sábado, 26 de febrero de 2011

Braven Apostel, una desconocida belga


Como la cabra al final tira al monte, y mi estilo predilecto de cerveza es la cerveza de abadía, regreso de nuevo una vez más con una cerveza clasificada como tal, de origen belga (cómo no!). Me estoy refiriendo a  la Braven Apostel. Una rareza, que al menos lo era para mi hasta el momento en el que la probé, y que conseguí en la tienda cervezalandia que vende por internet, y de la que ya os he hablado en alguna ocasión.

Jamás había oido hablar de esta cerveza con antelación, y dado que no tengo reparo alguno a probar cervezas nuevas y desconocidas para mi, me lancé a comprarla cuando la vi en el catálogo de cervezalandia, a ver qué tal resultaba.
Esta cerveza es elaborada por la también poco conocida compañía de nombre flamenco "De Proefbrouwerij", que se encuentra situada en un pueblo (Lochristi) de las inmediaciones de Gante, en Flandes. De reciente aparición, ya que se fundó en 1996, es una de las cerveceras con mayor avance tecnológico en la producción, a pesar de resultar tan poco reconocida. Elabora algunas otras cervezas igual de desconocidas, como la Van Twee, la Noire Witt, la Babbelaar o la Gageleer. Eso sí, si queréis conocer algo más de esta cervecería a través de su web os va a resultar complicado, porque se encuentra a día de hoy en construcción. En cualquier caso, aquí la dejo, por si algún día la activan finalmente y alguien se anima a echarle un vistazo: http://www.proefbrouwerij.com/
He encontrado por ejemplo este enlace, que aparte de la ubicación de la cervecera ofrece poca más información: http://www.belgian-beers.be/brewery/de-proefbrouwerij. También he encontrado este otro enlace que puede resultar interesante a la hora de conocer un poco más el portfolio de cervezas ofrecido por esta compañía: http://www.beerplanet.eu/index.php?cnt=4&COMPID=1089.

La cerveza viene presentada en botella achaparrada y regordeta, como la de otras muchas cervezas belgas, como la Duvel, la Augustign, o la Gulden Draak. El motivo de la utilización de este envase, es que resulta más resistente a la hora de soportar la presión generada por la fermentación en botella que sufren este tipo de cervezas.
En cuanto a la etiqueta es bastante simple, casi caricaturesca, y a mi la verdad, es que me hizo gracia. Aparece un personaje con túnica marron y poblada barba blanca, que supongo que representará a un apóstol, y que tal y como aparece, me recuerda al anciano sabio de la serie "Érase una vez el hombre".
En la misma etiqueta podemos conocer quién es el responsable de la receta de la cerveza, un tal Claude Van Nuffel, un ingeniero químico de la Universidad de Gante, un amante de la cerveza que siempre quiso elaborar su propia cerveza. Después de su formación en la universidad comenzó a preparar una pequeña fábrica de cerveza con una capacidad de 40 litros. Le tomó un año y medio antes de que la primera cerveza viera la luz. Finalmente, la fábrica de cerveza ubicada en Lochristi Dirk Naudts ha permitido que viera la luz el sueño de este químico, con el lanzamiento de la Braven Apostel en el año 2000.

Cata:
Graduación: 8º
Color y aspecto: Rubia, dorada y de aspecto algo turbio. Coronada con una buena y densa capa de espuma blanca, que se mantiene bien casi hasta el final.
Aroma: Destacan los aromas frutales: principalmente a manzanas que pueden provocar que nos recuerde ligeramente a una sidra. A medida que la cerveza va tomando temperatura afloran otros aromas, presentando también notas especiadas, a levadura y a frutos secos como almendras amargas.
Sabor y textura: Es una cerveza suave, de cuerpo medio y una burbuja fina y no muy abundante, por lo que resulta fácil de tomar. En un comienzo el sabor es dulce, con una base de malta, matizada por sabores afrutados, principalmente a manzanas. Finalmente pasa a un amargor ligero, como a tostado, apareciendo el alcohol, pero sin resultar distorsionante, para finalizar con un regusto seco y no muy prolongado.
Una buena cerveza de abadía, que sin llegar al nivel de las trapenses, y algunas otras, alcanza un resultado muy digno, que hace no que me arrepientiera de probarla. Se puede repetir perfectamente.

Nota: 7,5/10

martes, 22 de febrero de 2011

Marston's Oyster Stout, suave como la seda


Ya anteriormente en uno de los primeros posts de este blog comenté la Marston´s Pedigree, producida por una de las cerveceras más prestigiosas de todo el Reino Unido, la Marston´s. Responsable de la elaboración de cervezas que han recibido numerosos galardones no solo en UK, esta compañía además se encuentra enclavada en pleno corazón de la región cervecera británica por antonomasia: Burton upon Trent.
En esta ocasión, la cerveza de la que voy a hablar es una stout: La Marston's Oyster Stout.
El nombre que recibe esta cerveza, es uno de los puntos llamativos que me llevó a probarla, ya que literamente podría traducirse como la "stout de/con ostras". Y es que indagando un poco más acerca del nombre de la cerveza, descubrí que tradicionalmente en la capital del Imperio Británico, en los tiempos del célebre escritor Charles Dickens, la combinación de la cerveza negra con las ostras, curiosamente era la comida típica para los pobres, ya que eran consideradas muy nutritivas.
Sin embargo, las ostras no forman parte de la composición de la Marston`s Oyster Stout, a pesar de lo que uno pudiera intuir tras oir el nombre. Particularmente no la he probado con ostras, que podría parecer el obvio maridaje perfecto para esta cerveza. En el carácter de la cerveza se aprecia la calidad de las aguas sulfurosas de los manantiales de Burton, de los que se nutre la Marston, así como las cepas de levadura empleadas para su elaboración.


Cata:
Graduación: 4,5º
Aspecto: Como cabe esperar en una stout, es de tono muy oscuro, casi negro. Con burbuja no muy pronunciada, genera una espuma media de aspecto y textura cremosas, de color marrón canela, y que mengua en poco tiempo, aunque sin llegar a desaparecer por completo.
Aroma: Destaca el aroma a malta tostada aunque sin llegar a ser tan intenso como en otras stout o porters. Se aprecian igualmente notas de café, y otras un tanto ocultas, a chocolate.
Sabor: Resulta menos compleja que otras cervezas del estilo, aunque es tremendamente fácil de tomar, lo que ya de por sí se agradece. A pesar de resultar tan cómoda en el trago, en boca presenta más cuerpo en contraposición. De gusto preferentemente amargo provocado por la malta tostada, se encuentra matizado por el punto semi-dulce que le da un trasfondo de chocolate negro, y algún matiz metálico y especiado. El alcohol ayuda a acrecentar el cuerpo de esta stout, de forma perfectamente acoplada. Finaliza con un regusto amargo, y prolongado lo que sumado al resto del conjunto, hace que tengamos una cerveza muy refrescante, sabrosa y agradable de tomar.

Nota: 7,5/10

viernes, 11 de febrero de 2011

Schnneider Aventinus, una delicia de trigo


Sobre las cervezas de trigo ya he escrito en más de una ocasión, comentando las cervezas de este tipo tanto de forma genérica, como algunas otras, de forma más específica, entre las que se pueden encontrar las alemanas Paulaner Naturtrub o la Veltenburger Heffe, por ejemplo. De nuevo hoy le toca el turno a otra cerveza de trigo alemana, pero un tanto especial. Se trata de la Schneider Aventinus, una Weiss Doppelbock, tostada, con más alcohol y más cuerpo que las cervezas de trigo más habituales, ya fueran hell (rubias) o dunkel (oscuras). La marca Schneider es otra de las grandes marcas especializadas en cervezas de trigo existentes junto con la Franziskaner, la Paulaner, la Veltenburger, y la Erdinger, aunque hay muchas otras más, especialmente en Alemania y Austria donde este tipo de cervezas tienen gran aceptación.
El hecho de que me decidiera por la Schneider Aventinus, se debe a que no la había probado nunca (pero sí otras de la gama de Schneider) y sobre todo a las buenas opiniones que había oido al respecto. Ya os adelanto que no sólo se cubrieron mis expectativas sino que fueron superadas ampliamente. El nombre que recibe la cerveza es en honor al historiador bávaro Johannes Aventinus del siglo XVI, que se encargó de recopilar los anales de la historia de Baviera hasta su época, y de escribirlo en el idioma autóctono, el alemán.

Vamos a comenzar sabiendo un poco más acerca de la historia de esta compañía cervecera tan legendaria como lo es la Schnneider, que a pesar de su reconocida fama, mantiene muchos seguidores y detractores.

HISTORIA:
La familia Schneider ha estado vinculada a la producción cervecera de trigo desde hace más de un siglo. Georg I. Schneider adquirió los derechos para la elaboración de la cerveza de trigo, en el año 1872, durante el momento de mayor apogeo del reinado de Luis II de Baviera, apodado injustamente como "el rey loco". En aquella época la venta de cerveza de trigo en las cervecerías bávaras estaban experimentando un paulatino declive, por lo que muy pocos hubieran apostado entonces por un futuro prometedor para esta insgine bebida. Precisamente, al comprar los derechos, George I. Schneider se convirtió sin saberlo en aquel momento, en el salvador de la extinción de la cerveza de trigo.
Gracias a personajes pioneros y emprendedores como este hombre, podemos descubrir hoy en día delicias como la Schneider Aventinus que nos ocupa hoy. Fue el creador de la receta original que utiliza la cervecera para la producción de sus afamadas "weiss bier", que aún hoy se sigue manteniendo vigente y que es venerada por muchos amantes y conocedores de la cerveza de trigo, aunque también cuenta con algunos detractores.
En el mismo año, el fundador de la cervecería, del que hemos hablado, junto a su hijo George II. Schneider, adquirió una de las cervecerías más antiguas y tradicionales de todo Munich que hoy es conocida por el nombre de Weisses Brauhaus. Más adelante, en los años 20, para aumentar la producción, se adquirieron las cerveceras de trigo ducales de Straubing y Kelheim que se han mantenido hasta hoy en día, convirtiéndose en la factorías de cerveza de trigo más antiguas de Baviera, ya que anteriormente se había producido cerveza de trigo allí
sin interrupción desde 1607, año de su fundación. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la familia Schneider sufre quizás el golpe más duro dentro de la historia de la compañía. En 1944, la cervecería de Munich, buque insignia de la empresa es arrasada durante los bombardeos aliados. Como consecuencia de ellos, la producción se trasladó
por completo a la factoría de Kelheim antes mencionada, y que había resultado indemne a los bombardeos.
A partir de ahí las distintas generaciones de la familia Schneider se han volcado para incorporar modernización y ampliación a la compañía, involucrando incluso a las mujeres de la familia, algo no muy habitual en el sector, y eso sí, siempre con respeto a los métodos y recetas tradicionales de décadas de antigüedad.
La Schneider fabrica en la actualidad hasta 8 variedades de cerveza de trigo. cada una de ellas identificadas con el nombre la etiqueta tap + un número: tap1, tap2, tap3,... que en el caso de la Aventinus es la tap 6.


Cata:

Servida en botella, como la que aparece en la imagen, corresponde a la nueva estética que Schneider ha querido dar a sus cervezas. Adquirida en la sección de cervezas de un Alcampo (más concretamente en el de Parquesur de Madrid). No es fácil encontrarla en otros hipermercados como Carrefour, o incluso en otros Alcampo.


Graduación: 8,2º
Aspecto: Muy atractivo.Turbia, compacta y de tono a medio camino entre el marrón, y el ámbar oscuro. A pesar de ello se perciben los restos de levadura en suspensión. La corona de espuma es blanca, densa, cremosa, aterciopelada y de muy larga duración.
Aroma: De aroma intenso, se detectan olores a pan, levadura, frutos secos y caramelo, con notas afrutadas (manzana, plátano, pasas) y especiadas (clavo?).
Sabor: Increíblemente suave, y fácil de tomar, a pesar de ser una cerveza compacta y con bastante cuerpo. Ligeramente carbonatada es dulce al comienzo, con un toque de caramelo, azucar y frutos  como ciruelas o pasas, y finaliza de forma delicada y redondeada con un regusto amargo persistente pero no muy intenso. El alcohol, a pesar de sus 8,2º se acopla a la perfección en el paladar. En definitiva una cerveza redonda, para tomar de forma lenta y pausada, para poder disfrutarla al máximo. Puede tomarse tanto sola, como acompañando a asados de carne.

Nota: 9'5/10

martes, 8 de febrero de 2011

Oldenburg, todo un clásico cervecero en Madrid

Cuando comencé a escribir en este blog, la idea que tenía era no sólo comentar las cervezas que había degustado y conocer algo más de ellas, de su historia, alguna curiosidad. También quería abarcar otros temas, como coleccionismo, rutas cerveceras por ciudades, locales recomendables a donde ir... y es precisamente de esto de lo que quiero hablar en la entrada de hoy. Voy a hablaros de uno de los sitios con más solera dentro de las cervecerías de importación que hay en Madrid. Se trata de la cervecería Oldenburg (que toma el nombre de una ciudad alemana), situada en la zona céntrica de la glorieta de Bilbao, más concretamente en la calle Cardenal Cisneros, en el corazón de una zona, que para los que somos cerveceros y vivimos en Madrid o alrededores, se está convirtiendo en referencia. De hecho, recientemente el Oldenburg ha abierto en la misma calle otra sucursal, en un local más moderno, con más espacio,  pero con la misma filosofía en cuanto a la cerveza.
Seguramente muchos de vosotros conocerá o habrá oido hablar del famoso Café Delirium, que hay en Bruselas, por ser un templo para los cerveceros, ya que ostenta el record Guinness de ser el local con mayor variedad de cervezas del mundo. Bueno, pues salvando las distancias, el Oldenburg viene a ser el "Delirium madrileño", de hecho ostenta otro record Guinness, el del local con mayor variedad de cervezas por metro cuadrado, ya que el local es digamos, como decía la canción, "algo pequeñito", aunque sus 14,4 metros cuadrados dan de sí, y están muy bien aprovechados. A pesar de no ser de grandes dimensiones, la cervecería resulta atractiva a la vista, por el gran número de latas y botellas de cerveza que tienen en sus estantes hasta el techo, y por ser realmente acogedor. Los dueños, un matrimonio de cierta edad, son muy agradables, y si andas un poco dubitativo a la hora de elegir dentro de la extensa carta, siempre están dispuestos para ayudarte a escoger.
El Oldenburg es toda una institución para los amantes de las cervezas de importación, y durante muchos años ha sido el sitio por antonomasia en Madrid en lo que a cervezas de importación se refiere. Hoy, es cierto, que va habiendo cada vez más locales del estilo, y más abiertos a las nuevas tendencias marcadas por las micro-cerveceras americanas, pero aún así, es un sitio que merece mucho la pena visitar para tomar alguna cerveza.
Se trata de un local además dedicado en exclusiva a la cerveza, allí se bebe cerveza y prácticamente nada más. Aunque eso sí, también ofrecen alguna cosilla para picar, muy típica de este tipo de locales, como salchichas, tablas de patés y quesos y ensaladas . Una oferta gastronómica un  poco limitada, pero es que precisamente la especialidad del local es la cerveza. Entre la gran variedad de cervezas que podemos tomar, hay 12 grifos para cerveza de barril y más de 200 cervezas en botella, donde podemos encontrar de todos los estilos y países, como las bock y weizen alemanas, en especial la Schnneider, u otras cervezas teutonas como las Andechs, hasta las belgas trapenses, de abadía y otras ales,  como  las Chimay, Rocherfort, Tripel Karmeliet, Kwak, etc. pasando por las stout y típicas ales britanicas.


Volviendo a hablar de los propietarios, José Luis, el marido del matrimonio que regenta el local, estudió técnicas de producción de cerveza en Bélgica, y ha dado seminarios y conferencias sobre cervezas, organizado catas, etc. Fue quien introdujo en España algunas marcas para nosotros muy conocidas hoy en día, como la Leffe o la Urquell, ya que fue director comercial de la compañía importadora, en una época en la que era una apuesta un poco arriesgada. Este hombre además produce su propia cerveza, de hecho es el responsable de la receta para la elaboración de la Te Deum, de la que es propietario, y que seguramente conozcáis. Esta cerveza se produce en Bélgica siguiendo sus directrices y luego es transportada a España. Es una de las que se sirve en el local, pero igualmente la podéis adquirir en Hipercor, o Alcampo, en sus respectivas secciones de cervezas de importación.
Finalmente deciros, que si os decidís por hacer una visita al Oldenburg, creo que no os defraudará, pero hay que andarse con ojo los fines de semana y los jueves por la tarde porque se pone hasta la bandera a partir de cierta hora, por lo que es buena idea no ir demasiado tarde, hacerse un hueco y disfrutar, pero cuidadito con dejarse llevar, que más de uno inmerso en probar una cerveza distinta tras otra, ha terminado saliendo algo perjudicado.

viernes, 4 de febrero de 2011

Well's Banana Bread, una dulce extravagancia

Uno de los estilos más curiosos, y originales de cerveza que existen es el de las cervezas de frutas. En algunos países como Bélgica, por ejemplo, son típicas las lambic de frutas como la Kriek de Lindemann's con sabor a cereza, también son muy habituales en este estilo las lambic de frambuesa o melocotón. Las cervezas de frutas son producidas a base de malta de cereal, a la que se van añadiendo frutas como un ingrediente que puede facilitar la fermentación, y proporcionar dulces e intensos matices en el sabor.
Pero también existe dentro de las cervezas de frutas algunas extravagancias, debido a la fruta escogida para mezclar con la cerveza, dando lugar a combinaciones de lo más singular, que jamás imaginaríamos en un principio que resultarían, pero el producto final obtenido no desmerece la ocasión para probarlo, como es el caso que nos ocupa en la entrada de hoy.
A quién se le ocurriría mezclar cerveza y bananas? (Bueno, algunas heffe-weizen alemanas como la Weltenburger, tienen notas de plátano presentes en el aroma). Pues a los señores de la cervecera británica Well's, con su  Well's Banana Bread Beer, quizás pensando en estas cervezas de trigo germanas, intuyendo que al final no es una mezcla tan descabellada. En cualquier caso, de hecho, y si no me equivoco, creo que es la única compañía que ofrece una cerveza aromatizada con bananas como tal. Otra compañía que tiene en el mercado otras rarezas del estilo es la belga Florís, como por ejemplo su cerveza de mango o la de chocolate, que comenté en el blog hace varios meses, y que no logró captar mi interés más allá de la curiosidad, ya que como cerveza francamente, no llega a dar la talla.

Un poco de historia de la compañía:
Fundada en 1875 por Charles Wells, hijo de un vendedor de muebles, y natural de Bedford. Tras trabajar durante 20 años como marino mercante, abandonó esta profesión para contraer matrimonio con quien fue su esposa Josephine Grimbley, ya que su suegro no quería tener como yerno a un marino que pasase largas temporadas lejos de su hogar. Así que Charles Wells tuvo que buscar otro medio de vida, y tomó la gran decisión de adquirir una cervecera y 32 pubs asociados, en una subasta, por un valor de 16700 libras de la época. Tras comprarla, se puso manos a la obra para remodelar la compañía. Poco a poco, y con un continuo esfuerzo, el Sr. Wells consiguió ir incrementando los beneficios obtenidos por su cercervera pasando de unas simbólicas 829 libras en el primer año a 15000 libras anuales unos pocos años después. La producción de la Well's, como es de esperar, también creció de forma exponencial, pasando de  de barriles poco más de 3000 barriles producidos anualmente a más de 12000 barriles y más de 80 pubs en propiedad.
Dado que fue un hombre con larga descendencia, esto posibilitó que se mantuviera el funcionamiento del negocio bajo las mismas manos de la familia Well's implicando a generación tras generación, haciendo posible una expansión aún mayor de la compañía hasta llegar a ser lo que es hoy.
La Well's, al igual que otras cerveceras británicas, ofrece un porfolio bastante amplio de cervezas, del cuál algunos de vosotros conoceréis seguramente la Young's o la Bombardier.
Como he comentado en un principio, la nota de cata de esta entrada está dedicada a la particular cerveza de banana que tienen en el mercado: La Well's Banana Bread Beer, que es muy popular dentro de la gama de ales producidas por la compañía. Esta cerveza ha alcanzado un número de distinciones y galardones, como por ejemplo, el ganador del "Beer of Festival", premio otorgado en el London Drinker Festival de la CAMRA (Campaign for Real Ale) de 2002.
Esta cerveza no suele ser muy fácil de encontrar en España. De hecho llegó a mis manos, un poco por casualidad, ya que fue una botella de regalo de un pedido de cervezas que realizé por internet a la tienda de cervezalandia, de la que creo que ya he hablado en alguna ocasión en blog. Por lo visto, sí suele ser mucho más habitual en los estantes de los supermercados de Gran Bretaña, como es lógico.
 

Cata:
Graduación: 5,2º
Aspecto:
La cerveza se muestra brillante y de color ambarino intenso. La corona de espuma blanca formada al servirla, no es de gran espesor ni duración, aunque va dejando una ligera estela en cada sorbo, hasta su desaparición.

Aroma: Por encima de todo prima el aroma a plátano claramente diferenciable. Igualmente es identificable el aromas a malta, cereal, y algunas notas dulzonas, pero sutiles, como a sirope.

Sabor: De cuerpo medio, y con buena carbonatación, resulta fácil de beber. El sabor está marcado por la aromatización a plátano, pero muy bien integrada en el conjunto, de tal forma que no sucede como con otras cervezas de frutas de otros fabricantes, donde el sabor frutal se encuentra tan potenciado que anula casi por completo la base sobre la que se construye al final la cerveza. En este caso, a pesar del peso del sabor a bananas, se aprecia la base de malta, con toques de frutos secos como nueces y avellanas. En este sentido el equipo de la Well's ha hecho un buen trabajo. El regusto con el que finaliza, está marcado por el lúpulo, siendo ligeramente amargo y que proporciona equilibrio a la cerveza.
En definitiva, una cerveza distinta a lo que podemos encontrar habitualmente, algo extravagante, pero que mantiene un muy digno nivel, ofreciendo un resultado final en el que se integra una cerveza de notable calidad con un sabor frutal poco habitual en este estilo de cervezas.
Nota: 7/10