miércoles, 25 de mayo de 2011

Se nos ha ido Pierre Celis, todo un maestro.


Recientemente me he enterado de que Pierre Celis (del que ya he hablado en el blog), el creador de la Hoegaarden, y responsable de la revitalización de la cerveza blanca belga, falleció el  mes de Abril de este año.

Desde estas líneas quería rendir un pequeño homenaje a tan ilustre maestro cervecero que tanto hizo en las últimas décadas por la cerveza, y que gracias a él, los amantes de la cerveza hemos podido disfrutar de grandes momentos degustando sus creaciones.


Fue concretamente el pasado 9 de Abril, a la edad de 86 años, cuando fallecía Pierre Celis, el conocido cervecero, que contaba como uno de sus mayores el logros, el haber podido resucitar la cerveza de trigo belga, conocida como cerveza blanca, o "witbier", gracias a la creación de la cervecera Hoegaarden. Incluso el archiconocido y reputado crítico Michael Jackson (también tristemente desaparecido) le profesaba una gran admiración considerándole un cervecero infatigable e imaginativo. Gracias  al camino emprendido por Celis con la Hoegaarden, actualmente podemos encontrar ahora en Bélgica otras cervezas blancas de trigo, como la Blanche de Namur, la WitteKerke, la Blanche de Brabant, la Brugs, o la St Bernardus Witbier. También entre sus mayores logros figura el haber sido uno de los pioneros en la elaboración y distribución de las cervezas de estilo belga dentro de los Estados Unidos.


En la década de los 60 nadie habría pensado que el lechero del pueblo, iba a fundar una cervecera en la localidad belga de Hoegaarden, con el mismo nombre, en 1965. El éxito de la cervecera fue rotundo, gracias a la calidad de su cerveza blanca, que comenzó a ser imitada por todo el país, y en los vecinos Países Bajos.
Celis, tuvo que firmar un acuerdo con la multinacional AB Invev (antes Interbrew), para poder lograr la financiación suficiente para la reconstrucción de la fábrica, tras un trágico y devastador incendio en 1985, que destruyó la nueva fábrica a la que se había trasladado la producción 5 años antes. Más tarde la propia multinacional se hizo con el control de la fábrica.


Tras su esperiencia europea, Celis emigró a los Estados Unidos en 1992, conocedor del interés que comenzaba a suscitar las cervezas belgas en el mercado norteamericano. De este modo se decidió por construir una fábrica de cerveza en Texas. Enseguida la Celis White fue un éxito, pero para lograr un mayor impacto en el mercado, se asoció de nuevo con otro gigante  de la industria cervera, la Sab-Miller. En el año 2000, la multinacional decide cerrar la fábrica, quizás por entender, que un proyecto de relativamente pequeña envergadura, no encajaba con sus planes. Aún así continuó conservando la marca.

Ese mismo año Celis, regresó a su tierra natal, Bélgica, pero no precisamente para retirarse y descansar, sino para participar activamente dentro del panorama cervecero, colaborando con otros maestros cerveceros locales en la creación y perfeccionamiento de nuevas cervezas, que han continuado sorprendiendo a críticos y público. Entre sus creaciones más conocidas tenemos la Hoegaarden Speciale, la Hoegaarden Grand Cru, la Fruto Prohibido dentro de la misma cervecera, la GrottenBier, elaborada por la cervecera de Watou y ya comentada en el blog, o la Celis White. También tenemos como legado suyo el diseño del vaso hexagonal, original de la Hoegaarden, para cuya invención se inspiró en los tarros de mermelada que empleaban en las zonas rurales para servir la cerveza.

El nombre de Pierre Celis estará siempre ligado a la historia de la cerveza. Figura entre ese número reducido de personas emprendedoras capaces de ver más allá, creer en una idea, de trabajar en ella, conseguir el éxito y lograr ser incluso motivo de inspiración para otros. Si hoy la cerveza es lo que conocemos, en gran medida se debe al trabajo realizado por personas como Pierre Celis.

Hasta siempre Pierre.

lunes, 23 de mayo de 2011

Jopen Koyt, esencia holandesa


Muchos de los que leen estas líneas sin duda habrá oido hablar de Harlem, el conocido barrio de Nueva York, escenario de tantas y tantas películas. Pero lo que posiblemente se desconozca es el por qué del nombre de este barrio, que debe sus orígenes a los inmigrantes holandeses que se establecieron en aquella zona de la costa este de los Estados Unidos, en el siglo XVII, fundando el asentamiento al que dieron el nombre original de Nueva Haarlem, en honor a la ciudad holandesa de Haarlem, y que posteriormente los británicos rebautizaron con el nombre de Harlem.
La cerveza de la que me ocuparé en esta ocasión es una cerveza holandesa proveniente precisamente de esta mediana ciudad de los Países Bajos. Estoy refiriéndome a la Jopen Koyt.

Antaño, Haarlem era una ciudad que contaba con muchas fábricas de cerveza. A finales de la Edad media, de hecho la producción cervecera era posiblemente la actividad comercial de mayor importancia en la ciudad. Ya en el siglo XV, las cervezas de Haarlem eran exportadas a diferentes lugares de Europa, y otras partes del mundo, incluyendo las Indias Orientales a través de la East India Company. Era tal la importancia de la cerveza en la economía de la ciudad, que incluso llegó a ser admitida como moneda de cambio
A mediados de los 90, e influidos por la historia de la ciudad, un grupo de cerveceros cargados de ilusiones, aceptaron el reto de devolver la ciudad de Haarlem al panorama cervecero internacional, tras décadas en las que cerraron multitud de cerveceras tradicionales en la ciudad. En 1994 la Jopen inició su andadura aprovechando las celebraciones del 750 aniversario de la ciudad.

El nombre de la cervecera Jopen, desciende del nombre empleado para designar a los barriles de 112 litros, en los que se transportaba tradicionalmente la cerveza. La cervecera comenzó como una iniciativa histórica para revitalizar las cervezas más antiguas y de mayor tradición local, especializándose con el paso del tiempo precisamente, en la elaboración de cervezas históricas y estacionales. Una de sus primeras cervezas fue la Hoppenbier (que por el nombre ya imaginaréis cuál era uno de sus componentes fundamentales, hop=lúpulo), para cuya fabricación se utilizó una antigua receta de la ciudad que databa del año 1501, en la que se ponía un gran énfasis en la utilización del lúpulo frente a las especias.

Actualmente Jopen tiene montada su fábrica (preciosa por otra parte) en una antigua iglesia de la ciudad. En la misma fábrica hay instalado un café y restaurante, y son permitidas las visitas a la planta de producción. Jopen elabora en la actualidad un surtido amplio de cervezas, con más de una docena de variedades, entre las que podemos encontrar cervezas de diferentes estilos, desde una stout, hasta una cerveza blanca de tirgo o una bock. Entre las más destables, se encuentra la Jopen Koyt, que es de la que me ocuparé en la cata. Una cerveza histórica, revitalizada por la Jopen, inspirada en una receta de 1407 elaborada con una mezcla especial de hierbas usadas en el medievo, y denominada "grut", que era utilizada con antelación al lúpulo para la elaboración de la cerveza.


Cata:

Graducación: 8,5º
Aspecto: De tono marrón oscuro, resulta densa, opaca y turbia. La corona de espuma formada al servir, es de amplitud y duración medianas, dejando un atractivo rastro fino de espuma en la copa, tras los sucesivos tragos.
Aroma: Compleja, muy arómatica y estimulante. Destacan los aromas a caramelo,  malta tostada, especias, con notas florales y balsámicas, detectándose  olores  a plantas medicinales, a hierba y flores silvestres.

Sabor y textura: Cerveza densa con cuerpo medio-alto, resulta algo untuosa, a la par que cremosa, provocado por la avena incluida en la receta de elaboración.  De entrada potente en boca. Se detecta con fuerza la malta y los sabores a caramelo en un comienzo, pasando a un una sensación cosquilleante, picante, especiada, con fuerte componente herbáceo, y algo de ardor por el alcohol. Finaliza con un regusto predominantemente amargo. En conjunto, muy equilibrada y deliciosa. A medio camino entre una cuádruple de abadía y una Heather Fraoch escocesa.

Puntuación: 8,75/10

jueves, 19 de mayo de 2011

Brugse Zot, la cerveza de los locos de Brujas


No es que los habitantes de la preciosa ciudad flamenca de Brujas estén locos, no, pero hubo precisamente un ilustre personaje que lo creyó así, el emperador Maximiliano de Austria, el abuelo paterno de Carlos V. Maximiliano había logrado anexionar Flandes en el siglo XV al imperio sacro-germano mediante un matrimonio con María de Borgoña. La ciudad de Brujas para dar la bienvenida al emperador, organizó un desfile repleto de acróbatas bufoneros, saltimbanquis, arlequines y demás personajes un tanto chalados. El emperador quedó impresionado por el ambiente tan festivo y alocado. Finalizada la jornada, la ciudad pidió dinero al emperador para una institución que cuidaba de los locos de Brujas. Ante tal requerimiento el emperador dijo: "Hoy no he visto nada más que tontos. Brujas es una gran casa de locos! Desde entonces, el pueblo de Brujas es conocido como los 'Brugse Zotten' (en flamenco los locos de Brujas).  Y quién lea estas líneas pensará a qué viene este pequeño cuento, pues bien, a que se trata de la historia que hay detrás del nombre y del logo (un arlequín) de la cerveza que ocupará hoy el blog, la Brugse Zot (el loco de Brujas), de la cervecera belga Halve Maan.

La cervecera “De Halve Maan” (que en flamenco sigfnifica la media luna), tiene detrás de sí una larga historia. A mediados del siglo XIX, Henri Leon Maes, con el apoyo de su tío, funda una moderna cervecera, convirtiéndose en propietario de la misma. Por aquella época la cerveza era elaborada siguiendo métodos tradicionales. El resultado era una cerveza agria, de aspecto turbio, de alta fermentación y pronta caducidad, y sólo se distribuía en barriles para ser servidos en tabernas y cervecerías. 
Después de la muerte de Henri Leon Maes (Henri I,) en 1867, sus hijos Achere y Henri II heredaron la fábrica, haciéndose cargo de ella. Durante la época de la Revolución Industrial, Henri II viajó hasta Inglaterra para adquirir conocimiento sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la fabricación de cerveza. A su regreso, ordenó construir un horno y una maltería inglesa. A partir de ahí comenzó a fabricar cervezas al estilo inglés, como las  stout y las pale ale, que muchos conoceréis. Ambos hermanos no fueron muy longevos, y a causa de su prematuro óbito, en 1905 sus respectivas y emprendedoras viudas continuaron con la marcha del negocio consiguiendo sobrevivir a los difíciles momentos sufridos durante la Primera Guerra Mundial. Al término de ésta, el siguiente vástago de la familia, Henri III, fue quien se hizo cargo de la fábrica. Este, viajó hasta Alemania para en esta ocasión, lograr aprender las últimas técnicas aplicadas a la fermentación en la producción de las lagers alemanas. A su vuelta a Bélgica, adaptó las instalaciones de la fábrica para producir cervezas de baja fermentación. Este hecho produjo un gran avance en el negocio, y en poco más de un año, lograron aumentar la producción en casi un 50%, especializándose en la distribución y en entrega directa al cliente. En los años 50 Henri IV fue quién llevó las riendas de la fábrica y continuó con la filosofía del reparto a domicilio. Sin embargo, a partir de la década de los 70, con el auge del coche como medio de transporte de la clase media, la gente comenzó a ir ella misma, hasta los supermercados para comprar sus propias cervezas, y la fábrica por aquel entonces no estaba preparada para cubrir tal contingencia. Pero, en los años 80, curiosamente comenzó a incrementarse el interés por las cervezas tradicionales y una mujer, Verónica, la hija de Henri IV, en 1981 tuvo la genial idea de lanzar una nueva cerveza especial, una cerveza rubia de alta fermentación. La ocasión elegida para vender por primera vez esta cerveza  fue  la inauguración de la estatua dedicada al patrón de los cerveceros, Saint Arnold,  en Brujas. La cerveza fue un éxito rotundo y el alcalde ordenó que fuera la cerveza servida en todas las recepciones oficiales del Ayuntamiento. Era un tanto más fuerte que las lager que imperaban en aquel momento, y por ese motivo se le llamó “Straffe Hendrik” o Henry el fuerte, en flamenco. En 1988 RIVA compra la marca de cerveza “Straffe Hendrik” y comienza a ser elaborada por ellos hasta el 2002, año en que otro miembro de la familia Maes, Xavier Vannestre, el hijo de Verónica, con mucho empeño logra la financiación necesaria para adquirla de nuevo. Así en 2005 se lanza una nueva cerveza, la Brugse Zot, elaborada en pleno centro de Brujas, en el edificio que ocupaba la cervecera histórica. Hoy en día continúan fabricando la Straffe Hendrik siguiendo la receta origina y una variante de la Brugse Zot, la Brugse Zot Dubbel, logrando  recibir diferentes premios y galardones.

 
Cata:
Graduación:
Aspecto:
De color dorado,  transparente muy brillante, y con abundante carbonatación. La corona de espuma formada al servirla es de gran amplitud, de color blanco y muy buena retención, dejando un atractivo rastro de encaje en la copa con cada trago.
Aroma:
De carácter afrutado, principalmente a cítricos. Le acompañan aromas especiados y notas a levadura. Se percibe también un ligero fondo floral, producto del lúpulo.
Sabor y textura:
Cerveza de cuerpo medio y de fácil trago, de sabor afrutado, algo ácido y un poco malteado. Comienza con un dulzor a malta, producto de las 4 maltas empleadas en su elaboración, acompañada de especias (clavo, pimienta), y fruta, que da paso un punto ácido, que encaja bien con un toque leve de lúpulo, que no proporciona apenas amargor.  Finaliza con un regusto marcadamente seco. 

Puntuación: 7,25/10

martes, 17 de mayo de 2011

Left Hand Imperial Stout, con mano izquierda desde Colorado


Volviendo de nuevo con las cervezas estadounidenses, que son las que últimamente suscitan más mi interés, en esta ocasión voy a hablar de la cervecera Left Hand, cuya sede se encuentra en el estado de Colorado. Y más concretamente, de entre todas las fabricadas por la Left Hand, comentaré la Russian Imperial Stout
Ya he comentado en algún post del blog, el increíble auge que han tenido y siguen teniendo las cervezas estadounidenses elaboradas por "micro-cerveceras" (entrecomillo el término, puesto que algunas de ellas no son tan pequeñas, llegando a tener una producción muy considerable). En el caso de la Left Hand, es una de las microcerveceras que llegan con mayor facilidad a España, y son relativamente sencillas de conseguir en algunas tiendas especializadas, o en venta por internet.
Para comenzar y como curiosidad, cabe decir que el nombre de esta compañía tiene su origen en el pueblo indio Arapahoe; procede concretamente del conocido jefe Arapahoe Niwot, que precisamente significa "mano izquierda", o lo que es lo mismo, "left hand" en inglés. Este jefe jugó un papel importante en la historia de Colorado de finales del siglo XIX.
Esta cervecera empezó a forjar sus orígenes en 1990, cuando uno de sus cofundadores, Dick Doore, recibió de regalo por Navidad, un kit para la fabricación de cerveza por parte de su hermano. Ya desde tiempo atrás, la elaboración de cerveza se había convertido casi en una obsesión para Dick. El destino quiso que más adelante en 1993, coincidiera con su antiguo compañero de universidad Eric Wallace, futuro cofundador de la compañía. Al poco tiempo tras su reencuentro, decidieron poner en marcha su propia compañía cervecera. Así, en 1993 se incorporaron al sector como la Indian Peaks Brewing Company, comprando un antiguo matadero cercano a la localidad de Longmont, donde montar la fábrica. Al cabo de un tiempo tras comenzar la producción descubrieron que el nombre Indian Peaks ya había sido utilizado por otra cervecera, por lo que se vieron obligados a cambiar el nombre de la compañía, eligiendo el de Left Hand en honor al jefe Niwot, como ya he comentado. El logo de la compañía es de hecho, la silueta de una mano abierta.
Left Hand abrió las puertas de su negocio como tal en 1994. La primera cerveza fabricada como Left Hand fue la Sawtooth (diente de sierra) Ale, la cual ha sido desde entonces su cerveza más popular. Ya en Octubre de ese mismo año, Left Hand consiguió obtener dos medallas en el prestigioso Great American Beer Festival; una medalla de oro en la categoría Bitter Ale, precisamente por su primera cerveza, la Sawtooth, y una medalla de bronce, en la categoría de Robust Porter por la Black Jack Porter, otra de sus cervezas más populares.
Más adelante, 1998 fue un año clave para la compañía ya que se fusionó con la cervecera Tabernash, especialista en la fabricación de cervezas de estilo bávaro, los que permitió doblar el tamaño de la compañía. En Noviembre de ese mismo año, fundaron también su propia compañía de distribución, la Indian Peaks Distribution Company. Al tratarse de una compañía distribuidora y no una cervecera, no hubo problemas con el nombre. En 2009, la línea de las cerveza Tabernash dejó de fabricarse y la distribuidora vendida, pero el éxito de la Left Hand continuó creciendo. 
Actualmente y tras algo menos de dos décadas de historia, la Left Hand ha acumulado numerosos y prestigiosos galardones en el Great American Beer Festival, y en la World Beer Cup, por destacar algunos. Hoy en día produce más de 35000 barriles de cerveza anualmente, abarcando diferentes estilos, con una gran variedad de cervezas ofertadas, entre las que destacan:
- La Sawtooth Ale.
- La Black Jack Porter.
- La Milk Stout.
- Y la Imperial Stout, que es la que comentaré en la cata.


Cata:

Graduación: 10,4º

Aspecto: De color marrón muy oscuro, cercano al negro, similar a la cocacola. Ofrece algunos brillos al colocarla a contraluz. La capa de espuma creada al servir en copa, de color blanco cercano al crema, no es demasiado amplia y de retención media-baja. Apenas deja un ligero rastro de puntilla en la copa.

Aroma: Un amplio y agradable aroma a malta tostada invade las fosas nasales, con notas ahumadas, a café y un toque de alcohol. Se aprecian matices de levadura, vainilla y chocolate negro, sutiles pero perceptibles.

Sabor y textura: Es una cerveza con cuerpo, aunque no como otras imperial stout. De textura cremosa, y carbonatación mediana. El sabor es una mezcla balanceada entre el amargor a cereal tostado, y a granos de café, y el dulzor del chocolate. Se percibe también la  presencia de azúcares y levadura. El alcohol, a pesar de los 10º  que tiene la cerveza, se encuentra bien disimulado, apareciendo únicamente de forma ligera en el olfato, y al final del trago, proporcionando astringencia y sequedad en el regusto.

Una buena cerveza que no defrauda, aunque no sea la mejor imperial stout que he probado. Eso sí, recomendable para los aficionados a este estilo de cerveza, del que todavía no he probado una cerveza que no me guste.

Nota: 8 /10

miércoles, 11 de mayo de 2011

Meantime Chocolate, beer o' clock


A poco más de media hora del centro de Londres en metro, se encuentra Greenwich, lugar conocido entre otras cosas por dar nombre al imaginario meridiano cero que pasa por el mismo lugar, y que es tomado como origen para medir las longitudes en las coordenadas geográficas, y para marcar el comienzo de los husos horarios, de ahí que se aplique por convenio internacional que la hora de un país sea la GMT+1, o GMT+2, etc. en función de los husos de separación respecto a Greenwich. Las siglas GMT significan como muchos sabréis, Greenwich Mean Time. A estas alturas, seguramente tras estas primeras líneas más de uno se estará preguntando el por qué de esta introducción y que relación tiene con el mundo de la cerveza. Pues bien, en este caso la tiene, ya que la cerveza de la que voy a hablar hoy es la Meantime Chocolate Beer, obra de la prestigiosa cervecera ubicada en Greenwich, y cuyo nombre como habréis apreciado se inspira en las siglas GMT. El motivo del nombre empleado  no se debe únicamente a que la cervecera se encuentre afincada en Greenwich, sino porque para la elaboración de cada una de sus cervezas el tiempo juega un papel fundamental, a modo de ingrediente secreto clave, invirtiendo el tiempo adecuado para la obtención de un producto de calidad.

La Meantime no es una cervecera británica al uso. De reciente creación, es una cervecera que apuesta fuerte por la elaboración de cervezas sofisticadas, a modo de elixires vanguardistas, respetando las tradiciones pero sin estar sujetos totalmente a ellas, insuflando un soplo de aire fresco dentro del panorama cervecero británico. A juzgar por el prestigio tan velozmente acumulado y los premios y galardones obtenidos, se puede decir que no lo han hecho nada mal hasta el momento.


Un poco de historia...
La gente que trabaja en la Meantime se sienten especialmente orgullosos, por el papel que juega la compañía en Greenwich, ya que esta zona del sudeste de Londres, con mucha historia, se encuentra íntimamente ligada al Támesis, río por el que en siglos pasados navegaban barcos cargados de toneles de Porter e India Pale Ale, que habían sido elaboradas en sus orillas, con destino a rincones lejanos y exóticos del planeta. Aquellos mismos barcos regresaban a su vez con cargamentos de productos empleados por los cerveceros para la creación de nuevos productos. Historias como esta, en las que se refleja la pasión de los británicos por su cerveza, sirvieron de inspiración a Alastair Hook, fundador de la Meantime, para comezar su carrera como cervecero.
Formado en la que es posiblemente la mejor escuela de técnicos cerveceros existente en el Reino Unido (la Heriot-Watt University de Edimburgo), y con un postgrado en Weihenstephan en Alemania, Alastair fundó a comienzos de 1999, con el apoyo de su familia y amigos, la empresa con sede oficial en su propia casa, aunque enseguida empezó a buscar un nuevo emplazamiento en Greenwich para su fábrica de cerveza. En esta nueva empresa quiso imprimir una nueva filosofía diferente a las típicas cerveceras británicas, influido por un libro de Michael Jackson, que le acompañó durante una temporada previa que pasó en Estados Unidos, lo que le ayudó a descubrir un universo nuevo y apasionante dentro del panorama cervecero, adquiriendo una perspectiva mucho más cosmopolita que el cervecero británico medio. En diciembre de 1999 comenzaron las obras en Penhall Road para construir la cervecería más grande y costosa de las últimas décadas.
Al comienzo Meantime fabricaba cerveza para otros. Alastair tenía claro que si quería fabricar su propia cerveza tenía y poder entrar en el mercado con fuerza, necesitaría realizar una importante inversión en marketing e inmuebles para disponer de locales propios. La primera cerveza propia que fabricó la Meantime, se llamó Union, una lager oscura de estilo Viena, cuya original etiqueta fue diseñada por el artista  local Ray Richardson. A la Union le siguieron otras cervezas, que hicieron que Alistair fuese adquiriendo una gran reputación en el sector, incluso entre los grandes chefs del momento en el panorama londinense. El apoyo logrado en el sector, unido a la buena aceptación de las marcas elaboradas por contrato, provocó que la fábrica original de Penhall Road se quedase pequeña, haciendo necesaria la adquisición de nuevos tanques y la ampliación de la plantilla.
El 2001 fue un año crucial en la compañía. Gracias a un afortunado golpe de suerte, Alastair consiguió un contrato de arrendamiento con el Observatorio de Royall Hill de Greenwich, lo que le permitió montar allí, tras la reforma del local, el Greenwich Union Pub, cuyo nombre fue un homenaje a su primera cerveza. Este lugar se convirtió en el tiempo en el buque insignia de la compañía, sirviendo sólo cervezas Meantime y de importación, llegando a estar referenciado en las más prestigiosas guías de ocio y gastronomía. A partir de este momento el prestigio de la compañía no ha hecho más que crecer, logrando multitud de galardones y premios en diferentes concursos y certámenes.
En 2005, y tras una cuantiosa suma invertida en una campaña de marketing, se presentó en una fiesta la nueva imagen de la compañía, uno de los puntos igualmente reseñables de esta cervecera, que abarcaba tanto el embotellado, etiquetado, etc. de modo por ejemplo, que se lanzara al mercado una IPA y una Porter embotelladas en formato de 75cl. y con tapón de corcho de champagne, tan poco habitual en las cervezas británicas. Esto ayudó a crear una imagen de sofisticación y buen gusto entorno a la cervecera, lo que provocó que comenzara a hacerse hueco en prestigiosos restaurantes y tiendas gourmet del Reino Unido.
Actualmente entre la gama de cervezas producidas por la Meantime destacan:
- La Coffee Porter.
- La India Pale Ale.
- La KellerBier.
- Y la Chocolate, que es de la que nos ocuparemos en la cata.

Sobre la cerveza...
Las cervezas elaboradas con chocolate o con café no son producto de una moda pasajera, un esnobismo o una modernidad pretenciosa. De hecho ya en el siglo XVIII, cuando el Reino Unido era un gran y poderoso imperio, llegaban a Greenwich cientos de cargamentos de especias y café de todos los rincones del planeta, lo cual posibilitaba que en aquella época se elaboraran cervezas de chocolate y café. Se sabe incluso, que la gente mezclaba el café con la cerveza en los salones públicos donde se consumía el café. En las recetas de dos de las cervezas más representativas de la Meantime (la Coffee Porter y la Chocolate Beer), no se utilizan aditivos ni edulcorantes de ningún tipo. Se fabrican empleando café y chocolate molidos, respectivamente, añadidos al final del proceso de la primera fermentación.  

Graduación: 6,5º

Aspecto: De tono marrón oscuro, opaca, con pequeños brillos ambarinos en los bordes al trasluz. Con carbonatación media y de burbuja grande, se ve coronada con una capa de espuma densa de color crema, de un par de dedos de espesor, y con buena retención.

Aroma: Muy aromática, desprende un intenso aroma a chocolate negro acompañado de  una base de malta tostada. Algo afrutada al mismo tiempo, se detectan notas de frutos oscuros como pasas. Igualmente se aprecian matices a vainilla que complementan el espectro olfativo.

Sabor y textura: El sabor lo domina, como es lógico, el chocolate negro y la malta tostada, aunque de forma un poco más ligera a lo esperado, ya que la gran profundidad aromática de la cerveza, nos hace esperar una mayor intensidad en el sabor, aunque el resultado resulté si cabe más agradable. Cerveza de cuerpo medio-alto, al comienzo se detectan notas sutilmente dulces, que desaparecen progresivamente para dar lugar a un amargor creciente provocado principalmente por el tostado de la malta, y un ligero toque de lúpulo. Sedosa, cremosa, y muy equilibrada, con el alcohol muy bien integrado, es una cerveza para disfrutar en una sobremesa de forma pausada, para degustarla y disfrutarla con todos los sentidos.

Nota: 8'25/10

lunes, 2 de mayo de 2011

Kostritzer, el oro negro de Turingia


Hoy voy a dedicar la entrada de la cerveteca a una cerveza de un estilo particular del que aún no he hablado, y que es genuino de Alemania. Estoy refiriéndome a las schwarzbier y más concretamente a la Kostritzer, la representante más fiel, genuina y tradicional de este tipo de cervezas.
Las schwarzbier son un tipo de cerveza negra, pero de baja fermentación. La schwarzbier es a la lager lo que la stout y la porter son a las ale. Este tipo de cervezas tienen su origen en el sur de Alemania, siendo muy consumidas en  tierras teutonas. La apariencia opaca de las schwartzbier, muy negra, despierta las expectativas de amargor tostado, sabores quemados, y matices afrutados, pero no deberíamos dejarnos llevar sólo por la apariencia de estas cervezas, ya que el resultado final  es un producto mucho más ligero de lo que podríamos esperar, siendo más suave y parecido a una pilsen, que a una stout. Las schwarzbier tienen un marcado gusto a malta, que le proporciona un dulzor sin llegar a ser empalagoso o que enmascare el resto de sabores. Son cervezas moderadamente bien balancedas y tienden a tener un final seco. El grado de alcohol suele estar en el rango de las pilsen entre 4.5 y 5 grados. Raramente es mayor. Al igual que con las weizen se suele emplear los vasos altos de flauta para servirlas y de esa manera poder apreciar la espuma atractiva de las Schwarzbier.

La Köstritzer Schwarzbierbrauerei, que es la fábrica que elabora la Kostritzer, se encuentra en Turingia,  en las cercanías de la ciudad cervecera francona de Kulmbach (que posee por cierto un fantástico festival de cerveza en verano). Esta factoría lleva a sus espaldas casi 500 años de tradición en el arte cervecero. Es una de las más antiguas de Alemania, sabiéndose ya de ella desde el año 1543. Comenzó fabricando una cerveza negra que destacaba por su delicado aroma a malta y ligero amargor a lúpulo, y que cosechó una gran reputación mantenida hasta hoy en día, siendo una cerveza muy consumida y apreciada por los alemanes, incluidos los de la extinguida RDA, y en especial los berlineses, puesto que la Kostritzer fue una de las pocas cerveceras que exportaban su producto a la Alemania Oriental durante los años de gobierno comunista. En lo años 90 fue absorbida por una de las grandes  cerveceras alemanas, la Bitburger, lo que ayudó que a partir de entonces comenzara su expansión por todo el mundo, llegando a ser comercializada en 28 países, por lo que es a menudo conocida como la versión alemana de la Guinness, desde un punto de vista comercial.


Cata:
Graduación: 4,8º
Aspecto: De tono muy oscuro, negra, opaca, como buena representante de las schwartzbier. A pesar de lo profundamente oscura que es, presenta al trasluz, brillos rojizos de color cobre y rubí muy atractivos. Servida en vaso de flauta como las weizen, forma una capa de espuma de color beige, amplia, densa y cremosa que corona la cerveza.
Aroma:
Es una cerveza de predominante aroma a malta, con notas de chocolate y nueces, con matices ahumados, y regalíz, pero sin llegar a ser muy marcados. Más bien sutiles, acompañan a la malta para complementar el conjunto.
Sabor y textura: Es una cerveza con cuerpo, de intenso pero a la par fino sabor a malta, proporcionando un dulzor suave sin llegar a ser agobiante, ni empalagoso. Acompañando a la malta aparecen también sabores a café, apareciendo ligeras reminiscencias a madera con destellos avainillados muy sutiles, para luego dar paso a un amargor generado por el lúpulo, pero no demasiado intenso, con lo que la cerveza alcanza un equilibrio bastante bien logrado, donde el alcohol, sin tener una concentración elevada, queda perfectamente enmascarado, resultando más fácil de beber de lo que pudiera parecer en un primer momento, lo que la convierte en una cerveza ideal para tomar más de una y repetir sin problemas.

Puntuación: 8/10