martes, 29 de junio de 2010

Franziskaner, todo un icono cervecero

Hoy voy a hablar de una de las cervezas de trigo más conocidas mundialmente, la Franziskaner. Aquí en España, es quizás la cerveza de trigo más extendida y conocida, junto con la Paulaner, ya que es bastante fácil de conseguir, prácticamente en cualquier gran superficie, y a un precio muy asequible comparándola con otras cervezas de trigo de importación, como la Schneider, o la Schöfferhoffer.
La Franziskaner (la web está en alemán o inglés, para los interesados) es una cerveza proveniente de Alemania, cuyas raíces se encuentran en el sur de Baviera, cerca de mi querida Munich. Es una cerveza fácilmente identificable por utilizar en su etiquetado la imagen de un monje franciscano, de ahí el nombre que recibe en alemán. Fue Ludwig Hohlwein en 1935, el encargado de diseñar el monje Franciscano mencionado,
siendo a partir de entonces el logotipo utilizado para la Franziskaner, llegando a constituir todo un icono para los amantes de la cerveza a nivel mundial.
De nuevo los monjes, aparecen como protagonistas íntimamente unidos a la producción de una cerveza. Como ya he comentado en algún post anterior, los monjes fueron los encargados de guardar celosamente las recetas de producción de la cerveza durante la Edad Media, y que posteriormente transmitían de unos monjes a otros, con el fin de hacer preservar la tradición cervecera. Los monasterios, así pues, constituyeron los principales centros de elaboración de la cerveza en la vieja Europa durante siglos, ya que las comunidades monacales, eran las que podían disponer de medios y tiempo para la producción de cerveza, la cual estaba destinada principalmente al consumo de la nobleza (en muchas ocasiones por encargo) y el propio clero.
En 1363 Seidl Vaterstetter funda la primera cervecería no perteneciente a la corte, ya que en particular la producción de cerveza de trigo en esta época, era un privilegio, casi reservado a la propia nobleza.
Este cervecería se encontraba situada en la Residenzstrasse de Munich (Alemania), al lado de un monasterio de monjes franciscanos, y por eso recibió el nombre "Bräustätt bey den Franziskanern" (La cervecería al lado de los Franciscanos). Históricamente, la cervecería pasó por muchos dueños hasta llegar al siglo XX, donde la historia de Franziskaner discurrirá en paralelo a otra conocida marca alemana de cerveza, la Spaten.
En plena crisis tras la Primera Guerra Mundial, en 1922, para poder superar mejor las dificultades de la postguerra, el propietario de Spatenbräu, Gabriel Sedlmayr y Joseph Sedlmayr, propietario de Leist-Franziskanerbräu, deciden fusionar ambas compañías fundando una nueva compañía cuyo largo nombre sería "Gabriel und Joseph Sedlmayr Spaten-Franziskaner-Leistbräu" (toda un reto a la hora de pedir la enésima cerveza en la barra, para cualquier parroquiano de la típica taberna con tres o cuatro cervezas entre precho y espalda, y si no es alemán, roza el límite de lo imposible).Junto con esta fusión, ambos empresarios firmaron una acuerdo con uno de los gigantes cerveceros alemanes, la Lowenbräu.
Tras la Segunda Guerra mundial surgen problemas de abastecimiento, por falta de materia prima y las restricciones que impuso el gobierno militar provisional de los aliados. No es hasta la siguiente década, en los 50, cuando de nuevo la cerveza alemana empieza a resurgir llegando a ser exportada primero a Europa y después a América.
Posteriormente, en la década de los ochenta, el año 1984 cocnretamente, se convierte en un año clave para la historia de Franziskaner, ya que la cerveza de trigo elaborada por Spaten, se separa del resto de la gama de cervezas producidas, y a partir de entonces es comercializada con propio y definitivo nombre: Franziskaner.A partir de entonces empezó su gran éxito.
A pesar del acuerdo que existía entre la Löwenbrau y Spaten-Franziskaner desde los años 20, es en el año 1997 cuando esta unión alcanza otra dimensión, llegando a fusionarse, creando el Spaten-Franziskaner Löwenbrau Gruppe. Las fábricas de las antiguas compañías se encuentran físicamente colindantes, aunque siguen manteniendouna cierta rivalidad como estrategia empresarial para reafirmar la imagen de marca de cada cerveza.
La nueva compañía que surgió de aquella fusión, es hoy por hoy uno de los principales grupos cerveceros de Alemania, llegando a producir varios millones de hectolitros de cerveza al año, y manteniendo participación en otras compañías cerveceras de prestigio. Franziskaner fabrica 3 variantes (al menos son las que conozco) de cervezas de trigo: La Hell, la Dunkel y la Kristall. Las 3 las podéis encontrar fácilmente en la sección de cervezas de importación de las grandes superficies como Alcampo, Carrefour o Hipercor, y son fácilmente identificables por el logo del franciscano, y el color de la etiqueta, que puede ser dorado (Hell), burdeos (Dunkel) o gris plata (Kristall).

Cata:
Para poder disfrutar esta cerveza, al igual que sucede con el resto de la familia de las cervezas de trigo, es necesario a la hora de servirla, seguir el siguiente sencillo procedimiento:
- Utilizar en primer lugar el vaso adecuado: El vaso idóneo para las cervezas de trigo es un vaso largo de cristal, cuya capacidad suele ser de 50 cl. Tiene una forma un tanto aflautada, siendo más estrecho
en la base, y ensanchándose en la parte superior. Lo bueno de la Franziskaner, es que en muchas ocassiones existe alguna oferta para comprarla en pack, que suele venir acompañada por un bonito vaso de este tipo,
con el logotipo del monje franciscano grabado, y que podréis utilizar para degustar otras cervezas de trigo que podáis adquirir.
- Es conveniente enfriar tanto el vaso como la botella antes de servirla, aunque no es necesario llegar a los 4ºC o 5ºC como con con las pilsen, si es conveniente servirla entorno a los 6ºC o 7ºC. Tened en cuenta que cuánto más enfriemos la cerveza más difícil es distinguir los aromas y sabores, en especial cuando son complejos. Digamos pues, que lo ideal es mantener un "equilibrio" al respecto, pero esto obviamente también va en gustos.
- Una vez enfriada la cerveza, a la hora de servirla, se ha de servir volcando la botella sobre el vaso inclinado hasta vaciar la mitad de la botella aproximadamente. De esta forma evitaremos la formación excesiva
de espuma, y crearemos una "base" sólida de líquido sobre la que completar el llenado del vaso, de forma que se cree la espuma claramente separada y con el grosor y consistencia justa. Para ello a continuación, lo que hay que hacer es remover la botella, de esta forma, disolvemos las levaduras que quedaron en el fondo de la botella con el resto del contenido, y volcamos la botella de nuevo en vertical sobre el vaso. De este modo, la cerveza de trigo logrará aquirir la textura justa, y lograremos obtener una corona densa y cremosa de espuma de unos 4 cm de espesor aproximadamente, lo ideal para las weiss-bier.
HELL
Mi preferida de las 3 variantes.
Graduación: 5º
Color:De color amarillo intenso traslúcido. Se trata de una cerveza turbia, sin filtrar. La corona de espuma es densa y persistente, si se sirve adecuadamente. Esta corona es parte fundamental para poder disfrutar plenamente este tipo de cervezas, ya que será lo primero que entrará en contacto con nuestro olfato y gusto.
Aroma: Limpio y penetrante. Afrutada, con abundancia de cítricos y plátano.
Sabor: Muy suave (quizás demasiado), no existe apenas amargor, pero resulta refrescante. La carbonatación acentúa la sensación de refresco en el paladar.
El regusto es seco, ligeramente ácido y picante.
La recomiendo especialmente para aquell@s que quieran iniciarse en las cervezas de trigo, aunque para muchos amantes de este tipo de cervezas, la Franziskaner es una buena cerveza, pero que no llega a "cuajar", ya que no alcanza la complejidad y personalidad de otras cervezas de trigo. En cualquier caso, yo tengo un aprecio especial por la Hell de Franziskaner ya que fue la primera cerveza de trigo que probé en España.
Puntuación: 8/10


DUNKEL:
Graduación: 5º
Color: De color cobrizo, opaca, en apariencia sin tanta sedimentación como su hermana la Hell. Servida en su vaso de tubo, forma una capa de espuma abundante y duradera, de color crema.
Aroma: Aroma agradable, suavemente afrutado con notas dulces de caramelo.
Sabor: Suave, con un ligero dulzor proveniente de la malta del trigo, que contrasta con el amargor del tostado. El final en boca es largo, pero la sensación predominante es demasiado suave para mi gusto en una Dunkel.
Puntuación: 7,5/10


KRISTALL:
Graduación:5º
Color: De color amarillo pálido. Es la versión filtrada de su hermana la Hell, por lo que no se aprecia sedimento ni turbidez. La espuma es de similares características.
Aroma: Ligeramente afrutada, con notas cítricas mucho más sutiles que las de la Hell o la Dunkel.
Sabor: La más suave de las tres, no mantiene la personalidad de las otras Franziskaner, pero es ideal, para aquellos a los que no llega a gustar demasiado la cerveza por su amargor. Una alternativa excelente a la cerveza con limón, por su predominante carácter suave, y que puede ayudar a los más recelosos a engancharse al mundo de la cerveza, y en particular a las cervezas de trigo.
Eso sí, para los amantes cerveceros es sensiblemente la más floja de las 3.
Puntuación: 6/10

lunes, 28 de junio de 2010

Schlenkerla, una cerveza única y artesanal


Hoy voy a comentar una cerveza puramente artesanal, y de un sabor único, particular, e inconfundible que sorprenderá a todo el que se decida a probar esta joya proveniente del corazón de Franconia. Estoy hablando de la Schlenkerla Rauch Bier. Se trata de una cerveza ahumada (rauch bier, en alemán) especialidad única de la ciudad de Bamberg.

Bamberg es una preciosa ciudad bávara, con edificios medievales, un ayuntamiento de cuento, y callejuelas  repletas de cervecerías con encanto. Se encuentra situada en el norte de Franconia, en Alemania. Tuve la oportunidad de pasar un día en esta ciudad en 2005 durante un viaje alrededor de Baviera, que fue verdaderamente memorable. Hablar de Bamberg implica hablar también de su afamada cerveza ahumada, una de sus principales y más conocidas especialidades gastronómicas. Esta cerveza se caracateriza por estar elaborada a partir de malta que recibe el humo de las brasas de madera de haya con las que es cubierta mientras que se seca al horno. El humo proveniente de las brasas es el responsable de dotar a la malta de su tan característico aroma ahumado.


La legendaria cervecería Schlenkerla, ubicada en pleno centro histórico de Bamberg, ya era conocida en 1405, por producir este particular tipo de cerveza. Entre 1405 y 1615 el edificio de la cervecería fue vendido varias veces, llegando a ser posteriormente destruido y reconstruido durante la Guerra de los Treinta Años.
Desde 1678 ha habido diferentes y numerosos dueños de la cervecería. El más importante ellos fue Johann Wolfgang Heller, que adquirió en una colina a las afueras Bamberg, una cueva excavada en la roca para almacenar la cerveza durante el verano. Actualmente esta colina, se llama "Stephansberg", y está en el centro de la ciudad. La cervecería se trasladó entonces a esa localización. Aunque el nombre oficial de la cervecería es hoy en día "Heller-Bräu", todos los lugareños la conocen como Schlenkerla. Este nombre se debe a uno de los dueños que tuvo la cervecería durante el siglo XIX, que era minusválido, y tenía una forma muy particular de mover los brazos cuando caminaba de forma torcida. Esta forma de caminar, se llama coloquialmente "schlenkern", y es por ello que la gente a partir de aquel momento comenzó a conocer a la cervecería como Schlenkerla, que es el nombre que ha perdurado desde aquel entonces hasta la actualidad.
Actualmente la cervecería es administrada por la familia Trum que, desde hace varias generaciones, se encargan de dotar de una magia especial al local y de elaborar esta joya artesanal. 
Dejo la dirección web de la cervecería Schlenkerla por si hay alguien interesado en conocer más acerca de la cervecería, su historia, sus variedades de cervezas, cómo se elaboran, etc. Incluso es posible comprarla directamente a la propia cervecería a través de un formulario que tienen creado a tal efecto en su web, sirviéndola a domicilio, incluso al extranjero. De este modo es posible poder degustarla, sin necesidad de viajar hasta Alemania (aunque no dejéis de hacerlo, si tenéis oportunidad de organizar una visita a Bamberg). Es posible comprarla por cajas de botellas de medio litro. Los dueños son encantadores y muy formales, en pocos días, tras haber realizado el pago por transferencia bancaria, tendréis en vuestra casa el pedido con las cervezas, listas para poder disfrutarlas.

Cata:

Graduación: 5,1º

Color: Una vez servida en un vaso de pinta, es de color oscuro, casi negro, similar al café. Servida adecuadamente, forma una duradera capa de espuma, de textura y color cremosos.

Aroma: Desprende un intenso aroma a ahumado, como el bacon, o el queso ahumado. Después se aprecian notas a malta tostada algo especiada, y a café. Es un aroma tan intenso y envolvente, que resulta totalmente inconfundible.

Sabor: Resulta sorprendente y embriagador. Se detecta un fuerte sabor predominantemente ahumado, y en segundo plano, se aprecia el sabor ligeramente dulzón al grano tostado de la malta, que da paso a un largo regusto a lúpulo ligeramente amargo matizado por el persistente aroma a ahumado. Logra tener un equilibrio casi perfecto entre el dulzor y el amargor. Una cerveza única y altamente recomendable a cualquier amante de la cerveza. Beberá algo que casi con total seguridad no haya probado jamás. Ideal para acompañar una tabla de quesos y/o salchichas con diferentes tipos de salsas, en especial, mostaza.

Nota: 9,5/10

lunes, 21 de junio de 2010

London pride, el orgullo del imperio


Amig@s cervecer@s, hoy voy a hablar de una cerveza genuinamente británica, probablemente una de las cervezas con mayor tradición en los pubs ingleses, junto con las Marston's. Estoy refiriéndome a la London Pride ("el orgullo de Londres") de Fuller's, que es servida prácticamente en todos los pubs de Londres, en sus característicos grifos de bombeo, también denominados extractores. Esta cerveza, al igual que otras cervezas de la misma compañía, han logrado diferentes premios en concursos de cerveza nacionales (como el Champion Beer of  Britain) e internacionales, siendo quizás la compañía cervecera británica más galardonada.

La compañía cervecera que lleva el nombre de Fuller, Smith & Turner tiene tras de sí una larga historia que discurre a lo largo de los 3 últimos siglos. El nombre de Fuller se remonta al año 1829 cuando se solicitó a John Bird Fuller que aportara apoyo financiero a una cervecera de la época con problemas económicos. La sociedad creada a tal efecto en aquel momento, terminó por disolverse en 1845 y Fuller surgió de nuevo más tarde con otra compañía de cervezas, la Romford Brewery, llevando consigo a Henry Smith y a su propio yerno, que era maestro cervecero, John Turner. Juntos terminaron fundando la compañía Fuller, Smith & Turner (desde luego que el nombre no fue muy original, la verdad). La asociación creada  terminó convirtiéndose en sociedad con cotización en bolsa a partir de 1929 (no eligieron muy buen año para comenzar su andadura en bolsa). Aún hoy en día, a pesar de la apertura a los inversores de capital externos, sigue habiendo algunos Turner y Fuller en la dirección de la empresa actual y entre los accionistas. Fuller's (como terminó conociéndose de forma coloquial a la compañía) fábrica sus cervezas con cebada y lúpulos puramente ingleses, procedentes de los condados de Kent y Worcestershire. También utiliza agua tratada adecuadamente, y su propia levadura y caramelo.
Aparte de la London Pride, Fuller's fabrica otras cervezas como por ejemplo: La London Cream, hecha como cerveza nitrogenada, la Summer Ale, o la Mr. Harry.


Cata:
En cada uno de mis viajes a la capital británica, siempre he aprovechado para tomarme alguna pinta de esta cerveza bien tirada desde sus característicos grifos, aunque no es necesario viajar al Reino Unido, para poder probarla, ya que también es relativamente fácil de tomar en España en algunas cervecerías de importación, e incluso comprarla en botella la sección de cervezas de algún hipermercado.
Graduación: 4,7º.
Color y aspecto: De color ámbar intenso, algo turbia. Ofrece una fina corona de espuma al servirla.
Aromas: A mermelada de frutas y cítricos, y ligeras notas florales agradables provenientes de los lúpulos empleados.
Sabor: Inicialmente predomina el sabor a toffee y caramelo, para dar paso a un amargor intenso derivado del lúpulo. El regusto que deja es amplio, refrescante, prolongado y con un amargor persistente.

En resumen:
La London Pride es una cerveza bien equilibrada con sabor a malta y lúpulo, y un suave aroma a fruta. Una auténtica Ale inglesa.

Nota: 8/10

miércoles, 16 de junio de 2010

Konichiwa!

 
 
Hoy vamos a dar un gran salto geográfico, y vamos a dotar al post de exotismo, para hablar de las cervezas más representativas del país del sol naciente.
Antes del viaje que hice a Japón el pasado año ya conocía alguna cerveza japonesa, como la Asahi y la Sapporo, dos de las cuatro cervezas japonesas, que han conseguido fama internacional. Aunque es algo complicado poder adquirirlas en un supermercado en España, resulta mucho más fácil tomarlas si váis a un restaurante de comida japonesa o incluso asiática. Junto con la Asahi, y la Sapporo, que son las más conocidas en nuestro país, se encuentran otro par de compañías cerveceras que exportan sus cervezas al resto del mundo desde el país de Shin-Chan y Doraemon, y que a pesar de ello, no llegué a conocer hasta el viaje a Japón que hice el verano pasado. Estoy hablando de la Kirin, y la Orion, que junto con la Asahi, y la Sapporo se podría decir que son los 4 magníficos dentro de la industria cervecera japonesa. Japón, en contra de lo que pueda parecernos en un primer instante es un país con gran tradición cervecera, y con un gusto y afición por la cerveza como en pocos países he visto. Allí cada noche en Tokyo, después de las largas jornadas de trabajo, las izakayas se ponen atestadas de oficinistas, hombres de negocios y jóvenes, dispuestos a pasar un buen rato compartiendo una botella de sake, o unas cuántas cervezas. Podría casi decir, que la pasión por el sake, y la cerveza casi se encuentran a la par, al menos en el ámbio urbano, en grandes ciudades como Tokyo, Osaka, o Kyoto. Predomina principalemente el gusto por las cervezas lager y pilsen, aunque también existen cervezas artesanales como la Minoh Aji, de la que hablaré en otro momento.



Asahi: Quizás el más importante productor de cerveza en Japón, entró con mucha fuerza en el mercado nipón, con el lanzamiento de su cerveza estrella: la Asahi Super Dry (mi preferida), que desde comienzos de la década de los 80 es quizás la cerveza más afamada y consumida en Japón. Las cervezas Asahi son conocidas ser suavemente aromáticas a lúpulo, con un perfil atenuado, pero a la par con un sabor limpio, vigoroso y muy refrescante

Se fabrica en distintas plantas de producción distribuidas por el país nipón, aunque destaca el singular edificio en "forma de jarra de cerveza con espuma", que tienen en la capital, Tokyo, cercano al tradicional barrio de Asakusa, y que puede ser visitado. Aparte, contiene una gran variedad de restaurantes, por lo que recomiendo que si algún día podéis ir a Tokyo, cuando visitéis el templo de Senso-ji, en Asakusa, os acerquéis cruzando el río Sumida al edificio de Asahi para hacer una visita.
Asahi, aparte de su cerveza estrella, también produce la cerveza Asahi Stout, siendo una excepción a los característicos sabores de Asahi.


Kirin: Kirin es una compañía de refrescos y cervezas muy extendida por todo el país, que llegó a ocupar dos terceras partes del mercado cervecero japonés, gracias a su principal cerveza, la Kirin lager. Esta cervecera arrastra una larga tradición desde la apertura de su primera fábrica en 1907 en Yokohama. Su hegemonía finalizó cuando Asahi lanzó al mercado la SuperDry, que desplazó del primer puesto en las preferencias de los nipones a la Kirin lager. También fabrica otras dos variedades de cerveza: la Kirin Ichiban y la Kirin Tanrei. Yo la que he tomado normalmente, tanto en los restaurantes donde la he encontrado en Madrid, como cuando estuve en Japón es la Kirin Ichiban. Sin dejar de ser una buena cerveza, con cuerpo, es una lager un tanto más común. Con muy poco amargor (y yo tengo predilección por las cervezas un poco más amargas), no tiene mantiene el mismo equilibrio que la Asahi Dry. Para mi gusto la colocaría en el último lugar con respecto a las otras tres.


Orion: Orion es una compañía con origen en Okinawa, en la zona tropical del país, cubre más del 50% del mercado de cerveza en las islas más meridionales de Japón, aunque también se encuentra extendida por diferentes zonas del país. Tuve el gusto de probar su Orion Premium Draft beer, en un restaurante de Kyoto, en el que el dueño, muy amable (como todos los japoneses), era de Okinawa. Decía con una gran sonrisa orgullosa, que es la cerveza de las cervezas.

Esta cerveza está fabricada pensando en la adaptarción a  un clima caliente y húmedo como es el de Okinawa, y también en gran parte del territorio japonés (no os quiero contar el calor que pasé cuando estuve el verano pasado, verdaderamente asfixiante). Investigando un poco he logrado saber que la malta y el lúpulo son importados de Alemania y la República Checa. Es una cerveza de estilo pilsner, que está dotada de un amargor mayor que la mayoría de las pilsner, precisamente por el uso de estos lúpulos bávaros y checos. Al servirla crea una espuma de color crema, con una mezcla maravillosa entre el dulzor y el amargor anteriormente comentado.


Sapporo: La Sapporo ocupa el cuarto puesto de las principales compañías cerveceras niponas, en lo que se refiere al volúmen de ventas, aunque hay muchísima gente que adora la sensación suave que deja en la boca y lo bien que entra. Esta compañía se fundó en la isla de Hokkaido en 1870, durante la modernización japonesa, y al cabo de poco tiempo, llegó a ser una firma conocida en todo el país, y también internacionalmente tras iniciar sus exportaciones. 

La primera vez que la probé fue en un restaurante de sushi en Manhattan, y me causó una sensación muy agradable. Era la primera cerveza japonesa que probaba y me impresionó por su sabor suave y ligero, con un punto peligroso, ya que entra con mucha facilidad y la graduación alcohólica pesa, por lo que hay que saber tomarla a ritmo pausado.

miércoles, 9 de junio de 2010

No sólo de cebada está hecha la cerveza...

Hoy voy a incluir un post dedicado a las cervezas de trigo, por las que tengo una especial debilidad desde el momento en el que la probé. Es cierto, que estando acostumbrado a las cervezas de maltas más usuales, a base de cebada, la cerveza de trigo tiene un gusto especial, más suave, dulce y afrutado.

Hace una generación la weissbier, como denomina en Alemania a la cerveza de trigo, o también denominada weizen bávara, estaba de capa caída, con signos inequivocos de una clara y progresiva decadencia. Este tipo de cerveza, históricamente con mucha tradición, y que en otros tiempos fue privilegio de reyes y principes, comenzó a verse como una bebida "pasada de moda", propia de personas mayores, en comparación con el brillo fresco y juvenil, y el éxito de las cervezas lager. Pero, a comienzos de la década de los 80, esta percepción cambió por completo. Comenzó de nuevo a estar de moda, y este tipo de cerveza comenzó a estar incluida en lo "in", siendo redescubierta por los jóvenes. La noticia comenzó a propagarse por todo Baviera, y los maestros cerveceros y aficionados a la cerveza de todos los lugares del mundo sintieron curiosidad. Más o menos en la misma época, las cervezas blancas o witbiers de Bélgica (a las que dediqué un post anteriormente, con su máximo exponente, la Hoegaarden), experimentaron un resurgimiento, que hay que agradecer a Pierre Cellis, un exlechero belga, que recuperó para todos los aficionados este tipo de cerveza.
Productores de otros países, como el Reino Unido o los USA, han tomado nota del atractivo internacional que tiene este tipo de cervezas. Algunos producen ahora cervezas de trigo siguiendo la tradición bávara de las weissbier, de dónde provienen, o por el contrario se inclinan más por el sabor especiado y cítrico de las cervezas blancas belgas.

El sabor tan característico de las cervezas de trigo se debe fundamentalmente a sus ingredientes:

La Malta: Las cervezas de trigo son una mezcla de malta pálida y de trigo, pero es precisamente esta última la que supone un elevado porcentaje de la molienda final. Esta combinación proporciona un sabor ácido y refrescante a la cerveza. Un toque final de lúpulo es el causante de la introducción de un carácter alimonado, y afrutado con burbujas.

La Levadura: Las weissbier bávaras en ocasiones tienen notas afrutadas de plátano, clavo o vainilla, procedente de las levaduras empleadas, y pueden resultar turbias (denominadas hefeweizen en alemán) como la Schneider, la Paulaner, o la Maisels, a causa de la levadura que queda suspendida en la cerveza, o pueden ser transparentes (kristall). como la Franziskaner Kristall (muy ligera y fácil de encontrar en cualquier gran superficie) . Las cervezas de trigo pueden ser también tostadas y oscuras, siendo conocidas como dunkel, y las más fuertes como weizenbock,(como las respectivas variantes de la Veltenburger).

Las Especias: Este es un toque identificativo de las cervezas blancas belgas, o witbiers. Casi llegan a tener sabor como a pimienta, por la utilización de especias como las semillas de cilantro e incluso pimienta de la exótica Guinea, además de la cáscara de naranja Curaçao que proporciona un gusto muy especial, como por ejemplo la Hoegaarden. En algunos casos estos sabores especiados, pueden hacer que la cerveza resulte muy sedosa, como la witbier de Saint Bernardus.

sábado, 5 de junio de 2010

Chimay... el oro azul


Continuando con el tema iniciado de las cervezas trapistas o trapenses, voy a comentar la que quizás muchos consideran la reina de esta familia de cervezas. La Chimay es sin dudas, la cerveza más conocida de entre las 7 cervezas trapistas existentes, aunque no es la que más botellas produce. Recordemos, que la WestMalle, anteriormente comentada, es la que mayor volumen produce de entre las cervezas trapistas. La podéis encontrar de forma relativamente fácil. En la sección de cervezas de importación de cualquier gran superficie la podéis adquirir. En particular, en el Hipercor, que para mi es el almacén con la mejor sección de cervezas de importación podéis encontrar de las 3 variedades de Chimay, por un precio que oscila entre los 2,20 y 2,75 euros aproximadamente.


La abadía de Scourmont, llamada así por encontrarse en una pequeña colina llamada Scourmont, también llamada Notre Dame, se encuentra cerca de la aldea de Forges-les-Chimay, no lejos de la ciudad de Chimay, también cercana a la frontera con Francia, en la provincia de Hainaut. La abadía, de estilo románico, fue construida en 1850, y desde 1861 comenzaron a fabricar cerveza. Mientras que las abadías de la época, en principio, elaboraban la cerveza para sus propias comunidades, Chimay fue él primero en vender su cerveza con fines comerciales. El padre Pere Theodore, fue tras la Segunda Guerra Mundial quien impulsó la producción de cerveza de la abadía, llegando a ir a la Universidad de Lovaina para estudiar los procedimientos contemporáneos empleados para la fabricación de cerveza.
Chimay produce en la actualidad 3 variedades de cerveza, en función del color empleado para las etiquetas y tapas de las botellas: La roja, la blanca y la azul. Elegido es en referencia a esta última, el título del post.

Como es habitual en las cervezas trapistas, se trata de cervezas con una alta graduación alcohólica, así que tened cuidado, que en cuanto menos lo esperéis  podéis agarrar una simpática "turca". Son cervezas para disfutar pausadamente y en cantidades razonables.


Chimay Roja:

Fue la primera cerveza que se produjo en la abadía. Cerveza de tipo doble. Con 7% de alcohol, tiene una segunda fermentación en botella.
Color: Marrón rojizo.
Aromas: Dulce, a caramelo.
Sabor: Cerveza afrutada, algo avinada, de sabor firme y con regusto agridulce. Se aprecian las levaduras, acentuadas por la segunda fermentación en botella que experimenta la cerveza. El regusto es duradero y se va haciendo más intenso con el paso de los segundos.

Nota: 8
Chimay Blanca:

La Chimay Blanca es la última creación de los monjes del monasterio de Forges-le-Chimay. Se trata de una rubia triple, también llamada Capsule Blonde. Con un 8% de alcohol, experimenta como sus "hermanas" una segunda fermentación en botella.

Color: Ambar intenso.
Aromas: Dulce, y con un dejo a  los lúpulos empleados.
Sabor: Con mucho cuerpo. El sabor es agridulce, a uva y notas herbáceas, dando paso a un regusto amargo, por los lúpulos. Puede recordar a un vino blanco seco.
Nota: 8,5
Chimay Azul:
La Chimay Azul, la cerveza estrella de la abadía contiene un 9% de alcohol, es la de mayor graduación de las producidas en el monasterio, y es la que mejor fermenta y madura en botella. Podemos conservarla durante años guardada celosamente, a la espera de degustarla.  Fijaros, como detalle, que en la chapa viene anotado el año de fabricación. 
Como las otras dos de la abadía son cervezas, a las que yo califico como avinadas, me recuerdan algo al vino, y en este caso podemos considerar a la Chimay Azul, casi como un vino, con permiso de los enólogos y amantes del vino en general.
Color: Tostada oscura.
Aroma: Complejo, incomparable, e hipnotizador. 
Sabor: Muy complejo, como sus aromas. Comienza por un sabor a maltas tostadas, a frutos dulces como ciruelas, uvas, con un regusto ligeramente amargo a lúpulo.

Nota: 9,5

La tres botellas se fabrican en 2 formatos, el pequeño en botella achaparrada de vidrio ambarino, y en botella grande achampanada de 75cl, como si fueran botellas de cava.

Las versiones en este último tipo de botella, reciben su propio nombre:
- La Chimay roja, se denomina Premiere.
- La Chimay blanca se denomina Cinq Cents.
-La Chimay Azul, se llama Grand Reserve, teniendo además un nuevo formato llamado Magnum (esto me recuerda a la película Zoolander,,jejeje) en botella de 1,5 litros, para un festín apoteósico.

viernes, 4 de junio de 2010

SIETE, las cervezas trapistas son... (Westmalle (1))

En esta ocasión voy a hablar sobre las cervezas trapistas. Seguramente muchos de los que lean estas líneas, habrá oido hablar de las cervezas trapistas. Las cervezas trapistas, o también llamadas trapenses son cervezas que son elaboradas como las cervezas de abadía, que son aún más conocidas, y de las que existe una enorme variedad. La diferencia entre las cervezas trapistas y las cervezas de abadía, radica fundamentalmente en que las primeras reciben esta denominación al ser fabricadas por los propios monjes en los monasterios trapenses, siguiendo los mandatos de la "estricta observancia" de la regla cisterciense, que marcan la pauta de la vida diaria monástica de una forma austera, dura e inflexible, manteniendo a la oración y al trabajo como pilares fundamentales de la vida monacal. La cerveza que fabrican, forma parte de los productos de la tierra, fruto del trabajo de los monjes.

Actualmente este tipo de cerveza sólo se fabrica en 7 de los cerca de 200 monasterios trapenses existentes. Seis de estos siete monasterios se encuentran en Bélgica, y uno en Holanda, por lo que realmente existen sólo 7 auténticas cervezas trapistas, a pesar de que existen algunas compañías cerveceras que etiquetan sus cervezas de abadía como trapistas cuando realmente no lo son.Sólo son auténticas cervezas trapistas si llevan en el etiquetado, el siguiente símbolo:


Las siete cervezas trapistas existentes son:
- Westmalle.
- Chimay.
- Orval.
- Achel.
- Rochefort.
- Westvleteren.
Todas ellas de Bélgica.
Y:
- Trappe, en Holanda.

Dado que la mayoría de los monasterios trapenses productores de cerveza  trapista en la actualidad, se encuentran en Bélgica, la cerveza trapista se considera como la especialidad de cervezas más auténtica y enuina del país del Benelux. Este tipo de cervezas se caracterizan en general, por ser de alta graduación alcohólica, con una segunda o hasta tercera fermentación en botella.

Voy a comenzar por comentar una de estas cervezas: la WestMalle:

Esta cerveza la probé por primera vez en un fantástico viaje que hice en vísperas de Navidad a Bélgica, hace ya algunos años. De hecho, tanto me impactó esta cerveza, que me traje un pack con una preciosa copa de tipo cáliz de regalo, como la que se aprecia en la foto.



La abadía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón se encuentra en un paisaje llano en West Malle, entre la ciudad de Amberes y la frontera neerlandesa. El monasterio se fundó en 1794.
Comenzó a producir esta cerveza en 1836 y pocos años después la vendían los monjes directamente en la puerta del monasterio, siendo de esta forma la más antigua fábrica trapense post-napoleónica de Bélgica.
Esta cerveza trapista es curiosamente la que más botellas produce al año, por encima incluso de la Chimay, mucho más conocida, y digo curiosamente por dos motivos:
- El primero de ellos es que a pesar de ser la cerveza trapense con mayor producción no es nada fácil de encontrar en España, salvo en alguna tienda/bodega muy especializada, o consumida directamente en una cervecería de importación.
- El segundo motivo, es que la producción no está basada en criterios comerciales o empresariales, ya que son los propios monjes quienes la fabrican, con el objetivo de lograr obtener lo suficiente para la subsistencia del monasterio y el mantenimiento de sus obras benéficas en favor de la comunidad. Este motivo además, es la causa de que en esta cerveza prime ante todo la calidad, por encima del beneficio a obtener.

El monasterio produce actualmente sólo dos variedades:la Dubbel, y la Tripel, aunque tienen una tercera denominada "Extra", que podría resultar un auténtico clásico mundial, si los monjes decidieran finalmente comercializar. 

Westmalle Dubbel:
La Westmalle Dubbel es la cerveza oscura por excelencia de Flandes. Con un 7% de alcohol, es una cerveza de alta fermentación y con segunda fermentación en botella, como todas las de su clase.Entre los puntos claves de su elaboración destaca el agua empleada, que es obtenida de manantiales naturales subterráneos. El resto de sus ingredientes son: malta tostada, levadura propia, lúpulo y azúcar moreno.

Color: De color tostado oscuro, como avinada.

Aroma: Notas dulces a frutas y caramelo.
Sabor: Se precibe claramente un pronunciado sabor a malta tostada, algo dulce por el azúcar que termina asomando. Pero lo mejor de esta cerveza llega al final del trago, cuando los lúpulos empleados en la elaboración de la cerveza, la dotan de una fuerte personalidad, logrando un equilibrio perfecto. Un clásico.

Nota: 8,75


Westmalle Tripel:  

Con 9,5% de alcohol, se trata de una cerveza de alta fermentación y con segunda fermentación en botella, como su "hermana", la Dubbel. En este caso, estamos hablando de una cerveza  dorada y muy potente, tanto, que esta cerveza es conocida como la "triple" que hizo que todas las demás triples fueran "rubias". 
Los ingredientes empleados en su elaboración son en parte similares a los de la doble, salvo por la malta tostada y el azúcar que ya no es moreno, sino blanco.
Color: Dorado intenso, similar al whisky.
Aroma: Notas a especias y hierbas.
Sabor: Dulzona y afrutada al comienzo, dan paso a  un sinfín de complejos sabores y aromas,  fruto de la gran variedad de lúpulos empleados en su fabricación, y  que hace de esta cerveza algo único. 

Nota: 9,5



Recomiendo en ambos casos disfrutarla en su preciosamente diseñada copa en forma de cáliz y con el nombre del monasterio grabado en ella, donde podemos ver adheridos en cada sorbo los restos de su densa capa de espuma. Y a ser posible acompañada de una tablita de quesos ahumados, o en su defecto, de paté a la pimienta con rebanadas de pan candeal.