lunes, 21 de abril de 2014

Le Trou du Diable, cervezas diabólicamente deliciosas


Hace algunas semanas hablé en una de las entradas del blog de una serie de cervezas elaboradas por algunas micros independientes canadienses, que de un tiempo a esta parte están llegando con una frecuencia inusitada hasta el momento. Esto es gracias a la apuesta que se está haciendo desde la distribución e importación de cervezas en nuestro país con las cervezas de calidad que se llevan unos años elaborando en el país vecino de los Estados Unidos, en especial en el área francófona, y más concretamente en la ciudad de Quebec y alrededores. En aquella entrada le tocó el turno a la microcervecera Flying Monkeys. En el caso del presente post me he decidido por hablar de la Troue du Diable, una de las mejores micros que forman parte del mencionado grupo de fábricas canadienses que se están dejando ver por las estanterías de nuestras tiendas y por las neveras de nuestras cervecerías. 

La Trou du Diable es una microcervecera montada en régimen de cooperativa en la ciudad de Shawinigan, en la provincia de Quebec, dirigida por Isaac Tremblay, y que comenzó su trayectoria allá por diciembre de 2005. El nombre escogido para la compañía hace referencia a "Le Trou du Diable" (que literalmente significa "El Hoyo del Diablo" en castellano)  un accidente geográfico de interés turístico de la región, que consiste en una impresionante gruta cavernosa, situada en la parte inferior de la cascada Shawinigan FallsEl nombre proviene de la leyenda popular que aseguraba que este agujero, en apariencia sin fondo, lleva directo al infierno. Situada en St-Casimir, en la provincia de Quebec, al este de Canadá la gruta se encuentra ubicada en el Sistema de CanMatrix. El Trou du Diable en realidad se trata de un caudaloso arroyo de los que sus últimos 980 metros son subterráneos, lo cual lo convierte en el segundo de mayor longitud de Quebec. 
En lo referente a materia cervecera la Trou du Diable ha conseguido ganar numerosos premios y reconocimientos en todo el mundo, como por ejemplo varias categorías de los célebres World Beer Awards en diferentes ediciones, gracias a su talento para mezclar los estilos clásicos de mayor tradición y las cervezas de nueva generación haciendo gala de una gran pericia y cualificación. Al mismo tiempo, su programa de crianza de cervezas en barrica, es motivo de orgullo para la fábrica. Tal y como comentaba, no son pocos los premios logrados por diferentes cervezas de la fábrica, lo que ha llevado a que el mundo cervecero ponga su atención sobre la marca, como muestra representativa del magnífico momento que está viviendo la escena cervecera de la región de Quebec. 



Pero la trascendencia y popularidad de la cervecera no solo ha provenido de las buenas críticas y de los galardones, sino también de la polémica y la controversia, como cuando utilizaron la imagen de una caricatura del exprimer ministro canadiense Jean Chrétien en la etiqueta de su cerveza Shawinigan Handshake satirizando el incidente que tuvo el mandatario con el manifestante Bill Clenett en 1996. Hubo a quienes gustó la irónica osadía, y otros que la criticaron abiertamente. Aún corriendo el riesgo de no ser tomados en serio, la maniobra propagandística funcionó, y ayudó a la compañía a ser más conocida. El propio Jean Chrétien, protagonista de aquel incidente, y natural de Shawinigan, no se mostró incómodo en ningún momento con la polémica etiqueta que incluso llegó a considerar graciosa.
Anécdotas a un lado, la micro canadiense es una de las más prestigiosas de todo el país, siguiendo un poco la estela del fantástico camino trazado por Unibroue y sus cervezas de enorme calidad y reconocimiento internacional. Entre las cervezas del amplio portfolio de Le Trou du Diable destacan por ejemplo: La Bretteuse, la Reserve Jacques Buteux, Le Purgatoire, y la Bar Volo 25 Aniversario, excelentes American Wild Ale, o también la Nez de Poivrot, una barley wine de estilo inglés añejada en barrica de bourbon, o la Buteuse, una grandísima triple de estilo belga, de la que además existe disponible una versión envejecida en barrica.
En la presente entrada incluyo la nota de cata de dos de las referencias que es posible encontrar actualmente en nuestro país. Por un lado tenemos La Morsureuna cerveza de alta fermentación cuya inspiración procede de las más potentes India Pale Ale tan habituales en Estados Unidos, con un perfil predominantemente amargo. Sus 77 IBUS son una clara evidencia de que se trata de una cerveza especialmente pensada para los cerveceros aficionados a las cervezas de fuerte sabor y potente amargor, aunque al mismo tiempo también presenta una clara influencia de las bière de garde francesas, con presencia de notas más dulces y afrutadas. Y por otro lado está la increíble Saison du Tracteur, una cerveza que podría catalogarse como una saison o farmhouse ale de aroma y paladar intensamente afrutados, en la que se reúnen el estilo vanguardista y seductor del Nuevo Mundo, y la tradición y resistencia del viejo continente. Una cerveza refrescante de fácil trago y al mismo tiempo compleja, con tan sólo 6,5º de alcohol. Especialmente pensada para los trabajadores del campo que tras una larga jornada bajo un sol de justicia merecen un descanso para saciar la sed y reponer fuerzas, o en su defecto a los segadores de césped que preparan sus parcelas de cara a la temporada de barbacoas veraniegas.



Graduación: 6,5º
Estilo: American IPA
Temperatura de servicio: 8ºC arpox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker)

Aspecto: De color dorado intenso y ligeramente velada, su corona de espuma es de color blanca, aspecto compacto, y buena amplitud, alcanzando sin problemas los dos dedos de espesor, que le permite dejar abundantes rastros de encaje adheridos al vidrio en forma de aros un tanto irregulares.
Aroma: Cerveza muy aromática dominada principalmente por potentes notas de perfil cítrico, donde destaca el limón, acompañada de notas no menos intensas de levadura, fruta dulce y tropical (mango,melón), hierbas, especias, y terrosas. También existe presencia de notas de grano ligeramente tostado y más tenues de caramelo.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio, con un nivel de carbonatación notable, y que resulta muy agradable y sorprendentemente cremosa en boca, a lo que ayuda su densa espuma. En el paladar se reflejan muchas de las sensaciones percibidas en nariz, destacando la combinación de matices maltosos, donde sobresale un poco más el caramelo, con un ligero punto tostado y el gusto cítrico, que en boca se revela más cerca del pomelo que del limón. También se encuentran presentes numerosos matices afrutados de carácter más dulzón, que ayudan a pronunciar un poco más el papel de la malta y la levadura que se muestran con más fuerza en el paladar. A pesar de ello, es un cerveza bien balanceada donde al final del trago ganan presencia los matices terrosos y especiados y florales con reminiscencias de cardamomo que dejan un amargor notable en el regusto.
Maridaje: Anticucho de pulpo a la brasa.
Nota:





Graduación: 6,5º
Estilo: Saison
Temperatura de servicio: 8ºC arpox.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cata Teku.

Aspecto: De tono anaranjado y con cierto grado de turbidez, presenta una corona de espuma blanca de gran amplitud, aspecto esponjoso, y muy buena retención, que le permite dibujar aros de encaje en el cristal de la copa.
Aroma: Elegantemente afrutada, con notas de fruta tropical, cítricos (como limón y naranja) y manzana verde. Destacan también los aromas especiados como pimienta, hierbas silvestres y la característica levadura, normalmente presente en el estilo. Se deja entrever en el fondo un punto de brett, que le otorga cierto toque asidrado.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio, muy bien carbonatada, tiene una entrada agradable en boca. La levadura en todo momento presente casi hasta al final, acompaña a los matices cítricos, más acusados al comienzo del trago, donde dominan las sensaciones pero sin excesos ni estridencias, y también a una serie de matices herbáceos. El final resulta seco y especiado, logrando una cerveza redonda y refrescante. Muy buen exponente dentro del estilo.
Maridaje: Tosta de bacalao con pimientos del piqullo.

Nota: 






jueves, 10 de abril de 2014

Bad Attitude, los chicos rebeldes de Suiza


Hace algunos meses supe de la existencia de las cervezas Bad Attitude gracias a mi faceta como coleccionista de latas de aluminio, ya que las diferentes referencias de esta micro se presentaban envasadas en latas con diseños gráficos caricaturescos muy originales, que rápidamente captaron mi atención. Aunque he de confesar que mi interés se volcó más tarde en las buenas opiniones vertidas sobre estas cervezas en los foros cerveceros, transformando mi curiosidad inicial de coleccionista en un. 
A pesar de su nombre, no se trata de una cervecera norteamericana o británica. Si nos fijamos en los envases, o visitamos su página web, los textos se encuentran escritos en italiano, pero tampoco estamos hablando de una cervecera del país trasalpino. Se trata de una fábrica de Suiza, ubicada en el sur del país en el cantón del Ticino, donde el italiano es la lengua oficial mayoritaria. Algo que llama poderosamente la atención, dada la imagen proyectada por Bad Attitude, si nos atenemos al tópico de que los suizos son por lo general gente escrupulosamente formal y muy rígidos frente a las normas. No es la que cabría esperar (quizá) para una cervecera helvética. De ahí, posiblemente el nombre, lo que podría hacer pensar en ciertos paralelismos con los escoceses de Brewdog, con esa imagen transgresora y una filosofía exenta de complejos. 

Sobre la cervecera...
En las proximidades de la localidad de Stabio, en el cantón del Ticino, muy cerca de la frontera con Italia, es donde se encuentra la fábrica de cerveza Ticino Brewing Company que es donde se elaboran las cervezas Bad Attitude. 
La cervecera comienza su andadura de la mano de dos apasionados cerveceros: Nicola Betraminelli y Lorenzo Bottoni, que ya acumulaban una larga experiencia en el oficio antes de asociarse. Nicola, elaboraba las cervezas San Martino en Medrisio, mientras que Lorenzo disponía de una pequeña fábrica en Apricale, donde elaboraba las cervezas Birra Nuda. Este último se mudó a Ticino con su mujer, aunque no le atraía especialmente Suiza, pero curiosamente a nivel administrativo las autoridades suizas exigían menos impuestos de cara a emprender un negocio, resultando los trámites más simples y económicos. En 2002 se asocian para fundar la Ticino Brewing Company y elaborar de forma conjunta la gama de cervezas Bad Attitude. De forma paralela también elaboran las cervezas propias que cada uno venía fabricando anteriormente. Las cervezas San Martino se encuentran enfocadas al mercado local, de cara sobre todo a los turistas que visitan la zona y buscan un producto de la región, mientras que las cervezas Nuda son exportadas a Italia
En un comienzo eran 3 las diferentes referencias que componían el portfolio, y decidieron distribuirlas envasadas en formato de lata de aluminio de 33cl., siguiendo la estela de la senda iniciada por algunas craft beer estadounidenses, que están recuperando de nuevo la política comercial de envasar en lata de aluminio con muy buenos resultados. Con el paso del tiempo el número de variedades fue aumentando hasta llegar a las 18 actuales (4 de las cuales serán comentadas en la presente entrada: Dude, Hipster, Kurt, Two Penny), y también comenzaron a ser envasadas en botellas de 33 cl. de forma un tanto achaparrada, similares a las utilizadas por la industria en los años 70, aunque las ilustraciones que decoraban el exterior se mantenían fieles a los diseños utilizados para las latas. La inspiración de las recetas en cualquier caso, parece proceder de las craft beer estadounidenses, con algunas licencias e interpretaciones particulares de algunos de los estilos reproducidos.


Cerveza orgánica de alta fermentación inspirada en las enseñanzas de Timothy Leary, psicólogo famoso internacionalmente por su investigación en el mundo de las sustancias psicodélicas. Se trata de una cerveza un tanto peculiar alejada de los cánones del estilo de una pils, en cuya receta se apoya, para posteriormente incorporar otros ingredientes como naranja y cilantro.

Graduación:7,62º
Estilo: Imperial Pilsner
Temperatura de servicio: 6ºC-8ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso aflautado para Pilsner o vaso de pinta americano (shaker)

Aspecto: De color amarillo pálido y aspecto nebuloso, con una ligera turbidez, forma una capa de espuma blanca y burbuja pequeña, de amplitud media, pero muy efímera, tardando muy poco en desaparecer por completo.
Aroma: Presenta aromas bastante limpios, destacando por un lado las notas maltosas con matices definidos de grano y cereal, y por otra parte notas lupuladas con matices florales y a lúpulos nobles, junto con alguna especia como cilantro. También aparece de forma moderada, el típico matiz metálico tan habitual en este tipo de cervezas.
Sabor y textura: Cuerpo bien contenido respecto a la graduación alcohólica y agradable nivel de carbónico que hace de ella una cerveza de entrada fácil en boca. Alcohol perfectamente camuflado. En el sabor destaca un leve tímido dulzor maltoso, con matices a cereal acompañados de notas cítricas como naranja, florales, terrosas y especiadas, más presentes al final del trago, proporcionando más amargor que sequedad en el regusto, aunque de forma moderada. Refrescante y bien equilibrada. Una cerveza bien hecha y original.
Maridaje: Queso Havarti.

Nota:



Cerveza que toma el nombre y la imagen del célebre icono del movimiento "grunge" y la generación X como fue Kurt Kobain, líder de la extinta banda Nirvana. Se trata de una cerveza especialmente pensada para aquellos consumidores habituales de lager industriales que deciden dar el paso para probar otras sensaciones diferentes transmitidas por otro tipo de cervezas. Está elaborada con maltas inglesas (Maris Otter) y lúpulos de las antípodas (Motueka y Riwaka).

Graduación: 4,3º
Estilo: American Pale Ale
Temperatura de servicio: 6ºC-7ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker)

Aspecto: De color amarillo pálido, casi pajizo y con un tímido velo que la hace traslúcida. Forma una corona de espuma blanca muy porosa, de burbuja grande y con escasa retención, tardando poco tiempo en desaparecer y sin apenas dejar rastros de encaje adheridos al vaso.
Aroma: Cítrica (pomelo), afrutada (fruta tropical) y floral, aunque realmente no es una cerveza muy potente aromáticamente. Se advierte la presencia igualmente de notas de levadura y "harinosas" que recuerdan al pan.
Sabor y textura: Entrada muy suave en boca, con escasa presencia de carbonatación y cuerpo medio-ligero. Entre los sabores destacan los matices de cereal, levadura, cítricos y flores, siendo más perceptibles las notas lupuladas en boca que en nariz, aunque no llegan a traducirse en un regusto amargo de considerable intensidad. No está mal, pero quizás presenta demasiada tibieza en aroma y sabor. Se queda un tanto corta.
Maridaje: Rigatone con salsa amatriciana.

Nota: 
Cerveza que usa la imagen del popular personaje "El Nota" (Dude, en inglés) de la genial película El Gran Lebowski, de los hermanos Cohen, y que interpretó el actor estadounidense Jeff Bridges. Según los propios dueños de la fábrica, no se trata ni de una IPA, ni una doble IPA, sino de una "casi doble IPA" con un cuerpo contundente y maltoso con abundante dry-hopping.

Graduación: 7,51º
Estilo: American IPA
Temperatura de servicio: 8ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker)

Aspecto: De color ámbar oscuro e intenso, y aspecto turbio, aunque deja pasar la luz con birllos ambarinos. Forma una muy vistosa corona de espuma de color amarillento y aspecto cremoso a la par que denso, con muy buena retención y lacing en el cristal bien definido en forma de semicírculos en cada trago. Casi parece una amber ale o una IIPA.
Aroma: Destacan en primera instancia abundantes e intensas notas lupuladas con matices a pino, resina, flores, cítricos como el pomelo y fruta, mucha fruta (mango, fruta de la pasión). Combinadas con las notas maltosas presentes en segundo plano, como caramelo y galleta, le dan un carácter global dulzón y afrutado a la cerveza.

Sabor y textura: Cerveza con cuerpo robusto y peso en boca, con el alcohol bien sujeto. Su textura aterciopelada la hace más bebible. Gusto predominantemente dulce, con predominio de notas a caramelo y mermelada, acompañadas de fruta tropical y cítricos (estos últimos de una forma más tenue). Regusto moderadamente amargo. Cerveza muy rica y agradable de beber para los aficionados a este tipo de cervezas, aunque sobresalga un poco por exceso el caramelo en boca, y no se pueda considerar una American IPA muy ortodoxa.
Maridaje: Fajitas de ternera marinada con guarnición de cebolla y pimientos.

Nota:

Cerveza cuyo nombre se inspira en el precio que se pagaba por las porter en Inglaterra durante el siglo XVIII, cuando eran inmensamente populares. Elaborada con tres tipos diferentes de lúpulos Chinook, Amarillo y Willamette.

Graduación:8,1º
Estilo: Imperial Porter
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano o shaker.

Aspecto: Muy oscura y opaca, de un color cercano al negro. Forma una capa de espuma marrón , de aspecto esponjoso, con buena amplitud, decente retención y abundante lacing, aunque un tanto irregular.
Aroma: Destacan los matices torrefactos, como chocolate negro principalmente, caramelo quemado, melaza y algo más tenue de café y vainilla. También se aprecian notas florales y resinosas aportadas por los lúpulos, aunque no de una forma tan evidente ni potente como en las black ales o ipa porters.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio, un poco inferior a lo esperado dado el estilo y la graduación alcohólica. Destacan en un comienzo los matices torrefactos vinculados al tostado del grano, como café, para poco a poco ir ganando terreno el chocolate negro, acompañados de otros matices maltosos como caramelo quemado. La aparición de las notas florales combinadas con el torrefacto, provoca la aparición hacia al final de matices que recuerdan al regaliz. Final con ardor por el alcohol y de carácter amargo y seco, de larga duración y potente retronasal.
Maridaje: Cottage Pie (pastel de carne inglés).

Nota: 

domingo, 6 de abril de 2014

Leffe Royale, la más tímida y elegante de la familia


Hace un par de décadas el panorama cervecero en España no ofrecía el esplendor fulgurante ni la efervescencia de la actualidad. En esos años donde comenzó a fraguarse mi pasión por la cerveza, una de las pocas muestras que llegaban hasta tierras ibéricas del salto cualitativo que representaban las cervezas belgas, eran las cervezas de abadía Leffe. Hoy en día, se han quedado relegadas a un segundo plano, para muchos de los que formamos parte de este mundo, tras haber degustado infinidad de cervezas del género con una calidad extraordinaria. Pero particularmente para mi ocupan un lugar especial en mi corazón cervecero, quizás por nostalgia, al tratarse de una de las primeras cervezas de abadía que he bebido en mi vida, o quizás por ser responsable de mi particular idilio con las cervezas de abadía, uno de mis estilos preferidos junto con las saison. Cada vez que iba a una gran superficie o cervecería especializada donde podía encontrarla me dedicaba a probar cada una de las variedades diferentes de la marca con las que me iba topando: la Blond, la Bruin, la Tripel, la Radieuse... todo un universo de sabores totalmente diferentes a lo que había probado hasta entonces. Con el paso del tiempo y tras probar las trapenses y otras cervezas de abadía, he de confesar que las tuve un tanto olvidadas hasta esta misma semana, momento en el que descubrí por casualidad una variedad inédita, la Leffe Royale, al parecer la más tímida y esquiva de todas las producidas por Leffe, a juzgar por la información que he recibido al respecto y  es que he de confesar, que no había reparado en ella, a pesar de gozar de una presentación vistosa que la diferencia claramente del resto de las referencias que forman parte del portfolio, con su elegante etiqueta de color oro y negro. Una excusa perfecta para que me decidiera a que tan ancestral cervecera tuviese su hueco en mi particular cerveteca con un pequeño homenaje a través de este post.


Un poco de historia...
Leffe, es sin duda una de las fábricas de cerveza de abadía más conocidas de toda Bélgica. La cervecera se encuentra ubicada en el margen derecho del Mosa, un río que discurre al sur de la pequeña ciudad de Dinant, en la provincia de Namur, la capital de Valonia. La abadía de Leffe tiene su origen en el año 1152 cuando se construye la abadía de Notre Dame en las cercanías de la unión entre el mencionado río Mosa y el Leffe, que a la postre fue el nombre que terminó recibiendo la abadía al comienzo del siglo XIII. Las primeras reseñas históricas en las que aparece alguna mención a la cervecera de la abadía datan de 1240, cuando los monjes elaboraban cerveza tal y como era costumbre en la época, utilizando ingredientes naturales procedentes de la región y siguiendo las instrucciones de una receta transmitida de monje a monje, generación tras generación. La cerveza elaborada en los monasterios de la Edad Media, no sólo eran muy nutritivas y formaban parte de la dieta habitual de la comunidad monástica y los fieles y peregrinos que acudían a las abadías, sino que además era una eficaz medida para mantener a raya las enfermedades derivadas de la insalubridad de las aguas.


Como sucede con la práctica totalidad de las abadías-cervecerías belgas, la historia de la abadía de Leffe no ha estado exenta de acontecimientos trágicos. A comienzos del siglo XV, por ejemplo fue azotada por la peste, llegando a fallecer el abad y siete monjes más de la abadía a causa de la terrible enfermedad que asoló Europa en aquella época. Años más tarde, en 1460, el abad de la abadía de nuevo falleció por causas no naturales. Murió ahogado a causa una devastadora inundación que afectó al monasterio. Más adelante no fue una enfermedad ni una inundación, la que marcó el destino de la abadía, sino el asedio que sufrió la vecina ciudad de Dinant por el rey Carlos I de Valois, en el que perdieron la vida gran parte de sus habitantes, tras el cual, sus tropas saquearon e incendiaron la abadía. En el siglo XVIII fueron los húsares de Hungría, brutales mercenarios, que no mostraron respeto alguno por el carácter sacro del edificio religioso de la abadía, cuando fueron "hospedados" en el propio monasterio en 1735, llegando a saquear todo lo que encontraron a su paso y destrozar literalmente las reservas de cerveza.

Posteriormente llegó la Revolución Francesa y las consecuencias para la Iglesia fueron nefastas. El nuevo gobierno rechazó conservar el estatus de privilegio que ostentaba la Iglesia, y expropió el patrimonio que se encontraba en manos de los monasterios y conventos. Así en 1796, la abadía fue declarada patrimonio del estado francés, comenzando una etapa de difícil supervivencia caracterizada por sucesivos cambios de propietario, lo que afectó de forma crítica a la fabricación de cerveza hasta el año 1809, momento en el que se puso fin a la actividad cervecera de la abadía.


En febrero de 1937, la abadía de Leffe fue declarada edificio de interés histórico, pero ello no evitó que durante la II Guerra Mundial el ejército alemán invasor utilizara el material de metal de la cervecera para fundirlo y fabricar armamento y munición.
Tras el armisticio, ya en la década de los 50, el abad de la abadía se reunió con un cervecero que operaba en Bruselas, Albert Lootvoet, para reanudar la actividad de la cervecería de la abadía, recuperando la tradición de las cervezas allí elaboradas durante siglos, utilizando las misas recetas. Más adelante la cervecera del Sr. Lootvoet fue adquirida por la gran compañía internacional Interbrew, propietaria entre otras marcas, de Hoegaarden, la célebre cerveza blanca de trigo belga.

Actualmente, Leffe pertenece al gran grupo cervecero AB Inbev, y aunque ya no se fabrica en la propia abadía, el conocimiento cervecero atesorado por la abadía durante siglos se ha mantenido, plasmándose en cada una de las cervezas que salen de la fábrica. Como homenaje a los siglos de tradición cervecera de la abadía de Leffe, en Dinant se encuentra abierto al público el museo de Leffe. 
De todas las variedades de Leffe personalmente llegué a probar la Blond, la Bruin, la Vieillé Cuvée (en mi opinión la mejor de todo el portfolio), la Tripel, la Radieuse, y la Kerst (la edición especial de Navidad). La Royale, inédita hasta hace unos días para mi, es la protagonista de la entrada de hoy con su nota de cata comentada a continuación.

Cata:



Graduación:7,5º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Cáliz de abadía.
Aspecto: De tono ambarino intenso, no presenta sedimento, ni traza de levadura. Genera una abundante capa de espuma blanca, que mengua con rapidez hasta quedarse en un dedo de espesor que sobrevive hasta casi apurar la copa, dejando restos de encaje en la copa.
Aroma: El aroma de carácter dulzon está dominado por una mezcla de notas florales, afrutadas (fruta tropical como piña y banana) y de cereal, con algunas notas más moderadas de levadura, y lúpulo que pone el contrapunto.
Sabor y textura: De cuerpo medio y textura cremosa, que recuerda al sirope por su marcado sabor dulce con el que comienza el trago, es una cerveza que consigue un buen balanceo del gusto, aunque quizás podría haberle dado más recorrido y protagonismo a los lúpulos, que aún estando presentes en mayor medida que en otras cervezas de la marca, están sujetos por los más intensos matices maltosos como caramelo y azúcar candi, y las notas afrutadas de banana. Finaliza con más sequedad que amargor, y un punto especiado, quizás cilantro o tal vez pimienta. Una buena cerveza, a la que sin embargo se le podría haber sacado más partido.

Maridaje: Perdiz estofada con pastel de patata.
Nota