viernes, 28 de febrero de 2014

Mikkeller 19, monumento al lúpulo.



No es la primera vez que hablo de la prolífica fábrica danesa de Mikkeller en este blog. Sus numerosas creaciones llevan dando que hablar en el panorama cervecero mundial desde hace varios años. Abanderada de la filosofía "gipsy brewer", se ha caracterizado por la originalidad y osadía de sus referencias, alcanzando en ocasiones cotas cercanas a la genialidad y en otras sólo un cartucho de pólvora mojada. La cerveza a la que está dedicado el post, la Mikkeller 19, entra dentro de la primera categoría, la de las genialidades, y aunque ya hace tiempo que salió al mercado allá por 2011, merece en mi opinión una especial mención en esta tribuna.
Su nombre es lo único simple que tiene. El resto es pura complejidad, una obra de arte, un auténtico monumento al lúpulo repleto de filigrana de oro verde, una soberbia y casi insuperable IPA, especialmente pensada para satisfacer a las legiones de hopheads que ansían probar nuevas sensaciones. El por qué del nombre se debe a que esta cerveza se encuentra elaborada con nada menos que 19 variedades de lúpulo, algo verdaderamente increíble. Para muchos neófitos en el terreno, y aquellos que recién comienzan, les sorprenderá la existencia de tantas variedades de lúpulo, pero en realidad hay muchas más. Con el lanzamiento de esta cerveza Mikkeller puso remate final a su serie de IPAS monovarietales (single hop series), experimento sensorial de utilidad para aquellos aficionados que deseen afinar sus paladares incrementando sus dotes de catador. Los 19 lúpulos que intervienen en la receta para la elaboración de esta cerveza son (por orden de porcentaje):

Simcoe 17,14%
Citra 15,72%
Amarillo 14,29%
Sorachi Ace 10,71%
Bravo 6,79%
Colombus 6,79%
Cluster 4,64%
Warrior 4,64%
Cascade 3,57%
Centennial 3,57%
Palisade 2,86%
Challenger 1,43%
Galena 1,43%
Magnum 1,43%
Mt Hood 1,43%
Tettnanger 1,43%
Nugget 0,71%
Super Galena 0,71%
Williamette 0,71%.

Como se puede apreciar el lúpulo con más peso es el archiconocido lúpulo norteamericano de la costa oeste Simcoe, fácilmente reconocible y con muchos adeptos, seguido de cerca por el Citra y el Amarillo, otro de los lúpulos más populares, también de procedencia estadounidense. Sorprende cómo el Cascade y el Centennial tan habituales en tantas IPAS se quedan con porcentajes más discretos, aunque obviamente se debe al efecto que ha buscado imprimir a la cerveza el productor. También aparecen lúpulos nada frecuentes como el Bravo, o el Warrior, y otros más exóticos como el japonés Sorachi Ace, protgaonista en la última edición de la Duvel Tripel Hop. Como curiosidad también cabe destacar que encontramos la variedad de lúpulo cultivada en León, el Nugget con un porcentaje residual, y la también ausencia tanto de los lúpulos neozelandeses: Nelson Sauvin, Motuekaa, Waimea y Pacific Jade, como de los lúpulos más clásicos Fuggles, Goldings y Hallertau.

Lo verdaderamente increíble de esta elaboración que sale de la chistera de Mikkeller es que a pesar de la variedad de lúpulos, y la enorme riqueza de matices que aportan especialmente en aroma, es una cerveza que no resulta nada agresiva, alejándose de la línea marcada de otras excelentes IPAs como las fabricadas por Port Brewing, por ejemplo. Con esta cerveza Mikeller se casi logra alcanzar la perfección en el equilibrio sensorial, capaz de satisfacer tanto a los más acérrimos seguidores del lúpulo y su amargor, como de los aficionados más moderados que buscan texturas y sabores más moderados. 



Cata:

Graduación: 6,8º
Temperatura de servicio: 8ºC-9ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano o copa teku.

Aspecto: Se presenta con un tono ámbar intenso, vestida de cierta turbiedad, y con un aspecto denso, compacto, al que contribuye la corona de espuma. Con un nivel de carbónico perceptible, de mediana intensidad, forma una corona de espuma blanca densa y cremosa, con buena retención y generosa amplitud alcanzando sobradamente los consabidos 2 dedos de espesor, que además dibuja aros de encaje en la copa hasta prácticamente el último trago.

Aroma: Intenso aroma que se percibe claramente dominado por el lúpulo, como no podía ser de otra manera.  Tras un manto de matices florales, con notas de lavanda y pétalos de flor, aparecen notas definidas de carácter frutal, pasando de las frutas dulces y tropicales como mango y maracuyá, a otras de tipo cítrico como limón y pomelo, para finalizar con notas de carácter resinoso, con matices de hojas de coníferas y hierbas silvestres.

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo más consistente en boca que del esperado. Delicada y equilibrada en boca, a pesar del aporte de lúpulo, gracias al trabajo realizado por las maltas que crean una base dulce de galleta y caramelo, acentuada gracias a los matices de frutas dulces que se detectan en el paladar. Igualmente tienen presencia los matices cítricos, en especial de pomelo, y cáscara de naranja Jjunto con.el pino y algunas sensaciones especiadas contribuyen a construir un regusto final moderadamente amargo y resinoso. Una IPA de manual.

Maridaje: Langostinos Vindaloo.

Nota 







lunes, 24 de febrero de 2014

Flying Monkeys, monos voladores sobre Ontario.


A pesar de que en Canadá los principales fabricantes de cerveza son grandes gigantes de la industria, bien de capital extranjero o bien resultantes de la fusión entre grandes fábricas locales, el panorama cervecero en Canadá es rico en craft breweries, como en el caso de su país vecino, los Estados Unidos, aunque sin llegar a un nivel prolífico tan extenso, pero que sí ofrece buenas muestras de calidad. Actualmente el mercado de la cerveza canadiense se encuentra dominado por dos principales marcas: Molson y Labbat, que algunos de los lectores seguramente ya conocerá, bien porque hayan podido probarlas, o bien por sus etiquetas repletas de tópicos canadienses como paisajes, alces, montañas, la hoja roja de arce de la bandera... Pero a pesar del reinado compartido por las dos grandes marcas, son más de un par de cientos las pequeñas fábricas que han surgido en los últimos años a lo largo del territorio canadiense y que están dando que hablar dentro del mundo cervecero. El representante de este grupo más conocido en España ha sido sin duda la cervecera Unibroue. Ya ha transcurrido bastante tiempo desde que dejaron de verse sus excelentes cervezas en nuestros bares y comercios, tras la adquisición de la fábrica de Quebec por parte de Sapporo, una multinacional dentro del sector cervecero, que procede de Japón. Desde entonces, teóricamente las exportaciones han sido enfocadas al mercado asiático, por lo que no llegan a Europa. Hasta el momento no me ha llegado ninguna información al respecto que haga pensar en un cambio en la política de los japoneses respecto a esta marca, pero no debemos perder la esperanza de volver a verlas por España. Desde la "desaparición" de las Unibroue, ha habido un tiempo de cierto vacío de cervezas canadienses en las estanterías y las cámaras frigoríficas de tiendas y cervecerías, a pesar de que son muchas las nuevas fábricas que están elaborando cervezas de calidad en Canadá, tal y como apuntaba al comienzo del post. Quizás la excepción sea la pequeña fábrica Dieu du Ciel, también procedente de Quebec. Posiblemente la región canadiense más vanguardista dentro de la elaboración de cerveza independiente en aquel país. Las vistosas etiquetas que adornaban las botellas de esta particular marca de inspiración belga, llegaron a nuestro país discretamente en ocasiones puntuales.
Sin embargo desde hace unos meses estamos siendo testigo de la llegada de un puñado de referencias muy interesantes procedentes de diferentes regiones de Canadá, en lo que parece que puede ser el comienzo de una tónica habitual. Nombres como Les Trois Mousquetaires, Great Lakes, La Trou du Diable, Muskoka, o Flying Monkeys por poner algunos ejemplos están empezando a ser conocidos en los círculos de los cerveceros más aficionados. Hoy el post está dedicado a una de estas cerveceras, la Flying Monkeys.

Sobre la fábrica...

Con un nombre y un logo que toman su inspiración de un clásico de la literatura fantástica y del cine como es el Mago de Oz, esta modesta fábrica ubicada en la pequeña localidad de Barrie en el estado de Ontario, con tan sólo 9 años de vida, ya está logrando captar la atención de la población local y también de los grandes beerhunters y críticos de diferentes partes del mundo.

Su fundador Peter Chiodo, fue un auténtico apasionado del homebrewing en el pasado, algo que venía heredado en sus genes, dado que sus abuelos elaboraban cerveza en el sótano de su casa en Etobicoke, en el mismo estado de Ontario. Sin duda, un hecho determinante que despertó en Peter su interés por el mundo de la cerveza, y que años más tarde se materializó en forma de elaboraciones caseras durante su etapa universitaria.


En un comienzo la fábrica comenzó con otro nombre, el de Robert Simpson allá por 2005 y años más tarde, en 2009 cambió su nombre por el de Flying Monkeys, a la par que adoptaba una imagen de marca un tanto psicodélica y elegía nombres provocativos para sus referencias, lo que le ha valido algunos problemas con las autoridades locales. Este cambio se debió a que el tipo de cervezas que apostó la marca por fabricar querían ser muy auténticas, originales y sobre todo  innovadoras, en comparación con lo que solía consumir en los locales de la región. Quisieron desmarcarse de lo típico y habitual, fabricando cerveza como ellos pensaban que se debía elaborar. Así adoptaron un eslogan por el cual comenzaron a ser conocidos, "normal is weird", o lo que es lo mismo, "lo normal es lo raro". Sus cervezas, en cualquier caso, están pensadas para un amplio número de aficionados cerveceros, no pretendiendo ser un reducto de "freaks". Algunas de sus referencias más valoradas y populares son: la Hoptical Illusion almost Pale Ale, la Matador Cedar Aged Double IPA, la Chocolate Manifesto, la Stereo Vision Amber Ale, la Smash Bomb Atomic IPA y la Netherworld Cascadian Dark Ale.



Smash Bomb Atomic IPA

Graduación: 6º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano
Aspecto: Color oro oscuro y fina capa de espuma blanca que alcanza apenas el dedo de espesor y de corta duración, con escaso e irregular lacing en vidrio.
Aroma: Menos intenso de lo esperado y un tanto decepcionante, probablemente provocado por falta de algo de frescura. Desprende matices frutales como fruta tropical y más tímidos de coníferas y pomelo. Acompañan notas maltosas de caramelo.
Sabor y textura: Cerveza con un cuerpo medio ligero. Sensación acrecentada por un carbónico no demasiado intenso. Base suave de caramelo, elegante, acompañada de matices afrutados, entre dulces y cítricos. Finaliza con un regusto de amargor leve a moderado. IPA aceptable, pero no sobresaliente. Tenía más expectativas depositadas en ella.
Maridaje: Bacaladitos rellenos de jamón con salsa de pimientos.

Nota:  



Netherworld Cascadian Dark Ale

Graduación: 6,5º
Temperatura de servicio: 8ºC-9ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano.
Aspecto: De tono marrón oscuro, cercano al negro. Corona de densa espuma de color café con leche, con una amplitud media que supera el dedo de espesor, y de larga duración. Buenos rastros de encaje en forma de semicírculos lacrimosos adheridos al cristal.
Aroma: Repleto de matices a malta tostada y torrefacta y algo de café junto con matices de frutos secos y abundantes notas de lúpulo, principalmente florales, resinosas y cítricas.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio y con una sensación de equilibrio en los matices muy lograda. Conjunta muy bien el gusto a maltas tostadas, café, chocolate negro y trazas dulces, con las notas resinosas y un punto cítrico aportado por los lúpulos, que dejan tras de sí un amargor que complementa la sequedad en el regusto final. Muy buen ejemplo de una black ale.
Maridaje:  Solomillo de tenera con salsa de naranja

Nota:   

lunes, 17 de febrero de 2014

Die Weisse, cerveza y diversión en Salzburgo



De nuevo toca el turno de hablar de una cervecera de Austria, un país que merece una especial atención por parte de los cerveceros, puesto que no son pocos los ejemplos de buenas cervezas los que abundan por aquellas tierras centroeuropeas, a pesar de que no se dejen ver demasiado por España. Hoy le toca el turno a una pequeña cervecera un tanto especial, Die Weisse, originaria de una las más bellas ciudades del país, Salzburgo, capital del estado federado austriaco del mismo nombre. Conocida por ser la ciudad donde nació el inigualable genio de la música Wolfang Amadeus Mozart, y por contar con sobrados atractivos artísticos e históricos de interés, también oculta una riqueza cervecera de mayor envergadura de lo que la mayoría de la gente podría pensar, gracias en gran parte a la herencia que han dejado los monasterios que han existido en la ciudad, como el de los augustinos. Al margen de los monasterios productores de cerveza, Salzburgo goza además de una rica oferta de buenas cerveceras como la célebre Stiegl, toda una institución para los habitantes de la ciudad, o algunas otras como la Brauhaus Gusswerk, la Hofbräu Kaltenhausen y Die Weisse, la protagonista de hoy. 

Fundado en 1901, este brewpub supone un soplo de aire fresco en la vieja ciudad de Salzburgo, combinando de forma muy acertada las antiguas tradiciones con el espíritu de los tiempos actuales, y hasta un punto desenfadado cuando no gamberro y hasta erótico, algo por ejemplo visible en los anuncios de los eventos que organizan. 



Hasta comienzos de la década de los 90 su limitada producción se vendía de forma exclusiva en su propio pub, pero con el paso del tiempo, la popularidad y prestigio de sus cervezas fue ganando protagonismo hasta ponerse de moda, literalmente, en la ciudad y por toda la región, llegándose a exportar a cervecerías y restaurantes de diferentes lugares del mundo. Aún así en nuestro país continúa siendo una desconocida. Parte del éxito de la cervecera se debe a que emplea exclusivamente recetas tradicionales donde todos los detalles de cada fase han sido depurados de forma precisa para obtener resultados de gran calidad. Un claro ejemplo lo encontramos en su pale ale de trigo, bautizada con el mismo nombre de la marca, Die Weisse, que aún pareciéndose a las clásicas hefeweizen bávaras aporta diferentes matices que no se encuentran de modo tan frecuente en un estilo, las hefeweizen, que es la clara especialidad de la región. Elaborada con 3 tipos de maltas austriacas y lúpulos Hallertau,  los últimos 10 días de acondicionamiento en botella determinan su sabor fresco y afrutado. 



Al margen de esta cerveza, que es la más vendida de la cervecera, también elaboran alguna referencia interesante más como por ejemplo la Jubilator, cuyo nombre ya nos indica que nos encontramos ante una doppelbock, como así es, o la Max, una märzen sabrosa y más que correcta o también la Frizz, una bock fermentada con levadura de champagne, especialidades fruto de laboriosos estudios llevados a cabo por el equipo de la cervecera. Pero aparte  de ser conocida por sus cervezas Die Weisse ofrece otro gran atractivo para los cerveceros: el ambiente que se vive en su cervecería de Sudwerk que no cierra hasta la madrugada, y que forma parte de la ruta habitual de ocio nocturno de la ciudad. Una visita obligada para aquellos que se resistan a acostarse temprano, pudiendo disfrutar de buena cerveza rodeados de un gran ambiente.


Cata:

Graduación: 5,2º
Temperatura de servicio: 6ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa aflautada para weizen.
Aspecto: De un tono anaranjado ligeramente pálido, y de aspecto turbio, con abundante carbónico de burbuja mediana visible. La corona de espuma es de color blanco, gran amplitud, aspecto cremoso y consistente y ligeramente porosa. Buena retención, y generoso lacing en forma de aros dibujados en el vidrio a cada trago.
Aroma:  Dominado por el trigo, y notas ácidas, que recuerdan a los cítricos. Presencia de levadura, aunque no tan intensa como en otras weizen, pero sí abundantes matices especiados, entre los que se encuentra el habitual clavo.
Sabor y textura: Suave textura, cuerpo medio y entrada fácil. Burbujeante, y algo chispeante en boca, con un carbónico acentuado, sin llegar a molestar, que acrecenta la sensación especiada. Afrutada, destacan en ella  los matices a pan, levadura y cítricos en el paladar. Final seco y especiado, casi picante, con un punto adicional de amargor no muy frecuente en el estilo. Muy refrescante. Weizen un tanto diferente pero igualmente recomendable.
Maridaje: Spaghetti a la carbonara.

Nota:  

martes, 11 de febrero de 2014

Cervezas del BBF 2014: Amager Sinner Series, cervezas hechas para pecar.


Entre los eventos cerveceros que asoman por el horizonte temporal que tenemos por delante, destaca sin duda el Barcelona Beer Festival (BBF), que este año cumple su tercer aniversario. En esta edición, las fechas elegidas serán el 11, 12 y 13 de Abril, y el enclave donde tendrá lugar mantiene la línea de las ediciones anteriores, donde la organización optó por lugares emblemáticos de la ciudad. En esta ocasión el lugar elegido es la Sala Comillas del Museo Marítimo de las Dársenas de Barcelona. Por el número de cervezas que es posible probar durante los 3 días de duración del festival y la cantidad de público que convoca es sin duda el evento referencia del año dentro del panorama cervecero. Se servirán nada menos que cerca de 300 referencias, cediendo gran parte del protagonismo a las cervezas nacionales, y en especial a las catalanas, que superarán la centena.
Un año más la organización ha querido contar con la participación de la blogosfera cervecera para comentar las cervezas que estarán presentes en el festival. La elegida en mi caso particular es la cervecera danesa Amager, y su serie de cervezas "pecaminosas", bautizada con el nombre de Sinner Series y que se encuentra inspirada en los 7 pecados capitales, de modo que el nombre elegido para cada una de ellas se corresponde con el nombre de uno de los mencionados pecados. Por segunda vez en la historia va a ser posible degustar las 7 cervezas al unísono manando de sus respectivos grifos de forma simultánea. Toda una tentadora y pecaminosa experiencia.


Sobre la cervecera...
Una de las cerveceras que han desempeñado un papel de mayor importancia en la transformación del panorama cervecero de Dinamarca en el envidiable escenario que es hoy en día, es precisamente Amager. Actualmente hay muchos nombres más que comparten protagonismo, popularidad y hasta renombre con la mencionada microcervecera, como las célebres Mikkeller, To Øl, Nørrebro y Evil Twin, sin olvidar Beer Here, o Hornbeer, que llevan sonando con fuerza durante un tiempo en nuestro país, y que han hecho posible que podamos conocer algunas cervezas danesas más allás de las mundialmente conocidas Carlsberg y Tuborg.

Nacida a comienzos de los 90 a partir de un proyecto ideado por dos compañeros universitarios Jacob Storm y Morten Lundsback, Amager poco a poco fue tomando forma hasta tener su propia fábrica en el año 2002, aunque no fue hasta 2007 cuando comenzaron a comercializar sus cervezas. La fábrica primigenia consistía en una planta de elaboración casera en un sótano, como tantas otras microcerveceras empezaron en otros tantos lugares. La apertura de la fábrica trajo de nuevo la industria cervecera a la isla de Amager (que forma parte de Copenhague), donde no se había vuelto a elaborar cerveza desde 1913. Precisamente Jacob y Morten quisieron que su cervecera tomara el nombre de la isla, identificando la cerveza con su origen. Pocos años después, Amager se encontró con un éxito inesperado, llegando a ocupar el lugar más alto del podium de los cerveceros daneses caseros tanto a juicio de críticos como de aficionados. Sus cervezas suelen encontrar la inspiración en las elaboraciones de las craft breweries norteamericanas, caracterizándose por resultar muy sabrosas, potentes y contundentes, pero manteniendo al mismo tiempo el equilibrio, de forma que no resulten especialmente agresivas para el público. Sus especialidades son las ales con alto contenido de lúpulo, y las stouts y demás estilos afines como por ejemplo la Amager IPA, o la pareja formada por Fru Frederiksen y Hr. Frederiksen, stout e imperial stout, respectivamente.


Sobre las cervezas...
Cada una de las siete cervezas que forman parte de las Sinner Series, corresponde a un estilo de cerveza distinto que a juicio del equipo de Amager se encuentra relacionado con cada uno de los siete pecados capitales, que como seguramente todos los lectores sabrán son: Codicia, Pereza, Ira, Envidia, Lujuria, Gula y Orgullo



Greed (Codicia 4,6º) Pilsner
Para el pecado de la Codicia Amager buscó un estilo de cerveza que fuese garantía total de éxito, con gran aceptación y buen número de ventas y qué mejor que una pilsner, el estilo rey más vendido en todo el mundo, ideal para acumular ingentes cantidades de beneficios. El resultado es una pilsner de estilo alemán, impecablemente bien hecha.



Sloth (Pereza, 6º) American Pale Ale
Hay veces que la elaboración de cerveza un trabajo duro. En otras ocasiones raya el arte. En el momento en que el equipo de Amager se puso manos a la obra para elaborar esta cerveza, la pereza invadía sus mentes, por lo que no quisieron complicarse demasiado, elaborando una cerveza con un único tipo de malta (Pilsener) y un único tipo de lúpulo (Simcoe). El resultado es una APA monovarietal de enorme calidad, ideal para consumir en los momentos más relajados y perezosos del día.



Wrath (Ira, 6,5º) Saison
Con el firme convencimiento de que las Saison se encuentran en alza, y de que su popularidad no para de crecer entre la comunidad cervecera, el equipo de Amager decidió que una Saison tenía que forma parte de la Sinner Series.  Para la ocasión han tomado la Amager Saison y la han madurado en barrica de roble, añadiendo taninos de madera y matices de uva Pinot Noir, lo que puede desatar la ira de los más fieles y ortodoxos seguidores de las Saison.





Envy (Envidia, 6.5º) WestCoast IPA.
Uno de los pecados más antiguos de la humanidad es la Envidia, cuyo origen, según la Biblia se remonta al momento en que Caín asesinó a su hermano Abel, corroído por el veneno de la envidia.
El estilo más admirado por el equipo de Amager, suscitó la envidia de ellos por otras fábricas, por no haber sido la primera microcervecera en crecer elaborando este tipo de cervezas, según ellos mismo confiesan. No han sido los primeros, pero sin duda es una cerveza que merece la pena.  Elaborada con maltas Pilsener y Munich, y los lúpulos Amarillo, Centennial y Simcoe, es un gran ejemplo dentro del estilo.




Lust (Lujuria 9.2º) Strong Belgian Ale
La etiqueta que viste la botella, donde aparece dibujada una voluptuosa chica manga, no permite albergar ninguna duda de que el pecado capital al que hace referencia es la Lujuria. Si hay algún estilo que pudiera considerarse lujurioso, quizás el más apropiado fuese el de las maltosas y especiadas ales belgas, de exuberante sabor, robusto cuerpo y delicioso sabor. Los chicos de Amager afirman que durante la elaboración de esta cerveza reinaba en la fábrica un ambiente dominado por la sensualidad, lo que en cierto modo ha contagiado a la cerveza, hasta tal punto que textualmente no se responsabilizan de las consecuencias en caso de servir esta cerveza a la pareja durante una cena con velas.



Gluttony (Gula 9.6º)  Imperial IPA
Si la etiqueta inspirada en la lujuria, no dejaba lugar para la confusión, la que se corresponde con la gula, resulta más inequívoca. Para la gente de Amager el término "moderación" no forma parte de su vocabulario, y se encuentran cómodamente situados en las proximidades del exceso, hasta tal punto que consideran la gula, más una virtud que un pecado, sobre todo cuando hablamos de lúpulo, tratándose de cervezas. Así lo han querido en esta contundente IPA hiperrevolucionada, con más alcohol, más malta y sobre todo mucho más lúpulo. Entre los lúpulos utilizados destacan Amarillo, Citra, Centenial, Sorachi Ace y Simcoe, y abundante dry-hopping. Sólo apta para auténticos devoradores de lúpulo.





Pride (Orgullo, 10º) Imperial Stout
Si hay algún estilo del que se sientan particularmente orgullos los chicos de Amager es el estilo Imperial Stout, por el que tienen un especial cariño, y probablemente es en el que han alcanzado mayores cotas calidad. Era la perfecta elección para el pecado del Orgullo.
Elaborada con maltas Pale, Crystal, Black, Chocolate y cebada tostada y con lúpulos Zeus, es una gran Imperial Stout, en la que se emplean 6 horas de cocción, lo que se traduce en un sabor más rico, caramelizado y paladeable pero que según ellos mismos no alcanza la perfección, para no incurrir en otro pecado, la arrogancia.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Oud Beersel Oude Geuze Vieille, corazón de lambic en Brabante.



En los círculos cerveceros lleva un tiempo escuchándose que las cervezas que van a acaparar la atención de los aficionados en el futuro son las lámbicas, y las sour ales, caracterizadas por sus acentuadas notas ácidas, afrutadas e incluso agrias, que logran tener tanto fieles seguidores como detractores. De hecho, ya está sucediendo en Estados Unidos, donde el estilo cuyo número de referencias fabricadas ha crecido más en los últimos años es el de las LambicsSour Ales, y también las Farm House Ales, inspiradas en las Saison belgas y las Bière de Garde francesas, incorporando en muchos casos un toque de brett, dotándolas de notas ácidas similares a las que se pueden encontrar en las cervezas lámbicas. Curiosamente los especialistas en fabricar lambics son los belgas, y más concretamente los de la región de Bruselas, donde la lambic es toda una tradición, desde hace décadas. 
Al margen de posibles tendencias de mercado, las lámbicas y demás cervezas afines son las que están captando mi interés en mayor grado, sin abandonar mi devoción por las Triples de Abadía y la Saison, mis estilos favoritos. Su acidez, terrosidad, efervescencia, complejidad y originalidad hacen de ellas unas cervezas únicas y casi mágicas, separándolas del resto. Además son cervezas que por lo general no poseen un alto contenido alcohólico, lo que permite disfrutarlas más. Aparte de los nombres más conocidos y reputados en el mundo de las cervezas lámbicas como Cantillon, 3 Fonteinen o Boon, hay otras muchas cerveceras belgas especializadas en la fabricación de cervezas de fermentación espontánea. Durante los últimos meses me he centrado especialmente en probar todas las referencias lámbicas que han caído entre mis manos y que no había tenido oportunidad de catar anteriormente. Algunas de ellas son elaboradas por cerveceras que habían sido inéditas para mi hasta el momento. Una de ellas, es la pequeña fábrica Oud Beersel, de la que quiero destacar especialmente su Oude Geuze, a la que dedico esta entrada, una cerveza de gran popularidad, que incluso tiene su propio club oficial de admiradores, llamado "De Geuzen von Oud Beersel", que cuenta con 160 miembros y que organiza visitas a la fábrica de cerveza el primer sábado de cada mes.

Sobre la cervecera...
La Oud Beersel, es una fábrica de larga tradición, cuyos orígenes se remontan al año 1882, cuando vio la luz su primera elaboración. Ubicada en la región de Brabante Flamenco, en la bella localidad de Beersel, que da nombre a la cervecera, y que es hogar de otra gran fábrica especializada en la elaboración de lambics, como es 3 Fonteinen, es una de las fábricas más populares no sólo en su pueblo natal, sino incluso en la capital belga, siendo una de las más servidas en las cervecerías bruselenses. Aparte de compartir nombre con la población de origen, el logo de la cervecera incluye el bonito castillo de la localidad.



En la actualidad sus instalaciones que datan de 1930 se encuentran en un edificio que está a tan sólo 200 metros del enclave original de la fábrica. Viejas calderas y fermentadores de cobre, instrumental para la elaboración de lambics y antiguos carteles pintados con escenas de cafés y salones de cerveza, se encuentran guardados entre sus muros y constituyen una interesante visita a una fábrica de cerveza histórica.
Uno de los momentos más críticos y difíciles que ha vivido la fábrica en su larga historia, fue cuando en 2002 la producción tuvo que detenerse, como consecuencia de la aplicación de una nueva normativa comunitaria en la producción de alimentos, tras una visita de los inspectores de sanidad de la Unión Europea. En 2005 Gert Christiaens y su padre Jos compraron la fábrica a su anterior propietario, Henri Vandervelden. La Oud Beersel era la fábrica de lambic favorita de Gert durante sus años de universidad y se resistía a la idea de que pudiera desaparecer, por lo que se planteó hacer todo lo que estuviera en su mano para que no sucediera tal cosa. Gert y Jos externalizaron la producción del mosto a la cervecera Boon, siguiendo las pautas de la receta original empleada por la cervecera Oud Beersel. El mosto es transportado en grandes camiones cisterna hasta Beersel, y se almacena en los 124 grandes, viejos y originales barriles de madera de roble (de 600 litros de capacidad), que han sido usados durante décadas en Oud Beersel. Algunos incluso tienen más de 100 años de antigüedad. 
Oud Beersel mezcla lámbicas de uno, dos y tres años de edad para poder elaborar su Oude Geuze. Las lambics más viejas aportan acidez, complejidad, y notas afrutadas a la cerveza, mientras que las más jóvenes continúan fermentando, aportando azúcares para que las levaduras sigan trabando. Con la ayuda de un poco de azúcar introducido durante el embotellado, la Oude Geuze llega a tener una tercera fermentación en botella. Una gran cerveza, que ha logrado numerosos galardones en sucesivas ediciones de los World Beer Awards y los International Beer Awards de Australia, y que consigue unir tanto a los amantes del género, como a los que quieren iniciarse en él, por su elegante acidez que no llega a resultar tan agresiva como en otros exponentes del mismo estilo.




Cata:

Graduación:6º
Temperatura de servicio: Entre 6ºC y 8ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker) o teku.

Aspecto: De tono anarajando bañado con una tímida luz dorada, algo velada, exhibe una buena corona de espuma blanca, bastante persistente, pero con discretos restos de encaje.

Aroma: Destacan en ella las notas cítricas y afrutadas, características en las cervezas fermentadas con levaduras silvestres. Entre las notas de estas características destacan limón y naranja, junto con manzana verde. Se distinguen también notas complementarias terrosas y algo más tímidas de roble.

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo armonioso  y entrada en boca elegante. Destacan los sabores ácidos, con toques afrutados de cítricos y manzana. Terrosa y astringente a medida que avanza el trago, no resulta tan potente ni agresiva como otras geuze. El regusto es limpio, seco y de moderada astringencia. Una de las geuze más agradables de tomar.

Maridaje: Ensalada templada de foie con vinagreta de frutos secos.
Nota: