viernes, 28 de agosto de 2015

Hierba, lúpulo y un caluroso verano


Las embestidas con las que Don Lorenzo nos ha obsequiado este año sobre la "piel de toro", ha provocado verdaderos estragos. Hace algunas semanas, cuando más apretó el calor, pude leer en un diario de tirada nacional, que una fábrica de hielo había visto superadas todas las expectativas depositadas en la temporada veraniega y literalmente no pudieron dar a basto, a pesar de producir nada menos que 34 millones de cubitos de hielo cada día. Las piscinas han estado de enhorabuena con el aforo completo, las playas atestadas de veraneantes y las terrazas funcionando a un frenético ritmo, en especial cuando llegaba la noche. Al margen de los tópicos que ofrece nuestro país cuando llega el calor estival, he podido comprobar que este verano, también ha afectado inevitablemente a mi patrón de consumo de cerveza, inclinándome de forma deliberada por el lúpulo y el tipo de cervezas donde se puede apreciar toda la frescura que este ingrediente puede aportar. Por lo que he podido comprobar por los círculos cerveceros entre los que me muevo, no he sido el único, y ha habido una pequeña fiebre de búsqueda de Session IPAs, APAs, IPAs y similares en el deambular de una cervecería a otra, o de una tienda a otra. Y es que este año están llegando una buena colección de excelentes referencias donde el lúpulo aporta un plus de frescura, cautivando al borde de la adicción a quien las prueba. Entre estas cervezas he querido destacar 3 de diferentes procedencias (USA, Holanda e Italia) pero con un nexo común, su "drinkability", es decir, lo fácilmente que resultan bebibles y su poder refrescante, apoyado sobre el uso del lúpulo, y hasta alguna que otra planta.
La posiblemente mejor Session IPA que he probado hasta el momento, la Karl Strauss Mosaic Session Ale, la impronunciable Lekker met je bek in het zonnetje muestra de los holandeses Het Uilje con tan sólo 3,6 grados de alcohol, que me dejó al borde del "shock", y la extraña e increíblemente bien elaborada Birra del Borgo Genciana, forman la terna elegida.


Karl Strauss Mosaic Session Ale

Karl Strauss es la cervecera craft estadounidense que ostenta el título de ser la más antigua cervecera de San Diego que continúa en funcionamiento en la actualidad. Fundada en el año 1989, marcó el comienzo del desarrollo de la actividad de producción cervecera que ha permitido que la bella ciudad californiana de San Diego, alcance unas cotas de popularidad que trascienden fronteras, convirtiéndola incluso en un destino turístico destacado, gracias al gran número de fábricas de cerveza de prestigio en su área circundante como Alesmith, Stone o Lost Abbey entre otras. En 2014, era la tercera cervecera más grande del condado, y la número 45 de entre todas las cerveceras craft estadounidenses.Todo un hito teniendo en cuenta la envergadura de un mercado como el norteamericano donde hay más de 3000 cerveceras craft. El nombre que recibe la compañía es el mismo que el de su fundador Karl Strauss, de origen alemán (como cabía esperar por su apellido), el cual contaba con la titulación de maestro cervecero, que ejerció desde 1939, trabajando para la Pabst Company Brewing, compañía en la que estuvo empleado durante 44 años y de la que llegó a ser vicepresidente. En 1986 le aconsejaron desde su entorno familiar que montara su propia fábrica de cerveza en San Diego. La idea le pareció tremendamente atractiva desde un comienzo, embaucándose en el proyecto por completo, construyéndola desde los cimientos y aportando su biblioteca personal de recetas con cientos de elaboraciones, fruto de su dilatada experiencia. Desde su inauguración en 1989, hasta el año 2006, en el que lamentablemente falleció, no sólo fue un gran maestro cervecero, sino todo un líder y ejemplo para su familia, empleados y el sector. Pensaba firmemente que el mercado estadounidense estaba preparado para la llegada de nuevas cervezas con más personalidad que las que habían dominado el mercado hasta entonces.
Sus primeras cervezas llegaron al mercado en 1991, y desde entonces la compañía no ha hecho más que crecer y evolucionar, renovando y ampliando sus instalaciones originales, alcanzando una producción de 60000 barriles anuales en 2013. Actualmente mantiene un buen número de restarurantes-cervecerías en el sur de California donde sirven la cerveza que ellos mismos elaboran, como por ejemplo en La Jolla, en Temecula, Costa Mesa, o en los aeropuertos internacionales de los Angeles y San Diego, o incluso en el parque de atracciones de Disneylandia de Los Angeles. Entre sus más cotizadas y prestigiosas elaboraciones se encuentran: la Big Barrel Double IPA (Double IPA 9%), la Boardwalk Black Rye IPA (Black IPA 8%), la Wreck Alley Imperial Stout (Imperial Stout 9,5%) y la mencionada Mosaic Session Ale (Session IPA 5,5%).




Cata:

Graduación: 5,5º
Temperatura de servicio: Entre 6ºC y 8ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker) o copa Teku o copa Spiegelau para IPA's.

Aspecto: De un tono más dorado que ambarino, y dotada de buena transparencia, se corona con una cabeza de espuma blanca de buena amplitud, aspecto compacto y cremoso, con notable persistencia, que permite mantener un aro sobre la superficie, que va dejando en los primeros tragos rastros muy finos y definidos de encaje.

Aroma: Absolutamente embriagador, muy potente y atractivo, cargado de frescura gracias al lúpulo usado en la receta de la cerveza. Aparecen con fuerza notas cítricas, en especial limón, naranja y pomelo, con una intensidad poco frecuente, como si partiéramos limones por la mitad, o frotáramos una cáscara de cítrico sobre la boca de la copa. Al mismo nivel de intensidad aparecen notas a frutas tropicales como mango, papaya y fruta de la pasión, junto con otras de diferente naturaleza que proporcionan sensaciones especiadas, florales, a hierba húmeda y fresca recién cortada y un fondo suave de caramelo, pero claramente perceptible. Un conjunto sorprendente por su fuerza aromática.


Sabor y textura: Cerveza muy sabrosa, que a diferencia de otras Session IPA, presenta una entrada dulce y afrutada en boca, con un cuerpo bien ajustado a su graduación alcohólica, y un nivel de carbónico correcto para el estilo,sin sensaciones aguadas, o demasiado ligeras, balanceando a la perfección las notas lupuladas, con un buen nivel de caramelo y fruta dulce, como los mencionados mango y papaya, rebajados por una intensa corriente de cítrico que llena rápidamente el paladar. Al final la sensaciones de fruta se transforman en hierba, pino y resina, para dejar un regusto amargo de notable duración y moderada intensidad, pero que aún arrastra parte de dulzor, reiterándose las sensaciones de fruta tropical en el retronasal. Espectacular. La mejor cerveza que he probado en el estilo.


Maridaje: Burritos de carne de pollo cajún con guacamole.
Nota: 




Het Uiltje FF Lekker met je bek in het zonnetje


Con un nombre que delata claramente su procedencia, nos encontramos ante una muy joven cervecera holandesa de la que estoy convencido se hablará (y mucho) durante los próximos meses, dependiendo de la frecuencia y regularidad con la que podamos contar con sus elaboraciones. Mucho más fácilmente reconocible gracias al simpático búho que aparece en sus etiquetas (Het Uiltje, quiere decir en holandés "el búho"), que por los impronunciables nombres de sus referencias. Esta cervecera fundada en 2013, y afincada en la bonita ciudad de Haarlem, apuesta por dar un giro de tuerca más dentro del mercado cervecero holandés, enmarcándose dentro de la línea craft o vanguardista de otros nombres como Maximus Brouwerij o Kaapse Brouwers. Su historia comienza como la de la mayoría de los microcerveceros actuales, elaborando cerveza en casa y sin miedo a dar el gran salto a la elaboración profesional. Al comienzo con cervezas de estilos heterogéneos, desde maltosas bocks, a weizen de estilo alemán, para finalmente pasar a cervezas de sabores más contundentes y extremos como IPAs, ales ahumadas o envejecidas en barrica. Su filosofía es que la gente cuando vaya a una cervecería o un bar para beber cerveza holandesa deje de lado las lager comerciales y las ales de estilo belga, pueda pedir algo diferente, optando por la craft beer holandesa, más joven, con más personalidad y más divertida. Actualmente mantienen en su portfolio más de 30 elaboraciones entre las fijas y aquellas ediciones de temporada y especiales como su línea de cervezas envejecidas en barrica, muchas de las cuales son elaboradas en la fábrica vecina de Jopen.



Cata:

Graduación: 3,6º
Temperatura de servicio: 6ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker) o copa Teku o copa Spiegelau para IPA's.

Aspecto: Aspecto de manual de una IPA en toda regla: color ámbar intenso, con reflejos de miel. Espuma exuberante, con gran amplitud, de aspecto esponjoso, y con muy buena adherencia al vidrio que permite dibujar continuos rastros de lacing (algo irregulares, peo muy abundantes) en el cristal de la copa.

Aroma: Rico en matices de carácter lupulado, destacando cítricos en primer plano como naranja y pomelo, y frutas tropicales como mango y piña en segundo plano. De fondo aparece una elegante base de miel.

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo ligero pero bien estructurado, apoyado sobre una notable carbonatación, con el peso y la fuerza suficiente para no aparentar tener la graduación tan baja que posee. Entrada sabrosa y potente en boca, con un suave dulzor que recuerda a un caramelo de miel, aromatizado con cítricos, en especial naranja. Al final el lúpulo se revela con un suave punto resinoso, más cítrico que floral, que da lugar un retrogusto suavemente amargo, con un balanceo muy logrado, que consigue un nivel de "bebilidad" que pocas veces he podido encontrar en una cerveza. Sorprendente. Una obra maestra dentro de las cervezas bajas de alcohol.

Maridaje: Ensalada de frutos de mar con salsa vinagreta. 


Nota





Birra del Borgo Genziana

Birra del Borgo, fundada en el año 2005, es uno de los birrificios independientes italianos, con mayor prestigio en el momento actual, y uno de los más apreciados en nuestro país, donde han llegado varias muestras de su calidad. Cervezas como My Antonia, fruto de una colaboración con la cervecera estadounidense Dogfish Head (Imperial Pilsner 7,5%, ver entrada), o la Duccale (Belgian Strong Ale 8,5%), o la Reale (IPA, 6,4%) o la Duchessa (Saison 5,8%), entre otras, han sido algunas referencias que han contribuido a forjar la excelente reputación que tiene la cervecera italiana entre los aficionados cerveceros de nuestro país. 
Leonardo Di Vincenzo, su fundador, comenzó su carrera en la industria cervecera como homebrewer, antes de finalizar sus estudios superiores como bioquímico. Después de viajar por Europa y estudiar de cerca, los diferentes estilos históricos cerveceros, comenzó a poner en práctica sus conocimientos aplicándolos al terreno de la elaboración. Su fábrica se encuentra en una pequeña región montañosa de Borgorosse, situada en las proximidades de Roma, en el Lazio. Muchos de los productores artesanos italianos que salieron a la palestra por aquella época, quisieron aportar un toque de distinción a sus elaboraciones, mezcla de originalidad, frescura e imaginación. Un ejemplo de ello fue la utilización de ingredientes exóticos, excitantes y nada convencionales dentro de las recetas clásicas. La inspiración para la elaboración de la inusual Genziana, procede de la planta de origen alpino llamada "genciana", también conocida en algunas partes de Europa como "hierba de San Ladislao". Su raíz es profundamente amarga y tiene diferentes usos condimentadores y medicinales, aunque consumida en grandes cantidades puede ser tóxica. En esta elaboración Leonardo ha querido crear una cerveza intensamente aromática, que captara la esencia de la genciana, sin llegar a introducir un intenso amargor en el paladar. El olor que desprende de forma natural esta planta es muy potente, por lo que tuvo que ser utilizada en su justa medida durante la elaboración de la cerveza, para aportar las sensaciones buscadas sin inundar los sentidos de quien la bebe. La raíz de la planta es añadida, por este motivo, durante los últimos minutos de la cocción del mosto y es retirada antes del centrifugado. Además de la genciana, la receta también incluye cilantro, lo que en conjunto provoca abundantes notas balsámicas y picantes con recuerdos a otras plantas. Para la fermentación se usa una cepa de levadura belga, que armoniza a la perfección.




Cata:

Graduación: 6,2º
Temperatura de servicio: Entre 5ºC-6ºC.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku, Snifter, o copa Spiegelau para IPA's.

Aspecto: De color anaranjado, con inclinación al ámbar y aspecto velado, se corona con una cabeza de espuma blanca de aspecto ligeramente jabonoso, de amplitud y duración medias, apoyada sobre una carbonatación ajustada y de fina burbuja.

Aroma: Parece un perfume. Increíblemente herbácea en nariz, como ninguna otra cerveza que había probado. Tonos balsámicos, notas a flores de geranio, plantas silvestres, y algo más sutiles de jengibre, junto con recuerdos de hierbabuena y jabón de flores. También aparecen algunas notas afrutadas mezcla de frutos de hueso como albaricoque, y cítricos como naranja. Los matices maltosos se encuentran en un segundo plano. Entre ellos destaca grano de cereal, suave caramelo y pan sin hornear junto con algo de levadura. 

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio y entrada sabrosa en boca. En su conjunto resulta intensamente balsámica, difuminando el dulzor de la malta, el sutil caramelo y la fruta. Una bomba herbácea y floral. El carbónico se encuentra bien medido y contribuye a estimular aún más las papilas gustativas. El final aunque de carácter amargo, no resulta demasiado intenso ni astringente, provocando que los primeros tragos se beban con una facilidad increíble, y una acentuada sensación refrescante. El único "pero" que se le puede encontrar es que puede llegar a cansar, por lo que resulta recomendable beberla en pequeñas cantidades y a ser posible un poco más fría de lo habitual en este tipo de cervezas.


Maridaje: Queso Caprino del Lazio.
Nota: