lunes, 14 de octubre de 2013

Visita a la fábrica de Het Anker en Malinas


Dentro de la serie de posts dedicados a mi visita a tierras belgas con motivo de la celebración del Belgian Beer Weekend el pasado mes de septiembre, me he decidido por publicar el post en el que quiero rendir homenaje a una de las fábricas de cerveza más antiguas del país, y una de las más reputadas, la Het Anker (el ancla en neerlandés), situada en la pequeña pero bella ciudad de Malinas, a tan solo unos pocos kilómetros de la capital, Bruselas. Esta fábrica es de sobra conocida por los que somos muy cerveceros, gracias principalmente a su serie de cervezas bautizadas como Gouden Carolus. Como muchos podrán intuir, el nombre elegido hace siglos para estas cervezas, guarda una estrecha relación con nuestro antiguo rey Carlos V. Ya en alguna ocasión he mencionado en el blog la pasión proferida por el monarca hacia la cerveza. El hecho de la ciudad de Gante le viera nacer y crecer tiene mucho que ver en la gran afición que mantuvo por nuestra amada bebida. Y son muchas las historias y leyendas que circulan acerca de este idilio mantenido por el emperador.


Sobre la visita:

La visita comienza en realidad en el exterior de la fábrica, puesto que el enclave de la misma se encuentra en uno de los barrios más antiguos de la ciudad, junto al beaterio (o también llamado beguinaje), lugar donde residían la beguinas. Las beguinas constituían una asociación de mujeres religiosas cristianas dedicadas a la oración, obras de caridad (como por ejemplo ayudando a los desamparados, enfermos, mujeres, niños y ancianos) y también a labores intelectuales. Trabajaban para mantenerse de forma autosuficiente y eran libres de dejar la asociación en cualquier momento y también para casarse. Hoy en día el beaterio está catalogado como Patrimonio Mundial de la UNESCO. La arquitectura de la zona está dominada absolutamente por el ladrillo en tonos rojizos oscuros, y los clásicos tejados escalonados tan habituales en Flandes. Para llegar hasta la fábrica a pie existen dos caminos. El más antiguo es que discurre por la Krankenstraat, o lo que es lo mismo, la calle de los enfermos, llamada así a causa del antiguo hospital "Ter Kranken" donde las beguinas cuidaban a los enfermos. El perímetro dibujado por las calles adyacentes:Hoviustraat, Fonteinstraat, Conventstraat y Nonnenstraat suponen un pequeño paseo repleto de antiguos rincones con encanto y mucha historia impregnada en los muros y fachadas de sus edificios.



Una vez que atravesamos el arco, nos encontramos con un patio que se abre frente a nosotros, donde podemos ver la fábrica hacia la derecha, donde llama poderosamente la atención la alta chimenea de ladrillo que domina el perfil de la construcción, un almacén delante, y al fondo y a la izquierda la cantina-restaurante de la fábrica. 


Es precisamente en la entrada de la cantina, en una pequeña sala que cumple al mismo tiempo las funciones de tienda oficial de la fábrica, donde se adquieren los tiquets de entrada para la visita. El precio de la visita es de 7,5 euros por persona, es guiada, aunque solo en neerlandés y en inglés y tiene una duración aproximada de hora y media. Al final de la visita se degustan dos variedades de la fábrica. Importante destacar que disponen de las principales referencias que fabrican, en formato de 33cl. y de 75cl. a precios realmente muy atractivos. Por ejemplo, la Cuvée van der Keizer Blauw (que es bajo mi punto de vista la mejor cerveza de la fábrica), se puede adquirir por menos de la mitad de lo que costaría en una tienda especializada en España. Resulta prácticamente imposible resistir la tentación de comprar varias botellas, de no ser por la normativa europea para el transporte aéreo de líquidos en cabina, y de la capacidad de las maletas.


La denominada sala de elaboración de la fábrica es quizás la más llamativa, e importante de la visita, como su propio nombre indica. En ella se encuentran las tres calderas fabricadas en cobre rojo amartillado y una máquina de filtrado del mosto, que datan de 1947. La capacidad de producción que alcanzaban las instalaciones en un comienzo llegaba hasta los 300 Hectólitros de cerveza, aunque hoy en día se ha visto reducida a 110 Hectólitros por lote debido a la mayor densidad de la cervezas elaboradas.


El proceso es bastante singular: la primera de las calderas hace las funciones de hervidor del agua que es mezclada con almidón de trigo, se hierve y se bombea hasta la segunda caldera donde se añade una variedad de maltas en proporción variable, calentando la mezcla hasta una temperatura entre 55ºC y 72ºC, con el objetivo de obtener un mosto caramelizado.
El mosto resultante se transporta desde la segunda caldera hasta la tercera a través de un filtro, que se puede observar en la fotografía inferior. En esta tercera caldera, es donde tiene lugar la cocción del mosto, al que se añade varios tipos de lúpulos, hierbas y especias, en función de la receta de la cerveza que se vaya a producir. De esta forma se consigue aromatizar la cerveza, enriqueciéndola con una mayor complejidad. El líquido que se obtiene de esta caldera se encuentra a unos 100ºC aproximadamente, y tras una fase de centriguado y de enfriado, el mosto pasa una temperatura de 22ºC, que es a la que debe fermentar mediante la acción de las levaduras. A continuación el mosto se bombea hasta los tanques de fermentación cilindrocóncos, para que se transforme en cerveza tras el proceso de fermentación que tiene una duración de siete días. Posteriormente la cerveza es enfriada a -1ºC para iniciar el proceso de maduración.


Finalmente antes del embotellado, la cerveza es filtrada a excepción de la Gouden Carolus Hopsinjoor, y se le añade una pequeña cantidad de levadura y azúcar con el objetivo de que se produzca una refermentación en el interior de la botella. Tras el envasado la cerveza reposa en botella durante 2 o 3 semanas en salas a temperatura ambiente. Una vez concluida esta última fase la cerveza está lista para ser comercializada y consumida. 


Durante la visita tuvimos la oportunidad de ver la parte de la fábrica que está destinada a la destilería de whisky Het Anker. Tanto la cerveza como el whisky comparten la misma base de materias primas, la malta de cereal. La dinastía a la que pertenece hoy en día la fábrica, la familia Van Breedam, acumula tras de sí, una larga tradición de siglos en el arte de la destilación de alcoholes, principalmente ginebra. Esta destilería primitiva de la familia data de 1637, y se encontraba instalada en el interior de un molino en Blaasveld. Estuvo en funcionamiento hasta 1927. En 1872, Louis Van Breedam y su hermana dejan el negocio del destilado en el molino, para pasarse a la fabricación de cervezas. El viejo molino continúa siendo hoy en día propiedad de la familia. El propietario actual de la compañía, Charles Leclef, sobrino de Michel Van Breedam, vivió su infancia en la fábrica de cerveza, y creció entre fermentadores y barricas de madera. Siendo muy joven adquirió el conocimiento suficiente como para tomar el control de la fábrica en 1990. Años más tarde, tras llevar a cabo una revisión completa de las instalaciones, Charles tenía nuevos sueños. Su nueva meta era poder destilar whisky tal y como sus ancestros lo hicieron en el viejo molino. Era el modo ideal de forjar un matrimonio perfecto entre dos tradiciones familiares: la cervecería y la destilería. Una apuesta arriesgada, por el coste del proyecto, pero que verá definitivamente la luz a finales de este año, 2013, ya que será cuando salgan a la venta las primeras botellas de whisky de la fábrica tras 3 años de maduración en barrica de roble, desde octubre de 2010. El whisky tendrá la base de la Gouden Carolus Tripel, con lo que aquellos que conozcan la cerveza, pueden intuir el gusto que tendrá el resultado con numerosos matices afrutados y de madera.


Como detalle curioso y llamativo para los visitantes, dentro del recorrido que se realiza por el interior de la fábrica se incluye la reconstrucción de lo que vendría a ser un típico café o cervecería de la zona de comienzos de siglo, donde es posible admirar algunos antiguos objetos con abundantes historias y anécdotas unidas a ellos.

La visita finaliza con la prometida degustación de dos cervezas de la fábrica en la sala acondicionada de la que disponen para ello. Las dos cervezas que se incluyen con la entrada fueron en nuestro caso la Gouden Carolus Classic, una cerveza oscura cercana a una cuádruple de abadía, de gusto dulce y afrutado y la Gouden Carolus Tripel, que como su nombre indica, se encuentra dentro del nutrido grupo de cervezas de estilo triple de abadía, de color dorado e igualmente afrutada. De este modo  las diferencias entre ambos tipos de cerveza quedan manifiestamente expuestas a la luz, de una forma muy clara y sencilla, para aquellos visitantes más neófitos y con menor conocimiento sobre el mundo de la cerveza.


El mejor remate para finalizar la visita a la insigne fábrica es, sin duda alguna, poder sentarse plácidamente en su cantina-restaurante y probar algunos de los platos cocinados con su propia cerveza, a precios asequibles, como por ejemplo la riquísima carbonada flamenca cocinada con Cuvée van der Keizer Blauw, que si además es acompañada con una botella de la misma cerveza, alcanza unas cotas de exquisitez únicas dentro de este tipo de platos. Absolutamente imprescindible para los más devotos seguidores de la fábrica y amantes de la cocina con cerveza.



Un poco de historia...

La fábrica de cerveza Het Anker es una de las más antiguas en todo Bélgica. Las primeras referencias a la fábrica en documentos escritos se sitúan en el siglo XIV, concretamente en los archivos de la ciudad de Malinas, en Flandes, donde se menciona el pago de la cantidad de dinero correspondiente a la obtención de la licencia como productor cervecero, que realizó Jan In't Anker en 1369.
Años más tarde su hijo Matthijs se convirtió en el cervecero oficial de la ciudad de Malinas. Cuando visitamos la fábrica, pudimos comprobar la antigüedad de algunos de los edificios que forman parte del complejo. De hecho, proceden del siglo XV.
En un comienzo la cervecera se especializó en la fabricación de una cerveza oscura, que llegó a ser altamente popular, entre las clases más pudientes de la sociedad de la época. Se dice que llegó a ser la cerveza favorita del emperador Carlos V, que hizo marcar sus jarras y toneles con el mismo sello del usado para la moneda de oro oficial que tenía grabada el rostro de Carlos V. Esta moneda recibió el nombre popular de Gouden Carolus (o lo que es lo mismo, Carlos de oro), nombre que se trasladó paralelamente a la cerveza, de modo que comenzó a ser conocida como la Gouden Carolus. Durante varios siglos esta cerveza ha sido la más emblemática de la fábrica, su buque insignia. Ya dentro de la época de la Revolución Industrial la fábrica sufrió varias transformaciones. En 1873 se convierte en una de las primeras cerveceras que usan maquinaria e instalaciones que funcionan con vapor, bajo la dirección de Louis Van Breendam. Su hijo Víctor, en 1912, se encarga de construir la primera maltería junto a la cervecera, que llega a abastecer no sólo a la propia fábrica de Het Anker, sino también a todas las fábricas de la región.
La I Guerra Mundial afecta obviamente al normal funcionamiento de la fábrica, tal y como les sucedió a la mayoría de las fábricas belgas durante aquella época, por la participación del país en el conflicto. Las tropas alemanas ocuparon Bélgica, y tomaron la determinación de que sólo una cervecera tendría el permiso para elaborar cerveza. Het Anker no fue la elegida, y en consecuencia la sala principal de elaboración de la fábrica se vio desmantelada, para reutilizar el cobre con fines armamentísticos. Una vez que concluye la guerra, la cervecero poco a poco vuelve a recuperar su actividad normal, y vive una época de prosperidad, que tiene su reflejo en la elección de su propietario en aquellos años, Charles Van Breendam, como presidente de la Confederación de los Cerveceros Belgas. Curiosamente en la actualidad, se produce la misma situación. El presidente de los Cerveceros Belgas es el propietario actual de Het Anker, Charles Leclef.
En 1945 la fábrica vive otra transformación, con la creación de una nueva sala de elaboración, con un instrumental de lo más avanzado en la época, y se abandona el trabajo en la maltería para centrarse en la producción de cerveza.
En la década de los 60 la Gouden Carolus vive un segundo periodo de esplendor, llegando a ser altamente popular y bien considerada en todo el país, por lo que comienza a exportarse a otros países europeos.

En 1990, Charles Leclef, perteneciente a la 5ª generación de la familia Van Breendam, toma las riendas de la cervecera. Toda la antigua maquinaria utilizada continúa funcionando, pero se decide renovar la sala de fermentación y acondicionamiento con el objeto de homogeneizar el producto y aumentar su calidad.
Justo en ese año se realiza la apertura oficial de su propia cantina restaurante dentro del complejo de la fábrica, y que es utilizado como un escaparate promocional para dar a conocer sus productos.
Y en 1999 se inaugura el Hotel Carolus, en el edificio que anteriormente albergaba los antiguos almacenes de la cervecera. Dispone de un total de 22 habitaciones. Especialmente pensado para los más cerveceros y fieles seguidores de la marca, que pueden gozar de la oportunidad de estar alojados en una fábrica de cerveza en funcionamiento, un concepto muy original.

Sus cervezas...

La base de la producción de la fábrica Het Anker son las cervezas de su sello Gouden Carolus. Dentro de este grupo se encuentran:
- La Gouden Carolus Ambrio, una ale tostada de malta rojiza, y que fue la primera en elaborarse en la fábrica en 1421.
- La Gouden Carolus Easter, de color rojo rubí y alto contenido alcohólico, alcanzando los 10ºC es la más singular de este grupo de cervezas, debido a las hierbas, especias y lúpulos que se emplean en su elaboración.
- La Gouden Carolus Classic, una cerveza oscura, caramelizada, que se sitúa cerca de las cuádruples de abadía.
- La Gouden Carolus Hopsinjoor, una golden ale, con cuerpo y una lupulización más intensa que la habitual que se puede encontrar en las cervezas belgas.
- La Gouden Carolus Tripel, una cerveza elaborada desde el siglo XV, y que antaño fue muy apreciada por la nobleza.
- Más una edición especial por Navidad: La Gouden Carolus Christmas. Excelente cerveza dentro del grupo de cervezas de invierno o navideñas.

Además de estas cervezas elabora un par de referencias exquisitas y muy complejas, maduradas en cuevas:
- La Cuvée van der Keizer Blauw
- La Cuvée van der Keizer Rood

También es la responsable de la fabricación de algunas otras cervezas de alta fermentación como:
- La Lucifer, una strong golden ale que algunos comparan con la célebre Duvel.
o
- La Maneblusser que es una de las últimas incorporaciones a su portfolio.

- La Boscoli, una cerveza de trigo blanca producida por la fábrica y acompañada de fruta, en la que se emplea al menos un 20% de fruta natural.
o
- La Dentergems, que sería la representante dentro de las wit bier de trigo de la fábrica.

De entre las mencionadas incluyo las notas de cata de tres de ellas: La Cuvée van der Keizer Blauw, la Gouden Carolus Classic y la Gouden Carolus Hopsinjoor.






Cuvée Van der Keizer Blauw

Graduación: 11ºC
Temperatura de servicio:12ºC-14ºC
Tipo de vaso recomendado:Copa de cáliz o Teku.

Aspecto: De color marrón muy oscuro, y aspecto muy denso y turbio, coronada con una capa de espuma de color canela, y aspecto cremoso, con buena retención, aunque no excesiva amplitud, suficiente para dejar finas líneas de espuma en el vidrio.

Aroma: Cerveza muy compleja aromáticamente, que se encuentra perfumada con matices a maltas tostadas y caramelizadas, azúcar quemado, frutos oscuros como ciruelas, bayas y especias
 
Sabor y textura: Cerveza de sabor potente, y mucho peso en boca. Cuerpo robusto, sin llegar a ser "masticable". Gusto dulce y caramelizado con abundantes matices afrutados de frutos oscuros y bayas. Excelentemente bien balanceada. Finaliza con un regusto predominantemente seco y algo especiado. Deliciosa. Una cerveza imprescindible.

Maridaje: Carbonada flamenca.

Nota:                             








Gouden Carolus Classic

Graduación: 8,5º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de cáliz o Teku.

Aspecto:De color marrón oscuro, y aspecto turbio, es rematada con una corona de espuma de color canela y dos dedos de espesor, que mengua con relativa celeridad, pero sin desaparecer del todo, dejando un halo de unos 3 o 4 milímetros que aguanta hasta el final, que va dibujando líneas de encaje sobre el cristal.

Aroma: Repleto de matices afrutados, donde destacan especialmente las ciruelas, por encima de otros como manzanas asadas. Predominan los aromas de perfil maltoso como caramelo, azúcar candeal y chocolate.
 
Sabor y textura: Entrada sabrosa y potente de carácter dulce con matices a caramelo y azúcar, envueltos en sabores a frutos oscuros, como ciruelas y pasas. Textura suave, a la que ayuda la cremosidad de la espuma, especialmente al comienzo. Cerveza de cuerpo medio alto, y con el alcohol muy bien integrado, que no aparece salvo por un ligero ardor en la garganta después del trago. Final moderadamente seco.


Maridaje: Estofado de venado.

Nota:




Gouden Carolus Hopsinjoor

Graduación: 8ºC
Temperatura de servicio: 10ºC aprox
Tipo de vaso recomendado:Copa de cáliz o Teku.

Aspecto:De tono anaranjado, cercano al ámbar y ligeramente velada. Abundante carbonatación visible a través del cristal, lo que ayuda a explicar la gran cabeza de espuma que corona la cerveza, superando sin problemas los dos dedos de espesor, de aspecto níveo y con una poderosa retención, que hace que perdure durante prácticamente toda la copa, dejando gruesos círculos de encaje de espuma alrededor del vidrio.

Aroma: Aroma intenso y penetrante donde se distinguen principalmente dos grupos de matices: los provenientes de la levadura, y los del lúpulo. Los primeros, fruto de los ésteres, aportan matices afrutados como manzanas, melocotón y plátano. Los segundos, son de tipo terroso y herbáceos.
 
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio, suave textura, con algo de aguja y cosquilleo en lengua por la carbonatación y el especiado, pero que no llega a molestar. Muy bien equilibrada, conjuga de forma elegante los sabores maltosos acompañados de intensos matices afrutados, y herbáceos, que se intensifican con la aparición de especias (cilantro y clavo), más evidentes al final. Regusto seco y moderadamente amargo. Una de las mejores IPA belgas que se pueden encontrar en el mercado.

Maridaje: Mero en salsa de gambas.
Nota:



sábado, 5 de octubre de 2013

San Arnaldo de Soisson, patrón de la cerveceros



Hace pocas semanas dediqué un extenso post a la reciente edición del Belgian Beer Weekend de Bruselas, al que tuve la fortuna de asistir. Para aquellos que leyeron el post (y aquellos que no lo hayan hecho aún, les invito a hacerlo sin más dilación...)  les resultará más o menos familiar, o al menos les sonará algo, el nombre de San Arnaldo (también conocido como Arnulfo, o Arnoldo). Este santo es a quien se ofrece en bendición, de forma simbólica, el primer barril de cerveza elaborado de la temporada, en la misa que forma parte de las celebraciones oficiales del Belgian Beer Weekend.
San Arnaldo de Soisson que es su nombre completo, es el verdadero patrón de los cerveceros, entendido como gremio. Ciertamente no es un santo muy conocido, y la mayoría de la gente no es consciente siquiera de que existia un santo patrón oficial de los cerveceros. En todo caso, si que popularmente existe la creencia de que el santo de los cerveceros es San Patricio. Craso error, ya que en realidad se trata del santo patrón de Irlanda, en virtud de ser el primer evangelizador de la isla esmeralda. El por qué se ha unido el nombre de este santo al de la cerveza tiene mucho que ver con los festejos con los que se celebra el día en su honor, el 17 de Marzo, donde los litros de cerveza (en especial la Dry Stout de Guinness) corren cual manantiales de los grifos de los numerosos pubs irlandeses que hay esparcidos por todo el planeta.

Sobre el santo...
San Arnaldo de Soisson, como es fácil de intuir leyendo el comienzo del post, nació en el Brabante Flamenco, en una pequeña ciudad llamada Oudernaarde en el año 1040. Qué lugar más apropiado para nacer tuvo quien sería proclamado santo de los cerveceros!
Arnaldo, hijo del caballero Fulbert, en su juventud fue soldado y más tarde monje de la abadía benedictina de Saint Medard. Años más tarde llegó a ser nombrado obispo de Soisson, y con 47 años ya había conseguido cumplir los requisitos para ser nombrado santo por la Iglesia Católica. Pero sin embargo, la fe y la determinación de Arnaldo no estuvo siempre ausente de dudas y tentaciones. Llegó a huir de su internamiento clerical en varias ocasiones, apartándose de sus obligaciones y responsabilidades con la orden religiosa a la que pertenecía. Cuenta la leyenda que en la primera de sus escapadas, siendo abad del monasterio, fue un lobo quien le obligó a regresar a la abadía. Y este no fue el último intento de fuga del santo, ya que tras su nombramiento como Obispo igualmente intentó dejar tierra de por medio. Años más tarde consiguió su propósito de salir de la abadía pero no para dejar definitivamente los hábitos sino para fundar otra abadía: la de Sant Peter de Oudenburg, donde finalmente comenzó a dedicarse a los menesteres que con el tiempo le hicieron célebre: hacer cerveza.



En plena Edad Media la cerveza era uno de los productos más importantes dentro de la alimentación de la sociedad y en especial formaba parte de la dieta habitual del clero, que incluso llegaban a utilizarla como soporte para las largas y duras jornadas de ayuno de la Cuaresma. Por aquella época, como es fácil imaginar, la salubridad del agua brillaba prácticamente por su ausencia, por lo que era bastante frecuente que la gente enfermara por beber agua en condiciones deficientes, procedente de ríos, pero en especial lagunas y estanques. Este era uno de los principales motivos, por los que la población consumía mayormente vino o cerveza, siendo más propios de las clases pudientes y del clero eso sí. De esa forma se evitaba caer enfermo del estómago por las bacterias nocivas que pudiera contener el agua, pero a cambio se producían otras descompensaciones en el organismo, como producto de esta falta de consumo de agua, pero ese es otro tema. San Arnaldo observó que precisamente el clero enfermaba menos del estómago por este motivo, y por ello directamente le adjudicó a la cerveza propiedades sanadoras, cuando en realidad no conocía el por qué sucedía este hecho y que en realidad se debía a la introducción del agua hervida al proceso de elaboración, así como un método de filtrado usando conos de paja, que permitía que tuviera menos impurezas la cerveza. Se dice pensó en darle este uso a los conos de paja mientas que tejía las mallas de paja para las colmenas del apiario de la abadía. Por este motivo aparece representado en ocasiones, rodeado de abejas como sucede en los certificados de la Confederación de los Cerveceros Belgas.
Convencido totalmente de las benignas propiedades de la cerveza, se dedicó a difundir por las villas y aldeas de la región, la idea que la cerveza era un auténtico "don de salud" como así lo llamaba. Incluso llegó a llamarla "regalo de la vida".  Se dice que consiguió sanar a enfermos usando cerveza, y en su campaña de concienciación sobre las bondades de la cerveza salvó muchas vidas durante los tiempos de la peste en el siglo XI, por lo que no es de extrañar la alta consideración que tenía el santo hacia la cerveza.
Además, como a todo santo, a San Arnaldo se le atribuyen varios milagros, muchos de ellos estando muerto, reconocidos por el concilio celebrado en Beauvais en 1121, siendo canonizado como santo posteriormente en 1131. Sus reliquias descansan en la pequeña iglesia de la abadía que fundó, San Peter de Oudenburg y  su fiesta es el 8 de julio, aunque en el Martirologio romano consta como el 15 de agosto.
San Arnaldo de Soisson es por tanto, el verdadero santo patrono de los maestros cerveceros, título que se ganó por méritos propios fabricando y bebiendo cerveza, pero sobre todo dando a beber muchos litros de cerveza a sus contemporáneos, ayudándoles con sus dolencias y enfermedades.


La popularidad del santo es bastante más grande de lo que muchos pudieran suponer en primera instancia, y es que con el nombre del santo existen varias microcerveceras en el mercado. Una de ellas Saint Arnould (http://www.saintarnould.com), en la francófona provincia de Quebec, es un breewpub que elabora cervezas de estilos muy variados . Otra es la ubicada en los vecinos USA, concretamente en el estado de Texas y de nombre Saint Arnold (http://www.saintarnold.com), que goza de gran prestigio. Utiliza tanto el nombre como la imagen del santo en su merchandising, y su portfolio está compuesto por cervezas de variados estilos tanto del gusto del mercado estadounidense, como amber ales, o ipas, como los estilos germánicos hefe weizen o Kölsch. 

San Arnaldo además, no no sólo es considerado como el santo patrón de los cerveceros, sino que también llegó a ser reconocido como el santo patrón de los recolectores de lúpulo, en especial en la región en la que el predicaba. El lúpulo procede precisamente de la región de Brabante en Bélgica, aunque fue un cultivo que se extendió rápidamente gracias entre otros motivos, al matrimonio entre una princesa Belga y un príncipe de Kent. Dado que la dote de la princesa, incluía los campos de cultivo situados junto a la abadía de Affligem, fue cuestión de tiempo que los lúpulos llegaran hasta la otra orilla del Canal de la Mancha, pero esto de nuevo es otra historia que merece ser tratada en otro post.