lunes, 23 de mayo de 2011

Jopen Koyt, esencia holandesa


Muchos de los que leen estas líneas sin duda habrá oido hablar de Harlem, el conocido barrio de Nueva York, escenario de tantas y tantas películas. Pero lo que posiblemente se desconozca es el por qué del nombre de este barrio, que debe sus orígenes a los inmigrantes holandeses que se establecieron en aquella zona de la costa este de los Estados Unidos, en el siglo XVII, fundando el asentamiento al que dieron el nombre original de Nueva Haarlem, en honor a la ciudad holandesa de Haarlem, y que posteriormente los británicos rebautizaron con el nombre de Harlem.
La cerveza de la que me ocuparé en esta ocasión es una cerveza holandesa proveniente precisamente de esta mediana ciudad de los Países Bajos. Estoy refiriéndome a la Jopen Koyt.

Antaño, Haarlem era una ciudad que contaba con muchas fábricas de cerveza. A finales de la Edad media, de hecho la producción cervecera era posiblemente la actividad comercial de mayor importancia en la ciudad. Ya en el siglo XV, las cervezas de Haarlem eran exportadas a diferentes lugares de Europa, y otras partes del mundo, incluyendo las Indias Orientales a través de la East India Company. Era tal la importancia de la cerveza en la economía de la ciudad, que incluso llegó a ser admitida como moneda de cambio
A mediados de los 90, e influidos por la historia de la ciudad, un grupo de cerveceros cargados de ilusiones, aceptaron el reto de devolver la ciudad de Haarlem al panorama cervecero internacional, tras décadas en las que cerraron multitud de cerveceras tradicionales en la ciudad. En 1994 la Jopen inició su andadura aprovechando las celebraciones del 750 aniversario de la ciudad.

El nombre de la cervecera Jopen, desciende del nombre empleado para designar a los barriles de 112 litros, en los que se transportaba tradicionalmente la cerveza. La cervecera comenzó como una iniciativa histórica para revitalizar las cervezas más antiguas y de mayor tradición local, especializándose con el paso del tiempo precisamente, en la elaboración de cervezas históricas y estacionales. Una de sus primeras cervezas fue la Hoppenbier (que por el nombre ya imaginaréis cuál era uno de sus componentes fundamentales, hop=lúpulo), para cuya fabricación se utilizó una antigua receta de la ciudad que databa del año 1501, en la que se ponía un gran énfasis en la utilización del lúpulo frente a las especias.

Actualmente Jopen tiene montada su fábrica (preciosa por otra parte) en una antigua iglesia de la ciudad. En la misma fábrica hay instalado un café y restaurante, y son permitidas las visitas a la planta de producción. Jopen elabora en la actualidad un surtido amplio de cervezas, con más de una docena de variedades, entre las que podemos encontrar cervezas de diferentes estilos, desde una stout, hasta una cerveza blanca de tirgo o una bock. Entre las más destables, se encuentra la Jopen Koyt, que es de la que me ocuparé en la cata. Una cerveza histórica, revitalizada por la Jopen, inspirada en una receta de 1407 elaborada con una mezcla especial de hierbas usadas en el medievo, y denominada "grut", que era utilizada con antelación al lúpulo para la elaboración de la cerveza.


Cata:

Graducación: 8,5º
Aspecto: De tono marrón oscuro, resulta densa, opaca y turbia. La corona de espuma formada al servir, es de amplitud y duración medianas, dejando un atractivo rastro fino de espuma en la copa, tras los sucesivos tragos.
Aroma: Compleja, muy arómatica y estimulante. Destacan los aromas a caramelo,  malta tostada, especias, con notas florales y balsámicas, detectándose  olores  a plantas medicinales, a hierba y flores silvestres.

Sabor y textura: Cerveza densa con cuerpo medio-alto, resulta algo untuosa, a la par que cremosa, provocado por la avena incluida en la receta de elaboración.  De entrada potente en boca. Se detecta con fuerza la malta y los sabores a caramelo en un comienzo, pasando a un una sensación cosquilleante, picante, especiada, con fuerte componente herbáceo, y algo de ardor por el alcohol. Finaliza con un regusto predominantemente amargo. En conjunto, muy equilibrada y deliciosa. A medio camino entre una cuádruple de abadía y una Heather Fraoch escocesa.

Puntuación: 8,75/10

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