miércoles, 9 de junio de 2010

No sólo de cebada está hecha la cerveza...

Hoy voy a incluir un post dedicado a las cervezas de trigo, por las que tengo una especial debilidad desde el momento en el que la probé. Es cierto, que estando acostumbrado a las cervezas de maltas más usuales, a base de cebada, la cerveza de trigo tiene un gusto especial, más suave, dulce y afrutado.

Hace una generación la weissbier, como denomina en Alemania a la cerveza de trigo, o también denominada weizen bávara, estaba de capa caída, con signos inequivocos de una clara y progresiva decadencia. Este tipo de cerveza, históricamente con mucha tradición, y que en otros tiempos fue privilegio de reyes y principes, comenzó a verse como una bebida "pasada de moda", propia de personas mayores, en comparación con el brillo fresco y juvenil, y el éxito de las cervezas lager. Pero, a comienzos de la década de los 80, esta percepción cambió por completo. Comenzó de nuevo a estar de moda, y este tipo de cerveza comenzó a estar incluida en lo "in", siendo redescubierta por los jóvenes. La noticia comenzó a propagarse por todo Baviera, y los maestros cerveceros y aficionados a la cerveza de todos los lugares del mundo sintieron curiosidad. Más o menos en la misma época, las cervezas blancas o witbiers de Bélgica (a las que dediqué un post anteriormente, con su máximo exponente, la Hoegaarden), experimentaron un resurgimiento, que hay que agradecer a Pierre Cellis, un exlechero belga, que recuperó para todos los aficionados este tipo de cerveza.
Productores de otros países, como el Reino Unido o los USA, han tomado nota del atractivo internacional que tiene este tipo de cervezas. Algunos producen ahora cervezas de trigo siguiendo la tradición bávara de las weissbier, de dónde provienen, o por el contrario se inclinan más por el sabor especiado y cítrico de las cervezas blancas belgas.

El sabor tan característico de las cervezas de trigo se debe fundamentalmente a sus ingredientes:

La Malta: Las cervezas de trigo son una mezcla de malta pálida y de trigo, pero es precisamente esta última la que supone un elevado porcentaje de la molienda final. Esta combinación proporciona un sabor ácido y refrescante a la cerveza. Un toque final de lúpulo es el causante de la introducción de un carácter alimonado, y afrutado con burbujas.

La Levadura: Las weissbier bávaras en ocasiones tienen notas afrutadas de plátano, clavo o vainilla, procedente de las levaduras empleadas, y pueden resultar turbias (denominadas hefeweizen en alemán) como la Schneider, la Paulaner, o la Maisels, a causa de la levadura que queda suspendida en la cerveza, o pueden ser transparentes (kristall). como la Franziskaner Kristall (muy ligera y fácil de encontrar en cualquier gran superficie) . Las cervezas de trigo pueden ser también tostadas y oscuras, siendo conocidas como dunkel, y las más fuertes como weizenbock,(como las respectivas variantes de la Veltenburger).

Las Especias: Este es un toque identificativo de las cervezas blancas belgas, o witbiers. Casi llegan a tener sabor como a pimienta, por la utilización de especias como las semillas de cilantro e incluso pimienta de la exótica Guinea, además de la cáscara de naranja Curaçao que proporciona un gusto muy especial, como por ejemplo la Hoegaarden. En algunos casos estos sabores especiados, pueden hacer que la cerveza resulte muy sedosa, como la witbier de Saint Bernardus.

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