jueves, 26 de enero de 2012

Duchy Originals Organic Old Ruby Ale, a la salud del Prince Charles



Hace un tiempo leí en uno de los números de la revista Bar and Beer, una pequeña reseña, donde se decía que la Corona Real Británica, y más concretamente el Príncipe Charles, tenían su propio sello de cerveza conocido como Duchy Originals. Esta información me sorprendió a la vez que me provocó una gran curiosidad, ya que desconocía que Carlos de Inglaterra tuviese su propia marca de cerveza. En una de las recientes visitas a El Cervecero, me puede hacer con una botella de esta singular marca, concretamente la Old Ruby Ale, y tras degustarla, creí adecuado dedicar un post  a esta cerveza en el blog.
Duchy Originals en realidad no es una simple marca de cerveza, sino más bien un sello de productos orgánicos, que intentan preservar las tradiciones históricas de los alimentos y bebidas genuínamente ingleses. Aunque muchos no lo crean, y a pesar de la imagen un tanto distante y elitista del Príncipe Carlos, sus inquietudes y actividades ecológicas son muy prolíficas, y ocupan un lugar relevante en su vida. De hecho, es considerado como una de las 100 personalidades con mayor conciencia ecológica del Reino Unido.
Uno de los principales proyectos al respecto, es precisamente la fundación del sello de productos de alimentación Duchy Originals en 1990, cuyas materias primas se producen en una granja orgánica de la localidad Highgrove.  Detrás de este proyecto no se encuentra sólo el interés del Príncipe por la ecología sino también una especie de nostalgia que flota entre la sociedad británica, por el modo de vida antiguo de Inglaterra. Así de este modo por ejemplo, se incentiva el cultivo a pequeña escala, en pequeñas explotaciones de carácter casero o familiar, utilizando semillas autóctonas de la región tan sólo para que no se extinga el gen autóctono y siga manteniéndose vivo. Gran parte de los beneficios obtenidos que no son nada despreciables, se destinan a financiar proyectos de conservación del medio ambiente, y distintas obras sociales.

En una nueva iniciativa para dejar patentes las credenciales ecológicas de los productos que se venden bajo el sello Duchy Originals,  el Príncipe Carlos pretende incluir todo tipo de información detallada sobre los gases emitidos como resultado de la fabricación de estos productos. Hasta el momento, el etiquetado de los productos ya aportaba distintos datos: la composición, el gasto empleado en elaborar el producto, etc 
De este modo se intenta demostrar al consumidor la relación existente entre la fabricación de los productos y la posible contaminación resultante, cuantificando las emisiones de determinados gases. Como podréis imaginar, se toman muy en serio la conciencia ecológica.
El primer producto que lanzó al mercado fueron unas galletas de avena, pero actualmente Duchy Originals fabrica una amplia variedad de productos como mermeladas, postres, condimentos, sopas y caldos preparados, embutidos, etc. y como no, cerveza. La cerveza se fabrica en el condado de Oxfordshire, a manos de la cervecera Wychwood, de la que ya he hablado en alguna ocasión en el blog.
Dentro de las cervezas elaboradas bajo el sello Duchy Original encontramos la Organic English Ale, la Organic Golden Ale, la Select Ale, la Summer Ale, la Winter Ale, y la Organic Old Ruby Ale que es la comentaré en la cata.



Cata:
Graduación:5,5º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta británico.
Aspecto:De color ambarino, anaranjado, y brillante, genera un copete de espuma blanca de aproximadamente un dedo de espesor, con buena retención, ayudada por el buen nivel de carbonatación de burbuja fina. Deja continuos rastros bien definidos de espuma, muy atractivos con cada trago.
Aroma: Muy característico de este tipo de cervezas, donde destacan los aromas a malta, galleta, mantequilla y caramelo principalmente, unidos a una serie de matices florales  y afrutados en un segundo plano. Aromáticamente es una cerveza muy sugerente pero no rebosa intensidad.
Sabor y textura: De cuerpo medio, y con una notable carbonatación, aunque de burbuja  fina, resulta en el trago algo cosquilleante, aunque agradable. No suele ser muy habitual en cervezas de este tipo. Se aprecian sensaciones gustativas similares a las encontradas en la fase olfativa. Vuelve a aparecer la malta y el caramelo como una base omnipresente. Quizás se acentúa un poco el carácter afrutado, dejándose entrever manzanas y algún otro fruto agridulce de tipo tropical, junto con matices herbales. Finaliza con un regusto amargo de mediana intensidad.
Maridaje:Pavo asado con guarnición de ciruelas y manzanas.
Nota: 7,25/10

martes, 24 de enero de 2012

BBF, Barcelona Beer Festival



La Asociació per la Cultura de la Cervesa Artesana está organizando la celebración de la primera edición del Barcelona Beer Festival (BBF) para mediados del mes de Marzo de este año. Hace algunos días llegó hasta mi esta noticia y no quería dejar transcurrir más tiempo sin compartir esta información con el resto de aficionados que aún no hayan tenido noticias acerca de este evento. Seguramente muchos ya estaréis al tanto, pero en cualquier caso no está de más hacerse eco de iniciativas tan interesantes que contribuyan a la difusión y consolidación de la cultura de la cerveza en España.

Las fechas elegidas para la celebración del evento serán concretamente el 9,10 y 11 de Marzo de 2012, y el  lugar escogido para acoger el festival será el Convent Sant Agustí, situado cerca del célebre mercado del Born. El desarrollo del festival seguirá un poco el estilo de los festivales ingleses organizados por la CAMRA, donde habrá una única barra con una larga serie de grifos. A lo largo de los tres días que durará el festival se pincharán barriles de diferentes cervezas, pero no habrá venta de botellas, tan sólo de barril.
En paralelo, y quizás sea de lo más interesante, la organización tiene pensado incluir actividades cerveceras, maridajes, y la publicación de una guía oficial del festival que pueda ser útil como referencia dentro del mundo de las cervezas artesanales del país. Uno de los objetivos de este festival es el servir de aglutinador del movimiento cervecero artesano reuniendo a cerveceros, distribuidores, tiendas, cervecerías y por supuesto, consumidores.

Ya hay una lista de las cerveceras españolas que participarán en el festival. Son las siguientes:
Ales Agullons, Almogàver, Arts Cervesers, Ausesken, Bernat Beer, Birra 08, Cerberus, Domus, Dougall’s, Edbeer, Estraperlo, Font del Diable, Fort, Gisberga, Glops, Guineu, Holzbräu, Humalabeer, IBON, ICUE, Javier Aldea, Krut, L’Anjub, La Vella Caravana, Les Clandestines, Mandril, Marina, Montseny, Moon, Naparbier, Or i Plata, Popaire, Reptilian, Segarreta, Spigha, Steve’s Beer, Tarraco Beer y Zulogaarden.
También habrá un grupo selecto de cerveceras invitadas de fuera, que se hará público muy pronto.
En breve estará lista la página oficial del festival para que se pueda consultar toda la información disponible sobre el evento. Mientras tanto, y para estar al día de todo lo relacionado con el festival es posible acceder a su página en facebook: https://www.facebook.com/pages/Barcelona-Beer-Festival/243326522400076.

Salud!

domingo, 22 de enero de 2012

Rochefort, la trapense introvertida




Durante los primeros meses de vida de este blog, uno de los géneros cerveceros que más entradas ocupó fueron las cervezas trapenses, o trapistas si admitimos el galicismo. Aún restaban por aparecer la Achel y la Rochefort, si no tenemos en cuenta la francesa Mont des Cats, a la que quieren considerar la octava trapense. Al final, uno regresa siempre a los clásicos, y el reciente debate que ha existido en el blog de mi amigo lupuloadicto, y en otros círculos cerveceros, acerca de las tendencias que parecen dominar el mercado actual, me he animado a dedicar esta entrada a la clásica y genial Rochefort.

Sobre la abadía
De entre los seis monasterios trapenses que fabrican las cervezas con fines pseudo-comerciales (aunque ahora mismo Westvleteren se ha apuntado a la comercialización de forma excepcional), la abadía de Nuestra Sra. de St. Remy, ubicada a las afueras de la localidad de Rochefort, quizás sea la más reservada y tradicional, y muy poco se conoce en el exterior acerca de los monjes que elaboran la cerveza. Este hecho quizás se deba a la ubicación donde se encuentra la abadía, en un lugar un tanto recóndito y retirado, y también al carácter del monje abad que mantuvo la reputación de ser el monje más estricto de toda Bélgica.
Sin embargo a pesar del aparente ocultismo de lo que sucede entre sus muros, la historia del monasterio se encuentra bien documentada. Fue fundado como convento en 1230, y pasó a ser monasterio en 1464. La elaboración de la cerveza comenzó un poco más tarde, a finales del siglo XVI, concretamente en 1595, utilizando la cebada y los lúpulos que los propios monjes cultivaban en sus terrenos. Estos cultivos actualmente no existen, y desaparecieron hace tiempo. A pesar de ello Rochefort continúa siendo quizás la más rústica y medieval de las abadías trapenses. En la actualidad las maltas empleadas provienen de cebadas holandesas y francesas, malteadas al estilo pilsen y caramelo de Munich, mientras que los lúpulos empleados provienen de Alemania y Eslovenia. Además se utilizan dos cepas de levadura en igual proporción durante la fermentación primaria y la secundaria en botella. 
Hasta 1998 las botellas no se encontraban etiquetadas, como lo están ahora, al igual que sucede con la Westvleteren (realmente hasta hace poco, porque esta última ha incluido la serigrafía en dorado sobre sus botellas). Y poco a poco en los últmos años, la abadía se ha ido abriendo un poco al mundo cervecero, gracias a la labor de Gummer Santos, el maestro cervecero contratado hace unos años, formando parte de los empleados laicos de la abadía. Desde entonces se incorporó una nave anexa a la iglesia de la abadía donde ubicaron una sala de degustación para visitantes, que aunque en número restringido tienen la oportunidad de conocer la abadía, y degustar sus cervezas. Del mismo modo la abadía ha ido renovando sus instalaciones durante las últimas décadas. Actualmente, la tecnología de Rochefort supera ampliamente a cervecerías de su misma envergadura. La sala de cocción se instaló en la década de lo 60 y se renovó en 1974. Por semana se realizan seis cocciones de 100 hectolitros cada una y la producción anual ronda los 28.000 Hectólitros. A pesar de ello, la elaboración de cerveza se mantiene limitada para cubrir las necesidades básicas de la abadía, uno de los principios fundamentales de las abadías trapenses.
Lamentablemente, el monasterio fue noticia el 29 de Diciembre del 2010, debido a un incendio que se produjo durante la hora de la cena. Al parecer, la desgracia tuvo su origen en un cortocircuito de un generador. Varias dotaciones de bomberos lucharon durante horas contra las llamas, y lograron afortunadamente que el fuego no se propagara ni a la cervecería ni a la biblioteca. El ala del edificio donde se encontraban los aposentos de los monjes que viven en la abadía no sufrió ningún deterioro de mención, y tampoco hubo que lamentar daños personales. Lo que sí se vio afectado es la parte del tejado donde se encontraban ubicados los tanques de almacenaje, que solo se eran usados durante el embotellado y afortunadamente ese día ya  se habían utilizado y se encontraban vacíos.

Sobre las cervezas...
Las cervezas de la abadía de Rochefort se encuentran entre las más interesantes y peculiares dentro del género, dado su carácter oscuro, especiado y malteado.
La abadía produce 3 cervezas en la actualidad, siguiendo todas ellas la misma receta base, pero siendo elaboradas por separado, consiguiendo en cada una de ellas un grado de alcohol y densidad diferentes. Cada uno de los 3 tipos son distinguibles a partir de las chapas numeradas (6,8,10) y de diferentes colores (rojo, verde y azul) y un círculo del mismo color con idéntica numeración en la etiqueta. La graduación alcohólica real de cada una de las cervezas, se encuentra ligeramente por encima de la numeración. Así la Rochefort 6 (una Strond Dark Ale) tiene una graduación real de 7,5º, la Rochefort 8 (una Dubbel) 9,2º y la Rochefort 10 (Una cuádruple) 11,3º.
Todas ellas una excelentes cervezas, siendo la 10 una de las mejores cervezas del mundo en su género, formando parte de un selecto grupo, como la St. Bernardus Abt. y la Westvleteren 12, entre otras.


Cata:


Rochefort 6
Graduación:7,5º
Temperatura de servicio:12-13º
Tipo de vaso recomendado:Vaso de cáliz
Aspecto: De color marrón oscuro, con brillos rojizos al trasluz a medio camino entre el cobrizo y el granate. Bastante densa, opaca y con sedimentos de levadura en suspensión visibles. Nivel de carbonatación notable y de burbuja fina. El copete de espuma formado es de aproximadamente entre 1 dedo y medio y 2 de espesor de color crema, muy densa y con buena retención.

Aroma:Destacan las notas maltosas y dulces a toffee, caramelo y bizcocho, junto con otras notas afrutadas, donde destacan los frutos como cerezas y ciruelas, con un punto de levadura y alcohol.

Sabor y textura: Muy cremosa, y con una carbonatación acentuada que se percibe en la lengua con un cosquilleo picante, al que contribuyen también las especias. Resulta bastante maltosa, con una entrada dulce, con matices de caramelo, y frutos secos. También aparecen matices afrutados, en especial frutos oscuros. Finaliza con un regusto seco, y con sensación de ardor por el alcohol.

Maridaje: Una tabla de salchichas especiadas con salsas.
Nota: 8,75/10


Rochefort 8

Graduación:9,2º

Temperatura de servicio:12-13º
Tipo de vaso recomendado:Vaso de cáliz
Aspecto: De tono marrón oscuro, turbia. Similar al de sus hermanas. Considerable nivel de carbonatación visible a través del cristal de la copa. No filtrada, forma una cabeza de espuma con buena amplitud y duración, que deja rastros bien definidos en forma de aros adheridos al vidrio.

Aroma:Notas dulces y afrutadas por encima de otros matices. Destacan los aromas a dátiles, higos, y cerezas, sobre un fondo de malta, pan recién horneado y caramelo. Aparecen de forma secundaria algunas notas a chocolate, café y especiadas.

Sabor y textura: De cuerpo medio-alto, tiene buena entrada en boca. Con una base potente de malta con matices de caramelo y sirope incorpora otros matices afrutados reproduciendo las mismas sensaciones detectadas en nariz. El alcohol se deja notar, con un ligero ardor al final del trago, y a medida que dejamos calentar la cerveza. Finaliza con un regusto seco y especiado.

Maridaje: Lomo de cerdo horneado con salsa de zanahoria.
Nota: 9,5

Rochefort 10
Graduación:11,3º

Temperatura de servicio:14-16º
Tipo de vaso recomendado:Vaso de cáliz
Aspecto: De un tono marrón profundamente oscuro, presenta algún tono rubí oscuro al trasluz. Densa y turbia, se aprecia sedimentación. Carbonatación ligera visible.Forma una corona de espuma de color crema de buena amplitud, aunque merma con el tiempo, quedando una fina capa de un par de milímetros hasta el final.

Aroma:Increíblemente aromática. Muy profunda e intensa. Destacan los aromas a frutos oscuros como ciruelas, higos, pasas, y frutas del bosque, creando una fragancia muy agradable, complementada con algunas notas de chocolate, levadura y especias.

Sabor y textura: De entrada muy suave, aterciopelada, cremosa y con una gasificación liviana. Cerveza con gran cuerpo. Llena la boca por completo. Muy sabrosa. Destaca por sus sabores a malta caramelo, azúcar y chocolate con matices a frutos oscuros y especias, con un toque a levadura. Aparecen también algunas notas avainilladas. El alcohol aunque aparece está perfectamente integrado, resultando una cerveza redonda y muy bien balanceada a pesar de la carga de malta y alcohol que contiene. Cercana a la perfección. Imprescindible para cualquier buen cervecero.

Maridaje:Es una cerveza ideal para acompañar un postre como un pudin de café y caramelo.
Nota:10/10

miércoles, 18 de enero de 2012

Jai Alai IPA, pelotaris made in usa



Durante el pasado sábado pasado tuve la suerte de poder acudir al taller de elaboración de cerveza que organizaron los chicos de Cervezorama y Ernesto de cervezas Yria. (Aquellos que sigáis el blog en Facebook, habréis podido ver las fotos que tomé de la experiencia). En breve dedicaré una entrada al proceso de elaboración de la cerveza protagonista del taller, una ipa, que por cierto, actualmente se encuentra en la segunda cuba de fermentación a la que ha sido traspasada hoy, y en pleno proceso de dry-hopping. Todo parece indicar que va por buen camino, manteniendo la densidad final que buscábamos. A finales de mes embotellaremos y unos días después podremos comprobar los resultados. Una vez finalizado el proceso, y probada la cerveza, aprovecharé la ocasión de iniciar una sección en el blog de home-brewing con este primer post donde daré ahondaré en los pormenores de la elaboración de esta cerveza. Aparte de hacer cerveza, no desperdiciamos la ocasión, y más aún estando rodeados de cervezas, para beber unas cuántas y hablar sobre otras muchas de forma distendida en buena compañía. Y una de las que salió a relucir, tanto por parte de David de Cervezorama, como de Ernesto, fue la Jai Alai IPA. Ante la insistencia en que no deberíamos perder la oportunidad de probarla junto con alguna otra que había en la tienda, no me lo pensé dos veces y compré un par de ellas.
Anoche llegó el momento de probarla y... oh!, qué sublime experiencia! Se trata de una de las mejores IPAs que he tomado sin duda, y forma parte de mi top ten particular del género desde ya mismo.

Sobre la cerveza y la cervecera
A pesar de tener un nombre vasco, que hace referencia al tradicional juego de pelota con cesta tan practicado en el País Vasco, no se trata de una cerveza tan próxima geográficamente hablando, ya que es fabricada por una cervecera norteamericana, la Cigar City Brewery ubicada en el estado de Florida.
Muchos conoceréis qué juego o deporte es el Jai Alai, donde dos parejas de jugadores juegan con unos curiosos guantes curvos atados al brazo, donde recogen la pelota que lanzan contra un frontón a una velocidad que puede superar los 250 km/h. A pesar de lo que pueda parecer en un principio, durante un tiempo en el estado de Florida este era un juego era practicado y gozaba de cierta popularidad. De hecho en Tampa era habitual encontrar canchas para practicarlo y tenía muchos seguidores. Si alguno de los que leen estas líneas tiene la edad suficiente, seguramente recuerden la serie Corrupción en Miami. Bien, durante su cabecera aparecen precisamente en varios momentos escenas de partidos de Jai Alai. Lo que nos hace pensar que precisamente este deporte vasco gozaba de buena acogida en el estado norteamericano. Sin embargo, según información propia de la compañía ahora mismo todo lo que hay en el área de Tampa en la actualidad relacionado con el Jai Alai es precisamente su cerveza.
La Jai Alai con 7,5º y 70 IBUS se trata de una IPA para la que se emplean hasta 6 diferentes tipos de lúpulos, con lo que podemos ir haciéndonos una idea de lo que nos puede ofrecer esta cerveza.
La cervecera Cigar City, responsable de esta cerveza entre otras, es una compañía de reciente fundación que comenzó su andadura en 2009, con dos objetivos: El primero de ellos hacer la mejor cerveza del mundo, dentro de sus posibilidades,  y el segundo de ellos, hacer llegar tanto a lugareños como foráneos la fascinante cultura y patrimonio de una ciudad productora de cigarros puros como lo es Tampa. Para ello utilizan ingredientes de máxima calidad esforzándose por utilizar ingredientes locales, de forma que el uso de estos ingredientes contribuya a realizar buenas cervezas, y a la par hacer que las mismas puedan reflejar la cultura y el patrimonio de Tampa Bay. Entre las cervezas producidas por la Cigar City Brewing destacan igualmente la Maduro Brown Ale o la Marshall Zukov Imperial Stout




Cata:
Graduación:7,5º
Temperatura de servicio: 12ºC-13ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta británico o una copa de tulipa.
Aspecto: De color ámbar, con un tono anaranjado similar al del zumo de melocotón, presenta un considerable grado de turbidez, presentándose tráslucida, con algo de sedimento y carbonatación visible de burbuja fina. Muy buena corona de espuma de color blanco, de entre 2 y 3 dedos de espesor, con muy buena retención. Prácticamente dura hasta apurar la cerveza por completo, y deja buenos restos de espuma puntillosa sobre el cristal, de forma que parece adherirse como una malla pegajosa.
Aroma: Soberbia. Muy aromática, compleja, y con mucha profundidad. Aromas intensos y persistentes. Destaca claramente el carácter lupulado de la cerveza, donde se aprecian matices florales y frutales, donde destacan especialmente los frutos tropicales como piña, mango y melón, y algo menos los cítricos. También existen algunas notas a malta con un toque de caramelo que rebaja un ápice la explosión de lúpulos en nariz.
Sabor y textura: Cerveza que a pesar de su elevado número de ibus resulta muy equilibrada. Con un cuerpo medio, y un nivel de gasificación muy ajustado, resulta muy fácil de tomar, incluso para quienes no están demasiado acostumbrados a este tipo de cervezas. Destaca el carácter floral y afrutado de los sabores. Al comienzo aparece la malta, con un toque sutilmente tostado, acompañado de matices de pan y caramelo. Aún así rápidamente los lúpulos acaparan nuestra atención, quedando las sensaciones maltosas en un segundo plano, pero aportando equilibrio. Contribuyen al equilibrio igualmente las sensaciones agridulces y afrutadas a piña y mango especialmente, acompañadas con un punto de cítrico, floral y algo resinoso. Finaliza con un amargor creciente que se hace dueño del retrogusto, sin lijar la garganta. Alcohol no muy perceptible a pesar de sus 7,5º. Un muy buen trabajo de esta cervecera estadounidense. Imprescindible para los amantes del género.
Maridaje: Zapallitos al horno rellenos de carne picada.
Nota: 9,5/10

sábado, 14 de enero de 2012

Worthington's White Shield, la IPA inglesa más tradicional



Como ya se puede intuir por el título del post, la entrada de hoy va a estar dedicada a una cerveza genuinamente inglesa: La Worthington's White Shield, una de los mejores representantes de su estilo, la IPA clásica británica. De hecho parafraseando al insigne y tristemente desaparecido Michael Jackson (The beer hunter), "se trata del ejemplo más auténtico de superviviente de la tradición de la IPA británica". 
Desgraciadamente resulta difícil encontrar una buena diversidad de cervezas inglesas y escocesas en nuestra Península, como sin embargo si sucede con las cervezas belgas o últimamente las norteamericanas. Las cervezas alemanas están comenzando a resentirse, y las británicas ya llevan tiempo. Aparte de las referencias más conocidas como Fuller's, Marston's, St. Peters, o Samuel Smith, pocas más llegan a nuestras tiendas y cervecerías. Quizás algunas Wychwood, Sepherd Neame, Meantime,  y también las Thornbridge de las que un día hablaré, se pueden encontrar con más o menos dificultad. Pero ya por ejemplo una Harvieston o una St. Austell son aún más raras, y hacerse con alguna de ellas es un logro. Me llama poderosamente la atención tal circunstancia, y no sé si debe a problemas con los distribuidores, con los productores, o sencillamente que alguien en el negocio piensa que las cervezas provenientes de las islas no van a tener mucha aceptación entre el público español, pero es que hay muchas cerveceras galesas, inglesas y esocesas inéditas en nuestro país. Luego cuando uno tiene la oportunidad  de sentarse y tomarse tranquilamente una gran cerveza como lo es la White Shield debe sentirse doblemente afortunado. Esta como otras muchas buenas cervezas inglesas no llegan a España, al menos lo desconozco. Afortunadamente cuento con diferentes "canales de distribución privados", es decir, amigos y familiares que viajan al Reino Unido, y que pacientemente atienden mis encargos, como es el presente caso.

Sobre la cervecera:
Centrándonos en materia sobre la cerveza en sí podemos decir que esta cerveza es una de las más prestigiosas del Reino Unido, acumulando gran cantidad de premios, como por ejemplo la medalla de oro de la International Beer Competition, o también ganando el Champion Bottled Beer of Britain organizado por la CAMRA en 7 ocasiones. Aparte de los galardones, es una cerveza que destaca por estar íntimamente unida a la revolución en la producción cervecera que se produjo en Burton-upon-Trent durante el siglo XIX.
Mientras que la primera India Ale de color bronce fue elaborada en Londres por Hodgson en Bow Bridge, los grandes cerveceros de Burton entre los que estaban Allsop, Salt, Bass, y Worthington trabajaron el estilo, perfeccionándolo, y convirtiéndolo en un estilo exportable al resto de  países europeos, incitándoles a que pasaran de elaborar lager oscuras a otros estilos de tonalidades doradas. Fue en Burton donde los cerveceros fueron capaces de emplear maltas pálidas puestas a su disposición por las nuevas técnicas de malteado en la segunda mitad del siglo XIX, dando lugar a un cambio en el patrón de consumo de la cerveza, ya que las cervezas de tonalidad dorada, eran radicalmente diferente a las cervezas de color marrón como las porter y las stout que habían dominado el siglo XVIII.
Así Burton se convirtió durante el siglo XIX en el centro de elaboración de la cerveza más importante del imperio británico, como resultado también de las características del agua proveniente de manantiales del Trent. Este agua es rica en sales minerales como yeso y magnesio, que tienen la particularidad de ser potenciadores del sabor, maximizando por tanto la malta y el carácter del lúpulo en la cerveza.
William Worthington fue uno de los cerveceros más importantes de Burton desde aquella época, marcando un camino diferente para sus competidores, concentrando su producción en la cerveza embotellada y de tonos pálidos y dorados. Es en esta época precisamente cuando se elabora por primera vez la White Shield en 1829.
La Worthington fue adquirida en 1927 por Bass, la cervecera británica vecina en la capital de la cerveza británica, la ciudad de Midlands en la región de Burton. La cervecera Worthington cerró sus puertas, pero su nombre y el de la célebre cerveza White Shield sobrevivieron como parte de la Bass. Después de la Segunda Guerra Mundial, a partir de la década de los 50, fue incrementándose el interés del público por otro tipo de cervezas de gran consumo alcanzando cada vez una mayor popularidad en detrimento de las ales tradicionales.
En 1992, ante la desaceleración de las ventas, Bass intentó dar un empujón comercial a la cerveza, pero aún así los resultados del negocio no fueron suficientes para una empresa cada vez más volcada con productos de gran volumen. De esto modo, en 1997, Bass dejó entrever que no haría más White Shield.
Cuando los aficionados a esta cerveza protestaron, se llegó a un acuerdo que permitió sobrevivir a la que es la 12ª cerveza más vendida del Reino Unido, de la mano del maestro cervecero Steve Wellington. Actualmente pertenece al grupo Molsen Coors. En diciembre de 2010 se abrió la nueva cervecería William Worthington en la que además se producen otras cervezas como por ejemplo: Worthington's Creamflow, Worthington's Classic, Worthington's Cask, Worthington's Red Shield y la Worthington's E.
 

Sobre la cerveza:
Claramente reconocible por su singular etiqueta con un gran escudo blanco y una espada roja, que simula la bandera inglesa, la White Shield se sigue eleborando con la receta de Bass. Con algo más de 5 grados de alcohol está elaborada con malta de cebada de Halcyon, de la parte norte de Norfolk. lo que define tanto su aspecto como parte de su aroma. Los lúpulos empleados son Fuggles, Challenger y Northdown, que son los que proporcionan sus 40 IBUS. Los dos primeros son utilizados para darle amargor, mientras que el Northdown es añadido al final del proceso de cocción para terminar de definir el aroma.
Después de la primera fermentación, se deja reposar la cerveza durante 3 semanas, y es embotellada con una levadura particular, "pegajosa", de una cepa diferente a la usada en la primera fermentación. Esta levadura "pegajosa" se ​​hunde hasta el fondo de la botella donde continúa el proceso de fermentación, procesando los azúcares restantes de la malta transformándolos en  alcohol y dióxido de carbono.Supuestamente y según algunos expertos esta cerveza mejora con la edad, sosteniendo que evoluciona favorablemente dejándola envejecer en botella, quizás porque de esta forma se deja trabajar a la segunda cepa de levadura. Aunque en este punto puedo encontrar ciertas discrepancias (o al menos desconfianza) junto con otros aficionados que sostienen que en el caso de este tipo de cervezas es mejor consumirlas "jóvenes", para que los lúpulos no pierdan sus propiedades y sus capacidades. En el caso particular que nos atañe, no pude resistir la tentación y no la dejé envejecer, consumiéndola lejos de la fecha de caducidad indicada en botella.




Cata:
Graduación:5,6º
Temperatura de servicio: 12ºC-13ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta británico o una copa de tulipa.
Aspecto: De color bronce cercano a un tono anaranjado rojizo, resulta algo más oscura que otras ipas. Con un buen nivel de carbonatación, forma una gran capa de espuma de casi 3 dedos de espesor, muy porosa y esponjosa,  con buena retención, restultando a la vez "pegajosa", adhiriéndose grandes restos de la misma sobre el vidrio con cada trago.
Aroma: Muy aromática, destacando principalmente enseguida los aromas cítricos, como pomelo y lima, y otros florales con algunos matices terrosos y especiados, provocados por los lúpulos. Por debajo de las notas lupulares aparecen también de forma más mitigada los aromas provenientes de la malta, como galleta, caramelo y frutos secos, como almendras. También quiere dejarse entrever alguna nota a madera, ahumada y afrutada.
Sabor y textura: Cerveza muy equilibrada y con un cuerpo medio, que resulta muy fácil de beber. Con una buena base de malta en el fondo, que aporta sabores a mantequilla, galleta, y algunos más dulces como caramelo, los lúpulos toman el protagonismo aunque no de forma potente ni agresiva, como en otras ipas, sino de una forma más pausada, y que va in crescendo hasta el final del trago donde se hacen más detectables dando lugar a un amargor notable y una sensación de ligero hormigueo especiado. Finaliza con un regusto astringente.
Maridaje: Pollo al estilo indio con arroz blanco, cebolla, tomate, salsa curry de picante medio y especias.
Nota: 8,5/10

domingo, 8 de enero de 2012

La tabla periódica... de cervezas


Hace unos días, en mi última visita a Cervezorama, me encontré en una de sus paredes un curioso póster que enseguida llamó mi atención, ya que no encajaba demasiado encontrármelo escondido entre estantes con cervezas. Lo que en un principio me pareció una tabla periódica de los elementos químicos, que todos habremos estudiado alguna vez, cuando me acerqué se transformó en una tabla periódica...de cervezas, lo que ya sí tenía más sentido. Lo estuve ojeando durante unos minutos y me encantó, la clasificación de las cervezas, y la información que contenía. A mi parecer una de las mejores clasificaciones de estilos de cerveza que podemos encontrar por la red, porque el póster que aparece en esta misma entrada, lo podéis encontrar fácilmente en internet...(Dios bendiga Google! ;)).

Ya pasando a comentar directamente la tabla, destaco como decía, la que en mi opinión es una muy buena división por estilos de la cerveza. La cerveza como muchos de nosotros ya sabemos es un vasto mundo muy amplio y diverso, por lo que existen multitud de estilos, aunque la clasificación inicial más clásica las divide en tres tipos en función del tipo de fermentación: Lager (baja fermentación), Ales (alta fermentación) y Lambic (fermentación espontánea), y luego dentro de cada grupo diferentes estilos, que normalmente suelen asociarse con determinados países productores, habiendo así estilos típicamente alemanes, belgas, ingleses, etc. En esta tabla la asociación de estilos las hace por familias, como sucede con los elementos químicos, estando numeradas con números romanos, y agrupadas en columnas. Así tenemos hasta 20 diferentes familias, partiendo de los más ligeros y suaves con menor concentración de alcohol, amargor y de tonos más pálidos a la izquierda, hasta los más oscuros y con mayor cuerpo a la derecha, estando dividida la tabla eso sí, en dos grandes partes: Ales, que abarca desde las cervezas de trigo hasta las Imperial Stout, y Lagers, que van desde las Pilsner hasta las Schwarzbier y las Eisbock, con un anexo adicional de estilos mixtos. Aquí quizás es donde llegue la discrepancia de algunos cerveceros, ya que en la tabla asimila las lambics dentro de las ales, y dentro de los mixtos, creo que hay cervezas que realmente son más lager que otra cosa como una Kolsch, o una Vienna por ejemplo, y otras se podrían incluir con las ales como una Scotch Ale o una Barley Wine entre otras de este grupo.

En cualquier caso resultan muy interesantes aparte de la clasificación por estilos y familias, los datos que figuran para cada uno de los estilos que son:


Original Gravity: (OG) Este término hace referencia a la densidad del mosto,  es decir, la cerveza sin fermentar. El término en castellano, vendría a ser pues "Densidad Original". Normalmente es expresada como cociente de la división de la densidad del mosto entre la densidad de agua (así por ejemplo es normal encontrarla expresada como 1.050,  aunque algunas veces también lo veremos como 1050). La densidad está estrechamente relacionada con la cantidad de azúcar fermentable disuelta en el mosto, y predice así la fuerza probable de la cerveza una vez elaborada.

Final Gravity: (FG) es la densidad de la cerveza una vez que la fermentación haya acabado. La diferencia entre OG y FG es una medida de la cantidad de azúcar consumido en la fermentación, y por lo tanto del alcohol desarrollado.

ABV (Alcohol by Volume): Una vez que se encuentra el mosto a temperatura ambiente (aproximadamente unos 20º C) y utilizando un aparato denominado densímetro, se procede al cálculo de la Densidad Original (OG). Después de producirse la fermentación, se vuelve a medir y se obtiene la Densidad Final (FG). La diferencia entre estos dos valores  obtenido representa en la realidad una pérdida de peso, que es debida a la transformación de los azúcares del mosto en alcohol. Si se toma esta diferencia en peso, y se divide entre la densidad específica del alcohol (0,791 gr/mol), el resultado será el volumen de alcohol resultante en la cerveza. La fórmula es: ABV = (OG - FG) / 0,79 , aunque usualmente se utiliza una aproximación ABV = (OG - FG) x 1,25. Si múltipliclamos el resultado por 100 obtenemos el % de alcohol que viene indicado en el etiquetado.

IBU (International Bitter Unit): Acerca de los IBUs ya hablé en una ocasión en el blog. Es un número que indica el "grado de amargor" de la cerveza. Cuanto mayor sea el número de IBUs más amarga será la cerveza. Un IBU realmente equivale a un miligramo de iso-alfa-ácidos por litro de cerveza. Los iso-alfa-ácidos son un compuesto químico cuyo origen está en el lúpulo.
Hay que tener en cuenta también que una cerveza que alcance 100 IBUs, 10 veces lo que tiene una comercial suave, no quiere decir que nos vaya a dejar la garganta resentida con tanto amargor. Existe una regla de balanceo, como ya comenté en aquel post, de manera que el maestro cervecero trata de equilibrar las notas dulces con las amargas. Hay que dividir, por tanto,  la unidades de IBU sobre la densidad original o gravedad original. Si el resultado es cercano a 0 (cero) se tratará de una cerveza maltosa. Si es cercano o superior a 1 será una cerveza de carácter lupulado. Esto se traduce en que se genera un balanceo entre los IBUs y los caracteres dulces, de gran cuerpo o sabores fuertes que nos proporcionarán una cerveza intensa pero no extremadamente amarga necesariamente.

SRM (Standard Reference Method): Son las siglas correspondientes al método para la determinación del color de la cerveza. El numero SRM es representa la intensidad del color de la cerveza en una muestra carente de turbiedad y que tenga las características de espectro de una cerveza promedio. Existe una fórmula que permite calcular este valor y otra para obtener la conversión de la SRM a la EBC (European Brewery Convention) que también tiene su propia escala de colores pero resultando un poco distinta. De hecho es aproximadamente el doble que la SRM y aplica a todos los colores.

De esta forma podríamos establecer una clasificación de las cervezas en función de los valores de cada uno de estos parámetros.
 
Como podréis comprobar es una información muy completa la que proporciona esta tabla, y el poster no se puede negar, que puede quedar muy aparente colocado en la pared, o de salvapantallas en nuestro ordenador. Eso sí sólo apto para los muy cerveceros ;).


miércoles, 4 de enero de 2012

Cervezas La Cibeles, de Madrid al cielo


Hace tan sólo un par de años el panorama cervecero en Madrid estaba un tanto desangelado, y en tan corto espacio de tiempo, ha habido un salto cualitativo notable desde ese momento hasta la situación actual, aunque hay mucho camino aún por recorrer. Una de las protagonistas de esta revolución cervecera de la capital es la microcervecera La Cibeles, a la que llevaba un tiempo queriendo dedicar un post en el blog.
Con ni siquiera 2 años de vida, esta microcervecera vio su nacimiento de la mano de David Castro en 2010. Y desde hace ya unos cuantos meses, está en boca de todo el mundo dentro del ambiente cervecero de la ciudad. Muchos son los amigos que me han preguntado en ocasiones acerca de las cervezas La Cibeles, y el éxito de la micro es ya un hecho, ya que sus botellas suelen desaparecer rápidamente de los estantes de las tiendas especializadas donde la venden en Madrid.
Gracias a que disponía de las mañanas libres durante estas fiestas, me decidí un día ponerme en contacto con David, para hacer una visita a la fábrica y hablar con él acerca de su experiencia empresarial, del funcionamiento de la fábrica, y sobre todo de sus cervezas.

La fábrica
La fábrica está situada en una nave del polígono Ventorro del Cano, en el término municipal de la localidad madrileña de Alcorcón.

Nada más llegar a la fábrica, David me atendió muy amablemente, y me guió por las distintas dependencias de la nave. El edificio consta de 3 plantas. En la planta baja a nivel de calle se encuentra la zona de almacén, donde están las cajas de las cervezas ya embotelladas, dispuestas para su reparto y distribución. También está la oficina,  y la sala de maceración y cocción.

En la planta del sótano se encuentran dos áreas bien diferenciadas que son la zona del embotellamiento de la cerveza, dispuesta en forma de U, de manera que una única persona pueda encargarse del proceso, que incluye la colocación de la chapa y el etiquetado.


Aparte en esta planta también se encuentra la sala de fermentación, donde se encuentran los tanques de fermentación con 1800 litros de capacidad.



Finalmente subiendo de nuevo escaleras arriba, tenemos una tercera planta, diáfana, que suele utilizarse para catas y reuniones que se organizan de forma periódica.

Inicios.
David era informático y trabajaba en Azertia antes de emprender esta aventura. Comenzó en el arte de la elaboración de cerveza hace ya 15 años, gracias a un equipo de fermentación casero que adquirió su hermano. En un comienzo las cervezas que elaboraba eran puramente caseras, y las recetas eran sencillas. Con el paso del tiempo fue perfeccionando las recetas y sus cervezas no tardaron en ganar adeptos entre su familia. De este modo año tras año se iban sumando más peticiones por parte de familiares, conocidos y amigos, hasta tal punto que terminó por tener que elaborarla por barriles.


Fue a partir de este punto, y debido al descontento que encontraba en su sector profesional, que optó por plantearse la posibilidad de convertir lo que empezó como un hobby en su medio de vida. Además David tuvo la fortuna de contar con la ayuda del maestro cervecero español Boris de Mesones, quien fue el responsable de darle el último empujoncito para que decidiera arrancar el proyecto de su propia microcervecera. En un comienzo arrancó el sólo, pero hoy cuenta con la inestimable colaboración de varios empleados, que le ayudan tanto con el proceso de elaboración como con la gestión administrativa.


Actualmente el equipo de La Cibeles lo componen 4 empleados y la empresa se encuentra perfectamente asentada comenzando a dar beneficios, incluso fijándose metas cada vez más ambiciosas, incluyendo la exportación al extranjero como uno de sus objetivos.


Elección del nombre
La idea que tuvo David como madrileño que es, era intentar identificar la cerveza con la ciudad de Madrid, de ahí la elección del nombre. La Cibeles era sin duda un buen nombre. Según lo que me comentó el propio David, fuera de nuestras fronteras la imagen del monumento más representativo de Madrid es precisamente la fuente de La Cibeles.


Además se da la circunstancia que Cibeles es la diosa de la tierra y de la agricultura en la cultura griega. Todo lo que rodea además a la imagen de marca está íntimamente relacionado con la ciudad. Se optó por incluir sólo el rostro de la diosa en la etiqueta de manera que el público rápidamente asociara a la cerveza con la ciudad. El rostro de la estatua está pintado a mano y registrado, al igual que la tipografía usada en las etiquetas, que imita a la que es utilizada para indicar el nombre de las calles en el Madrid antiguo. De hecho si os fijáis cuando tengáis una botella de Cibeles en la mano, la forma de la etiqueta tiene también mucho que ver con esto. Para empezar tiene una forma cuadrada en disposición de rombo, lo cual no ha dado pocos problemas a la hora del etiquetado de la botella. Aparte de la forma, y la disposición, el tono y el color también han sido elegidos especialmente con el objetivo de simular un baldosín, que junto con la tipografía usada hacen referencia a los baldosines pintados para los carteles de las calles del centro de Madrid. Sobre un baldosín además dice la tradición, es donde se debe bailar el chotis, el baile típico de Madrid. Como se puede comprobar la imagen de la cerveza rebosa aire castizo por los cuatro costados.


Las cervezas
En el caso de los ingredientes empleados para la elaboración de la cerveza, David ha intentado también preservar el carácter madrileño de la cerveza, usando agua de Madrid. Del mismo modo el 80% de las maltas utilizadas son preparadas por una maltería de Villaverde, principalmente malta pilsner y malta pale ale. El resto de las maltas tostadas y oscuras son importadas. En cuanto al lúpulo es en su mayoría de origen español y más concretamente proveniente de León, provincia donde se encuentra aproximadamente el 98% de las plantaciones de lúpulo en España. Aparte del lúpulo leonés también se importan lúpulos de diferentes procedencias más allá de nuestras fronteras como Nueva Zelanda, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Actualmente la fábrica está sacando diariamente al mercado un total de 1200 litros, o lo que es lo mismo, 3600 botellas, y en este momento la fábrica está produciendo cerveza durante 3 días a la semana, alternando dos de descanso, aunque está preparada para ampliar la producción extendiendo la actividad la hasta los 5 días a la semana.
El porfolio de cervezas es muy amplio, llegando a un total de 10 cervezas: 8 cervezas propias, más 2 elaboradas para otras cerveceras españolas, como por ejemplo, El Sr. Bu de Toro, en la provincia de Zamora. Las cervezas ofertadas por La Cibeles son:
La Rubia
La Castaña
La Morena
La Trigo.
La IPA
La IPA Dry-Hopping.
La Imperial IPA
La David's Ale
Y se está trabajando en la cerveza de madroño, de la que tuve la oportunidad de oler una muestra. En nariz desde luego se perfila como una cerveza compleja y muy atractiva. A la hora de elaborar una cerveza David ha querido mantener la filosofía de poder atender desde los gustos más comunes, y de mayor aceptación en nuestro país, hasta los paladares más selectos y exigentes, acostumbrados a cervezas más complejas y sabrosas. Precisamente hablando sobre las cervezas que hasta el momento había probado surgió este tema. Dado el éxito que está cosechando entre el público, no resulta fácil, ni mucho menos encontrar toda la gama de La Cibeles en las tiendas especializadas, por lo que hasta el día de la visita, tan sólo había probado la Rubia y la IPA. La Rubia me parece una Pale Ale muy suave y ligera, casi diría que demasiado, y la IPA, para ser una IPA me resultó un tanto "descafeinada", faltándole para mi gusto más cuerpo, intensidad y alcohol. Sin ser malas cervezas, sin embargo no me resultaron especialmente interesantes. Hablándolo con David, hizo hincapié en que sus cervezas tratan de ofrecer una variedad lo suficientemente amplia para que pueda tomarla quien está acostumbrado a cervezas más suaves y menos lupuladas. La IPA por ejemplo está pensada para la gente que se inicia en este estilo, que no es tan habitual en el mercado español, y por eso a quienes estamos acostumbrados a las IPAS británicas, y no digamos las norteamericanas, esta IPA nos deja un poco a medio gas. En ese momento tuvo el detalle de ofrecerme una David's Ale, una Golden Ale quizás más acorde con mis gustos y he de confesar que me sorprendió muy gratamente.

Una buena cerveza, muy british diría yo y muy aromática (caramelo, mantequilla, toffee...), con un toque afrutado y a levadura muy interesante. Equilibrada y con el alcohol bien integrado, es por ahora mi favorita de la casa. Según el propio David, pretende sustituir a la Bass en los grifos de los pubs ingleses. También tuvo el detalle de obsequiarme con una Imperial IPA, mucho más lupulada y con un carácter más cítrico, resinoso y floral,  y que igualmente no me defraudó. Tengo claro que tengo que irme haciendo poco a poco con cada una de las que me restan por probar, para hacer mi propio ranking entre las que componen la gama completa.

Para finalizar
Estuvimos debatiendo sobre el actual panorama del sector cervecero en España, y la ya más que notoria explosión del fenómeno de las microcerveceras en nuestro país. Cada mes están apareciendo un par de micros nuevas en la península, diseminadas por distintos lugares de nuestra geografía. Para David sin duda es algo muy positivo, que va a contribuir a sentar las bases de una cultura cervecera en España, pero tiene el temor de que amparados en esta ola o moda, haya gente que con poco acierto, y sin la experiencia necesaria, se lance al mercado de cualquier manera, no ofreciendo un producto de calidad, y al final el consumidor se sienta engañado o frustrado, recibiendo un producto de mala calidad, haciendo además extensible la idea de que la cerveza artesana no es de calidad, incluyendo erróneamente a todas las cerveceras artesanas de nuestra geografía en el mismo saco. Pero ambos confiamos en la madurez del consumidor y del buen aficionado, que discriminará adecuadamente entre cervezas buenas y mediocres, por lo que resulta obvio que al final tras un periodo de tiempo, sobrevivirán las micros que hayan hecho las cosas bien, y hayan ofrecido buenas cervezas al público.

Desde aquí quiero agradecer a David su atención y el tiempo que dedicó tan amablemente a mostrarme el funcionamiento de su fábrica. Todo un ejemplo de emprendedor en estos tiempos de crisis, que ha hecho posible que los madrileños tengamos nuestra primera micro, (aunque ya hay alguna más de las que hablaré más adelante), y al que le deseo lo mejor en su trayectoria futura.


domingo, 1 de enero de 2012

Cervezas de Navidad again (y v): Gouden Carolus, la reina de estas navidades


Ya hemos dejado atrás 2011 y comienza un nuevo año, el 2012, con las esperanzas de todos puestas en que sea un buen año, a pesar de las dificultades obvias provocadas por una crisis económica sin precedentes. Dado que aún seguimos inmersos en las fiestas navideñas hasta la próxima visita de las magos de Oriente el día 6 de Enero, voy a aprovechar para comentar una de las pocas cervezas navideñas que quedaban en la recámara esta temporada: La Gouden Carolus Christmas

Tras ver que esta cerveza ocupaba el protagonismo de las entradas de algunos blogs de amigos cerveceros durante las últimas semanas, también me he decidido incluir mi propia entrada sobre esta excelente cerveza de Navidad. Precisamente fue la opinión del amigo Lupuloadicto, quien despertó mis deseos de volver a probar esta cerveza con la mayor brevedad posible, y gracias a ello detecté matices que no recordaba de ella, como por ejemplo el anís estrellado que mencionaba en su opinión.

Esta cerveza recuperó la tradición de las cervezas navideñas dentro de la cervecera Het Anker, con su lanzamiento en el año 2002, tras 38 años sin elaborar ninguna cerveza para la temporada de invierno.
Como notas relevantes proporcionadas por el fabricante decir, que esta cerveza se elabora en verano, durante los calores propios del mes de Agosto, y que posteriormente se deja reposar durante varios meses para que logre el nivel óptimo de balanceo. Son concretamente 3 los tipos de lúpulos empleados (todos ellos belgas), aunque difícilmente identificables tanto en aroma y sabor, como resulta habitual en las cervezas navideñas belgas. También incluye 6 diferentes tipos de hierbas y especias en su elaboración.


Cata:

Graduación: 10,5º
Temperatura de servicio:10-12 ºC  aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz, en forma de tulipa, o incluso de balón.
Aspecto:De color rojizo rubí profundamente oscuro, similar al granate. Se muestra turbia, compacta, y con abundante carbonatación de burbuja pequeña, pero claramente visible junto a los límites del vidrio de la copa. La corona de espuma formada es de un tono crema suave, con un amplitud de un dedo de espesor aproximadamente, pero de escasa retención, y es que sus 10,5º se notan y no ayudan a sujetar la espuma, a pesar del buen nivel de carbónico, por lo que desaparece rápidamente dejando una fina capa de apenas un milímetro de espesor.
Aroma: Muy aromática y compleja. De carácter maltoso, dulzón, afrutado y especiado. Aparecen notas deliciosas de chocolate, regaliz, anís, algunas afrutadas donde destacan los frutos oscuros, como grosellas, frutas del bosque y ciruelas pasas, y matices especiados a canela, nuez moscada, y un toque de levadura. Algunas notas herbales y balsámicas se perciben en el trasfondo aunque de forma bastante oculta, algo muy habitual en las cervezas de este tipo, donde los matices lupulares quedan relegados a un segundo plano, o directamente apenas aparecen.
Sabor y textura: Exquisita. De gusto dulce y afrutado, donde destacan los frutos oscuros el regaliz, y el anís como complemento dulce y perfecto. Alguna nota de madera y avainillada también se puede percibir, acercando a la cerveza al carácter de un oporto. Al mismo tiempo se trata de una cerveza con bastante cuerpo, pero que  a la par tiene una buena entrada en boca, resultando sedosa y fácil, incluso a pesar de su alta graduación alcohólica para lo que viene siendo habitual en las cervezas navideñas belgas. El alcohol se encuentra presente en todo momento, pero de forma que no desentona, se percibe el ardor, pero sin desagradar, creando un poco de calor y astringencia en el regusto.
Para mi gusto la reina de las cervezas navideñas que he tomado esta temporada.
Maridaje: Una porción de tarta Sacher acompañando a esta cerveza puede acercarnos al cielo por un momento.
Nota: 9,25/10