jueves, 14 de julio de 2011

Barbar, el descanso del guerrero


De nuevo de vuelta con una cerveza belga, pero en esta ocasión con una cerveza algo diferente: La Barbar de la cervecera Lefébvre. Una cerveza cuya principal peculiaridad radica en que en su composición figura como ingrediente la miel, tal y como dice en su etiqueta, lo que le proporciona un carácter y sabor que la distingue de la mayoría de las cervezas, aunque hay más cervezas con miel en el mercado.

La cervecera Lefébvre, de la que ya hablé en otro momento en el blog, se encuentra ubicada en Quenast en la región de Valonia Bravante, y fue fundada en 1876. Responsable de la fabricación de otras estupendas cervezas como la Hopus, en el caso de la Barbar, con esta cerveza, trata de recuperar la más antigua tradición cervecera, remontándose muchos siglos atrás, nada menos, que a los tiempos en los que Julio César quería conquistar toda Europa para Roma. En sus campañas por las Galias, le llamó especialmente la atención el pueblo que habitaba la región situada al norte de la Galia, lo que hoy en día es Bélgica. De entre las características que más le atrajeron, recogidas en un cuaderno de bitácora propio, destacaba la bravura en la batalla, su gusto por la buena comida, y que bebían cerveza de miel. A la cerveza de miel, se la conocía como "el descanso del guerrero", ya que tras una dura batalla les daba fuerza y coraje a los guerreros para continuar luchando con fiereza contra sus enemigos. Como veréis, si sois aficionados al comic, esto os recordará un poco a Astérix y Obélix y la poción mágica. Debidos a estos orígenes inspiradores, el logo escogido para la cerveza es una figura esquemática de un antiguo guerrero, y el nombre,  fue elegido en referencia a los temibles enemigos de los romanos, los bárbaros.
La Barbar es una cerveza de alta fermentación que  nace a partir de una receta secreta que conjuga armoniosamente malta, lúpulo y miel, elegidos cuidadosamente. Es elaborada con maltas de primavera Prisma y Alexis, lúpulos Styrian y Hallertau y aromatizada con cilantro, cáscara de naranja amarga y miel.
Cata:
Graduación:
Aspecto: De color dorado, aspecto turbio, traslúcido y con burbuja fina, forma una buna capa de espuma muy densa, consistente y duradera, de entre 2 y 3 centímetros de espesor.
Aroma: Muy agradable y embriagador Se aprecia un olor claramente dulzón y floral a la par, a causa de la miel y los lúpulos empleados en la elaboración. También se aprecian notas afrutadas a cítricos, y especiadas.
Sabor y textura: Cerveza con bastante cuerpo, y acentuada carbonatación pero fácil de beber, presenta un marcado carácter maltoso y dulzón, aunque mitigado por unas dosis de amargor que trata de dar equilibrio, provocado por los lúpulos en combinación con las especias. El alcohol a pesar de sus 8º, resulta prácticamente inapreciable, por lo que hay que beberla con cuidado. La miel hace acto de presencia especialmente en el regusto, dejando tras de sí una suave sensación dulce en el paladar. A pesar de que las cervezas dulzonas no figuran entre mis predilectas, me dejó muy buena sensación, ya que no llega a resultar demasiado empalagosa.

Nota: 7/10

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