domingo, 24 de octubre de 2010

La Trappe, el último reducto trapense en Holanda


Como ya he comentado en más de una ocasión en el blog, tengo una debilidad especial por algunos tipos de cervezas entre los numerosos estilos diferentes. Las cervezas de abadía (y entre ellas, las trapenses) es uno de ellos. Hasta ahora había comentado un cierto número de cervezas de abadía provenientes de tierras belgas, pero también en los Países Bajos se fabrican cervezas de este y otros tipos que resultan auténticas exquisiteces. En este caso voy a volver a comentar una cerveza trapense, una de las siete existentes, y la única que es holandesa.
Estoy refiriéndome a La Trappe que es elaborada en el monasterio de Koningschoeven. Las otras seis son belgas y ya han sido protagonistas del blog en algún momento, como por ejemplo: la Westmalle, la Chimay, o la Orval. Por lo visto, se rumoreaba hace tiempo, que los monjes de la abadía podrían haber vendido su receta a una multinacional holandesa (Bavaria), que se encargaría de fabricarla empleando la misma receta pero fuera del monasterio, pero claro, si esto es así, a partir de ese instante la cerveza dejaría de llamarse trapense, pasando a ser una cerveza de abadía puesto que no cumpliría con los requisitos para poder obtener la denominación de origen de producto trapista auténtico. Pues bien, no es sólo un rumor, al parecer se confirmó la venta a la multinacional, aunque la supervisión de la producción la siguen haciendo los monjes, y aún sigue manteniendo la etiqueta de producto trapista, por lo que tendrá que cumplir con los preceptos para que así sea considerada.
Un poco de historia
Allá por finales del siglo XIX, concretamente en 1880, el abad del monasterio del norte de Francia de Sainte-Marie-du-Mont, se encargó de dirigir el destino de los religiosos de la abadía. Resultaba obvio que no eran tiempos muy propicios para la vida monástica en Francia, donde imperaba el laicismo y el rechazo a la religión. La legislación antieclesiástica de la época puso en peligro la supervivencia de muchos monasterios. Tal era la situación que los monjes de Sainte-Marie-du-Mont, pensaban que tendrían que huir apresuradamente del país. El abad, dado el panorama, resolvió enviar a uno de sus monjes, para que buscara refugio en otro país. Al final se decantó por los Países Bajos, que acogió hospitalariamente a los religiosos expulsados.
La comunidad monacal se instaló en la zona de Berkel-Enschot, en una parcela con una pequeña granja y un establo. Estas granjas eran conocida en la región como las “Koningshoeven” (granjas reales), ya que habían sido propiedad del rey Guillermo II.
El establo se convirtió en monasterio provisional y el 5 de marzo de 1881 se celebró la primera eucaristía en “Koningshoeven”. Para cubrir las necesidades de la comunidad y la supervivencia de la abadía, el primer prior, Nivardus Schweykart, decidió fundar una pequeña cervecería en 1884. La cerveza era la bebida predilecta del pueblo. Por aquel entonces, el número de cervecerías también era abundante. El prior que era hijo de cervecero, envió al monje Isidorus Laaber a Munich para conocer los secretos del arte de la elaboración  de cerveza. Dado que había cierta competencia, los monjes optaron finalmente por producir una cerveza de fermentación baja, ya que en esta región se elaboraban solamente cervezas de fermentación alta. Simultáneamente, otro hermano de la comunidad, Romaldus, que originariamente era cervecero en Groningen, comenzó la construcción de la cervecería. Y así fueron los comienzos de la única cervecería trapense de los Países Bajos. A día de hoy aún sigue constituyendo la principal fuente de ingresos del monasterio. Pero en un comienzo, no existía la marca "La Trappe" como tal. No fue hasta 1980. En aquel año decidieron lanzar al mercado una cerveza de alta fermentación, con la denominación de La Trappe. Tomaron como base las recetas de los años cincuenta. Y en 1991 se produjo el lanzamiento de la Quadrupel, que es la variedad más fuerte de La Trappe, con un 10% de alcohol. 


Actualmente son cinco las variedades disponibles a la venta en todo el mundo:
- Blond, una cerveza rubia, más fresca y aromática que otras rubias y con 6,5º.
- Dubbel, una cerveza tostada, oscura y con gran sabor, con 7º.
- Tripel, la tradicional cerveza de triple fermentación, afrutada y con 8º.
- Quadrupel, el producto la estrella dentro de la cervecera, y la más fuerte de las cuatro, con 10º.
- La Witte Trapist, una cerveza blanca de trigo.

Aparte, la cervecería de Koningshoeven saca al mercado cervezas especiales, como por  ejemplo, cuando por el 125 aniversario elaboró la cerveza La Trappe Isid’or. Una cerveza que solamente se vendió en el año del jubileo.

Para la elaboración de las cervezas de La Trappe, se utilizan exclusivamente ingredientes naturales, esencialmente: lúpulo, malta y levadura. La cervecera obtiene el agua para la cerveza de un manantial. La fermentación se produce con un tipo de levadura que actúa de forma óptima a "altas" temperaturas de entre 18 y 20 °C. Este tipo de fermentación se conoce como “superior” dando lugar a las cervezas denominadas de alta fermentación. La cerveza se embotella con levadura y azúcar. Esto hace que fermente después en la botella y desarrolle un aroma único.

Cata: En la cata comentaré la Dubbel, la Tripel y la Quadrupel.

Dubbel:

Graduación: 6,5º
Aspecto: Es de un color rojizo oscuro. La espuma, de color crema y aspecto esponjoso, es abundante a la hora de servir en copa, pero se disipa casi por completo en pocos minutos. La carbonatación es apreciable, pero de burbuja fina.
Aroma: Se trata de una cerveza marcadamente afrutada. Otros aromas predominantes son la malta tostada, levadura, y caramelo.
Sabor y textura: Se trata de una cerveza con cuerpo, fortaleza y algo alicorada, en la que pesa un poco la presencia del alcohol. Dulce al comienzo y de retrogusto (con un toque de café?) ligeramente amargo aunque prolongado. 

Nota: 7,25

Trippel:
Graduación: 8º
Aspecto: Cerveza de color anaranjado similar al ámbar, y de aspecto vivo. La capa de espuma es sabrosa, densa, amplia y generosa, ya que persiste más que en el caso de su hermana la dubbel. La carbonatación igualmente es apreciable aunque algo más acentuada.
Aroma: Como ocurre con las cervezas triples de abadía, presenta un marcado carácter afrutado (cítricos como la naranja y dulces como el albaricoque) y especiado (cilantro).
Sabor: Se aprecia la presencia de las levaduras y especias. Es una cerveza igualmente algo alicorada, como sucedía con la dubel. La presencia de alcohol contrasta con un sabor suave y balanceado. De cuerpo medio, comienza con un rico dulzor para finalizar con un retrogusto breve y seco.

Nota: 7,5

Quadrupel:

Graduación: 10º
Aspecto: De color granate con tono oscuro, traslúcida y algo turbia. La espuma es amplia y porosa, dejando rastro tras de sí en cada sorbo. Se aprecia que se trata de una cerveza con notable carbonatación.
Aroma: Al igual que sus hermanas se trata de una cerveza afrutada (manzanas?), con aromas a malta y levadura. Se aprecia claramente un aroma subyacente a madera, dándole un matiz avinado, también identificable en el gusto, debido a que esta cerveza madura en barrica de roble, por lo que adquiere características propias de las bebidas envejecidas de este modo.
Sabor: Se aprecia rápidamente de que se trata de una cerveza con mucho cuerpo, densa, maltosa, con un sabor muy afrutado y dulce, en logrado equilibrio con el amargor. La alta graduación alcohólica se hace notar, como en el caso de sus hermanas, marcando el carácter de la cerveza, que en este caso es algo avinada como las Barley Wine.
Nota:9

jueves, 14 de octubre de 2010

Schlappe Seppel, la cerveza del soldado cojo


De nuevo, de regreso a tierras germanas, y más concretamente por el sur de Frankfurt, al norte de la región de Franconia, voy a pasar a comentar una cerveza que goza de muy buena reputación por aquella región, por la que he tenido la suerte de viajar en más de una ocasión. Se trata de la Schlappe Seppel, originaria de la pequeña pero bella ciudad de Aschaffenburg. Una cerveza, detrás de la cual, existe una singular historia que explica su origen.
Corría el año 1631, justo durante la Guerra de los Treinta Años, cuando el rey Gustavo Adolfo de Suecia tomó la ciudad de Aschaffenburg. Tras la entrada del rey sueco en la ciudad, comenzaron a llevarse a cabo los preparativos para la ceremonia de recepción del monarca en el palacio real de Johannisburg en la misma ciudad. La sorpresa fue que la corte del rey, se encontró con que todas las reservas de cerveza de la ciudad se habían agotado durante los años guerra, ya que mientras que duró la misma no se producía en cantidad, por lo que no podrían utilizarla para calmar la sed del rey, aficionado a esta bebida. Finalmente encontraron un soldado que sabía cómo elaborar cerveza, por lo que reccurrieron a él para solventar el problema. Debido a que el soldado era cojo de un pie, era llamado de forma peyorativa "Schlappe Seppel", a modo de apodo, que significa "débil", y así fue como comenzó producirse la cerveza que tomó como nombre, el mote que recibió el soldado. Al menos es lo que cuenta la leyenda. De hecho, en las chapas de la botella, y en el logo de la marca, aparece este soldado con un pie encima de una barrica de cerveza.

Hoy en día, la cerveza es una de las favoritas de su región, y de toda Alemania y ha ganado numerosos premios internacionales. Existe una pintoresca taberna con el mismo nombre de la cerveza, en la ciudad de Aschaffenburg, situada en la calle del palacio y es popular entre los lugareños y turistas por igual.

Actualmente la Schlappe Seppel es producida por la cervecera Eder und Heyland, productora de otras marcas de cerveza como por ejemplo la Eder's y la Bavaria.
A su vez la Schlappe Seppel es producida en diferentes formatos: Export, Pilsner, Weissbier, Radler, Kellerbier y Dunkel, siendo esta última la comentada en la cata.



Cata:
 
Graduación: 5,2 º
Aspecto: De color marrón oscuro, casi negro, con un pequeño matiz granate o rojizo. Opaca, densa, y con una capa de espuma color crema, compacta, y consistente.
Aroma: Se percibe claramente el olor a malta tostada, a corteza de pan y cereal, con notas de café.
Sabor: Se trata de una cerveza con cuerpo, y cremosa. El paladar se inunda con el sabor a malta, complementado con notas de café, caramelo, y frutos secos (nueces). El lúpulo hace acto de presencia en logrado equilibrio con la malta. De final abrupto, el regusto resulta seco, y ligeramente amargo. En conjunto resulta una cerveza de excitante gusto ideal para acompañar un codillo rustido al estilo alemán. Uno de los mejores exponentes de las cervezas dunkel alemanas.

Nota 8/10

jueves, 7 de octubre de 2010

Tripel Karmeliet, triple de cereal


Tras un periplo por diferentes países europeos en los últimos posts, regreso de nuevo a tierras flamencas para comentar una de las cervezas belgas preferidas por muchos amantes cerveceros, entre los cuales me encuentro. Estoy hablando de la Tripel Karmeliet de la cervecera Bosteels, de la que ya comenté con antelación otra de sus afamadas cervezas: la Kwak, conocida por muchos por el peculiar vaso diseñado para beberla. Basada en una receta original de 1679 del Monasterio Carmelita (de ahí, en parte, el nombre) de Dendermonde, sin embargo fue lanzada al mercado por Bosteels en los años 90.
La Bosteels, es una empresa familiar que fue fundada por Joseff Bosteels, que fue el primero de 7 generaciones diferentes de cerveceros, que en los últimos tiempos han demostrado disponer de una acertada visión en materia de cervezas, y para sus llamativas y vistosas botellas.

Dentro de las cervezas producidas por esta compañía la Tripel Karmeliet es el producto emblemático por excelencia. El secreto de la elaboración de esta cerveza es la combinación de 3 tipos de grano de ceral diferentes: trigo, cebada y avena. La idea de la elaboración de una cerveza que combinara los tres cereales, provenía de la existencia de panes multicereal, más nutritivos y sabrosos, que los habituales panes más comunes. La familia Bosteels, se atrevió a extrapolar este hecho a la cerveza, dada la obvia relación existente entre el pan y la cerveza, desde el punto de vista nutricional, hasta tal punto, que dado que el principal ingrediente es la malta de cereal, la cerveza es considerada como "pan líquido". Otra de los factores determinantes en la elaboración de esta cerveza es la refermentación que sufre en botella.



Cata:

Cerveza de alta fermentación, presentada en botella de 33cl, con un atractivo etiquetado que muestra una escena de siega campestre, resulta aconsejable servirla entre 6 y 9 ºC.

Graduación: 8,4º

Aspecto: De color amarillo oro, es una cerveza transparente y con viveza. De gasificación media-alta, pero con burbuja fina. Forma una amplia capa de espuma blanca en copa, que sin embargo no tarda demasiado en desvanecerse, aunque no en su totalidad.

Aroma: Muy compleja, ofrece una muy amplia gama de olores. Se presenta como una cerveza afrutada y especiada, con notas de cítricos, albaricoque, clavo y levadura. También hace acto de presencia el cereal, especialmente el trigo, por lo que puede recordar a una weiss bier alemana, y matices herbales derivados del lúpulo.

Sabor: Dominado por la malta, lo que le imprime un carácter dulce. Se trada de una cerveza con cuerpo, maltosa, pero a la par suave, y cremosa, característica posiblemente aportada por la avena. La fruta continúa persistiendo en el sabor, al igual que las especias detectadas en el aroma. Equilibrada, finaliza con un amargor balanceado, donde asoma el alcohol, sin llegar a distorsionar el conjunto. En resumen: sencillamente exquisita.

Nota: 9,25

sábado, 2 de octubre de 2010

Zywiec, una cerveza de tierras polacas


Tras haber comentado ya algunas cervezas provenientes de los principales países productores cerveceros dentro de nuestro continente como Bélgica, Alemania o el Reino Unido, en esta ocasión me voy a decantar, para comentar en el blog, por una cerveza proveniente del este de Europa, concretamente de Polonia. Y aunque no sea un país que destaque por la fama y renombre de sus cervezas, el hecho de probar una cerveza de un país que me resulta "desconocido" en términos cerveceros, siempre me ha llamado la atención.

Centrándonos más en materia, la cerveza de la que me ocuparé hoy es la Zywiec (nombre un tanto ilegible, la verdad). La descubrí un poco por casualidad, en la sección de cervezas de importación de una gran superficie, y me llamó la atención el etiquetado de la botella y el nombre, ya que por el mismo, pensé en un principio que sería una cerveza checa, y resultó finalmente que no, que era de Polonia. Y como he comentado al comienzo del post, probar una cerveza de un país del que no he probado ninguna, me llama especialmente la atención, por pura curiosidad.

Esta cervecera que toma el nombre de la localidad donde se encuentra instalada (Zywiec), fue fundada en 1846, por la familia Habsburgo, concretamente por Alberto Federico de Habsburgo, en lo que era una especie de castillo-cervecería, situada en Cieszyn, al sur de la actual Polonia, pero en terrenos de los Habsburgo, en la época de esplendor del imperio austro-húngaro. En aquella época fue una empresa de gran magnitud, pero ello no evitó que a lo largo de las décadas posteriores, la compañía sufriera importantes y numerosos cambios en la administración, propiedad y ubicación de la misma, debido en gran parte a los acontecimientos históricos de una época especialmente convulsa en la región centroeuropea. Tras la Segunda Guerra Mundial fue nacionalizada, y finalmente a mediados de la década de los 90, fue adquirida por uno de los 4 gigantes de la industria cervecera, el grupo Heineken, a quien pertenece desde entonces. Hoy en día la fábrica alberga también un museo de la cerveza en el que los visitantes pueden conocer la historia de la compañía, y el proceso de elaboración.
La Zywiec produce en la actualidad varias cervezas entre las que destacan:
- Una lager, para gran consumo, y que es exportada a numerosos países, entre ellos España, y que es la cerveza comentada en la cata.
- Y una Baltic Porter, que pretende ser el producto más elaborado, afirmando que utilizan para su elaboración una receta original de 1881.



CATA:

La botella presenta un atractivo etiquetado donde aparece una pareja bailando, ataviados con trajes típicos.
Graduación: 5,6º
Aspecto: De color amarillo pálido, transparente, cristalina y muy brillante. La espuma formada en copa no resulta demasiado duradera. Notablemente carbonatada.
Aroma: Olor a maíz y cereal, corregido por un leve aroma a cítricos y lúpulo, y un toque de alcohol.
Sabor: De cuerpo ligero, se presenta en boca como una cerveza fresca y bastante suave. Ligeramente dulce sólo al comienzo y con un toque residual de lúpulo, que intenta mantener algo el equilibrio, aunque no lo logra. Puede parecer también algo "metálica". De regusto seco y astringente.
No destaca especialmente por encima de cervezas del mismo tipo. Su hermana, la porter báltica, se presenta presumiblemente más interesante y compleja.

Nota: 5,5