miércoles, 27 de abril de 2011

Cervecería Alquitara, un oasis cervecero en el este de Madrid


Retomando la idea de comentar las cervecerías y restaurantes ligados a la cerveza que puedo recomendar desde estas líneas, hoy me decanto por una cervecería especial, situada en la calle Villacarlos, en el popular barrio obrero de Vicálvaro en Madrid, que muchos conocerán por su famoso festival de rock (Vicalvarock), antiguo pueblo del este que fue absorbido por Madrid capital, siendo en la actualidad el distrito 19. Estoy refiriéndome a la cervecería Alquitara, de la que llevaba oyendo hablar desde hacía tiempo, pero que hasta no hace mucho no me decidí por ir, aunque por falta de ganas no era la verdad, porque "sobre el papel" no pintaba nada mal. Y para muestra un botón de la buena reputación que ha ido logrando esta cervecería: un artículo de 2009 del semanario de ocio Metrópoli de El Mundo (http://www.elmundo.es/metropoli/2009/07/21/restaurantes/1248170375.html).

En el centro de Madrid hay varias cervecerías dignas de mención como la mítica Oldenburg de la que ya hablé en el blog, o la L'Europe, La Casa de la Cerveza, la Kloster, El Tren Europeo, etc. pero nunca decidíamos ir a esta cervecería, por quizás estar más apartada de las típicas zonas de ocio.

Fui con unos amigos un sábado por la tarde, y la experiencia resultó tan grata que pasamos unas cuantas horas en la cervecería. Nada más entrar el local llama la atención por la decoración con motivos cerveceros que abunda  por todos los rincones: bandejas, toallas, banderas, jarras, placas, botellas... El local dispone de unas cuantas mesas con bancos de madera, que posteriormente vimos que resultaban insuficientes ante la gran cantidad de público que acudía al local, en especial para cenar, puesto que no es sólo un buen lugar para tomar una buena cerveza, sino para cenar con la pareja, en compañía de amigos o de la familia.


No sentamos en una mesa nada más llegar, y nos pusimos a ver la carta de cervezas. Primer detalle que me agradó: lo extensa que era la carta. Había más de 100 variedades de cervezas en botella de distintos estilos, y provenientes de diferentes países, entre las que destacan las Brabante, St. Bernardus, Weihenstephaner, Anchor, Flying Dog, etc. También había una selección de cinco cervezas en barril. Aparte tienen la que llaman la cerveza del mes, que durante nuestra visita era una cask ale irlandesa, con motivo de la celebración de San Patricio. El encargado y dueño de la cervecería desde 1991, Carlos Martínez, es un tipo muy amable, miembro de Celce (Club  Español de Coleccionismo Cervecero)  y que demuestra saber de qué va su negocio. Estuvo comentándonos las cervezas que tenían, las que recomendaba, las rarezas y oportunidades, incluyendo alguna curiosidad y anécdota sobre alguna de ellas. Siempre es muy agradable poder departir sobre las cervezas y gustos personales con otros aficionados y gente entendida en la materia. Finalmente opté por tomar una Barbar, una Brugse Zot,  y un par de Saint Bernardus Pater, pero como digo la variedad es impresionante, más amplia de lo que aparece en su propia página web, por lo que resulta complicado de elegir a la par que emocionante, porque cuando uno llega a un sitio así, es inevitable sentirse como McGuiver en una ferretería.
Otro detalle digno de mención es que cada cerveza era servida en su propia copa específica, algo no muy habitual, y muy valorado por los buenos cerveceros. De hecho cada una de las cervezas mencionadas estuvo servida en la correspondiente copa de la marca, alguna de ellas no muy habituales dentro del circuito clásico de cervezas de importación que se pueden encontrar por Madrid.


Las cervezas no son lo único de lo que uno puede disfrutar en Alquitara, además de la carta de cervezas, está su carta de comida, toda ella a precios muy asequibles, siendo de nuevo la variedad una constante a reseñar. Así es posible comer desde raciones de costillas hasta ensaladas, pasando por tablas de patatas, con salchichas, carne de venado o jabalí, o sabrosas hamburguesas (atención a una hamburguesa gigante que tienen en carta, sencillamente espectacular), raciones variadas, etc.
En resumidas cuentas, si vivís por Madrid o alrededores, o venís de fuera durante unos días, bien merece una visita este oasis repleto de buena cerveza, buena comida y buen ambiente. 

jueves, 21 de abril de 2011

Paulaner Salvator, la cerveza que redime el espíritu


Dada la época del año en la que nos encontramos, en plena Semana Santa, voy a procurar que el post de hoy sea apropiado para tales fechas. Por eso voy a hablar hoy de la Paulaner Salvator, que en sus orígenes era tomada durante la Cuaresma, de hecho hoy en día es fabricada una vez al año, durante la primavera, poco antes de la Cuaresma. para ser degustada en esta época (y en cualquier otra también, claro está). Se trata de una doppelbock, elaborada por la cervecería Paulaner de Munich, de la que ya hablé en el blog en su momento. Es la cerveza original en su estilo en la que se han inspirado todas las demás pertenecientes a la misma clase, tomando como referencia parte de su proceso de elaboración o incluso de su propio nombre.
Los monjes (de la orden de San Francisco de Paula, proveniente de Italia) que elaboraron por primera vez esta cerveza de elevado contenido alcohólico, a la que llegaron a denominar "pan líquido", como ocurre también con algunas weizen, utilizaron el término del latín Salvator para bautizarla. Un buen nombre teniendo en cuenta que su objetivo era alimentar carne y espíritu durante la Cuaresma. Este pan líquido, era tan sublime (o al menos así lo consideraban) que llegó a ser enviado hasta Roma, para que recibiera nada menos que la bendición papal, por miedo a que pudieran ser acusados de practicar una excesiva indulgencia en una época destinada al recogimiento y a la abstinencia, tratándose de monjes. Afortunadamente durante el largo y cálido viaje, la cerveza se arruinó por completo, y el Papa, poco impresionado, y sin percatarse de la verdadera virtud de de esta cerveza, confirmó que era lo suficientemente pobre como para que sirviera de penitencia, de tal modo que pudiera servir de refugio a pecadores y gentes de mala vida. 
Al margen de esta anécdota, la cerveza con el paso del tiempo logró adquirir fama y reconocimiento. Fue tal el renombre alcanzado por esta cerveza, que a partir de entonces todas aquellas cervezas de estilo similar adoptaron el mismo nombre de Salvator, hasta que finalmente comenzaron a ser conocidas por un término más laico como el de doppelbock. Paulaner registró la marca Salvator en 1894, para garantizar que ningún otro fabricante de cervezas pudiera tomar "prestado" el nombre para nombrar a las suyas. Entonces, otras cerveceras comenzaron a crear sus propias versiones de esta particular cerveza, utilizando nombres con el sufijo -ator para nombrarlas. Así era posible encontrar cervezas como Kulminator, Triumphator u Optimator.
La Salvator continúa siendo elaborada en la actualidad, y es consumida en las terrazas de Munich cada primavera, una vez pasados los fríos invernales, por los habitantes de la ciudad entregados a su mayor entretenimiento, beber en sociedad.
La Salvator es una gran cerveza afortundamente muy asequible y fácil de conseguir en España, tanto en compra en botella, como consumida en pubs y locales de hostelería, de hecho, por ejemplo, forma parte del portfolio de cervezas de la cadena de restaurantes "La Fábrica de la Cerveza".





Cata:
Graduación: 7,5º
Aspecto: De color ámbar oscuro, entre tonos anaranjados y algo más oscuros cercanos al marrón canela. Coronada por una inmensa capa de espuma cremosa, atractiva, similar a la nata de un capuccino, de gran persistencia y suave textura.
Aroma: Compleja y profundamente malteada. Destacan los aromas a cereales, malta tostada, mantequilla y fruta confitada acompañados de delicadas notas florales.
Sabor y textura: De intensa entrada en boca, mediana carbonatación y con bastante cuerpo, destaca el profundo dulzor de la malta, acompañado de matices a toffee, grosellas, ciruelas y pan tostado. El elevado contenido alcohólico proporciona un final seco que nos hace dejar a un lado el dulzor del comienzo, aunque en el regusto aparece un importante toque de lúpulo, provocando que finalice con un sensación seca y ligeramente amarga al mismo tiempo.

Nota: 8,5/10

lunes, 11 de abril de 2011

Rodenbach, posiblemente la cerveza más refrescante del mundo


Hacía tiempo que quería dedicar una entrada en el blog, a una cerveza singular y de gran prestigio y popularidad, como es el caso de la ale roja flamenca de la cervecera belga Rodenbach. Este prestigio y fama se vieron incrementados cuando el gran y mítico beer-hunter Michael Jackson (tristemente ya desaparecido) clasificó a la cerveza roja de Rodenbach como la cerveza más refrescante del mundo, título a simple vista honorífico pero a la par de digna mención y gran importancia, no sólo por lo que significa en sí, sino por quien lo otorgaba, toda una institución en la cultura cervecera.

La historia de esta cervecera está ligada al apellido Rodenbach, y la dinastía iniciada por el cirujano de origen alemán, Ferdinand Rodenbach, nacido en 1714. Ferdinand Rodenbach, junto con su familia se instalaron en Roeselare en 1749, en el centro de la provincia de West Vlaanderen, en Flandes, lugar donde tuvo lugar el nacimiento de la cervecera Rodenbach. Su hijo Pieter Rodenbach siguió los pasos de su padre, pero los cuatro hijos de Pieter, tomaron caminos distintos. Entre los 4 hermanos crearon una sociedad en el año 1821, comprando una cervecería en la Spanjestraat (en castellano, calle de España). Una vez terminada la sociedad en 1836, uno de los hermanos, Pedro Rodenbach compró la cervecería junto con su mujer, Regina Wauters, hija de familia con tradición cervecera procedente de Malinas. Dado que Pedro era militar, durante sus estancias en el ejército en diferentes campañas bélicas, su esposa Regina dirigió la cervecería junto con su hijo Edward Rodenbach, lo que la llevó a ser una figura digna de mención, como mujer emprendedora y buena empresaria. Precisamente fue la responsable que hizo instalar la primera máquina a vapor en Roeselare. Con su hijo Edward al frente de la cervecera llevó a la empresa a una época de prosperidad. Al mismo tiempo su hijo Eugène finalizó sus estudios en Inglaterra como maestro cervecero, donde adquirió el conocimiento acerca del sietema de maduración de la cerveza en barriles de roble para mezclarla con cerveza joven, siendo así el creador de la Rodenbach clásica.

Sobre la cervecera y la ale roja flamenca:
La Rodenbach es una cervecera regional cuyos inicios fueron humildes, centrando la distribución y comercialización de sus cervezas al ámbito local, de manera que la gente de la región identificaba la cerveza con el nombre de Rodenbach. Gracias a la Rodenbach, la especialidad de la ale roja flamenca ha llegado a ser conocida por todo el mundo, formando parte del sinfín de cervezas belgas que han contribuido a forjar la reputación de Bélgica como la gran nación de la cerveza, con permiso de Alemania. A pesar del carácter regional de la cervecera en sus comienzos, en la actualidad la producción supera los 200.000 Hectolitros, siendo uno de los mejores exponentes de cervecerías que han logrado tener éxito en el mercado especializándose en un producto sustancialmente diferente al resto de las cervezas comercializadas.
Llama la atención las instalaciones de esta cervecera, conocidas como la catedral de los tanques de madera, uno de los puntos de mayor interés en Bélgica, en cuanto a cervezas se refiere. Estas instalaciones son totalmente diferentes a las que se pueden encontrar en otras fábricas de cerveza, ya que se encuentran perfectamente adaptadas para la elaboración de la especialidad de la cervecera, la ale roja flamenca, de tal modo que no es posible reutilizarlas para la fabricación de otro tipo de cervezas.
Como seña de identidad dentro del proceso de elaboración de las cervezas de la Rodenbach, estas se elaboran mediante la mezcla proporcionada de cervezas jóvenes con cervezas más añejas y maduradas en barricas de roble, como sucede por ejemplo con los vinos.
El secreto pues de la Rodenbach podríamos decir que se encuentra en la madera. Tras someterse a una doble fermentación en cubas de acero inoxidable, la cerveza es decantada en enormes barriles de roble de 150 años de antigüedad y que pesan 18 toneladas una vez llenos, donde envejecen una media de 2 años. Precisamente, los barriles usados son el lugar que han elegido las bacterias de tipo Lactobacillus para anidar y dotar a las cervezas de una particular acidez y agrura. A pesar de que cada consumidor puede apreciar diferentes matices en la cerveza, la gran cualidad de los maestros cerveceros de la Rodenbach es lograr un nivel determinado de consistencia y perfección en las mezclas empleadas para la elaboración de sus cervezas.
Actualmente la Rodenbach pertenece al grupo Palm Breweries que aglutina en su portfolio de cervezas a :
La Brugge, la Gueuze, o la Palm, entre otras aparte de la Rodenbach.

Cata:

Rodenbach clásica.
Se trata de una mezcla compuesta por un 75% de cerveza joven y el 25% restante de cerveza que ha madurado durante 2 años en barriles de roble.
Graduación: 5,2º
Aspecto: De color rojo rubí intenso, inclinado hacia el granate, con brillos rojizos, y coronada con una buena y densa capa de espuma amarillenta y cremosa, con buena persistencia y suave textura.
Aroma: Aromas muy penetrantes se desprenden de esta cerveza, entre los que destacan las notas afrutadas a frutos a medio camino entre el dulzor y la acidez, como cerezas, frambuesas y manzanas, y matices de azúcar y más leves de vainilla debido al envejecimiento en barricas de roble. Presenta ciertas reminiscencias a los olores que podemos encontrar en una una sidra.
Sabor: De fácil trago, y de cuerpo medio, tiene una fuerte entrada en boca, donde la cerveza se presenta como predominantemente dulce y ácida al mismo tiempo, destacando los sabores edulcorados a cereza, azúcar, vainilla y caramelo, siempre matizados por una contundente acidez, y presencia de taninos dándole un carácter avinado que provoca un final largo y muy seco, dejando la sensación de necesidad de continuar bebiendo. Diferente a la par que muy refrescante.
Nota: 9/10


Grand Cru.
Se trata de una mezcla compuesta por un tercio de cerveza joven y dos tercios de cerveza envejecida durante 2 años en barricas de roble. Al ser mayor la proporción de cerveza añeja, que en el caso de la tradicional, el gusto de la Grand Cru es más afrutado y complejo que en el caso de su hermana.
Graduación: 6º
Aspecto: De color rojo oscuro, tornando a marrón con brillos rojizos. Resulta más opaca y oscura que su hermana. Coronada con una capa de espuma de similares características: color crema, amarillenta, densa, cremosa y con buena retención.
Aroma: Los aromas detectados son igualmente similares a los de su hermana "joven", donde se perciben claramente las notas afrutadas agridulces, donde destacan las cerezas. Se intensifican eso sí, los matices avainillados, y aparece sutilmente el alcohol, que en la Rodenbach clásica no era perceptible.
Sabor: De cuerpo medio y con entrada igualmente potente, es una cerveza con un gusto más acre, ácido y avinado, resultando en el regusto más seca, pero igualmente valorable, y muy refrescante.
Nota: 9/10

viernes, 8 de abril de 2011

Fraoch Heather Ale, escocesa de pura cepa


Escocia es un lugar como pocos, prestado a la existencia de múltiples mitos y leyendas, como la maravillosa existente respecto a la cerveza que ocupará la entrada de hoy, la Heather Fraoch Ale, de la cervecera Williams Brothers. Esta cerveza lleva la friolera de alrededor de 4000 años fabricándose, sí habéis leido bien. La historia proviene de la ancestral época en la que Escocia se encontraba poblada por diferentes pueblos y hace referencia a un jefe picto. Los pictos, un pueblo duro, guerrero y que plantó cara seriamente a la invasión romana, son además conocidos por sus tallas en piedra repartidas por diferentes lugares, y por la fabricación de cerveza. Cuando los pictos fueron vencidos por un rey escocés, este en pago por la derrota les ordenó que le proporcinaran el secreto para la elaboración de la cerveza. El jefe picto estuvo de acuerdo en ello, a condición de que el rey escocés matara al propio hijo del jefe que mantenían prisionero los escoceses. El rey cumplió con lo que le pidió el jefe picto, tirando a su hijo al mar desde lo alto de un acantilado. Al regresar junto al jefe, este juró que el secreto de la elaboración de la cerveza moriría con él, y a continuación se lanzó hacia el rey tirando a ambos contra las rocas de la costa desde lo alto del acantilado. Esta historia está recogida de particultar manera en un poema del escritor escocés Robert Luis Stevenson.
Más adelante, cuando los británicos se encontraban en plena campaña de conquista de Escocia a comienzos del siglo XVIII, fueron prohibidos todos aquellos ingredientes en la fabricación de la cerveza, que no fueran malta y lúpulo. Dado que el lúpulo no crecía en Escocia, los ingleses consiguieron que los escoceses dependieran de ellos para la fabricación de la cerveza. Los escoceses no cumplieron con la ley de los ingleses, y continuaron fabricando su "heather ale" con sus ingredientes originales, entre los que se encontraba la flor de brezo, ingrediente característico de esta ale escocesa. La receta de este ancestral brebaje resurgió en el año 1986 cuando una mujer pidió consejo en la tienda de Bruce y Scott Williams, donde fabricaban cerveza casera, para poder hacer Leann Froach de la que tenían una receta muy antigua, escrita en gaélico escocés. Una vez traducida la receta, Bruce le dijo a la mujer que tardarían una jornada en fabricarla. La mujer decidió comprar un equipo de elaboración casera de lo más corriente, y le dejó la receta a Bruce, quien muy intrigado por ella, decidió fabricar la "heather ale". Le sorprendió tanto su sabor que pronto la dio a conocer a su círculo de amigos y familiares, y la lanzó al mercado en 1992. Al principio Heather Ale fue fabricada por la West Highland Brewery de Argyll, pero la fuerte demanda que tuvo provocó que tuviera que trasladarse su producción a la fábrica de McCallay and Co. en Alloa, ciudad que fuera la mayor cuna de la cerveza británica junto con Burton upon Trent.
La cervecera Williams en la actualidad elabora muchas más cervezas, y dentro de su  amplio y variado portafolio de podemos encontrar una gama de cervezas de carácter histórico y con temática celta, entre las que destacan además: La Ebulum, de la que hablaré más adelante en  el blog o la Alba.


Cata:
Alcohol: 5º
Aspecto: De color ámbar, con un tono anaranjado algo pálido. Transparente, y con no demasiada burbuja. La espuma formada, de color blanco y muy porosa, no es ni muy amplia ni muy duradera.
Aroma: Aromática, se aprecia la acción de las flores de brezo empleadas para la fabricación de la cerveza. Se encuentra plagada de olores florales, con abundantes matices de plantas silvestres, medicinales, balsámicos, con toques a menta, y notas ahumadas y terrosas.
Sabor:
Cerveza de cuerpo medio a ligero, y carbonatación no muy abundante. De caracter maltoso, resulta suave y ligeramente dulce en un comienzo, para dar paso a un profundo sabor a hierbas, queriendo resultar algo picante? por momentos, quizás como efecto de los matices a menta en olor y sabor. Se acompaña de otros matices afrutados cítricos. Finaliza con un regusto seco e intenso. Refrescante y fácilmente bebible.

Nota: 7,75/10


martes, 5 de abril de 2011

El Cervecero, un paraiso para los cerveceros madrileños


Hasta hace pocos meses el panorama para los cerveceros madrileños no era demasiado alentador, en cuanto a tiendas de cervezas de importación se refiere. Aparte de las típicas secciones de cervezas de importación de las grandes superficies, en especial la de Hipercor, y alguna bodega especializada, no había prácticamente nada que pudiera satisfacer los paladares de los aficionados a las cervezas de importación. Cierto es que la oferta en locales de hostelería, como cervecerías, pubs y restaurantes es bastante amplia en una ciudad como Madrid, con varios millones de habitantes, pero lo que llamaba realmente la atención es que no existiesen tiendas de verdad especializadas en la venta de cerveza. Afortunadamente esta situación cambió hace unos pocos meses, momento en el cual se produjo la apertura con apenas semanas de diferencia de dos buenas tiendas de cervezas: Una perteneciente a la franquicia La Maison Belge en el centro de la ciudad y la otra de nombre El Cervecero,  en Las Rozas, en la periferia de Madrid. Esta última la he mencionado en más de una ocasión en el blog, ya que para mi es posiblemente la mejor que hay en la provincia de Madrid, por lo que iba siendo hora de que reservara un hueco en el blog dedicado a este pequeño "templo" de la cerveza.


La tienda se encuentra situada en el centro comercial El Burgocentro situado en Las Rozas. El local no es muy grande, pero cuando uno entra enseguida se da cuenta que va a colmar las expectativas que tenía depositadas. Llama la atención lo bien aprovechado que se encuentra el espacio, y la enorme variedad de cervezas de diferentes procedencias ofertadas, pudiendo encontrar desde una Mikeller hasta una DeMolen, o una LeftHand, una Bush, o una Jopen cervezas que hasta ahora no era posible adquirir para los cerveceros madrileños, a no ser que recurriesen a la compra por internet. Aparte es posible encontrar todo tipo de artículos que hacen las delicias de cualquier cervecero y coleccionista, como copas (increible surtido), camisetas, libros, etc. 


El dueño del negocio, que se llama Evert Floor, y con el que he tenido la oportunidad de conversar, es un tipo muy agradable procedente de Holanda. Se aprecia que es un apasionado de la cerveza, que viniendo de un país con tanta tradición cervecera como es Holanda, no es de extrañar. Anteriormente abrió una cervecería en Madrid hará más de 20 años, momento en el cual nació su afición por las cervezas especiales. Una vez que dejó el negocio de la cervecería, la pasión por la cerveza continuó, por lo que mantuvo viva la idea de montar una tienda especializada, hasta la actualidad, momento en el que decidió aprovechar la oportunidad para emprender el negocio. Como todos los negocios al comienzo son difíciles, pero con ganas y con esfuerzo todo sale adelante. Quizás lo más complicado para él ha sido encontrar algunas cervezas y sus proveedores en el extranjero, aparte de la logística, ya que para poder ofrecer más de 400 referencias diferentes de cerveza, que son las que hay en la tienda, tiende a resultar complicado. A pesar de estas 400 referencias, Evert mantiene la idea de seguir aumentando este número para ofrecer cuanta más variedad mejor. De entre todas estas cervezas quizás las De Molen, son las que le resultan más complicadas de conseguir, debido a lo limitada de la producción, y quizás algunas procedentes de USA. Cuando uno habla de cervezas con él, sus preferencias van dirigidas hacia las IPA, como la Snake Dog IPA, o la Brewdog Punk IPA, a pesar de opinar igualmente como muchos de nosotros, que en la variedad está el gusto. Por eso mismo me comenta que una cerveza que a él le ha podido parecer deliciosa a otra persona le ha podido decepcionar y viceversa. Las cervezas más reclamadas en la tienda suelen ser las trapenses y de abadía junto con las de trigo.


En mi última visita a la tienda, durante un sábado por la mañana, he de decir que estaba abarrotada de gente, y el trasiego de público era continuo, quedando de manifiesto que la marcha de la tienda va viento en popa, y es que es una de las tiendas más referenciadas y recomendadas en los foros cerveceros, a lo que ha ayudado sin duda la gran variedad, y los precios ajustados, ya que no resulta nada cara en absoluto. Además, al respecto, tengo que decir que la tienda tiene ofrece la magnifíca posibilidad de adquirir tarjetas regalo, que se pueden cargar con una determinada cantidad de dinero, y que posteriormente se pueden usar como tarjetas cliente, donde cargar puntos obtenidos en las compras para disfrutar de diferentes ofertas. Al hablar con él, me comenta que el público que frecuenta la tienda es muy heterogéneo, abarcando todas las edades, desde coleccionistas y cerveceros caseros, hasta gente que entra por curiosidad y que al final se termina aficionando, quizás motivado por el crecimiento que está experimentando el movimiento cervecero en nuestro país, y con el que Evert por supuesto está encantado.

A pesar de que parte del público prefiere pasarse por la tienda física, y poder ver el producto en mano, y aprovechar para charlar con Evert, algo muy importante a tener en cuenta, para todos aquellos que no tengan oportunidad de desplazarse hasta la tienda de Las Rozas, es que también existe una tienda virtual en internet, en la siguiente dirección: www.elcervecero.es. En la tienda virtual igualmente se acumulan puntos que se pueden canjear para posteriores compras. Aquí podemos ver la variedad ofertada clasificada por nacionalidades de procedencia y estilos, así como consultar cuáles son las ofertas vigentes, las novedades y una top list con las cervezas más vendidas. Como curiosidad a tener en cuenta, es posible calificar las cervezas si estamos registrados como clientes, y consultar estas opiniones por si queremos tener en cuenta cuáles son las cervezas preferidas por el público.
A pesar de no encontrarse cerca de donde vivo, soy de los que prefieren acudir a la tienda, y dejarme llevar, eligiendo una cerveza u otra, disfrutando de la compra, así que cuando tengo oportunidad cada cierto tiempo hago una visita a la tienda, y siempre que lo hago salgo con una sonrisa en la cara, con la sensación de haber hecho una buena compra, pensando en lo que disfrutaré tomando cada cerveza, y con ganas de volver.

Como habréis podido comprobar por la entrada de hoy y tal como indicaba al principio, para mi es un lugar de peregrinación obligado para todo devoto cervecero, al que una visita no defraudará en absoluto, ya no sólo por lo que ofrece actualmente, sino también por lo que puede llegar a ofrecer, ya que Evert mantiene en mente muchas ideas y proyectos para el futuro, y que dado su buen hacer, deberemos esta atentos.

sábado, 2 de abril de 2011

Grottenbier, una cerveza venida de las profundidades.

La cerveza comentada hoy, atrajo mi atención desde el momento en que supe que era producida por la misma cervecera que elabora las St Bernardus, con sus fantásticas cervezas de abadía, donde para mi, destaca su fabulosa St Bernardus Abt. 12, ya comentada en el blog.
La Grotten Bier es otro fruto más del buen hacer del maestro cervecero belga Pierre Celis, al que hemos mencionado alguna vez en el blog, por su protagonismo a la hora de revitalizar las cervezas de trigo al estilo belga, también denominadas witbier o cerveza blanca.
En el caso de la Grotten Bier, estamos hablando de una cerveza oscura muy aromática con 6,5º de alcohol. La principal particularidad de esta cerveza, en cuanto a su elaboración se refiere, es su proceso de maduración / almacenaje que se produce en unas grutas (de ahí el nombre de la cerveza) de la región belga de Limburg, donde las cervezas reposan durante un par de meses, siendo giradas cada cierto tiempo, como ocurre con el champagne. El motivo de efectuar esta conservación en este entorno tan particular, es el mantenimiento constante del grado de humedad y temperatura entre los 11 ºC y 12 ºC, creando unas condiciones ambientales idóneas para la obtención de sabores más delicados que los obtenidos mediante otras técnicas de almacenamiento.
Esta cerveza de alta fermentación, con una segunda fermentación en botella tiene adquirida una buena reputación, no sólo por ser obra de Pierre Cellis, o por ser fabricada por St Bernardus, sino porque además, el gran gurú de la cerveza Michael Jackson, tristemente desaparecido, reparó en ella, llegándola a calificar como una de las mejores 10 cervezas actuales.


Cata:

Graduación: 6,5º

Aspecto: De color marrón y turbia. Coronada con una buena capa de espuma de color crema o beige, bastante porosa, que se disipa a buen ritmo, dejando rastros en el cristal, aunque sin desaparecer enteramente, ya que se mantiene una fina capa prácticamente hasta el final.
Aroma: Bastante compleja y potente en nariz. Se detectan olores a malta ligeramente tostada y levadura. Intensamente afrutada con notas de pasas, higos, ciruelas, y especiada con un fondo de canela.
Sabor: Cerveza con cuerpo medio, y mediana carbonatación, que en el paladar resulta más liviana, de lo que cabría esperar tras la fase olfativa. Con el paso del tiempo, y el calentamiento de la copa no llega a intensificarse de forma signigicativa los sabores. Dominan fundamentalmente los sabores a malta, pan tostado y cereal, con toques afrutados, especiados (pimienta) y dulzones (canela).
También aparecen pequeños matices a lúpulo, dejando un leve amargor. El regusto final es predominantemente seco.
Cerveza con buena presencia, compleja en aromas y de sutil sabor, que se queda en el notable, ya que pierde algo de potencia en el gusto, pero que igualmente no provoca arrepentimiento alguno. Para repetir sin probemas.

Nota: 7,75/10