miércoles, 29 de junio de 2011

Lindemans Faro, para comenzar con las lambic


Hará cosa de algunas semanas, visitando la sección de cervezas de Alcampo, vi que había crecido respecto a mi última visita. Entre las novedades pude encontrar una Lindemans Faro, una cerveza lámbica de la cervecera belga Lindemans, nada habitual ni fácil de encontrar en prácticamente ningún supermercado, por lo que mi sorpresa fue mayúscula a la vez que agradable.

Las cervezas pueden clasificarse en función de diversos factores, pero la división más comúnmente aceptada y extendida, se realiza en función del tipo de fermentación, teniendo en consecuencia tres grandes tipos de cerveza: las cervezas de baja fermentación o lagers, las de alta fermentación o ales, y las de fermentación espontánea o lámbicas. Estas últimas son las que quizás resulten más extrañas en un comienzo, y lo cierto es que difieren bastante de los otros dos grandes tipos. Típica y genuinamente belgas, y más concretamente de Bruselas son cervezas que para mucha gente se aproximan a una sidra o a un vino blanco espumoso. 
El término de alta o baja en referencia a la fermentación se refiere a la temperatura a la que dicho proceso químico tiene lugar. En el caso de las lámbicas, la fermentación es un fenómeno espontáneo, es decir, que el proceso de la fermentación se ocasiona de forma "salvaje", o natural, de forma que fermenta sin necesidad de añadir levadura, ya que ésta se produce por fenómenos ambientales.
 
Dentro de las cervezas lámbicas, a su vez hay varias subvariedades donde destacan tres clases principalmente: las Kriek, las Gueuze y las Faro. Pues bien, la cerveza que nos ocupa hoy es de este último tipo, el cual se caracteriza porque en el proceso de su elaboración se añade azúcar candeal, de forma que proporciona un endulzamiento de la cerveza resultante. El por qué de la adición del azúcar candeal es poder disimular las notas ácidas y lácticas propias de las cervezas de fermentación espontánea, convirtiéndolas en cervezas de gusto agridulce, más agradables al paladar común.
Hasta ahora no había tenido demasiado contacto con las lámbicas, salvo algunas Kriek, como las de la Morte Subite, o la Liefmans o la de la propia Lindemans, o alguna otra cerveza lámbica de frutas. Con la Faro Lindemans me he estrenado con las lámbicas propiamente dichas, siendo un primer paso aconsejable por los buenos conocedores de las lámbicas, para a continuación lanzarse a por las Gueuze.

Algo de historia
Hasta ocho generaciones de la familia Lindemans Vlezenbeek han pasado por la fábrica de Lindemans desde 1809. La familia que era propietaria de una granja en la región de Bruselas, para poder mantener una fuente de ingresos durante el invierno, decidió fundar una pequeña fábrica de cervezas lambic, como son conocidas estas cervezas en tierras belgas. Dado el éxito cosechado con esta primitiva fábrica, deciden volcarse de lleno con el negocio de la cerveza y de este modo abandonan el trabajo agrícola en la granja en la década de los 30, del siglo pasado. Desde aquel momento, Lindemans produjo tanto Gueuze como Kriek  En 1978 , dada la popularidad en la zona, de las Faro, se introdujo este tipo de lambic en la producción de la fábrica y en 1980 hizo aparición otra lambic de frutas, en esta ocasión la de frambuesa, probablemente la más popular tras la kriek de cereza. Posteriormente les siguieron dos cervezas más de frutas: la Cassis y la Pêcheresse durante la década de los 80.
Ya inmersos en el siglo XXI , la capacidad de producción de la Lindemans superó los 50.000 hectólitros de los cuales, un alto porcentaje es destinado a la exportación a países como Francia, Alemania, Suiza, Estados Unidos, Suecia, Japón, Italia, Holanda, España...


Cata:

Hablando de la cerveza propiamente dicha, uno de los detalles que más llamaron mi atención en primera instancia es la preciosa etiqueta negra con tipografía y estética en estilo Art Noveau, como el logo de la propia marca y que nos recuerda los diseños para las letras de los carteles de entrada a las bocas de metro de Paris.(si alguno de los que leis estas líneas habéis estado en París, sabréis a qué me refiero) Este estilo artístico particularmente me encanta y es especialmente frecuente encontrar muchos ejemplos  del mismo en Bélgica, y mayormente en Bruselas. 

Graduación: 4,2º
Aspecto:
De color anaranjado oscuro, cobrizo, algo amarronado. Transparente y bastante carbonatada, no genera por contra demasiada espuma en copa.
Aroma:
Entre los aromas encontramos fundamentalmente malta y caramelo con un punto agrio y ácido típico de las lámbic, y matices afrutados, principalmente a cereza. 
Sabor y textura:
Cerveza de cuerpo medio y chispeante en boca. En paladar presenta un sabor bastante intenso con un toque dulzón a miel y caramelo siendo el gusto principalmente agridulce y afrutado con sabor a cerezas y manzana, lo que hace que nos recuerde a la sidra. El regusto es largo y seco, que invita a repetir trago. A medida que vamos apurando la botella de su contenido, se intensifican las notas ácidas asidradas y las agridulces afrutadas, donde destaca la manzana ácida. Sin embargo en la sensación final pesa de forma notable el dulzor provocado por el azúcar añadido y el gusto afrutado. En resumen, es una cerveza particular, diferente, con muchos matices, que marida bien con postres.

Nota:7,5

lunes, 27 de junio de 2011

Southern Tier Porter y 2xIPA, diamantes de la costa este


Recientemente en el blog hablé de una de las mejores cervezas que he probado últimamente, la Breakfast Stout de la cervecera norteamericana Founders, que adquirí en la joven tienda de Cervezorama de Madrid. Otra maravilla que tuve la fortuna de comprar en la variada remesa de aquel día fueron la Porter y la 2xIPA de la estadounidense Southern Tier. Me llevé a casa un par de diamantes, sin ser consciente de ello en aquel momento.
Al igual que sucede con muchas de las cerveceras americanas que han adquirido una gran reputación y prestigio durantes los últimos años, se trata de una cervecera de muy reciente andadura. De hecho la Southern Tier, ubicada en el estado de Nueva York,  fue fundada en 2002 por Allen Yahn y Phineas DeMink cuando lograron adquirir la maquinaria necesaria, tras la compra de la vieja cervecera SaddleBack en Pittsfield (Massachussets).
A pesar de su corta trayectoria es una compañía que ha crecido rápidamente y que actualmente produce 30.000 barriles anualmente, siendo consumida no sólo en los Estados Unidos, sino también en el mercado
extranjero, llegando a ser exportada a países como Dinamarca, Australia, Reino Unido o Japón.
Sus cervezas han adquirido un gran reconocimiento y fama por los críticos y aficionados, habiendo logrado importantes premios y galardones otorgados por la prensa especializada y otras organizaciones.
Dentro del muy amplio y heterogéneo portfolio de cervezas que fabrican destacan:
- La 2xIPA
- La Javah Imperial Coffee Stout.
- La Harvest Ale
- La Gemini Imperial Blended Ale
- La Pumking
- O la Choklat Stout Imperial Chocolate Stout
entre otras.

Cata:


Porter:
Graduación: 5,8º
Aspecto: De color oscuro, casi opaco, debido al uso de maltas tostadas en su elaboración. Al trasluz deja entrever algún brillo de tono amarronado o granate, similar al de la coca cola. Buena capa de espuma de color crema, con buena retención y textura agradable.
Aroma: Los olores más destacables son los transferidos por el proceso del tostado de la malta en este tipo de cervezas: café, con un toque de chocolate. También son perceptibles notas sutiles de caramelo y pan.
Sabor y textura: Como una prolongación de los aromas detectados anteriormente, destaca el sabor a tostado y café, siendo ambos más suaves de lo que cabría esperar tras la experiencia olfativa, quizá por un tueste más ligero de la malta, y además de un toque de chocolate con leche, que provoca una mayor suavidad en el gusto. El caramelo no es tan detectable como en nariz, en detrimento de un toque de lúpulo, que le da un matiz de amargor y balanceo en el sabor. De cuerpo medio, con buena cremosidad y notable carbonatación hace que el trago sea bastante agradable.
En resumen: me parece una cerveza bien equilibrada, de fácil trago, y gusto delicado para ser una porter.

Nota: 8,25


2xIPA:
Graduación: 8,2 º
Aspecto: De intenso color dorado, transparente y viva. Abundante carbonatación y con una corona de espuma blanca de algo más de un dedo de espesor bastante duradera, que deja rastros de puntilla adheridos en el vaso con cada trago.
Aroma: De carácter marcadamente lupulado, presenta aromas limpios y de mucha profundidad, destacando sobre todo olores a: Cítricos, flores, resina y pino acompañados de matices de malta y algún toque dulzón como a galleta.
Sabor y textura: De cuerpo medio, y muy carbonatada. Se aprecia de forma sensible la malta en un comienzo, con un toque afrutado a pomelo y lima, pero la explosión de sabor viene a continuación marcada por los lúpulos (hasta 4 tipos utilizados en su elaboración), para finalizar en un regusto amargo intenso y duradero. 
Me ha parecido realmente soberbia. Una muy buena IPA altamente recomendable.

Nota: 9,25

miércoles, 22 de junio de 2011

Bruselas, capital de la cerveza

 

Hace ya casi 6 años, en vísperas de las fechas navideñas decidí hacer una escapada de unos cuantos días con mi mujer a Bruselas. Ya había estado en la capital belga hacía muchos años, siendo yo un niño. Mi mujer no lo conocía y la fama, más que merecida, de Bélgica como paraíso de la cerveza y el chocolate, incrementaron nuestro interés. Sin embargo, la mayoría de nuestros amigos y la gente que conocemos nos decía que cómo podíamos haber elegido Bruselas para una escapada europea, que no tenía nada que ver... Nosotros les decíamos que la Grand Place, y entonces la gente reaccionaba permitiendo esa única excepción, y nos decía... bueno sí, la Grand Place, pero nada más. Pues bien, si sólo fuera por la Grand Place, ya merece una visita. Esta insigne plaza, con una tradición histórica como pocas plazas en el mundo, ofrece un espectáculo visual sobrecogedor, convirtiéndose en una especie de puerta del tiempo que nos hace retroceder varios siglos atrás. La arquitectura de cada edificio, donde destaca el del ayuntamiento coronado por una figura de San Miguel, junto con las casas de lujosos ventanales es sencillamente espectacular, sumergiendo al visitante en una atmósfera de solera, historia y  leyenda.
Pero es que Bruselas no sólo ofrece la Gran Place a aquel que la visita sino mucho más. Las galerías St Hubert, las primeras de ese porte y luminosidad en Europa, la imponente catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula,  el palacio real, el Manneken Pis, el Atomium, y un sinfín de ejemplos del art noveau y del comic que ilustran  muchas calles de la ciudad... y en gastronomía, cómo poder obviar los famosos mejillones, o sus magníficos chocolates de Leónidas o Godiva, y cómo no, la cerveza. Bélgica reune más de un millar de cervezas, abarcando diferentes estilos: desde las cervezas de abadía hasta las lambic, y lo mejor es que Bruselas es el corazón donde se reúnen tanto las cervezas valonas (Chimay, Rochefort, Orval, la Binchoise, St Feuillien, Achouffe, Val Dieu...) como las cervezas flamencas (WestMalle, Westvleteren, St Bernardus, Kapittel, Rodenbach, Affligem, De Struise...).


Como buen amante cervecero y conocedor de algunas cuantas cervezas belgas antes de aquel viaje, iba con muchas expectativas, que se vieron superadas con creces, hasta tal punto que esta visita a Bélgica, y más concretamente a su capital, provocó que mi afición por las cervezas, en especial las de abadía, incluyendo las joyas trapenses, creciera de forma espectacular hasta hoy, convirtiendo mi gusto por la cerveza en toda una pasión.

Entre todos los lugares para tomar cerveza que puedan existir en Bruselas hay uno que destaca por encima del resto, y no sólo en Bélgica, sino en todo el mundo, ya que figura en el libro Guinness de los records como el local con mayor número de cervezas diferentes. Estoy hablando del templo de la cerveza, del paraíso de la malta, del edén que quiere disfrutar todo buen cervecero: El café Delirium. Está situado haciendo esquina con el callejón donde está la Jeanneke Pis, o niña meona, el contrapunto al Manneken Pis
Entres sus estantes y cámaras hay más de 2000 variedades en botella procedentes de todas los países del mundo. Con eso está dicho todo. Suele llenarse por público autóctono y foráneo. Un sitio imprescindible, que por sí solo puede y debe ocupar un post dedicado en exclusiva.


Otro lugar ineludible en la ruta de la cerveza por la ciudad es la tienda De Bier Temple (Rue Marché Aux Herbes 56). Con ese nombre, ya hace despertar los desesos de todos los cerveceros. Es sin duda una de las mejores tiendas de cervezas del mundo. Tiene la mayoría de las marcas de los cerveceros artesanales de Bélgica, y estamos hablando de un número más que considerable. Se encuentra un tanto escondido, ubicado junto a un callejón que da entrada al teatro de marionetas Toone. En el teatro, además hay un bar que puede ser recomendable, con las paredes decoradas con marionetas, y con muy buen ambiente.

En la Grand Place aparte de cautivar al forastero ante tal despliegue de belleza arquitectónica, ofrece sitios que pueden resultar interesantes para los cerveceros, aunque obviamente con un carácter más turístico, dada su céntrica ubicación. Entre estos lugares hay un local recomendable: Les Brasseurs de la Grand Place, donde fabrican sus propias cervezas artesanales, y además es posible ver la maquinaria empleada para su elaboración, y por supuesto degustarlas en una tabla de original presentación. Abajo me podéis ver a punto de dar buena cuenta de una de estas tablas.

 
Alrededor de la plaza hay varios sitios más para beber cerveza, donde destacan sus famosas "braserías" que sobre todo en invierno resultan muy atractivas, por su ambiente muy acogedor, gracias a las chimeneas encendidas, y los asientos forrados con pieles de cálido tacto. Una experiencia muy reconfortante.


Un lugar querido y frecuentado por los bruselenses, es el Poechenellekelder (Rue du Chêne 5.) Ubicado enfrente de una de las principales atracciones turísticas de la ciudad: el Manneken Pis, o el niño meón, para los españoles, al que me he referido antes. Al igual que sucedía con la Jeanneke Pis, el niño está acompañado de un local que hace de las delicias de todo buen cervecero. Los belgas entienden mucho de cerveza y si los propios bruselenses son clientes habituales de este bar, es por alguna razón. Dispone de una gran variedad de cervezas belgas. Todas ellas exquisitas, cómo no.


Un lugar diferente a la idea que podemos tener de una cervcería, pero a la par encantador puede ser La Morte Subite (Rue Montagne aux Herbes Potageres 7.) Situado muy cerca de las galerías reales Saint Hubert, unas galerías comerciales abovedadas que merecen una visita sin duda. Desde 1910 vienen sirviendo cerveza en el local, que en un comienzo se llamaba La Cour Royale, y al que cambiaron el nombre a causa de un popular juego que practicaban los clientes. El bar estar decorado en estilo "fin de siglo" muy bonito, posiblemente el más bonito, desde el punto de vista estético y a la vez un tanto decadente. A pesar de que el exterior nos pueda parecer más sencillo, el interior está repleto de maderas, espejos y detalles dorados.El sitio ideal para pedir una lambic de frutas, o una gueuze, estilo cervecero por antonomasia de Bruselas, acompañado de un platito de queso con rollmops, u otro de los variados aperitivos que ofrecen. Aunque también sirven todo tipo de cervezas, no sólo las lambic.


Y para terminar un sitio que no suele venir en las guías, y que descubrí junto a mi mujer, por casualidad: Au Bon Vieux Temps. Cerquita del café Delirium, es un pub antiguo realmente escondido, bastante complicado de localizar,  ya que la entrada es por un callejón bien estrecho, en el que dos personas casi no puede cruzarse una frente a otra. Realmente la entrada parece casi un portal, coronada por un pequeño cartelito en letras góticas y un farolillo. Lo recóndito y misterioso que parece el local aumenta la expectación a medida que nos acercamos a la entrada. Cuando abrimos el portal vemos un café/pub que parece sacado de una pelicula de la Segunda Guerra Mundial. El ambiente es genuinamente local, apenas hay turistas, o al menos es lo que nos pareció cuando estuvimos. Las cervezas son excelentes, y es posible encontrar alguna rareza. Se respira un aire vintage con encanto y romanticismo. Apropiado tanto para los que van en pareja como con amigos, ya que representa el lugar perfecto para mantener una conversación agradable que se puede prolongar durante horas, mientras que se pide una cerveza tras otra.

Espero que esta pequeña selección de locales cerveceros os resulte de utilidad si algún día tomáis la acertada decisión de visitar Bélgica y su capital. No hago más que recomendarlo a mis amigos, y todos los que van yendo, vuelven con ganas de regresar otra vez. Ya no pueden hacer nada por evitarlo, el hada de Bruselas les ha hechizado e irremediablemente regresarán para descubrir un nuevo rincón que ocupe un lugar reservado entre los buenos recuerdos.

lunes, 13 de junio de 2011

Founders Kentucky Breakfast Stout, una cerveza para desayunar


Hará cosa de algo más de un mes, que me hice eco de una gran noticia para los cerveceros madrileños: el nacimiento de una nueva tienda de cervezas en el centro de Madrid capital. Cómo ha cambiado el panorama cervecero en Madrid en cuestión de apenas 6 meses! En esta ocasión estoy hablando de Cervezorama, una pequeña tienda pero muy bien aprovechada, próxima a la que quizás sea la zona más cervecera de Madrid: la céntrica glorieta de Bilbao y alrededores.

No perdí mucho tiempo en tomar la decisión de ir a visitar la tienda en cuanto tuviera oportunidad. Cuando fui, descubrí una gran variedad de cervezas de distintas procedencias, en especial de Estados Unidos, cervezas sobre las que quiero profundizar cada vez más, por ser punta de lanza dentro del panorama cervecero internacional, lo que les ha proporcionado una gran reputación. Entre las cervezas estadounidenses que tenían, uno de los dueños me recomendó la cerveza sobre la que voy a hablar hoy, la Kentucky Breakfast Stout de la cervecera Founders. Se trata de una Imperial Stout con avena, de nombre bastante clarificador, que ya adelanto colmó todas mis expectativas.

Acerca de la cervecera:


Los responsables de la cervecera estadounidense Founders,  los señores Mike Stevens y Engbers Dave, tenían sendos puestos de trabajo estables cuando decidieron  en 1997 emprender toda una aventura  en busca de sus sueños, que les llevaría a abrir su propia fábrica de cerveza,  lo que representaba diseñar un plan de negocio, abandonar sus anteriores empleos y  quizás lo más difícil, la financiación del proyecto, mediante la obtención de los grandes créditos necesarios  para llevar a buen puerto la empresa. Sin lugar a dudas, era una apuesta arriesgada, que conllevaba un alto nivel de esfuerzo, pero con fe en su proyecto y la firme convicción en las posibilidades del negocio, les hizo mirar hacia adelante sin temores ni remordimientos.

Hubo algunas dificultades, que suelen ser habituales en los comienzos,  debido a que  en  un principio, las cervezas que fabricaban eran de un tipo y gustos más comunes, sin ninguna innovación especial y la empresa estuvo por momentos al borde de la quiebra.  Precisamente este fue el momento en el que el equipo de Founders  decidió arriesgar elaborando otro tipo de cervezas que consiguiera entusiasmar al público. De este modo comenzaron a fabricar cervezas más complejas, muy aromáticas, con mucho cuerpo y más sabor. El equipo de Founders, un grupo de entusiastas cerveceros apasionados por su trabajo, ha crecido en torno a una simple filosofía: "No elaborar cerveza para las masas". Las cervezas de Founders, se fabrican de forma artesanal para unos pocos elegidos, un pequeño grupo de rebeldes e inconformistas que desean disfrutar de una cerveza que sobrepasa los límites de lo que comúnmente es aceptado como el sabor. En resumen, "hacemos cervezas para gente como nosotros". 

A partir de entonces todo marchó sobre ruedas, y la compañía cervecera  Founders, ha llegado a convertirse en una cervecera top-ten de las cerveceras estadounidenses. teniendo muchas de sus cervezas clasificadas entre las 100 mejores cervezas del mundo,  en  las listas confeccionadas por las más grandes asociaciones de críticos de cerveza como RateBeer o BeerAdvocate.  En 2009, Founders fue considerada como  la segunda fábrica de cerveza de más rápido crecimiento en los EE.UU, ganadora de cuatro medallas en el 2010 en la Copa Mundial de la Cerveza, y también de dos medallas en el Great American Beer Festival de 2010.
Situada en el estado de Michigan continúa siendo un referente en el panorama cervecero estadounidense, con más de 70 empleados y una producción de cerca de 50.000 barriles al año.





Cata:

Graduación: 8,3º

60 IBUs

Aspecto: De tono profundamente oscuro y opaco, similar al del café. Nada más servirse en la copa, el aspecto de la cerveza es de densidad y cremosidad, lo que la hace bastante apetecible. La corona de espuma formada es de un par de centímetros de espesor, compacta, muy cremosa, con buena retención, y de color canela. Deja un buen rastro de puntilla de color café crema, adherido al cristal con cada sorbo.

Aroma: Compleja y de aromas muy profundos. Destacan especialmente los aromas a café torrefacto, moka, chocolate negro, acompañados de notas de maicena y azúcar quemado, lo que por momentos le dota de cierto carácter a infusión.

Sabor y textura: Cerveza con mucho cuerpo y de mediana carbonatación, tiene muy buena entrada en boca, llenándola por completo, con una textura suave y aterciopelada, gracias en gran parte por la avena que forma parte de la composición de la cerveza, lo que hace más fácil el trago. El sabor viene predominado por la malta tostada, y el café, con notas dulces de chocolate, proporcionando en conjunto una mixtura de sensaciones amargas y dulces, bien balanceada, aunque con el paso de los segundos, se acentúan las notas amargas, que se prolongan en un regusto (de leve carácter lupulado), amargo y seco que resulta muy duradero. Por momentos parece más bien una copa de café moka en lugar de una cerveza, de no ser por el alcohol, que sutilmente hace acto de presencia. 
Ideal para acompañar una porción de tarta o bizcocho en la merienda, de postre tras la comida, o para los más atrevidos en el desayuno.

Nota: 9,5/10



martes, 7 de junio de 2011

Hofbräu Original München, símbolo muniqués


Para el primer post del mes de junio, ahora que se acerca la época estival, he elegido hablar de una cerveza, símbolo de una ciudad, con uno de los biergarten más famosos del mundo, el de la HofbräuHaus. Estoy hablando de la Hofbräu bávara, con siglos de historia en la ciudad muniquesa.

Algo de historia
La historia de la Hofbräu, o HB, como también es mundialmente conocida, comienza allá por finales del siglo XVI. Por aquella época, el que era Duque de Baviera, Guillermo el Piadoso, concedió el permiso para fundar una cervecera en Munich. En tan sólo dos años se construyó en el mismo centro de la ciudad antigua, el imponente edificio donde se alberga la Hofbräuhaus. Conocida en un principio como la Braun Bier Hofbräuhaus, empezó la producción de cerveza (tostada, como el propio nombre indicaba), nada más concluirse la construcción de la cervecería. En un comienzo, de forma exclusiva para el Duque. Hasta aquel entonces la Casa Real de Baviera había solido importar la cerveza desde otros lugares de Alemania. Al cabo de unos años, en 1602, y con el objetivo de cervezas claras y de trigo, se construye una nueva sede de la cervecera, la Weiss Hofbräuhaus. En poco tiempo, la cerveza no sólo era consumida por la corte de Baviera, sino que ya era exportada a otras cortes extranjeras, y un poco más adelante a ciudadanos particulares.
Dado el éxito de la cerveza comienza entonces un constante aumento de la producción y de la elaboración de otras variedades de cerveza. De este modo, y como acontecimiento histórico relevante en la vida de la cervecera, por primera vez se fabrica la maibock (que se traduciría como cerveza fuerte de mayo) en 1614, la primera bock o cerveza fuerta elaborada en Munich. 



Ya en el siglo XIX, en 1828 se abre la primera taberna en la Hofbräuhaus, y setenta años más tarde antes del cambio de siglo, se inaugura de forma oficial el primer restaurante de la cervecería. Es precisamente en ésta época cuando se produce un traslado del inmueble usado para la fabricación a una sede nueva, fuera del centro de la ciudad vieja, dejando la sede central histórica sólo para el consumo de la cerveza. Un poco antes, en 1879 se registraba la marca de la casa con su logotipo, la HB con la corona real de Baviera, de manera, que ya desde hace más de un siglo, se encuentra protegida como marca registrada; siendo por este motivo una pionera, habiendo conseguido que ese logo con sus letras HB y la corona sean interpretadas en todo el mundo como símbolo de la cerveza alemana por excelencia, a lo que ha contribuido en gran parte, el ser una fija en las sucesivas ediciones del Oktoberfest. 
Más adelante, tras la primera Guerra Mundial, la HofbräuHaus desafortunadamente, pasó a la historia por ser el lugar donde se llevaron a cabo las primeras reuniones del partido Nazi, recién creado por Hitler. En 1935, y con el III Reich, al igual que sucedió con otras muchas empresas alemanas, cambió de nombre, y pasó a ser una empresa estatal siendo nacionalizada. Los bombardeos durante Segunda Guerra Mundial provocaron la destrucción de parte de la cervecería en 1945. Pero años más tarde, y gracias al "milagro alemán" en 1958 se reconstruye totalmente la sede, respetando fielmente los planos y el aspecto de la cervecería tal y como era en 1897, recuperando todo su esplendor. Más adelante, en 1966, fue renovada completamente una vez más, convirtiéndose en una de las atracciones turísticas más visitadas de Munich y en la más famosa cervecería del mundo, y doy fe personalmente de que merece realmente la pena, por su historia, por lo impresionante y enorme que es, y el gran ambiente que se respira entre sus muros. En sus más de 3.500 metros cuadrados se venden millones de litros de cerveza al año. Durante la época de la famosa Oktoberfest, como he comentado antes, la HB es una de las principales cerveceras patrocinadoras, que no para de servir su cerveza especial, elaborada específicamente para la feria. Podéis echar un vistazo a la web de la cervecería (http://www.hofbraeuhaus.de/en/index_en.html), para que se os haga la boca agua, porque realmente es un sitio imprescindible para todo buen cervecero, aunque para algunos les parezca un tanto turística.


Cata:
De todos los diferente estilos de cerveza que produce la HB, entre los que hay una maibock, una weissbier, una dunkel, y una cerveza especial para la Oktoberfest, entre otras, voy a hablar de la Original HB München, que es la que probablemente  se ha convertido en el buque insignia de la cervecera, y en uno de los símbolos de Munich.
Graduación: 5,1º
Aspecto:
Es una cerveza de color dorado claro, y de aspecto cristalino y transparentes. Crea una buena capa de espuma nívea al ser servida en la típica copa un tanto aflautada para las pilsen, que deja su habitual rastro de fina puntilla en cada sorbo. Un aspecto que hace las delicias de todo buen cervecero.
Aroma: De aroma muy limpio, se aprecia una mixtura entre los olores maltosos (pan, cereal y un toque de caramelo) y lupulados (pino y hierba), con un toque de levadura y cítricos.
Sabor y textura: Con más cuerpo que una pilsen habitual, y con carbonatación moderada. Siendo muy equilibrada y refrescante, destaca su sabor claramente marcado por la malta y el cereal, y con un menor protagonismo del lúpulo que en otras lagers alemanas y checas, aunque finaliza con un regusto lupulado ligeramente amargo y un toque metálico sutil.
Puntuación: 7/10