lunes, 29 de noviembre de 2010

Saison Dupont, máximo exponente de las cervezas de temporada


Dentro de los numerosos estilos de cerveza, hay uno del que no había hablado hasta el momento: las "saison" o cervezas de temporada. El término "saison" de hecho, significa temporada en francés. Se trata de un estilo típicamente belga, más concretamente proveniente de la región de Valonia, y también son denominadas "cervezas de granja", ya que eran elaboradas principalmente en granjas y casas de campo valonas. La tipificación de estas cervezas como cervezas de temporada se debe principalmente a que eran elaboradas de modo tradicional, especialmente para la estación de la cosecha en verano, para que fuera consumida por los trabajadores agrícolas que tenían derecho durante la temporada, a un máximo de cinco litros tras las largas jornadas de trabajo durante la época de cosecha. El proceso de fabricación de estas cervezas, por tanto se concentraba en los meses anteriores, en otoño e invierno especialmente. Esto era debido en un comienzo a la carencia de mecanismos de refrigeración en los lugares donde se producían estas cervezas, lo que podía provocar que se deteriorasen durante el proceso de elaboración si este se hacia en meses habitualmente más cálidos.

Las cervezas "saison" tenían que ser fuertes para evitar su deterioro durante el largo periodo de almacenamiento anterior a su consumo, pero al mismo tiempo no podía ser tan fuertes como para incapacitar a los trabajadores. Además, estas cervezas supusieron un factor de importancia en el desarrollo del sector del lúpulo, al emplearlo en abundancia, ya que actúa como conservante y tiene propiedades antisépticas.
Eso sí, una de las principales características de las cervezas saison es que tenían que ser refrescantes, ya que estaban concebidas con ese objetivo.

El color de las saison viene determinado por el tipo de malta utilizado para la fabricación de la cerveza. Aunque la mayoría de las saison son de color dorado, como resultado de emplear maltas pálidas, o tipo pilsner, hay casos en los que las saison son elaboradas utilizando maltas tostadas, dotando a la cerveza de tonos más oscuros que se tornan rojizos y ambarinos.

Las saison son cervezas de alta fermentación, realizada a temperaturas en torno a los 30ºC, lo que provoca que se trate de cervezas con ricos matices aromáticos.En cuanto al sabor se trata de cervezas claramente afrutadas y especiadas, empleándose como ingredientes adicionales cáscara de naranja, cilantro o  jenjibre, por ejemplo.

El nombramiento de la Saison Dupont, (que es la que nos ocupa la cata dentro de la entrada del blog), como la mejor cerveza del mundo por la revista Men's Journal en 2005, ha suscitado en los últimos años un incremento del interés por este tipo de cervezas, y un estilo que hace unos años parecía que estaba de capa caída, está experimentando un crecimiento notable, llegando a producirse cervezas de este tipo fuera de Bélgica. Además son fabricadas en cualquier momento del año.

La cervecera Dupont, encargada de fabricar la Saison Dupont, la cual puede considerarse, como uno de los mayores exponentes de las saison, fabrica esta cerveza cada invierno, desde 1844 en su granja-cervecería. Dupont elabora igualmente otras cervezas destacables como :
- La Moinette Blond.
- La Moinette Brune.
- La Bon Veux.
y algunas cervezas orgánicas.


Cata:

Graduación: 6,5º

Aspecto: Se trata de una cerveza bastante opaca, y de tonalidad intensa, de color dorado oscuro, algo anaranjado y cobrizo. La corona de espuma resulta llamativamente muy abundante, de un blanco pulcro, especialmente densa y bastante duradera. Se aprecia claramente que es una cerveza altamente carbonatada.

Aroma: Desprende un compendio de aromas que en conjunto ofrecen un buen contraste. En un comienzo aparece una base dulzona, afrutada (cítricos y manzanas verdes), sobre la  que destaca de forma clara y notable el lúpulo y matices herbáceos.

Sabor: Firme entrada en boca, donde la burbuja hace acto de presencia de forma cosquilleante, casi picante. Se trata de una cerveza de cuerpo medio y muy viva. Al comienzo se detecta el dulzor predominante de la malta, con matices afrutados (a cítricos como la naranja), y claramente especiados (como el coriandro). Del dulzor inicial de la malta que inunda la boca con celeridad se pasa al amargor explosivo del lúpulo (muy acentuado) para terminar con una notable acidez y un matiz metálico (que no llega a agradarme del todo), resultando un tanto terrosa y herbácea. El alcohol no distorsiona en ningún momento el conjunto, y el regusto resulta especialmente seco y muy prolongado.

En resúmen se trata de una cerveza dominada por el lúpulo y las hierbas empleados para la elaboración, altamente refrescante, distinta, con chispa, pero con un matiz metálico y terroso (como a tierra húmeda, si me permitís la comparación), tal y como he comentado antes, que hace que disminuya un puntito mi particular aprecio por esta cerveza. He de reconocer que mi opinión sobre esta cerveza ha ido mejorando con el paso del tiempo, apoyado por el hecho de consumirla más veces, y educar al paladar al gusto diferente que ofrece esta cerveza, y que hace que sea muy apreciada por muchos críticos.

Acompaña muy bien un pollo o un pavo asado, los guisos de aves de caza o una tabla de patés.

Nota: 8'25/10

domingo, 21 de noviembre de 2010

Domus, la primera cerveza artesanal de Toledo


La entrada de hoy va a estar dedicada de nuevo a una cerveza artesanal fabricada en nuestro país, y más concretamante en el centro de la península, en un enclave de gran protagonismo histórico y enorme belleza, como es la ciudad de Toledo. Se trata de la cerveza Domus.
El movimiento de evolución de la cultura cervecera en nuestro país está experimentando un gran crecimiento en los últimos años, teniendo un mayor alcance en el área mediterréna, y más concretamente en Cataluña y en la Comunidad Valenciana, donde existen varias cerveceras que van adquiriendo cada vez más relevancia, como por ejemplo la CCM, de la que ya hablé en un post anterior, u otras como la De Dues y l'Anjub también en Cataluña, y la Tyris o la Montmirá en Valencia. Sin embargo en el centro de la península, no existía prácticamente ninguna cervecera tradicional, debido a la ausencia de una cultura cervecera más allá de la concepción de la cerveza como un simple refresco, aunque desde ya puedo decir que esto está cambiando, afortunadamente para todos los que nos consideramos amantes de la cerveza. Muestra de ello es precisamente la aparición de las primeras cervezas artesanales de la región centro, como la Calvin's de Madrid y la Domus de Toledo.
La pasada semana recibí la invitación por parte de los amigos de Cervezas La Guindalera, para acudir al evento de degustación de las cervezas Domus que organizaban en Madrid. Durante la degustación pudimos contar con la presencia de Fernando Campoy, maestro cervecero de las cervezas Domus, que muy amablemente estuvo hablando un poco acerca del origen de la compañía, de los métodos de elaboración que usaban, los ingredientes empleados, y contestando a las dudas y comentarios de los presentes. También estuvo hablando de las dificultades por las que había pasado hasta que su sueño de que la Domus viese la luz se hiciese realidad. Se apreció la ilusión y la pasión que ha invertido y continúa inviertiendo en su proyecto, lo que es digno de admirar, y de agradecer por los amantes de la cerveza, como un servidor que desde estas líneas quiero enviarle todo mi apoyo, para contribuir al crecimiento de la cultura cervecera.

Centrándonos en la cerveza, Domus es la primera y única cervecera artesanal de Toledo. A pesar de la milenaria historia que hay detrás de la ciudad de Toledo, resulta curioso comprobar que hasta la aparición de la Domus, no se había elaborado cerveza en la ciudad. El nombre Domus, que significa "casa" en latín, hace referencia a la elaboración casera de la cerveza, y en el logo de la cerveza se puede apreciar el águila bicéfala del escudo de la ciudad de Toledo, haciendo honor a la urbe que la ha visto nacer.

Domus comenzó su andadura en el año 2009 en un modesto local del barrio de Santa Bárbara de Toledo, de la mano de Fernando Campoy, poniendo en marcha una empresa de carácter artesanal, con la adquisición de la maquinaria necesaria, incluso con la fabricación casera de algunos elementos. Aficionado a las cervezas desde joven, la idea de poder fabricar su propia cerveza le vino unos 5 años atrás, iniciando un periodo de aprendizaje e investigación, hablando con diferentes maestros cerveceros del panorama nacional e internacional, como Boris de Mesones, que trabaja como consultor en Corea, y visitando microcerveceras para conocer todos los detalles posibles acerca de la elaboración de la cerveza.

Domus en la actualidad fabrica dos variedades: La Domus Regia y la Domus Summa. Aparte de estas dos variedades, Fernando comentó que tiene previsto que en Primavera de 2011, lancen su tercera cerveza al mercado en honor a la propia estación.


La Domus Regia, es una cerveza tostada de alta fermentación, en la que el tostado de la malta tiene un papel importante en el proceso de elaboración, según palabras del propio Fernando. En cuanto al estilo vendría ser algo similar a las AltBier alemanas. Contiene 4,3º de alcohol.
De color anaranjado, similar al ambar, y de aspecto turbio, en gran medida provocado por la levadura en supensión que contiene y a que no se encuentra filtrada. Al tomarla de barril durante la degustación, se hizo más patente la turbidez, ya que en botella parece más transparente. Si la tomamos en botella se recomienda agitarla antes de finalizarla del todo, para poder disolver los restos de levadura contenidos en la botella. En cuanto al aroma es amplio, limpio y fresco, apreciándose ligeramente el tostado de la malta, el lúpulo y la levadura. En boca destaca por presentar cuerpo medio y por ser equilibrada y altamente refrescante. Muy agradable y fácil de tomar, ideal para el público en general.
La Domus Summa es la más reciente creación de las cervezas Domus. De mayor contenido alcohólico (7,2º), se trata de una cerveza más compleja que su hermana. Elaborada con malta torrefacta, incluye un toque de miel en su composición, que le aporta un sutil dulzor adicional tanto en el aroma como en el gusto. En cuanto al estilo la podríamos colocar cercana a las ales de abadia belgas.
De color tostado, resulta más oscura que la Domus Regia.
Con diferentes matices afrutados en el aroma, la miel hace acto de presencia claramente en nariz, aunque no de forma muy profunda. En boca resulta una cerveza de mayor cuerpo que su hermana, pero sin llegar a presentar un cuerpo como el que esperaríamos en una ale de abadía. La miel no destaca en el gusto tanto como parece por el aroma donde destaca más claramente. Entra sorprendetemente bien, por lo que no se aprecian mucho sus más de 7º. Equilibrada, el regusto curiosamente combina el amargor del lúpulo con algún matiz dulzón de la miel, dejando una sensación agradable y duradera en la boca.

En resumen: me parecen un par de cervezas de calidad, donde se aprecia como en todo lo artesanal, el cuidado y esmero puesto en su fabricación. No las doy puntuación, puesto que necesito probar varias veces una cerveza para darles una nota, ya que cada vez que pruebas una cerveza, y más especialmente en el caso de las cervezas artesanales, es muy frecuente que aparezcan matices diferentes en cada ocasión. A pesar de enmarcarlas en sendos estilos como las AltBier, o las ales de abadía, aportan algo diferente, resultando más frescas y ligeras que las cervezas de los estilos mencionados. Lo cual no es algo negativo, ya que de esta forma pueden ser identificadas como cervezas artesanales españolas. Recomendables para el público que quiera adentrarse sin miedo en el mundo de la cerveza artesanal, al que de nuevo, auguro un futuro muy prometedor, a pesar de los tiempos de crisis en los que corren.

Para finalizar, por si alguien tiene interés por adquirirlas, he de decir, que al comienzo resultaba más complicado porder comprarlas, puesto que los puntos de venta eran limitados, y se concentraban en Toledo. Las cervezas Domus actualmente son distribuidas por cervezas La Guindalera en la zona de Madrid, y pueden ser adquiridas en la tienda Vino y Compañía, situada en la plaza de Olavide, o en la tienda virtual http://www.latiendadelacerveza.com, entre otras.

martes, 16 de noviembre de 2010

La Porter y la Stout, oscuras como el ébano



Hace tiempo dediqué un post del blog a las cervezas de trigo, que cada vez van siendo más conocidas y aceptadas (con mucho éxito además) en nuestro país. En esta ocasión voy a dedicar la entrada a la cerveza negra, en especial a las Stout, y a las Porter, que son los dos estilos principales dentro de las cervezas negras. En España no han tenido demasiado tirón este tipo de cervezas, porque han sido consideradas por la mayoría de los consumidores, como demasiado fuertes, con mucho cuerpo, y amargosas. Tras muchos años cada vez son más las cervezas negras consumidas en nuestro país, aparte de las archiconocidas Guinness o Murphy's, y van teniendo una mayor y mejor acogida entre el público, hasta tal punto que hasta marcas como Mahou, en nuestro país, que son especialistas en cervezas rubias de tipo pils, han llegado a lanzar la Mahou negra, o las cervezas oscuras lanzadas al mercado por pequeñas cerveceras artesanales, como sin ir más lejos, la cerveza que recientemente comenté en el blog: la Stout de la catalana CCM.

Para ambos estilos de cerveza negra se emplean en su elaboración, maltas oscuras y muy tostadas, que contienen en contra de lo que supone la gente, azúcares más caramelizados que los que aparecen en las maltas más claras, y que recuerdan en su aroma y sabor al chocolate amargo y al café.

La Porter
La porter es una cerveza que últimamente está viviendo un renacimiento. Se trata de una cerveza de gran tradición llegando a ocupar el protagonismo de las veladas durante décadas en el revolucionario siglo XVIII. La porter es una cerveza oscura, fuerte, reconstituyente, nutritiva y especialmente idónea para saciar la sed. Fue la cerveza favorita de los porteadores de los mercados de Londres (porters, en inglés, de ahí el nombre). Fue tal su éxito, que sin saberlo se convirtió en la base sobre la cual evolucionaría la industria cervecera británica. Atrás quedaron los tiempos en los que tanques con cientos, miles de litros de porter ocupaban las bodegas de las fábricas de cerveza (como la Whitbread), donde se dejaba reposar y madurar la cerveza. 

A pesar del éxito cosechado por este estilo de cervezas, las ventas comenzaron a caer de forma progresiva y sin descanso a lo largo de los siglos XIX y XX, hasta tal punto que en la década de los 70 era un estilo que apenas era fabricado. La Porter estaba prácticamente enterrada, desaparecida. Pero en las últimas décadas (de los 90 hasta la acutalidad), la cerveza artesanal está viviendo una época de resurgimiento, que hacen preveer un esplendor cercano. Este movimiento "renacentista" cervecero ha sido principalmente inmpulsado por las pequeñas microcerveceras estadounidenses, y han sido precisamente estas últimas las responsables de resucitar las Porter, acompañadas posteriormente por las cerveceras británicas.
                                                              
Entre las Porter más conocidas tenemos la: Anchor o la Flying Dog de USA, o la Fuller's Porter de UK.

Dentro de las Porter, tenemos las Baltic Porter (Porters Bálticas), que suelen ser aún más fuertes, con propiedades casi medicinales, como la Polish Okocim Baltic Porter, o la Zwyec Baltic Porter.

La Stout:
Las Stout han tenido más suerte que las Porter, y no han dejado un momento de ser protagonistas dentro del sector desde su aparición. A comienzos del siglo XIX el cervecero irlandés Arthur Guinness se dedicaba curiosamente a elaborar Porter, pero se le ocurrió introducir una variación sobre la receta de la Porter: añadir cebada tostada a la masa de la malta parar obtener como resultado una cerveza tostada y seca. Así fue como nació la Stout típica irlandesa y Guinness se convirtió en una de las marcas de cerveza más extendidas y conocidas por todo el mundo.
La Stout modernas  siguen manteniendo esa cualidad seca y ahumada, pero en el caso de algunas microcerveceras, introducen algunos toques de las Porter, haciéndolas más dulces y apetitosas ofreciendo una buena gama de sabores afrutados y dulzones como chocolate incluso leche condensada y el contrapunto amargo de la moka o el café.
Entre las clásicas Stout tenemos a la Guinness, a la Murphy's, la Beamish, o la Tetley. Entre las modernas tenemos a la Rogue Shakespeare Stout, la Titanic Stout, o la Porterhouse's Wrasslers entre otras.
Dentro de las Stout, tenemos también alguna variación como sucedía con las Porter. Así tenemos por ejemplo: a las Stout de leche (más dulzonas, y menor graducación alcohólica), las Imperial Stout (con mayor cantidad de lúpulo y más alcohol, llamadas originalmente por motivos históricos Imperial Russian Stout, ya que eran muy apreciadas en la corte zarista rusa) y las Stout de avena (suaves y cremosas).

Dentro de las Imperial Stout tenemos por ejemplo: a la Samuel Smith Imperial Stout en UK, la Great Divide Yeti Imperial Stout y la Imperial Stout de Rogue, en USA.

En sucesivas entradas en el blog habrá representantes de todos estos estilos de cerveza, alguno de los cuales, como las Imperial Stout, que no había probado hasta hace poco, se han convertido en uno de mis estilos preferidos de cerveza, en dura competencia con las ales de abadía.

Bueno, y después de tanto hablar, va siendo hora de abrir una cervecita y disfrutar. Salud!

***** (Modificado el 16 de Nov. de 2010) *****

Para los que quieran profundizar más sobre el tema, dejo un enlace de la wikipedia donde describe con mayor profundidad las cervezas negras, incluyendo aún más subtipos. Muy interesante, pero eso sí, en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Stout

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viernes, 12 de noviembre de 2010

Biere du boucanier, la cerveza de todo bucanero.


De vuelta a las cervezas belgas, en esta ocasión me he decantado por una Strong Golden Ale, de sugerente nombre: la Biere du Boucanier. La Biere du Boucanier es producida por la pequeña cervecera Icobes, y distribuida por la más conocida Van Steenberge, de la que ya he hablado en alguna ocasión en el blog.
Esta cerveza es elaborada en Ertvelde en el Flandes Oriental, justo al norte de Bélgica. La cerveza se fabrica de acuerdo con la receta original, y no es comercializada bajo otro nombre o etiqueta. Su elevado contenido en alcohol de 11% se obtiene por procedimientos tradicionales, y completamente natural (triple fermentación). La misma marca ofrece otras dos variantes aparte de la Golden. También están la Dark Ale, y la Red Ale, que no he tenido la
ocasión de probar hasta el momento, por lo que la nota de cata hará referencia a la Golden.
Cuando decía al comienzo de la entrada, lo de sugerente nombre, es en referencia obvia a la "mitología", misterio y atractivo que van unidos a los piratas, corsarios y bucaneros,
personajes que a pesar de su demostrada vileza y crueldad y de llevar una vida al margen de la ley, gozan de una popularidad entre el público en general (entre los que me encuentro), quizás muy influido por el trabajo realizado por el cine, ofreciéndonos una imagen más edulcorada y romántica de tan singulares tipos. En este caso por tanto, el nombre de la cerveza y su etiquetado en el que aparece un simpático bucanero algo desdentado, tuvieron algo que ver en que me sintiera tentado a probar la cerveza.
La palabra "bucanero" se deriva de la palabra francesa "boucan", o bucán en español, que se refiere a un particular y primitivo tipo de barbacoa o parrilla para asar la carne,  y que se utilizaba en las Antillas, especialmente en la isla La Española (hoy Haití y la República Dominicana). En origen la palabra hacia referencia también a los habitantes de  La Española, cazadores que capturaban cerdos salvajes principalmente, para "bucanear", es decir, ahumarlos con un bucán, para posteriormente vender la carne.
En el siglo XVI estaban instalados en la parte occidental de la isla, y en su mayoría eran franceses y otros aventureros europeos. Cuando los españoles invadieron la isla, por no recibir tributos de los lugareños, aniquilaron gran parte de la fauna que formaba parte de la base del negocio de los bucaneros, lo que provocó que se revelasen, y muchos de ellos junto con desertores de armadas diferentes, se unieron a piratas y filibusteros para practicar la piratería, atacando barcos para el abordaje, robando buques de vela, principalmente españoles, y dedicándose también a otros actos de pillaje en tierra, a lo largo de todo el Caribe.
Los "Bucaneros", tomaron también prestado de los piratas sus usos y costumbres, entre ellos: el ron y, por supuesto, la cerveza fuerte, como bebidas predilectas.
La "Bière du Boucanier" encontró la inspiración necesaria en esta circustancia histórica, para hacer acto de aparición.


Cata:
La cerveza viene presentada en una botella achaparrada habitual de las cervezas que tienen una segunda o tercera fermentación en botella.
Graduación: 11º
Aspecto:
De color dorado más bien pálido, turbia y un poco apagada. Con burbuja muy fina pero abundante, la corona de espuma formada en copa es generosa y esponjosa, de color blanco
y bastante duradera.
Aroma:
Rica en aromas, afrutada (frutos cítricos y tropicales), destaca en ella la presencia de la malta, y especialmente la levadura y el alcohol, haciéndose muy penetrantes
ya que se trata de una cerveza que contiene restos de levadura para la segunda fermentación y presenta una graduación elevada.
También se aprecia un ligero toque dulzón como a caramelo.
Sabor:
De sabor amplio, penetrante, se nota claramente al comienzo el alcohol, lo que junto con la acción de la carbonatación, provoca una sensación astringente en boca.
De cuerpo medio y bien balanceada, el gusto evoluciona hacia un amargor seco en el retrogusto de corto final.
En cuanto al maridaje gastronómico, yo he de decir, que la tomé cenando un salmón a la plancha, y me pareció un complemento fantástico.
Una cerveza de calidad notable que merece la pena probar (aunque las haya para mi gusto mejores en su estilo), pero que hay que tomar con moderación por su elevado
contenido alcohólico, lo que puede jugarnos una mala pasada.
Nota: 7,5

lunes, 8 de noviembre de 2010

Stout de CCM, toda una agradable sorpresa

 
Después de comentar bastantes cervezas de multitud de países, la entrada del blog en esta ocasión la voy a dedicar a una cerveza hecha en nuestro país. Muchos de vosotros ya lo sabréis, pero gran parte del público desconoce que en España se elabora cerveza (aparte de las conocidas) y de calidad,  como la producida por pequeñas y artesanales cerveceras que se encuentran diseminadas por nuestra geografía, como es el caso de la protagonista de la entrada: La CCM (Companyia Cervesera del Montseny), que como habréis adivinado está afincada en Cataluña.

He de reconocer, que esta cerveza llegó a mis manos por casualidad, ya que fue un obsequio personal, el cual agradezco desde estas líneas a quién me la regaló, no sólo por el detalle en sí, si no por descubrir una cerveza sorprendente cuanto menos.

La cerveza de la que estoy hablando es "la negra" de la CCM, una Stout Ale, al estilo Irlandés, que ya adelanto, no solo iguala si no que supera a otras cervezas del estilo.

Sobre la CCM
Hablando un poco sobre la historia de la compañía, su andadura va unida de la mano a la de la británica Wolf Brewery.

La CCM es lo que es hoy en día gracias a la maquinaria de la microcerveceria inglesa Wolf Brewery. Esta cervecera fue fundada por el Mr. Wolfe Witham, que prontó adquirió una capacidad de producción sorprendente para una microcervecera, debido al incremento de la demanda, lo que le forzó a plantearse una renovación de los equipamientos utilizados.
La maquinaria de la cervecera inglesa era capaz de elaborar aproximadamente 30 hectolitros por producción. Entre el equipo que formaba parte de todo el conjunto de la maquinaria había: un tanque de cocción, un macerador, varios fermentadores, etc.

Toda esta maquinaria se encuentra ahora en la planta de producción que la Compañía Cervesera del Montseny tiene instalada en Sant Miquel de Balenyà donde se elaboran cervezas Ale, empleando solamente los ingredientes propios de la buena cerceveza natural,
tal y como se siguen elaborando en  la Wolf Brewery.

El actual maestro cervecero de la CCM, conoció a Mr. Withan en un viaje a Inglaterra, mientras que trabajaba durante más de un verano en su cervecera. De aquel viaje nació una amistad con el cervecero inglés, ya que ambos compartían una auténtica pasión por el mundo de la cerveza, hasta tal punto, que cofundaron de forma conjunta con sus socios, la Compañía Cervesera del Montseny.


Centrándonos en la cerveza que tuve el place de degustar, se trata de una cerveza de estilo
Stout Ale, al modo de una cerveza negra irlandesa. De alta fermentación, incluye 4 cereales (cebada, trigo, avena y centeno) en su elaboración. El representante más conocido de este estilo, es la ya mencionada Guiness, pero en esta ocasión, la Stout de la CCM, se encuentra presentada en su estado natural: sin filtrar, ni pasteurizar.

Entre sus ingredientes se incluyen hasta 7 tipos de malta diferente, copos de  4 cereales, y 4  variantes de lúpulo, entre las que destacan los conocidos: los Hallertau  y los Styrian Goldings.

La temperatura de consumo recomendada: Entre 8º y 14ºC, como ocurre con este tipo de cervezas, ya que es necesario que no estén excesivamente frías, para poder apreciar  con plenitud los aromas, las texturas y los sabores que puede ofrecernos la cerveza.


Cata:
Graduación: 5,2º.

Aspecto: Intensamente oscura, opaca, negra como el café y de aspecto consistente. De burbuja mediana y suave, al servirla adecuadamente (en vaso de pinta) forma una capa de espuma canela, esponjosa con cierta densidad, de entre 1 y 2 dedos de grosor, y que va diluyéndose poco a poco.
Aroma: Desprende un olor característico a malta tostada, como en las cervezas de la misma familia, con notas de café, y chocolate amargo, y algunas otras notas dulzonas. A medida que se calienta la cerveza, las maltas tostadas van perdiendo protagonismo en favor de las más oscuras que forman  la composición de la cerveza.
Sabor: En el sabor se reproducen la mayoría de las sensaciones aportadas por los aromas: maltas tostadas y oscuras, y café predominantemente, junto con matices a caramelo y regaliz.
El final continúa dejando un rastro a café, dejando un regusto notablemente amargo.
Como punto mejorable se echa de menos un mayor cuerpo, para lo deseable a mi gusto en este tipo de cervezas, aunque el nivel alcanzado es mucho más que digno.

Nota:7

viernes, 5 de noviembre de 2010

Nut Brown Ale Samuel Smith... cerveza de otoño

La cerveza que hoy centra el protagonismo del blog es una cerveza británica, elaborada por una cervecera independiente con gran tradición, y que pertenece a uno de los estilos de cerveza más genuinamente ingleses.
De la cervecera que estoy hablando es la Samuel Smith, fundada en 1847 por un carnicero homónimo orihundo de la región de Leeds. Bueno, realmente no fundó la cervecera, sino que compró el negocio con la ayuda de su hijo John a la familia Hartley, la cual tenía montada la fábrica en Tadcaster desde 1758, y que era considerada como la más antigua del condado de Yorkshire.


La Samuel Smith fabrica una amplia variedad de cervezas, entre las que destacan la Imperial Stout, la Indian Ale, la Old Brewery Pale Ale, y la Nut Brown Ale, entre otras. Precisamente es este último estilo, al que me refería al comienzo del post, y que es la única variedad de esta cervecera, que he tenido la oportunidad de probar por el momento.
La traducción del nombre del estilo literalmente sería: Ale marrón nuez, y es uno de los estilos de cerveza más antiguos de toda Inglaterra, típico de la región del norte del país, y del que se ha hablado incluso en la literatura desde el siglo XVI. En cambio en contra de lo que el nombre nos pudiera sugerir, el color de este estilo de cerveza es más bien un marrón rojizo, como caoba, y con un brillo muy atractivo. Esta denominación fue utilizada en su momento para distinguirse de otros estilos existentes. 
Dentro del estilo hay 2 grandes variantes: la del Norte y la del Sur. La del norte, la encontraremos principalmente en Tadcaster y Newcastle, de donde proviene la conocida Newcastle Brown Ale.
Si vamos recorriendo el país hacia el Sur, veremos un color más oscuro, un sabor más dulce en el paladar, y un estilo en definitiva más ligero, donde resalta más el dulzor (caramelo) que la sequedad (nuez).
Este estilo fue dejado de lado allá por el siglo XIX, y así ha sido durante mucho tiempo y actualmente ha vuelto a hacerse popular entre las microcervecerías que han ido floreciendo durante los últimos años, sobre todo en los EE.UU. Las fábricas de cerveza abandonaron  la utilización de la malta oscura (brown) para usar malta pálida, ya que esta malta tiene un mayor rendimiento que la oscura, y como consecuencia resultaba más barato.


Cata:
Cerveza presentada en una botella de forma poco habitual, bastante estilizada, pareciendo más bien una botella de vino, a primera vista. La fermentación tradicional en tanques de pizarra, siempre según información de la propia compañía, confiere a la cerveza un sabor y un cuerpo claramente identificables. Otro de los secretos de elaboración de la cerveza es el agua empleada, que es extraida de unos pozos propios, perforados en roca caliza.

Graduación: 5º
Aspecto: De color marrón profundo con brillos rojizos, alegre y con carbonatación suave. De espuma color canela y de amplitud de media a corta.
Aroma: Domina el olor a malta tostada matizado por un conjunto de notas desprendidas, claramente identificables a frutos secos, y que me evoca a los olores típicos de los bosques de castaños, hayas, nogales... y a hojas secas.
Sabor: De cuerpo medio, es una cerveza especial, de sabor seco e intenso a avellanas, nueces, almendras y frutos secos, que puede recordar al amaretto. Deliciosamente equilibrada, finaliza con un regusto seco, resultando cómoda de beber para el consumidor habitual.
Ideal para acompañar sabrosos platos de carnes de caza.

Nota:8,25