martes, 24 de marzo de 2015

Presentación de cervezas canadienses de la mano de Gourpass en la Embajada de Canadá


El pasado 12 de marzo tuve el honor de ser invitado a la Embajada de Canadá en Madrid, situada en uno de los edificios más modernos y vanguardistas de la capital, para asistir a la presentación oficial de una serie de cervezas craft canadienses de la mano de la empresa Gourpass, empresa importadora oficial a nivel nacional de las cervezas presentadas. Al evento fuimos invitados diferentes miembros de la comunidad cervecera de Madrid, compuesta por bloggers, distribuidores, tiendas y locales especializados. Flotaba cierta expectación y curiosidad entre los allí convocados, por saber qué cervezas nos tenían preparadas, y es que quienes ya llevamos un tiempo formando parte del mundo de la cerveza conocemos muy bien la calidad que atesoran las cervezas craft canadienses, gracias a las representativas muestras que otrora llegaban hasta nuestras latitudes de mano de marcas tan prestigiosas como talentosas, como por ejemplo Unibroue de Quebec, con un puñado de excelentes referencias, que podían ser elegidas como modelo para los estilos a los que representaban. Quien haya probado la Fin du Monde, la Eau Bendite o la Maudite, no alberga duda alguna sobre este postulado. Otra marca canadiense que ha cautivado muchos corazones cerveceros en la "piel de toro" es Dieu du Ciel, con cervezas situadas un poco más lejos de los límites ortodoxos de los estilos, a través del uso de especias, exóticos ingredientes y vueltas de tuerca a las recetas usadas con un inconfundible toque de autor, y al mismo tiempo haciendo gala de una gran elegancia. Tanto unas como otras por diferentes razones, no es posible encontrarlas con facilidad y mucho menos con regularidad, dentro de España. Sin embargo, y como ya me hice eco hace algo más de un año en el blog, con un par de posts dedicados a algunas cerveceras de Canadá, afortunadamente alguien en nuestro país apostó por intentar normalizar la importación de las cervezas de algunas de las mejores "microfábricas" canadienses situadas en las provincias de Ontario y Quebec . En este punto es donde aparece la figura de Gourpass, la empresa importadora que organizó el evento en colaboración con la embajada canadiense.



El evento comenzó con una intervención de Déric Dubien, Consejero Comercial de la Embajada de Canadá, en representación de los anfitriones, en la que expuso el creciente papel de las microcerveceras craft canadienses y su valor económico dentro del PIB del país, así como de su proyección comercial tanto a nivel interno como a nivel de exportaciones, principalmente hacia los Estados Unidos, pero también hacia la Unión Europea, ofreciendo una imagen de producto excepcional con un alto nivel de calidad, capaz de satisfacer a los cada vez más numerosos y exigentes consumidores de cerveza.

Tras su intervención le tocó el turno a Vicente Aguado, en representación de la joven empresa española afincada en Zaragoza, Gourpass, que es quien hace posible precisamente la llegada de las cervezas canadienses a nuestro país, actuando como importadores oficiales desde noviembre de 2013 de un conjunto de 9 destacadas cerveceras craft canadienses: Flying Monkeys, La Trou Du Diable, Grand River, Charlevoix, Cameron's, Les Trois Mousquetaires, Le Bilboquet, Dunham y Great Lakes.


En su exposición, Vicente quiso transmitir con vehemencia los objetivos que persigue Gourpass  que aparte del más obvio, la introducción de las cervezas craft canadienses en España y Europa, haciendo de puente entre los productores y los consumidores finales, también incluye la proyección de una imagen de producto de calidad, a través de diferentes mecanismos, como el cuidado y esmero con el que son tratadas las cervezas, garantizando la frescura del producto en el momento en que llega al consumidor, y la continua labor de asesoramiento a las cerveceras tratando perfilar los estilos, formatos y calidades de sus cervezas, que mejor se pueden ajustar a cada mercado. En su intervención no pudo ocultar su pasión por su proyecto, en especial cuando confesó que el origen de esta gran aventura se debe precisamente a su hija Julia, que lleva viviendo un tiempo en Canadá, y que en más de una ocasión les habló acerca de cuán maravillosas eran las cervezas craft canadienses, despertando el interés por las mismas que les llevó finalmente al emprendimiento de este proyecto empresarial.


Tras el necesario preámbulo que permitió a los invitados conocer el origen, contexto y naturaleza de las cervezas que íbamos a probar, llegó el momento más esperado por todos, la degustación que fue dirigida por otro de los pilares de Gourpass, Antonio Ansón que con buenas dosis de simpatía y de conocimiento del producto, guió a los presentes durante la velada en la que se pudieron probar un total de 5 distintas referencias pertenecientes a algunas de las fábricas con las que trabaja la compañía, más un cóctel final elaborado con la última cerveza degustada.

La Bilboquet L'Affriolante:


Una cerveza de un precioso color ambarino intenso con brillos rojizos, transparente y coronada por una densa, esponjosa, y muy duradera corona de espuma de color amarillento. En ella destacan los aromas dulces que recuerdan a roscón de Reyes, fruta escarchada, bizcocho, caramelo, miel y un buen número de especias que contribuyen a completar el complejo espectro aromático de esta cerveza, que a pesar de lo descrito ni cansa, ni empalaga, con un gusto donde la miel gana terreno, y aún así mantiene un equilibrio suficiente para resultar fácilmente bebible.

Les Trois Mousquetaires Weizenbock


Cerveza de tonos caramelo, ligeramente rojizos, y una espuma de color crema y espesor medio que mengua hasta un fino anillo que logra mantener. Se trata de la particular interpretación del estilo típicamente alemán (la especialidad de la cervecera Les Trois Mousquetaires) de las weizenbock, a través de una cerveza de aroma intenso, embriagador y delicioso, que sin embargo llega a empalagar, al contrario que la anterior cerveza. Su aroma refleja el carácter de las weizenbock alemanas, con notas de intenso y dulce caramelo, bizcocho, y otros matices tostados, e incluso chocolate. Sin embargo en boca se revela como una strong ale de estilo belga, con sabores afrutados, donde destacan las uvas pasas combinados con las notas caramelizadas que ya se intuyen en el aroma. El alcohol fluye con libertad en aroma y sabor, a fin de transmitir calidez e intensificar las sensaciones. Una cerveza muy disfrutable pero en cantidades pequeñas. 

Flying Monkeys Smash Bomb IPA



La tercera cerveza de la tarde fue una IPA de nombre contundente, anticipando una bofetada de lúpulo en el aroma. De aspecto impecablemente atractivo, con un precioso color ámbar, dotada de muy buena transparencia y rematada por una capa de espuma blanca con muy buena retención, corroboró las expectativas suscitadas por el nombre y el estilo. En aroma se encontraban abundante notas de lúpulo con buena frescura, donde sobresalían pomelo, lima y piña fundamentalmente y también a bosque y conífera. Por debajo una buena base de malta de perfil de caramelo y miel, ponía el contrapunto para lograr una IPA elegante de largo final, moderadamente amargo y persistente

Charlevoix Dominus Vobiscum Hibernus


En mi opinión, la mejor cerveza de toda la velada. Una strong dark ale, tan sublime y compleja como original y sorprendente. A medio camino entre una strong dark ale de estilo belga y una oud bruin es sencillamente una obra maestra. Oscura, y coronada por una cabeza de espuma de color marfil, despliega una fragancia embriagadora repleta de notas dulces como caramelo, azúcar tostado y mucha fruta, como pasas, arándanos, cerezas, frambuesas y un suave componente acético que recuerda al reconocido estilo de fermentación mixta de Flandes Oriental. Un delicioso envoltorio para nada menos que 10º de alcohol, que quedan totalmente camuflados. Para enmarcar.

Flying Monkeys City and Colour Imperial Mapple Wheat


La elegida como última cerveza para la sesión de degustación fue la City and Colour Imperial Mapple Wheat, una potente American Strong Ale (que algunos críticos catalogan como Wheat Wine) de la fábrica de Ontario, Flying Monkeys, con 11,5º de alcohol, muy evidentes, y elaborada incluyendo sirope de arce, un porcentaje de trigo y un toque de vainas de vainilla en infusión. Una cerveza contundente, de potente y dulce aroma que recuerda a los goffres, con abundantes notas de caramelo y frutos secos, como nueces y otras complementarias avainilladas. En boca se revela como una cerveza cálida, licorosa, con cuerpo imperial, y de textura cremosa aportada por el trigo. Compleja, dulce, de aroma exquisito resulta demasiado densa por lo que resulta ideal para compartir y servir de acompañamiento a un postre, por ejemplo.

Flying Monkeys City and Colour Imperial Mapple Wheat con champagne


Para finalizar pudimos degustar una versión del clásico cóctel con cerveza Black Velvet, bautizado como Perfect Velvet 2.0, ideado por el sumiller Jesús Solanas, en el que se combina la Flying Monkeys City and Colour y champagne. Sin ser demasiado amigo de los cócteles, he de reconocer que el resultado fue muy positivo, ya que el champagne aporta acidez, efervescencia y un matiz afrutado que consigue abrirse paso en el denso manto dulce y cremoso del jarabe de arce y el trigo en la imponente factura de Flying Monkeys, aligerándola en el paladar, y reduciendo en apariencia las sensaciones alicoradas. Un verdadero acierto en mi opinión particular.

Con el gran fuego de artificio que supuso el espectacular resultado del cóctel, finalizó la degustación. Para terminar antes de despedirnos fuimos obsequiados con un bonito detalle compuesto por un libro de recetas de la cocina canadiense, un bote de jarabe de arce y una botella de Chocolate Manifesto de Flying Monkeys, la Imperial Stout de la cervecera de Ontario que tan buenas críticas ha recogido en el sector. Un colofón impecable a una gran tarde, unido al excelente trato recibido tanto por el personal de la Embajada de Canadá como por parte de los miembros de Gourpass, que desde estas líneas agradezco.

martes, 10 de marzo de 2015

La cervecera Bavik y su gama Petrus, representantes de la tradición cervecera de Flandes Occidental




A finales de 2013 tuvo lugar un Encuentro Profesional con Cerveceros de Flandes en la Residencia del Embajador de Bélgica en Madrid. Entre las cerveceras allí presentes, destacó una de ellas que cautivó a muchos de los que allí estuvimos gracias a su edición especial de invierno de su cerveza de trigo Wittekerke. Estoy hablando de Bavik, conocida por muchos de los aficionados españoles gracias a su serie de cervezas especiales Petrus, que ya había probado con antelación, pero que hasta el momento no había hablado de ellas en el blog. Hoy es el día, en el que queda saldada esa deuda con este cervecera belga, que por méritos propios, se ha ganado esta entrada monográfica.

Sobre la cervecera...

Bavik, a pesar de no ser la cervecera belga más conocida entre el público español, es considerada actualmente la fábrica de cerveza más importante de todo Flandes Occidental, con una producción anual que alcanza los 200.000 Hectólitros. Bajo la dirección de Ignace De Brabandere, descendiente del fundador de la marca, Bavik, no solo ha lanzado al mercado una amplia gama de cervezas y refrescos, sino que además gestiona hoy en día, un patrimonio con cerca de 300 negocios en el sector hostelero.

La historia de la cervecera sin embargo tiene unos orígenes más humildes a finales del siglo XIX. En 1894 Adolphe de Brabandere, perteneciente a una familia de granjeros decide presentar una solicitud para construir una fábrica de cerveza, al ayuntamiento de la localidad flamenca de Bavikhove. Ese mismo año, su hijo Joseph de Brabandere, que había aprendido de maestro cervecero anteriormente tras trabajar en un par fábricas de cerveza locales, fue el responsable de la salida al mercado de la primera cerveza de la compañía. Lamentablemente, falleció antes de cumplirse el primer tercio del siglo XX, en 1929, a la edad de 54 años. Tras una época difícil, en la que ninguno de sus hijos, podía aún dirigir la compañía por no alcanzar la edad suficiente, y después con la II Guerra Mundial y sus devastadoras consecuencias sobre la vida y economía locales, su hijo Albert de Brabandere, tomó las riendas de la cervecera y bajo su dirección la compañía conoció uno de sus etapas de mayor esplendor, con un crecimiento sostenido.

Antes de los años 50 la cerveza era vendida de forma exclusiva a cafés y al consumidor directamente. Sin embargo después de 1950 el reparto a mayor escala a comerciantes se convirtió en una práctica habitual, coincidiendo con el aumento de la popularidad de las cervezas de tipo pilsen, momento en el que se consolidó la marca Bavik gracias al lanzamiento de cervezas pils propias. Gracias al crecimiento de la red comercial y de la excelente acogida de las cervezas elaboradas por la fábrica, permitió que Bavik llegara a ser una marca referente en los comercios especializados y cafés en las provincias de Flandes Occidental y Hainaut. De los cinco hijos que tuvo Albert en su matrimonio, dos de ellos, Ignace y Vincent, contribuyeron activamente al florecimiento del negocio de la fábrica. A mediados de los setenta, la comercialización de la cerveza tuvo que afrontar el reto de la aparición de los grandes almacenes que amenazaban la supervivencia del pequeño comercio minorista, motivo por el cual, Bavik enfocó sus esfuerzos al sector de la hostelería, incrementando rápidamente su cartera de clientes.

Años antes de alcanzarse el centenario de la fábrica fue cuando vio la luz, la cerveza Petrus Oud Bruin, primera de una gama especial de cervezas bautizadas con el nombre de Petrus, (dedicadas al apóstol Pedro al que podemos ver representado en las etiquetas), y que logró un éxito arrollador, siendo imagen desde 1982 del equipo de fútbol de la región KSV  Waregem, campeón de la supercopa de Bélgica ese mismo año, y que llegó a alcanzar las semifinales de la Copa de la UEFA en 1986.  Vincent De Brabandere falleció es mismo año, muy joven, con tan sólo 32 años. El encargado de tomar el relevo fue Ignace, el único superviviente de la tercera generación de la familia Brabendere en aquel momento. La segunda mitad de la década de los 80 y los años posteriores fue una etapa de crecimiento en la compañía, con el lanzamiento de un nuevo éxito la cerveza de trigo Wittekerke.

Actualmente son cuatro las generaciones de la familia Brabandere, al frente de la cervecera, manteniendo su carácter de empresa familiar e independiente. Precisamente uno de los objetivos de la compañía es continuar preservando la independencia de su negocio, con el objetivo de salvaguardar su identidad regional y tradición cervecera, manteniéndose al margen de las múltiples absorciones y fusiones tan comunes en el sector cervecero.

La gama Petrus está compuesta por 7 cervezas especiales de alta fermentación: 

Petrus Blond Ale, una Blond Ale con 6,6 de alcohol.
Petrus Double Brown Ale (Petrus Dubbel Bruin), una Dubbel de estilo belga y un contenido alcohólico del 6,5%.
Petrus Golden Triple Ale (Petrus Goude Tripel), una triple con 7,5% de alcohol.
Petrus Special (Petrus Speciale), un ejemplo del particular estilo Speciale Belge, con 5,5% de alcohol.
Petrus Old Brown (Petrus Oud Bruin), una Oud Bruin con 5,5% de alcohol
Petrus Aged Pale, una Pale Ale con un toque sour, y 7,3º de alcohol
Petrus Aged Red, una cerveza de frutas, con cerezas maceradas y un 8,5% de alcohol.

En cada una de ellas se refleja la maestría del maestro cervecero a través de la reproducción de un estilo diferente, atendiendo especialmente a las cervezas de fermentación mixta y el arte de su mezcla. La gama toma el nombre en latín del apóstol Pedro, que es simpáticamente representado en las etiquetas de la gama con las llaves del Cielo en su mano izquierda y con una cerveza en su mano derecha, hecha para lograr la entrada al Paraíso, como refleja algún anuncio publicitario de la marca, con una evidente pizca de sentido del humor. Bajo mi criterio personal, son cervezas correctas, en algunos casos un tanto particulares, entre las que destacan sin duda, la Aged Pale y la Dubbel Bruin, pero siempre interesantes.



Petrus Aged Pale

Ganadora de multitud de concursos y certámenes cerveceros por todo el mundo, consiguió cautivar al mismísimo beer-hunter Michael Jackson en los años 90. Se trata de una cerveza que ha madurado durante un mínimo de 18 y un máximo de 24 meses en barricas de roble de la propia fábrica, desarrollando un carácter muy especial entre amargo y agrio. Esta cerveza aparte de ser comercializada como una referencia en sí misma, es usada por la cervecera para mezclar posteriormente con otras cervezas de la casa.

Graduación: 7,3º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku.
Aspecto: De tono entre dorado y ambarino. Dotada de buena transparencia, aunque no total, y con una corona de espuma blanca de amplitud discreta, y retención mediana.
Aroma: En nariz destacan las notas de carácter ácido, combinadas con un componente afrutado con reminiscencias cítricas (limón) y a manzana verde fundamentalmente. Se advierten también recuerdos de madera y un notable carácter acético que recuerda a un vinagre de manzana.
Sabor y textura: En boca la cerveza resulta muy placentera y fácil de beber, con una entrada ligera, y un cuerpo más liviano que el esperado por la graduación alcohólica. Ligeramente punzante, a causa tanto del carbónico como de la evidente acidez que preside el gusto de esta cerveza. Destacan los sabores a limón y manzana, entre los que se intuye la presencia del trigo. El final es de marcado carácter láctico y astringente, aunque sin llegar al nivel ofrecido por una gueuze belga.
Maridaje: Ensalada César.
Nota:  



Petrus Golden Tripel

Versión particular dentro de la gama Petrus, de lo que sería una tripel de estilo belga, donde destaca una nariz fresca y especiada, con un fondo de miel.

Graduación: 7,5º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku, copa de cáliz, o de balón.
Aspecto: De color dorado pálido, transparente, bien carbonatada, y con una corona de espuma blanca de generosa amplitud, y aspecto jabonoso, aunque con buena retención, y notable rastro de encaje (un tanto irregular) adherido al cristal.
Aroma: No es el habitual aroma que se suele encontrar en una triple belga al uso. Destacan en nariz las notas especiadas, muy abundantes y diversas, en especial pimienta blanca. Un intenso y definido matiz de miel que subyace en el fondo, compite con el carácter especiado del aroma de esta cerveza, combinado con un matiz cítrico complementario, que le aporta frescura al conjunto.
Sabor y textura: En boca se presenta como una cerveza de cuerpo medio, y carbonatación media-alta. Destaca el gusto dulce de perfil maltoso, con recuerdos de miel, mezclados con notas cítricas de carácter agridulce. Su final contiene un lado terroso y levemente amargo y otra vertiente más de tipo especiado y astringente. Cerveza interesante, aunque no excepcional, un tanto alejada de las triples clásicas.
Maridaje: Pollo al chilindrón
Nota:  



Petrus Oud Bruin

La Petrus Oud Bruin es la cerveza dentro de la gama, que catapultó a la fama a la cervecera Bavik durante la década de los 80. Está elaborada a partir de una mezcla compuesta por un 33% de la Petrus Aged Pale, con dos años de maduración en barrica de roble, y un  67% de cerveza joven de maltas tostadas. Precisamente la cerveza joven, es la que contribuye a darle su tono marrón definitivo que ofrece la Oud Bruin, mientras que la añejada Pale, suma su carácter láctico, que se traduce en la agrura presente en el aroma y el gusto de la cerveza.

Graduación: 5,5º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku
Aspecto: De color tierra, ocre, más marrón que anaranjado o rojizo. Presenta bastante turbidez que contribuye a un aspecto global denso y compacto. Es rematada por una capa de espuma de tono marfil, y aspecto cremoso, con buena amplitud y notable duración, permitiendo dejar rastros de lacing bien definidos en el vidrio de la copa.
Aroma: En el aroma predomina el lado maltoso por encima del acético. Afloran notas de malta tostada, caramelo, levadura, vainilla y otras notas afrutadas con recuerdos de fruto rojo, y abundantes especias. También se aprecian algunas notas de tipo láctico matizadas con un punto de fruta, que recuerdan a la sidra y a las cerezas ácidas.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo robusto, a pesar de sus 5,5º, y sensación densa en boca, llenándola por completo, con un sabor firme, dominado por el caramelo y las notas avainilladas de la madera, junto con el toque sour que aportan las notas de cereza ácida que solo vence al final del trago y en el regusto, acompañadas de otras notas especiadas logrando una astringencia moderada dotada de un componente agridulce.
Maridaje: Gambón a la plancha.
Nota: 



Petrus Aged Red

Se trata de otro blend de cervezas de la marca. En este caso está compuesto por un 15% de Petrus Aged Pale, añejada durante 24 meses en barrica de roble, y un 85% de cerveza de tipo dubbel, donde han macerado cerezas, aportando complejidad y un marcado carácter afrutado y dulce a la cerveza final, combinado con un toque agrio y refrescante aportado por la cerveza añeja. Ideal para los amantes de las cervezas de frutas.

Graduación: 8,5º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC 
Tipo de vaso recomendado: Copa Teku
Aspecto: De color rojo oscuro e intenso, cercano al granate, prácticamente opaca y rematada por una corona de espuma de escasa altura (a penas 1 cm de espesor), de color crema.
Aroma: Muy intenso y atrayente, dotado de gran complejidad, donde destacan notas evidentes a cereza envueltas en una cobertura aromática dulce, que recuerda a las golosinas, combinadas con otras de tipo acético y taninos, por lo que nos recuerda a un vino. También existe presencia de azúcar candi y caramelo de fondo y notas de madera avainilladas.
Sabor y textura: En boca es una cerveza placentera y de entrada ligera dada su concentración alcohólica. De gusto marcadamente dulce y afrutado, recuerda un tanto a un sirope o a una golosina de cereza, sensación contrarrestada a las notas ácidas y agrias que ganan terreno al final del trago, en un regusto levemente astringente y marcadamente agridulce. Es donde la cerveza pierde terreno, al mostrarse un tanto artificiosa y edulcorada, en contrapunto a un aroma muy interesante y complejo.
Maridaje: Tarta de chocolate negro con almendra crocanti.
Nota