miércoles, 22 de junio de 2011

Bruselas, capital de la cerveza

 

Hace ya casi 6 años, en vísperas de las fechas navideñas decidí hacer una escapada de unos cuantos días con mi mujer a Bruselas. Ya había estado en la capital belga hacía muchos años, siendo yo un niño. Mi mujer no lo conocía y la fama, más que merecida, de Bélgica como paraíso de la cerveza y el chocolate, incrementaron nuestro interés. Sin embargo, la mayoría de nuestros amigos y la gente que conocemos nos decía que cómo podíamos haber elegido Bruselas para una escapada europea, que no tenía nada que ver... Nosotros les decíamos que la Grand Place, y entonces la gente reaccionaba permitiendo esa única excepción, y nos decía... bueno sí, la Grand Place, pero nada más. Pues bien, si sólo fuera por la Grand Place, ya merece una visita. Esta insigne plaza, con una tradición histórica como pocas plazas en el mundo, ofrece un espectáculo visual sobrecogedor, convirtiéndose en una especie de puerta del tiempo que nos hace retroceder varios siglos atrás. La arquitectura de cada edificio, donde destaca el del ayuntamiento coronado por una figura de San Miguel, junto con las casas de lujosos ventanales es sencillamente espectacular, sumergiendo al visitante en una atmósfera de solera, historia y  leyenda.
Pero es que Bruselas no sólo ofrece la Gran Place a aquel que la visita sino mucho más. Las galerías St Hubert, las primeras de ese porte y luminosidad en Europa, la imponente catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula,  el palacio real, el Manneken Pis, el Atomium, y un sinfín de ejemplos del art noveau y del comic que ilustran  muchas calles de la ciudad... y en gastronomía, cómo poder obviar los famosos mejillones, o sus magníficos chocolates de Leónidas o Godiva, y cómo no, la cerveza. Bélgica reune más de un millar de cervezas, abarcando diferentes estilos: desde las cervezas de abadía hasta las lambic, y lo mejor es que Bruselas es el corazón donde se reúnen tanto las cervezas valonas (Chimay, Rochefort, Orval, la Binchoise, St Feuillien, Achouffe, Val Dieu...) como las cervezas flamencas (WestMalle, Westvleteren, St Bernardus, Kapittel, Rodenbach, Affligem, De Struise...).


Como buen amante cervecero y conocedor de algunas cuantas cervezas belgas antes de aquel viaje, iba con muchas expectativas, que se vieron superadas con creces, hasta tal punto que esta visita a Bélgica, y más concretamente a su capital, provocó que mi afición por las cervezas, en especial las de abadía, incluyendo las joyas trapenses, creciera de forma espectacular hasta hoy, convirtiendo mi gusto por la cerveza en toda una pasión.

Entre todos los lugares para tomar cerveza que puedan existir en Bruselas hay uno que destaca por encima del resto, y no sólo en Bélgica, sino en todo el mundo, ya que figura en el libro Guinness de los records como el local con mayor número de cervezas diferentes. Estoy hablando del templo de la cerveza, del paraíso de la malta, del edén que quiere disfrutar todo buen cervecero: El café Delirium. Está situado haciendo esquina con el callejón donde está la Jeanneke Pis, o niña meona, el contrapunto al Manneken Pis
Entres sus estantes y cámaras hay más de 2000 variedades en botella procedentes de todas los países del mundo. Con eso está dicho todo. Suele llenarse por público autóctono y foráneo. Un sitio imprescindible, que por sí solo puede y debe ocupar un post dedicado en exclusiva.


Otro lugar ineludible en la ruta de la cerveza por la ciudad es la tienda De Bier Temple (Rue Marché Aux Herbes 56). Con ese nombre, ya hace despertar los desesos de todos los cerveceros. Es sin duda una de las mejores tiendas de cervezas del mundo. Tiene la mayoría de las marcas de los cerveceros artesanales de Bélgica, y estamos hablando de un número más que considerable. Se encuentra un tanto escondido, ubicado junto a un callejón que da entrada al teatro de marionetas Toone. En el teatro, además hay un bar que puede ser recomendable, con las paredes decoradas con marionetas, y con muy buen ambiente.

En la Grand Place aparte de cautivar al forastero ante tal despliegue de belleza arquitectónica, ofrece sitios que pueden resultar interesantes para los cerveceros, aunque obviamente con un carácter más turístico, dada su céntrica ubicación. Entre estos lugares hay un local recomendable: Les Brasseurs de la Grand Place, donde fabrican sus propias cervezas artesanales, y además es posible ver la maquinaria empleada para su elaboración, y por supuesto degustarlas en una tabla de original presentación. Abajo me podéis ver a punto de dar buena cuenta de una de estas tablas.

 
Alrededor de la plaza hay varios sitios más para beber cerveza, donde destacan sus famosas "braserías" que sobre todo en invierno resultan muy atractivas, por su ambiente muy acogedor, gracias a las chimeneas encendidas, y los asientos forrados con pieles de cálido tacto. Una experiencia muy reconfortante.


Un lugar querido y frecuentado por los bruselenses, es el Poechenellekelder (Rue du Chêne 5.) Ubicado enfrente de una de las principales atracciones turísticas de la ciudad: el Manneken Pis, o el niño meón, para los españoles, al que me he referido antes. Al igual que sucedía con la Jeanneke Pis, el niño está acompañado de un local que hace de las delicias de todo buen cervecero. Los belgas entienden mucho de cerveza y si los propios bruselenses son clientes habituales de este bar, es por alguna razón. Dispone de una gran variedad de cervezas belgas. Todas ellas exquisitas, cómo no.


Un lugar diferente a la idea que podemos tener de una cervcería, pero a la par encantador puede ser La Morte Subite (Rue Montagne aux Herbes Potageres 7.) Situado muy cerca de las galerías reales Saint Hubert, unas galerías comerciales abovedadas que merecen una visita sin duda. Desde 1910 vienen sirviendo cerveza en el local, que en un comienzo se llamaba La Cour Royale, y al que cambiaron el nombre a causa de un popular juego que practicaban los clientes. El bar estar decorado en estilo "fin de siglo" muy bonito, posiblemente el más bonito, desde el punto de vista estético y a la vez un tanto decadente. A pesar de que el exterior nos pueda parecer más sencillo, el interior está repleto de maderas, espejos y detalles dorados.El sitio ideal para pedir una lambic de frutas, o una gueuze, estilo cervecero por antonomasia de Bruselas, acompañado de un platito de queso con rollmops, u otro de los variados aperitivos que ofrecen. Aunque también sirven todo tipo de cervezas, no sólo las lambic.


Y para terminar un sitio que no suele venir en las guías, y que descubrí junto a mi mujer, por casualidad: Au Bon Vieux Temps. Cerquita del café Delirium, es un pub antiguo realmente escondido, bastante complicado de localizar,  ya que la entrada es por un callejón bien estrecho, en el que dos personas casi no puede cruzarse una frente a otra. Realmente la entrada parece casi un portal, coronada por un pequeño cartelito en letras góticas y un farolillo. Lo recóndito y misterioso que parece el local aumenta la expectación a medida que nos acercamos a la entrada. Cuando abrimos el portal vemos un café/pub que parece sacado de una pelicula de la Segunda Guerra Mundial. El ambiente es genuinamente local, apenas hay turistas, o al menos es lo que nos pareció cuando estuvimos. Las cervezas son excelentes, y es posible encontrar alguna rareza. Se respira un aire vintage con encanto y romanticismo. Apropiado tanto para los que van en pareja como con amigos, ya que representa el lugar perfecto para mantener una conversación agradable que se puede prolongar durante horas, mientras que se pide una cerveza tras otra.

Espero que esta pequeña selección de locales cerveceros os resulte de utilidad si algún día tomáis la acertada decisión de visitar Bélgica y su capital. No hago más que recomendarlo a mis amigos, y todos los que van yendo, vuelven con ganas de regresar otra vez. Ya no pueden hacer nada por evitarlo, el hada de Bruselas les ha hechizado e irremediablemente regresarán para descubrir un nuevo rincón que ocupe un lugar reservado entre los buenos recuerdos.

5 comentarios:

  1. Como ya sabes, este fue nuestro viaje de este puente y hemos venido encantados. Lo primero gracias por las sugerencias, nos fueron muy útiles. Uno de los sitios que más disfrutamos fue en Poechenellekelder, allí bebimos la primera cerveza (Delirium Nocturnum) mientras comiamos varios quesos. El Delirium Café fue otro de los sitios que visitamos varias veces. Allí bebí una pinta de Floreffe Prior Mellior que fue la que más me gustó de todo el viaje. El resto de catas, Chimay, De Koninck, Palm, Brugse Zot....Todo un paraiso cervecero que merece la pena degustar

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  2. La verdad que es una gran ventaja ir con tus indicaciones, porque son todo un acierto. Muchas gracias por la"guía" y muchas gracias a los grandes amigos que aconsejan webs como esta. Gracias Alfredo

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    1. Gracias por los halagos. Hay algunos locales más que pueden resultar interesantes. Y también están las fábricas de cerveza como la de Cantillon. Pero hablar de todos ellos ocuparía otro post por completo. Salu2!

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  3. Tomo nota para próximas visitas. Espero este año volver a "Le Week-end de la bière" el primer fin de semana de septiembre, porque el año pasado estuvo muy bien. Y para todos los que no hayan visitado Bruselas o Bélgica es una ciudad y un país recomendables 100% tanto en el norte como en el sur, llena de gente estupenda :) !

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    1. Sin duda Bélgica es un país muy recomendable para visitar, tanto para los que buscan historia, monumentos, arte... y también para los amantes de la buena gastronomía con sus chocolates y cevezas, únicos y apreciados en todo el mundo. Hay varias citas cerveceras tanto en la capital como en otras ciudades del país. El Zythos en Lovaina (recién celebrado en abril), por ejemplo, es uno de los festivales con mayor tirón de Bélgica, al que te recomiendo que hagas una visita en una de tus escapadas a Bélgica. Ah! y efectivamente la gente es encantadora. Salu2!

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