jueves, 19 de mayo de 2011

Brugse Zot, la cerveza de los locos de Brujas


No es que los habitantes de la preciosa ciudad flamenca de Brujas estén locos, no, pero hubo precisamente un ilustre personaje que lo creyó así, el emperador Maximiliano de Austria, el abuelo paterno de Carlos V. Maximiliano había logrado anexionar Flandes en el siglo XV al imperio sacro-germano mediante un matrimonio con María de Borgoña. La ciudad de Brujas para dar la bienvenida al emperador, organizó un desfile repleto de acróbatas bufoneros, saltimbanquis, arlequines y demás personajes un tanto chalados. El emperador quedó impresionado por el ambiente tan festivo y alocado. Finalizada la jornada, la ciudad pidió dinero al emperador para una institución que cuidaba de los locos de Brujas. Ante tal requerimiento el emperador dijo: "Hoy no he visto nada más que tontos. Brujas es una gran casa de locos! Desde entonces, el pueblo de Brujas es conocido como los 'Brugse Zotten' (en flamenco los locos de Brujas).  Y quién lea estas líneas pensará a qué viene este pequeño cuento, pues bien, a que se trata de la historia que hay detrás del nombre y del logo (un arlequín) de la cerveza que ocupará hoy el blog, la Brugse Zot (el loco de Brujas), de la cervecera belga Halve Maan.

La cervecera “De Halve Maan” (que en flamenco sigfnifica la media luna), tiene detrás de sí una larga historia. A mediados del siglo XIX, Henri Leon Maes, con el apoyo de su tío, funda una moderna cervecera, convirtiéndose en propietario de la misma. Por aquella época la cerveza era elaborada siguiendo métodos tradicionales. El resultado era una cerveza agria, de aspecto turbio, de alta fermentación y pronta caducidad, y sólo se distribuía en barriles para ser servidos en tabernas y cervecerías. 
Después de la muerte de Henri Leon Maes (Henri I,) en 1867, sus hijos Achere y Henri II heredaron la fábrica, haciéndose cargo de ella. Durante la época de la Revolución Industrial, Henri II viajó hasta Inglaterra para adquirir conocimiento sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la fabricación de cerveza. A su regreso, ordenó construir un horno y una maltería inglesa. A partir de ahí comenzó a fabricar cervezas al estilo inglés, como las  stout y las pale ale, que muchos conoceréis. Ambos hermanos no fueron muy longevos, y a causa de su prematuro óbito, en 1905 sus respectivas y emprendedoras viudas continuaron con la marcha del negocio consiguiendo sobrevivir a los difíciles momentos sufridos durante la Primera Guerra Mundial. Al término de ésta, el siguiente vástago de la familia, Henri III, fue quien se hizo cargo de la fábrica. Este, viajó hasta Alemania para en esta ocasión, lograr aprender las últimas técnicas aplicadas a la fermentación en la producción de las lagers alemanas. A su vuelta a Bélgica, adaptó las instalaciones de la fábrica para producir cervezas de baja fermentación. Este hecho produjo un gran avance en el negocio, y en poco más de un año, lograron aumentar la producción en casi un 50%, especializándose en la distribución y en entrega directa al cliente. En los años 50 Henri IV fue quién llevó las riendas de la fábrica y continuó con la filosofía del reparto a domicilio. Sin embargo, a partir de la década de los 70, con el auge del coche como medio de transporte de la clase media, la gente comenzó a ir ella misma, hasta los supermercados para comprar sus propias cervezas, y la fábrica por aquel entonces no estaba preparada para cubrir tal contingencia. Pero, en los años 80, curiosamente comenzó a incrementarse el interés por las cervezas tradicionales y una mujer, Verónica, la hija de Henri IV, en 1981 tuvo la genial idea de lanzar una nueva cerveza especial, una cerveza rubia de alta fermentación. La ocasión elegida para vender por primera vez esta cerveza  fue  la inauguración de la estatua dedicada al patrón de los cerveceros, Saint Arnold,  en Brujas. La cerveza fue un éxito rotundo y el alcalde ordenó que fuera la cerveza servida en todas las recepciones oficiales del Ayuntamiento. Era un tanto más fuerte que las lager que imperaban en aquel momento, y por ese motivo se le llamó “Straffe Hendrik” o Henry el fuerte, en flamenco. En 1988 RIVA compra la marca de cerveza “Straffe Hendrik” y comienza a ser elaborada por ellos hasta el 2002, año en que otro miembro de la familia Maes, Xavier Vannestre, el hijo de Verónica, con mucho empeño logra la financiación necesaria para adquirla de nuevo. Así en 2005 se lanza una nueva cerveza, la Brugse Zot, elaborada en pleno centro de Brujas, en el edificio que ocupaba la cervecera histórica. Hoy en día continúan fabricando la Straffe Hendrik siguiendo la receta origina y una variante de la Brugse Zot, la Brugse Zot Dubbel, logrando  recibir diferentes premios y galardones.

 
Cata:
Graduación:
Aspecto:
De color dorado,  transparente muy brillante, y con abundante carbonatación. La corona de espuma formada al servirla es de gran amplitud, de color blanco y muy buena retención, dejando un atractivo rastro de encaje en la copa con cada trago.
Aroma:
De carácter afrutado, principalmente a cítricos. Le acompañan aromas especiados y notas a levadura. Se percibe también un ligero fondo floral, producto del lúpulo.
Sabor y textura:
Cerveza de cuerpo medio y de fácil trago, de sabor afrutado, algo ácido y un poco malteado. Comienza con un dulzor a malta, producto de las 4 maltas empleadas en su elaboración, acompañada de especias (clavo, pimienta), y fruta, que da paso un punto ácido, que encaja bien con un toque leve de lúpulo, que no proporciona apenas amargor.  Finaliza con un regusto marcadamente seco. 

Puntuación: 7,25/10

1 comentario:

  1. Esta cerveza tomada en su respectiva ciudad, eso si es una locura, pero una locura bestial...jejeje! Por cierto, muy chistoso tu también en mi blog, jajaja!

    ¡Saludos!

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