lunes, 2 de agosto de 2010

Kwak, érase una cerveza pegada a un vaso.


En esta ocasión la cerveza sobre la que voy a hablar tiene una peculiaridad muy singular, y es que en gran parte, es conocida no por la propia cerveza, sino por el vaso especialmente diseñado para consumirla. Estoy hablando de la Kwak, que algunos ya conoceréis. He aquí por tanto una curiosa a la par que efectiva estrategia de marketing, dentro del mundo de las cervezas.
El vaso característico tiene una forma que provoca que pensemos en probetas y matraces más propios de un laboratorio, o incluso en un reloj de arena. iene forma alargada, en la base es como un pequeño balón , estrechándose luego en el cuello, para volver a ensancharse de forma paulatina hasta el extremo superior.
Dado que la base es más estrecho que la parte superior, el vaso se acompaña de una estructura de madera, para mantenerlo erguido. Es tal, la curiosidad que despierta el curioso recipiente, que mucha gente en las cervecerías, cuando ve que a alguien le sirven una Kwak, se siente intrigado y pide una. Lo cierto es que cuando uno no la conoce, pudiera pensar que le están siriviendo una pócima. Pero cuidado, hay que beberla correctamente. Mucha gente piensa que se ha de asir el vaso por el asa de la estructura de madera, y no es correcto. Hay que separar el vaso de cristal de dicha estructura, tomar un sorbo, y volverlo a dejar acoplado al asidero de madera, para que pueda permanecer de pie, esperando al siguiente trago.

El origen tan curioso recipiente tiene su propia historia:
A principios del siglo XIX Napoleón dictó una ley en la que se prohibía a los conductores de carruajes, poder bajar del carro durante las paradas que efectuaban en posadas y tabernas por el camino.
Pauwel Kwak, un tabernero de la época, pensó en una curiosa idea para permitir que los conductores de carruajes no se quedaran sin beber, y de esta forma ampliar el negocio. La idea consistía añadir al carro un gancho de sujección de madera de modo que el vaso, una copa con una forma peculiar y característica con el cuello más extrecho que los extremos, se pudiera acoplar y fijar en el pescante. De esa manera el conductor del carro podría beber sin tener que moverse de su puesto mientras dirigía los caballos, y lo que es más importante, sin que se derramara ni una gota de cerveza, aunque bueno, esto dependería más bien de la pericia del conductor y de lo bebido que pudiera estar.

Esta cerveza es actualmente fabricada por la cervecera Brouwerij Bosteels en Bélgica. Cuando la cervecera tuvo noticias de la historia del tabernero Kwak y el vaso especialmente diseñado para los carretilleros, no pudieron resistirse a la tentación de recrear la historia con evidentes fines comerciales, convirtiéndose de hecho en una de sus señas de identidad. Y cierto es que han cosechado un notable éxito y popularidad, aunque me asalta la duda, de si la receta original de la cerveza en tiempos del tabernero sea realmente la que se siga aplicando en la elaboración de la Kwak en la actualidad, aunque en la web de la cervecera afirmen que efectivamente respetan la tradición en la producción de esta cerveza. 
Para mi gusto esta misma cervecera produce otras cervezas de mayor calidad, y complejidad como por ejemplo la Triple Karmeliet, de la que hablaré en otro post.


Cata:
La cerveza la podéis encontrar en la mayoría de las secciones de cervezas de importación en los grandes hipermercados. No es difícil encontrarla. Otro tema distinto es el vaso, que es bastante más difícil de adquirir en tienda, aunque en alguna ocasión lanzan un pack de varias botellas con un vaso de regalo.
Graduación: 9º
Aspecto:
De color beige cobrizo y oscuro. La espuma que forma en el vaso es muy densa y adherente. 
Aroma:
Entre el conjunto de olores percibidos destacan los aromas a cereales, frutales, (plátano, o piña?) y a malta tostada.
Sabor:
De burbuja fina, en boca resulta bien estructurada, aunque resulta algo densa y maltosa. Al comienzo, la entrada es sutilmente dulce, aunque pronto se descubre su sequedad con un final amargo y regusto a caramelo. Cuando la cerveza gana en temperatura, el alcohol muy bien integrado en un comienzo, empieza a hacer acto de presencia, y puede resultar un tanto cabezona, por lo que recomiendo tomarla con algo de comer. Una tabla de quesos y ahumados, por ejemplo.
De final largo y prolongado, para mi gusto puede resultar empalagosa y alicorada.

Nota: 6,75/10

2 comentarios:

  1. Buenos días.
    He descubierto recientemente tu blog y como aficionado a las cervezas me lo estoy leyendo desde el principio ya que me parece muy completo y con buenos detalles. Enhorabuena por ello.
    Hasta este post coincidía más o menos contigo en la valoración de las cervezas que realizabas. Pero sabemos que esto también depende del gusto de cada uno. Para mi la Kwak es una cerveza indispensable. Nunca falta en mi despensa y no creo que toda su fama se deba a su precioso vaso (en Bélgica, por cierto, los he visto con soporte para 2, 3 y 6 vasos). Como bien comentas la espuma es muy consistente y marca en el vaso todos los sorbos que damos, su color ambar oscuro es muy limpio y en boca empieza de forma dulce que luego se torna más amargo con notas alcohólicas que por mi parte no quiero que desaparezcan. Ojo, esa sensación no me agrada en todas las cervezas, pero sí en esta o en la EKU 28.
    Para mi es una cerveza de 9. Si la comparamos con otras similares de 10.

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  2. Hola Javier, en primer lugar agradecerte tus buenas palabras. Ver cómo la gente lee el blog, lo sigue y participa en él es algo que me satisface personalmente. Espero que el blog siga siendo de tu interés por mucho tiempo, y está abierto a que puedas opinar libremente.
    Céntrandonos en la Kwak, la cerveza de la entrada, se trata de una cerveza que forma parte del grupo de las primeras cervezas belgas que probé. En un comienzo me pareció una cerveza fuera de lo común, y la consideraba realmente buena. Con el paso del tiempo y conociendo otras cervezas belgas excelentes, como las De Dolle, Urthel, Mc Chouffe, Struise, etc. cada vez que volvía a tomar una Kwak me sentía un pelín decepcionado en comparación a las sensaciones que me produjo las primeras veces que la tomé, y cada vez pesaba más el toque alcohólico característico de esta cerveza, de forma que si ahora tomo una me cuesta acabarla, ya que me termina empalagando, pero como tú dices es cuestión de gustos. Al margen de valoraciones personales sobre la cerveza, es obvio que el vaso típico de la Kwak es uno de los motivos por el cual la llega a conocer mucha gente; pero tienes razón al decir, que no sólo es conocida por su peculiar vaso, ya que es elaborada por una cervecera con mucho recorrido en Bélgica, y con muchos adeptos detrás como es tu caso. Salud amigo!

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