jueves, 28 de mayo de 2015

Adnams Broadside, una cerveza para conmemorar una batalla



De entre las cervezas británicas que han comenzado a llegar de forma regular, hace un tiempo a nuestro país, hay una marca que destaca en especial por su excelente relación calidad/precio, posiblemente el aspecto que más pese en la decisión de compra de los potenciales consumidores. La cervecera de la que estoy hablando es la Adnams, ubicada en el centro de la bella y turística localidad costera de Southwold, en el litoral del Mar del Norte, en la Inglaterra Oriental, dentro del condado de Suffolk, donde se encuentra otra cervecera de prestigio, y bien conocida por los aficionados cerveceros de la Penínusla, la Greene King.

Sobre la cervecera...

La cervecera Adnams fue fundada en 1872 por dos socios y hermanos: George y Ernest Adnams, al adquirir la vieja fábrica Sole Bay Brewery de larga tradición cervecera, consolidándose la sociedad en 1890, permaneciendo independiente hasta la actualidad. En 1902 se les unió una pareja de nuevos socios y curiosamente también hermanos, Pierse y Hack Loffus. Aún hoy en día, continúan trabajando en la gerencia de la compañía descendientes de ambas familias. A pesar de su crecimiento a lo largo del siglo XX, continúa preservando su identidad y carácter familiar, dentro de un mundo en el que las multinacionales dominan los mercados, y las marcas más pequeñas. Aún siendo una cervecera relativamente pequeña es bastante conocida en el sudeste del país, y una de las más queridas y respetadas productoras de la tradicional cask-ale británica. La gran mayoría de las cerveceras inglesas de similar tamaño suspiraría por tener a reputación y prestigio que mantienen las elaboraciones de Adnams. Durante la década de los 70, cuando parecía que se encontraba inminentemente próximo el final de la cask-ale inglesa, las cervezas de Adnams junto con la Rudless County y la Wadworth 6X, fueron las más apreciadas por los expertos cerveceros. Hoy en día, la presencia de la cervecera en Southwold y su comarca resulta evidente a simple vista, observando la cantidad de pubs Adnams que salpican cada rincón de la región, objeto de peregrinaje durante años por parte de los aficionados cerveceros locales.


Pero no sólo es conocida la cervecera Adnams por su calidad, sino también por su compromiso con el medio ambiente. El esfuerzo que ha desempeñado durante los últimos años para reutilizar la materia prima con la que elabora sus cervezas, y sus múltiples aplicaciones dentro del proyecto Adnams Bio, le han hecho ser merecedora de grandes elogios por su conciencia ecológica. Ha sido la primera fábrica de Gran Bretaña en convertir los sobrantes del proceso de fabricación en metano, usado para generar la suficiente energía necesaria para el funcionamiento de la fábrica, y parte de la comunidad, llegando a proporcionar calefacción a varios centenares de hogares.

Otro aspecto interesante acerca de la cervecera Adnamas, es que en la actualidad mantiene en funcionamiento una destilería, desde 2010, por iniciativa de su director actual, Jonathan Adnams, y gracias a la instalación de nueva maquinaria en 2009, que permitió a la fábrica ampliar la producción y mantener en paralelo la actividad como pequeña destilería, un sueño personal de Jonathan. Tras superar una serie de problemas legales, que impedía el desarrollo de ambas actividades simultáneamente, comenzaron a elaborar en 2010 whisky, vodka y ginebra a pequeña escala, convirtiéndose en la primera cervecera-destilería combinada de Inglaterra.


Su cerveza más vendida en botella es la Broadside, aunque en España la hemos podido disfrutar igualmente en barril. Se trata de una cerveza elaborada para conmemorar una de las batallas navales más importantes en la historia de la Armada Británica, la de Sole Bay de 1672. Justo cuando la Royal Navy luchaba por ejercer el dominio mundial sobre las aguas, sufrió en 1672 una lamentable derrota contra la marina holandesa en la batalla de Sole Bay, frente a las costas de la ciudad de Southwold, perdiendo numerosas naves y sufriendo múltiples bajas, entre las que se encontraba el conde de Sandwich. Durante semanas decenas de cuerpos que perecieron en la cruenta batalla, llegaron hasta las costas del condado de Suffolk. 
La cervecera Adnams quiso en el 300 aniversario de la batalla (coincidiendo además con el centenario de su fundación), rendir un homenaje a los caídos que defendieron con su vida las costas inglesas, elaborando la primera versión de una cerveza muy especial, la Broadside, una cerveza de color ambarino, repleta de aroma afrutado, con una profunda presencia terrosa procedente de los lúpulos. La cerveza en sus comienzo, sólo fue comercializada en botella, y su volumen de alcohol era de un 6,3%, ideal para que los aficionados expertos pudieran disfrutar de ella como cerveza de trago pausado para el final de la noche, tras la cena. En 1988 se lanzó una nueva versión acondicionada en barril, por iniciativa del entonces maestro cervecero Fergus Fitzgerald, con menor contenido alcohólico, pero manteniendo el mismo carácter maltoso y afrutado que su predecesora, con el objetivo de facilitar su trago y acercarla a las tradicionales cask ales inglesas, muy bebibles y con un contenido alcohólico bajo o moderado. 

Otras cervezas dentro de su portfolio igualmente destacables por su calidad y que hemos podido disfrutar en nuestro país son:
- La Ghost Ship, una English Pale Ale, de 4,5% de alcohol, de corte clásico muy bien lupulada. De color oro, transparente y abundantes matices cítricos y florales. Seca y amarga al final. Un gran ejemplo dentro del estilo.
- La Southwold Bitter, una English Bitter, de 4,1% de alcohol, elaborada por ver primera en 1967. Originalmente bautizada con el nombre de Adnams Best Bitter, e identificada con la figura de Southwold Jack (el caballero con la espada que aparece en las etiquetas y tiradores de barril). Una hermosa cerveza de color cobrizo, espuma blanca, gusto a malta tostada, toffee, naranja y flores. 
- La Spindrift: Una Golden Ale con 5% de alcohol que rebosa sabor, con matices cítricos como piel de naranja. Muy refrescante y con una buena espuma por la adición de trigo en su elaboración. También lleva cebada malteada East Anglian y lúpulos Boadicea. Una ale que puede servir como alternativa para los bebedores de  Lager que buscan algo más de sabor.
También nos han llegado muestras de su sello Jack Brand que apuesta por una línea más moderna inspirada en las cervezas craft estadounidenses, ligando innovación con tradición: cervezas lupulizadas con nuevas variedades de lúpulo, como el Mosaic, o con maltas de otros cereales como centeno.



Nota de Cata:

Elaborada con maltas pálidas de producción local  y las variedades inglesas de lúpulo: First Gold, Fuggles and Goldings.

Graduación: 6,3º
Temperatura de servicio: 6ºC-8ºCaprox. 
Tipo de vaso recomendado: Copa de  pinta británica.
Aspecto: De color caoba, con brillos cobrizos, y espuma de color blanco, de espesor medio y buena retención.
Aroma: El aroma se encuentra lleno de notas maltosas, ligeramente tostadas y caramelizadas, como caramelo, café de malta, y más tímidas de chocolate. Su evidente carácter afrutado viene expresado a través de la presencia de cítricos y fruta en conserva, complementado con notas de frutos secos como nueces y almendras y la presencia de alcohol. 
Sabor y textura: Cuerpo sólido, textura sedosa, moderado carbónico y entrada firme y sabrosa en boca. El gusto viene dominado por la malta tostada, con recuerdos de galleta, toffee y nueces, acompañados de notas afrutadas, como arándanos secos, frambuesas y frutas cítricas. El lúpulo se encuentra presente a través de notas florales y sensaciones suavemente especiadas, y un final agradablemente amargo y seco de prolongada duración, donde únicamente se aprecia un punto de alcohol, que nos indica que su graduación es ligeramente más elevada.

Maridaje: Mature Cheddar, un clásico para este tipo de cervezas.

Nota: 



domingo, 10 de mayo de 2015

Old Freddy Walker y Gruyère, un suizo en la corte del Rey Arturo



Retomando la senda iniciada con la serie de posts dedicados al emparejamiento o maridaje entre una cerveza y un queso que han ido apareciendo en el blog, el presente post se encuentra protagonizado por una sensacional pareja de gran afinidad, una old ale inglesa, con alma de porter robusta, como es la Old Freddy Walker, de la cervecera Moor, y que podemos encontrar en tiendas especializadas, y el queso suizo por excelencia, el Gruyère.

Sobre la cerveza...

Elaborada originalmente por vez primera a finales de la década de los 90 y bautizada así tras la retirada del submarino de la Royal Navy que se encontraba atracado en la localidad que en esa época servía de hogar a la cervecera Moor, la Old Freddy Walker, una de las primeras cervezas lanzadas por la fábrica, es una potente ale oscura, que a la postre se convirtió en uno de los grandes éxitos de esta cervecera inglesa, llegando a ser nombrada incluso por la CAMRA en una ocasión, como Cerveza de Invierno del año (2004). Otras cervezas de la fábrica como Revival y Hoppiness han ganado en varias ocasiones galardones y reconocimientos en diferentes festivales promocionados por SIBA y CAMRA.

La cervecera Moor comenzó su andadura en una granja situada en las afueras de la localidad de Glastonbury en el condado de Sommerset, en 1996. La cervecera continúa en la actualidad afincada aún en Sommerset, pero en una ubicación diferente, y se encuentra dirigida por el californiano Justin Hawke, cuyo padre le inculcó su pasión por el mundo de la cerveza y sus diferentes estilos. Su pasión por las tradicionales cask ales británicas procede de cuando realizó un viaje a Inglaterra en su adolescencia, quedando prendado de este tipo de cervezas. 
Después de graduarse en la academia militar de WestPoint en 1993, Justin decidió adquirir experiencia práctica en Europa, entrando en contacto con el mundo de las cervezas más prestigiosas del continente. Viajó por Reino Unido, Bélgica y la República Checa, tres de los países de mayor tradición cervecera. Pocos años después abandonó el ejército, y se propuso aprender todos lo relacionado con el proceso de elaboración. En 1997, regresó de nuevo a Inglaterra, con el sueño de abrir su propia cervecera, con su particular filosofía: fusionar la tradición de la real ale inglesa con la explosión de sabor y aroma que caracteriza la vanguardia cervecera californiana de los últimos años.

Dada la rápida popularidad de las cervezas que adquirieron las diferentes cervezas de la fábrica durante sus primeros años de vida, la cervecera estuvo a punto de morir de éxito, teniendo que externalizar parte de la producción para poder atender la demanda. Con el objetivo de preservar la calidad y el prestigio del nombre de la compañía, el equipo de Moor, ha trabajado duramente durante los últimos años, en los que ha habido dos importantes ampliaciones (una en 2007 y otra más reciente en 2011) que les ha permitido aumentar la producción, mantener varias de sus cervezas entre el selecto grupo de las mejor valoradas por críticos y aficionados, y atender las exportaciones, ya que sus cervezas llevan un tiempo siendo muy cotizadas en diferentes mercados del mundo, en especial el norteamericano.

Aparte de su buque insignia, la Old Freddy Walker, las cervezas que forman parte de su gama básica de producción regular son:
- Moor Revival, una pale ale con 3,8º de alcohol.
- Hoppiness, una ipa de robusta base maltosa, que alcanza los 6,5º de alcohol.
- Radiance, una blonde ale de 5º de alcohol.
- Nor'Hop, y So'Hop un par de pale ales intensamente lupulizadas con 4,1º de alcohol.
- Raw, una aromática best bitter con un contenido alcohólico de 4,3º.
- Amoor, una porter ligera, pero cargada de matices torrefactos y de chocolate con 4,5º de alcohol
- Ilussion, una Black IPA, que une cuerpo torrefacto y manto lupulado, alcanzando unos comedidos 4,5º de alcohol.
- JJJ, su cerveza más potente, dentro del portfolio regular. Una imperial ipa, con la esencia maltosa de una barley wine y el aroma y amargor de una IPA, con 9º de alcohol.
La fábrica también lanza de forma limitada algunas ediciones especiales y de temporada abarcando todo tipo de estilos, desde las cervezas de trigo, hasta cervezas ahumadas, de centeno, o añejadas en barrica.

Aquellos aficionados interesados en el proceso de elaboración de la cerveza y de los ingredientes empleados, deben saber que la Old Freddy Walker está elaborada con maltas Pale, Black, Crystal y un porcentaje de malta de trigo, mientras que las variedades de lúpulo utilizadas son Bramling Cross y Liberty. La cerveza no está lista para su salida a la venta, hasta que no haya transcurrido un mes de acondicionamiento. En ese momento resulta muy bebible, pero con 3 meses más de maduración en el interior de la propia botella, la cerveza alcanza su momento óptimo de consumo, aunque se comporta muy bien en caso de que prefiramos postergar su consumo y envejecerla durante periodos de tiempo más prolongados. De esta misma cerveza existen versiones que han envejecido en barricas de Oporto y Brandy de manzana de Sommerset, con resultados cuando menos interesantes.



Graduación: 7,3º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta británico.

Aspecto: Gran oscuridad exhibida por esta cerveza, que se acerca al negro, y que permite cierto brillo en los límites del cristal al trasluz. Se encuentra coronada por una discreta corona de espuma de color beige, de densa apariencia y con aceptable retención.
 
Aroma: Dominado por la matices derivados de la malta, en especial los de carácter torrefacto inclinados hacia el café moka y cacao en polvo, entraña cierta complejidad, con notas de fruta como bayas y ciruelas, cubierta con un manto suavemente alicorado, aunque evidente. Se advierte la presencia de notas avainilladas complementarias y también otras más sutiles de humo, para lograr un conjunto atractivo en nariz.
 
Sabor y textura: De textura suave y ligeramente oleaginosa, tiene una entrada fácil en boca, a lo que ayuda su comedida carbonatación. De cuerpo medio, en el paladar ganan la batalla los matices de chocolate, y las notas torrefactas, dotadas de pinceladas de vainilla, y recuerdos de madera, en detrimento de la fruta, algo menos perceptible que en nariz. Final prolongado de carácter seco con presencia de grano y lúpulo al mismo tiempo, y una ligera sensación de ardor alcohólico, sin llegar a provocar aristas.

Maridaje: Queso gruyère. 

Nota:




Sobre el queso:

Sin duda, uno de los quesos suizos más conocidos, con multitud de referencias en la literatura y el cine, que nos han hecho creer siempre que se encontraba entre las delicatessen preferidas por los roedores domésticos. El gruyère tiene una larga historia cargada de tradición a sus espaldas. De hecho se tiene constancia oficial de su fabricación ya en el siglo XII. El primer conde de Gruyère, estableció en una carta datada en el año 1151, el derecho a elaborar queso en un área montañosa de la región de Gruyère (de donde recibe el nombre). En la Edad Media era conocido como "greyerzer", y era incluso exportado fuera de la región a ciudades como Ginebra o Vevey, dentro de la propia Confederación Helvética, y también a ciudades más distantes como Lyon o París entre otras. Incluso llegó a mediados del siglo XIX a las colonias exóticas administradas por ingleses y holandeses.

Se trata de un queso de pasta dura elaborado a partir de leche cruda de vaca, con un 49% de materia grasa en extracto secoPara su elaboración se usa leche de vaca, fresca, de primavera, que es calentada en una olla de cobre, a la que se le añaden cuajo natural y una serie de cultivos de fermentos lácticos. Los grumos cuajados que se van formando son calentados de nuevo junto con el suero, para posteriormente ser prensados en un molde. Tras 1 día sumergido en un baño de sal, madura en bodega a una temperatura de 14ºC. En el caso del gruyère joven, el periodo de maduración se prolonga durante 5 meses, mientras que el gruyère curado precisa de al menos 12 meses de maduración. Durante los primeros 10 días son volteados diariamente, y posteriormente son lavados con agua salada un par de veces por semana.

Su forma es redondeada, la de un cilindro-disco de una altura que oscila entre 10 y 12 cm. y de entre 55 y 65 cm. de diámetro, y entre 25 y 40 kg de peso dotados de una corteza untuosa y granulosa de color marrón. La pasta es de color marfil, y textura suave y firme al mismo tiempo, con un punto crujiente muy característico. Su aroma, intenso, floral y afrutado con un punto salado y de frutos secos, lo convierten en uno de los quesos más apreciados del mundo.