lunes, 30 de julio de 2012

Floreffe Tripel, una vieja conocida


Tras varias semanas sin hablar de ninguna cerveza belga, he querido retomar hoy la senda de las cervezas de abadía iniciada mucho tiempo atrás en el blog. La cerveza que había elegido es la Floreffe Tripel, una triple de abadía que me tuvo encandilado por mucho tiempo, llegando a considerarla como una de mis favoritas. En esto tuvo mucho que ver que se tratase uno de los primeros contactos que tuve con este género de cervezas, más allá de las comerciales Leffe, Grimbergen o Affligem. Pero con el paso del tiempo, y tras probar muchas más referencias, algunas de ellas realmente muy notables, ha quedado relegada a un nivel algo más inferior en mi particular escala. A pesar de ello, la Floreffe continúan siendo a mi parecer grandes representantes del género de las cervezas de abadía.

Sobre la cervecera...


La cervezas Floreffe, son elaboradas para la abadía de Norbertine Floreffe que se encuentra situada en la proximidades de la ciudad de Namur en Valonia. La abadía de Floreffe fue fundada a comienzos del siglo XII, en el año 1121 por Norbert van Gennep a petición de los Duques de Namur, por pertenecer a dicho ducado. En un breve espacio de tiempo llegó a ser la abadía de mayor relevancia de toda la región. La propia abadía de Floreffe fue además el origen de otra serie de monasterios, algunos de ellos bien conocidos para los amigos cerveceros, como el de Leffe en 1152 también en Bélgica.

En el año 1250 se llevó a cabo la construcción de un molino en el seno de la abadía y a continuación una cervecera, donde llevarían a cabo la elaboración de sus cervezas, ya famosas en la Edad Media. Como sucedió con otras muchas abadías durante la Revolución Francesa cayó en desgracia, y fue abandonada hasta el año 1825, momento en el cual volvió a abrir de nuevo sus puertas, aunque no retomarían la fabricación de cerveza. A pesar de ello, durante aquellos años la crisis del monasterio se agravó hasta tal punto que nada más que llegaron a quedar 3 monjes en 1842, falleciendo el último de ellos en 1850. Con el objetivo de garantizar la viabilidad y supervivencia de la abadía de Floreffe, la orden a la que pertenecía decidió crear un seminario para enseñanza en el monasterio. Pero se vio con el paso del tiempo la clara necesidad de ingresos económicos para poder llevar a cabo el costoso mantenimiento del conjunto de edificios del monasterio, por lo que la abadía de Floreffe concedió en el año 1983 a la cervecería Lefèbvre la licencia para poder elaborar la gama de cervezas especiales con el mismo nombre de la abadía y que muchos conocemos. Actualmente toda la gama de las cervezas Floreffe continúa siendo fabricada por la cervecería Lefèbvre empleando refermentación en botella, como suele ser habitual en este tipo de cervezas.

La cervecería Lefebvre, de la cual ya he hablado en el blog alguna vez que otra, se encuentra situada muy cerca de la pequeña ciudad de Quenast al suroeste de la capital belga. Fundada en el año 1876, produce dentro del sello de las cervezas de abadía Floreffe, una dubbel y una tripel, géneros tradicionales de los monasterios belgas, además de una sencilla blonde, y una fuerte cerveza muy oscura y especiada conocida como la Prima Melior, condimentada con anís, dándole un carácter dulzón, más propio de las cervezas de invierno o Navidad. Uno de los lugares idóneos para poder degustar estas cervezas es el antiguo molino mencionado del siglo XIII, rehabilitado y que se encuentra en el propio monasterio. Allí se pueden tomar directamente de los grifos existentes, aunque toda la gama de cervezas Floreffe se comercializa también embotellada. Lefébvre también elabora algunas otras cervezas muy conocidas como por ejemplo una típica cerveza de trigo blanca, sin filtrar y especiada, la Blanche de Bruxelles, caracterizada por su acidez cítrica. También son los responsables de fabricar una pale ale aromatizada con miel, la Barbar, de la que ya hablé en el blog, o la Hopus, una strong golden ale belga altamente lupulada que podríamos clasificar como ipa belga, y que también tuvo su momento de protagonismo en este mismo blog.

 
Graduación:7,5º
Temperatura de servicio: 10 ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de cáliz trapense o de balón, o incluso de vino en su defecto.
Aspecto: Muy atractiva. De color amarillo anaranjado, un poco más oscuro de lo habitual en las triples. Se muestra velada, con cierto grado de turbidez y de sedimento en suspensión. Buen nivel de carbónico y capa vistosa de espuma blanca que supera los dos dedos de espesor con facilidad, además de gozar de buena retención y de adherirse generosamente al cristal.
Aroma:Aroma rico en notas maltosas principalmente como caramelo y galleta, acompañado de matices de levadura y especias, donde podemos encontrar cilantro y clavo principalmente. Aunque algo menos afrutada que otras cervezas del estilo, se pueden detectar notas de plátano y algo de manzana y cítricos.
Sabor y textura:Dulzona y algo afrutada, aunque como sucedía en el aroma, con menor intensidad mostrada en otras triples. Destacan los sabores maltosos, con un claro carácter de cerveza de abadía imprimido por los matices de levadura belga y especias, principalmente el cilantro. De cuerpo medio, el alcohol asoma (aunque sin estridencias) desde los primeros tragos sin necesidad de calentarse. Con reminiscencias de espumoso, presenta un alto nivel de carbonatación, mostrándose casi efervescente al comienzo, y finalizando con un regusto  muy seco.
Maridaje:Salmón a la plancha con verduras.
Nota:

miércoles, 25 de julio de 2012

Cerveza sin alcohol: todos tenemos derecho a una cerveza


Como bien habréis supuesto, amigos lectores, el post de hoy va dedicado a la cerveza sin alcohol. Seguramente a más de uno la presente entrada le va a provocar alguna urticaria, ya que para muchos de los que amamos la cerveza, la cerveza sin alcohol se sitúa en las proximidades del mayor de los sacrilegios posibles. Pero hay que reconocer que a pesar de no gozar de demasiadas simpatías por mi parte ni por la de muchos amigos cerveceros, existe un mercado para este tipo de cervezas cada vez más relevante. De hecho, posiblemente sea uno de los sectores dentro del mundo cervecero, que  tiene mayor capacidad de crecimiento en un futuro. Y es que para mucha gente la cerveza sin alcohol supone una perfecta alternativa para poder disfrutar de una cerveza, sin pensar en las calorías, el alcohol ingerido, la conducción al volante,  etc. Por tanto son muchos los factores que empujan a un número considerable de consumidores a beber este tipo de cervezas, que al no contener alcohol, (o al menos al contener una cantidad mínima) les permite beberlas, cuando, por el contrario, no pueden o no deben consumir el producto tradicional, como en el caso por ejemplo de los diabéticos o aquellas personas que siguen una dieta, o en caso de que se vaya a conducir después. Y este es el verdadero valor destacable de este clase de cervezas. Actualmente podemos comprobar que prácticamente cada gran marca (tanto a nivel nacional como internacional) que hay en el mercado produce su propia variedad de cerveza sin alcohol o 0,0, que son las que realmente tienen un contenido alcohólico nulo, ya que en nuestro país se entiende por "cerveza sin alcohol" aquellas cuya graduación alcohólica se sitúa por debajo de 1% en volumen de alcohol. Seguramente cada uno de nosotros haya probado alguna vez alguna de estas cervezas, y habremos notado claramente la enorme diferencia entre el producto original y el manipulado. No olvidemos que la cerveza es una bebida que se obtiene mediante la fermentación del mosto (obtenido tras la maceración de la malta y la cocción junto con el lúpulo), lo que genera necesariamente alcohol. Luego el producto original ha de contener alcohol, y si esto es así, entonces la pregunta que se nos plantea obviamente es: cómo se obtiene una cerveza sin alcohol?. La respuesta reside en la necesidad de intervenir en el procedimiento de elaboración alterando bien el producto final o bien el proceso de fermentación. De ahí los dos posibles métodos para la obtención de una cerveza sin alcohol, o con una graduación mínima, que paso a comentar a continuación:


El primer método consiste en eliminar el alcohol de la cerveza original. Este proceso se puede llevar a cabo de tres maneras diferentes: 

1.  Mediante Rectificación: En este proceso se hace circular la cerveza por una columna de intercambio térmico donde al mismo tiempo un dispositivo ventilador es capaz de  retirar el dióxido de carbono que dificulta la extracción del alcohol. Al llegar al final de la columna se extrae el alcohol evaporado. La cerveza que ya no contiene alcohol se enfría a gran velocidad mediante un proceso de intercambio térmico con la cerveza nueva que entra en el circuito. 
2.   Mediante la evaporación del alcohol que contiene la cerveza ya elaborada: El alcohol es un compuesto muy volátil que se evapora fácilmente, y en especial cuando se supera una temperatura determinada situada en torno a los 78⁰C bajo unas condiciones de presión atmosférica determinadas. Hay que tener en cuenta que la cerveza es una bebida cuyas características organolépticas pueden verse afectadas por las altas temperaturas, por lo que se tiende a variar del mismo modo la presión  bajo la que se realiza este proceso, para que de esta manera la temperatura necesaria para evaporar el alcohol se pueda reducir, y en consecuencia el producto final sufra menos afectaciones.
3.  Mediante un proceso químico de ósmosis inversa: Este método, utilizado en otros muchos procesos de la industria alimentaria, tiene la propiedad de que no implica la utilización de altas temperaturas para llevar a cabo el proceso, pues consiste en una membrana que mediante la aplicación de cierta presión permite ser atravesada por solutos (sustancia diluída en una disolución y que se encuentra en menor proporción que el solvente) de determinados pesos moleculares. En este caso el alcohol. Así se logra separar por tanto el alcohol. Este método es muy conveniente, ya que no afecta (en teoría) ni a las características de aroma y sabor ni el valor nutricional de la cerveza pero por contra, como es fácil suponer, tiene un costo muy elevado.


El segundo método consiste en el control o modificación del proceso de fermentación, que se puede realizar de dos maneras posibles:

1.  Mediante la variación de la temperatura del proceso de fermentación a niveles desfavorables para las levaduras: Puede realizarse bien a temperaturas superiores (por encima incluso de las temperaturas de fermentación de las ales) o muy inferiores (incluso por debajo de 0ºC), lo que se sitúa fuera del rango de temperaturas óptimas para el desarrollo de la actividad propia de las levaduras. Este medio adverso hace que las levaduras produzcan menos alcohol. Sin embargo, el producto obtenido suele carecer del sabor característico y hasta puede llegar a  presentar olores desagradables debido a algunos compuestos indeseables obtenidos mediante este proceso .
2.  Mediante la detención de la fermentación alcohólica antes de que concluya: De este nodo no se permite que fermenten todos los azúcares presentes en el mosto por lo que lógicamente se obtiene mucho menos alcohol. Sin embargo, presenta el problema de que el producto final es poco estable microbiológicamente (no olvidemos que el alcohol tiene propiedades conservantes) por lo que el producto tiene que ser sometido a un proceso de esterilización química  adicional y ha de ser acondicionado a determinadas temperaturas de conservación.


A groso modo se podría decir que son los métodos más empleados en la industria para la fabricación de la cerveza con bajo o nulo contenido alcohólico. Como se puede comprobar, cada uno de ellos presenta puntos a favor y puntos en contra. En cualquier caso, la diferencia en el sabor y el aroma es prácticamente insalvable, ya que hemos de tener en cuenta, que el propio alcohol condiciona el aroma y el sabor. A pesar de ello hay algunas marcas que han conseguido elaborar muy buenas aproximaciones al producto original, llegando a presentar unas características sensoriales bastante aceptables. Entre estas marcas podemos encontrar la alemana Clausthaller, que posiblemente en mi opinión sea la mejor cerveza "sin" del mercado. De hecho es la reina del mercado de las cervezas sin alcohol de Alemania. También del mismo país, la Erdinger de trigo "sin" y la holandesa Bavaria "wit  sin" se encuentran próximas (aunque aún con algunas diferencias) a lo que sería el producto con alcohol. Aunque todas las marcas persiguen la misma meta: conseguir que todos los consumidores puedan disfrutar de esta maravillosa bebida. que es la cerveza, no todas lo consiguen con el mismo resultado. Es de agradecer por tanto el esfuerzo realizado por algunas marcas, como las mencionadas, elaborando un producto que realmente se acerca a la cerveza original. Pero (sin ánimo de hacer apología del consumo de alcohol) donde se ponga una cerveza con alcohol...


domingo, 22 de julio de 2012

Anderson Valley, paraíso californiano


Una de las cerveceras norteamericanas que mejores sensaciones me había provocado hasta el momento por todo lo que he podido probar de ella y de la que aún no había hablado en el blog es la Anderson Valley, que toma el nombre del valle de paisajes idílicos que hay en el norte de California.

Sobre la cervecera...
Fundada en 1987 en la ciudad de Boonville (que tiene curiosamente su propio dialecto), situada en el norte del estado de California, la cervecera Anderson Valley Brewing Company es una microcervecería americana que comenzó su andadura en el formato de brewpub tan habitual en Estados Unidos. Una de las razones por lo que destaca esta cervecera aparte de la calidad de las cervezas que fabrica es porque basa su funcionamiento en energía solar, y es una de las empresas californianas que más respetan el medio ambiente. Algo fácil de entender si viéramos donde se encuentran las instalaciones de la compañía, junto a una especie de pequeño paraíso natural. En la Anderson Valley brillan los equipos de acero inoxidable con las maltas empleadas de cebada y otros tipos de cereal para crear todo tipo de cervezas, desde una porter a una cerveza de trigo, pasando por una ipa o una brown ale. Estas cervezas nacieron como la respuesta al sueño de Kenneth Allen de tener su propia fábrica para poder crear las cervezas que deseaba tomar desde siempre, con el objetivo añadido de que fueran las más suaves para la degustación, aptas para cualquiera. Las cervezas de la Anderson Valley gozan de una excelente reputación en la costa Oeste de los Estados Unidos, y en todo el país. Cuando la demanda de aquellas cervezas que fueron galardonadas en distintos certámenes excedió la capacidad máxima de producción que podía soportar las instalaciones del pub, se llevó a cabo la construcción de la actual fábrica en la confluencia de las autopistas 128 y 253, a tan sólo una milla de distancia del centro de la ciudad de Boonville. Esto ya sucedió en la década de los 90, más concretamente en 1996. Durante los siguientes años, se produjo un increíble período de crecimiento de la compañía, debido al imparable aumento de la demanda de sus cervezas, lo que provocó que Kenneth introdujese una nueva línea de embotellado de 35 cl alcanzando una producción de 15.000 barriles en 1998, el doble de la misma cantidad fabricada durante el año anterior, lo que nos hace tener una idea del rápido aumento, en consecuencia, de las ventas. En 1998, comenzó la construcción de un inmueble de tres pisos de estilo bávaro con sala de cocción. Los centros de mesa de la sala de cocción y las brillantes ollas de cobre fueron rescatados por Ken Allen de una antigua cervecera alemana desaparecida que conoció durante un viaje que realizó anteriormente a Europa en 1995. La nueva sala de cocción entró en funcionamiento en el verano de 2000. A pesar del éxito acumulado por la cervecera en 2010 Ken Allen decidió retirarse y comenzó a buscar un sucesor para continuar con el compromiso de Anderson Valley con la calidad y el respeto al medio ambiente, de manera que en abril de 2010 la fábrica fue vendida al  veterano de la industria Trey White. En septiembre de ese mismo año Fal Allen (ex gerente general desde 2000 hasta 2004) regresó a la fábrica de cerveza para trabajar en esta ocasión como maestro cervecero .Desde entonces, Trey se ha centrado en la innovación y la calidad, señas de identidad de la Anderson Valley hasta aquel momento. Algunas de las ideas que ha tenido han sido la introducción de la serie de la Hornin Bahl, la ampliación del programa de crianza y envejecimiento de cervezas, y el aumento de la capacidad de elaboración de la cerveza.
El portafolio actual de la compañía es bastante extenso pudiendo encontrar estilos tan diversos como una american porter, una american ipa, una weizen, una oud bruin, una triple de abadía belga, una cerveza de invierno o una bitter.
En la entrada comentaré sendas notas de cata de las que son el par de cervezas que más me ha gustado dentro de la marca, y que se pueden considerar como buenos ejemplos en sus respectivos estilos, la IPA Hop Ottin, y la Boont Amber Ale.

IPA Hop Ottin 
Graduación: 7º
Temperatura de servicio:10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americana, o de pinta británica
Aspecto:De color anaranjado cercano al ámbar. Algo velada y traslúcida. Forma una vistosa corona de espuma de color blanco y textura cremosa, aunque con evidente porosidad y de duración media, que deja rastros finos pegados al cristal en los primeros tragos.
Aroma:En el aroma se percibe claramente que se trata de una cerveza muy bien lupulada con intensas notas de coníferas como pino, cítricos como pomelo principalmente, algo de limón, y también algunos matices terrosos. Por su parte la malta proporciona algunos matices en nariz pero más escondidos, descubriéndose un fondo de caramelo.
Sabor y textura: De cuerpo medio y con una carbonatación ligera, de burbuja mediana, el gusto comienza con un suave pero bien definido sabor a malta caramelizada, con matices complementarios de galleta, cereales y frutos secos. Del mismo modo aparecen matices cítricos de los lúpulos rápidamente en el paladar, para terminar conquistando el sabor casi por completo hasta el final, donde se hacen más fuertes, logrando un resultado bien equilibrado y con el alcohol sin interferir en lo más mínimo, a lo que ayudan sus comedidos 7º. El retrogusto es amargo y de larga duración.
Maridaje: Cigalas a la plancha.
Nota:


Boont Amber Ale 

Graduación: 5,8º
Temperatura de servicio:10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta americana o el clásico vaso de pinta británica.
Aspecto:De color ámbar oscuro, similar al de un té, transparente y con brillos anaranjados. La corona de espuma generada es vistosa, de color crema, con un par de dedos de espesor, textura sedosa y muy buena retención. Restos de encaje bien definidos adheridos al vidrio.  Aspecto realmente atractivo
Aroma:Aroma predominantemente maltoso, dulzón, algo floral pero sobre todo muy afrutado. Se perciben matices intensos a malta ligeramente tostada, y algo de frutos secos, acompañados de notas a frutos dulces. También se aprecian matices florales complementando el espectro olfativo.
Sabor y textura: De cuerpo más bien liviano, entra increíblemente fácil, a lo que ayuda sin duda el ligero nivel de carbónico. El sabor comienza con una entrada intensa de malta con un punto de tostado y  caramelizado con matices a nueces y sirope. Las sensaciones maltosas se mitigan durante el trago para dar paso a un punto de cítrico y especiado, que ayuda a balancear la cerveza y finalizar con un regusto seco y un leve amargor.
Maridaje: Magret de pato con salsa de naranja.
Nota

miércoles, 18 de julio de 2012

Feria de Noblejas: todo en un día


Como decía Machado todo pasa y todo queda, y la esperada feria de cerveza artesanal que iba a tener lugar en Noblejas en el corazón del verano, ya pasó, y nos dejó un gran sabor de boca, en sentido literal y figurado. Finalmente sólo pude acudir a la primera de las jornadas de la feria, la del sábado, que se preveía que fuera el día grande, por lo que tenía asbsolutamente claro que debía ser totalmente aprovechado de principio a fin. A pesar de estar presente desde la apertura a las 12 del mediodía hasta la clausura de la jornada, alrededor de la 1 de la mañana y después de probar un número considerable de cervezas a lo largo de  todo el día, resultó materialmente imposible probar todas y cada una de las cervezas que había en la feria. Resulta una obviedad, pero no por ello quiero omitirla, dejando claro que es mi firme intención probar las cervezas de aquellas micros de las que no pude catar nada como fueron por ejemplo Milana, o Medina  que a la postre terminó consiguiendo uno de los galardones (el botijo de bronce) otorgados a las tres mejores cervezas de la feria, entrando directamente en el podio final de esta edición.


Me centré fundamentalmente en micros que no conocía, o en aquellas que por contra ya conozco bien y que presentaban cervezas inéditas. Arduo trabajo, puesto que una parte importante de las cervezas y micros asistentes al evento, no habían sido presentadas en sociedad, siendo esta la primera vez que acudían a una feria. Tan sólo repetí de Domus su gran cerveza Europa, bautizada como epa (european pale ale) y que conocí en la primera edición de la AMCA de este año, donde me causó una gran sensación. Posteriormente se constató que estamos ante una de las cervezas del año a nivel nacional, ya que terminó siendo la elegida para recibir el botijo de oro, alcanzando el lugar más alto del podio de las premiadas tras la conclusión de la feria.
Acudí a la feria acompañado de mi mujer y pronto fuimos un grupo más numeroso tras unirnos a David Gago de Homo Lúpulus, el Gato que bebía cerveza (Alberto) y la gata (Patricia) a quienes conocimos en persona en esta feria (una pareja realmente encantadora) y algunos amigos más, disfrutando de un día realmente provechoso y divertido.


Sobre la feria...
El desarrollo de la feria fue muy fluido, y en todo momento reinó un gran ambiente animado y distendido, que hizo que todos los que acudimos a la feria estuviéramos realmente agusto. Esta suele ser la tónica habitual en todas las citas cerveceras, y en esta ocasión no fue menos, habiendo una gran predisposición tanto por parte de los productores con los que nos fue posible conversar, como por los visitantes y aficionados que se acercaban a los stands.
El mecanismo de funcionamiento fue el frecuentemente repetido para la mayoría de las ferias cerveceras a las que he tenido la oportunidad de asistir. Había un vaso oficial de la feria, de diseño atractivo, con los logos de Cervezas Yria, los organizadores, la propia feria y el Ayuntamiento de Noblejas. El formato del vidrio fue muy similar al del AMCA, con un vaso de 25 cl. de capacidad, lo que vendría a ser media pinta, el tamaño que podría resultar ideal a mi juicio para las consumiciones. El vaso había que adquirirlo por un económico precio de 2 euros en un local habilitado para ello justo en la entrada principal a la plaza. También era posible adquirir un pack junto con una botella de Yria edición especial y un tarro de mermelada de cerveza por 5 euros. Aquí se echó de menos una guía con las cervezas que iba a haber disponibles en la feria, pero conociendo el gran esfuerzo que realizaron los organizadores era comprensible que la edición de esta miniguía iba a resultar complicado. A pesar de contar con numerosa información sobre la feria y los asistentes proporcionada por los organizadores en su blog, un simple folio con el listado de las cervezas por cervecera en el mostrador de  recepción de los visitantes, no hubiera estado de más. Para poder solventar la cuestión de limpiar los vasos entre toma y toma, se solucionó eficientemente con los grifos estratégicamente situados en las esquinas del recinto montado en el centro de la plaza para evitar molestias a los productores y la gente que paseaba por la plaza. En ningún momento se formaron colas, dado que finalmente no hubo excesiva afluencia de público, por lo que la espera para poder enjuagar los vasos fue nula. El funcionamiento de los WC públicos tan necesarios en estos casos, debido al carácter diurético de la cerveza por todos conocido, fue excelente. Limpios, sin esperas, y bien situados en la entrada principal de la plaza en el local donde se ubicó la recepción de los visitantes.


Para las consumiciones se optó por no usar el mecanismo de fichas canjeables por dinero, por lo que se empleó la moneda contante y sonante para abonar las consumiciones directamente en cada puesto. Los precios de la consumición oscilaban entre 1,5 y 2 euros por lo que estaban bastante bien ajustados. Las consumiciones era posible disfrutarlas de barril, o directas de la botella, en función del productor. Aquí hubo algunos problemas con el enfriamiento de algunos barriles pero se vieron subsanados en poco tiempo. De hecho, una de las contingencias con las que se contaba de antemano dadas las fechas en las que nos encontramos era el presumible calor que podía hacer, más aún en un lugar como es la provincia de Toledo donde el Sol campa con fuerza en verano desde el alba hasta el ocaso, pero afortunadamente no fue un día especialmente caluroso. Pero eso sí, los productores, fueron quienes al estar al sol, aunque protegidos por las lonas de los puestos, sufrieron más los calores, en especial durante las horas centrales del día. Los visitantes fuimos más afortunados ya que contábamos con la sombra proporcionada por los soportales de la plaza  para refugiarnos, donde además corría una brisa muy agradable. A medida que avanzaba la tarde también lo hacía la sombra en la plaza, lo que también fue de ayuda en las últimas horas de la tarde para lograr crear un ambiente más fresco. 
El formato del festival, donde cada microcervecera exponía sus productos destacados, para ser consumidos in situ, fomentaba sin duda la toma de contacto directa con el productor, pudiendo conversar con cada uno de ellos.


Pero no sólo hubo productores de cerveza en la feria. También estuvo presente por ejemplo la tienda La casa de las cervezas del mundo, que puso la nota internacional con cervezas provinientes de diferentes países, con el stand de Gluc-El Pedal, El Pedal (del madrileño barrio de Lavapiés), uno de los establecimientos cerveceros de referencia en Madrid en los últimos tiempos, estuvo presente, y también pudimos encontrar a Fco. Javier Castillo de Cervezas Nacionales presentando el fruto de su largo trabajo de recopilación de "todas" las cerveceras que hay distribuidas a lo largo de la Península, aunque con el handicap evidente de que nos encontramos en plena expansión del sector, donde cada mes nace alguna nueva micro en alguna provincia. Para conocer su labor es posible también hacerlo a través de la web www.cervezasnacionales.es, donde va publicando las fichas de las nuevas micros que ven la luz.
También fue posible poner cara a algunos de los bloggeros que formamos parte del círculo virtual de amantes de la cerveza como por ejemplo In birra veritas, Oh Cerveza y Zumo de Cebada. Un placer conoceros a todos! A algunos otros ya les conocía del AMCA, como a la gente de El Jardín del Lúpulo, con quienes también pudimos conversar al comienzo de la jornada.
En cuanto a nivel gastronómico, dentro de la misma plaza había varios locales de hostelería donde poder saciar el hambre y poder descansar durante unos instantes. Aquí he de confesar que tuvimos mala suerte, ya que elegimos la terraza del local que se encontraba a la sombra, por lo que lógicamente se encontraba prácticamente al completo de clientela. Se vieron literalmente desbordados, y tuvimos que esperar más de hora y media para que empezaran a llegar los pedidos de nuestras mesas, lo que también provocó que finalmente no pudiera asistir a una de las actividades de la feria que más prometía, la "Cata de Petróleos de Allí", impartida por David Gago de Homo Lúpulus. A pesar de insistir repetidamente para finalmente incluirme como asistente a la cata, no podía ir con el estómago semivacío a hacer frente a la serie de bombas de malta y alcohol que tenían preparadas. Véase:la escocesa Harviestoun Ola Dubh, la norteamericana Alesmith Speedway Stout y la italiana Verdi Imperial Stout Black Jack de Birrificio del Ducato entre otras. De esta última por cierto, he de agradecer a mis amigos David y Alvaro que me hicieran llegar una pequeña muestra, pero que fue suficiente para apreciar una cerveza única en su género realmente espectacular. Difícil de escribir, muy compleja, con muchos matices, pero sobre todo deliciosa.

Si seguimos hablando de comida, es de agradecer el detalle también de que algunos productores ofrecían en sus puestos algún avituallamiento como frutos secos, patatas fritas y aceitunas, y en algunos casos más especiales hasta un buen jamón del que apenas quedó el hueso, como en el caso de los chicos de Laugar de Euskadi, que fueron los que continuamente animaron el ambiente de la feria, llegando a montar una pequeña piscina en la que acabó remojado más de uno.
Aparte hay que destacar alguna otra actividad paralela en la feria, como la de los maridajes musicales mezclada entre la amenización musical (muy variada por cierto) que hubo durante todo el día en la feria, incluyendo el himno-rap de la feria creado por la gente de Yakka, y la beerespiration organizada por la tienda Tierra de Cerveza donde se realizó una cata a ciegas, donde había que poner un nombre a las cervezas para finalmente conseguir una cerveza que amablemente regalaban.
A pesar de que hubiera sido deseable una mayor afluencia de público, en resumen se puede decir que la feria resultó un éxito en cuanto a su desarrollo, por lo que hay que rendir un merecido agradecimiento especial al equipo de Yria - Guinea Pigs por haberse volcado con la organización de una feria de estas características, invirtiendo un enorme esfuerzo de tiempo y recursos para beneplácito de todos los que amamos la cerveza.

Sobre las cervezas...
Siempre en buena compañía junto a David de Homo Lúpulus, los "Gatos" cerveceros pucelanos, y más tarde con la incorporación en la tarde de Luis de culturebeer.com, entre otros, fuimos visitando los diferentes stands que se encontraban "acampados" en el centro de la plaza.


Zulogaarden fue el primero de todos los productores que visitamos de quienes probamos su "terrorífica" Viernes 13, una doble ipa, dotada de claro aroma a lúpulo con notas de cítricos, como lima y pomelo, y matices herbales y florales, con una espuma no muy persistente, y un amargor notable. No fue un mal comienzo. También probamos su Imperial Stout Peste Negra, fruto de una combinación de cervezas jóvenes y otras más añejas envejecidas en barricas de roble francés. Con un aroma prometedor con notas abundantes de malta torrefacta, y más leves de chocolate, vainilla y caramelo. Sin embargo en boca resultó en exceso seca y amarga, y con un punto ácido, especialmente detectable en el regusto, quizás por el contraste con la otra cerveza de un carácter totalmente diferente, y porque no era la hora más propicia del día para catar una Imperial Stout. Finalmente terminé comprando 3 botellas de los chicos de Molins de Rei de algunas de sus más reputadas cervezas como la Arruga-nukas, la Sang de gossa y la Strawberry Madness.


Los siguientes fueron Domus-Sr. Bu, que se encontraban colindantes dada su reciente colaboración, fruto de la cual han lanzado su Snowhite que incluye como ingrediente especial en su elaboración manzanilla amarga de Mahón, lo cual le confiere un gusto floral con carácter de infusión principalmente acentuado al final del trago y del regusto, que no fue muy del agrado de quienes la probamos, en especial cuando comenzaba a calentarse en el vaso.
Tampoco perdimos la oportunidad de disfrutar en una segunda visita al stand para tomarnos una consumición de su fantástica Europa, que fue la cerveza más valorada consiguiendo el galardón del botijo de oro con el que se premiaba a la ganadora.


Hicimos también una visita al stand de Seve, un cervecero casero extremeño de Badajoz, con una larga trayectoria detrás haciendo cerveza, con el que pudimos departir largo y tendido  sobre cervezas, comprobando que es una persona con un alto conocimiento en la materia,. Probamos sus tres cervezas de barril que tenía a disposición del público: Una bitter, una weizen, y una pilsen. Nos encontramos con unas cervezas muy limpias y muy bien hechas, excelentemente equilibradas. La pilsen, una de las mejores en su estilo que he probado en mucho tiempo, que me hizo recordar las pilsen checas. La bitter, sencillamente de manual. Para mi gusto fueron de lo mejor que probé durante toda la jornada. 
En referencia a la célebre fábula de Esopo, El Oso y el Cuervo, una micro de recién nacimiento en la provincia de Toledo, fue a mi juicio particular la cervecera rebelación de la feria. Acudieron con dos cervezas sorprendentes, una Kölsch  y una Imperial Stout. La Kölsch, a la que ellos mismos bautizaron jocosamente con el sobrenombre de "tölsch" con t de Toledo, con lo que se evitan de paso las suspicacias  derivadas de la denominación köslch que hace referencia al género genuínamente alemán que únicamente se produce en región de Colonia, y que tan poco se prodiga entre las micros españolas. Sorprendente, turbia, pronunciadamente afrutada y muy refrescante, me recordó a una Saison o una Biere de Garde, aunque sin los matices de la levadura de las cervezas belgas.
Mammouth. Su Imperial Stout fue posiblemente la triunfadora de la feria agotándose sus existencias antes de lo esperado ante la sorpresa del propio equipo de la cervecera, más aún cuando una Imperial Stout no parecía ser la compañera ideal de un día caluroso de verano. De hecho, logré conseguir una botella de tercio in extremis, antes de que se agotasen por completo.


Otros productores a los que destacaría son los chicos de Laugar de Barakaldo de quienes pude probar varias cervezas dentro de su variada oferta. Las que más me gustaron fueron su Txorrañejo, cerveza madurada con un toque de whisky, regaliz y madera, y la Ehun IBU, una gran IPA, de la que os dejo las divertidas notas de cata elaboradas por ellos mismos para que os hagáis una idea de lo que se puede esperar de ellas:

Nombre Cerveza: Txorrañejo
Estilo: Tostada, madurado en tronKo de roble del monte Gorbea, impregnado de Whiskey del
weno (Ale)
Graduación: 6,9%
IBU'S: 37
Maltas: Maltas base y caramelizadas.
Lúpulos: Americanos.
Análisis visual: Cual guiri a la brasa.
Análisis olfato: Alicorado, connotaciones dulces y toques a madera.
Análisis gusto: Caliente en boca, dulzona, recuerdo alicorado.

Nombre Cerveza: Ehun IBU
Estilo: Doble IPA
Graduación: 8,6%
IBU'S: 107
Maltas: Maltas base y caramelizadas
Lúpulos: Americanos y alemanes
Análisis visual: Rubia pálida.
Análisis olfato: Presencia floral y cítrico
Análisis gusto: Como un racimo de ostias de lupulo. 



También pudimos visitar el stand de Far West muy bien ambientado y con una imagen de marketing muy trabajada como así lo demuestran sus etiquetas. Era una de las cerveceras pendientes que tenía ganas de conocer y la feria era el momento ideal para ello. Pudimos probar varias de sus cervezas, como su Diamond Black Ale, con aromas a torrefacto, café y regaliz, y bastante seca en boca. O también su Red Wine Ale, posiblemente su mejor cerveza, con un aroma maltoso y algo dulzón con toques de miel, caramelo, y algo de cítrico, resultando muy fácil de beber. También probamos su cerveza de abadía San Isidro Labrador con una etiqueta llamativa, pero sin resultar destacable dentro del género.

Una gran sorpresa fue la micro cordobesa Son, creada por un catalán, de la que no había oído hablar hasta la feria, pero que he de confesar que fue otra de las que más me gustó. Su Pale Ale Nara, a la que bautizó así por su hijo Arán es una American Pale Ale bien hecha, con un aroma repleto de notas cítricas y a hierbas y un punto de levadura, y un gusto muy equilibrado y refrescante con matices citricos, y un final suavemente amargo.

Otro de los fabricantes que me dejó muy buena impresión fue Caelia de Soria, quien con una enorme sencillez y modestia nos presentó su única cerveza presentada por primera vez en una feria. Vendría asemejarse a una Brown Ale, con un aroma a malta tostada, algo de café y matices afrutados y florales y con un sabor maltoso bien definido con toques de frutos secos, complementado con algo de frutos oscuros. Entra con fuerza y sabor al comienzo, para después irse suavizando alcanzando un equilibrio hasta finalizar con un regusto seco. Una cerveza muy interesante.

Los granadinos de Mammouth nos recibieron en su puesto bien entrada la tarde, donde probamos su Imperial Stout Hecate, que no dejó malas sensaciones con un aroma bastante rico en matices torrefactos, con bastante chocolate y algo de regaliz. En boca un poco menos de cuerpo del esperado, pero muy sabrosa.

La lista de de cervezas consumidas resulta prácticamente inacabable, a las que se añadieron otras como fueron la American IPA de la catalana La Pirata, la ahumada de entre la gran variedad que tenían disponible los murcianos de Yakka, de quien acabé comprando un par de botellas, la ipa de Alean (atentos a este nombre) de El Escorial, realmente soberbia, con mucho fruto tropical (piña, mango y uva), la Ibérica de los extremeños Jara, la ipa al estilo british de los vallisoletanos de Las Llaves de San Pedro, y la weizen de barril de los portugueses Cerveja do Minho.



Y cómo no, también el stand de Yria-Guinea Pigs no se libró de nuestra visita. Dado el buen resultado cosechado por las "gemelas" Guinea Pigs 95 y Flow respectivamente meses atrás, había que comprobar que nos podía ofrecer su nueva creación, Hopvana, con un logo realmente atractivo (inspirado en la deidad india del elefante sagrado Ganesha), y elaborada con lupulación continua. La muestra tirada directamente desde el barril, me produjo muy buenas sensaciones. Una ipa bien sujetada, con un aroma repleto de matices dulzones, con un buen aporte de caramelo, galleta y otros florales, con matices resinosos, y frutales (cítricos y piña), y en boca, con mucho cuerpo pero de fácil entrada, y un amargor de intensidad moderada. Sorprendió a quienes la probaron el día anterior, destacando que precisamente el barril que pincharon la anterior noche no fue totalmente de su agrado, contrastando con las consumidas el sábado. Yo no puedo dar fe de tal diferencia, ya que no pude acudir a la fiesta de pre-apertura el viernes por la noche. La que probé en la feria estaba realmente bien. Aunque he de confesar, que tras consumir una botella posteriormente, es una cerveza a la que le vendría de perlas un par de semanas más en botellas para estar redonda.
En el mismo stand, también era posible encontrar a varias "ausentes" en la feria, como Humala, Dougalls, o Nómadas. De Humala probé la Summer IPA, con muy buenas sensaciones, donde destacaba un conjunto de aromas a flores, hierba, y un toque dulzón de caramelo y miel resultando muy equilibrada y refrescante. Y de Nómadas probé la Moose, para cerrar la jornada, como fin de fiesta, una imperial stout, petrolífera, densa, masticable, con un alto contenido alcohólico, pero deliciosa, que eso sí precisó de una pequeña espera para que perdiera frío, y ganara en matices.


Tras la enorme lista de cervezas probadas y tras una muy difícil elección que responde principalmente a mi gustos personales, mi podio particular estaría compuesto por: 
1. La bitter de Seve. 
2. La Oso Negro del Oso y el cuervo.
3. La Son Nara
Mención de honor: Txorrañejo de Lagar, Ulean, Caelia, Zulogaarden Viernes 13, y Guinea Pigs Hopvana. Las ausentes Humala Summer Ale y la Nómadas Moose, también merecen una referencia especial.

En resumen muy buen nivel en general, demostrando claramente que en España estamos haciendo buena cerveza, lo que augura un futuro muy prometedor para el desarrollo de la cultura cervecera en nuestro país. 

jueves, 12 de julio de 2012

Reus Beer Festival 2012



Hace algo menos de dos semanas estuve hablando desde esta tribuna sobre la feria de cerveza artesana que iba a tener en la localidad manchega de Noblejas el fin de semana del 14-15 de Julio del presente año. Se trata de una iniciativa sin precedente en la región centro de la Península, si exceptuamos la pasada AMCA celebrada en Madrid el pasado mes de mayo, a la que auguro un gran éxito a juzgar por las cerveceras asistentes. Y lo que resulta sorprendente a la par que gratificante es que se vaya a organizar en un pueblo de la provincia de Toledo, lo que sin duda impulsará la cultura cervecera por toda la zona adyacente.
Ese mismo fin de semana, seguramente el más cervecero de toda la temporada veraniega en el territorio nacional, se celebra también el Reus Beer Festival, que nace con el objetivo principal que tienen todos los eventos de este tipo: acercar las excelencias de la cerveza artesanal y las novedades del sector a los amantes de la cerveza y al público general. En esta ocasión además puede resultar el pretexto perfecto para visitar Reus. Y si se da la circunstancia de estar veraneando en la próxima Costa Dorada, puede resultar un plan alternativo ideal entre día y día playero.
El RBF de 2012 está promovido y organizado por la Asociación comercial EIX Prim Sunyer, la Càmara de Reus y qporeus.com. La idea es promocionar el comercio de la zona, algo realmente necesario en los tiempos que corren, mediante un evento con poder de convocatoria, de gran impacto y actualidad, y para ello qué mejor, que tener a la cerveza artesanal como protagonista, un producto con un fuerte crecimiento estos últimos años en Cataluña y en toda España, y al que le queda un gran recorrido por delante.
La organización del RBF, se ha apoyado en la ACCA (Associació per la Cultura de la Cervesa Artesana) una asociación sin ánimo de lucro con sede en Barcelona y que ya tiene experiencia en este tipo de evento. A algunos ya les sonará tras la reciente y exitosa edición celebrada del Barcelona Beer Festival.


El festival en sí...
El festival tendrá lugar los días 13, 14 y 15 de Julio de 2012. El horario en el que permanecerá abierto al público será de 18h. a 23h. cada día y se ubicará en el tramo del Passeig Prim de Reus. (entre el C/Riudoms y el C/ Vapor Vell)
 
La actividad de cara al visitante girará entorno a dos grandes barras con un total de 20 grifos donde se podrá realizar la cata de una gran variedad de cervezas artesanas (hasta unas 50 diferentes) tanto del país como de importación.

El RBF se presenta con un logo que representa la rosa de Reus y dos lúpulos, el ingrediente más representativo de la cerveza, a cada lado. La leyenda Reus Beer Festival queda integrada dentro del logo.

Se ha diseñado para la ocasión, y tal como viene siendo habitual en este tipo de festivales, una guía práctica y manejable, de formato cuadrado, y con 40 páginas, donde podréis informaros de cada una de las marcas y cervezas que encontrará durante el RBF. Se ha ideado un pequeño espacio debajo de cada cerveza, para que añadir vuestros comentarios, algo muy a valorar, que facilita la tarea de poder seleccionar después en función de los gustos del visitante, cuáles han sido las mejores cervezas. 

Entre las cerveceras participantes estarán: Les Clandestines, L'Anjub, Guineu, Ausesken, CC Montseny, Moska, Gisberga, Naparbier, Dougall's, Weihenstephan, Westmalle, Lindemans, Chouffe, Sepherd Neame, Meantime, Brewdog,...

Los restaurantes y bares de la zona del Paseo Prim-Sunyer también se han sumado al RBF! Durante el RBF habrá además de cerveza, una decena de stands gastronómicos donde se podrá acompañar la cerveza con platillos preparados. Habrá tickets de restauración en las taquillas de venta que habrá situadas a ambos extremos de la zona del Festival.

El sistema de funcionamiento del festival será el siguiente:
  • El festival funciona con el vaso, ficha y ticket propios del RBF El vaso y las fichas para la degustación de cervezas se podrán comprar en los puntos de venta del RBF.
     
  • Se venderá el pack degustación del RBF con un vaso, la guía del RBF, 6 fichas y un porta-vasos para colgarse al cuello, algo que resulta especialmente útil, para poder tener ambas manos libres y escribir comentarios sobre las cervezas en la guía, por ejemplo.
     
  • Sólo serán válidos las fichas y el vaso oficiales del RBF para la degustación de las cervezas.
     
  • Habrá un pack adicional de 6 fichas para quien desee hacer más degustaciones.
     
  • Las cervezas se servirán de barril, tiradas desde los grifos dispuestos desde 2 barras con un total de 20 surtidores. Se deberá llevar el vaso y las fichas que se va a dar al camarero cada vez que se solicite rellenar el vaso.
     
  • Las cervezas tendrán un valor en su mayoría 2 fichas, y alguna de importación, 3 fichas.
     
  • En el recinto habrá fuentes para limpiar el vaso antes de una nueva degustación.
     
  • Por los stands gastronómicos se venderán los tickets gastronómicos, cada ticket valdrá para un plato. 
Para más información es posible consultar además la siguiente página web: www.reusbeerfestival.com. Como se puede comprobar por todo lo descrito, el evento resulta realmente apetecible, y sin duda es un plan muy interesante para incluir en la agenda de cara a disfrutar de un fin de semana veraniego muy cervecero. Salud!

martes, 10 de julio de 2012

MCV2012, mis elegidas para el verano



Con motivo de la última iniciativa propuesta por Joan del blog Birraire, con su habitual capacidad de convocatoria y tras el exitoso FFdA (Fin de Semana Fondo de Armario), paso a aportar mi granito de arena en el MCV2012 (Mis Cervezas de Verano), recomendando las que a mi juicio pueden ser las cervezas veraniegas de este año (y en realidad de cualquier otro). Respetando el formato planteado, en el que había tres categorías (La local, De super y ??) paso a comentar la cerveza elegida en cada una de ellas.


La local (LL): Aquí me ha costado bastante elegir, y es que en este año han aparecido dentro del panorama nacional bastantes cervezas de carácter refrescante, con un nivel de calidad más que aceptable y que bien merecen una recomendación. Entre las más habitualmente consumidas por mi hay un par de ellas que gozan de mis simpatías: La Yria Golden Ale de Ocaña, que en realidad ya lleva un tiempo en el mercado y la cántabra 942 de Dougall's, que ha sido una de las revelaciones del presente año. Ambas excelentes cervezas para consumir en esta época de calores y sofocos, pero igualmente aconsejables para otras épocas del año. Y dado que de la 942 de Dougall's ya hablé en el blog hace algunos meses, me he inclinado finalmente por la Yria Golden Ale, una cerveza que me recuerda bastante a la Liberty Ale de la norteamericana Anchor. De color dorado, con una espuma blanca con buena amplitud y retención, y una burbuja fina, tiene un atractivo aspecto que ya invita a disfrutar de ella. Su aroma moderadamente lupulado, con un punto cítrico y floral, complementan las notas de malta y miel que también llegan a la nariz. Con una entrada muy suave, va ganando intensidad, y aparece en primer lugar el caramelo, perfectamente amortiguado con una dosis de lúpulo con matices cítricos, algo de ésteres de levadura, y finalizando con un grado de amargor muy bien calculado y un regusto algo seco, logrando una cerveza muy equilibrada, ideal para consumir una tras otra sin cansarse de ella.


De super (DS): Entre las cervezas que podemos encontrar fácilmente en el supermercado, o en las grandes superficies, hay varias que destacaría a la hora de recomendarlas de cara a la temporada veraniega. Pero hay un clásico, bastante habitual en los supermercados, que suelo tener en mi nevera de manera muy habitual y que es un gran ejemplo del estilo al que pertenece, la Pilsner Urquell. Aparte de las weizen alemanas, que resultan formidables para esta época del año, las pilsen son posiblemente sus mayores competidoras, y en España concretamente superan con creces al trigo en materia de gustos cerveceros. Son las reinas de las terrazas. Y es que una buena pilsen es un excelente remedio para apagar la sed y sofocar los calores. Con un color dorado y un tranparencia de manual, su aroma limpio a malta, y las notas lupuladas proporcionadas por el lúpulo Saaz, y un punto especiado, hacen presagiar el carácter refrescante de esta cerveza. En boca se confirma la naturaleza de esta cerveza, con un rico gusto a malta, que da paso a un suave amargor con un punto floral y especiado, que desemboca en un largo y envolvente final. Una cerveza muy equilibrada, con bajo contenido alcohólico, y además a un precio muy asequible, ideal para consumir en estas vacaciones estivales.


En cuanto a la ?? cerveza incógnita dentro de las MCV2012, he descartado incluir cervezas que no resulten refrescantes, aunque quizás mi elegida sea un tipo de cerveza que se presta a mucho más que ser una simple apaga-ardores veraniegos. Eso sí, resultaría ideal para poder disfrutarla una noche de verano en buena compañía, en una terraza mientras que se disfruta de unas hermosas vistas. Me he decantado por una de importación, proveniente del otro lado del charco, la Jai Alai IPA. Una excelente exponente del género fabricada por la cervecera Cigar City, y que se sitúa en mi podio particular dentro de su estilo. Con un aspecto muy apetecible (de color ámbar intenso, turbia, traslúcida, y una corona de espuma blanca atractiva) y un aroma embriagador con una explosión de lúpulos (notas a frutos tropicales como mango o piña y también melón, algo de cítrico y flores), ya nos hace salivar anticipándonos a lo que nos vamos a encontrar en boca: una cerveza redonda, con un gusto perfectamente compensado a pesar de la carga de lúpulo que contiene, encontrando sabores a malta ligeramente tostada, algo caramelizada, pan, y un sinfín de matices afrutados: mango, piña, pomelo... y también florales, y algo resinosos provenientes de los lúpulos, finalizando con un regusto amargo pero sin resultar agresivo. A pesar de sus 7,5º el alcohol se encuentra muy bien camuflado, resultando una cerveza muy sabrosa y compleja, que aparte de colmar de placeres los sentidos puede ayudar a mitigar las altas temperaturas.

Y estas han sido mis cervezas veraniegas seleccionadas para la ocasión. Sin duda tras esta estupenda iniciativa de Birraire, podremos recopilar de entre todos los blogs participantes, una buena lista de cervezas para estos meses estivales que nos quedan aún por delante. Salud!

sábado, 7 de julio de 2012

St. Peters Cream Stout, pura seda


A pesar de ser una de las cerveceras británicas que gozan de mejor reputación, y de llegar con cierta asiduidad a la Península, aún no había hablado de la St Peter's Brewery. Y a pesar de encontrarnos en una época, la estival, que no se presta especialmente bien a cierto tipo de cervezas, me he decidido por comentar la Cream Stout de esta cervecera que es una de sus cervezas que mejores sensaciones me ha dejado.

Sobre la cervecera...
Fundada en la ciudad de Suffolk en el año 1996, la fábrica de la cervecera St. Peters se encuentra ubicada en unos antiguos edificios de singular encanto, protegidos por su alto valor histórico, que fueron posteriormente rehabilitados para la ocasión y que anteriormente habían mantenido la funcionalidad de una granja, habiendo quedado abandonados anteriormente en la década de los 60 hasta el momento en que fueron elegidos para albergar las instalaciones de la cervecera. Dentro de la historia de esta joven compañía hay un nombre de especial importancia: John Murphy, que antes de introducirse en el negocio cervecero había sido profesor universitario y creador de una empresa de consultoría de marketing, llamada Interbrand. Tras obtener los necesarios permisos para ocupar y adaptar los antiguos inmuebles históricos, John Murphy encargó el diseño de la que sería la fábrica de cerveza con unas directrices muy bien definidas. Tenía totalmente claro que los equipos e instalaciones debían ofrecer una imagen agradable a todos aquellos que por una razón u otra visitaran la fábrica en un futuro, motivo por el que el acero inoxidable que era omnipresente en los equipos fuera recubierto con láminas de cobre y posteriormente con tablillas de abeto. El diseño no sólo tenía en cuenta la línea estética que iba a ofrecer la fábrica sino también la distribución de la misma, de modo que resultara sencillo poder entender el procedimiento de elaboración de la cerveza para cualquier operario, así como para la rápida ubicación de cada elemento. Si visitamos la fábrica, nos resultará muy fácil poder observar desde el propio patio del edificio cómo llega el grano, posteriormente es molido, macerado, y a continuación se lleva a cabo la cocción, la fermentación y finalmente se rellenan los barriles.
Dado que la mayor parte de la producción (aproximadamente el 90%) iba a ser distribuida en botella, también se atendió especialmente el apartado del diseño del embase de vidrio. Tras desechar varias alternativas se eligió crear una réplica de una antigua botella de forma ovalada de 1770 proveniente curiosamente de Gibbstown en las cercanías de Filadelfia y no de la propia Gran Bretaña. Este es sin duda uno de los signos característicos por lo que es reconocida esta cervecera inglesa, su peculiar botella. Pero obviamente tanta atención prestada a todos estos detalles no tendrían ningún sentido si detrás de ellos no existiese un producto que realmente vale la pena. Por muy curiosas y atractivas que resulten las botellas si la cerveza que contienen en su interior no mereciese la pena, no tendría sentido.
Todas las cervezas elaboradas por la  cervecería St. Peter's son verdaderas ales ( lo que llaman los británicos real ales), o sea, cervezas de alta fermentación, presentando una amplia gama de cervezas en la actualidad. La cerveza tradicional inglesa ha sufrido mucho durante los últimos años del siglo XX con la entrada de los cuatro grandes grupos cerveceros en Gran Bretaña (como por ejemplo InBev que compró Bass & Tennent's,  o SAB-Miller que adquirió Carling) y sus agresivas campañas publicitarias en televisión dirigidas hacia un público mayoritariamente joven, alterando los patrones de consumo de un futuro optando por las cervezas lager dejando  un tanto abandonadas las marcas tradicionales de Ale. De este modo cerraron muchas fábricas pequeñas, pero afortunadamente en los últimos años se está inviritiendo en parte esta tendencia. 
El maestro cervecero de la fábrica Mark Slater ha conseguido producir varias cervezas inspiradas en recetas tradicionales alcanzando una gran reputación por ejemplo con su Cream Stout o la Old Style Porter. Pero también al mismo tiempo, el equipo de St. Peters intenta introducirse en el campo de la innovación, arriesgando con algunas recetas más especiales, completando así un portfolio de lo más nutrido y variado.


Graduación: 6,4º
Temperatura de servicio:12ºC
Tipo de vaso recomendado:Copa de tulipa o de pinta británica.
Aspecto: Aparentemente negra , aunque al trasluz en los bordes se aprecian algunos reflejos violáceos. Forma una corona de espuma de color crema/marrón claro de poco más de un dedo de espesor, pero que no ofrece buena retención, disipándose antes de llegar a media copa, sin que la espuma deje rastro de encaje alguno. Opaca, una vez extinta la espuma presenta la apariencia de una coca-cola.
Aroma:Maltas tostadas y torrefactas, con carácter chocolateado y dulce. Son abundantes las notas a chocolate negro, moka y crema acompañadas de otras más sutiles de madera/vainilla, pastel de frutos oscuros y un punto de levadura mezclado con un toque floral. Muy agradable.
Sabor y textura: Muy suave y cremosa, paladeable, melosa y dulce al comienzo. De cuerpo medio-alto y un grado de carbónico liviano, no resulta difícil de beber. Destacan las maltas torrefactas y un gusto a bizcocho de frutos oscuros y chocolate que ayudan mucho a ocultar el alcohol, que no aparece en ningún momento. Amargor comedido que surge avanzado el trago como respuesta al torrefacto de la malta ya que los lúpulos apenas aparecen en el sabor. Finaliza con un regusto muy suave mezcla de dulzor y amargor. Muy buen ejemplo de lo que sería una Milk Stout.
Maridaje:Tarta de queso con arándanos y crema de chocolate blanco.

Nota

jueves, 5 de julio de 2012

Un morena y una rubia (alemanas)(ii): Flensburger



Continuando con la serie de posts dedicados a una pareja de cervezas alemanas, parafraseando al viejo Don Hilarión de la célebre Verbena de la Paloma, hoy le toca al turno a dos teutonas del norte, la Flensburger Dunkel y la Flensburger Weizen. Aún siendo originarias de la ciudad de Flensburg, me las consiguió un amigo en una tienda de Berlín, donde al parecer gozan de buena popularidad.

Sobre la cervecera...
La historia de esta cervecera del norte de Alemania comenzó de la mano de cinco ciudadanos de la ciudad de Flensburg, muy próxima a la actual frontera con Dinamarca. De hecho, era inicialmente una ciudad danesa hasta que terminó perteneciendo a la antigua Prusia tras varias guerras. Fue un día de Septiembre del año 1888, cuando estos cinco vecinos de Flensburg, se reunieron para firmar el acta de constitución de la sociedad.  Habían encontrado el lugar perfecto para instalar la fábrica, en las cercanías de un pozo con aguas cristalinas ideal para la elaboración de la cerveza además de suponer un medio más que adecuado para obtener el hielo necesario para las bodegas donde poder llevar el acondicionamiento en frío o "lagering".

Ya en pleno siglo XX, en la década de 1930 la cervecera Flensburger se había convertido en una de las más grandes del estado alemán de Schleswig-Holstein, bajo la dirección de Emil Petersen, un cónsul honorario, con habilidades especiales para llevar a cabo todas los objetivos de la empresa, enfocando los esfuerzos de todos en la misma meta, y basando el funcionamiento de la compañía sobre dos pilares: la experiencia y la constancia. De modo que a partir de este momento, la Flensburger ya estaba en el camino correcto hacia el éxito futuro. Incluso cuando las demás fábricas de Alemania, en su mayoria se habían pasado a incorporar las chapas de corona en sus cervecezas, Emil Petersen se manutvo fiel a la clásica botella de tapón de cerámica mecánico, siendo incluso hasta hoy en día uno de los signos característicos por los que son conocidas las cervezas de la Flensburger. De hecho, en la década de los 70, fue un humorista quien popularizó la marca al hacer continuas referencias a una "Flasch Flens" en sus apariciones, comenzando a ser utilizado el término para pedir una botella de Flensburger, que en aquella época era la única cerveza alemana que seguía utilizando el tapón mecánico. El sonido tan característico que produce cuando se descorcha una de sus botellas (plop!), está tan asociado a sus cervezas que incluso forman parte de algunas campañas publicitarias de la marca, tal y como hicieron los belgas de Pringles con su célebre slogan.

En la Flensburger están orgullosos del carácter inusualmente fresco de sus cervezas, aunque no debería sorprender a nadie puesto que el agua que utilizan para la elaboración proviene de las corrientes glaciares subterráneas del norte de Escandinavia, estando totalmente libre de cualquier agente contaminante, uno de los secretos de fabricación de la firma desde que comenzaron a producir sus cervezas de 1888.
En la actualidad continúa siendo una compañía independiente y desean continuar de ese modo, por lo que siempre están en un constante avance combinando tradición con innovación, centrándose en la calidad de sus productos.
Actualmente tienen disponible un portfolio bastante extenso con diferentes variedades de cerveza entre las que podemos encontrar: Una pilsen, una bock de primavera, otra bock de invierno, una kellerbier, y las comentadas dunkel y weizen entre otras. 
Flensburger Dunkel

Estilo: Dunkel

Graduación:4,8º
Temperatura de servicio:8ºC-10ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pils, o jarra "stein"
Aspecto: De color rubí oscuro cercano a un tono entre el granate y el ámbar oscuro. Transparente y con carbonatación abundante pero de burbuja diminuta. Forma una capa de espuma de escaso grosor y duración muy limitada. Aún así deja algún rastro adherido al vidrio, durante los primeros tragos antes de desaparecer.
Aroma: Muy suave consistente principalmente en aromas a malta tostada, algo de frutos secos (nueces), pan tostado, y notas más débiles de caramelo.
Sabor y textura:De cuerpo medio, con un carácter bastante suave y con una burbuja muy fina pero abundante, es una cerveza agradable de tomar. En su sabor predomina de forma clara por encima de cualquier otro sabor la malta con matices a frutos secos y caramelo. Finaliza con un tímido amargor floral y un regusto seco. Una dunkel bien hecha, aunque quizás un tanto suave y no demasiado sabrosa ni profunda en comparación con otras.
Maridaje: Lomo de venado con salsa de cebolla.
Nota: 




Flensburger Weizen
Estilo: Weizen

Graduación:5,1º
Temperatura de servicio:6ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa aflautada weizen.
Aspecto: La habitual apariencia de una cerveza de trigo alemana. De color amarillo dorado un tanto pálido. Velada, traslúcida, con algunos pequeños sedimentos en suspensión visibles. Carbonatación de burbuja pequeña y buena corona de espuma de 3 dedos de espesor, de color blanco, cremosa y algo pegajosa, que deja rastros adheridos al cristal, y con una duración considerable, casi hasta acabar la copa.
Aroma: Claramente afrutado, con notas tímidas de plátano y alguna otra fruta más dulce y levadura, acompañadas de las habituales notas maltosas, de cereal, pan y especias, en especial clavo.
Sabor y textura:Cerveza muy bebible, con un cuerpo medio, y un nivel de gasificación muy apropiado para entrar con facilidad. Destaca en el sabor una buena base de malta, con notas a galleta y con matices afrutados (plátano, manzanas, y algo de cítrico), y de levadura. Tiene un punto picante en boca y finaliza con un regusto seco. Una cerveza de trigo bastante aceptable, pero que no ofrece nada especialmente diferente a otras del género.
Maridaje: Ensalada de patata y ahumados.
Nota: