viernes, 20 de agosto de 2010

Charles Quint, la cerveza del emperador



Ya he hablado recientemente sobre la gran afición por la cerveza que tenía el emperador Carlos I de España, o Carlos V, como prefiráis. Precisamente en honor a Carlos V, existe una cerveza belga, (recordemos que el insigne monarca era orihundo de la bella ciudad flamenca de Gante) que toma el nombre del emperador: Charles Quint.
Existen dos variedades de esta cerveza: una rubia dorada y otra roja rubí, fabricadas por la compañía cervecera Haacht, la cual es considerada la tercera fábrica de cerveza de Bélgica, situada en Brabante entre Malinas y Lovaina. Se trata de una cervecera que continúa manteniendo su independencia, y que sirve a numerosas cervecerías de Francia, Bélgica y Holanda. Aparte de la Charles Quint, fabrica otras cervezas de diferentes estilos (desde las ales de abadía hasta las pilsen) como por ejemplo: la Tongerlo Brown, la Tongerlo Prior, la Valkenburgs Witt, la Primus, o la Adler.


Una muy llamativa peculiaridad existente en torno a esta cerveza es que en numerosas tabernas y cervecerías de Bélgica, en especial, en la zona de Valonia, son muy frecuentes unas curiosas y originales jarras de cuatro asas, utilizadas especialmente para servir una Charles Quint. Estamos ante un caso similar al que sucedía con la Kwak, en la que gran parte de la fama adquirida por la cerveza se debe al vaso diseñado para beberla.
El origen de las originales jarras se debe a una curiosa anécdota del emperador y su conocida afición y gusto por la cerveza:
Tras una buena y larga jornada de caza en las cercanías de la ciudad de Walcourt, Carlos V, acuciado por su sed, decidió entrar en una taberna local para saciarla con una buena jarra de cerveza. El tabernero le sirvió la jarra cogida por el asa, quedando ésta en el lado opuesto al emperador. Carlos V advirtió al posadero de este hecho, ya que se veía obligado a coger la jarra con ambas manos, pero el tabernero se justificó explicando los inconvenientes de servirla de otro modo.
Este pequeño contratiempo hizo que a su regreso pusiera a trabajar al alfarero del palacio en la elaboración de una jarra con dos asas para solucionar el problema, y que enviarían a la taberna donde había entrado, ya que pensaba regresar en más de una ocasión. Pero en la siguiente visita a la taberna, el dueño le sirvió la jarra asida por ambas manos, una en cada asa, sin que quedase ningún asa libre, lo que proporcionó más trabajo al alfarero, al regreso del emperador, por cuyo mandato dotó a la jarra de una tercera asa. Nuevamente el emperador acudió a la misma taberna y, para su indignación, el tercer asidero le fue servido del lado del tabernero, por lo que fue necesaria la colocación de un último agarradero, para solucionar definitivamente el problema.


Cata:
En la cata comento solamente la blond, ya que la rouge, no he tenido el gusto de probarla. En la etiqueta de la botella podemos ver sobre fondo dorado, la efigie del emperador.
Se trata de una cerveza rubia de alta fermentación, con segunda fermentación en botella, y elevado contenido alcohólico.

Graduación: 8,5º
Aspecto: Cerveza de color oro, y burbuja fina. Forma una estrecha capa  blanca de espuma aunque duradera y densa, que se arrastra por la copa, dejando una fina estela con cada sorbo.
Aroma: Predominan los aromas a malta dulce y levadura. También resulta afrutada, y algo cítrica.
Sabor: De cuerpo ligero a medio, proporcina un trago refrescante y reconfortante. De sabor  fino y agradable, en paladar resulta pronunciadamente dulce, y el alcohol no interfiere en el sabor, a pesar de lo que su elevada graduación nos pudiera hacer pensar.  Finaliza con un agradable regusto amargo y seco, marcado por el lúpulo.
En resumen: Se trata de una cerveza de alta fermentación bien equilibrada y fácil de tomar.

Nota: 8,5/10



2 comentarios:

  1. Hay que recuerdos. La primera vez que la probe fue en mi primer viaje a Belgica, en la Grand place de Mons, me invito mi tio Renee. Fue mi primera cerveza belga, y como bien dices en un pote azul con la cara de carlos V y sus cuatro asas. Tambien recuerdo mi visita a la abadia de Chimay; en esa ocasion me toco invitar a mis tios. Unas cervecitas de gran reserva junto con unos taquitos de queso (que tambien hacen en la abadia y que esta buenisimo) con su sal de apio. La broma me salio un pico, porque eran cervezas especiales, como con solera el tapon era como de champan, pero bueno, alli en la hosteria de la abadia, en buena compañia, y con el queso... ñamm. Tengo muy buenos recuerdos de mis viajes a Belgica, incluso de algun que otro dia de clavo, gracias a las cervezas que alli tienen, ja,ja,ja,ja.

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  2. Bueno, cuando a uno le cobran bien cobrado, pero disfruta, no duele tanto, verdad? jejeje. Qué gran país Bélgica, a pesar de ser tan pequeño en territorio. También guardo buenos recuerdos de mi última visita en 2006. Tengo que volver y visitar la Zona de Valonia que la tengo pendiente: Namur, Mons, Tournay, Lieja,...

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