domingo, 18 de septiembre de 2016

Duvel Tripel Hop, historia de amor por el lúpulo


Uno de los primeros posts que escribí en el blog estuvo dedicado a una de las cervezas belgas más emblemáticas y conocidas por los aficionados de todo el mundo, la Duvel, elaborada por la fábrica del mismo nombre situada en Breendonk, que con el tiempo evolucionaría hasta convertirse en el grupo cervecero Duvel-Moortgat, uno de los más importantes del sector.

Sin duda es la cerveza estrella del grupo y su nombre no es precisamente de los que se olvidan fácilmente. Es la palabra usada en neerlandés como sinónimo de demonio, por lo que es considerada una de las llamadas cervezas diabólicas de Bélgica, aunque no siempre recibió este nombre. Cuando se elaboró por primera vez en 1918 recibió el apodo de Victory Ale, y pretendía conmemorar el final de la I Guerra Mundial, rindiendo homenaje a la victoria del bando aliado durante la contienda. Pero más tarde, un zapatero local apellidado Van de Wouwer, amigo de la familia propietaria de la fábrica, dijo sobre ella cuando la probó por primera veza que era un auténtico diablo ("duvel"), y de ahí que finalmente terminara siendo conocida de esta forma, adquiriendo oficialmente el nombre de Duvel a partir de 1923.

Tras muchos años en el mercado es una cerveza que ha sido conocida por sus cualidades destacables, donde sobresale especialmente su exuberante espuma, su vivaz carbonatación, su gusto afrutado, la presencia de la levadura y su final intensamente seco, pero con el alcohol perfectamente integrado, lo que la convierte en "peligrosa", ya que si la consumimos con rapidez podemos notar sus efectos etílicos, de ahí su nombre.

En lo últimos años muchas de las cerveceras belgas han apostado por evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos, y a las diferentes tendencias que van penetrando en el sector desde la escena craft. Este hecho ha quedado manifiestamente patente con el uso del lúpulo, el cual, tradicionalmente no había logrado adquirir en Bélgica el protagonismo sensorial tan explosivo del que presumen las cervezas craft de nueva generación, especialmente las norteamericanas. De este modo, en los últimos años hemos sido testigos de la lupulización extra de algunos clásicos de la cerveza belga, especialmente mediante técnicas de dryhopping, pronunciando notablemente su aroma, pero no así su amargor, lo que se suele traducir en una mayor frescura en algunos casos, y casi siempre en una creciente complejidad. En cualquier caso, este ejercicio con dosis de osadía e innovación, practicado por algunas cerveceras belgas, no les han alejado de su tradición y el respeto por la esencia de su carácter.

Dentro de este grupo de cervezas se encuentra la Duvel Tripel Hop, lanzada al mercado por primera vez en 2010. En este caso la receta de la clásica Duvel, que incluye dos variedades de lúpulos como el Saaz y el Styrian Goldings, incorporaba una tercera variedad en dryhopping. La idea era cada año, lanzar una edición donde variaba el tercer lúpulo utilizado. En el año 2010 el lúpulo elegido fue el Amarillo. Así le sucedieron Citra en 2012, Sorachi Ace en 2013, Mosaic en 2014, Equinox en 2015 y el lúpulo experimental elegido para el presente año, el HBC 291.



Este año el grupo Duvel Moortgat lanzó al mercado un pack de degustación con las 6 variedades de Duvel Tripel Hop, numeradas del 1 al 6. El objetivo de este lanzamiento comercial era encontrar la favorita del público cervecero, a partir de una cata a ciegas de todas las ediciones, para lo que incluso se abrió un proceso de votación cuyo plazo finalizó el pasado mes de junio. Hay una página web (http://www.duveltripelhop.be/) con toda la información relativa a este pack especial, y el proceso de votación, con los resultados obtenidos. El podium final quedó de la siguiente manera:
1.- Citra
2.- Mosaic 
3.- Amarillo
Ojo! En la misma página web se revela qué edición corresponde a cada número, por lo que si hay algún lector que tiene oportunidad de degustar el pack, le invito a que procure no cometer el error de encontrar desvelado el misterio antes de proceder a su cata. Le restaría diversión y toda emoción. Para evitar la tentación de leer el nombre del tercer lúpulo usado en cada una de las seis botellas, Duvel puso el nombre escrito al revés, en una esquina de la etiqueta posterior.

La pasada semana nos reunimos Javier Vázquez (propietario del restaurante O'Pazo), Luis Vida, (enólogo, formador y gran apasionado de la cerveza), y un servidor para realizar la cata "vertical" de estas joyas con unos resultados, que ya anticipo, coinciden en gran parte con las preferencias del público.

A continuación, las sensaciones que nos produjo cada una de ellas, sin desvelar en ningún momento la numeración de la botella, y de esta forma malograr el objeto de la cata.



Edición 2010. Amarillo.

La primera de las ediciones de Duvel Tripel Hop, comenzó ofreciendo un aspecto algo sorprendente, algo alejado del recuerdo de la Duvel original, con algo de velo y con un buen grado de carbónico, y sin embargo con un aspecto más pálido o apagado y con una espuma de menor amplitud y retención que la cerveza matriz. En nariz, afloraban especialmente los cítricos, entre los que destacaban limón y mandarina, con una intensidad media, sobre un fondo donde aparecía la levadura y notas de origen vegetal. En boca, mejoraba la impresión inicial, con una entrada muy sabrosa, y con un amargor que enseguida imperaba en el paladar, de forma limpia, intensa y muy prolongada.

Edición 2012. Citra.
Fue probablemente la favorita de la cata desde el comienzo. Su aspecto muy en la línea del que recordábamos de la Duvel original, presentaba un color amarillo más dorado que pálido, con un ligero velo, una carbonatación visible y una buena corona de espuma blanca. Sin embargo su aroma era absolutamente seductor con un gran despliegue de potentes notas florales (lavanda y jazmín) y afrutadas (frutos tropicales como lichis y piña). Su boca completaba el conjunto con mucho sabor y al mismo tiempo un gran ejercicio de equilibrio y armonía entre todas las sensaciones,especialmente las procedentes del lúpulo. Su final provisto de un elegante y prolongado amargor, era la nota final para una cerveza verdaderamente destacable.




Edición 2013. Sorachi Ace.
Su apariencia se encuentra en la línea de la Duvel, con una imponente y exuberante corona de espuma blanca, sin embargo el lúpulo aparece de forma más discreta con notas de maderas, resinas, fruto rojo, y un ligero toque anisado. Su entrada en boca es un tanto golosa, que hace frente a un amargor potente que se impone con fuerza, dejando tras de sí, una sensación de extremidad sensorial. Resulta algo más dificil y menos redondeada que sus precedentes, aunque puede enganchar a los más aficionados a la resinas del lúpulo.




Edición 2014. Mosaic.
La Mosaic se presentó con un tono de mayor intensidad con un color dorado con inclinación al anaranjado, coranado con una cabeza de espuma esplendorosa. Un aspecto muy apetecible y atractivo. Su aroma resultó muy intenso, casi embriagador, como un perfume con notas de piña y flores, acompañadas de recuerdos de cítricos y vegetales, como cebolla. El paladar resultó especialmente armonioso, repleto de sabor, con una sensación levemente picante y al mismo tiempo, grandes dosis de frescura a causa de los lúpulos. 

Edición 2015. Equinox.
Con el precedente de no figurar entre las favoritas a priori, a partir de nuestra experiencia el año pasado tras probarla, dejó muy buenas sensaciones durante la cata, siendo la gran sorpresa. Destacó en primer lugar por ser la que mejor retención de espuma ofreció. A su apariencia le acompañó un aroma lleno de notas afrutadas, principalmente de fruta tropical y terrosas. El paladar estuvo provisto de un gusto suave, agradable, con el alcohol magistralmente oculto, y con una entrada que recordaba a gominolas de fruta y otros matices como tierra húmeda y mentolados, bien ligados entre sí. Muy elegante.



Edición 2016. HBC-291
El desconocido. Al resultar inédito para todos, no existía ninguna idea preconcebida de lo que nos podíamos encontrar en este edición. El resultado no fue nada desdeñable. Con una apariencia donde destacaba una mayor turbidez y una carbonatación acentuada, destacó principalmente por sus notas aromáticas donde confluían frutos secos (especialmente y de forma obvia, cacahuete), cítricos y rosas. El paladar sorprendió por resultar inesperado frente lo percibido en nariz, con sabores dulces de fruta blanca (peras) y más tímidos de cítricos y flores.

Con las 6 cervezas ya catadas, cada uno extrajo su podium particular, aunque con conclusiones muy similares entre sí. En mi caso la clasificación quedó de la siguiente manera:
1. Citra
2. Amarillo
3. Equinox
4. Mosaic
5. HBC291
6. Sorachi Ace

Lo mejor de todo aparte de la gratificante experiencia proporcionada por una cata tan interesante, es saber que podremos contar de ahora en adelante, con la disponibilidad de la edición Citra de forma regular.