miércoles, 27 de marzo de 2013

Victory Brewing Company, cervezas para celebrar una victoria

El refranero popular español se encuentra repleto de citas llenas de sabiduría y buen juicio. Entre una de estos refranes hay uno que dice que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, o lo que es lo mismo, no cantes victoria si todavía no ha acabado el juego. Pero dado que ayer la selección española de fútbol consiguió una importante victoria (aunque no definitiva) de cara a la clasificación para el mundial, ante un rival de entidad como es la selección francesa, me parecía oportuno hablar de una cervecera estadounidense cuyo nombre lo dice todo: Victory Brewing Company. Qué mejor modo para celebrar una victoria deportiva, que brindando con una buena cerveza? Aún quedan partidos por jugar, pero la clasificación está bien encaminada.
Si además nos encontramos ante una craft brewery que forma parte del selecto grupo de las más prestigiosas cerveceras estadounidenses, la victoria sabe aún mejor.

Sobre la cervecera...
Se podría decir perfectamente que la Victory Brewing Company empezó a concebirse en un autobús escolar. Siendo estudiantes de quinto curso en 1973, Bill Covaleski y Ron Barchet se conocieron en un bus de camino a una nueva escuela a la que iban acudir, a tan sólo 20 kms. de donde se encuentra situada la cervecera actualmente, y no tardaron mucho tiempo en hacerse grandes amigos. Tras su posterior época universitaria en el College, los dos descubrieron juntos el mundo del homebrewing y realizaron un viaje por Europa en 1987 para conocer las cervezas que se consumían en el viejo continente. Al siguiente año fueron a la edición del Great American Beer Festival, y quedaron impresionados por el fenómeno de la craft beer que estaba teniendo lugar en Estados Unidos, ya en aquellos años. 
Ron inivirtió un año en formación práctica como aprendiz en la cervecera Baltimore Brewing y después en 1990 viajó de nuevo a Europa  hasta Munich, para formarse en el mejor centro de estudios para maestros cerveceros que posiblemente haya en todo el planeta, la Universidad Técnica de Weihenstephan. Mientras Bill ocupó el puesto de aprendiz que había dejado su amigo Barchet en la Baltimore Brewing, para aprender de primera mano todo lo necesario acerca del proceso de elaboración de cerveza. Mientras que Ron estaba estudiando en Alemania, Billa aprovechó para ampliar el portfolio de cervezas producidas por la Baltimore Brewing, incluyendo varias especialidades cerveceras de estilo alemán. Más adelante viajó también a Munich para completar su formación en el Instituto Doemens de Munich.
Tras los años de formación de Ron en Alemania, regreso de nuevo a los Estados Unidos, para formar parte de la plantilla de la cervecera Old Dominion de Virgina, donde llegó a trabajar como maestro cervecero, siendo uno de los responsables en la expansión de la compañía, llevándola de los 1500 barriles fabricados anualmente hasta los 15000 barriles.
En 1994 llegó el momento en que ambos amigos se pusieron de acuerdo para poner en marcha su propia cervecera, después de todo el conocimiento y experiencia que habían acumulado. El lugar donde iba a ir emplazada la fábrica estaba predestinado para ellos: muy cerca de donde se conocieron en el estado de Pensilvania. Así en febrero de 1996 la Victory Brewing Company vio la luz en la localidad de Downingtown. Lo que anteriormente era una granja se convirtió en el hogar para un restaurante y una fábrica de cerveza adyacente, que llegó a producir un total de 1725 barriles de cerveza en su primer año de andadura.
Desde entonces la Victory Brewing ha sido uno de los mejores exponentes de la escena cervecera de la costa este de los Estados Unidos. Con el paso de los años la Victory Brewing fue creciendo. tanto su restaurante como su producción que se ha elevado paulatinamente hasta los 93.196 barriles en 2012. Siendo sus artífices dos grandes apasionados de la cerveza de calidad, y viendo el éxito registrado hasta el momento es fácil suponer que entre sus planes continúa apareciendo el crecimiento de la compañía.
En la actualidad la exportación no es algo ajeno a la compañía, ya que aparte de estar presente en 29 estados también exportan de forma regular a países como Japón y Singapur. En España fue posible encontrar algunas botellas hará cosa de un año, ocasión que no desaproveché. Hoy día fabrican una serie de cervezas 11 fijas entre las que destacan especialmente la Golden Monkey, una cerveza de estilo belga cercana a las triples de abadía, la Prima Pils, una excelente pils de carácter alemán, con mucho lúpulo en flor, entre los que se encuentran los Hallertau, Tettnanger y Saaz, la Hop Devil Ale, una gran American IPA de etiqueta singular diseñada por el propio Bill y la Storm King, una Imperial Stout de sabor profundo. Aparte también fabrican 10 variedades de temporada y especiales como la Oonglow Weizenbock, o la Sunrise Weissbier, o  también la Yakima Glorye entre otras.

Cata:
Graduación: 6,7º
Temperatura de servicio:8ºC -10ºC aprox
Tipo de vaso recomendado: Shaker.
Aspecto:De un tono anaranjado intenso y con un velo de neblina, forma una corona de espuma blanca generosa, de dos dedos de espesor, buena retención, y algo pegajosa, lo que produce un buen lacing en la copa, como los visillos de encaje que cuelgan de una ventana.
Aroma:Fondo dulce de malta repleta de notas de caramelo, miel y cereal, sobre el que se apilan las notas más intensas proporcionadas por los lúpulos, y que van desde las frutas cítricas como el pomelo, el limón o de forma más sutil la naranja a las herbales y balsámicas como pino y coníferas.
Sabor y textura:  Cerveza de cuerpo medio y carbónico presente de forma notable. En el paladar ganan intensidad los sabores, respecto a los aromas detectados, definiéndose de forma más presente la malta con matices de caramelo, y los lúpulos, donde el cascade parece dominar, traduciéndose en una mayor presencia de sabores cítricos, en especial pomelo, para dibujar un final con un regusto amargo y de larga duración.
Maridaje:Arroz con gambas, ñora y pimentón picante.
Nota:
 


Cata:
Graduación: 9,1º
Temperatura de servicio:10ºC-12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Shaker o copa Teku.
Aspecto:De color negro intenso, dibujando un fino brillo rubí en los bordes de la copa al trasluz. La espuma formada alcanza algo más del dedo de espesor, con un color canela, y una excelente consistencia y retención.
Aroma: Dominado por la malta torrefacta que aporta además matices de café espresso, que desprende amargor y más débiles de chocolate negro y fruta oscura. También aparecen los lúpulos con matices cítricos aunque subyugados al tostado de la malta.
Sabor y textura:  Dominado por completo por los matices a café, que aportan un amargor extra a los lúpulos también presentes, que hace recordar a una IPA Porter. Una Imperial Stout, robusta con bastante cuerpo, y sorprendentemente más lupulado y con mayor amargor del esperado. Los matices de chocolate tímidamente presentes al comienzo, parecen diluirse hasta desaparecer. El alcohol bien integrado ayuda a que sea más fácilmente bebible, aunque su marcado carácter amargo la hace un poco más difícil para los paladares menos acostumbrados a las cervezas oscuras.
Maridaje:Hojaldre con crema pastelera y frutas del bosque.
Nota:



jueves, 21 de marzo de 2013

The Bruery, cerveza belga de autor


The Bruery es de esas cerveceras estadounidenses, cuyo nombre no comenzó a sonar en nuestro entorno hasta hace poco tiempo, y que centra su producción en la creación de cervezas de inspiración belga con un toque experimental y de autor, pero que al mismo tiempo se identifiquen como un producto inequívocamente americano (parafraseando el famoso eslogan comercial). Que ahora las podamos encontrar en algunas tiendas y cervecerías especializadas de nuestro país, responde a que los distribuidores que la hacen llegar se han hecho eco de la reputación de la cervecera que ha crecido como la espuma, del mismo modo que su legión de admiradores, que llegan a hacer cola a las puertas de su cervecería para poder hacerse con las nuevas producciones, y las ediciones limitadas.

Fue hace poco, cuando llegó hasta mis manos una muestra de su buen hacer, concretamente la Saison Rue por una parte; una saison nada convencional que  aunque inspirada en un clásico belga de manual dentro del estilo, como lo es la Avec les Bon Voeux, incorpora además un punto de Brettanomyces, que le añade a la cerveza un grado de acidez y un carácter especial.  Hasta aquí no resulta extraordinariamente novedosa, ya que hay más Saison en el mercado que incorporan levadura silvestre, pero hay un original detalle dentro de su composición que la hace más americana, y es que además incluye la malta de centeno entre sus ingredientes, el cual puede resultar perfecto dentro del puzzle de la receta de esta cerveza, con el objetivo de proporcionar una sequedad adicional y un punto especiado inusual en las cervezas que carecen de este cereal. Es una cerveza puede maridar con piezas de sushi como los rollos de algas y arroz rellenos de salmón y atún (futomaki).


Por otro lado, la otra muestra que he tenido oportunidad de conocer de esta fábrica es la Mischief, otra referencia que forma parte de la serie de cervezas de producción regular dentro del extenso portfolio de la cervecera. En este caso se trata de una Belgian Pale Ale, que aglutina la esencia de una strong golden ale belga, con su perfil afrutado y especiado, y el dry-hopping con lúpulos norteamericanos, que logra perfumar la cerveza con un aroma repleto de notas cítricas y resinosas, donde además es posible encontrar otros matices más dulces como melón, o fruta tropical, todo ello cubierto con una capa de efervescencia que intensifica los matices especiados y lo ésteres afrutados de la levadura. En el caso de la Mischief un maridaje acertado puede ser pescados blancos de suave sabor, como un lenguado.

Sobre la cervecera...

Fue creada, en un comienzo como un hobby, por su fundador Patrick Rue, apodado The Bruery (de ahí el nombre) que es ni más ni menos que un juego de palabras entre el apellido familiar y el término "brewery". Patrick, un joven estudiante de Derecho en la Chapman School en Orange, California, cultivaba la afición de homebrewer que le ayudaba a relajarse, y eliminar el estrés después de las clases y las largas sesiones de estudio de los libros de Derecho. Era tal su interés por el mundo del homebrewing que su pericia como elaborador creció de forma veloz, lo que provocó que con el paso del tiempo cambiara de rumbo y fijara un nuevo destino profesional en el horizonte, dejando a un lado las leyes y volcándose de lleno en la cerveza.

Finalmente el resultado de esta concentrada pasión se materializó en 2008, tras abrir la fábrica The Bruery con la ayuda de su esposa Rachel, en el mismo condado de Orange, en la localidad de Placentia, estado de California, y curiosamente no muy lejos de Disneylandia. En un comienzo contaron con la colaboración del jefe de producción Tyler King. Los tres juntos planificaron y construyeron la cervecera, y Patrick comenzó a escribir sobre toda la experiencia, lo que le ayudó a que su nombre comenzase a resultar conocido en los círculos cerveceros, y por extensión le posibilitó el contar con apoyo externo desde el principio incluso antes de que el primer keykeg saliese de fábrica.
En tan sólo un año llegaron a ser hasta 12 empleados, y sus cervezas vendidas en 10 estados, una inaudita hazaña para una craft brewery que acababa de comenzar. The Bruery se especializó en la fabricación de ales de estilo e inspiración belga, que no se pasteurizan ni se filtran tal y como sucede en la mayoría de las cerveceras artesanas.
Entre las cervezas que fabrica la micro norteamericana podemos encontrar una serie de cervezas de producción regular, que elaboran durante todo el año:
- Las ya mencionadas Saison Rue y  Mischief.
- Orchard White: Una cerveza de trigo al estilo belga, que incorpora lavanda aparte de los habituales ingredientes como la piel de cítricos y el cilantro, lo que le añade complejidad y una textura más sedosa a la normal que podemos encontrar en las witbier.
- Loacal Red: American Red Ale añejada en barrica, y que sólo es posible encontrar de forma localen el condado de Orange.
- Humulus Lager, calificada como una Imperial Pale Lager, con nada menos que 7,4º de alcohol.
- Rugbrod. Otra ale, ideal para el invierno, que incorpora centeno entre sus ingredientes y que contiene unos potentes 8º de alcohol.
- Hottenroth. Una cerveza de trigo más cerca del estilo alemán que el belga, y que apenas alcanza el 3,1% de volumen en alcohol.

Pero además de estas referencias habituales mantiene un considerable portfolio de "seasonal beers" o cervezas de temporada, entre las que podemos encontrar:
- Una saison de primavera llamada Saison de Lente.
- Una golden ale belga especialmente pensada para la temporada estival, llamada Trade Winds.
- Otra pumpkin para el otoño y la fiesta de Halloween, llamada Autumn Mapple.
- Y cinco cervezas especialmente pensadas para consumir durante los días de Navidad: 
la Partridge Pear Tree, la 2 Turtle Doves, la 3 French Hens, la 4 Calling Beers, y la 5 Golden Rings.

Y esto no es todo, ya que The Bruery mantiene numerosas ediciones especiales (muchas de ellas por el aniversario de la fábrica) dentro de su vasta gama, entre las que destacan algunas maravillas como The Fruet (2012 anniversary), de quien un asiduo lector de este blog como es Lupuloadicto, puede dar buena cuenta de las maravillosas sensaciones que puede reportar esta cerveza para quien tiene la fortuna de llevársela a los labios.

Lo peor de esta cervecera es la dificultad para hacerse con alguna de sus referencias, incluso las regulares, que llegan en cuentagotas. Y si estas resultan difíciles de adquirir, más aún lo son sus ediciones especiales, por lo que conseguir una de ellas puede ser un acontecimiento tal, que podría resultar digno de ser marcado en el calendario.

martes, 19 de marzo de 2013

Timothy Taylor, elegancia y buen gusto, dignos de un sir


En los tiempos que corren últimamente donde estamos viendo cada vez con mayor frecuencia todo tipo de excentricidades y potentes bombas de sabor y alcohol, fruto en especial de las colaboraciones entre las microcervecera de última generación, me llaman poderosamente la atención, y sin desmerecer a las primeras, aquellas cervezas que permanecen inalterables con el paso del tiempo, fieles a su esencia y su tradición, mostrando una elegancia y una sencillez, que a la vez las hace tan especiales. Y al mismo tiempo su escaso contenido alcohólico nos permite beber más cantidad de ellas evitando los obvios inconvenientes de una cerveza más alcohólica. Esto suele ser bastante habitual entre las típicas ales de Inglaterra, Gales y Escocia. Una de estas cervezas que acumula premios y más premios año tras año y que sigue siendo un modelo de sencillez y buen hacer es la Landlord de Timothy Taylor, una tradicional cervecera inglesa, muy popular en muchas regiones de Gran Bretaña. Lamentablemente y tal como sucede con numerosas referencias extranjeras no llegan a nuestro país a través de los cauces habituales y poder hacerse con una botella de ellas resulta una tarea ardua y de fiel constancia. Gracias en este caso a una amistad, que me la hizo llegar directamente de Exeter (Inglaterra) junto con otras muestras del buen hacer de la industria cervecera británica, hoy puedo escribir sobre ella en el blog. Desde aquí mi agradecimiento particular a esta amistad.

Sobre la cervecera... 
La historia de esta cervecera se remonta a 1858 cuando Timothy Taylor comenzó a elaborar cerveza en Cook Lane, en la ciudad de Keighley. No pasó mucho tiempo para poder comprobar que había logrado dar con una fórmula de éxito, adquiriendo sus cervezas una rápida popularidad, lo que le permitió mudarse cinco años más tarde, construyendo una fábrica de mayor envergadura en 1863 en Knowle Spring, donde la cervecera ha permanecido desde entonces.
La clave del éxito de las cervezas fabricadas por Timothy Taylor radica en el agua que utilizan, tan importante para la elaboración de según qué tipos de cerveza. (Sobre este tema podéis leer mi última colaboración con la Gacetilla Cervecera, acerca de la importancia del agua dentro de los ingredientes de la cerveza). El agua proviene de un manantial que surge de las profundidades del rocoso terreno de la cadena montañosa de los Peninos situada al norte de Inglaterra y sur de Escocia.
La fábrica de cerveza aún continúa en manos de la familia Taylor actualmente, siendo una de las pocas cerveceras que pueden seguir manteniendo su independencia, lo que le permite seguir produciendo sus cervezas de barril y en botella del mismo modo tradicional que lo ha hecho siempre y utilizando las materias primas que ellos mismos seleccionan, sin necesidad de adaptarse a los criterios definidos por otro socio mayoritario. De hecho es la última que queda en West Yorkshire que sigue en manos de la familia que la fundó.
En 2008, Timothy Taylor celebró su 150 aniversario, habiendo logrado un crecimiento que en sus orígenes jamás había sido concebido. Había pasado de ser una pequeña cervecera local de Yorkshire a ser una empresa en plena expansión, capaz de surtir de sus tradicionales cervezas a gran parte Inglaterra, y además elaborando una de las mejores ales británicas del mercado, la Landlord, que llegó a ser calificada por Madonna, como el "champagne de las ales", algo que resulta muy significativo pero que también hay que tomar con precaución, ya que al menos un servidor desconoce el grado de conocimiento sobre cervezas que tiene la famosa estrella internacional del pop.
El crecimiento de la compañía comenzó a ser ostensible a partir de 2000, cuando se produjeron de forma paulatina, año tras año, unos cambios y ampliaciones relevantes en las instalaciones de la fábrica de Knowle Spring con la adquisición de nuevos fermentadores, ampliación de los almacenes, nuevos molinos para la malta, etc. La calidad siempre ha sido un referente de la cervecera, pero sin obviar la parte financiera.Gracias precisamente al buen trabajo realizado en la gestión económica de la empresa, se pudo generar un remanente de capital, que fue empleado en las obras de ampliación y mejora de las instalaciones de la fábrica comentadas, que supusieron más de 3 millones de libras y también en el apoyo al desarrollo del pub británico traidicional (actualmente en crisis en la campiña inglesa) con una inversión de entre 8 y 12 millones de libras destinada a rehabilitar, y conservar una red de pubs donde se sirven las cervezas de la fábrica manteniendo una fidelidad al genuino estilo de las ales inglesas.
Actualmente fabrica varias referencias en barril y botella donde destacan  una Special Bitter, la Dark Mild (una suave ale oscura de escasa graduación), la Golden Best, que podríamos decir que es la versión de la Mild con maltas pálidas, la Ram Tam, otra Dark Mild, y su ale más preciada, conocida y premiada, la Landlord, una English Pale Ale, que desborda clase y buen gusto, y que ha recibido multitud de premios desde los años 80.





Cata:
Graduación: 4,1º
Temperatura de servicio:8ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta británico.
Aspecto: De color ámbar intenso, casi cobrizo, transparente, con no demasiada burbuja visible, pero con una capa de espuma blanca no muy compacta, más bien porosa y aterciopelada y con retención y duración destacables, y buen lacing sobre la copa.
Aroma:Principalmente sobresalen algunos matices de malta algo afrutados con toques de caramelo y más leves de miel, sobre los que se despliega una extensa gama de notas florales, como a hojas de té entre otras, y algunas terrosas. Todo ello reunido en un conjunto muy armonioso, sin ninguna estridencia.
Sabor y textura:Cerveza de cuerpo medio y nivel de carbónico muy ajustado, muy bebible, a lo que ayuda su bajo contenido en alcohol. Es una cerveza que destaca por su equilibrio entre notas amargas y maltosas, perfectamente combinadas. El gusto es delicado pero al mismo tiempo bien definido, pudiendo captar el sabor de la malta, algo tostada, con matices de caramelo, pan y algo de fruta, incluso de frutos secos pero más ocultos, junto con los lúpulos que derivan hacia un sabor herbal con un toque sutil de cítrico (limón)  hacia al final, finalizando en un regusto seco, y moderadamente terroso y amargo. Muy refrescante. Para beber de dos en dos.
Maridaje: La clásica Pie and Mash (especie de empanada típica en Inglaterra) con puré de patatas servidas en los pubs ingleses.
Nota:

miércoles, 13 de marzo de 2013

Brasserie des Franches Montagnes, los suizos también hacen buena cerveza



Todos conocemos de sobra la reputación que mantienen los suizos en materia de elaboración de quesos. Sin ir más lejos, en la última entrada del blog hablaba de uno de los quesos más exquisitos que se fabrican en la Confederación Helvética. Y no sólo son realmente buenos fabricando quesos, sino también son muy apreciados y populares sus chocolates y las facturas de su industria relojera. Sin embargo en el terreno cervecero no alcanzaban el mismo nivel de reconocimiento hasta no hace mucho, ya que Suiza no ha sido tradicionalmente un país productor ni especialmente consumidor. 
Pero si unimos a que uno de los principales distribuidores de cervezas a nivel nacional como es Zombier, ha elegido tener entre sus referencias habituales a una cervecera suiza, y esa misma fábrica ha estado presente en el recién concluido Barcelona Beer Festival, y además las críticas vertidas sobre sus cervezas han sido más que prometedoras, por fuerza ha suscitado mi interés.  Estoy hablando de la Brasserie des Franches Montagnes o más conocida por sus siglas BFM.
Pero eso no es todo, ya que cuando uno comienza a "rascar", encuentra información bastante reveladora, que deja de manifiesto la más que cálida acogida que están recibiendo estas cervezas suizas en un mercado tan conocedor del producto como es el estadounidense, de modo que casi el 80% de lo que exporta la cervecera helvética va destinado directamente a Estados Unidos.
Esta fábrica se encuentra situada en el cantón de Jura, en la región de las Franches-Montagnes situada al noroeste de Suiza, a unos 1000 metros por encima del nivel del mar y cerca de la frontera francesa. Curiosamente fue fundada en 1997 por un enólogo, Jérôme Rebetez, cuando contaba con tan sólo 23 años de edad, justo tras resultar ganador de un concurso de televisión local destinado a los jóvenes emprendedores. El premio del concurso estaba enfocado a facilitar el cumplimiento de un sueño, y el de Jérôme era justo el de montar una fábrica de cerveza. El resultado lo podemos comprobar hoy en día, a través de sus 12 empleados en plantilla y sus 200.000 litros de cerveza producidos anualmente. Todas las recetas de las cervezas que forman parte del portfolio de la cervecera llevan algo de la personalidad de Jérôme y su carácter innovador y entusiasta.  En sus cervezas podemos encontrar tan variados ingredientes como piel de naranja amarga, especias o hierbas aromáticas, tal como la salvia, el cilantro o el jengibre.
El logo de la cervecera lo compone una salamandra cuya cola se transforma en una llamaJérôme eligió la salamandra como emblema de la marca, al ser un animal ligado a la magia durante la Edad Media, y del que se decía que podía resistir el fuego. La llama del logo se debe a que durante 10 años han mantenido fuego directo bajo la caldera de cocción.
Como es fácil imaginar el nombre elegido para la primera creación que salió de fábrica fue "La Salamandre", una witbier, y actualmente se llegan a producir hasta un total de 11 distintas referencias. El crecimiento y expansión de la cervecera se debe fundamentalmente a una de sus elaboraciones, la Abbaye de Sant Bont Chien, una strong ale artesanal de 11 grados, muy compleja, con un toque sour, de producción limitada y elevado precio, pero que sin embargo ha hecho furor en Estados Unidos, gracias a que el New York Times la consideró en 2008 la mejor cerveza del mundo en su estilo, tras publicar un artículo completo el 7 de enero de ese mismo año, dedicado a esta cerveza. Una de las peculiaridades que atesora esta cerveza, y por la cual resulta especialmente apreciada es por su añejamiento durante 12 meses en barricas donde antes habían dormido vinos y aguardientes, una técnica que últimamente está siendo utilizada por muchas microcerveceras, con el objetivo de transferir una serie de matices a la cerveza, muy diferentes a los habituales, obteniendo como resultado una bebida mucho más compleja.
En el caso particular de la Abbaye de Saint Bon Chien, es además una muestra de la influencia del pasado enólogo de Jérôme, lo que une en parte, esta cerveza con el espíritu del vino. De hecho es una cerveza, que en virtud de las críticas recibidas, ofrece un gusto particular cercano al de un vino tinto por su profundidad, el sabor afrutado y los taninos que afloran. Tal y como sucede también con los vinos, esta cerveza es embotellada en formato de 75 cl. y en su etiquetado figura su añada, al modo de la Chimay Grand Reserve.
Sus otras 10 referencias son:
  • La Salamandre (5.5º), la primera cerveza en ver la luz de la fábrica. Una cerveza de trigo al estilo belga.

  • La Meule (6º): Eiquetada como una ale dorada suiza, es una pale ale aromatizada con salvia.

  • La Cuvée Alex le Rouge (10.276º): una imperial stout muy sabrosa, potente y compleja, etiquetada como "Jurassian" Imperial Stout.


  • La Dragonne (7º):  Elaborada con miel y especias, está pensada para servir caliente a una temperatura de 50º. Bien elegido el nombre pues.


  • Cuvée Du Xème: (variable a partir de 6º dependiendo del lote): ale sin filtrar y acondicionada en botella, eleborada especialmente cada año a comienzos de Noviembre y bautizada con el nombre del lote: (6ème, 7ème,...).


  • La Cuivree (5,2º): Una suave blond ale perfumada con lúpulos checos y suizos.

  • La Brouette(5º): Una ale biológica sin filtrar.

  • La Mandragore (8º): Una ale oscura, cuyo nombre evoca a la planta de cualidades esotéricas.

  • La Torpille (7.5º): Una ale oscura a la que añaden especias y ciruelas pasas. 


  • Tarry Suchong (6º): Una cerveza de gusto ahumado elaborado con té Lapang Souchong.

Como se puede apreciar por todo lo expuesto, estamos ante una de las cerveceras más  interesantes y prestigiosas de Suiza, y del continente europeo. Pero presentan una dificultad de cara al mercado de algunos países donde aún queda mucho recorrido en materia de cultura cervecera, como el nuestro, ya que el precio de venta de las diferentes referencias que ofrece es un tanto elevado si lo comparamos con el de otras cerveceras de prestigio de países como Bélgica, Alemania, República Checa o incluso Gran Bretaña. Por ejemplo, la mencionada Saint Bon Chien, en 75 cl. supera los 20€. El público en general asume pagar cantidades superiores por una botella de vino, pero no lo hace sin embargo por una de cerveza. Este tema ha sido objeto de debate en múltiples blogs y foros, y no es mi intención volver a reavivar la polémica. Cada consumidor decidirá si está dispuesto a pagar lo que se pide por este tipo de cervezas, si realmente merece la pena o por el contrario considerar otras opciones conocidas y más asequibles. Yo por mi parte, les pienso dar una oportunidad.

viernes, 8 de marzo de 2013

St. Feuillien Saison y Appenzeller, efervescencia belga y finura suiza


Continuando con la serie de posts dedicados a los maridajes entre quesos y cervezas, hoy le toca el turno a la sublime combinación, entre la gran saison de la cervecera belga St. Feuillien y el exquisito queso suizo Appenzeller, que puedo calificar como tal tras comprobar el resultado por mi mismo.
Sobre las saison ya he hablado en numerosas ocasiones en el blog, y puedo afirmar sin rodeos de ningún tipo, que es mi estilo de cerveza preferido junto con las cervezas triples de abadía. En el caso concreto que nos atañe hoy estamos hablando de una saison digna de mención, probada por primera vez de barril, donde los matices se encuentran engarzados como si se tratase de una obra delicada de orfebrería. Sublime. En botella pierde un poco pero mantiene igualmente la base aromática y de sabor que ofrece en grifo. Una saison que no podemos dejar pasar, a la altura de lo mejor en el género.

Sobre la cervecera y la cerveza...

Los orígenes de esta cervecera conocida especialmente por sus cervezas de abadía, se sitúan nada menos que en el siglo VII, cuando un monje irlandés de nombre Feuillien viajó desde su natal Irlanda hasta el continente para predicar el evangelio. Aquellos no eran los mejores tiempo para dedicarse a tal empresa, y por desgracia, en 655 fue capturado mientras viajaba en las cercanías de la que es actualmente la ciudad de Roeulx, y posteriormente fue torturado y decapitado. En el lugar donde tuvo lugar el martirio, sus discípulos y seguidores decidieron levantar una capilla que más tarde en 1125 llegó a ser la Abadía de Premontrés, que pasó a llamarse posteriormente, Abadía de St. Feuillien du Roeulx. La abadía vivió momentos de prosperidad y cierto esplendor, gracias entre otras cosas, a la elaboración de cerveza, hasta la Revolución Francesa, que como bien sabemos, produjo estragos entre la comunidad monástica de la zona durante aquella época. Sin embargo, como ha sido habitual en estos casos, alguien se ha preocupado de mantener la tradición de las cervezas de abadía. En este caso la familia Friart, que desde el año 1873 se encuentra vinculada a la industria cervecera, fue quien se ocupó de continuar fabricando las cervezas de abadía con el sello St. Feuillien. Actualmente es la cuarta generación de esta familia quien se encuentra a los mandos de la compañía, con la msma dedicación, entusiasmo y conocimiento, que tuvieron los monjes que habitaron un día la abadía.

Las saison son unas cervezas muy queridas y apreciadas por los belgas, y la consideran como una cerveza muy de la tierra y tradicional, elaborada en antaño en las granjas del sur de Bélgica, especialmente en la región de Hainaut. El modo tradicional de elaboración se basaba en aplicar temperaturas altas durante la maceración, produciendo de este modo un mayor número de azúcares no fermentables, y posteriormente someter a la cerveza a un proceso de maduración en tanques metálicos en caliente o temperatura ambiente. Fabricadas durante el invierno con el objetivo de ser consumidas en verano, cuando llegan las jornadas más calurosas, las saison son cervezas hasta cierto punto ligeras de alcohol (comparándolas con otras belga), ya que no suelen superar los 6º o 6,5º, y suelen estar más lupuladas, con el objeto de que aguanten más tiempo perfectamente conservadas a la espera de ser consumidas. Se trata de cervezas de alta fermentación que unen el matíz típico afrutado de la levadura belga, con los matices florales del lúpulo.
La saison es la última de una serie de cervezas de alta fermentación producidas por St. Feuillien. Lanzada al mercado en 2009, en formato de 20 y 75 cl. y barril KeyKeg, a petición, curiosamente, del mercado estadounidense, ha terminado por ser una cerveza muy emblemática de la marca, y realmente apreciada en Estados Unidos donde ha cosechado varios premios y galardones.

Notas de cata:
Estilo: Saison
Graduación: 6,5ºC
Temperatura de servicio: Fresca. Entre 6ºC-8ºC arpox.
Tipo de vaso recomendado: Copa teku o shaker.
Aspecto: De color amarillo-anaranjado pálido, algo velada, pero que deja pasar la luz. Con una grado de carbonatación claramente visible, de burbuja pequeña-mediana. Forma una capa de espuma muy blanca y cremosa, de dimensiones considerables, y buena retención, con algo de porosidad, y dejando un lacing muy definido en el vaso.
Aroma: Muy agradable. Dominado por un carácter afrutado y dulce derivado de la levadura, donde destacan notas de albaricoque principalmente y de peras más débilmente. Del mismo modo pueden asomar matices a banana en algunos momentos. También aparecen suaves matices maltosos de caramelo y algo de cereal. Al primer contacto dulzón y afrutado, acompañan una serie de notas terrosas y a hierbas silvestres que la diferencia de las triples y las blond ale belgas, aunque comparten algunas características.
Sabor y textura:Cerveza de cuerpo medio y carbónico en boca muy ajustado que se aprecia pero no molesta en absoluto, y que junto a un agradable gusto en paladar, provoca una sensación en boca gratificante. El sabor, algo menos intenso de lo esperado a partir de los aromas presentes, está igualmente protagonizado por las notas dulzonas y afrutadas proveniente de la levadura, acompañadas de la acción de los lúpulos con matices más especiados que florales que recuerdan a la pimienta y el clavo, aunque se mantiene un fondo terroso que subyace hasta el final donde se hace más presente, dejando un amargor leve y una sequedad residual, resultando muy refrescante. Una gran saison.

Maridaje: Queso Appenzeller
Nota:




Sobre el queso...
Como el propio nombre del queso indica, el Appenzeller, es un queso que está íntimamente ligado al cantón suizo de Appenzell y sus tradiciones. El pequeño cantón es uno de los que atesora mayor encanto de todo el país, cuya capital con el mismo nombre es una pequeña ciudad conocida por la belleza de las fachadas pintadas de sus casas. Los aromáticos pastos de las montañas y valles de los alrededores son los que alimentan a las vacas que producen la deliciosa leche fresca que hace de ingrediente básico para la elaboración del queso Appenzeller. En la actualidad, la fabricación de este queso se realiza en un total de 70 queserías de regiones limítrofes.
El Appenzeller por tanto, es un queso con mucha historia detrás. Nada menos que más de 700 años, teniendo constancia de la primera referencia al queso en un documento escrito en el año 1282.  A lo largo del Medievo esta variedad de queso era fabricada en las proximidades de los Alpes y transportada hasta el valle por los vendedores ambulantes. Durante 600 años, hasta que se desencadenó la II Guerra Mundial, cada maestro quesero disponía de su propia receta para la elaboración de este queso. En 1942 se creó la Oficina Comercial del Appenzeller Schwitzerland, que se encargó de crear una estricta norma de calidad y velar por su cumplimiento, imprescindible para poder comercializarlo a nivel industrial.
En cuanto al queso en sí, el Appenzeller se encuentra elaborado a partir de leche fresca de vaca, alimentada con pasto que crece de forma natural y no se permite el uso de ningún tipo de aditivo. Su forma es cilíndrica, similar a la de una rueda plana con un grosor que no llega a los 10 cm, y un diámetro que ronda la treintena de centímetros. El peso medio del queso completo es de 7 kg aproximadamente. Su corteza es natural y ligeramente rugosa de color ocre en algunos casos cercanos a tonos anaranjados o rojizos, y la pasta es semidura, de color amarillento, y con escasos agujeros de pequeño tamaño. Se trata de un queso con sabor potente pero muy refinado y aromático con un toque afrutado, producto del uso de un adobo secreto (antiguamente era transmitido de generación en generación y que en cada quesería conocen sólo 2 personas) a base de salmuera y hierbas aplicados durante el proceso de maduración, lo que le otorga un sabor muy particular. Actualmente la receta de la salmuera está unificada y sólo es fabricada por la compañía Emil Ebneter.
Como ocurre con los productos suizos en general, la calidad es una prácticamente una obsesión para ellos, y por tanto, para los productores de Appenzeller no lo es menos. Cada una de las fases del procedimiento de elaboración están escrupulosamente controladas hasta el más mínimo detalle, realizando el primer control a las 5 o 7 semanas después de la elaboración. Cada queso es identificado con una etiqueta de caseína, que incluye toda la información de la quesería, garantía de origen, fecha de elaboración y el código de numeración de la rueda. Precisamente es la etiqueta la que nos va a dar información sobre la edad del queso. Ya que por el aspecto de la pasta al cortarlo no vamos a apreciar diferencias.


lunes, 4 de marzo de 2013

Presentación de Grimbergen, el Ave Fénix aterriza en Madrid



En más de una ocasión he confesado mi debilidad por las cervezas de abadía, probablemente mi estilo de cerveza favorito junto con las refrescantes saison. Esta historia de amor comenzó muchos años atrás, gracias a la que entonces era una de las primeras cervezas del estilo en llegar a España, Grimbergen, con su inconfundible Ave Fénix presente en la etiqueta. Si durante todos estos años he desarrollado mi pasión por la cerveza, es en parte gracias a que en la década de los 90 alguien apostó por importar este tipo de cervezas. Precisamente el pasado 27 de Febrero tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la nueva imagen y gama de productos de Grimbergen, a la que fui invitado, y que tuvo lugar en el incomparable marco de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, todo un edificio emblemático, cuyos muros cargados de historia proporcionaban el ambiente perfecto para el desarrollo del evento que tuvo lugar allí.

El objeto del evento fue la presentación oficial en público de la nueva imagen de las cervezas de abadía Grimbergen que son distribuidas en España a través del grupo Mahou-San Miguel, gracias al acuerdo con el grupo internacional Carlsberg, al que pertenece Grimbergen.
El cambio producido se traduce en una imagen más acorde con los nuevos tiempos que corren, queriendo transmitir la comunión entre lo contemporáneo y la autenticidad de la tradición unida a la elaboración de la cerveza casi milenaria de Grimbergen. Las cervezas de Grimbergen comenzaremos a verlas en los sectores de hostelería y alimentación, envasadas con un nuevo formato. La nueva botella continúa manteniendo la misma capacidad, 33 cl., pero la forma pasa a ser más estilizada, ofreciendo una imagen  más elegante. Además, gracias a las posibilidades que ofrece el nuevo envase, se aprovecha el cuello de la botella, que en el antiguo formato se encontraba desnudo, para incorporar una vitola en la que aparece información específica acerca del producto, queriendo al mismo tiempo otorgar un mayor protagonismo al Ave Fénix, símbolo de la abadía y de la propia marca.
Aparte de la nueva imagen, se presentó el que será el nuevo portafolio de Grimbergen en España, compuesto por 3 cervezas: la Blonde, la Double y la que es novedad, la Blanche, una cerveza de trigo de estilo belga.

El evento...


Para la ocasión se realizó una pequeña recreación de una abadía medieval, simulando unos muros de piedra con un portón de madera, encajado en un arco apuntado. En un momento dado los muros se replegaron hacia atrás dejando al descubierto el símbolo de la abadía y la marca, el Ave Fénix, animal mitológico del mundo antiguo que renacía una y otra vez de sus cenizas. Los huecos descubiertos con el artificio de los falsos muros daban paso a una estancia más amplia donde había unos bancos dispuestos en filas paralelas separados por un pasillo central y al frente un atril situado sobre una plataforma en alto, como si estuviésemos en una pequeña iglesia.


Como maestro de ceremonias para la ocasión se contó con la colaboración del comunicador y locutor de televisión Jota Abril que fue el encargado de las presentaciones durante la velada. Tras una breve bienvenida dio paso a Carlos Lafuente, director de Marketing de la Gama Internacional del grupo Mahou San Miguel, quien en su intervención manifestó que el grupo es sensible al creciente interés y afán por conocer del consumidor actual dentro del mundo de la cerveza, tratando de dar respuesta a través de una selección de cervezas, como en el caso de Grimbergen, que con su cambio de imagen, quiere plasmar el carácter e intensidad del sabor de sus productos, con el objetivo de crear una imagen de marca claramente identificable de cara al consumidor.

Tras este preámbulo, se proyectó un video promocional de la marca que hacía especial hincapié en la imagen y leyenda del Fénix, símbolo de la abadía, ya que la historia de la abadía desde su nacimiento, en el siglo XII, ha sido bastante accidentada, repleta de incendios y en medio de contiendas bélicas que azotaron la región donde se encontraba construida, pero siempre renaciendo de nuevo, del mismo modo que el ave mitológica.
A continuación Jota Abril presentó al Padre Karel y el Abad Erik, monjes de la abadía de Grimbergen que desearon estar presentes en el evento para hablar acerca de la historia de las cervezas así como sus bondades, características y curiosidades.

Finalmente tras la presentación los invitados pasamos a un tercer ambiente tras el escenario, donde había montada una amplia de barra de madera, con un par de grifos, y una serie de mesas de pie repartidas por toda la estancia. A continuación fueron pasando copas de las 3 variedades que conforman el actual portafolio de Grimbergen en España, comenzando por la Blonde, siguiendo por la Double y finalizando con la novedad presentada en primicia, la Blanche, que comento más adelante en este mismo post.

El abad Erik fue comentando cada una de las cervezas atendiendo a su historia y características organolépticas y también al posible maridaje aconsejado para cada una de ellas. Entre las curiosidades y anécdotas que mencionó cabe destacar el origen del término "double", que muchos aficionados conocen, pero que seguramente no saben el por qué de esa denominación. 

Realmente no se debe ni a la graduación alcohólica, ni a que lleve doble cantidad de malta, ni al número de fermentaciones que experimenta la cerveza, sino a la calidad de las materias primas. Cuando se comenzaron a elaborar las cervezas de este tipo, los religiosos disfrutaban de una exención de tasas gubernamentales frente a las cerveceras seglares, motivo por el que usaban mejores ingredientes que sus competidores, por lo que el público las consideraba el "doble" de buenas. Y de ahí que comenzaran a ser conocidas como cervezas "dobles".

De forma paralela a la sesión de cata se sirvió un cattering soberbio de acompañamiento a las cervezas, donde destacaron unos "caramelos" de lomo y queso, y unos sandwiches trufados, entre otras delicatessen, y que continuó durante una hora más, durante la cual tuve oportunidad para poder hablar con Víctor García de Brandigital, y Héctor Sánchez-Seco Product Manager de Mahou (gracias a los cuales los blogs y otros medios en la red tuvimos oportunidad de asistir), y con uno de los monjes, el padre Karel, que de forma muy amable nos atendió, disculpándose en un comienzo por no hablar español. Sin embargo en inglés, la comunicación resultó fluida, y pudimos conocer mucho más acerca de la abadía y sus cervezas de primera mano y bajo su punto de vista. Un gran placer hablar con él en persona. Toda una experiencia.

Para finalizar se obsequió a los presentes con un estuche promocional de madera muy llamativo, que contenía una botella de muestra de cada una de las variedades del portafolio de Grimbergen. Un bonito detalle para rematar una velada redonda.

Sobre la abadía...



La abadía de Grimbergen acumula casi 900 años de historia. Fue fundada en 1128 por San Norberto en la localidad flamenca de Grimbergen de donde toma el nombre, situada en el Brabante Flamenco a 20 kms de Bruselas, para dar cobijo a los peregrinos. En un comienzo la cerveza que fabricaba la abadía estaba destinada para ofrecérsela precisamente a los peregrinos que buscaban refugio en su templo. Se elaboraban tres tipos de cerveza en un comienzo: una para consumir a diario, otra de mejor calidad destinada a los invitados y necesitados, y, finalmente, la reservada para la Pascua y demás fiestas religiosas. 
La vida de la abadía se vio sacudida a lo largo de su historia por una serie de acontecimientos trágicos y devastadores, entre los que han proliferado los incendios. El primero de ellos tuvo lugar en 1142, y a pesar de ello pudo superarlo y ser reconstruida. Pero no fue el único. En 1566 sufrió su segundo incendio. Fue reconstruida por segunda vez en 1629, ocasión que se aprovechó para adoptar el símbolo del Fénix, por razones obvias, ya que la abadía había podido resurgir de sus propias cenizas literalmente una vez más. De ahí también el lema que eligió la abadía que en latín reza "Ardet nec consumitur" y que quiere decir "quemada pero no destruida". 
La Revolución Francesa supuso un acontecimiento histórico de trágicas consecuencias para las comunidades monásticas del norte de Francia, y áreas limítrofes, lo que provocó la huida de muchos religiosos buscando asilo en otros países, abandonando los monasterios. En el caso del de Grimbergen, a causa de la persecución a la que se vio sometida el clero durante aquella época, volvió a padecer un incendio más en 1798, pero al igual que sucedió en las ocasiones anteriores se volvió a restaurar en 1845. La nueva comunidad monástica que ocupó el monasterio concedió a la cervecera Janssens and Peeters la licencia para producir una serie de cervezas. La cervecera Alken-Maes fundada por Egied Maes en Waarloos en 1880, y que actualmente pertenece al grupo Carlsberg, es quien las elabora hoy en día.


Sobre las cervezas...


La primera en ser degustada durante el evento fue la Blonde: Una cerveza de malta pálida, color dorado, que destacaba en nariz por un aroma a malta y una suavidad de levadura, acompañada por el característico olor afrutado, donde destacaban notas a manzana dulce y peras. Es de gusto ligeramente dulce pero sin resultar nada pesada, despliega algunos matices lupulados igualmente, teniendo un final ligeramente amargo y seco. Una cerveza de abadía muy agradable y fácil de tomar, y a pesar de sus 6.7º, un tanto suave dentro del estilo, por lo que es ideal para aquellas personas que no hayan mantenido contacto alguno con este género de cervezas y que quieran iniciarse hacia sabores más intensos, profundos y complejos. Un maridaje típico para este tipo de cervezas suelen ser los pescados, en especial sin van acompañados de salsas tipo crema.
La segunda cerveza de la sesión fue la Double: Una cerveza de color oscuro, un tono marrón caramelo, fruto de la malta tostada, 6,5º y un aroma claramente a malta tostada, bollo horneado, y azúcar candi. En boca las sensaciones aromáticas se traducen en una cerveza de mayor cuerpo, con un gusto un tanto caramelizado, donde predomina el azúcar, la fruta oscura, y un ligero matiz a café, dejando un regusto seco. Una cerveza especialmente pensada para acompañar platos densos y condimentados con carne como los estofados por ejemplo.
La tercera cerveza fue la sorpresa y novedad de la noche, la Blanche: Se trata de una cerveza de trigo de estilo belga, o cerveza blanca, de ahí el nombre, con 6º de alcohol, algo más de lo habitual en este género de cervezas, siendo además la primera que elabora el sello Grimbergen de este estilo. De un color amarillo pálido y con notable turbidez, es una cerveza de potente aroma, con una gran frescura en nariz, donde destacan los intensos matices a cilantro, cítricos, como limón y cáscara de naranja y más sutiles de clavo. En boca, tremendamente refrescante, fácil de beber, y sorprendentemente cítrica y especiada, es una cerveza especialmente indicada para el verano. Un maridaje que puede ir bien con este tipo de cervezas son arroces, o los típicos mejillones al vapor de la cocina belga.

De las tres variedades presentadas, me inclino personalmente por la Blanche, una witbier realmente bien hecha, superior a otras blanche de diferentes marcas. Es justo felicitar al fabricante porque ha conseguido una cerveza que despliega unos aromas muy intensos y frescos, donde el cilantro es simplemente espectacular. En boca tampoco defrauda. Me sorprendió muy gratamente y sin duda y casi por unanimidad, fue la elegida por los presentes. Las otras dos, mantuvieron las expectativas, y se mantuvieron en el nivel que siempre habían ofrecido históricamente, para quienes las conocíamos bien de tiempo atrás. Sin embargo reconozco haberme llevado una pequeña decepción al constatar que las dos referencias que más me gustaban de Grimbergen no van a llegar a España por el momento. La primera de ellas: La Cuvée L'Ermitage, una cerveza de invierno con 7.5º de alcohol y repleta de matices maltosos y afrutados. Lamentablemente se dejó de fabricar recientemente, según palabras del padre Karel, aunque al parecer se sigue fabricando otra ale de invierno que la sustituye, aunque sólo distribuida en Bélgica y alrededores. La segunda, la Optimo Bruno, la más alcohólica con sus 10º  de todas ellas, pero la más compleja y deliciosa al mismo tiempo, por el momento va a dejar de ser importada a España. Personalmente creo que se debería haber mantenido esta cerveza dentro de la gama disponible en España, porque para los muy cerveceros, era sin duda la preferida. Puede ser el complemento perfecto al portafolio actual ofreciendo al consumidor dos cervezas de maltas pálidas, y dos de maltas oscuras, abarcando un abanico de matices mucho más amplio y llegando a un mayor sector del público.

Las fotografías del evento son cortesía de Fernando Delgado.