martes, 30 de junio de 2015

Cervezas sin gluten, cervezas para celiacos y para todos



Durante la última (y recién acabada II edición de la Madrid Beer Week) hubo un evento que llamó poderosamente mi atención por lo acertado de la propuesta, al mismo tiempo que inusual: la "Semana de cerveza sin gluten" que organizó La Tape, donde fue posible degustar algunas variedades sin gluten de barril, como alguna de las cerveceras Mikkeller y Espiga, durante una semana.

Que el sector cervecero está viviendo una auténtica revolución a nivel mundial es un hecho incontestable del que estamos siendo testigos todos los actores que intervienen en este escenario: productores, distribuidores, hosteleros, comerciantes y consumidores. Sin embargo, existe un colectivo en el que durante mucho tiempo, no había reparado la industria: el de los celiacos, que a causa de su intolerancia al gluten, no les resulta posible a priori, poder disfrutar de un placer tan sencillo y gratificante como es beber una buena cerveza. Afortunadamente, el sector en su conjunto, impulsado en parte por las cerveceras artesanales o craft, ha ido sensibilizándose en los últimos años, queriendo saldar esta deuda. Para ello ha ido recogiendo las demandas de las personas con celiaquía, en busca de poder ofrecer variadas cervezas de calidad que pudieran ser aptas para ellos.



El cereal por excelencia dentro de la industria cervecera es la cebada, aunque también son empleados algunos otros cereales como por ejemplo el trigo, la avena o el centeno. Tanto en el caso de la cerveza elaborada a partir de la cebada como en el caso de la participación de alguno de los otros cereales mencionados, el producto final no resulta apto para los celiacos, debido a que estos cereales poseen gliadina, un compuesto proteico (una glucoproteína), responsable de que los celíacos no puedan tolerar el gluten, provocándoles diferentes trastornos digestivos. Sin embargo, afortunadamente, al igual que existen las cervezas sin alcohol, también resulta posible elaborar cervezas sin gluten. 
Dentro de las cervezas sin gluten se distinguen dos grandes grupos:
- Las cervezas elaboradas a partir de cereales y materias primas como el trigo sarraceno, el sorgo o el mijo, que no contienen gluten.
- Las cervezas elaboradas con cereales como trigo o cebada que son tratados enzimáticamente para evitar que contengan gluten por encima del límite permitido (20 ppm partes por millón), para que puedan considerarse como producto sin gluten, siendo apto su consumo por celiacos. En realidad el contenido de gluten en este tipo de cervezas suele encontrarse en torno a 5 ppm, muy por debajo del límite máximo.

Sin embargo, la oferta de estos productos que los celiacos han podido encontrar en comercio y hostelería hasta no hace mucho, ha resultado escasa, limitada e insuficiente, reduciéndose a unas pocas marcas, que además en algunos casos no se caracterizaban por ser un producto de gran sabor. Este panorama decididamente ha cambiado en los últimos dos o tres años, a nivel internacional y nacional, de manera que son cada vez más las marcas que apuestan por lanzar un producto bien trabajado y de calidad, apto para celiacos, que incluso además pueda gustar y ser apreciado por el público cervecero no celiaco. Y este es un aspecto realmente importante, en el que creo que resulta necesario incidir: se trata de cervezas que resultan aptas para las personas con intolerancia al gluten, pero que igualmente puede beber y satisfacer a cualquier consumidor, con un nivel de calidad más que aceptable

En España, la Zaragozana fue una de las pioneras en el terreno de las cervezas sin gluten, con su Ámbar sin gluten, y la Green 0,0 la primera cerveza sin alcohol apta para celiacosOtra gran marca nacional que mantiene alguna referencia sin gluten en su portfolio es Estrella Damm con su Estrella Daura Rubia y Doble Malta. El grupo cervecero Mahou-San Miguel también va a lanzar en breve un cerveza sin gluten, coincidiendo con el 125 aniversario de la cervecera madrileña. Recientemente con la irrupción en el mercado de las jóvenes microcerveceras artesanas, la familia de las cervezas sin gluten ha crecido, con nuevas referencias de diferentes estilos, que han querido elaborar algunas fábricas, ofreciendo sabores distintos a los celíacos, como por ejemplo la APA de la catalana Espiga o la extremeña Cerex Kiwi y Lima


Fuera de nuestras fronteras ha habido varias cerveceras de reconocimiento internacional que han lanzado al mercado varias cervezas sin gluten formando parte de sus respectivos catálogos, como por ejemplo la danesa Mikkeller, la inglesa Hambleton Ales, la belga Brunehaut, o la verdadera especialista en este tipo de productos la canadiense Glutenberg, de las que me gustaría hablar con un poco más de profundidad.




Mikkeller: Era de esperar que la nada convencional, innovadora y también reputada cervecera danesa, fundada en 2006 por el profesor de Matemáticas y Física Mikkel Borg Bjergsø y su amigo de la infancia Kristian Keller, incluyera en su extensísimo portfolio de cervezas, algunas referencias sin gluten. Hasta el momento han sido cinco las cervezas sin gluten las que Mikkeller ha puesto a la venta en el mercado, con un nexo común entre ellas: el importante papel jugado por el lúpulo en el aroma y el sabor, a través de la interpretación de estilos de perfil caracterizados por una lupulización intensa, y un contenido alcohólico bajo o moderado.

Las referencias sin gluten que mantiene la marca danesa en su portfolio por el momento son:


- Sally Monroe GF: Cn tan sólo 2,8º de alcohol, se trata de una American Pale Ale de muy bajo contenido alcohólico, con un cuerpo ligero, y un aroma de perfil floral con notas a jazmín y suavemente cítricas como pomelo, y también otras de carácter dulce como miel y especiadas como pimienta. Una cerveza delicada y sabrosa, de final suavemente amargo y persistente, al mismo tiempo que sin duda resulta muy bebible gracias a su baja carbonatación y graduación alcohólica.




- American Dream GF: La versión sin gluten de la célebre pale lager del mismo nombre de la marca, que mantiene el mismo carácter inusualmente lupulado para una cerveza del estilo.  La original dio lugar al proyecto American Dream Project, que trata de encontrar la mejor lager a través de diferentes sesiones de cata durante 18 meses llevada a cabo por panelistas que colaboran en el proyecto. En algunos casos ha llegado a ser catalogada como pilsner. Con una concentración alcohólica de 4,5, se trata de una cerveza donde se aprecian desde notas suavemente maltosas como cereal, pan y caramelo, a otras notas de tipo lupulado (las más evidentes) como flores y cítricos, proporcionadas por las variedades de lúpulo americano usadas para su elaboración. En boca aparece de nuevo la malta en forma de cereal y grano, acompañada de matices herbáceos, florales y cítricos como el pomelo o el limón, prevaleciendo el lúpulo, sobre todo en el amargor final.




- Peter, Pale and Mary GF. Otra American Pale Ale, más alcohólica que su hermana, y bautizada por la marca danesa como Folk Pale Ale. Elaborada en la cervecera belga De Proefbrouwerij es una cerveza muy aromática, con dominio de los matices lupulados como pino, plantas silvestres, cítricos y frutas tropicales. Con una base de fondo de malta con matices de cereal y galleta, el lúpulo es protagonista igualmente en el paladar, resultando evidente a través de la presencia de cítricos como limón y pomelo y un regusto final dotado de cierta astringencia.



- I Wish GFCasi dando el salto a las India Pale Ale, esta APA, con un 5,5% de alcohol es posiblemente la cerveza sin gluten elaborada por Mikkeller de la que se encuentra más orgullosa la marca, afirmando con rotundidad que es una cerveza que gustará tanto a celiacos como al resto de cerveceros aficionados por igual, siempre que busquen una cerveza con gran aroma y sabor, donde el lúpulo sea el principal protagonista. Elaborada también en la fábrica belga De Proefbrouwerij, es una cerveza intensamente lupulada, que se encuentra en la frontera de lo que muchos expertos catalogarían como una IPA. Cargada de matices cítricos como naranja, de frutas tropicales y sobre todo herbáceos y a coníferas, tampoco olvida el lado maltoso a través de matices de toffee, caramelo, miel y galleta. De suave textura en boca, con un cuerpo medio y un marcado amargor fina, es una cerveza que podrán disfrutar todos los amantes del lúpulo con gran satisfacción.




Green Gold GFLa más lupulada y alcohólica de esta serie de cervezas. Una IPA con un 7% de alcohol. También resulta la más compleja y posiblemente la más atractiva para el público iniciado, que busca intensas sensaciones. Dotada de un aroma repleto de resinas, notas a pino, plantas silvestres y mucha fruta como manzanas, naranjas, pomelos y ciruelas blancas, encuentra su contrapunto en el lado de la malta a través de buenas dosis de pan y caramelo. Con un cuerpo contundente, una carbonatación muy activa y una cierta suavidad en boca al mismo tiempo, es una cerveza sabrosa, que se disfruta con plenitud hasta su persistente amargor final de carácter herbáceo y resinoso.



Hambleton Ales:
Esta cervecera inglesa fundada por Nick Stafford en 1991 en la pequeña aldea de Holme on Swale, (situada en las cercanías de las Hambleton Hills, al norte del condado de Yorkshire donde se encuentra la célebre atracción turística del caballo blanco gigante representado sobre el suelo), fue pionera en el mercado del Reino Unido al lanzar en el año 2005, la primera cerveza sin gluten dentro de la industria cervecera británica. Y no lo hizo de cualquier manera, sino apostando por mantener el mismo sabor tradicional que se espera de una real ale inglesa, salvo por no contener gluten. Se trataba de una Amber Ale, que no alcanzaba los 5º de alcohol, llena de matices de caramelo, cereal, naranja, y lúpulo floral. Para lograr este producto Nick invirtió varios años en investigación, y en el desarrollo de nuevas técnicas y procedimientos de elaboración. Sin duda, un gran acierto que le dio la oportunidad de lograr un nombre en el mercado, respondiendo a la demanda del numeroso colectivo de celiacos británicos. 

Años más tarde se incorporó una nueva cerveza al sello Hambleton Ales Gluten and Wheat Free Ale (GFA), una Pale Lager con un 5,2% de alcohol. Curiosamente en la pasada edición de la Madrid Beer Week, esta cervecera estuvo presente en diferentes eventos, a través del importador de cervezas BBC (Better Beer Company), que pudo traer algunas de las más reputadas referencias de las pequeñas cerveceras locales que se encuentran asociadas en la SIBA (Small Independent Brewers Association), de la que es director el propio Nick Stafford.
Brunehaut:
Bélgica, como uno de los cuatro grandes países tradicionalmente productores de cerveza, también tiene mucho que decir en el terreno de las cervezas sin gluten. Una de las cerveceras belgas que ha incorporado recientemente varias referencias libres de gluten en su catálogo, es la conocida Brunehaut, afincada en la homónima población valona, al sur del país. Sus comienzos se remontan nada menos que al año 1096, cuando se mantenía en funcionamiento una pequeña fábrica de cerveza en el interior de la Abadia de Saint Martin de Tournai (sello de cervezas de abadía que mantiene la brasserie en la actualidad). Al igual que la mayoría de las abadías de la zona, se vieron azotadas por la Revolución, las políticas anticlericales y las Guerras Napoleónicas que obligaron a interrumpir la producción en varias ocasiones. En 1890, la familia Allard, retomó la actividad cervecera en la zona cuando fundó la cervecera Brunehaut en Guignies, que por entonces recibía el nombre de cervecera de St. Joseph. Durante muchos años fueron conocidas algunas de sus referencias como la Druide o la Brunehaut 8. En 1991 se vieron obligados a trasladar la fabricación a unas instalaciones más modernas y con mayor capacidad de producción, situadas a pocos kilómetros de la original.
Actualmente mantiene en portfolio una docena de cervezas entre su sello de cervezas de abadía St Martin, sus cervezas bio-sin gluten, elaboradas con materias primas procedentes de su propia explotación agrícola "domaine de Graux" (http://domainedegraux.com/) y sus cervezas regionales, siendo algunas de ellas ganadoras de diferentes certámenes y concursos cerveceros y exportadas a más de 25 países en todo el mundo. Aquí en España llegan gracias a la importadora Cervebel.

En total son 4 las referencias que elabora sin gluten por el momento:
- La Brunehaut White Beer, una cerveza inspirada en las witbier/blanche belgas. De un color algo más oscuro, y una nariz fresca, con matices cítricos, afrutados, de levadura y un punto ácido, resulta la más refrescante, gracias a su bajo nivel de alcohol (5%), su fina y vivaz carbonatación y su sequedad final.
- La Brunehaut Blond, una cerveza con un contenido alcohólico situado en un 6,5% y caracterizada por notas aromáticas de levadura, melocotón, cítricos, miel y hierbas, un cuerpo medio, una textura sedosa y un final seco.
- La Brunehaut Amber, con un carácter maltoso, terroso y de frutos secos, un cuerpo medio y un contenido alcohólico de también 6,5%, posiblemente sea la menos popular de las cuatro.
- La Brunehaut Triple, la mejor valorada por críticos y aficionados se encuadra dentro del estilo de las triples de abadia belga, logrando un producto de buena calidad, con una nariz intensa, afrutada, con notas a manzanas y peras, una leve sensación especiada, y un final amargo y de larga duración.
Glutenberg:

Posiblemente la cervecera especializada en la elaboración de cervezas sin gluten, más prestigiosa de todo el planeta. Sus cervezas sin gluten son elaboradas únicamente a partir de cereales y materias primas vegetales que no contienen gluten, sin necesidad de modificación química o enzimática, como por ejemplo: mijo, quinoa o trigo sarraceno entre otros. 

Situada en la ciudad de Quebec, esta cervecera canadiense fue fundada gracias a la asociación entre dos viejos amigos: Julien Niquet y David Cayer. De no ser por la celiaquía de Julien el proyecto de Glutenberg jamás habría visto la luz, a pesar de su ilusión por tener su propia empresa. La idea de elaborar una cerveza sin gluten comenzó a tomar forma en los albores del invierno de 2011. Gracias al apoyo de amigos y familiares, fueron capaces de reunir los fondos necesarios para la adquisición del equipo y de la contratación del maestro cervecero que iba a hacer realidad el proyecto, Gabriel Charbonneau. Así nació la cervecera Brasseurs Sans Guten (BSG) que materializó el original y ambicioso proyecto de Glutenberg.
Tuvieron que pasar más de 18 meses y numerosos ensayos descartados, hasta que finalmente lograron sacar al mercado la primera cerveza sin gluten de la fábrica, de la que pudieran sentirse orgullosos, con un sabor y una calidad que cautivaron rápidamente a la población celiaca canadiense y a la ciudad que vio nacer la compañía, Quebec. Esta primera cerveza fue la Blonde Ale con un 4,5% de alcohol, seca, bien lupulada y con un aroma y gustos marcadamente cítrico, pero lo que verdaderamente inaudito  en el mercado canadiense hasta aquel momento, y lo que encandiló al público fue su calidad y su sabor, muy cercano al de la cerveza convencional, y no a un producto artificioso.




Tras las Blonde Ale vinieron otras cuatro referencias elaboradas sin gluten, trabajando diferentes estilos cerveceros:
-La Red Ale con 5º de alcohol, Una cerveza de gusto moderadamente dulce y con recuerdos de melaza, con un cuerpo medio-ligero y una carbonatación acentuada, donde el protagonismo de las maltas caramelizadas y suavemente tostadas toman las riendas del aroma y el sabor con matices como el suave caramelo, frutos secos, flores, plantas silvestres y nueces de cola. 
-La APA con 5,5% de alcohol, una pálida cerveza con notas florales y herbáceas en el aroma y un gusto con presencia de matices de grano, bien construida y equilibrada, que finaliza con un regusto delicadamente amargo y que resulta fácil de beber.
-La India Pale Ale, con un bajo contenido alcohólico para el estilo situándose en un 5,5%, se caracteriza por ofrecer una nariz cargada de notas cítricas y afrutadas con recuerdos a cáscara de limón, y también flores silvestres; y un gusto con matices que oscilan entre el caramelo de la malta y las notas herbáceas del lúpulo, dentro de una cerveza efervescente, con una acentuada carbonatación y un cuerpo más robusto que su hermana la APA.
-Y la Double de estilo belga con 6,5º de alcohol, es una cerveza de color rubí y aroma marcadamente afrutado con notas a manzanas, peras, uvas y cerezas, sobre un fondo de caramelo, y un punto de alcohol que se eleva por encima, como suele suceder en este tipo de cervezas. En boca su perfil dulce, caramelizado y afrutado da paso a un regusto final seco con un leve ardor alcohólico.
Con sus cervezas la brasserie canadiense logró un paso más en el reforzamiento de su reputación con la obtención de la medalla de oro, plata y bronce en la categoría de cervezas libres de gluten, en la World Beer Cup de San Diego en 2012. Junto a la cervecera canadiense, la cervecera del país vecino Ground Braker Brewing de Oregón, son las grandes especialistas norteamericanas en la elaboración de cervezas sin gluten.

Como se puede apreciar la oferta dentro de las cervezas sin gluten, ha crecido de forma muy significativa en la industria durante los últimos años existiendo incluso cerveceras especializadas en la elaboración de este particular tipo de producto. El resultado es un abanico de opciones muy amplio, donde tanto celiacos como el resto del público puede elegir aquellas referencias que más se ajusten a sus gustos y preferencias. Dentro de esta gran variedad otras conocidas marcas como St. Feullien, Brewdog, Bernard o St. Peters, también tiene alguna referencia sin gluten en su portfolio.
Sin duda una gran noticia para la gran familia cervecera, que nos hace estar de enhorabuena, porque no se trata de cervezas sólo para celiacos, sino para todos.

martes, 9 de junio de 2015

7º FFdA con Weyerbacher



Quienes llevamos un tiempo inmersos en el mundo cervecero sabemos que el FFdA es una tradición de relativamente reciente instauración, pero que caló rápidamente entre bloggers fundamentalmente, gracias a la iniciativa de otro blogger, Joan, que a través de su blog de cerveza Birraire, consiguió reunir a unos cuantos voluntarios para la primera edición de su original propuesta, a la que bautizó como Fin de semana de Fondo de Armario (FFdA). Ahora llegó la séptima convocatoria, a la que me uní sin dudarlo, como hice en las seis anteriores. Para quien no lo sepa, el FFdA consiste es un fin de semana en el que bloggers, foreros y cerveceros han de elegir una o varias cervezas del fondo de sus respectivos armarios, trasteros, o sótanos en los que se suelen vivir algunas cervezas durante largo tiempo, bien porque se piensa en dejarlas madurar para ver cómo evolucionan, desde que son compradas, o bien por olvido o por descuido. Por lo general, se suele tratar de cervezas de alta graduación y gran complejidad. En otras ediciones, también se ha apelado al lado romántico o nostálgico por el que otro tipo de cervezas suelen tener también cabida. En definitiva, existe bastante libertad a la hora de desempolvar botellas de los rincones más oscuros de nuestras particulares bodegas. Lo que hay que hacer después es simplemente comentarlo en redes sociales o bien en el blog de cada participante, en caso de tener uno.



En mi caso personal, sólo incluí una cerveza para esta edición del FFdA, pero creo que con sobrados motivos a sus espaldas, como para considerarla digna sobradamente de participar en esta iniciativa. Se trata de la norteamericana Weyerbacher Blithering Idiot, una English Barley Wine de gran calidad (y contundencia) que se encontraba en lo más fondo de mi particular armario donde suelo almacenar mis cervezas de mayor graduación. Adquirida en 2013, llevaba más de 2 años conmigo, por lo que al tiempo de maduración propio de la referencia, habría que añadir un par de años más que la mantuve en mi poder esperando a ser descorchada.

Weyerbacher es una cervecera craft estadounidense de la que jamás había hablado en el blog hasta el momento, y no es por ausencia de méritos, que de lejos atesora, con un buen número de referencias de contrastada calidad en el mercado. Realmente resulta difícil poder hablar de todas la grandes craft breweries de Estados Unidos, habiendo registradas más de 3000 en todo el país, y con un nivel por lo general muy alto. Aún así, siempre han tenido un hueco destacable en el blog, hablando de más de una treintena de cerveceras norteamericanas, así como de ferias y eventos cerveceros destacados relacionados con aquel país como el célebre GABF (Great American Beer Festival)

La cervecera Weyerbacher se encuentra ubicada en la localidad de Easton, en el estado de Pennsylvania, fundada por Dan y Sue Weirback en 1995. Los más observadores habrán caído ya en el detalle de que fonéticamente el apellido de los fundadores mantiene un "sospechoso" parecido al nombre de la cervecera. Precisamente el origen del apellido Weirback procede del apellido Weyerbacher, de procedencia alemana, que llegó hasta los Estados Unidos con la inmigración hace 200 años.
En un comienzo, Dan era un apasionado homebrewer, aficionado y fiel seguidor de las nuevas creaciones de la industria cervecera craft estadounidense, que llegaban una tras otra al mercado, en los años 90. Un fin de semana a finales del año 1993, durante unas vacaciones en el estado de Vermont, Dan y Sue, visitaron la cervecera Long Trail, que se encontraba ubicada en el interior del sótano de un viejo molino. Aquella visita despertó en Dan el espíritu emprendedor necesario para pensar en montar su propio negocio, y Sue fue quien le propuso que empezaran a pensar seriamente en cómo arrancar una cervecera desde cero.
Sin que hubieran llegado a pasar dos años, en agosto de 1995, la Weyerbacher Brewing Company era un hecho, aunque con hechuras humildes, y las limitaciones propias de un joven negocio recién creado. Así, la ubicación original de la cervecera no era otro lugar que un establo en el centro de la localidad de Easton, en el estado de Pennsylvania. El concepto original con el que se puso en marcha la cervecera, era poder elaborar algunas cervezas convencionales y relativamente sencillas como una Pale Ale y una ESB. Con el tiempo pudieron comprobar que aquel no era el camino que querían seguir. En 1997, elaboraron la que para ellos fue su primera gran cerveza, la Raspberry Imperial Stout, una de las favoritas de la marca para Dan. Resultaba en aquel momento mucho más sencillo destacar con una elaboración diferente, (una original Imperial Stout que incluye frambuesas), que con una Pale Ale más en medio de un mar de cervezas lupuladas de maltas pálidas. Lamentablemente ya se encuentra retirada del mercado y no podemos probar esta primera gran referencia dentro del portfolio de la cervecera de Pennsylvania.
Un año más tarde se elaboró por primera vez, la protagonista del post, la Blithering Idiot Barleywine, y junto con ella, llegaron otras potentes y complejas cervezas, para enriquecer el catálogo de la fábrica con referencias de calidad, como por ejemplo la Merry Monks, una ale de estilo triple belga. En aquel momento, ya quedó definida la línea de negocio que quería seguir la compañía. El objetivo era fabricar cervezas repletas de sabor, con un alto nivel de calidad, dirigidas a un cliente exigente y conocedor del producto.
Entre 1998 y 2001 encontraron una cervecera abandonada en la misma zona, que les permitiría ampliar la producción y llegar a un público más numeroso. La idea parecía perfecta para alcanzar un gran éxito, como así fue, pero a base de un inevitable coste material. Administrar dos fábricas en paralelo con un plantilla justa de efectivos, dada la aún la limitada capacidad económica de la joven cervecera, resultó duro y complicado, en especial para Dan que trabajaba de sol a sol. Por otra parte, con el aumento de la producción, las ventas minoristas comenzaron a crecer, y era inevitable que se desbordarse la capacidad de sendas fábricas. Finalmente tomaron la decisión de mudarse a una moderna instalación mucho más grande a finales de 2001, lo que conllevó el cierre del pub que mantenía en funcionamiento la cervecera en el propio edificio de la fábrica. La nueva nave industrial elegida no era sólo más grande en tamaño, sino que además resultaba más propicia para la elaboración de cerveza, ya que existía una mayor superficie disponible para poder mover palés y cajas con mayor libertad. El traslado a la nueva fábrica tuvo entre otras consecuencias poder llegar a 19 estados, lo que conllevaba un obvio aumento de las ventas. Las nuevas instalaciones también permitieron el crecimiento la mejora de los equipos que manejaba la antigua fábrica. A finales de 2005 inauguraron una segunda sala de cocción de gran capacidad, que compraron a sus colegas de la Victory Brewing Company.  El incremento de la calidad resultó asombroso, a través de una prodigiosa combinación: Ayudó a producir cervezas más limpias sensorialmente, pensando en su degustación, al mismo tiempo que permitía duplicar la producción que mantenían en aquel momento. 


Desde el comienzo, la fábrica usó una pequeña línea de embotellado propia, a la que incluso pusieron nombre: Meheen. A pesar del cariño que le habían tomado por los años en los que prestó sus servicios, resultaba totalmente insuficiente e inapropiada para el horizonte que se dibujaba para la compañía a partir del traslado a la nueva fábrica. Tardaron más tiempo del debido en reaccionar y darse cuenta del problema. En 2007 el personal dedicado al embotellado trabajaba desde las 7 de la mañana hasta más allá de las 8 de la tarde, lo que casi provoca una revuelta entre los empleados. Resultaba obvia la necesidad del cambio. Las líneas de embotellado son por lo general muy costosas, y este fue el factor que retrasó la decisión hasta que resultó inevitable. Dan pudo encontrar una llenadora de botellas de segunda mano procedente de la fábrica Krones de Canadá, que se ajustaba a su presupuesto. A pesar de haber estado 3 sin funcionar, la máquina se encontraba en fabulosas condiciones. Se trasladó a la fábrica de Easton, y tras los ajustes necesarios realizado por Peter Markl, ex-empleado de Krones, la línea de embotellado era capaz de tener listas 250 cajas en una hora. Una gran mejora respecto a las 100 cajas que lograban hacer por hora con la vieja Meheen. 
La cervecera Weyerbacher continúa aún en la actualidad pensando en añadir nuevos equipos técnicos, e incrementar la plantilla para ayudarles a hacer grandes cervezas llenas de sabor para un público más grande, manteniendo el espíritu de la creatividad y la pasión por el sabor que les ha impulsado a modo de motor desde sus comienzos.
Para muestra un botón: la propia Blithering Idiot, que a la postre se convirtió en el buque insignia de la cervecera, es una prueba evidente del resultado de la aplicación de su filosofía. El joker que aparece en las etiquetas finalmente pasó a ser emblema de la compañía, incorporándolo al logo de la cervecera, y apareciendo en vitolas y chapas, como símbolo inconfundible de la marca.
Otras facturas reseñables de la fábrica son: La Old Heathen Imperial Stout, la Sunday Morning Stout, o la Double Simcoe IPA entre otras. Además también ha elaborado algunas colaboraciones reseñables con otras conocidas cerveceras. El ejemplo de ello que tenemos más a mano, es su colaboración bautizada como The Jester's Tree, con la fábrica española Naparbier.






Cata:

Graduación:11,1º
Temperatura de servicio: Entre 12ºC y 16ºC
Tipo de vaso recomendado: Snifter

Aspecto: De tono similar al de la miel, pero de mayor intensidad que podríamos definir como ámbar oscuro. Notable nivel de turbidez, y sorprendente corona de espuma de color crema y de mayor amplitud de la esperada para una cerveza de este estilo. De aspecto cremoso, y retención más que discreta, ayuda a lograr un atractivo aspecto a la cerveza servida en copa, al mismo tiempo que ayuda a incrementar la sensación cremosa de suavidad en boca.
 
Aroma: Muy potente en nariz. Se desprenden una gran riqueza de aromas ricos en intensidad y dulzor, entre los que destacan: caramelo, miel y bizcocho, acompañados de notas afrutadas de dátiles e higos, y otras de carácter floral y herbáceo del lúpulo, presente a pesar del dominio de la malta. El alcohol es perceptible, ya que sus más de 11º de alcohol son difíciles de ocultar completamente, pero al mismo tiempo se encuentra enmascarado por el perfil dulce y maltoso del aroma.
 
Sabor y textura: Entrada potente en boca, con una avalancha de dulzor y maltosidad, que deja claro el tipo de cerveza que estamos bebiendo. En un comienzo el alcohol no aparece, lo que permite su relativa facilidad en el trago, y la percepción de los matices de miel, masa de bollo o bizcocho, y fruta dulce. Al final se combinan las notas procedentes de los lúpulos junto con los recuerdos a dátiles e higos que podemos encontrar en el gusto, lo que incrementan la sensación afrutada de la cerveza, en un final astringente y muy cálido, gracias al alcohol que va ganando terreno progresivamente hasta dominar en un ardor moderado en la garganta.

Maridaje: Resulta ideal tomarla sola, como licor de postre. Se puede acompañar de pastelillos de nueces. 
Nota:

martes, 2 de junio de 2015

Madrid Beer Week 2015


El próximo día 8 de Junio, dará comienzo en Madrid la segunda edición de la Madrid Beer Week (MBW), durante la que se desarrollará una agenda cargada de experiencias en formación y gastronomía en torno al mundo de la cerveza, convirtiendo a la ciudad y su entorno en el epicentro del panorama cervecero nacional, durante los 14 días que tendrá de duración, hasta el domingo 21 de Junio.  

El año pasado tuvo lugar la primera edición de esta iniciativa, impulsada por la compañía Cervecera Independiente, como muestra de su compromiso por difundir la cultura cervecera en España. Para ello programó más de 200 actividades como degustaciones, catas con maridaje, talleres y hasta un concurso de "homebrewing", en colaboración con una treintena de locales que participaron en la anterior edición. Tras el éxito cosechado en la I Madrid Beer Week, Cervecera Independiente, ha querido volver a repetir la iniciativa este año, ampliándola tanto en duración (de 7 a 14 días), como en número de actividades (más de 500) y locales participantes (más de 80), "ofreciendo a los consumidores experiencias únicas en torno al mundo de la cerveza”, ya que uno de sus retos es "unir, cada día un poco más, el mundo de la cerveza y gastronomía” según palabras del director de Cervecera Independiente Javier Herrero Velarde. 



Entre estas experiencias, este año podremos encontrar propuestas de menús maridados con cerveza, catas de cervezas con quesos, encuentros  con productores de cervezas artesanas y de autor, talleres de elaboración, o incluso actividades que combinan arte y cerveza, continuando la senda iniciada por la primera edición, con el objetivo de impulsar el desarrollo de la cultura cervecera a través de todo tipo de actividades en las que la cerveza es protagonista. El desarrollo de las actividades no podría ser posible sin la colaboración de los locales participantes, entre los que no podían faltar las más emblemáticas cervecerías y tiendas especializadas de la capital: Alquitara; Alta Burguesía; Antigua Huevería; Artesanos del Queso; Baden Baden; Be Hoppy; Birra y Paz; Bodega Trigo; Cervecería L’Europe; Cervecería La Mayor; Cervecissimus; Cervezone; The Clover Tavern; Dabbawala; Defile; Despacio; De Cervezas y Quesos; El Asador de Abad; El Boliche; El Buchi; El Cervecero; Espacio Gourmet de El Corte Inglés de Serrano; El Dos de Palma; El Español Cervecero; El Figurante; El Gusto es Nuestro; El Kiosko; El Pedal; El Rincón del Greco; Triciclo; El Viajero; Fábrica Maravillas; Hotel Índigo; La Antojá; La Buena Cerveza; La Buena Pinta; La Cabra; La Carbonera; La Casa de la Cerveza; La Colchonería de la Camarilla; La Contenta; La Galerna; La Hemeroteca; La Jimena; Restaurante Pajarita; La Petisa; La Tape; La Tienda de la Cerveza; La Vida tiene Sentidos; La Zurbanita; Labirratorium; Los Galayos; Madrid Hop Republic; Mallaetta; Maltea2; Marquee Bar; Más de Cien Cervezas; Mercado de la Cebada; Muy Placer en Conserva; O Pazo de Lugo; Oldenburg; Palma Brew; Peter Rabit; Pez Tortilla; Poncelet; Prost Chamberí; Q-Deleite; Richelieu; Rooster; Cervecería Schoppen; Secretos de León; Taberna Eneri; Temple Bar; The Beer Garden; The Place y Troade.



En la increíblemente amplia oferta de actividades tendrá cabida todo tipo de público, desde los más expertos y exigentes cerveceros, hasta aquellos que se aproximen por primera vez al maravilloso universo de la cerveza, con ganas de experimentar y conocer, por lo que nadie debe sentirse intimidado ni cohibido, por miedo a no estar a la altura, al coincidir con un público quizás más experimentado. Se trata de una gran fiesta de la cerveza que vivirá la ciudad de Madrid, en la que están invitados a participar todos aquellos que se muestren interesados por este apasionante mundo, el cervecero. Por otra parte, y pensando en la economía personal del consumidor, habrá actividades para todos los bolsillos, desde módicos precios (incluso gratuitas) hasta las más sofisticadas y cotizadas. De este modo será posible encontrar en el calendario, todo tipo de eventos como el organizado por el joven proyecto BBF-Lab, que tendrá lugar el 19 de junio en el Mercado de la Cebada. Un evento único e inédito en concepto y fórmula en nuestro país, pensado especialmente para beer-geeks y cerveceros experimentados, en el que por la adquisición de una entrada anticipada, será posible degustar una enorme y selecta variedad de referencias en botella, de máxima calidad contrastada y difícil adquisición. Los que se inclinen por conocer de primera mano algunas de las mejores cervezas inglesas respaldadas por la asociación británica SIBA, tendrán la oportunidad de hacerlo durante la semana del 8 al 14 de Junio en la Cervecería L'Europe, mientras que los que prefieran acercarse al atractivo mundo craft estadounidense, podrán probar alguno de los 3 grifos que habrá pinchados en la tienda Cervezone del centro comercial Sexta Avenida, o los 4 grifos que habrá en el pub Peter Rabbit o conocer una de sus marcas más prestigiosas, Rogue de la mano de su representante en España, Ryan Lowe, en locales como La Tienda de la Cerveza o el Nuevo OldenburgPara quienes prefieran adentrarse en el terreno de elaboración habrá talleres de homebrewing, como el organiza la tienda especializada Labirratorium, o la visita a la fábrica de Fábrica Maravillas. Los celiacos también tendrán su hueco dentro de la Madrid Beer Week, para que puedan disfrutar de actividades especialmente concebidas para ellos, como una cata de cervezas sin gluten en el joven local Madriz Hop Republic, o la semana sin gluten de La Tape del 8 al 13 de junio.


Por otro lado, la gama de cervezas especiales Casimiro Mahou, compuesta por: Amaniel, Marcenado, Maravillas y Jacometrezo, estará muy presente en diferentes locales y actividades durante la Madrid Beer Week, como las degustaciones en la Gourmet Experience de El Corte Inglés de Serrano, o los menús maridaje especialmente pensados para ellas en locales como La Tape, Dabbawala o la taberna Eneri.

Y así una interminable lista de actividades que puede ser consultada en la web: http://cerveceraindependiente.com/madridbeerweek/, donde es posible encontrar la información detallada de cada uno de los eventos programados. También resulta posible descargar la guía impresa en formato pdf en el enlace: http://goo.gl/PmVQ2g.

Sin duda van a ser dos emocionantes semanas en las que se vivirá intensamente la cerveza, que nos invitarán a soñar un prometedor futuro en el que la cerveza, instalada desde hace largo tiempo en el corazón de la ciudad que me vio nacer, crezca y pueda ser apreciada en su máxima expresión. Salud!