martes, 30 de agosto de 2011

Altenmünster Premium, una altbier especial

La cerveza que voy a comentar pertenece a un estilo del que aún no he hablado en el blog, las altbier. Las altbier son un estilo de cerveza típicamente alemán, originario de la ciudad de Düsseldorf, aunque hay altbier procedentes de otras ciudades alemanas como Hannover,o de otros países como Holanda.
El término alemán alt, significa antiguo. Si alguno de vosotros ha ido en alguna ocasión a Alemania, habrá visto carteles indicativos donde pone "alt stadt", que significa precisamente ciudad vieja. El vocablo elegido encaja perfectamente con este estilo de cervezas, no porque hayan sido envejecidas, sino por tratarse de cervezas muy antiguas, elaboradas anteriormente a las lager. Estas cervezas se caracterizan por ser de fermentación alta, y de un color que va desde el bronce dorado al cobrizo, siendo este el tono más habitual. Curiosamente la altbier comentada hoy, la Altenmünster Premium, presenta un color inusualmente más pálido de lo habitual en este estilo, más cercano a las lager y a las pilsen (de hecho sé de más de uno que la considera más bien una pilsner, que una alt). En general las altbier guardan bastantes semejanzas con otros estilos como las pale ale inglesas, o las bitter británicas, pero dado que para su elaboración se almacenan durante largos periodos de tiempo a bajas temperaturas, el carácter que adquieren las altbier es más "limpio" y suavizado que en el caso de los estilos semejantes mencionados. Suelen ser cervezas bastantes afrutadas y con una carga mayor de lúpulo que en las pilsner alemanas, aunque al igual que estas últimas no suelen llegar a los 5º de alcohol y su regusto final es marcadamente seco, lo que las convierte igualmente en cervezas fáciles de beber.

Las marcas Diebels y Frankenheim son quizás los mayores productores de este tipo de cervezas, pero hay otras muchas muy representativas dentro de las altbier, como la Shumacher, la Uerige, o la Schlüssel.
En el caso que nos atañe hoy la Altenmünster Premium está elaborada por la cervecera Allgäuer Brauhaus, junto con otra gama de cervezas Altemünster, de la que destacan una Maibock, una Hefe de trigo, o una especial de Invierno.

Toda la gama de Altenmünster se encuentra embotellada en formato de 0,5 litros, en botellas con el vidrio oscuro de color marrón, y sin etiquetado, salvo por una vitola en la zona del tapón, que por su color diferencia a una variedad de otra. Por contra la botella se encuentra grabada con el logo de la marca (una iglesia de cúpula bulbosa, y una mitra), y es de tapón mecánico, similar al de la célebre Grolsch de Holanda, lo que ya de por sí llama la atención, ya que siempre me han atraido bastante las botellas con este tipo de cierre, porque tienen un cierto aire artesanal y vintage.


Cata:
Graduación: 4,9º
Aspecto:
De color dorado, transparente y con burbuja visible, genera mucha espuma de color blanco al verterla en el vaso, y que se va disipando a buen ritmo hasta dejar una capa más densa de aproximadamente un dedo de espesor, que durará hasta que esté apurada la mitad del vaso. Apenas son apreciables los restos espumosos adheridos al cristal.
Aroma:
De aroma no muy potente, es apreciable un olor suave a malta, galleta y un trasfondo a maiz, y con matices de lúpulo, lo que nos hace una idea de lo que quizás nos encontremos en boca, al probarla. No llego a apreciar notas afrutadas ni cítricas como era de esperar.
Sabor y textura: De cuerpo ligero, tiene una entrada donde la carbonatación se hace notar, haciéndola efervescente y cosquilleante. Corrige un tanto la idea preconcebida tras olerla, de que va a tener escaso sabor, apreciándose, la malta, el maíz, y el lúpulo de manera más intensa, aunque sin llegar a ser de especial relevancia, destacando eso sí un regusto amargo más prolongado de lo esperado, dejando al final una sensación seca y refrescante, siendo quizás el punto en común más afín a las altbier.
Particularmente no le encuentro tantas semejanzas con otras altbier, como la Uerige, quizás una de sus mejores representantes,  y sí la veo más cercana a las pilsen. Correcta pero sin destacar.

Nota: 6/10

miércoles, 24 de agosto de 2011

Cervezas venidas del frío (I): Nøgne Ø, la isla desnuda


Con este post, quiero iniciar una serie de entradas dedicadas a cervezas provenientes de países y regiones ubicadas en latitudes septentrionales, donde el frío está presente en gran parte del año. En estos países, en especial los escandinavos, está emergiendo una serie de cerveceras que están elaborando auténticas joyas dentro del panorama cervecero actual, marcando tendencia, y siendo referente vanguardista en el sector, como sucede con las danesas Mikkeller y Nørrebro Bryghus o la noruega  Nøgne Ø, a la que va dedicada este post.
Para adquirir una Nøgne Ø, hay un par de tiendas que conozco donde es posible hacerse con alguna de ellas: una es Cervezolandia a través de internet, y la otra es Cervezorama, de reciente apertura, y ubicada en el centro de Madrid, a la que dedicaré un post en este mismo blog. Precisamente, en esta última fue donde adquirí un par de cervezas de esta compañía escandinava, con muchas expectativas puestas en ellas y que no defraudaron en lo más mínimo.
Nøgne Ø  es una cervecera noruega de reciente creación. Afincada en la localidad de Grimstad, fue fundada a finales de 2002 por Gunnar Wiig y Jikiun Kjetil, dos cerveceros caseros, con mucha creatividad y ganas de innovar. El nombre de la cervecería, es bastante original, haciendo uso del carácter escandinavo Ø, llegando a utilizarlo como seña de identidad y logo de la compañía (algo similar a lo que sucede con la tónica Nørdic). Nøgne Ø, significa en danés antiguo "Isla desnuda", término seleccionado especialmente de un conocido poema del siglo XIX, escrito por el  noruego Terje Vigen de Henrik Ibsen.
Esta compañía, aparte de adquirir un cierto nivel de fama y reputación entre los aficionados, ha conseguido como uno de sus principales logros, contribuir a la difusión y crecimiento de la cultura cervecera en un pais como Noruega.
La cervecera elabora una amplia gama de cervezas, reuniendo hasta un total de 32 variedades distintas dentro de su portafolio. Pero si por una cerveza comenzó a ser conocida la Nøgne Ø, es por su Dark Horizon First Edition, elegida ganadora de la medalla de oro en la World Beer Cup de San Diego, en su edición de 2008, dentro de la categoría de "Ales fuertes". Se trata de un Russian Imperial Stout (estilo del que por cierto, no conozco ningún ejemplo mediocre), con un contenido alcohólico, nada menos que del 16%.  
A partir del año 2009, aproximadamente el 50% del volúmen de la producción se destinó a la exportación, lo que nos hace tener una idea de la rápida y fructífera expansión de esta compañía, llegando a países como los vecinos Dinamarca, Suecia, Finlandia, para dar posteriormente el salto a Holanda Béligica, Italia, España, USA., Canadá Japón y Australia.
En el post de hoy voy a comentar dos cervezas dentro de su amplia gama:

La Two Captains, una 2xIPA, y la Bitter, una english bitter.

TWO CAPTAINS

Graduación: 8,5º

Aspecto: De tonos aranjados similar a la calabaza, se presenta compacta, opaca y bastante turbia. Muy buena corona de espuma densa, y cremosa con buena consistencia y duración, ya que se mantiene durante largo rato, prácticamente hasta acabar el vaso, espuma que además va dejando restos en forma de notables anillos adheridos al cristal. Realmente apetitosa de primeras.

Aroma: Muy arómatica y compleja. Desprende aromas florales y cítricos, (en especial a pomelo y naranja), con matices terrosos, y algún toque dulzón como melaza o miel. También se aprecia un ligera fragancia a pino acompañada de la presencia del alcohol, que se percibe de forma igualmente suave en nariz.

Sabor: Potente y con fuerte entrada en boca. Cerveza de cuerpo medio-alto, y con un grado de carbonatación medio alto, resulta algo chispeante, picante en un comienzo, pero estas sensaciones desparecen pronto para dar paso a los sabores cítricos, donde destaca la naranja,  y un profundo amargor a lúpulo, intenso que acompaña el trago hasta el final, acompañados por un contrapunto maltoso con un toque dulzón a miel, logrando un conjunto muy equilibrado. Finaliza con un regusto seco y amargo, muy prolongado que deja una sensación reconfortante y refrescante. En resumen: me ha encantado. Un muy buen ejemplo de una doble IPA. Verdaderamente, muy buen trabajo de los noruegos. Excelente contrapunto para acompañar unos tacos mexicanos, con su puntito picante de guacamole y chile habanero.

Nota: 9,25/10


BITTER


Graduación: 4,5º

Aspecto: De tono anaranjado con matices cobrizos. Forma una muy atractiva corona de espuma de color blanco y gran tamaño, de textura porosa y de no muy larga duración. Apenas deja un fino cordón en los primeros tragos.

Aroma: Se percibe una agradable sensación de frescura a nariz, provocada por el aroma delicado a lúpulo, acompañando a una base aromática de notas florales y a hierbas silvestres, con un toque de malta.

Sabor y textura
: De fácil entrada en boca, es de cuerpo ligero a medio, y de gasificación mediana. Se aprecia un suave sabor a malta, y pan de entrada, con matices de caramelo, mantequilla y un toque afrutado como a melocotón, para dar paso a un amargor creciente hasta el regusto donde se hace por completo con las sensaciones gustativas, siendo en consecuencia una cerveza muy refrescante, ideal para acompañar a una generosa ensalada césar en estos días calurosos de verano.
 
Nota: 8,25/10

lunes, 22 de agosto de 2011

Schöfferhofer, gusto por el trigo

De nombre bastante complicado de escribir, esta cerveza proviene del país teutón, como muchos podríais imaginar. Una de las cerveceras más importantes de Alemania, la Binding afincada en Frankfurt, y que fue fundada en 1870 es la propietaria desde 1921 de esta cervecera enfocada hacia la producción de cervezas de trigo y especialidades bávaras.  La operación empresarial de 1921 aglutinó a la Frankfurter Bürgerbrauerei y a la Hofbierbrauerei Schöfferhof, llegando hoy en día a formar una de las cerveceras más potentes del mercado alemán.
En el logo de la compañía aparece la efigie de Peter Schöffer, personaje histórico alemán, nacido en la ciudad de Genrsheim, al que se le conoce por ser un reconocido impresor en Alemania, colaborador de Gutenberg, cuyo principal aporte y logro reconocido, fue la creación del diseño gráfico tipográfico, creando la regleta, las notas marginales, y las primeras impresiones en color de los títulos.

En la actualidad la Schöfferhofer producen varios estilos dentro de las cervezas de trigo:
- Una HefeWeizen.
- Una Dunkel Hefe-Weizen.
- Una Kristal-Weizen
- Y una Fruit-Weizen.
En esta entrada comentaré la hefe weizen, su principal especialidad y la dunkel.
Ambas cervezas pueden ser encontradas sin problemas en la sección de cervezas de los hipermercados Hipercor.

Hefe Weizen: 

Graduación:

Aspecto: De tono anaranjado similar al ámbar, y con bastante turbidez. La espuma, blanca y cremosa formada en el típico vaso para las weizen, alcanza  los bordes del vaso, mostrando una gran amplitud. Con buena duración, mantiene un grosor bastante aceptable durante largo tiempo, mientras que deja aros de puntilla adheridos al cristal. Buen nivel de carbónico con burbuja muy fina, y trazas de levadura claramente visibles. 
Aromas: Los típicos que podemos encontrar en una hefe weizen, donde destaca el trigo, con fuertes matices afrutados donde predomina el plátano y la manzana, acompañado de otras notas cítricas por debajo, podríamos decir que de cáscara de limón y naranja, con un punto especiado, a clavo, otro toque a levadura y otro dulce, algo avainillado, como remate al conjunto de aromas.
Sabor y textura:. De cuerpo de medio a ligero. Resulta cremosa y suave en el paladar, donde se aprecia la presencia de la burbuja de forma suave. De gusto predominantemente afrutado, y algo dulzón, le acompañan unos matices ácidos, dejando el amargor en niveles muy discretos.
No es la mejor weizen, ni aporta nada novedoso al estilo, pero es una cerveza bien elaborada, perfectamente bebible.

Nota: 7/10

Dunkel Hefe Weizen: 

Graduación: 5º

Aspecto: De color pardo, con tonos marrones y rojizos, se muestra igualmente turbia. Ofrece una buena capa de espuma de color crema, cercano al blanco, de buena amplitud, como su hermana, y de retención media, dejando del mismo modo rastros espumosos en forma de aros en el cristal.
Aroma:
En los aromas encontramos similitudes con la hefeweizen, mostrándose como una cerveza de marcado carácter afrutado, destacando con más fuerza el aroma a banana, en detrimento de la presencia de los cítricos. Los matices avainillados, se convierten en otras sensaciones dulzonas más cercanas al caramelo. Se mantienen los toques especiados de clavo, todo ello acompañado por un sutil aroma a tostado. 
Sabor y textura:
Con un nivel de carbónico medio, y una textura semicremosa, resulta más densa que la hefe. En el paladar destacan más las sensaciones maltosas, con toques pronunciados a tostado, levadura y caramelo, (que por momentos se acercan al chocolate?) , pero de forma bastante equilibrada. El amargor de nuevo resulta discreto, finalizando con un regusto breve más bien seco, y con un suave deje al tostado de la malta.
De nivel similar a la hefe, le sucede lo mismo. Es una dunkel bastante aceptable, de la que se puede repetir en un momento dado, aunque sin llegar a despuntar demasiado.

Nota: 7/10

lunes, 15 de agosto de 2011

Westvleteren 12, la deseada

 

En el último post del blog estuve hablando sobre un top ten de cervezas particular, un tanto sesgado y subjetivo, como suelen ser este tipo de rankings. Entre este top ten se encontraba la trapense Westvleteren 12, objeto de deseo ferviente para muchos cerveceros, tras aparecer en el ranking general de ratebeer como la mejor cerveza del mundo, ahí es nada.
Tal y como comenté en el post, la siguiente entrada iba a ir dedicada a esta cerveza, que por fin tuve la oportunidad, tan esquiva durante años, para poder disfrutarla. Lo prometido es deuda y de ahí que dedique la entrada a la Westvleteren 12,  ahora ya que por fin, puedo hablar con propiedad tras haberla degustado.

Sobre la cerveza 
Esta cerveza pertenece al grupo selecto de las siete cervezas trapenses existentes, y de las que ya he hablado en varias ocasiones en el blog, y es elaborada en la abadía belga de Saint Sixtus de Westvleteren, de donde toma el nombre.
La abadía fue fundada en el siglo XIX, en el año 1831 por monjes trapenses (cómo no), y que procedían de otro monasterio, el de Mont des Cats, justo al otro lado de la frontera con Francia. La cervecería fue fundada unos años más tarde, en 1838, en el interior del propio monasterio, en una región particularmente rica en cultivo de lúpulo, cercana a la ciudad medieval de Ypres.
Algunos de los monjes de la abadía fundaron otra conocida abadía, la de Notre Dame de Scourmont, donde se elabora otra célebre cerveza trapense: la Chimay. Desde mediados del siglo XIX pues, la producción de la célebre cerveza trapense Westvleteren no se ha detenido, incluso durante ambas Guerras Mundiales la producción de cerveza no se detuvo en el monasterio, aunque con menor volúmen, como es de suponer. Uno de los motivos por los que se pudo mantener la producción, fue debido a que el monasterio no fue ocupado por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial, funcionando como hospital para los heridos de las tropas aliadas. La cervecera además fue la única en mantener el uso de los vasos de cobre durante ambas guerras, cuando el cobre era un material escaso que generalmente era incautado por los alemanes.
La venta de cara al público comenzó en 1931, ya que hasta entonces sólo servía cerveza a los peregrinos y visitantes del monasterio. En 1946 la fábrica de cervezas St. Bernardus situada en las cercanías de Watou, recibió la licencia para elaborar una ale de abadía con el nombre de Saint Sixtus, una cerveza de excelente calidad verdaderamente exquisita. En 1992 finalizó este permiso, aunque St Bernardus continúa elaborando cervezas de estilos similares (de los que doy fe) aunque bajo su propio nombre. En ese mismo año los monjes de Westvleteren inauguran su nueva fábrica de cerveza que venía a reemplazar la antigua.
La fábrica en la actualidad, es quizás la que más se ajusta a la filosofía de las cervezas trapenses, empleando en la actualidad a tan sólo 3 trabajadores laicos externos al monasterio en diversas tareas, manteniendo el grueso del proceso de fabricación en manos de los monjes de forma exclusiva.

La abadía fabrica tres variedades en la actualidad, todas ellas sin etiquetado, diferenciéndose entre sí por la chapa que corona la botella, donde aparece el nombre de la cerveza en distintos colores: verde, azul o amarillo:

-La “Westvleteren Blond”, caracterizada por un fuerte sabor a malta junto con un fuerte contenido de lúpulo unido a su amargor característico. Tiene una graduación alcohólica de 5,8% en volumen.
-La “Westvleteren Extra 8“. Una cerveza oscura y fuerte, tostada, con cierto nivel de amargor. De gusto afrutado y con matices de frutos secos, y a café. Tiene una graduación alcohólica de 8% en volumen.
-Y la cerveza estrella, la “Westvleteren ABT 12”, oscura y con mucha densidad. Con una graduación alcohólica de 10,2% en volumen, será de la que me ocupe en la cata.

Dos son los motivos principales por los que esta apacible abadía saltó a la palestra del panorama cervecero, adquiriendo una reputación y fama, que no había sido buscada por los monjes que la regentan, pero que la han colocado en el punto de mira de millares de aficionados cerveceros.
La primera de ellas es el cúmulo de excelentes referencias en diferentes círculos cerveceros, a la ale estrella de la abadía,  la Westvleteren 12, siendo además elegida como la mejor cerveza del mundo por la web de críticas de cervezas ratebeer.
La segunda de ellas, es la casi obtención de la categoría de cerveza de culto, por lo complicado que resulta adquirir estas cervezas debido a la política comercial restrictiva que mantienen los monjes de la abadía de forma estricta, o al menos lo intentan, porque también es cierto que existe un cierto mercado clandestino paralelo donde es pòsible conseguir la cerveza a un precio eso sí bastante superior al original. Y es aquí donde ha habido y hay mucho aprovechado que intenta sacar tajada a esta situación llegando a vender una botella de Westvleteren 12 por 40 o 60 euros en internet, intentando hacer uso del tirón de la fama adquirida por la cerveza tras ser considerada por muchos críticos como la mejor del mundo.
Ya en el anterior post dejé mi opinión que me merecen estos títulos honoríficos, acogiéndolos con cierto grado de escepticismo, pero obviamente al mismo tiempo despertando mi curiosidad y expectación, eso sí sin llegar a que sea lo suficientemente grandes como para pagar esas sumas de dinero. Afortunadamente la pude conseguir por un precio mucho más razonable, gracias a un amigo que viajó hasta tierras belgas recientemente, pudiendo saciar mi anhelo por ampliar mi paladar con las mejores cervezas.
Cata:

Color y aspecto: Opaca, de color marrón muy oscuro, cercano al negro. Forma una capa de espuma de color crema y de amplitud media, pero con muy buena duración que va dejando anillos adheridos en el cristal.
Aroma: Rica y compleja en aromas, donde aparecen un cúmulo de olores afrutados, destacando las ciruelas, los higos y las pasas,  con notas de levadura y chocolate.
Sabor y textura:
Si intentamos ilustrar el concepto de "cuerpo" en la cerveza, podríamos hablar sin problemas de esta fantástica ale. Resulta muy densa, carnosa, casi masticable. Con un grado de carbónico casi perfecto tiene un paso por la boca muy gratificante, con sabores intensos con toques afrutados a frutos oscuros y dulces, como ciruelas, higos, uvas, cerezas, un punto de azúcar moreno, levadura y un contrapunto de amargor muy ajustado, donde se dejan notar especias, lúpulo y el alcohol, de modo que tenemos frente a nosotros una cerveza con un equilibrio muy logrado entre notas dulces y amargas.
En resúmen, no me ha decepcionado, pero no he llegado a tocar el cielo. Siendo una excelente cerveza, y otorgándole una muy buena puntuación quizás ha habido otras que han logrado darme una mayor satisfacción, quizás más por la sorpresa proporcionada por la cerveza en sí, sin tantas expectativas y ansiedad acumuladas. En un nivel en el que es muy difícil establecer diferencias entre las cualidades de la cerveza, es donde predominan sensaciones de tipo más "instintivo", o como se suele decir, más con el corazón que con la cabeza, por lo que le otorgo medio punto por debajo de la perfección que a mi parecer si consiguen alcanzar algunas otras (pocas) cervezas.

Nota: 9,5/10

martes, 2 de agosto de 2011

El top ten de las cervezas

Hace unos días, en un suplemento del conocido diario económico Expansión, aparecía un artículo titulado "Diez birras sublimes", por lo que llamó enseguida mi atención. El escrito versaba sobre las que posiblemente son las 10 mejores cervezas del mundo, eso sí, siempre según la información recopilada y posteriormente expuesta por el autor del artículo mencionado. El asunto de la elaboración de una lista top de cervezas es algo controvertido y difícil de establecer. Entran muchos factores de carácter subjetivo en juego, cuando no, intereses comerciales o publicitarios de diferente índole, aparte de la dificultad que supone aunar los diferentes y múltiples estilos de cerveza existentes en una lista común. No digamos ya si lo que intentamos es acotar este conjunto de las 10 mejores cervezas y reducirlo a una sola, otorgando de este modo el título de la mejor cerveza del mundo a una única cerveza. Es algo que siempre que oigo lo dejo en cuarentena, ya que cada persona tiene su criterio propio, y aunque se coincida en la apreciación de las cualidades de una buena cerveza, otro tema es que sea de gusto común, ya que cada bebedor tiene sus propias preferencias en cuanto a estilo y sensaciones que busca en una cerveza. 

En la web hay un par de páginas interesantes para todo buen cervecero que son Ratebeer y Beer Advocate, en la que miles de usuarios aficionados a la cerveza critican y votan las cervezas que prueban. Como resultado de estas votaciones se elaboran una serie de rankings sobre las mejores cervezas puntuadas por los usuarios de forma global, y por estilos, que quizás sea algo más acertado.



De vuelta al artículo que mencionaba al comienzo del post, otro aspecto que llamó mi atención, es que en la primera parte del mismo, el periodista exponía algunas reflexiones que ya recogió un servidor en el primer post de este blog, en referencia al diferente trato recibido por la cerveza con respecto al vino, y como ejemplo de este hecho constatar cómo es posible encontrar cartas de vinos con numerosas y variadas referencias en un restaurante, y sin embargo no es posible contar con la análoga carta cervecera, salvo excepciones que afortunadamente resultan cada vez más frecuentes. Y también cómo en los últimos años, especialmente los 2 más recientes, algo está cambiando en el panorama cervecero español, con la cada vez mayor proliferación de microcerveceras y tiendas especializadas, esperemos que no como fruto de una moda pasajera y oportunista, sino como una base sobre la que se consolide una industria cervecera de futuro que vaya dotando a nuestro país de una mayor cultura cervecera.
Las diez cervezas incluídas como top-ten en la lista del artículo eran:
1.- Te Deum Tripel, una triple de abadía belga de la cervecera du Boqu, cuya receta proviene de un maestro cervecero español: Jose Luis Ramírez fundador de la legendaria cervecería Oldenburg de Madrid
2.- Cooper's Extra Stout, una stout potente originaria de las antípodas, e incluida en el olimpo de las cervezas de los aficionados a la Guinness.
3.- Bamberg's Schlenkerla, probablemente la mejor rauchbier (cerveza ahumada) de Bamberg que exista, con un característico e intenso sabor ahumado, proporcionado por la malta ahumada y secada con brasas de madera de arce.
4.- Infinium, otra maravilla alemana de sabor afrutado, de la prestigiosa Weihenstephan, en colaboración con la norteamericana Samuel Adams.
5.- Deus Brut de Flanders. Cuvee Prestige 2004. Similar a un cava, procedente de Reims, la capital del Champagne.
6.- Tripel Karmeliet, una delicia que mezcla maltas de tres tipos diferentes: trigo, cebada y avena.
7.- Westvleteren 12, la considerada pòr los expertos como la mejor cerveza del mundo, una trapense difícil de conseguir fuera de Bélgica, provocado por la política comercial de los monjes que la fabrican, que en teoría obliga a que su compra sean directamente en la abadía..
8.- Hop Back Entire Stout, una cerveza británica, oscura, de aroma intenso que ha recogido numerosos premios dentro de su estilo.
9.- Joseph Holt Sixex, una típica strong ale británica de color caoba, que procede de Manchester, de la conocida cervecera Joseph Holt fundada en 1849.
10.- Suffolk Vintage Ale, una rareza inglesa elaborada de una mezcla de cervezas jóvenes y añejas.

De todas ellas, no he llegado a probar 3: Ni la Infinium, de la que sí vi publicidad, ni la Deus Brut de Flandes achampanada, ni la vintage Suffolk. Del resto coincido en algunas en mi lista top, que tendría más de 10 cervezas en verdad, (como la Tripel Karmeliet, o la Schlenkerla) pero sin embargo, excluiría a otras que no llegarían a mi parecer a ese nivel, como la HopBack Entire Stout o la Joseph Holt Sixex.
En esta lista igualmente echo de menos algunas joyas deliciosas como una St Bernardus Abt., una WestMalle Tripel, una Chimay Azul envejecida, una Orval, una Schnneider Aventinus, la Yeti de Great Divide, la Struise Pannepot, la IPA de Anderson Valley, una Traquair Jacobite, una Cantillon, una Breakfast Stout de Founders, y muchas más. Como se puede comprobar resulta muy sencillo que exista cierta polémica y disparidad de opiniones a la hora de confeccionar estas listas, ya que como comentaba al comienzo del post entran muchos factores a la hora de valorar una cerveza, y no todos son objetivos.


He dejado para el final una cerveza de la lista, en particular: La Westevleteren 12, la que es considerada como la mejor cerveza del mundo. Es tal la fama de esta cerveza, que para mi y durante mucho tiempo se convirtió en una pequeña obsesión. Si teniendo en cuenta la existencia de auténticas maravillas cerveceras, en numerosos foros, guías de cerveza, y comentarios de los más afamados críticos, la Westvleteren 12 era considerada como la mejor cerveza tenía que ser por alguna razón especial, aunque tenía cierto temor, a que me decepcionara, ya que como decía, una afirmación tan categórica, como decir que una cerveza es la mejor del mundo, siempre la tomo con cierta prudencia. Aún así, dado que era la única cerveza trapense de las siete existentes, que no había probado, y si además le unimos el cierto aura de clandestinidad que rodea la comercialización de esta cerveza, provocado por la restricción impuesta por los monjes que fabrican la cerveza, que no permite la venta de la cerveza fuera de la abadía, pues la ansiedad generada es aún mayor.  No veía la forma de adquirir esta cerveza, salvo que viajase hasta Bélgica (una vez más), ya que en España, lo veía prácticamente imposible. Esta cerveza se había convertido en una espinita clavada, con tintes de leyenda inalcanzable, hasta que leí un post en el blog de lupuloadicto, en referencia a este diamante legendario que es la Westvletern 12, lo cual de nuevo me animó a intentar adquirila, ya cuando había casi dado por abandonada su búsqueda. Y resulta que se dio la ocasión: unos amigos decidieron hacer su luna de miel hará un par de meses, por París y Bélgica, por lo que les pedí que me trajeran una westvleteren 12, y efectivamente tuvieron éxito! Uno de mis sueños cerveceros se vio cumplido, probar la considerada mejor cerveza del mundo. Puedo adelantaros que colmó en gran parte las expectativas creadas, aunque puedo asegurar no haber llegado a tocar el cielo tras probarla. Mi experiencia con esta cerveza la reservo para mi próximo post, que irá dedicado de nuevo a las cervezas trapenses y en concreto a la belga Westvleteren, "posiblemente" la mejor cerveza del mundo, como decían unos daneses ;).