miércoles, 26 de junio de 2013

Bacchus Oud Bruin, y Baco también bebe cerveza


En un momento, el actual, donde parece que le toca el turno a las sour ales y a las cervezas lámbicas, para ocupar el trono de los estilos cerveceros más demandados tras un reinado más o menos prolongado por parte de las IPAs y su ejército de IBUS, hoy me he inclinado por comentar precisamente una de las cervezas pertenecientes al estilo primitivo en el que se inspiran las nuevas microcerveceras actuales para elaborar las sour ales de última generación, que van reuniendo cada vez un mayor número de adeptos. El estilo al que me refiero es el de las oud bruin, del que ya he hablado en alguna ocasión en el blog, y la representante del mismo que he escogido para la ocasión es la Bacchus, cuyo nombre está en relación con el dios del vino romano Baco, ya que este tipo de cervezas guardan muchos puntos en común con el vino, entre los que se encuentra no sólo su intenso color rojizo oscuro, sino también las características de muchos de sus matices, así como en las técnicas de elaboración aplicadas.

Sobre la cervecera...
La Bacchus es una cerveza elaborada por la cervecera belga Van Honsebrouck, que ha conseguido labrar un gran reputación por su demostrada habilidad para combinar recetas tradicionales con la utilización de los últimos avances tecnológicos en materia de producción de cerveza. La Honsebrouck es la responsable de otras conocidas cervezas flamencas como por ejemplo la serie Kasteelbier, de entre las que destaca su maravillosa Cuvée du Chateau. La fábrica se encuentra ubicada en el corazón del pueblo Ingelmunster en Flandes. El nombre de Kasteelbier se debe al castillo edificado en 1075 por Robrecht de Fries, duque de Flandes. Siglos más tarde las antiguas bodegas de lo que fue el castillo fueron utilizadas por la cervecera para almacenar la Kasteelbier durante su periodo de reposo. La cervecería Van Honsebrouck ha conseguido su fama mundial a base de combinar las recetas tradicionales con la tecnología más moderna. 

Su historia comienza en 1900 cuando el matrimonio formado por Emiel Van Honsebroucken y Louise Depoortere compraron una granja en Ingelmunster, que transformaron en poco tiempo en una cervecera. En 1922 la cervecera logra forjar su status como tal convirtiéndose en uno de los cerca de millar y medio de pequeños establecimientos productores de cerveza belgas, gracias a la incorporación al negocio de los hijos de la pareja, Paul y Ernest, conservando el espíritu familiar de la empresa.  Más adelante en la década de los 50 se produce un hecho fundamental en la trayectoria histórica de la cervecera, y es la incorporación a la plantilla del primer maestro cervecero profesional de la fábrica, Luc Van Honsebrouck, quien con sus innovadoras aportaciones consigue revolucionar la empresa. Por aquella época se produjo el abandono estratégico de la producción de cervezas lager, para centrarse en la fabricación de cervezas de alta fermentación.

La primera de esta serie de cervezas ale fue precisamente la Bacchus, una cerveza perteneciente al estilo oud bruin, tradicional de la región donde se fabrica. Años más tarde, a finales de la misma década de los 50 le siguieron otras cervezas como una gueuze y una lambic de tipo kriek bautizada con el nombre St. Louis. En los años 80 se amplió la gama de las cervezas St. Louis con la incorporación de de las variedades de Peche, Cassis y Framboise. Durante la misma década, la marca también lazó al mercado otra de sus más afamadas cervezas a nivel internacional, la Brigand, una blond belga potente con segunda fermentación en botella. Más adelante, casi en los 90 aparecen las mencionadas al comienzo del post, Kasteelbier, con una referencia de malta oscura y 11,5 º de alcohol.

Durante todas estas décadas, es cuando sus cervezas poco a poco van ganando una mayor aceptación, y empiezan a ser conocidas y demandadas más allá de las fronteras belgas, al igual que otras cervezas de aquel país, lo que se traduce en un importante aumento en las exportaciones. La fama de sus cervezas del mismo modo, se vio impulsada anteriormente gracias a la aparición como sponsor en las camisetas del equipo de fútbol de Brujas, de forma que las St. Louis y la Bacchus alcanzaron fama internacional.

Ya en 1991, Xavier Van Honsebrouck, hijo de Luc, comenzó a trabajar en la cervecera, de manera que el futuro de la empresa continua en manos de la familia. Actualmente el volumen producido por la cervecera alcanza los 60.000 Hl. anuales, de los que cerca de la tercera parte se reserva para la exportación a países como Holanda, Francia, Alemania, España o Gran Bretaña en Europa, o Estados Unidos, Canadá, Japón o Australia fuera del continente.



Cata:
Graduación: 4,5º
Temperatura de servicio: Entre 8ºC y 12ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de vino espumoso.
Aspecto: Color rojizo oscuro y apagado cercano al marrón, con una corona de espuma de amplitud media de algo más de 1 cm de espesor, aspecto cremoso y color amarillento que mengua con celeridad hasta dejar una fina capa sobre la superficie de apenas 1 mm de espesor, pero que aguanta hasta prácticamente el final de la copa. Carbonatación abundante de burbuja fina visible a través del vidrio por debajo de la corona de espuma, y rastros de encaje residuales notables pegados al cristal.
Aroma: Suaves matices de caramelo, combinados con notas de frutos rojos, como bayas silvestres y principalmente cereza, con un toque agrio que recuerda al vinagre, y notas más tenues de roble.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo ligero, perfil vinoso y sabor intenso, aunque no demasiado compleja. Carbónico de burbuja delicada, pero en buena cantidad. En boca destacan los matices dulces acaramelados, sobre los que se dispone un manto de notas afrutadas mitad dulces mitad ácidas, con fuertes reminiscencias a cerezas. El regusto de carácter agrio, deja una sensación de sequedad y ligera astringencia en la garganta. Se echa de menos un poco más de cuerpo y alcohol. Buena cerveza, pero por debajo de otras del estilo como la Goudenband de Liefmans, pero eso son palabras mayores.
Maridaje: Quesos grasos (brie, por ejemplo) o carnes de caza (jabalí asado con salsa de mostaza a la miel)
Nota: 

lunes, 17 de junio de 2013

Cervezas que beber en Denver antes de que hayas muerto

Parafraseando el título de la célebre película estadounidense protagonizada por Andy García y Christopher Walken entre otros, en el presente post trato de rendir un merecido homenaje a las craft beers elaboradas en la capital del estado de Colorado y alrededores. En este caso se trata de beber las cervezas más recomendables de este lugar del planeta, antes de que hayamos pasado a mejor vida, guiándonos por el "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", ya que actualmente uno de los lugares de obligado peregrinaje para todo buen cervecero es la ciudad de Denver, que ha llegado a introducirse por derecho propio, en ese selecto grupo de ciudades cerveceras como lo pueden ser Munich, Bamberg, Bruselas, Praga o Londres. Es posible que algunas de las cervezas a las que haga referencia en la entrada, puedan ser encontradas de modo más o menos sencillo, mientras que muchas otras sólo será posible si contamos con la ayuda de algún inestimable amigo que viviera casualmente en los EEUU, y  nos pudiera traer alguna de ellas, o bien, viajar hasta Denver y poder disfrutarlas in situ, incluso en la propia cervecera, ya que aunque no se trate de brewpubs, las fábricas suelen contar con su propio "tap-room" donde es posible disfrutar de algunas de sus variedades directamente de barril. Sin duda, esta es la opción que resulta más atractiva, pero al mismo tiempo más complicada de materializar, aunque la fe puede llegar a mover montañas, o al menos acercarnos a ellas, en este caso las Rocosas, que atraviesan el estado de Colorado.
A continuación figura una pequeña selección de ellas a modo de muestra representativa. No están todas las que son, ni muchísimo menos, pero efectivamente, las que están podrían estar incluidas en toda guía que se precie de las fábricas de Colorado.  Para cada una se hace referencia a su cerveza estrella, que a veces es la más vendida, o la más consumida, mientras que otras veces es la primera que lanzó la fábrica, la más premiada o la mejor criticada, aunque haya disparidad de criterios en la selección que he considerado. 



Left Hand

1265 Boston Ave
Longmont, Colorado, 80501

http://www.lefthandbrewing.com

Fue fundada en el año 1993 por Dick Doore y Eric Wallace, dos amigos de pasado homebrewer, en la localidad de Longmont, Colorado.
En España es muy usada la expresión popular "hay que tener mano izquierda", que proviene además del mundo del toro, ya que torear con la derecha es considerado de menor valía, que hacerlo al natural, o con la izquierda, que además es la forma de torear que da el prestigio, la fama y el dinero al torero. Hoy en día la expresión es utilizada siempre que se hace referencia al manejo de una situación complicada con destreza, o tratar a una persona difícil de forma diplomática. Sin embargo, este sentido no es el espejo en el que se ha mirado el equipo de la cervecera Left Hand cuando pensó en poner dicho nombre a la compañía, sino en el jefe indio arapahoe Niwot, que literalmente traducido al inglés significa Left Hand, es decir, mano izquierda, aunque realmente no se trataba de la primera opción para el bautismo de fuego, ya que en un comienzo el nombre primitivo de la compañía iba a ser Indian Peaks Brewing Company, pero se encontraron con la desagradable sorpresa de que dicho nombre ya estaba registrado, por lo que tuvieron que optar por el nombre alternativo que finalmente adoptó la compañía. Sin embargo, más adelante los mismos socios crearon su propia compañía de distribución de cervezas que se llama Indian Peaks Distribution Company, que finalmente vendieron años más tarde.   En los comienzos de la compañía, se especializaron en la producción de típicas ale británicas, pero tras su fusión con otra micro norteamericana, la Tabernash (especializada a su vez por su parte, en cervezas de estilos tradicionalmente bávaros como las weizen) comenzó  a ofrecer una mayor variedad en su portfolio, con diferenciación de estilos y cervezas de temporada, aunque las mencionadas cervezas de inspiración germana dejaron de fabricarse.



Su cerveza estrella es la Left Hand Black Jack Porter (6,4º)
Una porter de buena factura, y cuerpo medio, que esconde una complejidad notable, destacando en ella los matices a grano tostado, chocolate, y el regaliz de forma claramente perceptible, junto con unos matices afrutados complementarios a cerezas y un toque terroso. El final es seco, terroso, algo amargo por el tostado y elegante.

Otras cervezas de la marca:
Left Hand Milk Stout, una stout dulce con 5,3º.
Left Hand Juju Ginger, una original ale con jengibre.
Left Hand Fade to Black, una ale oscura como el carbón con 6,5º.
 



Oskar Blues

1800 Pike Rd, Unit B
Longmont, Colorado 80501

http://www.oskarblues.com/

Esta cervecera se encuentra especializada en la cerveza envasada en lata de aluminio, formato que tras una época exitosa de auténtico furor, ha experimentado una larga "decadencia", especialmente en el terreno de las cervezas artesanas y de importación, debido en gran parte a la mala prensa que daba el propio aficionado al atribuir ciertos matices metálicos existentes en la cerveza debido a una transferencia en el sabor desde el envase al contenido. Esto está cambiando (afortunadamente para muchos coleccionistas, entre los que me incluyo) gracias a que se ha conseguido trabajar con muy buenos resultado en el aislamiento del aluminio, lo que ayuda a poder disfrutar de la cerveza en óptimas condiciones. En esta nueva revolución del enlatado de cerveza, que ya lleva unos años en Estados Unidos, la Oskar Blues ha tenido una gran participación, estando a la cabeza del fenómeno del enlatado a mano entre las craft-breweries desde 2002, lo que se ha traducido con el tiempo en un crecimiento de nada menos que el 800%. El propietario de la compañía, Dale Katechis, logró conquistar al más auténtico cervecero, incluso a los más reacios, que se resistían a creer que una cerveza de calidad pudiera venderse en lata. Su cerveza estrella, la Dale's Pale Ale, es una muestra de ello. Su puntuación de 98/100 en ratebeer ya permite hacernos una idea de a qué cerveza nos "enfrentamos", aún teniendo en cuenta, que este tipo de puntuaciones en las web de críticas hay que mantenerlas siempre en "cuarantena" de confianza.


Su cerveza estrella: Dale´s Pale Ale (6,5º)
Los lúpulos Northwest otorgan un carácter singular a esta excelente pale ale que sea cerca "peligrosamante" a una IPA. Una de las mejores del mercado norteamericano. Sorprende que una pequeña lata de 33 cl. esconda en su interior todo un despliegue de fragancias de coníferas y fruta blanca. Muy bien lupulada, en boca libera su lado maltoso, con toques de caramelo y miel, para acabar con un regusto a pino y resinoso, dando lugar a un amargor notable, pero contenido.

Otras cervezas de la marca:
G'Knight Imperial Red Ale, una Imperial IPA con 8,7º.
Ten Fidy, una Imperial Stout de 10,5º.
Rye Times, una ale con centeno con 8,3º.





Odell

800 East Lincoln Ave.
Fort CollinsColorado, 80524

http://www.odells.com/

Creada por Doug y  Wynne Odell cuando decidieron trasladarse desde Seattle a Colorado para abrir una segunda microcervecera, es una de las más antiguos micros del estado de Colorado (fue la segunda del estado en abrir), en la revolución llevada a cabo por las craft-breweries norteamericanas. Nacida en 1989, en el interior de un antiguo elevador de grano de 1915 reconvertido,  se encuentra ubicada muy próxima a su cervecera vecina, la New Belgium, compartiendo con ella un fuerte compromiso y especial interés con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.  Actualmente la calificación como micro estaría un tanto alejada de la realidad, ya que estamos ante una compañía que es capaz de que salgan de fábrica  casi 50000 barriles anuales, y mantiene más de una veintena de cervezas en su portfolio, al margen de series limitadas y producciones de temporada. Además de la calidad de sus cervezas son muy apreciadas sus etiquetas entre los coleccionistas por sus curiosos diseños de fantasía.



Su cerveza estrella: 5 Barrel Pale Ale (5,2º)
Una cerveza que consumida en su justo momento resulta muy fresca, de aroma floral e intensamente afrutada con matices cítricos (pomelos) y más dulces (melocotones). Equilibrada y con un rico gusto donde se aprecia el trabajo que hacen sus maltas creando un agradable fondo de galleta, caramelo y un punto de miel,  es una cerveza de cuerpo medio y sensación chispeante y algo especiada en boca, con un final amargo y refrescante.

Otras cervezas de la marca:
Odell 90 Shiling Ale, una scottish ale con 5,5º.
Myrcenary Double IPA, una potente doble IPA con 9,3º.
Odell Cutthroat Porter, una American Porter de 5,1º.


New Belgium

500 Linden Street
Fort CollinsColorado, 80524

http://www.newbelgium.com/home.aspx


Fundada en el año 1991 por los amigos Jeff Lebesch y Kim Jordan, que compartían su afición por el homebrewing, comenzaron su andadura, como tantos otros, elaborando cerveza en un sótano con un equipo diseñado según especificaciones belgas. Lo que empezó de una forma tan modesta, actualmente se ha convertido en una gran empresa, siendo la tercera craft-brewery de mayor envergadura de todos los Estados Unidos.
Así no cuesta ningún trabajo comprobar que estamos ante una de las cerveceras más reconocidas y de mayor prestigio, que destaca no sólo por la calidad de sus cervezas, sino además por su público y manifiesto compromiso con el respeto al medio ambiente. Su legión de fieles seguidores agradecen este gesto enormemente, así como el cuidado con el que elaboran sus maravillosas facturas, lo que hace que sean especialmente codiciadas al este del río Mississippi, donde aunque parezca imposible, resultan harto difíciles de conseguir. Algo que sucede con otras numerosas micros estadounidenses. 
Una de las apuestas de la cervecera ha sido la técnica de envejecimiento de cervezas en barrica, (lo que viene siendo cada vez más habitual en los últimos tiempos) que mantiene tan depurada y perfeccionada que la sitúan como posiblemente la cervecera con mayor y mejor capacidad de envejecimiento de cerveza en madera del mundo junto con la belga Rodenbach, especializada en la fabricación de red ales flamencas.



Su cerveza estrella: La Folie (6º)
Perteneciente a su línea de cervezas "Lips for Faith", se trata de una excelente oud bruin flamenca, dominada por los matices provenientes de su envejecimiento en madera de roble, como la vainilla, junto con el perfil afrutado, donde destacan los frutos rojos con un toque agrio. En el gusto se puede encontrar la habitual acidez y gusto agridulce, pero magistralmente combinado creando una cerveza equilibrada, que finaliza con una sensación seca y astringente.

Otras cervezas de la marca:
Mothership Wit: Una cerveza blanca de estilo belga 4,8º
Fat Tire: Más famosa si cabe que La Folie. Una rica amber ale con 5,3º.
Abbey: Como su nombre indica, una cerveza de abadía de estilo belga. En esta ocasión una dubbel con 7 º




Great Divide

2201 Arapahoe Street
DenverColorado, 80205

http://greatdivide.com/

Ubicada muy cerca del estadio Coors Field del equipo de béisbol de la ciudad, los Rockies, es una cervecera de la que ya he hablado en numerosas ocasiones en el blog. Desde que conocí su maravillosa Yeti Imperial Stout, que consideré durante largo tiempo la mejor cerveza del estilo que había probado jamás, me enamoró incondicionalmente. El resto de las cervezas producidas por esta craft-brewery merecen igualmente figurar en  la antología de la cerveza estadounidense y mundial, aún conociendo solamente una pequeña parte de lo que nos puede ofrecer el mercado cervecero norteamericano, con todo un universo aún por descubrir. Desde el año 1994 el trabajo de esta compañía no ha hecho más que recoger premios, galardones y buenas críticas, gracias a la calidad y el delicado equilibrio  que atesoran sus cervezas (a pesar de su potencia en sabor y lúpulo en muchas de ellas) y esa es sin duda la mejor publicidad que puede tener. Además en Europa y más concretamente en España, sus cervezas están adquiriendo la categoría de cervezas de culto, debido a la dificultad que existe para poder hacerse con alguna botella huérfana que aún deambule por las cervecerías y tiendas especializadas, ya que de un tiempo a esta parte dejaron de llegar, tras la decisión de la compañía de frenar las exportaciones de cara a atender al mercado interno estadounidense, ya que sus cervezas ni siquiera podían llegar a varios estados.



Su cerveza estrella: Yeti Espresso Oak Aged Barrel (9,5º)
Excelente Imperial Stout, versión de su hermana la Yeti, que junto con la Chocolate Oak Aged Barrel, forman a mi parecer un trío prácticamente insuperable dentro de las cervezas de este estilo. Su aspecto negro como el petróleo y su penetrante a la par que atractivo aroma invadido por intensos matices proveniente de las maltas torrefactas empleadas, destacando los matices a grano de café, espresso, chocolate y el complemento de las notas avainilladas proporcionadas por la maduración en barrica, hacen de ella una cerveza única. Cremosa y con cuerpo en boca, es increíblemente paladeable, donde se refleja en el gusto las sensaciones aromáticas percibidas en nariz. Cerveza de chimenea y conversación como pocas.

Otras cervezas de la marca:
Hercules, una imperial IPA contundente de 10º.
Titan, una American IPA con 7,1º.
Hibernation Ale, una ale añeja increíblemente compleja con 8,1º.




Flying Dog

4607 Wedgewood Blvd.
FrederickMaryland, 21703

http://www.flyingdogales.com


Muchos ya conoceréis las referencias de esta singular craft brewery norteamericana, ya sea por ser una de las primeras marcas estadounidenses por la que apostaron las distribuidoras nacionales, o por sus controvertidas etiquetas, de peculiares diseños gráficos, muy transgresoras y que no dejan a nadie indiferente, obra del ilustrador británico Ralph Steadman y la personalidad de Hunter S. Thompson, ambos amigos del fundador de la cervecera George Stranahan. A pesar de tener la producción en Maryland desde 2008, he incluido esta cervecera en la lista, ya que está íntimamente ligada al estado de Colorado. Sus orígenes se encuentran en Aspen donde el brewpub original abrió sus puertas en 1990. Posteriormente se trasladó la sede social y la fábrica a Denver en 1994, y finalmente con el objetivo de llegar a más estados, se buscó una nuevo emplazamiento para una nueva fábrica, hasta encontrarlo en Frederick, Maryland, en 2006. En 2008 se produjo la última botella en la planta de Denver.



Su cerveza estrella: Gonzo Imperial Porter (9,2º)
Más cerca para muchos de un Imperial Stout que de las porter, algunos suelen clasificarla como Baltic Porter. Alcohólica, potente y con un cuerpo robusto y contundente, es una cerveza de aroma y sabor intensos, donde aparte de los habituales matices cafetosos propios de las maltas torrefactas, esconde en su interior otras notas a frutos oscuros y dulces como pasas, y algo de humo. Todo un despliegue de sensaciones que se ven rematadas por un ardor alcohólico y un regusto seco al final del trago.

Otras cervezas de la marca:
Raging Bitch, una Belgian IPA con 8,3º.
Doggie Style Classic Pale Ale, una American Pale Ale de 5,5º.
Pearl Necklace, una muestra del peculiar estilo británico oyster stout con 5,5º.


Avery

5763 Arapahoe Avenue Unit E
BoulderColorado, 80303

http://averybrewing.com/

Situada no en la misma capital del estado, sino en un polígono industrial un tanto feo y anodino,  en la localidad de Boulder, pero con unas maravillosas vistas hacia las Montañas Rocosas, esta empresa de carácter familiar, ha conseguido acumular buenas críticas y notable fama en la comunidad cervecera, gracias a la fabricación de cervezas fuertemente lupuladas y muy potentes, en especial las ales de tipo belga con alto octanaje alcohólico, aunque tampoco lo hace nada mal en el terreno de las ales fuertemente lupuladas. Hasta tal punto llega la popularidad acerca de la fuerza e intensidad de sus elaboraciones, que dentro de su portfolio hay un trío de cervezas que ha sido apodado como "Demons of Ale", un nombre un tanto diabólico, pero que tiene todo su sentido dado que la graduación alcohólica media ronda los 15º cada una, lo que nos puede dar una idea de a qué nos podemos enfrentar si decidimos probar tan singulares cervezas.





Su cerveza estrella: Avery IPA (6,5º)
IPA de aroma potente y acorde sabor, encerrada en una pequeña lata de 33 cl, que desata todo un despliegue de matices a pino, cítricos, pan y caramelo una vez que es destapada.  Sin embargo en boca es increíblemente bien contenida, y elegantemente rematada, con un gusto meloso, nada estridente, con matices maltosos haciendo de base, y notas afrutadas dulces, como piña. Su carbónico acentuado incrementa la sensación refrescante.

Otras cervezas de la marca:
Mephistopheles Stout, una diabólica imperial stout con nada menos que, atención, 16,8º.
Odio Equum, una cerveza nada convencional encuadrada dentro de las wild ale, con 7,1º.
The Czar, una imperial stout más comedida con 10,5º.




Tommyknocker

1401 Miner Street
Idaho SpringsColorado, 80452

http://www.tommyknocker.com/


Viendo el simpático logo de esta cervecera es fácil intuir que guarda algún tipo de relación con la comunidad minera, una actividad  la minería por otra parte, muy arraigada en la región, tras el descubrimiento de yacimientos de oro en 1859. Así por ejemplo la mina Argo (que no guarda ningún tipo de relación con el título de la fantástica película ganadora de la pasada edición de los Oscar) fue la que proporcionó a la casa de la moneda de Denver la mitad del oro que resultaba necesario mantener como reserva. Pero no sólo el logo mantiene el íntimo nexo de vinculación con la minería, sino que además el nombre hace referencia a unos pequeños duendes que en antaño creían los mineros procedentes de Cornwall en Inglaterra, que vivían en el interior de las minas, pero que lejos de provocar algún daño proporcionaban protección y buena fortuna, aunque en alguna ocasión también optaban por hacer pequeñas travesuras, debido a su carácter bromista, como esconder las herramientas de los mineros o verter su fiambreras. El nombre que recibían se debía a que según los mineros, estos pequeños duendes parecían golpear las paredes del interior de la mina, indicando a los mineros dónde debían golpear con sus picos para encontrar las vetas y filones más ricos en oro. El brewpub de Tommyknocker se encuentra ubicada en la localidad de Idaho Falls, en las proximidades de Denver, a tan sólo 25km de la metrópolis, y además ocupa el interior de uno de los edificios históricos de la zona como es el Placer Inn que data nada menos que de 1859. Actualmente son muy conocidos entre la comunidad local ya que se encuentran en el paso de la ruta que lleva hacia los resorts de ski. En el año 2008 ya producían 9000 barriles al año siendo su Mapple Nut Brown Ale su cerveza más conocida entre las embotelladas, mientras que la Pick Axe Pale Ale, era la más vendida entre los grifos de su propio pub. La Compañía fabrica en la actualidad una nutrida variedad de cervezas, incluyendo algunas versiones de algunas de sus cervezas envejecidas en barrica de roble, como la ButtHead Doppelbock, o la Black Powder Stout.




Su cerveza estrella: Tommyknocker Butthead Doppelbock (8,2º)
Cerveza maltosa de color muy oscuro que encierra matices de caramelo, malta tostada, fruta oscura, frutos secos, notas terrosas y un toque de alcohol, que la hacen deliciosa e indicada para amantes de las cervezas dulces y de este estilo genuinamente alemán.

Otras cervezas de la marca:
Jack Wacker, una pale ale que incluye malta de trigo con 4,7º.
Coca Porter Winterwarmer, una porter de estilo americano y de acentuado gusto a cacao con 5,7º.
Pick Axed IPA, una American IPA de 6,2º.




Coors

13th and Ford Street
GoldenColorado, 80401

http://www.coors.com


No sólo viven craft-breweries en Denver. La Coors, una de las macros estadounidenses más emblemáticas y conocidas  también mantiene su sede y fábrica en Denver. Toda una institución cervecera en el estado de las Montañas Rocosas, se fusionó con la macro canadiense Molson, y más tarde se hizo socia de uno de los cuatro gigantes de la industria cervecera mundial, el grupo  SAB-Miller, el segundo del planeta con una producción de nada menos que 178,5 millones de hectólitros. Es una de las más antiguas cerveceras de los Estados Unidos, fundada en 1873 por Adolph Coors, un inmigrante de origen alemán. A pesar de fabricar cervezas tremendamente comerciales, y de bajo contenido alcohólico como la Coors Light, una de las cervezas más consumidas en todo Estados Unidos, la Coors también mantiene al mismo tiempo una línea de producción de cervezas más alternativas, como la línea Blue Moon, así como su pequeña brewery Sandlot construida en el interior del estadio de beisbol Coors Field, en la capital, donde elabora de forma regular destacables lagers tradicionales.


Su cerveza estrella: Blue Moon Belgian White ()
Una particular cerveza de trigo al estilo belga que guarda puntos en común con otras cervezas del género, pero que al mismo tiempo se aleja un tanto de ellas. De gusto y aroma ligeramente maltoso y algo mantequilloso con predominio del trigo, y sobre todo los matices de la levadura típica de las cervezas belgas, combinados con algunas notas florales y cítricas. Se intuye un ligero especiado para terminar en un final dulzón. Muy asequible para el público en general.

Otras cervezas de la marca:
Blue Moon Pine in the Neck, una doble IPA de 7,5º.
Blue Moon Blackberry Tart Ale, una ale de frutas con 5,8º.
Blue Moon Winter Abbey Ale, una ale de abadía de tipo dubbel un tanto suave con sólo 5,6º.




Breckenridge

471 Kalamath Street 
Denver, CO 80204

http://www.breckbrew.com/


Esta cervecera toma su nombre del resort de esquí de Breckenridge, donde comenzó su andadura de modo humilde a través de un pequeño local de producción y pub al mismo tiempo. En la actualidad continúa manteniendo en funcionamiento el bar primitivo del resort. Más adelante consiguió trasladar la fábrica  a Denver como una las primeras maniobras de expansión de la compañía, donde además no se olvidaron de montar un bar contiguo a la fábrica, algo realmente muy valorable por parte del público. Como parte de la mencionada política de expansión comercial, esta cervecera también fundó una cadena de cervecerías presente en diferentes estados, pero que finalmente se vieron reducidos a los que hay en el mismo estado de Colorado, que son los que continúan abiertos actualmente.


Su cerveza estrella: Breckenridge Avalanche (4,4º)
Una pale ale cuyo nombre no precisa traducción y explica perfectamente dónde se sitúan los orígenes de esta cervecera. Es sin duda la cerveza más vendida de la fábrica. Una combinación bien ejecutada entre maltas pale y caramel, que construyen la base de malta adecuada con matices a galleta sobre la que aplicar el suave manto lupulado que dota de amargor y un olor floral a la cerveza. Muy suave y de bajo contenido alcohólico, es una cerveza adecuada para todas las épocas del año, pero especialmente la estival.

Otras cervezas de la marca:
471 IPA, una potente doble IPA con 9,2º.
Vanilla Porter, una porter paladeable de 4,7º. 
Oatmeal Stout, un stout de avena con 4,9º.


Wynkoop

1634 18th St. At Wynkoop
DenverColorado, 80202

http://www.wynkoop.com/


Al igual que diferentes figuras de la política estadounidense han apoyado a la craft-beer norteamericana, como puede ser el embajador de los EEUU en España, Alan D. Solomont, que el año pasado organizó en su residencia una presentación de cervezas artesanas norteamericanas, y a la que tuve el honor de ser invitado, o también por ejemplo el propio presidente Barack Obama que ha confesado en más de una ocasión su predilección por la marca Goose Island de su natal Chicago, en el caso de esta cerveza hay una especial vinculación entre la polítca y el desarrollo de la cerveza artesana estadounidense, ya que uno de los cofundadores de la Wynkoop, John Hickenlooper,  fue alcalde de Denver. La Wynkoop además tiene el honor de ser la primera craft-brewery montada en la región de Las Rocosas, y también es especialmente conocida porque su pub es uno de los lugares de reunión de los aficionados y críticos cerveceros que se reúnen allí durante las jornadas del GABF (Great American Beer Festival), una vez que cierran las puertas del recinto. Otra de las actividades por las que es conocido el pub de la Wynkoop es por patrocinar cada año la búsqueda del Bebedor de Cerveza de los Estados Unidos.

Su cerveza estrella: Rail Yard Ale (5,2º)
Una ale que sigue la estela de otras craft breweries estadounidenses, presentándola en formato de aluminio, y con la imagen del ferrocarril, tan importante en la conquista del Oeste de aquel vasto país. Se trata de una amber ale bien elaborada que sin embargo aglutina sólo parte de las características habituales que podrían figurar en un hipotético canon del estilo, ya que es predominantemente maltosa, con un presencia tímida de lúpulos.. Perfil de malta tostada, ligeramente caramelizada, con abundantes ésteres afrutados y un toque de frutos secos.

Otras cervezas de la marca:
Wyxa Weiss, una hefeweizen con 4,8º.
Silverback Pale Ale, una American Pale Ale de 5,5º
Cowtown Milk Stout, una stout dulce con 4,8º.

lunes, 10 de junio de 2013

Hitachino Nest, el búho del país del sol naciente


Que Japón es un país tremendamente exótico, con una cultura muy diferente a la nuestra es algo que no voy a descubrir ahora para nadie. Desde hace varias décadas Japón se encuentra en el nivel más alto de desarrollo tecnológico, siendo un país puntero y referencia dentro de la industria electrónica. Sin embargo en Japón las tradiciones continúan fuertemente arraigadas en la sociedad, y es que no fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando Japón comenzó a modernizarse, para pasar de ser un país anclado en milenarias tradiciones, a una nación que fuera capaz de competir con occidente en los más grandes avances alcanzados en todos los campos. El gusto por la cerveza es precisamente una de las influencias occidentales que más ha calado entre la población nipona, siendo uno de los países con mayor consumo de cerveza per cápita. En uno de mis primeros posts del blog hablé precisamente de las cervezas japonesas más conocidas, y que cuando estuve en Japón hace ya cerca de 4 años, tuve la oportunidad de probar. Hoy en día prácticamente todas ellas son muy fáciles de encontrar, en especial la Asahi o la Sapporo y más recientemente la Kirin Ichiban, que suelen aparecer en las cartas de los restaurantes especializados en cocina japonesa, o incluso entre los estantes de las secciones de cervezas de importación en las grandes superficies comerciales.
Pero dejando a un lado estas 3 grandes macrofábricas, ya resulta bastante más complicado poder encontrar alguna cerveza fabricada en el país del sol naciente, cuando sin embargo no son pocas las micro-fábricas que están elaborando referencias verdaderamente destacables. Una de estas fábricas es la Hitachino Nest, una de las pocas que asomó la cabecita por la piel de toro hará poco más de 2 años, justo antes del fatídico y trágico tsunami que devastó la costa del nordeste de Honsu. Sin duda una catástrofe natural de semejante magnitud que conmocionó al planeta entero, hizo mella en el próspero futuro que podía tener la exportación de las cervezas artesanas o de baja producción de aquel país. Pero parece que poco a poco se están haciendo los esfuerzos necesarios para que volvamos a tenerlas por estos lares.
Haciéndome eco del regreso a nuestro mercado de estas exóticas cervezas, me he decidido escribir un post dedicado a ellas, las Hitachino Nest.

Sobre la fábrica...
Ubicada en Naka City en la prefactura de Iribaki, se trata de una cervecera relativamente joven, puesto que su andadura comienza en 1996, pero sus orígenes se remontan mucho más atrás. Inicialmente allá por 1823 la compañía de nombre Kiuchi Shuzou, especializada en la fabricación de sake y cuya variedad de productos se extendía a licores shochu e incluso vino y otras bebidas espirituosas, se instala en la pequeña aldea de Kounushu, que significa "nido" en japonés. Tras más de siglo y medio de historia, finalmente la empresa matriz original se reconvierte en una cervecera a mediados de la década de los 90, y que a la postre fue rebautizada de cara al mercado internacional con el nombre de Hitachino Nest, en clara referencia a sus primitivos orígenes, ya que nest en inglés también quiere decir nido. Enseguida la dirección de la fábrica tuvo claro que gran parte de su futuro iba a estar íntimamente relacionado con las exportaciones, en especial hacia el mercado norteamericano, como así fue. De hecho las Hitachino son cervezas que gozan de notable seguimiento en los Estados Unidos, donde en poco tiempo el búho de ojos saltones que aparece en las etiquetas se ha hecho bastante popular entre los cerveceros más ávidos de nuevas experiencias, hasta tal punto que casi el 50% del volumen de producción de la Hitachino Nest va destinado al mercado estadounidense, lo que provocó que la dirección de la firma japonesa decidiera montar otra fábrica hace unos pocos años como apoyo para hacer frente a la creciente demanda externa.

Sobre las cervezas...
De entre toda la gama de cervezas producidas por la firma nipona, cabe destacar especialemente aquellas ales que son de estilo belga. La creación de este tipo de cervezas por parte de la Hitachino, no son más que el reflejo del creciente interés que han ido experimentando las cervezas de estilo belga entre los consumidores japoneses, el cual comenzó allá por mediada la década de los 80, especialmente en la mayor de las ciudades del país, su capital. Sólo en el centro de Tokyo hay más de una treintena de cervecerías especializadas en cervezas belgas. La popularidad cosechada por estas cervezas en  Japón se debe en parte, a la similitud que guarda con la bebida tradicional japonesa por excelencia, el sake, ya que ambas comparten el hecho de que se tratan de bebidas fermentadas y de gusto dulce y además el notable contenido alcohólico  de esas cervezas la acercan a la elevada graduación del sake; en la popularidad alcanzada también tiene mucho que ver la maestría y buen trabajo del maestro cervecero Koichi Taka responsable de las depuradas recetas de las cervezas que salen de fábrica.
Pero Hitachino no sólo elabora cervezas de estilos belgas, sino que también abarca otros estilos como la Pale Ale de corte británico o la Weizen, de carácter puramente germano, incluso se atreve con una cerveza que guarda relación con la más pura tradición nipona del ancestral arte de la elaboración del sake, la Red Rice Ale.
De entre la variedad elaborada por la Hitachino podríamos destacar las ales que aparecen en la siguiente fotografía:

Posiblemente la que más fama ha alcanzado y mayor prestigio ha otorgado a la compañía es la White Ale, en virtud también de los premios cosechados por esta cerveza, como por ejemplo, la medalla de oro obtenida en la Copa del Mundo de la Cerveza en la edición de 2000, y en la categoría de ales de hierbas y especias. Se trata de una excelente ale a medio camino entre una saison y una witbier de trigo belga, donde aparecen notas a cilantro, cáscara de naranja, lúpulo y nuez moscada. Es una cerveza en la que cabe destacar la utilización de los lúpulos Styrian Goldings para el aroma y los Perle para el amargor, así como una pequeña dosis de zumo de naranja concentrado, lo que incrementa los matices lupulados y cítricos de esta cerveza respecto a otras witbier del mercado. Muy popular en Japón gracias a la fama adquirida anteriormente por la Hoegaarden de Pierre Celis. Del mismo modo en Estados Unidos es muy querida y consumida, llegando a exportarse nada menos que la cantidad de 300.000 botellas cada año.

Sin embargo la favorita de la marca para los propios japoneses es la Beer XH, cuyo nombre hace referencia en realidad a las palabras Extra High, en clara alusión al alto contenido alcohólico de esta sabrosa y aromática cerveza, la cual podríamos encuadrar dentro del estilo strong golden ale belga, cercano a las cuádruples de abadía. Se encuentra elaborada con maltas Pale, Crystal y Munich. Para la fermentanción se utilizan levaduras belgas, similar a las usadas por las cervezas de abadía, lo que contribuye a su dulce y potente aroma, donde también intervienen los lúpulos de tipo Styrian Goldings,mientras que los Chinook son más empleados para dotar de amargor que balancee la cerveza.

Su tercera ale estrella es la Red Rice Ale, donde los conocimientos de un productor de sake (teniendo en cuenta los antecedentes de la compañía) son exprimidos al máximo, para elaborar esta particular cerveza de alta fermentación de color rosado oscuro provocado por el particular ingrediente de esta original cerveza. Los granos de arroz utilizados para la fabricación de esta ale son mezclados con malta pilsen. Al mosto resultante se le añaden dos tipos de levadura, una usada normalmente para el sake, y la otra para la cerveza.Finalmente es aromatizada con lúpulos Hallertau. El resultado es una cerveza intensa y muy refrescante, que resulta muy original y compleja, con matices a frutos rojos como cerezas y frambuesas, y también almendras tanto en aroma como en sabor.

Otra cerveza singular es su  Japanese Classic Ale, que podríamos catalogar como una especie de IPA multivarietal, donde se utiliza una mixtura de lúpulos procedentes a partes iguales de Gran Bretaña y Estados Unidos como pueden ser los Kent Goldings, Challenger y Chinook, por ejemplo. Pero lo más llamativo de esta cerveza de alta fermentación es que madura en barricas de sidra, lo que proporciona matices a madera especiada que complementan los más habituales de galleta y caramelo proporcionados por la base maltosa que hace de soporte al lúpulo en las cervezas de este tipo.

El resto de sus cervezas aunque no tan destacables siempre ofrecen un punto interesante para el cervecero, siendo recomendable su consumo, sin ningún género de dudas, ya que a pesar de su lejana procedencia geográfica, el precio no las convierte en un capricho sólo apto para repletos bolsillos.

martes, 4 de junio de 2013

Tercera edición del FFdA: Great Divide Baltic Smoked Porter y BFM Abbayé du Saint Bon Chien

Este pasado fin de semana tuvo lugar la reedición por tercera vez de una de las iniciativas que han calado más hondo entre los bloggers cerveceros españoles, el FFdA o lo que es lo mismo, el Fin de semana de Fondo de Armario, que en cada edición es acogido con igual o mayor entusiasmo, y todo gracias a mi buen amigo Joan del blog birraire. Para esta ocasión incluso se planteó una sesión de "mesa redonda" en vivo gracias a las nuevas tecnologías, y que tuvo lugar el viernes por la tarde, coincidiendo con el inicio del fin de semana señalado. Aquí dejo el enlace al vídeo donde se puede comprobar cómo fue la sesión del FFdA live: http://www.birraire.com/2013/06/3er-ffda-ffda-live.html
Como viene siendo habitual en mis colaboraciones con la celebración de cada FFdA, no me conformo con una única cerveza y suelo participar guardándome un as extra en la manga. En el caso que nos atañe en la presente edición, el as es una segunda cerveza, invitada de última hora. La primera de ellas estaba concienzudamente seleccionada para esta ocasión, por lo que se perfilaba como la cerveza ideal para disfrutar este fin de semana pero una serie de condicionantes circunstanciales provocó que se diese la oportunidad de poder disfrutar de otra cerveza muy singular y de calidad contrastada que sin duda era más que merecedora para hacer de pareja de baile de la primera.



La primera...
La primera de las cervezas a la que me estoy refiriendo es a la Great Divide Baltic Smoked Porter, una gran cerveza elaborada por la reputada fábrica de Denver, como cada una de las cervezas que han ido viendo la luz con el sello de la mencionada marca estadounidense. Quién no guarda una pequeña parcela en su corazón cervecero para joyas como la Yeti, Titán, Hércules...? Nombres mitológicos que bautizan cervezas que merecerían entrar dentro de una hipotética mitología cervecera. Y es que cada una de las cervezas que forman parte del portfolio de Great Divide, ha alcanzado la categoría de cerveza de culto, en parte debido a las buenas críticas y premios recogidos, y en parte igualmente por la extrema dificultad que entraña poder hacerse con alguna botella de la fábrica de Colorado, puesto que desde hace un tiempo no llegan a nuestro país, ni siquiera a Europa debido a que dejaron de exportar a Europa para centrarse en el mercado nacional interno, ya que había varios estados a los que aún no llegaban sus cervezas. Aún hoy es posible encontrar alguna botella despistada que haya quedado olvidada incomprensiblemente en un rincón de alguna cervecería de nuestra geografía,m o algún almacén del norte de Europa. 
La historia que hay detrás de esta cerveza, en mi caso, guarda una estrecha relación con los comienzos de Labirratorium, el proyecto empresarial que comencé con la ayuda de mis dos socios Álvaro y David. Durante una de las muchas tardes del año pasado, en la que nos reuníamos para ir llevando el proyecto hasta buen término, Alvaro sacó del fondo de su armario una botella de Smoked Baltic Porter que tenía a buen recaudo desde hacía mucho más tiempo de lo que el ímaginaba, ya que había pasado más de un año de la fecha de consumo recomendado que figuraba en la etiqueta de la botella. Dado que las características de ese tipo de cervezas son favorables para el envejecimiento de las mismas en la propia botella, no nos importó ni un ápice descorcharla y compartirla, más aún viniendo de la misma fábrica capaz de elaborar tantas maravillas como la Great Divide y que conocíamos muy bien. Además del aliciente propio de la marca y la cerveza, nos invadía una gran curiosidad por comprobar si tras haber rebasado tan ampliamente la fecha de consumo recomendado la cerveza había evolucionado a mejor o a peor. Tras dar el primer trago a aquel brebaje negro, cubierto de una espuma más propia de un capuccino, obtuvimos la respuesta. Sencillamente estaba maravillosa. El humo presente en el aroma y el gusto se había diluído de forma deliciosa en un mar de matices torrefactos donde destacaba el chocolate negro y el café, sobre un cuerpo y texturas un tanto lácteas, lo que le otorgaba cierto dulzor y candidez, incluso presentes al final del trago. Soberbia.
Tan memorable y placentero fue nuestro recuerdo, que cuando más adelante, en el mes de diciembre, ya con el negocio en marcha, tuvimos oportunidad de hacernos con una caja de la Baltic Porter y otra de la Yeti, no lo dudamos ni un ápice. Vendimos rápidamente casi todas las botellas a excepción de unas pocas que aún guardamos en la trastienda para continuar envejeciendo y verificar más adelante su evolución. Antes eso sí, había aprovechado la ocasión para hacerme con una de las botellas que recibimos, y este fin de semana llegó el momento para poder disfrutar de ella.

Graduación: 7,5º
Tipo de vaso recomendado: Copa shaker, o vaso de pinta americano.
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Aspecto: De color negro ébano, aspecto denso, petrolífero, y cubierta por un manto de espuma marrón, muy esponjosa, de color marrón chocolate con leche. Buena retención y adherencia de la espuma al vidrio, dibujando abundante y pegajoso "encaje" en el cristal.
Aroma: Intenso, profundo, dominado por los matices torrefactos, como granos de café y en especial chocolate negro, con un fondo tenue ahumado. Acompañan numerosos matices haciendo de esta una cerveza compleja. Entre ellos destacan la vainilla y los frutos del bosque como moras.
Sabor y textura: De cuerpo medio y textura lechosa resulta muy suave y aterciopelada en boca. El paso del tiempo le siente muy bien a esta cerveza incrementando los matices torrefactos y en especial el lado dulce maltoso de la cerveza, intensificando el tono de chocolate que tiene la cerveza en boca, en detrimento del ahumado y el alcohol que queda muy bien camuflado. Los sabores vienen dominados por los matices de café, melaza, chocolate negro, vainilla y algo de fruta. El amargor es muy suave, y sólo muy en el fondo se detecta el ahumado, en especial a medida que va aumentando la temperatura de la cerveza.
Nota



Su pareja...
Cuando todo estaba atado y bien atado para incluir como cerveza del FFdA a la porter ahumada americana apareció una joya que hasta hace poco no había llegado a Madrid proveniente de tierras Helvéticas, demostrando que los suizos saben hacer muy buenas cervezas aparte de relojes y chocolates. Muchos sabrán que me estoy refiriendo a las excelentes BFM (Brasserie Des Franches-Montagnes), a las que dediqué no hace demasiado un post en el blog, tras su llegada a España de la mano de nuestro amigo Gabriel de Zombier. Ya pude probar varias referencias de la célebre microcervecera suiza cuando llegaron los primeros barriles al Animal, pero debido a nuestra participación en el recién concluso Beerfest de La Tape, me pasé por el local para impartir una cata cervezas maridadas con los postres de su carta, coincidiendo con el momento elegido para que fuera pinchada en uno de sus barriles rotativos, ni más ni menos que la Abbayé du Saint bon Chien, su buque insignia, su perla negra. Una excelente strong dark ale con un toque sour, increíblemente compleja. Pero más allá de poder probarla de barril una vez más, conseguí rellenar una botella de 75 cl. a modo de growler, que la gente de la Tape incluía como parte del pack de merchandising que vendía incluyendo además un postre de la carta, una camiseta y una bola de tela de diseño atractivo. Era una oportunidad única para poder disfrutar en casa tan excelente cerveza con la tranquilidad que merece. Lo ideal hubiera sido mantener a buen recaudo semejante tesoro durante unos meses hasta la siguiente edición del FFdA, pero me temo que la cerveza no iba a lograr mantenerse en óptimas condiciones tal y como había salido del barril después de que transcurriese tan largo plazo, por lo que me pareció una buena idea incluirla en la presente edición del FFdA.
Esta cerveza, bautizada en honor al perro que vivía en la fábrica, obra cumbre del maestro cervecero Jerome Rebetez, resulta un tanto inclasificable ya que incorpora características que podrían ser encuadradas en diferentes estilos. Nos encontramos ante una cerveza que guarda grandes similitudes con el vino, por su profundidad en los matices, su sabor afrutado y los taninos que se detectan, y es que no hay que olvidar que precisamente el pasado del maestro cervecero de BFM se centraba en el mundo del vino. Precisamente su carácter complejo y afín al vino, fue en parte lo que encandiló a la prensa especializada, siendo elegida por la sección de gastronomía del New York Times como la mejor cerveza de 2008 dentro de su categoría. A partir de ahí la reputación de esta cerveza no ha hecho más que crecer.

Graduación: 11º
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku o sniffer.
Temperatura de servicio: 12ºC-14ºC
Aspecto: De color entre ocre y rojizo oscuro, y de aspecto turbio y traslúcido. Apenas nos encontramos con una fina capa de espuma de color amarillento que se disipa con rapidez, y es que sus 11º de alcohol hacen difícil que se sostenga durante mucho tiempo. Finamente carbonatada, es posible observar a través del cristal las diminutas burbujas ascendiendo verticalmente de forma ordenada.
Aroma: Sorprendente, intenso y complejo. Abundancia de matices afrutados, en especial  manzana, y frutos rojos como cereza, y uvas. También aparecen de forma clara y en armonía notas de caramelo, vainilla, levaduras salvajes  y taninos.
Sabor y textura: De cuerpo medio-ligero, es una cerveza que en un comienzo se perfila como fácil de beber, aunque en un segundo instante pone freno a ser una cerveza de consumo ligero y rápido debido a su toque agrio y ácido que deja encogidos los carrillos y la base de la garganta. Sabor magistralmente compensado entre los matices maltosos, dulces y afrutados, y el regusto final con un perfil agrio, ácido y profundamente seco, que incita a acompañar de comida y al mismo tiempo seguir bebiendo. Recuerda por momentos a los matices y sensaciones encontrados en algunas lambic. Entre los matices destacables podemos encontrar caramelo y fruta, en especial manzana y cereza, a medio camino entre el dulzor y la acidez, y al mismo tiempo un poco de uva En un comienzo parece vencer el toque dulzón apoyándose en las notas caramelizadas de la malta con un punto de azúcar, pero hacia el final gana terreno la acidez y el toque sour tan característico de esta cerveza, que logra encajar de forma casi perfecta con el alcohol y el resto de matices, de modo que consigue no resultar saturante. Sólo al final se hace más acusado, dejando una gran sensación de sequedad y astringencia en el regusto.
Nota