miércoles, 25 de junio de 2014

Ruta cervecera por Valonia (parte II): Brasserie de Ecaussinnes y Tournai.


La segunda etapa del primer día del Beertour por Valonia (patroncinado por Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia: http://www.belgica-turismo.es/accueil/es/index.html) me llevó a visitar otra cervecera de la sureña provincia de Hainaut, la brasserie de Ecaussinnes, de la que ya conocía con antelación  alguna de sus cervezas de la serie Ultra, y su particular y sorprendente Cookie Bier, que descubrí en el pasado Belgian Beer Weekend de Bruselas en Septiembre del año pasado y que muchos se atreven  a calificar como una "speculoos" hecha cerveza. Tras la visita a la brasserie de Ecaussinnes, el programa me llevaba a pasar la noche en la bella ciudad de Tournai, no sin antes disfrutar de algunos de sus encantos.

Brasserie de Ecaussinens

Cartel de hierro forjado que dejaba claro dónde me encontraba.

Antaño, muchos años atrás en la pequeña localidad valona de Ecaussinnes d'Anghien, situada al norte de la provincia de Hainaut, 30 kms. al noroeste de Charleroi, llegaron a existir hasta 6 fábricas de cerveza, dentro de las más de 3500 que había repartidas por todo el territorio belga, lo que nos hace tener una idea, de cómo la tradición cervecera llegó a estar extendida por todo Bélgica antes de las dos grandes contiendas bélicas del siglo XX, que afectaron profundamente a la población belga. Una de estas 6 fábricas de cerveza locales, fue la Brasserie des Carrières, que comenzó a fabricar cerveza a finales del siglo XIX. Las cervezas allí elaboradas, se comercializaron bajo el nombre Ultra hasta 1970, año en el que se transfirió la producción a otra fábrica, la Brasserie du Progrès, sin llegar a cosechar un gran éxito, debido a que surgieron problemas con la calidad de las cervezas en la nueva factoría, a causa del agua que era totalmente diferente, lo que provocó la paralización e la producción de Ultra. 

Caldera de maceración de acero inoxidable utilizada en la fábrica.

Así transcurrieron cerca de 30 años hasta 1999, momento en el Hugues e Isabel van Poucke, tomaron la decisión de montar una fábrica de cerveza artesanal e independiente en unos terrenos de su propiedad, en los que había construida una especie de antigua granja fortificada, que había sido restaurada por ellos mismos, dotándola de un encanto rústico, y que años antes había llegado a pertenecer a diferentes e importantes familias y firmas, como por ejemplo la Compañía Nacional de Teatro de Francia, la Comedie Français. Para comenzar a funcionar, la cervecera se hizo con una serie de equipos utilizados anteriormente en una cervecera de la República Checa que pasó a mejor vida. La primera cerveza en esta nueva etapa de la cervecería de Ecaussinnes se lanzó al mercado en la primavera del año 2000, y la idea fue conservar el antiguo nombre de Ultra para la gama de cervezas producidas en honor a las antiguas cervezas elaboradas por la primigenia fábrica local. Sin embargo el nombre por el que es conocida la cervecería continúa siendo Ecaussinnes, tomando el nombre de la población donde se encuentra. Etimológicamente el nombre de la pequeña localidad procede del latín scalcina, que no quiere decir otra cosa que piedra caliza, y es que Ecaussinnes es conocida en la región por su actividad minera y el trabajo sobre la piedra desde hace siglos.

Los fermentadores de acero inoxidable y gran capacidad que utilizan para la fermentación. Se encuentran impecables.

En 2012, un hombre de negocios chino, el mayor importador actual de cervezas belgas en China, visitó la fábrica y quedó gratamente sorprendido por la calidad de la cerveza, lo que provocó que más adelante hiciera una oferta al propietario. Finalmente la cervecera fue adquirida por un holding de capital chino y francés, dejando un 5% de participación al propietario original, el Sr. van Poucke. Durante los últimos meses, las exportaciones han aumentado, destinando una importante parte al mercado chino, y está previsto que continúen aumentando la producción para poder atender a sus nuevos clientes orientales, por lo que tanto instalaciones como personal se encuentran en plena fase de evolución y crecimiento. No se trata de la primera cervecera belga en la que los chinos han puesto interés. De hecho, a lo largo del viaje, fue una constante en la mayoría de las fábricas que visité, siendo uno de los comentarios más repetidos. Del mismo modo recientemente la fábrica estableció una asociación con otra brasserie belga bien conocida como es la Binchoise, produciendo en la actualidad la fábrica de Ecaussinnes para ellos, ante las también crecientes necesidades de producción que está adquiriendo la Binchoise. La maquinaria empleada para las distintas etapas del proceso de elaboración, desde la maceración hasta el envasado, está totalmente renovada, y se encuentra impecable de uso. Algo que salta a la vista fácilmente durante la visita. Además se ha informatizado al máximo el control de progreso del proceso de elaboración, y automatizado algunas de las fases como la de embotellado.

Detalle de la colocación de la chapa en la cadena de embotellado en pleno funcionamiento.

Hasta el momento la fábrica elaboraba 4000 Hl. anuales de una variedad compuesta por una veintena de referencias, algunas de las cuales son dirigidas directamente al mercado norteamericano o al chino. Pero los objetivos marcados para el futuro de cara a incrementar las exportaciones y atender la creciente demanda son muy ambiciosos, por lo que existe un programa que permitirá aumentar estos 4000 Hl. sustancialmente en poco tiempo. En Europa, más allá de las fronteras belgas, las cervezas que podemos encontrar de la marca son principalmente las de su sello "Ultra", y que tuve la suerte de degustar junto a Thomas Fadel que nos atendió amablemente durante la visita a la fábrica, y que intentó en todo momento hablar en español. Otras cervezas elaboradas por la fábrica son las pertenecientes a la gama "Florilège" (que pueden ser encontradas en algunas tiendas especializadas del país)en las que incluyen flores como el hibisco, el pensamiento, o la rosa como un ingrediente más, logrando un producto original y singular.  De hecho, todas las recetas de la brasserie se encuentran celosamente guardadas, e incluyen ingredientes considerados secretos, claves para la elaboración de cada una de las referencias de su catálogo. A pesar de que intenté en algún momento obtener más información acerca de las especias o de las frutas que intervienen en el proceso de elaboración de sus cervezas, la respuesta, acompañada de una amplia sonrisa,  siempre fue la misma... es "secreto".

Pack con las cervezas de la serie Ultra con el que me obsequió Thomas Fadel.

Las cervezas del sello "Ultra" son:

-Ultra Ambrée, una amber ale de estilo belga son 7º de alcohol, cobriza y caracterizada por los aromas maltosos, dulces y afrutados, y su final mezcla de sequedad y suave amargor.
-Ultra Fraiche, una blond ale de bajo contenido alcohólico. Con tan sólo 3,5º de alcohol, algo nada usual entre las cervezas belgas de alta fermentación, posee un gusto muy suave a malta, levadura y azúcar candi.
-Ultra Soif, se trata de una blond ale refrescante, con sólo 5º de alcohol, que recuerda a las blanche de trigo belgas. Con un gusto a cereal y levadura, y algunas notas de especias resulta también cítrica gracias a la presencia del lúpulo. Es la alternativa como cerveza de sesión, a la Ultrablonde, que es más alcohólica.
-Ultrablonde, una strong golden ale belga con 8º de alcohol, que son perceptibles en aroma y sabor, y en el cuerpo desarrollado en boca. Se caracteriza por un pronunciado carácter maltoso, y abundantes notas afrutadas.
-Ultrabrune es una cerveza que podríamos catalogarla como una scotch ale, género bastante desarrollado en Bélgica gracias a la permanencia en territorio belga de soldados escoceses durante la II Guerra Mundial, y tras la liberación de los nazis, trayendo consigo algunas de sus costumbres y sus cervezas. Es la más fuerte de todas sus cervezas, con 10º de alcohol. Aromática, compleja y alicorada es una cerveza con matices a malta, caramelo quemado, grano torrefacto, café y naranja amarga.
-Ultradélice, se trata de una strong dark ale con 8º de alcohol, caracterizada por su gusto dulzón y fuertemente especiado gracias a la canela y la nuez moscada entre otras especias incluidas en la elaboración.

Degustando la cerveza Ultramour, la cerveza del amor.

-Ultramour, sin duda la más singular de la gama Ultra, y la más conocida en la región, ya que es servida durante la celebración de la "Gouter Matrimonial", una fiesta local destacada, en la que los solteros de la región se reúnen para encontrar pareja. Al parecer, la cerveza facilita que fluya el enamoramiento, gracias a la mezcla secreta de sus 3 tipos de frutos rojos diferentes y zumo de limón entre otros ingredientes. He de reconocer que no es una cerveza especialmente indicada para los más ortodoxos cerveceros, pero también es cierto que el gusto es muy agradable, y hay algo en ella que incita a continuar bebiéndola. Tiene un marcado gusto dulce y afrutado, dominado por diferentes matices de frutos rojos y del bosque, y una ausencia total de amargor. Deja poco rastro sensorial de lo que es una cerveza, pero en verdad logra encandilar. La fábrica también elabora un licor a partir del mosto base de esta cerveza.

Otras cervezas especiales que elabora la brasserie son:

-La Cookie Bier, una strong pale ale, muy dulce y fuertemente especiada con notas a canela, cacao, vainilla y nuez moscada, que hace recordar a las célebres speculoos, la galleta más emblemática y tradicional por excelencia de Bélgica.

-La Loubecoise, una strong dark ale con 8º, muy particular dedicada a la región francófona canadiense, por lo que incluye jarabe de arce entre los ingredientes de elaboración. Posee intensos matices afrutados como higos y pasas, y también a melaza y especias.

Y dos cervezas para la temporada navideña: la Xmas Blonde y X-mas Brune con 8º de alcohol respectivamente, y en las que destacan los matices dulces y especiados tan típicos de las cerveza belgas de inverno.


Aspecto exterior de la cantina de la fábrica.

Por último hay que mencionar que la brasserie dispone de una cantina-restaurante de gran amplitud, que permite albergar banquetes, celebraciones y convenciones de empresa. Lamentablemente en el momento de mi visita se encontraba cerrada. Los planes de futuro a corto y medio plazo es crear un centro de acogida para visitantes, con un nuevo restaurante y un ampliado aparcamiento, dentro de los planes de expansión que está acometiendo la brasserie en la actualidad.

Ficha resumen: 
Nombre: Brasserie de Ecaussinnes 
Año de creación: 1999 (lanzamiento de la primera cerveza en 2000)
UbicaciónEcaussinnes d'Anghien
Webhttp://www.brasserieecaussinnes.be/
Cervezas: Ultra Ambrée, Ultra Soif, Ultra Fraiche, UItrablond, Ultrabrune, Ultradélice, Ultramour, Cookie Beer, Loubécoise, X-mas Blond, X-mas Brune, Florilège de Pensée, Florilège de Rose, Florilège de Sureau, Florilège d'Hibiscus. 
Permite visitas: Sí, con reserva previa.
Ciudad visitable en las proximidades: Mons.

Tras la visita a la brasserie de Ecaussinnes me dirigí hasta la bella ciudad de Tournai, donde me alojaría hasta el día siguiente.

Tournai...
Panorámica de la ciudad de Tournai con la catedral y el Beffroi al fondo.

Tournai, ciudad milenaria que llegó a ser la primera capital de Francia, conocida como la ciudad de los 5 campanarios, es una de las ciudades más importantes de la provincia de Hainaut, siendo cabeza de partido y sede del obispado de Tournai. Fundada hace más de 2000 años es una de las ciudades más antiguas de Bélgica, lo que queda manifiesto a través de su rico legado arquitectónico y artístico, convirtiéndola en una de los lugares más interesantes que visitar del país. 

Detalle de los bellos edificios que rodean la Gran Place.

Los principales atractivos de la ciudad se encuentran muy próximos entre sí. Por un lado tenemos su Grand Place, de singular belleza, que curiosamente tiene forma triangular. Centro neurálgico de la ciudad , se sitúa sobre el que era un antiguo cruce de caminos que llevaban a las poblaciones más importantes de la zona como Lille o Colonia, por poner algunos ejemplos. 

La estatua dedicada a la heroína local Christine de Lalang con la iglesia de Saint Quentin al fondo.

En el centro de la plaza se encuentra la estatua, desde 1863, dedicada a la heroína Christine de Lalang. tallada por el artista local Aimable Dutrieux. Christine se encargó de encabezar la defensa de la ciudad de Tournai, cuando fue sitiada por el ejército imperial español en 1583. El conjunto arquitectónico de la plaza resulta especialmente llamativo gracias a la belleza de muchos de sus edificios, por lo que resulta un auténtico placer poder tomar algo tranquilamente en alguna de sus terrazas, mientras que cae el sol al atardecer.

Otra panorámica de la plaza con el espectacular Beffroi al fondo.

En la misma Grand Place, por encima de todos los edificios que la rodean, destaca en uno de sus vértices el gran campanario de Tournai, o también conocido como Beffroi, el más antiguo de todo Bélgica y que data de 1287.Utilizado en el pasado para dar la alarma a la población ante la proximidad del enemigo durante las contiendas bélicas, también ha servido de prisión, reloj, y como archivo de la ciudad, donde fueron guardados los documentos históricos más importantes de Tournai. Es posible subir sus 257 peldaños hasta la cima situada a 72 metros de altura, desde donde se puede contemplar una gran vista. Pero sin duda el monumento más emblemático de la ciudad es su imponente catedral coronada por cinco torres de gran envergadura

La imponente catedral con el andamiaje de los trabajos de restauración.

De estilo gótico predominantemente (aunque lo combina con el románico), y construida durante la primera mitad del siglo XII, goza de unas dimensiones impresionantes. En el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y actualmente es uno de los principales reclamos turísticos de la región. 

Fachada norte de la catedral.

Es posible visitar su interior, pero lamentablemente, al llegar a la ciudad por la tarde fuera de horario, y por los trabajos de restauración del edificio (que comenzaron en 2006) no me fue posible realizar una visita que sin duda habría dejado una profunda huella en lo que dejó tras de sí este tour por Valonia.  

Uno de los muchos detalles en bronce y hierro forjado que abundan en el centro.

Son muchos los rincones con encanto los que pueden ser descubiertos paseando por esta ciudad y aparte de los principales lugares de interés mencionados también se pueden visitar la iglesia de Saint Jaques que acogía a los peregrinos que iban camino de Santiago, o la de Saint Quentin o el Museo de Arte de la ciudad que alberga obras de artistas de la talla de Rubens o Van Gogh entre otros.

Calle con encanto en los alrededores de la Grand Place.

En cuanto al ocio, cabe destacar los cafés y las terrazas de la Grand Place, y los pubs y cervecerías de la plaza Quai de Marché du Poissons y alrededores junto al río Scaldis, como La Fabrique, o el Cafe des Arts, uno de los mejores lugares de la ciudad para disfrutar de las cervezas belgas.

St. Martin Blonde en una de las terrazas de la Grand Place de Tournai al atardecer.

Particularmente opté por disfrutar de la especial vista que ofrecían las terrazas de la Grand Place, donde pude disfrutar de una las cervezas locales más populares como la St. Martin Blonde, elaborada por la brasserie Brunehaut, en funcionamiento desde 1890, en la pequeña localidad del mismo nombre. La historia de la fábrica se remonta hasta la Edad media en la ciudad de Tournai, cuando la cerveza era de gran ayuda como alimento y para evitar las enfermedades provocadas por las aguas insalubres, motivo por el que la Abadía de Saint Martin, recibió el permiso para la fabricación de cerveza por parte del obispo. La cerveza estuvo unida a la abadía hasta 1793, cuando a causa de las oleadas violentas contra el clero y los edificios eclesiásticos provocó la destrucción de la abadía, aunque se pudieron salvar importantes documentos, como por ejemplo las recetas secretas utilizadas siglos atrás para la elaboración de cerveza. En 1890 estas recetas permitieron la reanudación de la fabricación de cerveza de mano de la brasserie de Brunehaut, que en la actualidad continúa fabricando un total de cuatro diferentes referencias de abadía, usando las mismas recetas que emplearon los monjes de la Abadía de Saint Martin de Tours siglos atrás. Entre ellas se encuentra esta blonde, de atractivo aspecto con una espuma de gran retención y matices a levadura, cítricos, banana, piña y un punto especiado, muy bien engarzados, consiguiendo una cerveza de cuerpo medio y sensación redonda en boca, que me convenció personalmente.

Aspecto interior del restaurante Les Enfants Terribles.

Para cenar, tenía reservada una mesa en el moderno y céntrico restaurante Les Enfants Terribles (Rue de l'Yser 35http://www.enfants-terribles.be/), situado a escasos 50 metros de la Grand Place, donde pude disfrutar de una buena atención y una cocina exquisita, por un precio asequible, servida en un ambiente relajado, y con un punto lúdico de pop-art, y donde además el chef Antonio es español. Cuánto talento exportamos al exterior en materia gastronómica! Aparte de un aperitivo original de cortesía compuesto a base de unos snacks de producción propia con sabor a queso que estaban realmente ricos y una Hoegaarden, todo un clásico entre las blanche belgas, cené uno de los apetitosos platos principales de la carta, y más populares del restaurante. Una recomendación del propio chef.

El delicioso plato que cené: l'onglet de boeuf con salsa de burdeos y trufa. 

El L'onglet de boeuf bordelaise truffé que podéis contemplar en la imagen. Una auténtica delicia para el paladar para aquellos amantes de las carnes rojas. Cerca de 300 grs. de carne de buey, suave como mantequilla, jugosa y sabrosa con una salsa oscura, dulce y de gran sabor, a base de burdeos y trufa, que no lograba ocultar la calidad de la carne. Acompañada de un cuenco de las tradicionales y riquísimas patatas belgas y una pequeña ensalada, fue un gran final para la primera jornada del viaje.

Exterior del Hotel Álcantara, donde me alojé.

El hotel donde finalmente me alojé fue el céntrico Hotel Álcantara (2 rue des Bouchers Saint-Jacqueshttps://www.hotelalcantara.be/tournai/), situado a 150 metros escasos de la Grand Place, donde cada habitación recibe el nombre de un pintor. En mi caso yo me alojé en la "chambre Pissarro". Un hotel a tener en cuenta por su ubicación, su encanto, con un coqueto jardín y patio exterior, y el cuidado desayuno que preparan.

La siguiente etapa era la ciudad de Mons,  y la brasserie de St. Feuillien, de las que hablaré en el próximo post.

jueves, 19 de junio de 2014

Ruta cervecera por Valonia (parte I), Brasserie des Légendes





Los seguidores habituales del blog habrán comprobado durante los últimos días, que el ritmo de publicación se ha visto un tanto paralizado. Ello es debido a que durante la semana pasada estuve realizando un viaje patrocinado por la Oficina de Turismo Belga de Bruselas y Valonia (www.belgica-turismo.es), que recorría el sur del país, visitando algunas de las cerveceras (brasseries en francés) más relevantes de Valonia. 

Valonia, a pesar de ser la mitad de Bélgica más desconocida, esconde en su corazón, ciudades llenas de encanto y belleza, con una atractiva agenda cultural y además se encuentra plagada de decenas de brasseries que elaboran cervezas de gran calidad y reconocido prestigio, siendo algunas de ellas como las trapenses Rochefort o Chimay, verdaderos centros de peregrinaje para los amantes de la cerveza procedentes de diferentes partes del mundo. 

En realidad todo Bélgica es un país que merece la pena visitar, pequeño en extensión, pero grande en riqueza cultural y gastronómica, que puede hacer las delicias de todo buen viajero y amante de la buena mesa.




El primer día del viaje me llevaba directo del aeropuerto de Bruselas a Tournai, ciudad nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias a su impresionante catedral, cuya silueta coronada por sus imponentes cuatro torres, domina la panorámica del centro de la ciudad, y al colosal campanario situado en un extremo de su bella Grand Place. A mitad de camino se encuentra la ciudad de Ath, famosa por ser conocida como la ciudad de los gigantes, y sede de la "mitad" de la cervecera Les Légendes, la primera visita cervecera del viaje marcada en el programa.



Brasserie des Géants (Brasserie Les Légendes)...
La región que se encuentra alrededor de la ciudad de Ath, es el hogar de más de una cervecera. Desde la Edad Media, Ath  ha sido especialmente popular por su desfile anual de gigantes (denominado "Ducasse") en el que el gigante Goliath, conocido en el dialecto local como "Gouyasse", con 4 metros de alto y 126 kgs. de peso,  dirige la comitiva acompañando a charangas y otros parientes suyos de colosal tamaño a través de las calles de la ciudad, junto con un buen número de carrozas ricamente adornadas y de lugareños ataviados con los trajes tradicionales. Por tanto no sorprende que esta región sea conocida como la tierra de los gigantes. En honor a esa fama, una de las cerveceras de la región fue bautizada en su momento como la Brasserie des Géants (Cervecera de los Gigantes, en castellano), ubicada en la localidad vecina de Irchonwelz


Aspecto exterior del castillo que alberga la cervecera.

Con un nombre como este el hogar de la cervecera no podía ser otro que un edificio de grandes dimensiones. Así la Brasserie des Géants se asienta sobre los restos de un antiguo castillo fortificado del siglo XII, el castillo de Irchonwelz, restaurado y rehabilitado con el propósito de albergar la cervecera, con un pórtico de entrada lo suficientemente alto como para poder dejar entrar a los gigantes. Sin duda, un enclave único, que dota al lugar de una atmósfera medieval y pintoresca, a pesar de que los interiores son totalmente modernos.


Un antiguo carruaje usado para el transporte de la cerveza antaño, decoraba el patio interior de la cervecera.

La historia de la cervecera es relativamente reciente, partiendo del año 2000, cuando dos jóvenes "urchons" (la forma en la que los lugareños son conocidos cariñosamente en la región), Pierre Delcoigne (un joven graduado en la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Universidad Católica de Lovaina) y su esposa Vinciane Wergifosse, decidieron fundar la cervecera en el castillo de Irchenwelz, que adquirieron anteriormente en 1997. Tras la rehabilitación del antiguo castillo, que duró dos largos años, lanzaron en agosto de 2000 su primera cerveza, la "Gouyasse", coincidiendo prácticamente con la celebración del desfile de los gigantes el cuarto fin de semana de cada mes de agosto.

La Brasserie des Geants nació como una cervecera familiar independiente, y aún continúa siéndolo, cuya filosofía es el respeto por las tradiciones de la tierra, y la calidad de sus materias primas, como por ejemplo la malta de la cebada procedente de la granja familiar de Beauregard, situada a 30 kms de la fábrica, y de la maltería de Beloil, también de la región, y que es empleada para elaborar cada una de las cervezas del portfolio de la marca, ofreciendo en definitiva una cerveza natural y autóctona. Entre los ingredientes utilizados también destaca la calidad del agua procedente de los acuíferos de la región país de Ath y del área montañosa de Ellezelles. Se trata de un agua de gran pureza rica en minerales como calcio y magnesio y muy baja en nitratos. Los lúpulos por su parte son importados de Alemania y Rep. Checa, principalmente.

El proceso de elaboración consta de varias fases que se repiten en cada una de las cerveceras, con algunas variaciones. 

En un primer paso se realiza la maceración, un proceso en el que la malta, anteriormente molida, se mezcla con agua caliente de forma progresiva, en un gran recipiente destinado a tal propósito, una cuba de maceración, hasta formar una sopa espesa de cereales. Las adiciones de agua se realizan de forma progresiva en diferentes pasos, alcanzando la mezcla diferentes temperaturas durante distintos lapsos de tiempo, con el objetivo de hacer trabajar a las diferentes enzimas, que son capaces de transformar el almidón del grano en azúcares fermentables. 


Durante mi visita tuve la oportunidad de ver a los operarios en plena acción.

Tras varias horas de reposo se obtiene un mosto dulce de color variable dependiendo de las maltas empleadas en la maceración, que es filtrado con una plancha metálica agujerada por finas hendiduras, que permite separar el grano y otras impurezas del mosto. Los restos de la pasta formada por la el grano de la malta molido y mojado es retirado y posteriormente dado como pienso de alimento para el ganado, y el mosto es transferido a una caldera de cobre, donde se lleva a cabo la fase de cocción.


La brasserie es una de las pocas que continúa utilizando calderas de cobre en la región.

Durante la fase de cocción el mosto es calentado en la caldera hasta temperaturas de ebullición, con el objeto de esterilizar el mosto. Durante esta fase y en diferentes etapas se añaden las diferentes variedades de lúpulo para aromatizar, y balancear el mosto, dotándole de mayor o menor amargor, en función del momento en el que se produzca la adición del lúpulo. A partir de esta etapa en adelante, es imprescindible una asepsia total para evitar las contaminaciones bacterianas que puedan afectar al mosto, y por tanto al sabor final de la cerveza. Todos los pasos posteriores por tanto, se realizan con instrumental (conducciones, maquinaria y tanques) esterilizado. 

Tras la cocción, el mosto debe ser enfriado  a gran velocidad hasta una temperatura de 20º, para evitar infecciones bacterianas, y al mismo tiempo lograr que el mosto se encuentre a la temperatura óptima para que la levadura pueda trabajar.  La refrigeración se consigue a través de un intercambiador de placas. El mosto hirviendo fluye a través de unas placas de acero inoxidable que son enfriadas por el flujo de agua fría.

Todavía el líquido con el que se trabaja en la cervecera no se puede llamar cerveza, ya que carece de alcohol. Una vez que el mosto es enfriado, es transferido a fermentadores de acero inoxidable de 70 Hls. de capacidad, donde se añade la levadura, para que de comienzo la fermentación, proceso por el cual, los azúcares fermentables del mosto son transformados en alcohol y dióxido de carbono. Una vez inoculada la levadura en el mosto, esta se multiplica durante las primeras 8 horas, y después comienza a realizar la fermentación. Después de 5 días se puede dar por finalizada la primera fermentación y ya tenemos cerveza.

A continuación la cerveza pasa a la fase de custodia o guarda, en cual la cerveza es enfriada en tanques cilindrocónicos de "lagering" de 140 Hl de capacidad, a 1°C. Esta reducción drástica de la temperatura permite la decantación de las levaduras presentes en la cerveza .Esta fase de maduracion se prolonga durante 15 o 20 días en el interior de los tanques.

Finalmente, llega el momento del envasado de la cerveza en barril o botella. Antes del embotellamiento se añade azúcar a la cerveza, para que esta pueda desarrollar una segunda fermentación en el interior de la botella.


Ver funcionar la cadena de embotellamiento y etiquetado es todo un espectáculo.

La cadena de maquinaria encargada del llenado de las botellas, colocación de la chapa, y pegado de la etiqueta, permite una velocidad de producción de aproximadamente 3000 botellas por hora. Finalmente la cerveza es almacenada a la espera de ser servida en un almacén refrigerado y mantenido a temperatura constante de bodega, durante todo el año, lo que permite que la cerveza se mantenga en óptimas condiciones hasta que sale de la fábrica.

El almacén se encontraba prácticamente al máximo de su capacidad con cajas y barriles apilados hasta el techo.

Las cervezas producidas por la fábrica son:

La Gouyasse, la primera de las cervezas producidas por la fábrica destinada al consumo local de la región. Se trata de una blond ale típicamente belga, con 6º de alcohol y dominada por el gusto de la malta afrutada, con ligeros toques de lúpulo y cítricos.

La Goliath Blond, se trata de la misma cerveza en realidad que la Gouyasse, pero está destinada al mercado exterior. Producida tanto en botella de 33 cl. como de 75cl.

La Goliath Tripel, se trata de una cerveza más robusta y potente, de color dorado, con 9º de alcohol y un gusto más complejo, estando destinada a los conocedores y amantes de la cerveza. Lanzada al mercado en 2012 es considerada como una de las mejores cervezas del estilo. También se comercializa en formato de 75cl. aparte del habitual de 33cl.

La Goliath Winter, se trata de la versión de la serie Goliath para la temporada de invierno, elaborada con maltas más oscuras y una graduación alcohólica de 7º.

La Saison Voisin, es una cerveza perteneciente al estilo Saison, tan tradicional en la región, y destinada antiguamente a ser consumida por los trabajadores del campo durante los meses veraniegos. Está laborada con una receta procedente del siglo XIX y un mayor aporte de lúpulo, lo que se traduce en sus 40 IBUS.

La Ducassis. es una de las cervezas más populares de la fábrica. Ligera, refrescante y dulce, con tan sólo 3º de alcohol, utiliza cassis (grosellas negras) para la elaboración, siendo la primera cerveza de alta fermentación del país, en utilizar cassis para la elaboración. Es una de las cervezas de frutas más apreciadas por los belgas. El nombre elegido para la cerveza realiza un juego de palabras entre la fiesta de la Ducasse, y la fruta cassis.

La Urchon, se trata de una cerveza de alta fermentación, de malta tostada y 7º de alcohol, que toma el nombre que reciben los lugareños de forma coloquial y cariñosa, que quiere decir erizo. De ahí que aparezca un erizo en sus etiquetas.



Recientemente, la Brasserie des Géants se unió al de la Brasserie de Ellezelloise, intentando crear conjuntamente una cervecera inspirada en los personajes mitológicos y de leyenda de la tradición local, uniendo los gigantes y los cuentos de brujas, en los que se basa la imagen de la serie de cervezas Quintine de Ellezelloise. Quintine era una bruja, de la que se decía que había sido la protectora de las colinas de la región. Lamentablemente hubo preparada para ella una pira funeraria encendida en el pueblo de Ellezellesel 26 de octubre de 1610. Caminando por la villa de Ellezelles, es posible ver una estatua dedicada a Quintine. Según la tradición si la ves, aségurate de acariciar su cabeza mientras repites "ouphoupriki rikète, padzeur les haies et les bouchons vole au diâle èt co pu lon". Después un deseo se ha de pedir, y se hará realidad. No tuve oportunidad de poder pasar por Ellezelles, para comprobar la veracidad de la leyenda, así que no me quedará más remedio que regresar dentro de un tiempo, no sea que vaya a ser cierto.

En definitiva, qué mejor nombre podrían haber elegido para la unión de ambas cerveceras que el de Brasserie des Légendes (de las leyendas, en castellano).

Esto permitió ampliar el portfolio de la marca, con varias cervezas más: las tres de la serie Quintine (la blond, la ambrée, y la bio) y la Imperial Stout Hercule (Poirot), elaborada como homenaje al célebre detective belga protagonista de varias de las novelas de la reina de la intriga literaria, Agatha Christie.


La gama completa de la Brasserie des Légendes, incluyendo las cervezas de Ellezelloise.


Tras la visita pude degustar una de las cervezas producidas por la fábrica, en el interior del bar que tienen a disposición de los visitantes, que se encuentra justo frente a la fábrica, y cuyo interior totalmente modernizado contrasta con el entorno rústico y medieval. Aún así resulta acogedor gracias a su luminosidad y el espacio suficiente para poder disfrutar tranquilamente de las cervezas de la fábrica. De entre la oferta disponible opté por mi estilo preferido junto con las triples de abadía, y elegía la Saison Voisin, una cerveza totalmente inédita para mi, que podría ser la elección acertada para una mañana calurosa.

La Saison Voisin era una cerveza muy apreciada en la provincia sureña belga de Hainaut de hasta que en 1989, Leon Voisin cerró la pequeña brasserie donde era elaborada. La Brasserie des Géants, recuperó esta cerveza local e histórica con la aprobación de Monsieur Voisin en el año 2001, mediante el uso de una receta original de 1884. Inicialmente tenía 6º de alcohol. La versión actual contiene un grado menos.
Se trata de una cerveza de atractivo color ambarino, velada, y coronada por una destacable corona de espuma blanca, cremosa, con muy buena retención. Muy aromática, dominada por la levadura y los lúpulos, desprende matices a flores, hierbas, tierra húmeda y cítricos. En boca, bien carbonatada, ofrece un punto ligero de acidez y otro sutil metálico. Bien equilibrada, también resulta especiada, picando ligeramente en boca, sobre todo hacia el final del trago caracterizado por una marcada sequedad. Refrescante y muy agradable de tomar. Un buen ejemplo dentro de mi estilo favorito.

Interior de la cantina de la fábrica donde es posible degustar las cervezas de la marca.

Ficha resumen: 
Nombre: Brasserie des Géants (Brasserie des Légendes)
Año de creación: 1997 (lanzamiento de la primera cerveza en 2000)
Ubicación: Irchonwelz (Ath)
Web: http://www.brasseriedeslegendes.be/
Cervezas: Gouyasse, Goliath blond, Goliath tripel, Goliath winter, Saison Voisin, Ducassis y Urchon.
Permite visitas: Sí.
Ciudad visitable en las proximidades: Ath

Ath...

Aprovechando la proximidad de la fábrica a la ciudad de Ath, bien merece una visita esta localidad valona, cuyos orígenes se remontan, según algunos historiadores, al fuerte que construyó Atila cuando acampó con su ejército en las proximidades. Con cerca de 30.000 habitantes, es una ciudad que ha alcanzado una gran popularidad gracias a la celebración de la Ducasse, nombre por el que es conocido en el dialecto de la región, el desfile de los gigantes, una espectacular fiesta que proviene del siglo XV, y que se encuentra incluida dentro del selecto grupo de celebraciones catalogadas como Patrimonio Mundial de la Unesco, desde el año 2005. Durante la fiesta el gigante Goliath (Gouyasse en el dialecto local), acompañado de su esposa salen en procesión tras haber contraído matrimonio en la iglesia local de San Julián. Después Goliath se enfrenta al pequeño David, y tras el combate se toma la tarta llamada "Mastelles" compuesta de macarones y almendras. Al día siguiente tiene lugar el espectacular desfile con los siete gigantes tradicionales de la ciudad, acompañados de otras figuras fantásticas y mitológicas. Esta celebración tiene lugar cada año en verano, durante el cuarto fin de semana del mes de Agosto, y es todo un acontecimiento en la región atrayendo a multitud de visitantes. Para más información podéis consultar la siguiente web: http://ducasse-ath.be/.

Aparte de la fiesta el lugar más emblemático de la ciudad es la denominada Casa de los Gigantes, una mansión del siglo XVIII, de gran interés arquitectónico, dedicada al misterioso mundo de los gigantes, albergando un museo donde se repasa la fabricación y evolución de estos fascinantes personajes desde el s. XV hasta la actualidad y se informa sobre la Ducasse. Otros lugares interesantes de la ciudad son el Museo de Historia y Folklore, el Museo de las Canteras de Piedra, a partir de las cuales floreció una importante industria en la zona, o el castillo medieval de Ath.

La cerveza Gouyasse, en la que se puede ver al gigante Goliath en la etiqueta.

En mi caso, me acerqué hasta la ciudad tras mi visita a la Brasserie des Géants para poder comer. No dudé en acompañar mi comida con la cerveza local por excelencia, la Gouyasse, entre otros motivos porque no es comercializada fuera del país, aunque en España podamos contar con su equivalente la Goliath Blond.
Se trata de una clásica blond belga de contenido alcohólico comedido. De color dorado, y coronada por una capa de espuma blanca y esponjosa, con buena amplitud, retención y encaje, desarrolla las características propias del estilo destacando su aroma a malta afrutada, pan, levadura, flores campestres y un punto de azúcar, resultando maltosa, afrutada y algo cítrica en boca, y rematada por un final seco. Me dejó buena impresión, y lo cierto es que la disfruté con sumo gusto.

Por desgracia la lluvia y la agenda que debía cumplir me impidieron después poder visitar la ciudad, que marco como punto de interés pendiente para mi próxima visita a tierras belgas.
De aquí puse rumbo a mi siguiente visita en el programa, la cervecera de Ecausinnes, de la que hablaré en mi próximo post.