miércoles, 27 de abril de 2011

Cervecería Alquitara, un oasis cervecero en el este de Madrid


Retomando la idea de comentar las cervecerías y restaurantes ligados a la cerveza que puedo recomendar desde estas líneas, hoy me decanto por una cervecería especial, situada en la calle Villacarlos, en el popular barrio obrero de Vicálvaro en Madrid, que muchos conocerán por su famoso festival de rock (Vicalvarock), antiguo pueblo del este que fue absorbido por Madrid capital, siendo en la actualidad el distrito 19. Estoy refiriéndome a la cervecería Alquitara, de la que llevaba oyendo hablar desde hacía tiempo, pero que hasta no hace mucho no me decidí por ir, aunque por falta de ganas no era la verdad, porque "sobre el papel" no pintaba nada mal. Y para muestra un botón de la buena reputación que ha ido logrando esta cervecería: un artículo de 2009 del semanario de ocio Metrópoli de El Mundo (http://www.elmundo.es/metropoli/2009/07/21/restaurantes/1248170375.html).

En el centro de Madrid hay varias cervecerías dignas de mención como la mítica Oldenburg de la que ya hablé en el blog, o la L'Europe, La Casa de la Cerveza, la Kloster, El Tren Europeo, etc. pero nunca decidíamos ir a esta cervecería, por quizás estar más apartada de las típicas zonas de ocio.

Fui con unos amigos un sábado por la tarde, y la experiencia resultó tan grata que pasamos unas cuantas horas en la cervecería. Nada más entrar el local llama la atención por la decoración con motivos cerveceros que abunda  por todos los rincones: bandejas, toallas, banderas, jarras, placas, botellas... El local dispone de unas cuantas mesas con bancos de madera, que posteriormente vimos que resultaban insuficientes ante la gran cantidad de público que acudía al local, en especial para cenar, puesto que no es sólo un buen lugar para tomar una buena cerveza, sino para cenar con la pareja, en compañía de amigos o de la familia.


No sentamos en una mesa nada más llegar, y nos pusimos a ver la carta de cervezas. Primer detalle que me agradó: lo extensa que era la carta. Había más de 100 variedades de cervezas en botella de distintos estilos, y provenientes de diferentes países, entre las que destacan las Brabante, St. Bernardus, Weihenstephaner, Anchor, Flying Dog, etc. También había una selección de cinco cervezas en barril. Aparte tienen la que llaman la cerveza del mes, que durante nuestra visita era una cask ale irlandesa, con motivo de la celebración de San Patricio. El encargado y dueño de la cervecería desde 1991, Carlos Martínez, es un tipo muy amable, miembro de Celce (Club  Español de Coleccionismo Cervecero)  y que demuestra saber de qué va su negocio. Estuvo comentándonos las cervezas que tenían, las que recomendaba, las rarezas y oportunidades, incluyendo alguna curiosidad y anécdota sobre alguna de ellas. Siempre es muy agradable poder departir sobre las cervezas y gustos personales con otros aficionados y gente entendida en la materia. Finalmente opté por tomar una Barbar, una Brugse Zot,  y un par de Saint Bernardus Pater, pero como digo la variedad es impresionante, más amplia de lo que aparece en su propia página web, por lo que resulta complicado de elegir a la par que emocionante, porque cuando uno llega a un sitio así, es inevitable sentirse como McGuiver en una ferretería.
Otro detalle digno de mención es que cada cerveza era servida en su propia copa específica, algo no muy habitual, y muy valorado por los buenos cerveceros. De hecho cada una de las cervezas mencionadas estuvo servida en la correspondiente copa de la marca, alguna de ellas no muy habituales dentro del circuito clásico de cervezas de importación que se pueden encontrar por Madrid.


Las cervezas no son lo único de lo que uno puede disfrutar en Alquitara, además de la carta de cervezas, está su carta de comida, toda ella a precios muy asequibles, siendo de nuevo la variedad una constante a reseñar. Así es posible comer desde raciones de costillas hasta ensaladas, pasando por tablas de patatas, con salchichas, carne de venado o jabalí, o sabrosas hamburguesas (atención a una hamburguesa gigante que tienen en carta, sencillamente espectacular), raciones variadas, etc.
En resumidas cuentas, si vivís por Madrid o alrededores, o venís de fuera durante unos días, bien merece una visita este oasis repleto de buena cerveza, buena comida y buen ambiente. 

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