner de estilo alemán, es uno de los tipos de cerveza más extendidos por todo el mundo, aunque el estilo pilsner es originario de la región de Bohemia, en la República Checa, concretamente en la ciudad de Plzen, de donde toma el nombre. La cerveza pilsner alemana, se caracteriza por seguir la Reinheitsgebot, o ley de la pureza bávara de 1516, impuesta por el duque Guillermo IV de Baviera, y que desde entonces forma parte de las leyes que en Alemania, que han de cumplir todos aquellos que deseen producir cerveza en el país.

A continuación voy a comentar las que para mi son las 4 cervezas más importantes de este estilo en Alemania, aunque hay infinidad de marcas, como por ejemplo: Tucher, Spaten, Kostritzer, Erdinger, Warsteiner, etc.

Bitburger: La Bitburger, fue fundada en 1817. Una de las principales especialistas en pilsner de Alemania y del mundo. Ha llegado a ser conocida gracias al patrocinio internacional de encuentros deportivos, y es considerada por muchos, como la mejor fábrica de cerveza pilsner de barril. El secreto de elaboración se basa en la utilización del agua del propio pozo de la fábrica a 300m. de profundidad y en el empleo de la cebada cervecera (Hordeum distichum) de verano.
Bitburger Premium Pils:
De color amarillo dorado, con aromas a malta y lúpulo, el sabor es ligeramente dulce, muy equilibrada, de cuerpo medio, finaliza con un regusto seco. Resulta efervescente, ligera, distinguida, llena de sabor y refrescante. Mi favorita.


Diebels: La Diebels fue una empresa particular entre 1878 y 2001, año en el que fue absorvida por el gigant Inbev, del cual un día hablaremos. La Düsseldofer Alt es la marca de cerveza más famosa y vendida en Alemania. Aunque en esta ocasión nos centraremos en la Diebels Pils.
Diebels Pils:
De color ambarino, y con una corona de espuma blanca duradera, en su aroma se aprecia moderadamente la malta y cereales tostados, como a heno. Con una carbonatación suave, resulta dulce al comienzo, dando paso a un amargor moderado, que es más apreciable en el prolongado regusto que deja.



Krombacher: Es en el año 1803 cuando se tiene constancia escrita, por primera vez, de la existencia de esta compañía, pero no fue hasta principios de siglo, en el año 1908 cuando se consideró a la marca Krombacher, como realmente arraigada. La empresa flaqueó bastante en el periodo entreguerras, pero finalmente comenzó a crecer de nuevo a partir de 1990. Desde 2005 es la marca premium lider en Alemania, llegando a producir 500 millones de litros de cerveza al año.
Krombacher Premium Pils:
De color oro, con una densa capa de espuma blanca, su olor tiene notas dulces de malta, y algo más leves de lúpulo, como a hierbas y pino. Ligera en boca, con una carbontación apreciable, su persistente final amargo es bastante agradable, y hace que resulte altamente refrescante


Löwenbäu: Löwenbräu es una de las marcas más famosas del mundo, y una de las más antiguas también, llegando a tener más de 5 siglos de historia. En 1948, tras la segunda guerra mundial, comenzó a exportar cerveza, primero a Suiza y luego a lugares más lejanos. En 1997 se unión con otra gran conocida cervecera, la Spatenbräu, formando parte ambas del gigante Anheuser-Inbev.
Löwenbräu Premium Pils:
De color amarillo brillante. Con una corona media de espuma, es una cerveza burbujeante, con una carbonatación moderada. Los aromas son los clásicos de una pilsner alemana, puros, a malta y a plantas silvestres.Con un cuerpo de ligero a  medio, el sabor es al comienzo a malta, pero va aumentando a lúpulo al final, que se prolonga en un regusto amargo seco.




sábado, 15 de mayo de 2010

Hoegaarden, el renacer de la cerveza blanca belga



Hoy voy a hablar de la máxima representante de la cerveza blanca belga: La Hoegaarden, que recibe el nombre del mismo pueblo donde nació.
Tuve la ocasión de probar por primera vez esta cerveza en un fantástico viaje que hice por tierras flamencas en la Navidad de 2006, y me sorprendió gratamente, por resultar altamente refrescante sin dejar de ser compleja.
Hoy en día es bastante sencillo encontrarla servida de grifo de barril en muchos de los bares especializados de Madrid, en algunos restaurantes, e incluso en las grandes superficies, aunque yo prefiero particularmente la que es servida de barril en su característico vaso, de grueso cristal y grandes proporciones, antes que la embotellada.

Un poco de historia

En un pueblo llamado Hoegaarden, próximo a Tienen en el corazón de Flandes, es el lugar donde se ha producido el renacimiento de la cerveza blanca belga. 
 Ya se tenía constancia de que allá por el lejano siglo XV, en torno a 1445, se producía cerveza en este mismo lugar, cuando los monjes que allí vivían, quiénes si no, se entregaban con devoción y entusiasmo a la fabricación de cerveza. Sin embargo esta tradición se perdió hacia la mitad del siglo XX, tras la segunda guerra mundial.
 Pasados unos años, en 1965 comenzó un movimiento de recuperación de la tradición cervecera en este pueblo, a manos de Pierre Celis, que siendo lechero de profesión, empezó a producir en su pajar, una cerveza que fuera como la que bebía en su juventud, y que tanto añoraba. Así pues, pasado un tiempo fundó con la ayuda de un maestro cervecero veterano, una primera fábrica de cerveza llamada Cloister, o De Kluis en flamenco. No pasó demasiado tiempo para que sus productos fueran adquiriendo la categoría de cerveza de culto, muy especialmente entre los jóvenes del lugar. Dado que la demanda crecía a un ritmo elevado, en la década de los 80, Celis compró una fábrica de refrescos en el pueblo y la reconvirtió en una fábrica de cerveza. Pero en medio de este escenario tan prolífico y con un futuro aún más prometedor, la mala fortuna hizo aparición, y un incendio en 1985 quemó la fábrica. En aquel momento contó con el apoyo financiero de uno de los gigantes cerveceros (Interbrew o Anheuser-Busch InBev en la actualidad), para que la reconstruyera. Obviamente, este apoyo no iba a ser gratuito, y con el paso del tiempo, lo que en un principio fue un préstamo, terminó siendo un título de propiedad, y comenzaron a surgir discrepancias entre las partes, ya que tenían opiniones diferentes en qué características debía reunir la cerveza a producir.
Finalmente Celis abandonó la fábrica, y se instaló por su cuenta en Estados Unidos, mientras que en Europa la cerveza Hoeggarden no ha dejado de cosechar éxitos durante los últimos años, llegando a extenderse a todo el mundo, superando una cifra de ventas de vértigo: nada más y nada menos que 120 millones de litros al año.


Hoegaarden witbier
Aparte de la clásica cerveza blanca o witbier, Hoegaarden emplea sus tanques de prducción para la elaboración de diferentes estilos:
La Speciale, que es una versión más fuerte que la clásica.
La Grand Cru, que contien solamente cebada, y que mejora con los años, como las cervezas maduradas en botella.
La Forbidden Fruit, de nombre muy sugerente, con un sabor dulce a malta, y que se elabora siguiendo una antigua receta alemana.

Cata:
Graduación: 5º
Color y aspecto: Turbia, traslúcida, de color amarillo muy pálido, más que las típicas cervezas de trigo alemanas. Capa de espuma amplia, densa y duradera.
Olor: Olor a cereales, con notas de especias y frutos cítricos. Se aprecia el toque del cilantro y el curaçao empleados en su elaboración.
Sabor y textura:
Al comienzo se aprecian notas dulces de malta, que va dando paso a una marcada acidez y notas cítricas, y finaliza en un retrogusto ligeramente amargo y breve. 
Se trata de una cerveza muy estimulante a la par que refrescante, ideal para tomar con unos mejillones al vapor, o con unas gambas a la plancha.

Puntuación: 7,25/10

lunes, 10 de mayo de 2010

Britain vs. Deutchsland



Hoy voy a hablar sobre la curiosa competencia que existe entre 2 compañías cerveceras: la Brewdog, de Escocia y la Schorschbräu de Alemania. Parece que ambas compañías se han empeñado en sumirnos en una espiral de escalada alcohólica con las cervezas que se han dedicado a producir durante los últimos años.
Las dos compañías están especializadas en la elaboración de cervezas de muy alta graduación, mucho más que algunas cervezas belgas que alcanzan o incluso superan los 10º. Estamos hablando de cervezas que alcanzan los 20º, 30º o 40º como si se trataran prácticamente de un whisky.

Como ya apunté en mi primer post, mucha gente mantiene la idea de que la cerveza es una bebida alcohólica, de baja graduación, simple, y que se toma esencialmente como bebida refrescante, con la que alternar el aperitivo y que debe ser consumida a temperaturas muy bajas para ser degustada.
Para los que conocemos un poco más el mundo de las cervezas de importación, no nos supone tanta sorpresa el conocer la existencia de cervezas que duplican holgadamente la típica graduación de las cervezas pilsener, pero lo de estas compañías, francamente he de reconocer que sí me ha sorprendido. Jamás sospeché que una cerveza pudiera ofrecer tal concentración alcohólica.


Por ahora la batalla la va ganando la escocesa BrewDog, que con su última cerveza estrella, una IPA (Indian Pale Ale) llamada Sink the Bismark (ahí, han estado muy agudos los escoceses), han conseguido desbancar del primer puesto de cervezas, en cuanto a grados de alcohol se refiere, a la alemana Schorschbock, por tan sólo 1 grado, llegando a alcanzar los 41º. Ahí es nada.
Ahora bien, quien tenga interés por degustarla va a tener que rascarse un poco el bolsillo, porque la botella de 33cl cuesta la nada despreciable cantidad de 40 libras. Hay que pagar más de una "pound" por cada grado.
La empresa escocesa ya tenía en el mercado dos cervezas de muy alta graduación: La Tactical Nuclear Penguin (de nuevo con nombre bélico) con 32º y la Tokyo con 18.2º.
Como detalle curioso, no dejéis pasar la oportunidad de echar un vistazo a los spots de la compañía escocesa, dentro del la propia web. Sus videos de promoción son la mar de ingeniosos, con un humor tan ocurrente como ácido. Otra muestra de su ingenio es el propio nombre que le han dado a la cerveza: El nombre de la cerveza está inspirado en la película "Hundan el Bismarck" que trata de la  operación de caza que llevó a cabo la marina británica al buque de guerra alemán del mismo nombre, como si en su particular competición con la cervecera bávara, tratasen continuamente de darles caza. El título de la película surgió a su vez, de una conocida cita perteneciente al mismísimo Winston Churchill, que esgrimió durante una intervención en la Cámara de los Comunes, después de que el acorazado nazi Bismarck hundiera al buque británico Hood, lo que causó una gran conmoción en el Reino Unido.


La que hasta ahora era la cerveza más fuerte, la Schorschbock de 40º, procedía de la fábrica de cerveza alemana Schorschbräu en la región de Oberasbach, al norte de Baviera. Ésta tiene un grado de alcohol menos que la cerveza escocesa. En este caso eligieron una presentación para la cerveza que hiciera honor a su singularidad. Vienen embotelladas en recipiente de cerámica y selladas a mano con cera.

En ambos casos estas cervezas no se encuentran disponibles en España, o al menos no he encontrado en ningún distribuidor o tienda de cervezas de la red, que las ofrezca a la venta en España. Hay que recurrir a la página web propia de las compañías para poder comprarlas, pero incluso en el caso de la alemana, tampoco es posible, ya que no sirven las cervezas a particulares del extranjero, y aunque proponen un par de tiendas virtuales internacionales donde adquirirlas, no he conseguido localizarlas. Una verdadera lástima, porque me hubiera gustado poder hacer de árbitro en esta particular contienda, y al margen de los grados de cada cerveza poder decidir, por cuál me decantaría. Aunque, el elevado precio, en especial de la escocesa, también hace que tenga mis reticencias. Lo cierto es que termina resultando un capricho algo caro.
Por el momento, mantendremos nuestra neutralidad, a la espera de que resulte algo más sencillo conseguirlas y a que el precio sea un poco más asequible.

Bueno, bueno, bueno... últimas noticias a 10 de Mayo de 2010: los alemanes no se rinden y vuelven a la carga, en las novedades de su página web (05/2010) anuncian el lanzamiento de una nueva Schorschbock de 43º!!! que tienen que decir los escoceses al respecto? Esta guerra desde luego que no ha acabado.