jueves, 25 de diciembre de 2014

La Goudale y Cuvée des Jonquilles, pareja gala para Navidad



A pesar de ser uno de los países con mayor población de Europa, una de las principales economías a nivel mundial, y gozar de una cultura cervecera reseñable, en especial en las regiones fronterizas de Alsacia (con Alemania) y del Norte (con Bélgica), las cervezas galas elaboradas por las fábricas independientes más modestas, no suelen ocupar muchas páginas en los libros especializados y son cervezas de consumo preferentemente local, siendo exportadas en casos aislados. En el blog alguna ha aparecido, gracias a los regalos de amigos y familiares que tuvieron el detalle de hacérmelas llegar en sucesivas visitas al país vecino. También desde hace algo más de un año contamos con un importador/distribuidor en nuestro país especializado "59, Las cervezas del Norte", que procura traer hasta nuestras tiendas y cervecerías, una selección de las cervezas más populares elaboradas en el Norte de Francia. Entre estas cerveceras francesas destacan un par de fábricas, la Brasserie de Gayant, que en realidad es una gran cervecera, y la Brasserie Au Baron, cuyas cervezas de mayo éxito y mejor valoradas son sendas biéres de garde: la Goudale y la Cuvée des Jonquilles, respectivamente, protagonistas del presente post navideño.


La Goudale


La brasserie de Gayant es una de las más grandes fábricas de biére de garde de la región fronteriza con Bélgica al norte de Francia. Se trata de una cervecera cuya historia se remonta a 1919, cuando varios pequeños productores locales se unieron para crear una cervecera tras los graves daños que sufrió la ciudad de Douai durante la I Guerra Mundial. "Gayant" es la palabra usada en francés para denominar a los gigantes, y los fundadores de la brasserie la usaron como homenaje a la celebración anual de la procesión de gigantes en la ciudad, heredada de una antigua tradición flamenca cuando se encontraba bajo dominio español. 
La brasserie no sólo es gigantesca por su nombre, sino también por su volumen de producción y negocio, superando la barrera de los 180.000 Hl anuales, situándose en extremo opuesto de otras brasseries de la región con producciones mucho más modestas como la cervecera Thiriez. La cervecera además posee una pequeña microcervecera piloto donde el maestro cervecero jefe de la fábrica, Alain Dessy, realiza ensayos con nuevas recetas. Entre sus cervezas más conocidas se encuentra la potente Bière du Démon, una cerveza con tequila llamada Tequieros, y una cerveza especial de temporada para Navidad llamada St. Landelin. Pero sin duda, la cerveza más vendida de la fábrica es La Goudale, la cual es elaborada siguiendo una antigua receta medieval encontrada por casualidad en una vieja biblioteca, aunque sin embargo la Goudale no fue comercializada por vez primera hasta 1994. Se trata de una cerveza aromática de maltas pálidas que sigue el camino marcado por las cervezas de abadía, y que utiliza materias primas (tanto malta de trigo y cebada, como lúpulo) de Francia.


Graduación7,2º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku
Aspecto: De tono ambarino, ligeramente turbia, presentándose en copa traslúcida con un fino velo, forma una amplia capa de espuma blanca y esponjosa que supera los 3 cm. de espesor y muy buena retención. El lacing resulta algo más discreto de lo esperado, pero aún así aparecen restos un poco irregulares adheridos al vidrio.
Aroma: Cerveza bastante aromática, con predominio de los matices derivados de la malta como grano, miel y caramelo, acompañados de notas afrutadas como naranja, melocotones, manzanas y otros matices de perfil terroso, y lupulado con notas herbáceas.
Sabor y textura: Cerveza de entrada dulce con presencia obvia de matices maltosos como caramelo y miel, acompañados de sensaciones afrutadas con notas de fruta verde, y algo de fruta con hueso, y notas lupuladas herbáceas y terrosas, más evidentes hacia el final del trago y el regusto. Presenta un cuerpo medio, y una textura semi-cremosa con un nivel de carbónico intermedio, y un final algo especiado, astringente y de moderado amargor, creando una cerveza de relativa facilidad en el trago, que la podría colocar en las proximidades de una pale ale belga, más que de una triple propiamente dicha.
Maridaje: Arroz marinero con pimienta y ajo.
Nota:




Cuvee des Jonquilles

La Brasserie Au Baron alberga uno de los grandes secretos mejor guardados en materia de elaboración cervecera de toda Francia. Localizada en la idílica aldea de Gussignies, se trata de una pequeña fábrica situada de forma adyacente al restaurante Au Baron, cuyo propietario de origen belga, Roger Bailleux inauguró en los años 70. 
La excelente comida y grandes cervezas constituyen un irresistible atractivo para los lugareños y turistas locales, que buscan disfrutar de alguna de las especialidades de la casa, en cuyas recetas la cerveza se encuentra presente, como corresponde a una región inmersa en la cultura cervecera, como por ejemplo, el pollo a la cerveza.  También múltiples aficionados y "beer-hunters" de todo el planeta, recalan en el lugar, buscando hacerse con alguna botella de la joya de la fábrica, la Cuvée des Jonquilles, bautizada con se nombre a causa de los narcisos que crecen la región en primavera, y elaborada por vez primera en 1990.
La visita a la brasserie es todo un espectáculo en un día de elaboración, cuando la cálida fragancia desprendida de la malta macerando flota en el ambiente. Para la elaboración de la Cuvée des Jonquilles, se utilizan 3 tipo de lúpulo: Hallertau, Stisselspalt y Brewers Gold. Tras la fermentación, la cerveza pasa dos semanas madurando y enfriándose antes de ser embotellada. Tras el envasado la cerveza de nuevo es guardada durante un mes antes de ponerla a la venta. El resultado es una biére de garde espectacular.


Graduación: 7º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku.
AspectoDe un tono entre amarillo y anaranjado pálido, y con leve nivel de turbidez, genera una buena corona de espuma blanca de algo más de 2 cm. de espesor, de aspecto esponjoso, y con muy buena retención, a la que ayuda una carbonatación activa. Los restos de lacing son abundantes y bien definidos en el interior de la copa.
Aroma: Cerveza muy aromática, con presencia obvia de abundantes ésteres de levadura, con notas cítricas agridulces (naranja confitada) y de fruta dulce como peras, plátano y paraguayas. Sobre un fondo de miel y caramelo también flotan otros matices de carácter terroso, floral y medicinal, que añaden complejidad a la cerveza.
Sabor y texturaEn boca es una cerveza con entrada firme, sabrosa, con alternancia de notas dulces y afrutadas, y otras más ácidas, secas y astringentes. Muy bien equilibrada presenta del mismo modo algún punto terroso y un suave amargor final. De sabor muy agradable, donde aparecen matices a peras, plátano y mermelada de naranja, y un cuerpo medio, acompañado de una vivaz carbonatación, es una cerveza sabrosa y fácil de beber muy ajustada al estilo, siendo sin duda uno de los referentes dentro de la Bière de Garde.
Maridaje: Lenguado en salsa de naranja

Nota




viernes, 12 de diciembre de 2014

Bellhaven Black Scottish Stout y San Simón da Costa, idílica pareja celta.

Tras varios meses sin incluir un post de maridaje entre cervezas y quesos, vuelvo a la carga con una nueva entrega de la serie de "matrimonios" gastronómicos entre ambos productos. En el caso de hoy, y siguiendo con la línea británica de mi último post, la cerveza elegida es una stout elaborada por la conocida cervecera escocesa Bellhaven. Por otra parte, el queso elegido para maridar con ella, es el gallego San Simón da Costa, un queso ahumado verdaderamente exquisito, logrando un resultado final muy acertado.


Sobre la cerveza...

Escocia es sin duda conocida por su excelente whisky de gran calidad, que forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes, pero además, los escoceses cuentan con una pariente cercana y bien avenida del whisky, la cerveza, por la que también sienten especial devoción desde tiempos remotos. Si hablamos de la tradición cervecera escocesa, sin duda el nombre del Bellhaven es uno de los que suenan con mayor fuerza. Se trata de una de las mayores compañías cerveceras de toda Escocia. Fundada en la pequeña ciudad de Dunbar, a unas 30 millas de Edimburgo es además una de las cerveceras caledonias más antiguas, con más de tres siglos de historia a sus espaldas. La actual compañía se encuentra levantada sobre un antiguo monasterio del siglo XII, construido por monjes benedictinos, por lo que no resulta osado pensar que el origen de esta cervecera se remonta más allá de la primera constancia oficial de su existencia, allá por 1719 cuando fue adquirida por John Johnstone, y comenzó la producción de cerveza con propósito comercial, por lo que esta fecha es considerada como el punto inicial oficial de la historia de la cervecera. Casi un siglo después, llega el final de la dinastía Johnstone al frente de la cervecera en 1815, cuando Ellis Dudgeon se casó con la heredera de la familia Johnstone. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, durante casi 150 años, la compañía comercializa sus cervezas con el nombre de Dudgeon & Co. Durante la dirección de la cervecera por Ellis Dudgeon y su sucesor, su yerno Alexander Hunter, se amplió la variedad de cervezas que eran elaboradas por la fábrica. En aquel momento, el concepto 'chelín' se encontraba ampliamente extendido en Escocia para categorizar las cervezas En realidad sólo era un precio de factura, por el que se tasaba los barriles salidos de la fábrica, originando una nomenclatura a modo de escala, que la marca continúa usando hoy, apareciendo en las etiquetas de algunas de las distintas cervezas que forman parte de su portfolio, teniendo la  60, 70, y la 80 por ejemplo, y que nunca debe ser confundida con la graduación alcohólica de la cerveza.




En 1846 llegó el ferrocarril comercial hasta la ciudad de Dunbar, lo que supuso un cambio en la vida de sus habitantes, y de sus negocios, permitiendo una mayor salida de sus productos fuera de Escocia. Sin embargo, al mismo tiempo suponía una mayor exposición a la llegada de los productos de la competencia externa. Para sobrevivir Dudgeon's diversificó su línea de negocio dedicándose también al malteado de grano aparte de la producción de cerveza, que quedó en un segundo plano. Durante la I y II Guerra Mundial, la compañía continuó con su actividad de malteado y fabricación de cerveza, teniendo como cliente especial a los propios militares. tras la finalización de la II Guerra Mundial, Sandy Dudgeon Hunter se unió a la firma y encabezó el desarrollo de las cervezas más exitosas de la firma, que acumularon numerosos galardones.
La 80, bautizada como la Bellhaven 80 Shilling, es posiblemente su cerveza más popular, una Strong Scotch Ale de color rojizo, con un intenso y marcado gusto a malta, caramelo, bayas y nueces, resultando más dulce y suavizada respecto a las tradicionales Scotch Ales. Tal es la reputación y fama de esta cerveza, que incluso en el pasado, le llevó a traspasar fronteras llegando hasta la corte del emperador austríaco, donde algunos de sus miembros llegaron a decir de ella que era el auténtico "borgoña de Escocia". Otra cerveza muy popular de la fábrica escocesa es la St. Andrew's Ale, elaborada en conmemoración de la victoria en la guerra de la independencia esocesa de Inglarerra. También están la Twisted Thistle, la McCallum's Stout, la Wee Heavy, la Fruit Beer, la Best y la Burns Ale
En 1970, la fábrica se encuentra en crisis y la actividad de malteado comienza a resentirse, sintiendo la presión de la competencia. En 1972, finalmente la familia Dudgeon termina por vender el negocio. Durante los siguiente 20 años, Bellhaven vive una de sus épocas de mayor crecimiento y expansión, llegando a cotizar en la Bolsa de Londres en 1996. Actualmente la compañía pertenece a la cervecera Greene King, quien la adquirió en 2005.




Cata: 

La cerveza comentada en el post de hoy se trata de la Scottish Black Stout, una english stout envasada en lata con nitrógeno.



Graduación: 4,2º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta británica.

Aspecto: De color negro profundo, como su propio nombre indica, llama la atención la formación de la peculiar corona de espuma de color hueso a partir del nitrógeno, de algo menos de 2 cm de espesor, con muy buena retención y que presenta un aspecto más denso y cremoso de lo habitual, y que guarda enorme semejanza con una Guinness servida en su vaso de pinta.

Aroma: Destacan el aroma un tanto tenue de maltas tostadas con recuerdos de café y chocolate. Se aprecian también notas algo más ocultas en el fondo que recuerdan a madera y turba.

Sabor y textura: Sensación muy cremosa en boca, con el gas prácticamente imperceptible. Cuerpo medio, y textura lechosa, sobre la que fluyen matices a café más intensos que en el aroma, combinados con notas de moka, chocolate y algunas tenues pinceladas ahumadas hacia el final del trago dominado por una sequedad moderada, resultando más elegante y sedosa que las habituales dry-stout.

Maridaje: Queso San Simón Da Costa.

La combinación entre ambos resulta acertada, por las afinidades en las notas ahumadas, que a pesar de resultar más intensas en el queso, consiguen descubrir el lado más dulce y afrutado del San Simón. La textura cremosa de la cerveza juega bien con la de la pasta del queso, flexible y semidura, logrando una buena armonía en boca, que acompañada de los matices de suave café y grano tostado, permite despertar en el paladar sensaciones desapercibidas en un comienzo, que crecen en intensidad y que dotan de mayor complejidad al queso, como notas tostadas, especiadas y a frutos secos

Nota:  



Sobre el queso:


El San Simón, que recibe este nombre por su lugar de origen (también es llamado San Simón da Costa) es un queso ahumado de pasta dura a base de leche de vaca, con un 45% de materia grasa

Presenta una forma de pera cónica, con una base plana, y la pieza entera suele pesar entorno al kilo. Al ahumarse el queso desarrolla una corteza parduzca y cobriza, completamente cerrada y que se parece a la cera en textura y aspecto, resultando compacta y dura, mientra que la pasta de color amarillo marfil, es sólida, compacta pero flexible.

Elaborado en la región del extremo occidental de la Cordillera Cantábrica, en la provincia de Lugo, en las cercanías de la localidad de Villalba, es un queso que goza de un largo periodo de tiempo de conservación, pudiendo llegar a durar hasta 2 años. Para su elaboración se siguen utilizando los métodos tradicionales. Es prensado en un molde de madera con forma de pera, que es el que determina su característica forma final. El suero de la leche se escurre, presionando el queso de forma manual, y al final es escaldado en agua. Posteriormente es madurado durante un periodo mínimo de 3 semanas y por último, es ahumado sobre brasas de madera de abedul. Aunque el periodo de maduración no es muy prolongado, la exhaustiva extracción de líquidos de la masa del queso durante su elaboración, le permite ofrece un sabor completamente desarrollado. Su sabor resulta inconfundible e intenso y su aroma se caracteriza por los matices ahumados y especiados.


martes, 2 de diciembre de 2014

Sexto #FFdA: Gulden Draak 9000 y Abbaye des Rocs Grand Cru



Se acercan las Navidades, fechas marcadas entre otras muchas cosas, por ostentar la mayor concentración de excesos gastronómicos y etílicos en aras de confraternizar con los compañeros de trabajo (para aquellos afortunados que tengan empleo), o de estrechar los lazos familiares y de amistad, con los sempiternos villancicos y las calles engalonadas con una explosión de luz, como escenario de fondo. Ante la que se nos avecina, un veterano en el ciberespacio cervecero, Joan Birraire, a través de su blog, nos ha convocado un año más al resto de blogs, a celebrar la sexta edición del Fin de Semana de Fondo de Armario, para desempolvar las cervezas que por un motivo u otro no han encontrado el momento ideal para salir a la luz y formar parte de una cena especial, o de una tarde de domingo y manta. Como decía la canción "cualquier esperanza es vana" y cualquier ocasión es buena, aunque la pinten calva, y como fiel salvaguarda de las tradiciones, un año más aproveché para disfrutar de dos auténticas maravillas cerveceras participando en la sexta edición del FFdA.

Para la ocasión, ante la creciente proliferación de cervezas extremas y exóticas procedentes más allá del enorme charco que separa el Viejo Continente y el Nuevo Mundo, me refugié de nuevo en los clásicos y opté por dos cervezas que deberían formar parte del currículum de cata de cualquier cervecero de pro:
Por un lado la Gulden Draak 9000 quadruple, versión particular de todo un icono de la cerveza belga como es la Gulden Draak. Por otro lado la Abbayé des Rocs Grand Cru, la obra culmen de una brasserie valona, que toma el nombre de unas legendarias ruinas de una abadía, y que tras más de un año de guarda decidí descorchar para comprobar el resultado de tan larga espera.


Gulden Draak 9000

Sobre la cerveza y su fábrica...

Esta cerveza está elaborada por una de las más prestigiosas y prolíficas brasseries flamencas, la Brouwerij Van Steenberge, responsable además de otras célebres cervezas como la magnífica Piraat y las referencias de abadía del sello Augustijn, que curiosamente fue la primera cerveza que comenté en el blog, allá por la primavera de 2010. La cervecera Van Steenberge comenzó su andadura en 1874 de la mano de Jean Baptiste de Bruin cuando abrió la pequeña cervecera De Peer en las proximidades de la bella ciudad de Gante. Tras su fallecimiento, su viuda Angelina, llevó hasta el éxito la compañía que heredó, gracias al liderazgo que ejerció su sobrino Jozef Scherault. Después de la I Guerra Mundial la fábrica llega por primera vez a las manos de un Van Steenberge, concretamente Paul, el yerno de Jozef. En el año 1919, tras 45 años con el nombre De Peer, en la brasserie deciden cambiarlo por el de Bios, que fue el nombre de la primera cerveza elaborada por la fábrica. Por aquel entonces elaboraban una Oud Bruin y una Bock. Algunos de los hitos en la fábrica atribuibles al primer miembro de la dinastía Van Steenberge al frente de la empresa, fue el de apostar por el embotellado en vidrio, abandonando el formato de barril de madera, lo que ayudó a la distribución, comercialización y popularidad de sus cervezas. Tras la II Guerra MundialPaul, vivió una etapa complicada en la que se llegó a plantear transformar el negocio en una cooperativa, a lo que su mujer, Magriet se negó. Finalmente la cervecera pudo mantener su independencia y carácter familiar, hasta que en 1962, Jozef Van Steenberge se hizo cargo de la dirección de la fábrica, centrándose en la elaboración de cervezas de alta fermentación. En 1978 se hizo con las recetas de las cervezas tradicionales de la abadía de San Agustín de Gante. En 1982 el sello de cervezas de abadía Augustijn vio la luz, introduciéndose con éxito en el mercado, seguido por otras dos grandes facturas de la cervecera, la Piraat y la Gulden Draak, posiblemente su ale más popular y conocida. En 1990, el hijo de Jozef, Paul Van Steenberge tomó las riendas de la empresa, que afrontó en los años siguientes una profunda modernización, con instrumental controlado informáticamente, una planta de reciclaje de agua, y nueva línea de embotellado. En 1998 llegó a la compañía Jef Versele, sobrino de Paul, siendo la séptima generación de la familia ligada a la cervecera. Gracias a su trabajo, las exportaciones, hacia el mercado de Estados Unidos, Holanda e Italia principalmente, crecieron de forma espectacular, hasta suponer un 60% del volumen total producido.
Desde 2013, Jef y su esposa Teresa son quienes dirigen la cervecera preservando la tradición cervecera que durante 7 generaciones se ha mantenido en la fábrica de Van Steenberge. Los retos a los que han de enfrentarse en el panorama actual son principalmente la sostenibilidad, centrándose en el uso responsable del agua y la energía, y las tendencias del mercado en el futuro, a las que se mantienen atentos, como por ejemplo en el reciente auge de las IPAs, intentando aplicarlo a su propia filosofía y forma de de concebir la cerveza, ofreciendo versiones lupulizadas de algunos de sus clásicos, como en el caso de la Piraat Tripel Hop.


La Gulden Draak se convirtió en el emblema de la compañía y de la cerveza belga que es en la actualidad gracias a un golpe de fortuna que vivió al comienzo de su existencia. Esta cerveza fue elaborada por encargo del alcalde de Gante. La centenaria ciudad flamenca, cuna del emperador Carlos V, que rivaliza en belleza con la vecina Brujas, mantiene como uno de sus símbolos el dragón dorado que figura en lo alto del Belffroi (torre de campanario) de la ciudad. De ahí tomó la inspiración la cervecera para el nombre y la imagen de la cerveza. La idea inicial era era que se tratara de una edición especial limitada, pero ante el entusiasmo de unos clientes procedentes de Italia, que tras probar la cerveza aseguraron con rotundidad que se trataba de la mejor cerveza que habían probado en su vida, decidieron incorporarla a su portfolio base.
En el caso de hoy, la cerveza elegida para la sexta edición del FFdA fue una versión de la exitosa cerveza del dragón dorado, la Gulden Draak 9000, que curiosamente fue elaborada por casualidad, al olvidar añadir una malta caramelizada de la receta en un lote. El resultado fue tan satisfactorio que decidieron reproducirla y comercializarla con el sobrenombre de 9000 y la etiqueta "quadruple", aunque curiosamente sea una cerveza ambarina, más pálida que la primigenia Gulden Draak, pero si cabe casi más deliciosa.

Cata:

Graduación: 10,5º
Temperatura de servicio: 12ºC-14C
Tipo de vaso recomendado: Copa en forma de tulipa como la propia de la marca. Copa Teku.

Aspecto: De color dorado apagado, acercándose a un ámbar oscuro. Velada, y coronada por una capa de espuma blanca de aspecto jabonoso y amplitud generosa, con una retención mediana, y que deja algún rastro lacrimoso de encaje pegado al interior de la copa.

Aroma: Potente aroma, dominado por las notas afrutadas de componente cítrico como naranja y otras frutas como frambuesa y cereza, que flotan sobre un fondo de caramelo y miel acompañado de un punto de pimienta, y un más que evidente componente alcohólico.
 
Sabor y textura: Destacan en ella los matices maltosos y afrutados, con predominio del caramelo que se transforma en miel y fruta dulce en la lengua. 
Cerveza de cuerpo medio-alto y textura ligeramente oleaginosa, es una cerveza de trago agradable y reconfortante gracias al carbónico bien ajustado y al ardor alcohólico que deja residente en boca, con la replicación de algunas de las sensaciones percibidas en el paladar, finalizando con una sensación de sequedad y astringencia prolongadas.

Maridaje: Ponche Segoviano.
Nota: 




Abbayé des Rocs Grand Cru

Sobre la cerveza y su fábrica...

Si la anterior cerveza es uno de los iconos cerveceros más conocidos de toda Bélgica, y más concretamente de Flandes, esta cerveza es una de las obras maestras que podemos encontrar diseminadas por el sur del país, en el área francófona de Valonia. Ubicada en la localidad de Montignies sur Roc, en la provincia de Hainaut, esta brasserie no goza de la larga historia que había tras la fábrica de Van Steenberge, pero sus productos hablan por sí sólos de su calidad y el respeto a la tradición cervecera belga. 
La Brasserie de l'Abbaye des Rocs, aunque de inicios relativamente recientes, en 1979, y muy modestos, donde los primeros lotes producidos eran de apenas 50 litros, las cervezas de la brasserie des Rocs, llevan tiempo siendo muy apreciadas por los cerveceros. No es hasta 1987, año en el que se construye el nuevo edificio de la fábrica que permitirá ampliar la producción, cuando comienzan a elaborar cerveza en cantidades más adecuadas de cara a su comercialización, hasta alcanzar los 1000 Hectólitros en 1996.
Respecto al nombre hay gran discrepancia en cuanto a su origen. En teoría parecen haberse inspirado en el nombre de una abadía en ruinas, sobre la que sin embargo no existe concrección alguna sobre su identificación y ubicación. Según la información que circula en la red, la brasserie es fruto de una cooperativa de productores agrícolas de la región que decidieron asociarse para fabricar y comercializar cervezas de alta fermentación basadas en las célebres cervezas de abadía belgas, aunque no disponen del sello oficial de Cerveza de Abadía, que sí tienen otras brasseries como Val Dieu, Maredsous o Floreffe. En 1993 la cooperativa se transforma en sociedad anónima y moderniza las instalaciones de la fábrica con una nueva línea de embotellado y etiquetado

Actualmente elaboran:

Blanche des Honelles: Toma el nombre de un río de la región. Se trata de una cerveza blanca de trigo de estilo belga, muy particular con un contenido alcohólico superior (6%) a la media dentro del estilo, y que incluye avena en su elaboración, logrando una textura, cuerpo y sabor únicos. Una de mis favoritas en el estilo, aunque no resulta especialmente fácil de conseguir.
Nounette: Una strong golden ale belga con 7,5º de alcohol, y marcada por su carácter afrutado y cítrico, con presencia de notas a naranja y limón, y al mismo tiempo aromatizada con menta, cilantro y vainilla.
Altitude: La Blonde Ale de la casa, la más ligera, refrescante y fácil de beber de todas ellas, con tan "sólo" 6% de alcohol, y un sabor caracterizado por los típicos matices afrutados y especiados de las ales belgas.
Montagnarde: Bautizada con el gentilicio de los habitantes del pueblo Montignies sur Roc, donde se encuentra ubicada la fábrica, es una strong amber ale de estilo belga con 9% caracterizada por un intenso sabor caramelizado y afrutado con un toque de especias.
Abbayé des Rocs: La primera cerveza de la fábrica que da nombre a la brasserie, es una strong brown ale de estilo belga de gusto delicado y complejo, con un 9% de alcohol y elaborada con 7 tipos diferentes de malta y lúpulos alemanes, belgas y checos.
Abbayé des Rocs Grand Cru: Es la versión aumentada de la primigenia Abbaye des Rocs, que sin embargo contiene sólo medio grado más de alcohol que su hermana, pero gana en intensidad y complejidad, haciendo de ella una cerveza única y distintiva dentro del estilo. Una magnífica cerveza que logra alcanzar un 100/100 en ratebeer.
Triple Imperiale: Concebida como la cerveza propia de un emperador en otra época, es una cerveza categorizada como una triple oscura, con 10º de alcohol y repleta de múltiples y variados matices entre los que destacan los frutos rojos. Una cerveza que fue elegida por el Chicago Tribune como la cerveza del año en 2007.
Abbayé des Rocs Noël: Elaborada para la temporada de Navidad, cumple con los cánones propios de este tipo de cervezas de temporada: maltosas, afrutada y aromatizada con un conjunto indeterminado de especias que la dotan de un sabor dulce, complejo y de final astringente, que ayudan a incrementar la sensación de calor proporcionada por el elevado contenido alcohólico de la cerveza, que en este caso alcanza el 9%.




Cata:

Graduación: 9'5º
Temperatura de servicio: 12ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz trapense.

Aspecto: Con un color rojizo oscuro que roza el marrón, se ve coronada por una capa de espuma de color amarillento, similar al marfil, pero que no logra alcanzar un g
ran grosor, quedándose en algo más de 1 centímetro de espesor. Esponjosa, y de retención discreta, desaparece en poco tiempo dejando un fino aro de color crema alrededor de la superficie, pero que no logra dejar reseñables restos de lacing en la copa.

Aroma: Muy aromática, compleja, afrutada y alcohólica. Lo primero que afloran son ésteres afrutados a ciruelas pasas y frutos rojos, acompañadas de una sensación alicorada en nariz. Una vez superado el choque de la fragancia inicial desplegada afloran matices a malta tostada, chocolate, almendras, vainilla y mantequilla dulce. Tras el periodo de maduración (más de 1 año) en mi caso, el alcohol está más presente, al mismo tiempo que las notas procedentes de las maltas tostadas, se concretan en un matiz de chocolate más claramente perceptible.
 
Sabor y textura: Cerveza robusta, con cuerpo y peso en boca, y sensación a melaza. De sabor intenso, marcado por las notas dulces que inundan el paladar al comienzo del trago como caramelo tostado, fruta confitada, pasas, madera y vainilla, es una cerveza donde el lúpulo no encuentra presencia reseñable, salvo tímidamente al final, pero que se ve sobrepasado por la entrada en escena del alcohol, y una sensación agridulce y especiada, de marcada astringencia en el regusto. Una gran cerveza, para disfrutar lentamente que tras la guarda de más de 1 año, gana en intensidad, astringencia, dulzor, y alcohol, lo que hace casi inevitable acompañarla de un maridaje, y muy especialmente de un postre.

Maridaje: Bizcocho de mantequilla con nueces y pasas maceradas en ron.
Nota: