miércoles, 12 de enero de 2011

Yeti Imperial Stout, una joya de ébano.




Quería comenzar el año con una cerveza, que para mi fue una de las grandes alegrías (cervecísticamente hablando, si se me permite el término) del pasado 2010. Estoy hablando de la Yeti Imperial Stout de la cervecera estadounidense Great Divide.
Las pequeñas y medianas cerveceras norteamericanas, son las principales responsables de la edad de oro que actualmente están experimentando las cervezas artesanales, no sólo en los USA, sino también en Europa. Es increíble la cantidad de (sobretodo) microcerveceras nuevas que van a apareciendo en escena cada año. La oferta  y variedad de estilos es, sin lugar a dudas, incomparable con cualquier otro país de los grandes productores de cerveza del mundo. La vibrante escena de la cerveza estadounidense, precisamente está dejando atónitos a los productores de cerveza europeos, haciendo saltar por los aires la categorización clásica de los diferentes estilos de cerveza. Para que aquellos que no lo conozcan puedan tener más o menos una idea aproximada de lo que estamos hablando, comentar simplemente que en el Great American Beer Festival, que vendrían a ser como los Oscar de las cervezas, hay nada menos que 75 categorías diferentes.
Normalmente los fabricantes de cerveza estadounidenses suelen tomar los estilos de cerveza convencionales europeos, y hacerlos más intensos y atrevidos, de este modo las IPA por ejemplo son más IPA, más amargas, las barley wine tienen más alcohol y más aromas frutales, las saison son más especiadas y así con todos los estilos conocidos.


Una de estas cerveceras, que a pesar de no contar con una larga andadura goza de un gran prestigio es la Great Divide de Denver, en el estado de Colorado, en una de las 3 grandes regiones cerveceras de mayor importancia de los Estados Unidos.
La Great Divide, situada en Denver, junto al estadio de beisbol de los Rockies, abrió sus puertas en 1994, por medio de Brian Dunn y en poco tiempo fue adquiriendo una gran reputación por elaborar ales que eran cuidadosamente equilibradas. Cumple con todos los requisitos del prototipo ideal de la microcervecera norteamericana: buena imagen, innovación, pasión, gusto por el lúpulo y una gran variedad de cervezas. El portfolio de cervezas que ofrece la fábrica ha ido en aumento durante los años de vida de la compañía, al igual que ha ido aumentando la complejidad y la fuerza de sus cervezas, pero manteniendo en todo momento la delicadeza y el equilibrio como señas de identidadad propias de las cervezas producidas por la firma.
Entre las cervezas producidas por la compañía destacan entre otras:
- La Titan IPA
- La Hércules Double IPA.
- La Claymore Scotch Ale
- La Yeti Imperial Stout.
- La Hibernation Ale.

Como se puede comprobar los nombres elegidos para las cervezas son muy originales al igual que sus etiquetados, que siguen una pauta característica para todas las cervezas del abanico producido por la compañía.


La Yeti Imperial Stout, sobre la que a continuación incluyo la ficha de cata, es una cerveza de 9,5º  de alcohol y 75 IBUS, según información del fabricante, para la cual se emplean en su elaboración grandes cantidades de lúpulo americano. Se trata de una cerveza que ha recibido numerosos premios, algunos de ellos en diferentes ediciones del Great American Beer Festival.

Cata:

Graduación: 9,5º
Aspecto: De color oscuro, densa, opaca, negra como el ébano, coronada por una capa de espuma color canela, espesa, muy cremosa, sedosa, y duradera, ya que permanece hasta prácticamente apurar el vaso.
Aroma: Se trata de una cerveza rica en aromas muy intensos, donde destacan especialmente el olor a malta tostada, a chocolate negro, café, caramelo, moka, acompañados de notas dulzonas a vainilla y madera. También se perciben ligeramente notas florales.
Sabor y textura: En boca es sedosa, cremosa, pero a la vez, densa, y con mucho cuerpo. De sabor espectacular, que inunda la boca por completo. Destacan los matices dulces a chocolate y caramelo al comienzo, para finalizar con un muy largo y muy persistente regusto seco y marcadamente amargo al final, como a café negro, por el tueste de las maltas utilizadas y por el lúpulo. El alcohol se encuentra perfectamente integrado a pesar de la alta graduación, y la carbonatación no desentona igualmente el conjunto, dando lugar a una cerveza deliciosamente equilibrada, como pocas.
Para mi gusto es idónea para tomar o bien sola, o bien en maridaje perfecto con una tabla de quesos fuertes, como queso azul, roquefort, cabrales, etc, o con platos de carnes rojas.

En resumen: Un ejemplo inmejorable de una Imperial Stout. Se trata de una cerveza compleja, exquisita, ideal para disfrutar de forma serena, saboreando cada trago. Una cerveza de culto, imprescindible, que debe probar todo buen amante de la cerveza.

Nota: 10/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada