jueves, 31 de mayo de 2012

Cervezas venidas del frío (iv): Sigtuna

Dentro de la serie de posts dedicados a las cervezas que provienen de países tradicionalmente fríos por su latitud, ya había hablado de una micro noruega y otro par danesas. Bien, ahora toca el turno de una cervecera de Suecia, que no se están por la labor de quedarse atrás, ni mucho menos.
Bajo la trayectoria de los aviones que llegan al aeropuerto de Estocolmo (Arlanda) se encuentra ubicada la cervecera sueca Sigtuna, una micro perteneciente a la nueva ola cervecera que está viviendo Suecia en los últimos años, en paralelo a un fenómeno que también se está reproduciendo tanto en sus vecinos países escandinavos, como en otros países europeos, sin ir más lejos, el nuestro.
La historia de Sigtuna Brygghus, que es el nombre real de la microcervera, comenzó en el año 2005 cuando un par de amantes de la cerveza, grandes aficionados del homebrewing y auténticos frikis de la cerveza se juntaron con el objetivo de aunar esfuerzos para un proyecto común: la creación de un cervecera. Durante los primeros años, tal y como ha venido sucediendo en numerosas ocasiones, la fábrica de cerveza comenzó siendo un hobby para ellos, pero en 2009 decidieron dar un paso hacia adelante. Mattias Hammenlind, principal impulsor y responsable del despegue de la cervecera, comenzó a trabajar en la fábrica como maestro cervecero en enero de ese mismo año y antes de que comenzara el 2010 ya habían contratado a una persona más a tiempo completo y se había triplicado la producción de 35.000 litros a nada menos que 100.000 litros de cerveza, y en 2010 ya habían alcanzado los 250.000 litros anuales. Para satisfacer la creciente demanda de sus cervezas, cuenta con la ayuda de Emil Linden, que Mattias describe como el "hombre que trabaja más duro en la industria cervecera" y su "socio en el crimen", aunque el funcionamiento de la fábrica de cerveza sigue estando construido sobre los pilares que no son ni más ni menos que los mismos propietarios trabajando duro varias horas a la semana de forma "gratuita".
Las cervezas que fabrica Sigtuna  tienen su inspiración en las cervezas británicas por su tradición y en las estadounidenses por su carácter innovador y arriesgado, así es fácil comprender por qué los principales ingredientes utilizados para la elaboración de muchas de sus cervezas son maltas británicas y lúpulos norteamericanos. Mattias consiguió tocar la fibra sensible de los bebedores de cerveza en Suecia, lanzando al mercado cervezas tan originales como la Black October, una Schwarzbier bastante interesante.
Desde hace un año y medio aproximadamente es posible encontrarlas en algunas de las tiendas especializadas de nuestro país. En el portfolio de esta micro existe una variedad considerable pudiendo encontrar: Desde una pale ale, o una IPA hasta una Imperial Stout pasando por una Saison. En el presente post comentaré una de sus cervezas: la South Pacific Pale Ale,  que fue la última que probé de la cervecera sueca. En este caso emplearon lúpulos neozelandeses en su elaboración de ahí el nombre de la cerveza.



Cata:

Graduación: 5,4º
Temperatura de servicio: 8ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta británico o copa en forma de tulipa.

Aspecto: De color ámbar, transparente, crea una amplia y generosa corona de espuma de color blanco de casi dos dedos de espesor.

Aroma: Las notas maltosas a toffee y caramelo llegan con nitidez a las fosas nasales. Más cerca de una ipa que de una pale ale, resulta notablemente afrutada, destacando principalmente notas cítricas y algunas de frutos tropicales como mango, aunque un poco más tímidas. También se reconoce un punto ligero punto de hierba húmeda recién cortada. Es el mejor aspecto de la cerveza.
 
Sabor y textura: De cuerpo medio y carbonatación media-ligera con burbuja mediana, en boca se perciben matices dulces de caramelo acompañados de otros sabores provenientes de los lúpulos como mango, piña y hierba. Finaliza un tanto áspera y astringente con un regusto resinoso y amargo.

Maridaje: Tallarines con salmón.

Nota:

lunes, 28 de mayo de 2012

Primera edición FFdA: Harviestoun Ola Dubh y De Molen Bommen & Granaten

Los que somos habituales del círculo de bloggeros cerveceros sabíamos que para este pasado fin de semana había una "deuda" pendiente que saldar. Deuda que por otra parte cualquier amante de la cerveza estaría encantado de finiquitar.  Todo venía de una iniciativa propuesta por el blog Birraire, en la que nos invitaba a que en un fin de semana concreto, diésemos salida a aquellas cervezas ubicadas en el más recóndito rincón de nuestro armario-bodega particular, reservadas para una ocasión especial quizá, y comentásemos nuestras impresiones en nuestros respectivos blogs. Este pasado fin de semana fue el elegido para convertirse en el primer FFdA (Finde Fondo de Armario), donde los bloggeros íbamos a sacar a la luz nuestras joyas reservadas.  Mis elegidas han sido dos señoras cervezas sabrosas, potentes y con mucha personalidad. Totalmente idóneas para la ocasión. Por una parte la británica con nombre gaélico, Ola Dubh (que significa "aceite negro"), de la Harviestoun, y por otra parte una pequeña delicia explosiva de la prestigiosa cervecera holandesa De Molen, su barleywine Bommen & Granaten.


Harviestoun Ola Dubh (special reserve 12)
Posiblemente nos encontremos ante la pequeña obra maestra de esta singular cervecera escocesa creada en 1985. Aún no había hablado de esta cervecera en el blog, pero estaba a punto de hacerlo, ya que en su portfolio figuran algunas cervezas dignas de mención como la Old Engine Oil Porter, por ejemplo. Pero para este Fin de semana Fondo de Armario elegí la Ola Dubh, una ale oscura envejecida en barrica, pero de una forma particular, ya que para su maduración se han empleado barriles de madera de roble, donde han envejecido anteriormente whisky de malta escocés, en este caso de 12 años, pero también existe la versión de 16, 18, 30 y 40 años.

Graduación: 8º
Tipo de vaso recomendado: Copa de balón, o "sniffer".
Temperatura de servicio: 12º C
Aspecto: Negra y opaca. Con una buena capa de espuma de color crema, muy esponjosa y porosa, con buena duración, aunque no deja abundante rastro en el vidrio. En conjunto, un aspecto compacto y muy atractivo.
Aroma: Muy aromática. Destacan en un comienzo las maltas torrefactas de manera muy intensa y profunda con matices a moka, café, y algo más ocultos de chocolate negro. También se perciben algunas notas a frutos maduros dulces, como pasas. Todo ello se complementa con notas claramente definidas de madera, con algo de vainilla y tabaco. que junto con un intenso aroma ahumado, con reminiscencias de turba, consigue imprimir un carácter de whisky a la cerveza, reflejándose claramente en este apartado el resultado del añejamiento en las barricas de roble para whisky.
Sabor y textura: De sabor muy potente, las maltas inundan al comienzo el paladar, con un intenso sabor torrefacto donde destaca el café por encima de algunos otros matices algo más dulces como caramelo, chocolate negro y vainilla. En el paladar es aún más patente el carácter de whisky que tiene esta cerveza, logrando una conjunción de los sabores habituales de las cervezas con maltas oscuras, con la turba y la madera propia del whisky, que raya la perfección. En boca es una cerveza con peso y bastante cuerpo, pero con entrada suave, a lo que ayuda un carbónico presente pero comedido, y el alcohol muy bien integrado. Finaliza con un regusto seco y amargo muy prolongado que provoca que estemos saboreando la cerveza aún después de haberla tragado. Soberbia.

Maridaje: Costillas ahumadas.  

Nota:

 


De Molen Bommen & Granaten

Con la célebre cervecera holandesa del molino tenía una deuda pendiente en el blog, y es que aún no había hablado de ella, a pesar de que han sido numerosas las cervezas que han pasado por mis manos dentro de su muy extenso portfolio. Fundada en 2004 por Menno Olivier en tan sólo 8 años ha conseguido llegar a donde se encuentra hoy, siendo una cervecera de referencia y culto para muchos cerveceros. En esta ocasión me decanté por una contundente barley wine, la Bommen & Granaten. Cuando al comienzo del post decía que era explosiva, no estaba exagerando, puesto que el nombre de la cerveza quiere decir precisamente "Bombas y Granadas". Por algo sería cuando la gente de De Molen quiso ponerle ese nombre  y es que esta cerveza es para tomarla con cautela, ya que nos enfrentamos a una auténtica explosión de malta y alcohol.

Graduación: 15,2º
Tipo de vaso recomendado: Copa de balón, o "sniffer". Una copa de vino también puede resultar apropiada.
Temperatura de servicio: 14º C
Aspecto: De color anaranjado cercano al cobrizo. Traslúcida, turbia y con algo de sedimento. No forma apenas espuma, y presenta un tenue nivel de carbonatación.
Aroma:Muy intenso y de carácter predominantemente dulzón, afrutado y maltoso, donde destacan notas de azúcar, melaza, caramelo, uvas pasas y dátiles. También aparece claramente el alcohol en nariz, lo que resulta obvio gracias a sus más de 15º. Presenta reminiscencias de un vino de postre como un oporto.
Sabor y textura: De sabor muy intenso, tal y como nos hace presagiar el olor. Con un cuerpo potente, y escasa burbuja, es una cerveza que requiere beberse a sorbos cortos. El gusto es increíblemente dulce, donde destacan sabores como el caramelo y el azúcar quemado con toques afrutados típicos, como las pasas, hasta con un punto agridulce que recuerda a la naranja. Finaliza con ardor y astringencia provocados por el elevado contenido alcohólico de la cerveza. Ideal para complementar un postre, aunque una copa puede ir bien con un contundente asado de carne.

Maridaje: Tarta de nueces.

Nota



miércoles, 23 de mayo de 2012

Mi paso por la AMCA: Impresiones personales.



Tanta acumulación de ansiedad, nerviosismo y expectación, para que llegara el tan esperado momento en el que comenzase la AMCA, o lo que es lo mismo, la Feria de Alimentos de Madrid y Cerveza Artesana, y ya ha pasado. Como dice el refranero español... "todo pasa y todo llega". Y he de decir que tras echar la mirada atrás la sensación que dejó la primera feria de estas características en la ciudad de Madrid, fue más que satisfactoria. 
Paso a enumerar aquellos puntos que me gustaron de la feria y aquellos que no me gustaron tanto, o que podrían mejorarse para sucesivas ediciones.

Cosas que estuvieron realmente bien:
- El lugar elegido para la celebración: He de confesar que en un comienzo mantuve ciertas reticencias respecto al lugar escogido. En un principio me pareció demasiado pequeño para la afluencia de público que yo esperaba y las fotografías que pude ver con antelación no le hacían justicia alguna. Cuando llegué descubrí un espacio abierto y circular con pinos en el centro y una serie de arcadas donde se ubicaron los feriantes. Mucho más acogedor y espacioso de la idea inicial que tenía en mente. Además bien comunicado. Me gustó.
- El vaso: Con el logo de la feria impreso, muy bonito. Además no era nada pequeño para las consumiciones que cada asistente quisiera consumir: Unos 25 cl. que a mi parecer es una medida bastante ajustada a lo que se precisa en una feria de estas características.
- La fluidez del funcionamiento del festival. No hubo aglomeraciones. El hecho de que funcionase con dinero en metálico en lugar de los habituales tickets o fichas para canjear por bebidas me pareció un acierto. Creo que es más ágil especialmente pensando en el aficionado, aunque para el productor quizás sume la incomodidad de disponer de cambio, y de tener cuidado con el trasiego monetario. A mi juicio hace que resulte más fluído y que se formen menos colas. También se dio la circunstancia de que la afluencia no fue masiva, afortunadamente para los aficionados, estando en todo momento cómodos y sin ningún tipo de estrés ni agobio.
- El ambiente: Sensacional. Mucho aficionado con ansias de probar novedades, y con la ilusión de asistir a la primera feria de estas características en Madrid. También mucho gente que acudió por la curiosidad natural que conlleva este tipo de eventos donde uno puede probar productos gastronómicos de diferentes procedencias.
- El formato de la feria: El poder departir tranquilamente y de forma directa con el productor, mientras que pruebas su cerveza, es algo que valoramos mucho los aficionados.
- La guía: Bonita y completa, con un diseño muy original. Se agradecía que no tuviese cantidades ingentes de publicidad.


Cosas que pueden mejorar:
- La guía: A pesar de gustarme por una parte, por otra, no. Su formato alargado no era muy práctico. Creo que aquí coincido con muchos de los que estuvimos. No sabíamos que hacer con ella en muchos momentos, ya que por su tamaño y forma no era de bolsillo, precisamente. Además no tenia espacio para tomar notas sobre cada cerveza.
- La ausencia de productores internacionales: Sé que el objetivo era ofrecer una muestra del panorama cervecero español fundamentalmente, pero la asistencia de algún productor internacional, al margen de las referencias que aportaban las tiendas y distribuidoras que estuvieron en la feria, hubiera sido agradecida sin lugar a dudas. Tampoco estuvieron algunas micros que esperaba encontrarme como Sagra o Popaire, por enumerar algunas. Fueron algunas de las ausencias que resultaron llamativas. Esto último más que un defecto diría que fue una pequeña desilusión.
- El método elegido para limpiar los vasos, no tanto porque se tratase un método pelín rudimentario, al ser un par de grifos en ambos extremos del recinto, sino por la enorme presión que tenían, lo que provocaba que salpicaran, y además terminaba afectando a los feriantes que se encontraban ubicados en las proximidades, ya que también resultaban salpicados, y el suelo encharcado, a pesar de los cubos dispuestos para recoger el agua, ya que lo adecuado hubiera sido disponer de un desagüe.

La crónica...
Tras muchas dudas, y sopesando detenidamente los pros y los contras, decidí acudir el viernes en lugar del sábado que es lo que inicialmente tenía pensado, principalmente porque el viernes iba a poder coincidir con varios amigos cerveceros que también acudían a la feria, y porque mi sábado particular se había visto invadido por compromisos familiares. A todo esto, la previsión meteorológica para el sábado y el domingo también ayudó, puesto que todo hacía presagiar que el cielo iba a estar cubierto de amenazantes nubarrones que podrían descargar alguna tormenta en cualquier momento, como de hecho así fue.
Llegué justo cinco minutos pasada la hora oficial de apertura, las 18:00 y me alegré de no encontrarme una larga cola delante de la puerta. Nada más entrar y tras preguntar al personal de seguridad de la entrada, enseguida me facilitaron la acreditación de prensa y el kit de bienvenida, del que he de confesar me encantó el vaso. Allí me estaba esperando mi amigo Luis de Culturebeer, con el que comencé a hacer un pequeño recorrido inicial al recinto para ver que es lo que había preparado.

Pasamos un momento por el puesto que tenían habilitado la gente de El Cervecero, la tienda especializada en cervezas de Las Rozas, pero no estaba Evert, ya que se encontraba trabajando en la tienda. Nos aseguraron que más tarde vendría, por lo que quedamos en pasarnos de nuevo para poder hablar con él. Vimos que tenían pinchados algunos barriles de la holandesa Emelisse, como por ejemplo la Black IPA, y también la Urthel Hop-it pero no nos atrevimos a comenzar la sesión con algo tan contundente, por lo que nos despedimos dejando pendiente una visita posterior para poder hablar con Evert.

El primer stand en el que paramos era uno de los más llamativos de toda la feria por la gran variedad de grifos dispuestos, nada menos que 9, y la cantidad de chavales que atendían al público tras el mostrador. Me estoy refiriendo a la micro madrileña Cibeles, con David Castro al frente. Con él tuvimos la oportunidad de charlar tranquilamente al comienzo de la feria cuando aún no estaba demasiado ocupado, y tuvo el detalle de explicarnos cómo había logrado obtener la trabajada receta de la misteriosa Cibeles X-files con entorno a 2 grados de alcohol. Para empezar la "beer session" decidimos comenzar con la Dry Hop y la mencionada IPA light. No había probado la Dry Hop de barril, de la que tenía buenas referencias, así que no lo dudé. Me encontré con una cerveza con cuerpo y espuma muy densa. Aromática, se notaba la presencia de sus cinco lúpulos, con matices cítricos fundamentalmente, y con un amargor notable en el gusto, más de lo que esperaba, aunque sin saturar. La X-files resultó muy ligerita, y un tanto aguada, pero con un aroma muy atrayente con matices florales y cítricos. Muy apropiada para beber en grandes cantidades y para aquellos que no quieran tomar bebidas con excesiva graduación alcohólica. Mientras seguimos hablando de las presentaciones para ese mismo fin de semana en la feria de la Rauch, y de la Zibeles, con Z, en colaboración con la gente de Zulogaarden.

Después pasamos por el stand de Mateo y Bernabé, el resultado de una osada aventura empresarial en una tierra tradicionalmente vinícola como es La Rioja. En la feria presentaban sus dos cervezas la 11 y la 21, por ser los días de los santos Bernabé (patrón de Logroño) y Mateo (santo de las fiestas de la vendimia), en los meses de Junio y Septiembre respectivamente. Ambas cervezas muy bien presentadas con botellas muy elegantes. Nos decantamos por probar la 11, una cerveza pensada para el aperitivo, y como era nuestra segunda cerveza nos pareció apropiada. Se trata de una golden ale muy ligera, con poco alcohol. De color amarillo pálido, y con un nivel de carbónico moderado, resultaba algo dulce y afrutada al comienzo, con un toque cítrico y refrescante, y con muy poco amargor. Para mi gusto particular demasiado liviana.

También tuvimos la ocasión de poder saludar a José Ramón Álvarez, el principal responsable de la organización de este evento, sin el cual los madrileños no hubiéramos tenido la oportunidad de disfrutar de una iniciativa sin precedentes. Es digno de alabar su valentía para poder lanzarse a ejecutar un proyecto de estas características. Se apreciaba aún su confeso nerviosismo, que ya comenzaba a menguar, estando pendiente de todos los detalles, hablando con todos los bloggeros y productores, intentando cuidar todos los detalles para que la gente estuviese agusto y todo marchase sobre ruedas.

Continuamos con las dos nuevas cervezas de Domus (aparte de las habituales en su repertorio (Summa, Regia y Aurea) que tenían preparadas para el festival : La Domus Europa, una pale ale, con la curiosidad de estar elaborada con maltas y lúpulos procedentes exclusivamente de diferentes lugares de Europa (Francia, Eslovenia, Rep. Checa...), sin utilizar ningún lúpulo norteamericano tan habitual en este tipo de cervezas. Para mi gusto la mejor de todas las que probé junto con la Guinea Pigs Flow. Muy aromática, llena de matices florales y herbales como por ejemplo pino, y afrutados con un punto de pan, caramelo y levadura. En boca resultó una cerveza con cuerpo y muy bien equilibrada. Y la Pacific Lager, elaborada en colaboración con los chicos de Marina de Blanes para el festival de Birrasana. Una lager sorprendente, que no parece tal. De aspecto turbio. Bien lupulada con aromas a cítricos como naranja, pomelo y fresas. Equilibrada y refrescante. Una cerveza muy interesante.

Tras abandonar el stand de Domus, me encontré con David de Homo Lúpulus, y un grupo de amigos comunes, a los que me uní hasta el cierre de la jornada. Al poco tiempo Luis nos tuvo que abandonar y nos dispusimos a continuar la beer session con las baterías aún casi a tope.

Estuvimos en los puestos de Naparbier y Bresañ, colindantes entre sí. Probamos las dos cervezas con las que venían los pamplonicas de Naparbier, la ZZ+ y la Raval. La Raval, es una golden ale elaborada por la gente de Evel Twin en las instalaciones de Naparbier. Bien lupulada, en nariz resultaba afrutada con un toque de melocotón y pomelo, acompañada de matices florales. Notablemente seca y amarga. Pero me quedo sin duda con su ZZ+. Me pareció una amber muy bien hecha. De color ámbar oscuro, a medio camino del bronce, se trata de una cerveza muy perfumada con notas intensas a malta  y caramelo, acompañadas de matices terrosos, florales y algo de cítricos también claramente presentes. Una combinación de maltas y lúpulos que encajan como un guante. En boca resulta sabrosa, de cuerpo medio un tanto oleaginosa y carbonatación ligera, con un regusto amargo de larga duración.
De la palentina Bresañ destaca su Maricantana que me sorprendió gratamente. Con 8º de alcohol presentaba un aroma muy intenso a malta, caramelo y un toque agridulce afrutado como a naranja y algo de azúcar y alcohol. Se trata de una cerveza muy maltosa, pero a la par bebible con un regusto muy seco que recuerda a un dubbel de estilo belga, aunque aseguran que albergan alma bretona en su interior.

Proseguimos con la gente de Yiria con sus Guinea Pigs: la Flow y la 95. A pesar haber sido uno de los primeros en encargar una botella de sendas ediciones, aún no las había catado, así que aproveché la ocasión para probar la Flow, una IPA Porter, con 85 IBUS y 8,5º, de color negro y abundante y cremosa espuma de color café con leche. Muy aromática y compleja. Con predominio de aromas a torrefactos, malta tostada, café y chocolate, y con la presencia evidente del Cascade que ponía la guinda. En boca resultó soberbia, muy equilibrada, poco gas y con mucho cuerpo. Combinando las notas maltosas y lupuladas perfectamente, dejando un regusto muy prolongado. La mejor cerveza de la feria junto con la Domus Europa sin duda. La 95 la dejé para probarla en casa tranquilamente. Ambas cervezas tendrán su correspondiente entrada en breve en el blog, donde las comentaré más profundamente. Ernesto y Ana también llevaron una edición especial por el segundo aniversario de su Prima Golden Ale, que junto con la 942 de Dougall's creo que son las mejores cervezas artesanales que he probado del panorama nacional, para beber una tras otra, sin cansarse de ellas. En esta ocasión la Prima venía presentada con una etiqueta singular, y otra particularidad es que parte de los beneficios obtenidos de la venta de esta edición especial son destinados a obras sociales. También la probamos, y he de confesar que me quedo con la Prima geunina. Esta versión especial tenía demasiado carbónico para mi gusto. Junto con las Guinea Pigs, la Prima edición especial, y la pareja original de Yria compuesta por la Prima y la Brown Ale, también estaba el trío de Dougall's, del que ya he hablado en el blog. Junto a su stand conocí además a parte del equipo de El Jardín del Lúpulo. Todo un placer chicos!

El hambre empezaba a hacer acto de presencia, dado que no eran pocas las cervezas que se acumulaban en nuestro haber,  por lo que era necesario crear colchón para las que aún tenían que llegar después. Qué mejor que un poco de queso Santo Mamés con membrillo que gentilmente nos ofrecieron de forma gratuita. Simplemente exquisito. Y todo un acierto el incorporar la parte culinaria a la feria

De aquí pasamos a visitar a sus vecinos de feria, el stand de Almogáver. Pudimos hablar con Albert Sanchís, que es quien lleva la batuta de esta micro catalana. Probamos su Clàssica de grifo. Una cerveza sin estridencias, muy suave, con un ligero toque afrutado y floral y de cuerpo medio-ligero, que resulta refrescante y buen acompañante del aperitivo. En el mismo stand coincidimos con Erik Coene de Cervebel, al que pudimos agradecerle en persona el trabajo realizado para poder traer y distribuir los packs de la edición especial de Westvleteren XII para la construcción de la nueva abadía.

En vista del panorama culinario que se nos presentaba ante nosotros, decidimos no resistirnos un ápice, y poder calmar de forma más duradera el hambre que apretaba ya a partir cierta hora, con tantas cervezas encima. Optamos por unas brochetas de carne que estaban haciendo en unas parrillas dispuestas en la zona central del recinto, donde además era posible consumir entre otras cosas, unas apetitosas mini hamburguesas. Tras este alto en el camino pasamos a visitar el stand de la micro valenciana de Altura de vuelo. Elaborada con agua de un manantial en las cercanías del parque de las Hoces del Cabriel se trata de una cerveza de color rojizo, y abundante espuma blanca, aunque poco duradera. Con aromas principalmente a malta, levadura y algo de toffee y caramelo, con matices herbales, y un sabor predominantemente maltoso con algún toque de regaliz en el regusto y amargor comedido, me pareció correcta, pero tampoco especialmente destacable.

Otro de los stand visitados fue el de Spigha. No conocía nada anteriormente de esta micro de Alcoy, y para empezar puedo decir que me sorprendió gratamente su Navalora, cuyo nombre es el de la torre de la antigua fortaleza de Alcoy. Se trata de una especie de Pale Ale o Ambar Ale de color ambarino y carácter lupulado, muy aromática con matices agridulces y típicos de frutas tropicales, como algo de piña y mango, por ejemplo. Realmente interesante esta cerveza, a la que auguro buen futuro.

Entre paseo y paseo pude ver por un momento a Evert que acababa de llegar a la feria tras cerrar la tienda, y aproveché para saludarle y hablar durante un rato con él. Es una persona en la que se percibe claramente que le apasiona lo que hace, y con la que resulta sumamente agradable conversar. Sencillamente encantador. Estuvimos hablando de la renovación de su negocio, el traslado a un nuevo local más amplio dentro del mismo centro comercial donde se encontraba el anterior, y con una zona dedicada a la degustación situada en un local adyacente al de la nueva tienda.

Otra tienda madrileña presente en la feria, Cerverzorama, de la que he hablado en múltiples ocasiones en el blog, también recibió mi visita. David y Javier optaron por pinchar esa tarde cuatro barriles de diferentes cerveceras con sabor anglosajón: 3 americanas y 1 escocesa. Dos de ellas eran de la "micro" de Portland, Rogue: la Oregasmic Ale y la Dead Guy. La otra estadounidense era la Southern Tier Choklat Imperial Stout y en último lugar la Brewdog Dogma, una scotch ale. Ante el éxito arrollador que estaba teniendo, y tras las recomendaciones de muchos de los presentes, me decanté por la Imperial Stout de Southern Tier. Espectacular. Con un color cercano al negro, y una muy densa espuma de color marrón desprendía un aroma profundamente chocolateado, con algunas notas de malta y moka. De primeras por el olor recordaba a un batido de chocolate, pero en boca ponía sus cartas boca arriba presentándose como una Imperial Stout predominantemente dulce con notas lácteas, y mucho, mucho chocolate, acompañada de algunas notas a frutos secos, vainilla y café. Imposible adivinar que habían hecho con sus 11º de alcohol, totalmente imperceptibles. Una cerveza ideal para postre pero que hay que tomar con sumo cuidado por su elevado contenido alcohólico.

Para comer junto con esta cerveza qué mejor complemento que un par de porciones de tarta de chocolate negro y chocolate blanco con una base de bizcocho con sabor a frutas: naranja y melocotón respectivamente, que vendían en un puesto especializado en repostería variada, y que estaba ubicado justo junto al stand de Domus.

Casi a la hora de cierre pasamos por el puesto de las cervezas Kettal de Cádiz. Otras totalmente inéditas para mi. Con un stand muy trabajado presentaban nada menos que seis variedades diferentes, de las que a simple vista llamaba la atención el atractivo y la estética de sus etiquetas. Con nombres vinculados al campo y la agricultura ibérica. Así tenemos: La Almiar, la Fanega, la Trigo, la Alambique, la Espiga y la Yunque. En teoría son cervezas de tipo ale y de "estilo inglés" y según en propias palabras de quien nos atendió se trata de cervezas a las que "inyectan carbónico" en el barril, para que puedan aguantar la climatología gaditana. La combinación de ambos datos me pareció cuanto menos curiosa.
Probamos la Almiar una IPA, y la Fanega, una doble malta, muy fácilmente bebible y refrescante, pero sin aportar nada especial. Lo que más me gustó su consistencia en boca, pero resultaba demasiado plana, sin que se apreciara de forma definida los aromas y el sabor. Quizás un tenue aroma a malta, y cereal, con un toque de alcohol.  Y en boca un regusto seco. No me disgustó, pero me pareció extremadamente corriente. La Almiar para ser considerada una IPA igualmente me pareció muy plana, y muy ligera, con poco aroma salvo un tenue toque cítrico ( y eso que lleva supuestamente Cascade en su composición) y un amargor muy mitigado. Son cervezas que tratan de emular algunos estilos de alta fermentación, pero se quedan en el camino, al menos lo que probé, aunque parece ser que en Cádiz están teniendo mucho éxito. También es cierto que no llevan mucho tiempo en el mercado, habrá que darles tiempo.

Finalizamos fuera de hora en el puesto de Yria con un "Black And Tan", cortesía de Ernesto, compuesto por un 50% de la Guinea Pigs Flow y otro 50% de la Guinea Pigs 95. El resultado fue mucho mejor de lo que yo esperaba a priori mezclando dos cervezas de estilos tan diferentes. Si alguien tiene ocasión de intentar hacer este sencillo cóctel cervecero, por favor, que no lo dude por un instante, porque va a recibir una grata sorpresa.

Las cervezas...
Dentro de todas las cervezas que pude probar establecí mis preferencias atendiendo a criterios de calidad, y obviamente mi gusto personal. Mi podium particular dentro de las cervezas que probé estaría formado por:
- 1.- Domus Europa.
- 2.- Guinea Pigs Flow.
- 3.- Naparbier ZZ+.

Y también es justo mi juicio otorgar una mención de honor a :
- La Domus Pacific
- La Maricantana de Bresañ.
- La Cibeles Dry Hop
- La Southern Tier Choklat Imperial Stout.
- La Spigha Na Valora

A pesar de que fueron muchas las cervezas catadas, se me quedaron muchas en el tintero al no acudir finalmente el sábado por la mañana, pero era materialmente imposible probarlo todo, como es obvio. Ahí se quedaron algunas cervezas, como las de Fábrica Maravillas, La Vírgen, Les Clandestines, LLuna, Mamuth, o La Socarrada entre otras. Como podéis comprobar por lo contenido en estas líneas el festival dio mucho de sí y la impresión general del evento fue muy positiva deseando que haya una segunda edición a la que no faltaremos sin duda.

sábado, 19 de mayo de 2012

Rooie Dop Chica Americana, una ipa Holandesa al estilo americano



De mi reciente visita a los Países Bajos, me pude traer una pequeña muestra cervecera de lo que puede ofrecernos el mercado de las micros holandesas en la actualidad, al margen de las más conocidas como De Molen, 't Ij y De Prael, por ejemplo. Ya hablé de la Mommeriette Scheerse, una triple de estilo belga muy aromática. En esta entrada voy a hablar de una de las recomendaciones del personal de la tienda Bierkoning, donde adquirí cada una de las botellas que incluí en el equipaje de vuelta. Se trata de la Rooie Dop Chica Americana, una IPA elaborada por la micro Rooie, y que lleva en su composición nada menos que 4 tipos de malta diferentes y otros tantos tipos distintos de lúpulo. Entre las maltas tenemos la munich, la cara, y por supuesto la pale, y además avena. Y entre los lúpulos tenemos los norteamericanos Cascade y Amarillo, habituales en este tipo de cervezas junto con el Columbus, y Chinook, que son algo menos frecuentes, aunque también sobradamente populares.
Sobre la microcervecera decir que es de muy reciente creación. Fundada en 2010 por tres amigos  cerveceros (Cees, Jos y Mark), que tras haber viajado por diferentes países del mundo probando multitud de cervezas, tomaron la decisión de crear una cervecera que estuviese afincada en su Holanda natal. 
Cees es el cervecero más conservador de los tres, siempre en contacto con las cervezas más clásicas, ayuda a los otros dos a mantener los pies en el suelo. Jos es un amante de la cerveza alemana, normal, siendo nacido en la ciudad de Limburg. Es quien tiene un mayor potencial dentro de lo que es la elaboración propiamente dicha. Y finalmente Mark, el más extremista de los tres, es un auténtico fanático de los IBUS y es quien más ha viajado a través de diferentes países empapándose de los diferentes estilos que ha ido encontrando. Siempre está buscando cervezas innovadoras y transgresoras ya sea en número de IBUS, o en ingredientes poco habituales. Con estos tres perfiles tan dispares pero al mismo tiempo tan complementarios, decidieron embarcarse en el proyecto de una nueva micro.
Eligieron un pequeño y modesto local en la bella ciudad de Utrecht, un viejo muelle bodega en la zona de los canales de la ciudad, donde pudieron comenzar a elaborar y vender sus propias cervezas. Tras las lógicas y numerosas pruebas iniciales han logrado dos grandes cervezas comercializadas, una la IPA Chica Americana y la otra la Double Oatmeal Stout, ambas elaboradas en las instalaciones de la prestigiosa De Molen, contando con la inestimable colaboración de los miembros de su plantilla. Pero actualmente disponen de una veintena de cervezas en pruebas a la espera de ser lanzadas a la venta.



Cata:

Graduación: 7,1º
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano
Temperatura de servicio: 10º C

Aspecto: Atractiva. De color a medio camino entre el naranja intenso y el ámbar, con un elevado grado de turbidez. Aspecto compacto al que ayuda también la densa y amplia capa de espuma blanca, de muy buena duración y consistencia, que deja rastros bien definidos en el vaso en forma de aros.

Aroma: Cerveza bastante aromática, que despliega un típico conjunto de olores habituales en cervezas de este estilo, con lúpulos de los tipos empleados. Destacan las notas que provienen de los lúpulos, con toques afrutados, principalmente cítricos y florales, donde podemos apreciar además claramente pino, algo de hierba húmeda y resina.

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo considerable, y carbonatación moderada. Bastante bien balanceada, aunque quizás con un peso mayor del caramelo de la malta en un comienzo, que se equilibra rápidamente cuando los lúpulos entran en acción. Replicación de los aromas en forma de sabores en boca, aunque quizás se eche en falta un poco más de profundidad: caramelo, algo de toffe y matices afrutados como manzanas ácidas y pomelos, junto con un toque resinoso y herbal. Final claramente lupulado con un amargor que mediana intensidad que tarda en desaparecer, dejando una sensación reconfortante. Una buena cerveza que se encuentra al nivel de otras IPAs más conocidas en el mercado, aunque sin llegar a la las cotas más altas del estilo. Aún así para ser una de las dos primeras cervezas de esta pequeña micro, es muy buen comienzo. Repetible y recomendable igualmente.

Maridaje: Tallarines a los cuatro quesos: Emmental, Parmesano, Cheddar y Roquefort.

Nota:

lunes, 14 de mayo de 2012

Cervezas venidas del frío (y iii): Refsvindinge


Hará cosa de unos meses comencé una serie de posts titulados "cervezas venidas del frío" que iban a estar dedicados a cervezas provenientes de países ubicados en lejanas latitudes donde el frío, si el cambio climático no lo impide, es protagonista en gran parte del año. Durante los últimos años estamos asistiendo a la llegada a territorio ibérico de buenas muestras de diferentes cerveceras norteñas, de países que tradicionalmente no han sido muy cerveceros, principalmente escandinavos, pero que paso a paso van ganando peso en el panorama cervecero internacional. Así por ejemplo tenemos a Mikkeller, Evel Twin, Nogne, Sigtuna, Dugges, o algunas otras cerveceras que van adquiriendo cada vez mayor prestigio, ganando más y más adeptos por todos los países del mundo a los que van llegando. El caso es que quería retomar precisamente esta serie de entradas, hablando en esta ocasión de una cervecera danesa que estuvo a punto de estar presente en la última edición pasada del Fes t'hi, aunque al final por problemas de transporte tuvo que cancelar su presencia. Se trata de la Refsvindinge, de nombre un tanto enrevesado y que parece estar sacado de uno de los episodios de la heptalogía de Harry Potter.
El por qué me decanté por esta marca para incluirla en esta serie de post se debe a que no hace mucho coincidí con unos amigos en una tarde de domingo cervecero en la casa de uno de ellos, y entre las cervezas que cayeron, que no fueron pocas, se encontraba una amplia variedad de esta firma.

Sobre la cervecera...
Ubicada en el pueblo del mismo nombre, goza de una gran popularidad en la zona. De hecho en la carretera que lleva al pueblo hay carteles en las afueras donde reza la siguiente indicación "aquí hay una razón para hacer una parada en el camino"
Desde 1885, año en que fue fundada esta compañía hasta la actualidad, han sido cuatro generaciones diferentes de la misma familia, las que han estado al frente de la cervecera, dirigiendo su actividad. Actualmente John Juul Rasmussen y Ellen son quienes se encuentran al mando del timón. Curiosamente uno de los "títulos" que ostenta esta micro es que se trata de las primeras que apostó por la elaboración de cervezas de tipo ale en Dinamarca. En boca del propio John, afirma que realmente fue la primera cervecera danesa que hizo cerveza de alta fermentación. Esta primera ale es muy conocida en el país, y recibió el nombre de Nº 16, a pesar de que no fue inicialmente muy bien recibida, ya que sabía "demasiado" a malta y a lúpulo, resultando también "demasiado casera" frente a las ampliamente consumidas Carlsberg o Tuborg. Pero en 1997 la nº16 fue elegida como mejor cerveza danesa del año y más tarde logró un tercer puesto ya a nivel internacional. El galardón como es lógico de imaginar, logró atraer la atención sobre la pequeña cervecera danesa, y facilitó que más adelante se produjesen nuevas cervezas. A la Refsvindinge además también se le atribuye la creación de la denominada cerveza blanca danesa o hvidtøl y la cerveza ahumada "de barco" (skibsøl). Incluso la creación de un par de cervezas pensadas para el público infantil. Sí, habéis leído bien, cerveza para niños, sin una gota de alcohol claro está.

En la Cervecería Refsvindinge lo importante es que la artesanía lo inunda todo, y para muestra están a simple vista sus trabajadas y llamativas etiquetas, como se puede comprobar en las fotografías que acompañan esta entrada. Además el instrumental de la cervecería no está hecho de cobre resplandeciente. Todo lo contrario se encuentra viejo y desgastado, pero las historias y vivencias de las cuatro generaciones impregnan las paredes. Allí  se trabaja con las manos y piensan seguir con la misma filosofía. Las 28 cervezas diferentes de la cervecería se pueden comprar embotelladas directamente en la granja donde se fabrican y en supermercados de todo el país. Algunas también llegan hasta la Península aunque no son muy frecuentes de ver.
Entre toda las variedades que ofrecen aquella tarde probamos la famosa ale nº16, la HP Bock, la Rode Mor, la Havgassens y la Cat Porter.


La primera de aquella tarde fue la Ale nº 16, que de primera entrada nos sorprendió ya que a todos nos pareció su sabor más propio de una lager, algo similar a una bock, que de una ale. Cierto es que en aroma había alguna nota afrutada, y algún toque cítrico, aunque con predominio de malta y cereal. Fue entrar en boca, y pensar en otro tipo de cerveza, no en una ale propiamente dicha. Con casi 6º de alcohol y de color dorado oscuro, y con no demasiada espuma, predominaba el sabor a malta, cereal y caramelo, con el alcohol asomando en exceso, poca presencia de lúpulo y con poca profundidad en el sabor. En resumen, un tanto decepcionante, lo cual nos sorprendió dada la reputación que traía detrás esta cerveza.

La siguiente cerveza fue la Havgassens. Con una llamativa etiqueta en la que aparece un simpático marinero, resultó ser bastante mediocre, y de matices similares a la anterior. De nuevo es presentada como una ale, pero para nada nos hace pensar en cervezas de alta fermentación, sino en una lager. Mismos y más acentuados defectos que en el caso de la cerveza anterior: aromas y sabores a malta, caramelo, con un toque dulzón y otro ahumado, y el alcohol acaparando demasiado protagonismo para la graduación de la cerveza. Poca presencia de lúpulo, mal compensada. Y difícilmente bebible. De hecho no pudimos acabarla.


Tras un comienzo decepcionante la desconfianza y el recelo empezó a aparecer antes de abrir las botellas de la siguiente de la marca, la HP Bock. En este caso y como su propio nombre indica, se trataba de una bock, una lager, y cierto es que en todos los aspectos se presentaba como tal, aunque sin despuntar demasiado, pero al menos corregía en parte la insatisfacción de las dos primeras. Predominio de malta y caramelo en nariz y boca, acompañado de matices de frutos secos. Con bastante cuerpo resultó equilibrada, a pesar de la comedida aparición del lúpulo. No es una mala cerveza, pero sí bastante simple.



De aquí pasamos a la Rode Mor, con la que hubo alguna disparidad de opiniones. De nuevo una etiqueta de diseño original y artístico nos daba la bienvenida, pero en vista de lo acontecido con las anteriores intuíamos que no iba a entusiasmarnos. Está catalogada como una pilsen, pero para nada tenía esta impresión. De color anaranjado tirando a rojizo, y con poca espuma. De nuevo, y parece ser una pauta habitual en las recetas de la casa, destacan los aromas y sabores a malta y caramelo. En este caso con alguna presencia de matices más dulces como miel acompañados con algunas notas afrutadas. Con poco amargor, resultó un tanto original, o más bien diría inclasificable. Hubo a quien no le disgustó, pero particularmente en mi caso, no me encandiló.


Y finalmente descorchamos las botellas de la última de la lista, la Cat Porter. En la etiqueta de la botella aparece un gato negro. Sin duda fue la mejor de todas las que habíamos probado de la casa. De color marrón oscuro, y con una capa de espuma con buen espesor, y de color canela, en nariz resultó prometedora con una buena cantidad de chocolate, malta torrefacta, nueces, y notas ahumadas y en menor medida de fruta oscura. Cremosa, robusta, y con cuerpo medio-alto, volvía a proyectar notas de chocolate negro y frutos secos sobre nuestras papilas, acompañadas del típico amargor del torrefacto con un complemento proporcionado por el matiz ahumado que le da un punto de sequedad en un final sutil pero prolongado. Una buena cerveza, que sin destacar como de las mejores en el género puede ser recomendable.

En síntesis la experiencia resultó un tanto agridulce, ya que hubo bastante decepción, sobre todo tras contar con referencias varias sobre la Cat porter que apuntaban a que el resto resultasen al menos unas cervezas interesantes. Lamentablemente para mi gusto, sólo destaca precisamente esta última, la Cat Porter. Quizás no acertamos con la selección de cervezas dentro de su amplio portfolio, pero la verdad es que esperaba más de esta micro danesa. Después proseguimos la velada con otras cervezas, como la Lost & Found de Lost Abbey, pero eso ya es otra historia.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Mommeriette Scheerse Tripel, una triple perfumada



En mi pasado viaje a Amsterdam, una de las cervezas que pude comprar en la excelente tienda Bierkoning, fue la Mommeriete Scherse Tripel, gracias a las excelentes referencias que había leído de ella. Mi objetivo era poder hacerme con un pequeño número de cervezas holandesas de micros que no llegaban a España con frecuencia ni facilidad. Ya que me encontraba allí, había que aprovechar el viaje. Esta en concreto figuraba en mi lista con antelación y fue preguntar por ella, y la dependienta de la tienda ya me adelantó con total seguridad que me llevaba una buena cerveza.

La micro Mommeriete se encuentra situada en el pueblo de Gramsbergen, donde vive la pareja compuesta por Gert y Karina Kelder. La idea de montar una microcervecera comenzó cuando elaboraban cerveza de forma casera. Inspirados en las increíbles cervezas especiales elaboradas por sus vecinos del sur, los belgas, estuvieron durante casi 15 años experimentando con recetas, ingredientes y levaduras. Durante los años 2002 y 2003 la asistencia a una serie de conferencias sobre la elaboración y degustación de cerveza fue el estímulo que necesitaron para empezar. Allí recopilaron mucha información sobre la evolución de distintos métodos de elaboración y los materiales empleados. Un restaurante del pueblo tenía una sala de sobra y fue donde comenzaron a producir cerveza de forma profesional. A partir de 2004 comenzó oficialmente la andadura de la cervecera Mommeriete tanto en la elaboración como en la venta directa.
Las cervezas de Mommeriete se pueden encontrar embotelladas en todas las tiendas especializadas del país y en muchos restaurantes y cervecerías pero donde es posible encontrarla de barril es en el restaurante De Ganzenhoeve.
Actualmente la cervecera elabora un total de 7 variedades distintas, todas ellas siguiendo métodos tradicionales y sin filtrar ni pasteurizar:
- Bisschops Bier
- Gramsbarger Najaars Bock.
- Klokhenne's Weizen.
- Mommeriete Meibock.
- Mommeriete Blond.
- Scheerse Tripel.
- Vrouwe van Gramsbergen


Cata:


Graduación:9,5º

Temperatura de servicio: 10ºC aprox.

Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz de abadía/trapense o de balón (tipo Duvel)

Aspecto: De tono pálido inclinado hacia el ámbar, con una turbidez acentuada, una vez servida presenta una buena corona de espuma blanca muy esponjosa, y de duración media. La carbonatación es visible, aunque de burbuja pequeña. Quedan pequeños rastros de espuma pegados al cristal.

Aroma: Muy potente y compleja. Destacan los ésteres con sus matices afrutados (manzanas, peras, naranja, granada...) y aromas a flores silvestres frescas. Con la levadura siempre presente, también aparecen notas maltosas con matices de caramelo y azúcar. En menor medida se detectan notas de vainilla algo más ocultas. En conjunto resulta un tanto embriagadora, como si estuviese perfumada.
 

Sabor y textura: Tiene una excelente entrada en boca, con mucho sabor y una agradable sensación refrescante proporcionada por la fina burbuja. De cuerpo medio, resulta cómoda de beber al principio, aunque al final pueda "hartar" ligeramente apoyada por su aroma . Destacan al comienzo del trago de forma intensa los sabores a malta y frutas, especialmente cítricas (naranja) o algo ácidas (manzana), y algo de azúcar, acompañada de algo de alcohol. Más adelante da paso a un sabor más floral propio de los lúpulos utilizados, con un toque especiado, para acabar con un punto de amargor. Una triple un tanto diferente, pero que merece la pena probar.

Maridaje: Bonito al horno con cebolla caramelizada.

Nota: 

viernes, 4 de mayo de 2012

AMCA, Alimentos de Madrid y Cerveza Artesanal


Seguramente muchos de vosotros ya habréis escuchado o leído algo acerca del que será sin duda el evento cervecero más importante del año (por lo menos hasta el momento) en Madrid. Se trata de la Feria de Alimentos de Madrid y Cerveza Artesanal que se celebrará este mismo mes de Mayo. Será una oportunidad única donde los cerveceros madrileños y también de otros lugares podremos probar más de un centenar de cervezas tanto nacionales, incluyendo claro está algunas de la provincia de Madrid, como algunas muestras de cervezas internacionales de prestigiosos productores. Como es fácil intuir por el nombre oficial que recibe la feria no sólo habrá cerveza sino también una selección de otros productos gastronómicos tales, como quesos, embutidos, ahumados, dulces, etc. Desde la organización han facilitado a La Cerveteca de JAB la nota de prensa con los detalles importantes que los visitantes y personas interesadas deberán tener en cuenta.

Lo primero de ello, la fecha de celebración. Como ya apuntaba será este mismo mes de Mayo, durante los días 18, 19 y 20, pocos días después de San Isidro. El lugar escogido donde tendrá lugar el evento será la Cámara Agraria de Madrid, situada junto a la antigua feria de exposiciones de Ifema al lado de la Casa de Campo. Aquí tendremos que contar con la colaboración del tiempo, ya que al ser el recinto al aire libre, un buen día soleado de Mayo podría ser el escenario ideal para tal ocasión. El horario programado será el siguiente:

El viernes comenzará la feria a las 18.00 y estará abierto hasta las 22:00.

El sábado, habrá feria desde por la mañana, abriendo de 12.00 a 22.00

Y el domingo abrirá de nuevo desde por la mañana a las 12.00, pero adelantando la hora de cierre a las 18.00, puesto que habrá muchos participantes de la feria desplazados, que tendrán que recoger y volver a sus hogares.

En esta primera edición contaremos con más de una veintena de productores de alimentos de la Comunidad de Madrid y otros tantos de cerveza artesanal.

Se servirán platos, a precios asequibles, elaborados y preparados especialmente para este evento permitiendo a todos los asistentes degustar los magníficos alimentos que tenemos en la Comunidad de Madrid acompañados de cualquiera de la cervezas artesanales que participan.

Dentro de la sección de alimentos los participantes serán:

Quesos Ciriaco, Alimentos de Miraflores, Quesos La Cabezuela, Quesos Santo Mamés, Embrujo de la Sierra, Helechal, Asociación de Criadores de Raza Colmenareña y Raza Rubia de El Molar, Hoyas de Santa Ana, Ganadería F.J. Manzano, Ternera de Santa María, Finca de Jiménez Barbero, Cárnicas San Martín, Ibéricos La Bubilla, La Chacinería del Valle, Conservas Sanz, Fish Gourmet, Artesanos del Ahumado, Aceitunas de Campo Real, Eco GR, Patatas Fritas Marisa, Horno de Lozoya, Feliseda, Panadero de Santa María, La Tahona de Guzman y Canela en Rama.

El fenómeno de la cerveza artesanal está viviendo un momento histórico ofreciendo productos alternativos y de gran calidad, que el mercado acoge con los brazos abiertos. Además la oportunidad del contacto directo productor-consumidor es muy valorada por el público.

Para la degustación de la cerveza se ha diseñado un vaso edición especial de 0,2l que los asistentes podrán adquirir a la entrada del recinto a través del Pack de Bienvenida que además incluye una Guía de todos los productos y un vale por una consumición de cerveza. El Pack de Bienvenida tendrá un coste de 5€. El resto de consumiciones tanto de comida como de cervezas se abonarán directamente en los distintos stands.

Dentro de las cervezas estarán presentes:

Cibeles, La Virgen, Naturbier, Domus, Yria, Casasola, Vaccevm, Bresañ, Altura de Vuelo, La Socarrada, Lluna, Spigha, Mammooth, Kettal, Sr. Bu, Birra&Blues, Les Clandestines, Almogaver, Fábrica Maravillas, Vg Noster, Naparbier y Steve’s Beer, dentro de la escena cervecera ibérica. También estarán las tiendas Cervezorama, El Cervecero y las distribuidoras Cervebel y Ecocerve, junto con las cerveceras foráneas Evil Twin, De Ranke, Slaapmutske, Scheldebrouwerij, Brew Dog, Thornbridge, Southern Tier, Emelisse y Urthel.

Como podréis comprobar el cartel a priori no apunta nada mal, teniendo en cuenta además que es la primera edición de esta feria, a la que deseo desde estas líneas un gran éxito. Si queréis conocer más detalles podéis consultar la web oficial del evento disponible en la siguiente url: http://www.amca.es/ .

Allí estaremos y lo contaremos. Salud!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Heineken experience, think in green


Tras las dos últimas entradas escritas en el blog sobre mi periplo por tierras Holandesas, en lo que a cerveza se refiere, tocaba hablar cómo no, de la reina verde, tocada con su estrella roja y sus "es" sonrientes. Muchos ya sabréis que me estoy refiriendo a la Heineken, la archiconocida macro internacional que probablemente ocupe el puesto más alto del podium de las cervezas más bebidas del planeta, al margen de preferencias personales. En esta entrada no es mi intención hablar directamente de la cerveza fabricada por la multinacional holandesa, sino de la atracción turística que la cervecera montó hace algunos años en las instalaciones de la antigua fábrica situada en la capital holandesa, transformando la antigua cervecería en un espectacular escaparate interactivo acerca de la Heineken y todo lo que le rodea, incluyendo sus campañas publicitarias y de marketing.

Era el último día de estancia en Amsterdam, y tras haber cubierto el recorrido imprescindible de las guías turísticas entre museos y monumentos, y tras haber visitado alguna que otra cervecería de interés, quedaba otro de los grandes reclamos turísticos que ofrece Amsterdam a sus visitantes, la Heineken Experience, o lo que es lo mismo el museo interactivo dedicado de forma monográfica a la Heineken, toda una institución en los Países Bajos. Situada en la calle Stadhouderskade núm.78, junto a los márgenes del canal, nos encontramos con un sobrio y oscuro edificio de ladrillo, donde podemos leer en grandes letras doradas el nombre de la cervecera. A pesar de llegar casi veinte minutos antes del horario de apertura ya había gente esperando fuera, soportando estoicamente el gélido viento que había decidido acompañarnos esa mañana, lo cual demuestra la expectación que genera entre turistas de toda condición, género y procedencia, aunque obviamente suele despertar un mayor interés entre los aficionados a la cerveza, aunque no todos, porque tal y como dejaba entrever, a pesar de su éxito, la Heineken cuenta con numerosos detractores. Nada más entrar se encuentran las cajas, donde que hay que abonar la entrada. Precisamente el aspecto más criticable de la visita es el elevado precio de la visita. Nada menos que 17 euros. Me parece un tanto exagerado. Afortunadamente contábamos con unos cupones descuento y nos salió por 14 euros, con lo que conseguimos mitigar un poco el efecto en el bolsillo. En su favor también hay que decir que los niños menores de 7 años no pagan.
Con los tiquets nos entregan una pulsera de goma verde con el logo de Heineken que tiene adheridos 3 botones unidos a ella. Dos de ellos servirán para canjear por las bebidas que nos ofrecen como obsequio al final de la visita. El tercero es para un regalo adicional, sin mencionar de lo que se trata, y que habría que recoger en la tienda. Otro detalle que también admite cierto grado de crítica a mi juicio, y del que hablaré al final.

Comenzamos en una sala ambientada como un clásico pub irlandés, con el típico suelo de madera, y baja iluminación. Con una ambientación realmente conseguida, en esta especie de típica taberna, somos testigos de una original forma de presentación de lo que ha sido la historia de Heineken desde sus comienzos hasta la actualidad, a través de una serie de presentaciones multimedia proyectadas sobre lo que serían los estantes con las botellas y vasos situados detrás de la barra. El visitante recorre la trayectoria histórica de la compañía gracias a un simpático barman que en inglés, y cambiando de atuendo de acuerdo a la época de la que habla, va exponiendo cada uno de los entretenidos vídeos lo que ha sido la vida de la compañía desde que se fundó en 1864 dividiéndola en cuatro grandes etapas, cada una de ellas con su correspondiente miembro de la familia Heineken al frente.

A continuación, antes de pasar a la zona que podríamos considerar como museo o exposición propiamente dicha, tenemos la oportunidad de que nuestro rostro aparezca en una antigua etiqueta de Heineken, a modo de los típicos montajes fotográficos de feria, donde colocamos la cara justo en el hueco destinado a ello. En las siguientes salas se pueden ver multitud de objetos de épocas pasadas vinculados a la compañía, tales como una lista de precios, una antigua jarra donde servían Heineken, o un matraz empleado para los estudios y pruebas de calidad de la cerveza en otros tiempos, como muestra de que el procedimiento de elaboración de la cerveza es una mezcla de arte y ciencia, de talento y técnica.


Todo ello salpicado con multitud de carteles publicitarios y placas de cervecerías y restaurantes de diferentes épocas, algunos de ellos adornados con los típicos bellos dibujos, que hacen tan atractivos a este tipo de antiguos reclamos de multitudes que figuran en la memoria de tantas generaciones, que son los antepasados de los actuales anuncios y campañas de publicidad en televisión y otros medios.

El recorrido se realiza de forma cronológica, explicando cómo comenzó  Gerard Adriaan Heineken cuando compró la cervecería Haystack en 1864, evolucionando hasta el día de hoy pasando por los cambios en el logo empleado por la compañía, el crecimiento de la fábrica, y los diferentes emplazamientos.

En cuanto al logo y la imagen corporativa hay algunos detalles curiosos a destacar sobre los que se trata en la exposición, tales como por ejemplo: que las letras de Heineken son todas redondeadas y las "es" se encuentran ligeramente giradas, "mirando" hacia arriba como si estuvieran sonriendo, y la célebre estrella roja, que al parecer los antiguos cerveceros medievales la pintaban encima de sus cubas para proteger la autenticidad y asegurar la calidad con el poder de los cinco puntos de la estrella que simbolizaban los cuatro elementos básicos (tierra, fuego, viento y agua ) y un quinto elemento desconocido que ellos consideraban como "magia". 

También aparece el Dr. H. Elion que fue el descubridor de la levadura A, que es considerado el ingrediente secreto de la cerveza, y que es el que proporciona el característico sabor a la Heineken tanto para bien como para mal, según quien la beba, claro está.


Después pasamos a una zona que podemos considerar más didáctica donde el visitante comienza a tener más peso y protagonismo en cada estancia a la que accede. En la primera de ellas tiene lugar una pequeña introducción, por parte de un simpático empleado de la compañía, de lo que son los ingredientes de la cerveza que todos ya conocemos: Agua, malta, lúpulo y levadura, siendo este último el más especial en este caso particular, puesto que Heineken sostiene que precisamente su cepa de levadura es especialmente primordial dentro de la cerveza que fabrican, considerándolo según sus propias palabras, casi como magia, este toque magistral que proporciona a su cerveza la clave del éxito obtenido. De hecho es totalmente secreto, y está registrada como de uso exclusivo por la marca. Como curiosidad adicional mencionar que ponen a disposición del visitante una pequeña muestra de cada uno de los ingredientes para que sean examinados, tocados, y hasta olfateados. Aquí he de decir, que el lúpulo que ponen a disposición del invitado no se encuentra demasiado fresco, sino más bien todo lo contrario, lo cual para quienes conocemos y hemos tocado y olido distintas clases de lúpulo, nos hace esbozar una pequeña sonrisa, puesto que en este caso quienes visitan la antigua fábrica, no llegan a descubrir de verdad a qué huele realmente el lúpulo, al menos un lúpulo fresco, aunque este detalle entra dentro de lo esperado, puesto que por esta sala pasan miles de personas cada día, y el lúpulo que ofrecen de muestra obviamente no va a encontrarse en las mejores condiciones. En cualquier caso para aquellos neófitos en la materia, no es una mala aproximación para conocer de qué está hecha la cerveza, y qué aspecto tienen las materias primas que intervienen en su elaboración.


Tras la interesante explicación, se pasa a una gran sala diáfana con dos niveles, donde podemos encontrar una serie de enormes calderas de cobre relucientes donde ha sido elaborada la Heineken durante más de 100 años, el corazón de la fábrica. Aquí podemos encontrar a un empleado de la compañía ofreciéndonos una pequeña muestra de lo que sería el mosto de la cerveza, una vez concluida la fase de maceración. Todo aquel que lo desee puede probar a que huele y sabe ese producto, el embrión de la cerveza que es el mosto sin fermentar y sin adición de lúpulo. Aquí descubrimos un líquido del color de una manzanilla un tanto diluída, con un olor profundo a pan, y que sabe primordialmente a dulce, y cereal, casi como si fueran unos copos de cereales para el desayuno. Junto a las calderas hay una serie de paneles informativos que explican las fases del proceso de elaboración de la cerveza, y cómo se llevaba a cabo la cocción en estas calderas. En el interior de las mismas si nos asomamos también hay proyecciones acerca de los procesos de elaboración que tuvieron lugar dentro de ellas durante décadas.
De aquí se pasa al último vestigio de lo que fue la fábrica durante la primera mitad del siglo pasado incluído en el tour, el Stable walk, donde podemos encontrar en excelentes condiciones a los caballos y los antiguos coches de los que tiraban, donde eran transportados los barriles de la célebre cervecera en otros tiempos. Los caballos tienen su propio establo con su nombre: Karen, Freddy, Charly...y aseguran que aún siguen paseando a diario por las calles de Amsterdam tirando de los carros cargados con barriles de cerveza, aunque he de decir que yo no vi ninguno.

Tras este último detalle nostálgico acerca de cómo funcionaba el gigante verde hace más de medio siglo, pasamos a la que podríamos considerar la parte más lúdica e interactiva de todo el recorrido. Para empezar, vemos una pequeña muestra de lo que sería la fase de embotellado en las célebres botellas de vidrio verde serigrafiadas. Aquí se le ofrece la oportunidad al visitante de que puede personalizar la botella con el nombre que desee que aparezca grabado en ella. Se trata de una botella real, con cerveza en su interior. Para poder llevar a cabo esta personalización hay una serie de terminales en los que mediante una aplicación sencilla de software en pocos pasos habremos satisfecho el capricho de que nuestro nombre aparezca en una botella de Heineken, pero eso sí, previo pago de 5 euros. Una vez confirmado el aspecto final de la botella, nos avisan de que más adelante, al final del recorrido, en la tienda llegará el momento de recogerla.

A continuación llega la que para mi es la atracción más divertida de todo el recorrido. Se trata de la proyección de un vídeo titulado Brew U, en una sala especial de cine en perspectiva subjetiva, y con elementos móviles. Una experiencia 4D como la califican en la actualidad. En el vídeo como su propio título indica, nos "brewerizan", es decir, tomamos el papel de protagonista y somos una cerveza desde que llega el grano de la malta a la fábrica hasta que la cerveza es embotellada, distribuida, vendida y consumida. Realmente divertido. Ahora bien, hay que tener cuidado con las cámaras de vídeo y fotos, puesto que pueden mojarse. Si habéis leído bien, mojarse, y no quiero dar más detalles para no estropear la sorpresa a quien tenga la oportunidad de experimentarlo en primera persona algún día.



Después de pasar los momentos más divertidos del recorrido hasta el momento, y entre sonrisas y comentarios de los visitantes, pasamos a la sala de catas. Amplia, diáfana, con una barra totalmente circular central, y con algunas pequeñas mesas altas alrededor, los visitantes van tomando posiciones, cogiendo una de las copas que tienen ya preparadas con una Heineken recién servida, con su buena corona de espuma. Aquí otro empleado de la compañía nos guía por lo que sería un procedimiento básico de cata de la cerveza que produce Heineken, pasando por las típicas fases de apreciación visual, olfativa y gustativa, explicando cómo podemos identificar la malta y el lúpulo. Tras apurar la copa, pasamos a una sala con una serie de pantallas gigantes dispuestas en 360º sobre las paredes de una sala ovalada, con unos cómodos sofás dispuestos para poder ver lo que proyectan en las pantallas, que no es otra cosa que una recopilación de las últimas campañas publicitarias de Heineken, en su versión extendida, que vienen a ser casi auténticos cortos de cine, algunos de ellos realmente buenos.


Las siguientes salas están llenas de actividades lúdicas en las que el visitante vuelve a ser el protagonista, pero siempre con la Heineken de fondo, como por ejemplo la posibilidad de ser el protagonista de un vídeo musical publicitario, con canciones típicas holandesas. También podemos encontrar dispositivos multimedia muy originales, como las pantallas hechas con botellas de Heineken, donde proyectan videos musicales. Todo ello ambientado como si fuera una discoteca. Finalmente se pasa por una serie de salas donde se muestra hasta qué grado la cervecera Holandesa ha llegado a estar tan presente en la vida cotidiana de tantas personas en multitud de países, y en el mundo del cine, como el caso del acuerdo con la franquicia de James Bond, y el deporte, como en el caso de la Champions League.



Al final del recorrido, se llega a lo que es el bar del museo, amplio y muy bien ambientado, aunque en mi opinión con pocas mesas donde poder sentarse y tomar tranquilamente la cerveza con la que nos obsequian tras la visita, con cada uno de los botones de la pulsera que recibimos en la entrada. Hay dos opciones a la hora de hacer el canje, o bien tomamos una cerveza pequeña (de 0,25 litros) por botón, o una de tamaño grande (algo más de medio litro) por los dos botones. En nuestro caso optamos precisamente por esta última opción, tomando nuestra Heineken. He de decir, y sin ánimo de reiterarme en tópico alguno, que la Heineken que tomé allí no sabe igual que las que he podido tomar en España. He de confesar, que a pesar de haber consumido muchas pintas de la famosa lager holandesa en mi juventud, no figura entre mis cervezas favoritas ni de consumo habitual desde hace mucho tiempo, pero sé perfectamente a qué sabe una Heineken de barril y la que pude tomar en la antigua fábrica superaba a la hispana con diferencia, resultando una lager industrial bastante aceptable, dentro de lo que son este tipo de cervezas. Es lo que ocurre cuando vas educando el paladar durante años. Con el paso del tiempo el nivel de exigencia crece, y se seleccionan cervezas más complejas, con más aroma y más sabor, alejadas de las lager comerciales tan masivamente consumidas. Tras apurar la cerveza, nos dispusimos a finalizar la visita, pasando, como suele ser habitual en todos los museos y atracciones turísticas, por la tienda de productos de merchandising y vinculados a la marca, y recoger la botella que personalizamos en caso de que lo hubiéramos hecho en su momento en el tour. Me llamó la atención que me resultó un tanto simple, y sin tantos artículos como esperaba, pensando especialmente en prendas de vestir, tales como polos, camisetas, sudaderas, gorras, etc., más aún si la comparamos con la tienda de la fábrica de Guinness en Dublín, donde es espectacular todo lo que podemos encontrar con la imagen de la célebre stout irlandesa. Y justo antes de finalizar el recorrido preguntamos a uno de los empleados por el obsequio prometido, para lo que aún contábamos con el botón sobrante en la pulsera. Cuál fue nuestra sorpresa, cuando nos informa de que el regalo nos lo entregarían no en esa tienda, sino en la que tiene la firma en otro punto de la capital. Este para mi fue otro detalle negativo, ya que "obligan" al visitante a desplazarse hasta otro lugar de la ciudad, concretamente junto a la plaza Rembrandt. Amablemente eso sí, te dan un tiquet para usar de forma gratuita un transporte fluvial para llegar hasta la tienda. Creo que por el precio cobrado a la entrada no estaría de más el ofrecer el obsequio al visitante, sin necesidad de hacerle ir hasta otro lugar de la ciudad. De hecho no pudimos pasarnos por falta de tiempo. En cualquier caso y a pesar de algunos punto mejorables que ya he mencionado, la visita resulta entretenida, didáctica y divertida, especialmente recomendada para los grandes fans de la Heineken, y aquellos que estén interesados en la historia que hay detrás de esta compañía.