sábado, 27 de abril de 2013

St. Idesbald Dubbel, la cerveza del santo de Brujas

 
Los asiduos al blog ya sabrán de mi pasión por las cervezas de abadía (en especial las triples) y por las historias que en numerosas ocasiones se esconden detrás de una cerveza. En el caso de hoy confluyen ambas circunstancias, aunque tratándose de una cerveza belga con el nombre de un santo (cuya celebración fue el pasado 18 de abril) no resulta nada difícil que se de tal situación. Se trata de la St. Idesbald Dubbel, fabricada por la cervecera belga Huyghe, que muchas ya conocerán por alguna de sus célebres cervezas. Para los que no, puedo comentar por ejemplo que son los artífices de la famosa Delirium Tremens, una de las cervezas belgas que más han trascendido fuera de las fronteras de aquel país.

La cerveza, como su nombre indica está dedicada a San Idesbaldo, personaje histórico flamenco relevante que vivió en la Edad Media. Nacido en el año 1090 en Brujas, en el seno de la noble familia Van der Gracht, quienes eran señores de Moorsel en el Flandes Occidental. Tras enviudar de su esposa y servir como cortesano en la corte de los condes de Flandes, se hizo sacerdote canónigo de la bella ciudad de Verne. Finalmente, a una edad madura, en el año 1150 ingresó en el monasterio de Dune, el cual ya pertenecía a la orden del Císter desde 1138. Finalmente llegó a ser abad del monasterio durante doce años hasta su fallecimiento en 1167. Tras su muerte comenzó a labrarse su reputación como beato, siendo enterrado en la sala capitular de la iglesia de la abadía en un ataúd de plomo.
Las cervezas St. Idesbald están dedicadas a la figura de este santo. La veneración de sus reliquias logró alcanzar una gran repercusión en la región durante siglos, pero sin embargo sus restos no pudieron descansar en el mismo lugar. En el año 1577, en una época en la que gran parte de Europa y en especial Flandes, se encontraba inmerso en una serie de conflictos religiosos, el ataque de los denominados Gueux, un grupo de insurgentes calvinistas flamencos, que destruyó por completo la abadía hasta los cimientos y los monjes se vieron obligados a trasladar de forma urgente sus reliquias a una granja situada en la localidad de Bogaerde. Allí pudieron permanecer hasta el año 1623, momento en el que se procedió a abrir el ataúd en presencia de numerosos testigos. La sorpresa de los allí presentes fue muy grande tras comprobar que el cuerpo permanecía aún incorruptible, prácticamente intacto. Este hecho provocó que de nuevo se reanudaran las peregrinaciones para poder contemplar y venerar sus restos por parte de los fieles más devotos de la región, convirtiéndose pues la granja en el nuevo hogar de las reliquias del santo durante más de siglo y medio hasta 1796, año en el que de nuevo tuvieron que trasladarlos a Brujas, para ponerlos a salvo de las tropas revolucionarias francesas que incendiaban y saqueaban conventos y abadías guiados por su radical anticlericalismo. Finalmente los restos encontraron reposo en la capilla del hospital de Nuestra Señora de las Alfarerías. Curiosamente no fue canonizado y considerado como santo oficialmente por la Diócesis de Brujas hasta 1894.
La gama de cervezas de abadía St. Idesbald está compuesta por:
- Una blond (6º)
- Una dubbel (8º)
- Una tripel (9º)
Siendo la segunda de la lista la elegida para incluir la nota de cata correspondiente.



Cata:
Graduación: 8º
Temperatura de consumo: 10ºC aprox.
Vaso recomendado:Copa de cáliz.

Aspecto: De color marrón rojizo oscuro, con tenues brillos de tono caoba en los bordes de la copa al trasluz. Espuma amarillenta, de aspecto poroso  y abundante carbónico. Se sostiene durante bastante tiempo, hasta bien avanzada la copa.

Aroma: Dominado por los matices maltosos y de perfil dulce. Destacan los aromas a malta tostada, azúcar quemada, levadura y frutos rojos, en especial cereza, combinados con tenues rastros de taninos y madera, dándole un aire ligeramente avainillado. El alcohol es más que obvio en nariz, anticipándose como una cerveza un tanto alicorada. 

Sabor y textura: Entrada firme y contundente. Predominantemente dulce y con cuerpo maltoso de cierta envergadura. Aparecen rápidamente toda la serie de matices propios de la malta tostada, el azúcar y la levadura. Frutos rojos de nuevo presentes en el primer contacto, para diluirse en un mar de dulzor, que lleva hasta un final alcohólico y seco. Diferente a la mayoría de las dubbel, pero muy interesante. Especialmente recomendada para los seguidores del estilo.

Maridaje: Jabalí asado con salsa de piñones.
Nota: 



miércoles, 24 de abril de 2013

Thornbridge, más allá de la cerveza típicamente british

Cuando una empresa tiene por filosofía no ser jamás mediocre, el éxito no puede resultarle esquivo durante mucho tiempo. Así le ha sucedido a la exitosa y prolífica cervecera británica Thornbridge, que ha cosechado un prestigio y reconocimiento que ya quisieran para sí mismas algunas otras cerveceras inglesas. Aunque para la gente de Thornbrige la tradición cervecera, el ferviente entusiasmo de su equipo, la innovación, y al mismo tiempo la experiencia acumulada forman parte de la hoja  de ruta que siguen fielmente, es el compromiso con la calidad de sus cervezas, esa máxima de no caer en la mediocridad y el conformismo quien les ha propulsado hacia lo más alto.

Sobre la cervecera...
La antigua casa solariega de Thornbridge Hall, situada en un recóndito y bello rincón rural del condado de Derbyshire, resultó ser el testigo de honor que vio nacer a la prestigiosa cervecera inglesa Thornbridge en el año 2005, levantada en medio de un escenario que parece sacado de una película, rodeada de inmensos jardines que se extienden por hectáreas, muros de piedra, con su propio lago y con vistas a Peak District. Sin embargo antes de que la mansión fuera adquirida por Jim Harrion y su esposa Emma, el lugar se encontraba en un estado lamentable, ya que la casa se estaba derrumbando. Fue precisamente el amor que profesaba el matrimonio por este lugar desde que lo visitaron cuando eran niños, el que facilitó su renacimiento, mediante la rehabilitación de la vieja mansión jacobita, incluyendo un amplio y majestuoso salón de baile, un teatro, una sala de juntas, una cocina revestida de mármol, un bar subterráneo y una piscina. 


Y cómo es posible que en una propiedad de tales características se decidiera montar una cervecera? Pues fue a causa de un amigo de la pareja, Dave Wickett, que a su vez era dueño de la conocida cervecería de Shefield llamada Kelham Island, quien les propuso la idea de que hicieran instalar una pequeña cervecera en los jardines de la parte de atrás. Terreno desde luego no les faltaba. Jim ya había coqueteado con el mundo del homebrewing años atrás siendo más joven, llevando a cabo sus primeras recetas en el armario de la despensa de su madre, por lo que la idea de su amigo le pareció bastante atractiva. Así, en 2004 adquirió un sistema para producción de diez barriles de cerveza de segunda mano y lo instaló en un antiguo taller de un cantero y carpintero que había a unos pocos metros de la casa. Como la experiencia de Jim no era suficiente para que él fabricara su propia cerveza contrató los servicios de un experimentado maestro cervecero italiano proveniente de Udine, llamado Stefano Cossi, que además era titulado en tecnología de la alimentación, lo que le permite aportar una visión más científica y técnica dentro de los métodos de producción cervecera. No tardando mucho, al equipo se le unió otro maestro cervecero esta vez neozelandés, llamado Kelly Ryan, creando un equipo internacional y cualificado que aportaría diferentes experiencias en materia de elaboración de cerveza y vastos conocimientos sobre múltiples y diversos ingredientes que pueden formar parte de la cerveza, como por ejemplo diferentes variedades de lúpulo, como el Nelson Sauvin, que resultaba un tanto extraño y exótico años atrás (aunque ya no tanto ahora), o distintas hierbas aromáticas y frutas. Mientras que la mayoría de las microcerveceras británicas surgidas durante los últimos años se conformaban con elaborar bitters tradicionales en Thornbrige se fue un pasó más allá. Gracias al equipo  formado que rebosaba creatividad y talento se consiguió que en tan sólo 3 años se acumularan nada menos que 75 premios en diferentes certámenes. Algo totalmente extraordinario. Pero resulta tremendamente curioso comprobar además que casi la mitad de estos premios los acumula una única cerveza, la Jaipur, posiblemente su cerveza estrella, una IPA al más puro estilo británico, en la que todos los parámetros del estilo están perfectamente medidos y acoplados: una contenido ajustado de alcohol rozando los 6º, compleja, con énfasis sobre los matices cítricos, pero manteniendo el equilibrio con las notas maltosas, increíblemente bebible y un regusto amargo y prolongado que deja un sensación muy gratificante. 


En tan sólo cuatro años la demanda de sus cervezas creció hasta un nivel tal, que rebasó con creces la capacidad máxima de producción de la fábrica original de Thornbridge, pero la necesaria ampliación de la planta tuvo que abortarse finalmente debido a que en el pueblo se recogieron numerosas firmas que se oponían a la ampliación de la fábrica y la consiguiente alteración de la finca. Como consecuencia de ello, en 2009, Jim se vio obligado a tomar la decisión de efectuar un traslado de la fábrica hacia una planta moderna que se construiría en Bakewell. La antigua cervecera se usa en la actualidad a modo de laboratorio cervecero para experimentar nuevas recetas y crear elixires muy particulares. De hecho, la Thornbridge se aventura valientemente en el terreno de la innovación y experimentación con técnicas poco usuales y que otros muchos cerveceros no se atreven a emplear. Aunque no es un fenómeno ni único ni nuevo en el mundo cervecero. En el año 2005 fue una de las primeras micros en coquetear con el mundo de las ales envejecidas en barrica. De este modo fue posible que viera la luz su suave y aterciopelada Imperial Stout St. Petesburg, tras reposar durante 10 meses en barricas donde previamente había dormido whisky escocés procedente de tres regiones diferentes. La Highland Reserve ofrece un paladar dulce con matices herbáceos, la Islay Reserve se decanta más por pronunciar los matices de turba y humo, y finalmente Speyside Reserve proporciona sensaciones más ásperas y secas en boca.

El tan frecuentado mundo de las colaboraciones entre micros tampoco le resulta ajeno a la Thornbridge. Como muestra podemos encontrar la colaboración que tuvo lugar en 2007 entre el equipo de la cervecera inglesa y Garret Oliver de la Brooklyn Brewery, para la elaboración de la barley wine Alliance, que mezcla carácter británico y neoyorquino a partes iguales, que madura durante al menos 18 meses antes de ser embotellada para que continúe fermentando, empleando levadura de Champagne. Como resultado se obtuvo una magnífica terna compuesta por dos versiones rematadas en barrica: una de jerez español Pedro Ximénez, y otra de roble americano de vino de Madeira, más una sin añejar, de modo que fuera posible enfrentar las tres en una cata vertical conjunta, y comparar matices.
Pero la fe depositada por la Thornbridge sobre la innovación, el talento y la experimentación no acaba aquí. Otros ejemplos de ello son la brown ale, llamada Suju, que incluye malta ahumada y bayas de enebro elaborada en colaboración con el equipo de Birrificio Italiano, y también la ale con miel de castaña amarga y de inspiración italiana igualmente, llamada Bracia. O también la Halcyon, una doble IPA que se acerca a los 8º de alcohol y que se encuentra aromatizada con lúpulo increíblemente fresco, recogido el mismo día de fabricación, y que corresponde a una variedad diferente cada año.
Pero no todo el portfolio de Thornbridge se encuentra copado por las innovaciones. También podemos encontrar ales de corte más clásico que acompañan a la Jaipur, tanto de estilos típicamente británicos como de otros menos frecuentes en las Islas. Así tenemos por ejemplo la Lord Marples, una clásica bitter con un toque intensamente maltoso, o la Kipling, una South Pacific Ale de poco más de 5º de alcohol y que se encuentra aromatizada con lúpulo Nelson Sauvin procedente de las Antípodas, o también la Kill Your Darlings, una Vienna Lager sensacional que rebosa matices de caramelo y malta tostada, siendo un gran ejemplo dentro del estilo, o la Wild Swan una suave cerveza, muy baja en contenido alcohólico, al gusto de los ingleses, pero que destaca por ser intensamente aromática gracias a los lúpulos de perfiles cítricos y especiados.
Para concluir sólo decir que la mayor parte de sus referencias son embotelladas en formato de 50 cl. tan habitual en Gran Bretaña y lo mejor de todo: una gran relación calidad, cantidad y precio, con respecto a otras marcas británicas y no británicas, por lo que resultan altamente recomendables, formando parte de ese conjunto de ales anglosajonas que resultan relativamente asequibles y fáciles de encontrar.

martes, 16 de abril de 2013

Noblejas 2013, "Don Birrote" cabalga de nuevo

Que el panorama cervecero en el centro de la Península ha variado notablemente en el último año hacia cotas anteriormente inimaginables, es algo más que evidente para todos los que vivimos en la región. Ya el pasado año se vislumbraba un futuro más que prometedor, con la celebración de la primera edición del AMCA en Madrid en el mes de Mayo. Tan sólo dos meses más tarde, tuvo lugar la feria de cerveza artesana de Noblejas, al norte de la tierra de Quijotes y Sanchos. El experimento a pesar de luchar, no contra viento y marea, pero sí contra un sol de justicia, no resultó nada frustrante, sino más bien todo lo contrario, un bautismo prometedor que daría pie a pensar en la organización de una segunda edición. Aquello no llegó al nivel de afluencia de público de otras citas cerveceras que están marcando la agenda en el panorama nacional como los exitosos BBF, Birrasana o Mediona por poner algunos ejemplos, pero en materia de representación de microcerveceras procedentes de distintos puntos de la geografía hispánica, sí que fue digno de mención, ya que allí estuvieron presentes algunas de las más reconocidas cerveceras de nueva hornada, y alguna otras se dieron a conocer presentando productos de notable calidad.


Este año se ha decidido celebrar el festival en una fecha en la que la climatología acompañe a priori, con unas temperaturas más acordes para disfrutar de un día con buena cerveza, y más que provocar efecto huida, contribuya al efecto llamada, creando un mayor ambiente. Organizado por el equipo de Yria-Guinea Pigs y el Ayuntamiento de la villa de Noblejas, tendrá lugar el próximo sábado 20 de abril, en el mismo emplazamiento elegido para la edición anterior, la plaza José Bono de Noblejas, y la cerveza comenzará a correr a raudales a partir de las 11:00 hasta bien entrada la noche.


Este año ha crecido el número de microcerveceras presentes. Alguna de las que ya acudieron el año anterior volverán a repetir, y otras estarán por vez primera en la feria. Así se podrá disfrutar de las cervezas de Dougall's, Domus, Guinea Pigs, Zulogaarden, La Pirata, Son, Laugar, o Caelia y El Oso y El Cuervo que tan buenas críticas recogieron el año pasado. Pero también tendremos oportunidad de probar las facturas de nuevas cerveceras como Falken, Hanselbier o Redneck por mencionar algunas.


Pero la feria no sólo se limitará al sábado, ya que el jueves precedente 18 de abril, las micros que acudirán a Noblejas darán a probar buena muestra de sus facturas, con barriles pinchados en diferentes locales de la capital y de otras localidades limítrofes, como por ejemplo: La Pirata en Irreale, Dougall's en La Tape, Medina en L'Europe, Yria-Guinea Pigs en El Pedal, Yakka en Labirratorium o El Oso y El Cuervo en el pub Chinaski en Guadalajara.


Y el domingo, para los que aún no hubieran tenido suficiente, la organización también ha pensado en ofrecer un fin de fiesta, donde se podrán degustar joyas dignas de figurar en una antología y reservadas para la ocasión. Tendrá lugar el Laboratorio de Yria-Guinea Pigs a partir de la hora del aperitivo.

Este año se cuenta además con la posibilidad de ir en bus, con recorrido y actividades programadas por la organización de la feria, y que permitirá a quienes hagan uso de esta opción, poder disfrutar de la cerveza sin las preocupaciones ni las obvias limitaciones que conlleva el desplazamiento en automóvil.

Como habréis podido comprobar en la entrada he ido incluyendo las páginas de la miniguía que la organización ha editado para cubrir las necesidades en materia de accesos, cervezas, restauración, y alojamiento y que será de gran utilidad para todos aquellos que decidan acercarse a Noblejas este próximo sábado.

Así que... aviso a navegantes! haced una muesca en el calendario, y preparad para atracar en puerto manchego el balandro de secano , cual Quijote sin lanza ni escudo, pero con cerveza en mano.

sábado, 13 de abril de 2013

Cervezas venidas del frío: Haandbryggeriet, made in Norway


No es la primera vez que Noruega aparece en mi blog, ya que tiempo atrás, alguna de las cervezas que últimamente se están produciendo en aquel país, ya fueron comentadas por mi en alguna ocasión en la serie de posts que publiqué con el título "Cervezas venidas del frío", como por ejemplo Nøgne Ø o Lervig. Otra de las microcerveceras que está teniendo mayor calado y difusión fuera de las fronteras del país nórdico, es la Haandbryggeriet, o la cervecera de la mano, si traducimos literalmente el nombre al castellano. De hecho podemos ver las huellas de los dedos de una mano impresas en las etiquetas de gran parte de las cervezas elaboradas por la micro.

Sobre la cervecera...
Esta joven cervecera nace del entusiasmo de cuatro chicos apasionados por la cerveza, que tras recorrer Europa probando las grandes joyas cerveceras de los países tradicionalmente productores, decidieron que ellos mismos querían elaborar su propia cerveza.
Ubicada en la localidad noruega de Drammen, en un viejo edificio de estructura de madera de casi dos siglos de antigüedad, la Haandbryggeriet elabora sus cervezas de forma artesanal, donde las manos son las más útiles herramientas en muchas ocasiones. Las paredes del edificio albergan una larga historia repleta de negocios de la más variada naturaleza. En un comienzo fue utilizado como establo, pero posteriormente pasó a ser un taller de automóviles, y hasta una fábrica de ropa interior, hasta dar paso a la fábrica de cerveza de donde salen las cervezas de la Haandbryggeriett listas para ser consumidas.
En un país donde se encuentran concienciados de que su riqueza natural es un patrimonio que deben conservar, no resulta extraño que una joven empresa como la Haandbryggeriet esté compremetida con el medio ambiente y fabrique sus cervezas con el mínimo gasto energético y tratando de reciclar todos los deshechos de la producción, como por ejemplo, formando parte de piensos para el ganado.
Aparte de esta premisa, la Haandbrygeriet se mantiene en sus convicciones de cara a preservar la tradición cervecera noruega, intentando profundizar en la investigación sobre aquellos estilos y antiguas recetas tradicionales que con el paso del tiempo casi han desaparecido por completo, y que posteriormente usan para inspirarse en las recreaciones de estas cervezas ancestrales.
En sus propias palabras afirman que emplean las mejores materias primas para elaborar con sus propias manos, y con la menor automatización posible, sus cervezas, sin filtrar y refermentadas en botella.
Entre sus referencias más destacadas dentro de su portfolio hay una ale añejada en barrica, la Haandbakk Vintage cercana a las oud bruin flamencas, en la que emplean levaduras salvajes para su fermentación, o también una ale ahumada que lleva bayas de enebro, bautizada como Norwegian Wood, como la célebre canción de los Beatles, o la Fyr & Flame IPA, cuyo nombre replica el de otra célebre IPA, en este caso la Vuur & Vlam de la micro holandesa De Molen, o la Dark Force, cuyo nombre deja claro que estamos ante una imperial stout potente y por otro lado poco convencional, o la serie de cervezas inspiradas en la mitología vikinga como la Odins Tipple, otra inmensa Imperial Stout, y la Blåbic, una wild ale compeja, con un intenso toque sour, madera y bayas del bosque, entre otras.




Cata:

Graduación: 6,2º
Temperatura de consumo: 8ºC aprox.
Vaso recomendado: Teku o shaker.

Aspecto: De un tono anaranjado intenso con matices rojizos, cercanos a un color más oscuro, casi marrón. A ello contribuye su aspecto velado, compacto y denso. La corona de espuma formada es de color blanco hueso, y con un espesor en torno al dedo y medio de espesor, con una muy buena retención, y buen lacing. 
Aroma: Intensamente lupulado y muy fresco. Se aprecian matices de cítricos, piña y frutos tropicales. Se echa un tanto de menos un fondo aromático maltoso, con algo más de caramelo o notas dulces para compensar.
Sabor y textura:  De sabor menos intenso de lo esperado a juzgar por el potente aroma, es una cerveza con bastante cuerpo y buen nivel de carbónico. Los lúpulos se pasean por el paladar de modo suave, proporcionando sensaciones afrutadas, cítricas, y sin dejar un amargor demasiado intenso, salvo al final en el regusto, donde gana intensidad y aparece acompañado con un toque ligeramente seco y maltoso.

Maridaje: Entrecot con salsa roquefort.
Nota: 






Graduación: 7º
Temperatura de consumo: 9ºC-º10ºC
Vaso recomendado: Teku o balón.

Aspecto: De color marrón muy oscuro y opaca. Corona de espuma más que aceptable, de color crema, y de aspecto, al mismo tiempo, muy cremoso.  Carbonatación no especialmente reseñable.
Aroma: Delicioso y dulzón, con notas intensas a toffee, capuccino, chocolate con leche y fruta oscura. 
Sabor y textura: De cuerpo medio y carbonatación liviana, tiene un paso ligero por boca. Su sabor destaca por los matices de caramelo y toffee al comienzo, y más adelante con algo de café, para finalizar con un regusto prolongado seco y con un punto especiado.
Maridaje: Merlitones.

Nota: 






Graduación: 8,5º
Temperatura de consumo: 12ºC
Vaso recomendado: Teku o shaker.

Aspecto: De tono muy oscuro cercano al negro, como su propio nombre indica, con una corona de espuma de un dedo de espesor, de aspecto esponjoso y color canela, pero  con retención discreta y escaso lacing.

Aroma: Intensamente torrefacto, con multitud de matices a grano de café, cereal tostado, frutos del bosque, un ligero toque de humo y matices lupulados en el fondo con predominio de cítricos. 


Sabor y textura: Con bastante cuerpo, suave y aterciopelada en textura, y con una entrada en boca maltosa, dominando los sabores al comienzo la malta torrefacta, y sabores cafetosos, con un punto de caramelo y chocolate negro. Hacia el final aparece el lúpulo con matices de humo como acompañante, para desembocar en un regusto astringente, y con ardor a causa del alcohol que se hace más evidente hacia al final, aunque sin molestar.

Maridaje: Tarta de cerezas.
Nota: 

lunes, 8 de abril de 2013

Porterhouse Celebration Stout, aire fresco de Irlanda



Al igual que sucede en México tal y como contaba en mi más reciente post, en Irlanda no todo el mercado está dominado por una única marca de cerveza. Si en México era la Corona, en Irlanda ya sabemos quién marca el compás de la partitura cervecera: el poderoso imperio de Guinness y su archiconocida dry stout. En un país donde el número de pintas de Guinness consumidas diariamente excede la población censada, es muy difícil romper la tradición, cumplida fielmente por los parroquianos que cada tarde acuden al pub a tomar una pinta después del trabajo y piden una Guinness. En Irlanda hay varias fábricas más, que merecen nuestra atención y que fabrican stouts que poco a poco van ganando una parcela de terreno cada vez más extensa dentro del mercado, como por ejemplo: BeamishMurphy's y más recientemente O'Hara's. Pero incluso al margen de estas cerveceras, van floreciendo pequeñas micros que nacen en muchos de los casos como brew-pubs, tal y como sucedió y sigue sucediendo en Estados Unidos e Inglaterra, y que suponen un soplo de viento fresco en medio del tradicional mercado cervecero en la isla Esmeralda. Este es el caso de la microcervecera irlandesa que nos ocupa hoy, la PorterHouse, posiblemente la más potente e importante de todas, de la que comentaré una de sus cervezas más destacables, la Celebration Stout Barrel Aged.

Sobre la PorterHouse

Los orígenes de esta cervecera se remontan a 1996, cuando abrió sus puertas la Porter House Brewing Company, que comenzó a elaborar cervezas tradicionales irlandesas de modo artesanal, y que eran vendidas (en un comienzo sólo en barril) en su propio local, ubicado en pleno corazón del barrio más animado de la capital irlandesa, el Temple Bar.


Con el paso del tiempo el local ha ido adquiriendo una gran fama, y es muy frecuentado tanto por   lugareños como por turistas que tienen como nexo en común su pasión por la cerveza. Su amplitud con más de tres plantas, su original decoración con  miles de botellines de cervezas de diferentes países que pueblan sus estanterías, su oferta gastronómica y por supuesto su generosa carta de cervezas en barril y botella, hacen del Porterhouse Bar un local imprescindible dentro de cualquier ruta de ocio que discurra por Dublín

Tras varios años se han ido abriendo más locales bajo el mismo nombre de “The Porterhouse” (y no sólo en Dublín, donde tienen un total de 5 locales abiertos, sino también en el resto de Irlanda, Inglaterra e incluso Estados Unidos) y actualmente, también se ha abierto un hotel con encanto en la costa irlandesa, a tan sólo media hora de camino desde Dublín. 

Durante varios años han mostrado reticencias a la creciente demanda existente para que comercializaran sus cervezas fuera de sus locales, pero al final, la compañía cedió y tomó la decisión de embotellar sus cervezas para poder venderlas al exterior, aunque cumpliendo la premisa de continuar siendo meticulosos, poniendo el máximo esmero y cuidado por todos los detalles que forman parte del proceso de elaboración, y que se traducen en la calidad del producto final. 

Obviamente en la calidad de la cerveza, no sólo influye el proceso de elaboración, sino también las materias primas empleadas. La Porterhouse utiliza 5 clases distintas de malta para sus cervezas, entre las que se encuentran las mejores de toda Irlanda, y en algunos casos como sucede con sus porter, utilizan también cebada cruda sin maltear, lo que les aporta un carácter especial. En cuanto a los lúpulos, se importan los más frescos y mejores lúpulos de República Checa, Alemania, Estados Unidos, e incluso de páises más exóticos y lejanos como Nueva Zelanda. La levadura proviene a su vez de la Old Romsey Brewery de Kent, que goza de un inmejorable prestigio entre la comunidad cervecera

En la gama fabricada por la cervecera irlandesa podemos encontrar cervezas de diferentes estilos como la Hersbrucker una European Pale Lager, la Temple Bräu, otra curiosa lager,  o incluso una Oyster Stout, uno de los estilos más peculiares dentro de las cervezas oscuras. También es posible encontrar sus cervezas más afamadas como la Plain Porter, una Dry Stout, o la Celebration Stout, una potente Stout con 7% de alcohol, y la versión añejada en barrica que con 11º es la cerveza más alcohólica de la firma.

La cerveza comentada hoy, podríamos incluirla dentro de las Imperial Stout por varias razones, pero posiblemente uno de los motivos de mayor peso sean sus potentes 11º de alcohol, que incrementan su potencia de sabor, y vienen acompañados de un mayor cuerpo y riqueza de matices, siendo en definitiva una cerveza muy oscura y poderosa. Si además le añadimos la particularidad de que ha sido añejada en barricas donde durmió anteriormente whisky irlandés, el crisol de matices se transforma en espectacular. Sin duda es una de las técnicas que actualmente tiene un mayor recorrido por delante, con un abanico de posibilidades muy amplio.






Cata:

Graduación: 11º
Temperatura de consumo: 12ºC-14ºC
Vaso recomendado: Copa Teku, o sniffer.
V    
Aspecto: Negro azabache y de aspecto denso y petrolífero. La capa de espuma que podemos apreciar tras el servicio en copa es de amplitud media de apenas 1 dedo de espesor, pero de un aspecto inmejorablemente atractivo, gracias a su color marrón canela, o café con leche, y su aspecto esponjoso, aunque por contra no resulta muy duradera, ni deja rastros reseñables resbalando en el vidrio. 

Aroma: Entre los olores que libera esta cerveza destacan los provenientes de la malta torrefacta, siendo los más intensos, con notas muy pronunciadas de café espresso, grano quemado, vainilla, turba y whisky. Con 11º de alcohol, resulta difícil que éste no aparezca en el aroma, pero en este caso casi logra un total mimetismo en el conjunto, al quedar oculto bajo el perfumado manto descrito.

Sabor y textura: Cerveza con mucho cuerpo y textura cremosa, algo oleosa. Mientras que en nariz predominan más los matices tostados, quemados con un gran protagonismo del café, en boca el chocolate negro hace acto de presencia, acompañado desde el primer trago por otros matices muy suaves como whisky y madera, creando un sabor potente muy duradero durante el desarrollo de todo el trago hasta el regusto. A medida que va ganando temperatura, los matices descritos se potencian y afloran algunos nuevos como fruta oscura toffee, y almendras. El final resulta algo dulce, con un regusto seco y un suave ardor, dando al conjunto una sensación cálida y reconfortante. Una cerveza de salón y buena conversación.

Maridaje: Milhojas con mousse de chocolate y almendras.

Nota



martes, 2 de abril de 2013

Cucapá, no sólo se bebe Corona en México



Hoy me he decidido por dedicar el post a una microcervecera latina, la primera de la que hablaré en la historia del blog, y es que en países como Argentina, Chile, Colombia, Brasil o México, por poner algunos ejemplos,  está creciendo el interés por la cerveza artesana, lo que se traduce en la aparición de numerosas microcerveceras que están elaborando cervezas verdaderamente interesantes al margen de las macros industriales y que por el momento por las dificultades obvias en la distribución no están siendo demasiado conocidas en la Península Ibérica, aunque sí que están recibiendo una buena acogida en el sector.

La elegida para abrir brecha ha sido la cervecera mexicana CucapáEl nombre de Cucapá en realidad es el de una tribu nativa del estado de Baja California, que es donde se encuentra enclavada la microcervecera. Los Cucapá fueron los primeros habitantes de los que se tiene constancia en la región, y profesaban un auténtico fervor por la naturaleza y en especial por el agua, lo que les condujo a elegir el delta del Río Colorado en medio del desierto de Mexicali, como lugar para vivir. La pasión por la naturaleza, dándole al agua un valor especial, y el carácter pionero también son las señas de identidad de la micro mexicana que hereda el nombre de la ancestral tribu.

Los orígenes de la cerveza Cucapá proviene de la Cervecería de Baja California, una modesta cervecera que en 2002 abrió sus puertas Tras tres años de funcionamiento la dirección de la empresa decidió abrir un “brewpub” en la ciudad de Mexicali, es decir un bar/cervecería donde se elaboraba la cerveza que se consume en el local, un modelo muy presente en los vecinos Estados Unidos. La idea rebosaba sencillez: un ambiente agradable, donde disfrutar cerveza fresca y de primera calidad.
La dirección de la compañía no tardó tiempo en observar que existía una necesidad creciente en el mercado de ofrecer una cerveza artesanal y de mayor calidad, para un público más exigente, dentro de un mercado que estaba dominado por completo por las cervezas macro-industriales. Llegó el momento bautismal de elegir un nuevo nombre a la marca de cerveza, y se optó por el de Cucapá por los motivos anteriormente comentados.

En 2006 ante la creciente demanda de los clientes, se decidió que era momento de planificar la construcción de la que sería la nueva planta de producción y embotellado para las cervezas Cucapá. Para finales de 2007 el rumbo de la cervecera cambió de dirección, pasando de ser un brewpub a una planta de producción de cara a elaborar cerveza embotellada principalmente, con lo que se optó por cerrar los dos bares que en el aquel momento mantenían abiertos 




Cucapá, se distingue, en palabras de la propia firma, por ser una cerveza artesanal de primera clase. Dicha aseveración podría ser calificada de presuntuosa de no ser porque sus cervezas acumulan una serie de calificaciones emitidas por institutos independientes que así también lo aseguran. Actualmente Cucapá es la primera y única microcervecera mexicana , de la que varias de sus cervezas han recibido una puntuación por encima 90 puntos por el Beverage Tasting Institute. Sin embargo en ratebeer no gozan de tan buena aceptación,  aunque algo mejor es en beeradvocate. Como ya sabemos los que estamos acostumbrados a consultar estos websites de críticas, hay que tomarlas con bastantes reservas, ya que hay numerosos casos de cervezas que merecen la pena, y sin embargo no gozan de buenas puntuaciones. Los motivos por lo que esto es así, darían para llenar varias entradas.
Los estilos de cerveza que trabajan ocupan un amplio espectro dentro de la gama de estilos cerveceros, utilizando en su elaboración ingredientes autóctonos californianos que definen mejor su carácter. 
Algunos de los nombres de las cervezas elegidos hacen referencia a fenómeno migratorio que tiene lugar desde hace décadas donde numerosos mexicanos cruzan la frontera al norte en busca de mejor vida.
En cuanto a la imagen de marca como se puede observar en la fotografía incluida en el post,  existen algunas similitudes por el tipo de letra y etiqueta con la escocesa Brewdog.
Entre sus referencias podemos encontrar: 
La Clásica una blond ale, suave y fácil de beber con menos de 5º. 
La Obscura, una brown ale con matices tostados y nueces y de final seco. 
La Honey, una amber ale que como su propio nombre indica, contiene matices dulces de miel que complementan a la malta y al lúpulo. 
La Lowrider, una ale muy seca y especiada que está elaborada a partir de malta de tres cereales, incluyendo trigo y centeno.
La Migra, una imperial stout que incorpora cuatro tipos de malta diferentes, mucho lúpulo e ingredientes autóctonos como el piloncillo de Sonora, que viene a ser una melaza sólida de azúcar utilizada como base para dulces típicos.
La Green Card, una barley wine con 10º de alcohol, enorme cuerpo, sensación viscosa y sabor a fruta oscura.
La Tequila, una ale muy especial que es el resultado de envejecer la Green Card, en barrica de tequila como podréis imaginar,. Nada menos que 10º de alcohol y numerosos matices de madera, vainilla, tequila y malta.
La Runaway, una IPA con más de 7º de alcohol, donde tienen una enorme presencia los lúpulo de perfil más cítrico, proporcionando matices de mandarina, lima, limón y toronja.

En mi caso particular mi único contacto con la marca se reduce a su referencia más conocida, la Cucapá Chupacabras, que toma el nombre del célebre monstruo protagonista de cientos de terroríficas y fantásticas historias, y que es tan popular en la cultura mexicana. La cerveza podría encuadrarse dentro del género de la American Pale Ale, y aunque no llegue a cotas elevadas como otras cervezas del estilo, sorprende la existencia de detalles loables en su aroma y sabor que despertaron mi interés por la marca. Destacan en ella los matices maltosos tostados y dulces cercanos al caramelo y biscuit, sobre todo en boca, más que en nariz, donde comparte protagonismo con los lúpulos algo frutales y cítricos en aroma, y más resinosos en el paladar, donde dejan un regusto amargo considerable, quizás por encima de lo deseable para una cerveza de esta graduación, aunque sin provocar un desequilibrio que desagrade, por lo que la "bebilidad" de la cerveza queda garantizada. Una APA en cualquier caso que merece la pena probar, como toma de contacto con lo nuevo que está apareciendo en el mercado mexicano.