viernes, 16 de septiembre de 2011

Oktoberfest: festival de festivales, cerveza a raudales

Ya está aquí, ya llegó. Mañana mismo comienza el festival cervecero más famoso en todo el mundo: El Oktoberfest, o La fiesta de la Cerveza de Munich como es conocido en castellano. Ocasión por tanto inmejorable para dedicar una entrada a tan célebre evento.
La Oktoberfest es la cita ineludible para los amantes de la cerveza y la fiesta, casi del mismo modo que lo es la peregrinación a La Meca para los musulmanes, que han de hacer al menos una vez en la vida. Es el evento social por excelencia de la ciudad de Munich llevando a la capital bávara al primer plano de la actualidad, siendo el objetivo turístico número uno cada año en el mes de septiembre. Oktoberfest es el nombre que recibe en alemán, que traducida al castellano sería literalmente  la “Fiesta de Octubre”. Sin embargo, apenas son unos pocos días de ese mes y realmente se desarrolla durante las dos últimas semanas del mes de septiembre para finalizar el primer domingo de Octubre, teniendo una duración que oscila entre los 16 y 18 días. 

Origen y tradición
 
El origen histórico del festival se remonta al año 1810, que fue el primer año de celebración del Oktoberfest, en honor de la boda del príncipe Ludwig, heredero al trono de Baviera, con la princesa Therese von Sachsen-Hildburghausen. Los festejos del enlace comenzaron el 12 de Octubre de 1810 y acabaron el 17 de Octubre con la celebración de una gran carrera de caballos. Fue tal el éxito de los festejos en la ciudad, que durante los siguientes años, fueron repitiéndose durante las fechas del aniversario y, más adelante, el festival fue aumentando su duración y adelantándose al mes de Septiembre.
El desplazamiento de los festejos hacia Septiembre se realizó con objeto de poder beneficiarse de unas condiciones meteorológicas más agradables para la celebración de la fiesta. De hecho las noches de Septiembre en Munich son más cálidas y los visitantes del festival pueden aprovechar para vivir la fiesta al aire libre. A pesar del adelanto de fechas, se ha mantenido históricamente la tradición de que el último fin de semana del Oktoberfest siempre sea en el mes de Octubre.
Con el paso del tiempo el festival ha ido perdiendo el sentido inicial de conmemoración de las bodas de los príncipes de Baviera y se ha ido transformando y enfocando al consumo y disfrute de las cervezas producidas en la ciudad. Por lo tanto es un festival en el que sobre todo, y por encima de todo se bebe cerveza y por supuesto también se come, existiendo una oferta gastronómica basada en los platos típicos de la cocina bávara.


El festival se celebra en una explanada llamada Theresienwiese (prado de Teresa) en honor a la princesa Therese. Cada año el festival comienza con el mismo ritual tradicional: Los feriantes (Wiesnwirte) y productores de cerveza se desplazan desde el centro de la ciudad hasta el Theresienwiese en unos carruajes engalonados para la ocasión. Una vez que llegan, el alcalde la ciudad se encarga de realizar la tradicional apertura, a las doce en punto, del primer barril de cerveza en la carpa Schottenhamel. De esta forma queda inaugurado cada año el Oktoberfest al grito de “O 'zapft is!”, que quiere decir “Ya está abierto”. A continuación se realizan doce disparos de salvas de cañón desde la ubicación de la estatua que representa a Baviera. Esta es la señal para que los Wiesnwirte puedan empezar a servir cerveza en sus carpas. Según la tradición, el presidente del estado toma la primera "mass" (jarra de cerveza de un litro). Después se abren los barriles en las demás carpas y se sirve cerveza a los asistentes.
Año tras año, este acontecimiento es retransmitido por televisión, como el chupinazo de los sanfermines, y todos están ansiosos por ver cuántos golpes necesitará el alcalde para poder abrir el barril llegando incluso a hacerse apuestas de ello. El récord (mínimo) está en dos golpes (como logró el alcalde Ude en 2005 y 2008), pero, en 1950, Thomas Wimmer necesitó 19.


El festival

La Oktoberfest transforma por completo a la ciudad de Munich durante poco más de dos semanas.  En el último año la ciudad recibió alrededor de seis millones y medio de personas durante el festival, que visitaron el recinto principal de la Oktoberfest y bebieron más de siete millones de litros de cerveza. Esto en qué se traduce? Pues en que la ciudad se encuentre inusualmente desbordada, como sucede con Pamplona con los Sanfermines, o las Fallas de Valencia. La zona de Theresienwiese, donde se concentran las carpas, está completamente abarrotada de personas durante la duración del evento, en especial los fines de semana. Quien no disfrute de la cerveza realmente (porque la opción de otras bebidas existe, pero es muy limitada), la comida grasienta y contundente, las aglomeraciones o no soporte ver a su alrededor a personas, digamos que en un estado de felicidad superlativo, ofreciendo una exhibición de canciones populares, o con muestras efusivas de afecto, es mejor que elija unas fechas alternativas para visitar Munich, pues resultarán mucho más baratas y tranquilas para conocer la ciudad. Otra consecuencia es que los alojamientos y vuelos estén muy solicitados por lo que el encarecimiento de los precios es una consecuencia lógica e inevitable. Visitar por tanto la Oktoberfest de Munich es un viaje que sale caro realmente. Eso es algo a tener en cuenta y que hay que asumir. Los precios de los hoteles en la ciudad pueden alcanzar los 160 euros por noche para una habitación doble en un hotel de dos estrellas (un Ibis para que nos entendamos) y aún así la disponibilidad escasea a medida que nos acercamos a las fechas. Los precios de los vuelos también son algo más caros que en otras épocas del año, pero es más fácil conseguir precios razonables flexibilizando las fechas.
Para abaratar el coste del viaje, hay varias alternativas. La más conveniente es quizás la más difícil, ya que consistiría en tener la confianza suficiente con algún conocido o amigo en la ciudad, en caso de tenerlo, que pueda alojarnos o alquilarnos a un módico precio la casa. Para el caso del alojamiento en hoteles u hostales, que será la situación de la mayoría de los mortales, se pueden buscar alternativas de alojamiento en localidades de las afueras de Munich, pero es imprescindible que se encuentren bien comunicadas, ya que desplazarse hasta el festival en coche es totalmente desaconsejable, ya que si vamos a beber cerveza y disfrutar tranquilamente, lo mejor es prescindir del vehículo propio y usar el transporte público. Además la policía alemana está especialemente pendiente durante esos días y los controles son numerosos, así como las sanciones muy elevadas y severas. No obstante, lo mejor es planificar el viaje con tiempo para encontrar un precio económico de alojamiento y vuelo, por lo que es necesario anticipar lo antes posible las reservas. A comienzos de año es una buena época para reservar el alojamiento para septiembre, que es lo que resulta verdaderamente complicado.


Las carpas
En el parque de la zona de Theresienwiese se instalan las carpas de las cerveceras, y que muchos de vosotros seguramente haya visto en algún reportaje o fotografía. Aunque hablemos de carpas realmente son  verdaderos edificios desmontables, que pueden albergar hasta varios miles de visitantes. Cada carpa tiene su propia personalidad y señas de identidad por lo que en la decoración de cada carpa se trabaja duramente. Otra característica importante es que cada carpa hará que su propia marca de cerveza (con las variedades ofertadas) sea  la única que se sirva en el interior (aunque las hay con zonas de terraza externa) durante todo el evento. 

Dentro de estas carpas se sirve cerveza y comida desde primera hora de la mañana hasta las diez de la noche entre semana, y las diez y media los fines de semana. 
Qué podemos hacer en las carpas? Básicamente 4 cosas: beber, comer, bailar al son de la banda de música que haya en la carpa o entablar conversación con vecinos de mesa o de mesas próximas. Este es uno de los puntos fuertes del festival, ya que la Oktoberfest es un evento especialmente participativo, por lo que la mayor parte de la diversión depende de lo que uno haga y la actitud con la que vaya al festival. Realizar un viaje de miles de kilómetros y con unos cuantos euros menos en la cartera, para sentarse en una mesa para beber cerveza y comer salchichas, chucrut y codillo no compensaría. De hecho, como festival cervecero en sí, hay varios en España muy interesantes, y mucho más económicos, como el de Cullera, más orientados hacia los aficionados cerveceros. Por lo que realmente le da sentido a la fiesta, aparte de la cerveza siempre presente, es que se participe de ella, conociendo a los compañeros de mesa, brindando con quien haga falta, perdiendo la vergüenza y el pudor. Es una fiesta  para disfrutarla con amigos y en buena compañía, pero sin cerrarse a realizar nuevas amistades. La cerveza y el buen ambiente reinante ayuda de por sí  a la deshinibición y a mantener esta actitud 


Durante los días laborables de la semana , el ambiente en las carpas es algo más tranquilo y es posible entrar en la mayoría de ellas de ellas sin problema, ya que suele haber mucho movimiento entre los visitantes de las carpas, que suelen ser esencialmente turistas durante estos días, dejando huecos libres en las mesas. El problema llega , como es lógico,  cuando llegan los fines de semana, momento en el que se produce una afluencia masiva de visitantes  al ser días no laborables. Durante los sábados y domingos, así como los viernes por la tarde,  es especialmente problemático conseguir sitio en las carpas, siendo necesario hacer cola en la puerta de la carpa escogida desde un par de horas antes de la apertura  (llegando a haber gente esperando desde las 7 de la mañana). Es la única forma de garantizarse un sitio. En estos días de mayor afluencia, el problema radica en que una vez dentro, nadie se mueve de la carpa, y se aferra al asiento cual náufrago al madero, y dado que casi no hay personas que abandonen la carpa durante todo el día, es prácticamente imposible hacerse con un hueco después de la apertura. Para asegurarse plaza dentro de una carpa. existe la posibilidad de realizar una reserva. Varias de estas carpas, ponen a disposición de los visitantes la opción de reservar con antelación a través de sus páginas web, aunque hay que cumplir con una serie de requisitos que varían de una carpa a otra, como por ejemplo un mínimo número de personas, y consumición mínima por persona.


Si no se ha podido reservar, no hay motivo para la desesperación,  ya que la normativa del festival obliga a que la mayoría de las asientos de las carpas sean de libre ocupación y no estén reservados previamente, por lo que siempre se deja un amplio porcentaje de sitios para los visitantes que se encuentren entre los primeros de la fila. Si se va uno de los días de ocupación más alta, lo mejor es elegir una carpa que nos haya gustado y esperar en su entrada.

Aparte en el recinto de Theresienwiese hay otras instalaciones, que podemos sencontrar usualmente en cualquier feria, teniendo atracciones, puestos de comida, casetas de venta de souvenirs, etc.. Simplemente darse una vuelta por las calles que forman parte del complejo del festival, y observar el ambiente, es de por sí una experiencia recomendable.
Otro de los grandes atractivos de la Oktoberfest, que personalmente creo que pueden merecer la pena, es ver a los habitantes de Munich vestidos con los trajes típicos de Baviera para acudir al evento, lo que le da a la fiesta mucho color.
 
La cerveza

Y por fin llega lo que nos interesa, la cerveza. En el Oktoberfest, la cerveza se sirve por antonomasia en las tradicionales mass, las enormes jarras de vidrio de un litro de capacidad, y que son servidas por las habilidosas y fuertes camareras ataviadas con los trajes tradicionales de Baviera. La habilidad, destreza y fortaleza de la que hace gala es digna de elogio, pues son capaces de llevar con soltura 8, 10, o incluso más jarras de cerveza al tiempo, teniendo que circular entre las atestadas mesas.


El precio de la jarra se situa entorno a los 8 euros por litro, aunque los martes de 12.00 a 18.00 es lo que llaman el día de la familia, con precios reducidos.

La página de Wikipedia en inglés sobre la Oktoberfest ofrece información actualizada sobre la capacidad y las cervezas servidas en cada carpa así como los precios de las jarras.

Si os entra la vena sentimental, y no queréis desprenderos de un jarra para llevárosla de recuerdo, tenéis que tener una cosa  muy en cuenta y es que las multas por intentar llevarte una jarra son altas (desde los 5 hasta los 30 euros), por lo que compensa más comprarlas que tener que abonar la multa a la policía y pasar el mal trago, y nunca mejor dicho.

La cerveza servida en el Oktoberfest cumple con la conocida y popular Ley de la Pureza Bávara de 1516 promulgada por el duque Guillermo IV, con el objetivo de garantizar la calidad de la cerveza producida, restringiendo los ingredientes incluidos en su elaboración, reduciéndose a agua, malta y lúpulo. 

Dentro de la gama de cervezas que podemos encontrar en el Oktoberfest, tenemos las siguientes cervezas por cervecera:

Spaten-Franziskaner: Hippodrom, Ochsenbraterei-Spatenbräu-Festhalle, Schottenhammel
Löwenbräu: Löwenbräu-Festhalle, Schützen-Festzelt 
Hacker-Pschorr: Bräurosl , Hacker-Festzelt
Augustiner: Fischer-Vroni, Augustiner-Festhalle
Paulaner:
Winzerer Fähndl, Armbrustschützenzelt,  Käfer’s Wies’n Schänke
Hofbräu: Hofbräu Festzelt

 
Para finalizar...
Para quien no hubiera podido o querido  madrugar, existe una alternativa a considerar, y es la existencia de una fiesta externa que imita el ambiente de lo que podemos encontrar en una carpa de la Oktoberfest, deonde además es posible reservar con facilidad. Se trata de Das Wiesnzelt celebrada en la cervecería histórica de Lowenbrau, ubicada en el centro de Munich. Allí podremos disfrutar de una cena en la que se replica el ambiente del que podemos disfrutar en el interior de una de las carpas de Theresienwiese, con la misma cerveza, comida y música,  prolongándose la fiesta además a la que acuden incluso también visitantes de las carpas del Oktoberfest, una vez que cierran. Obviamente no es lo mismo, pero podrá resarcir y compensar el disgusto a aquellos que no hubieran podido entrar en una de las carpas.

 

2 comentarios:

  1. Fiesta cervecera típica entre los tópicos, jeje! Por suerte cada vez son más las ciudades españolas que se animan con su versión, aunque por el momento y por desgracia la calidad de la mayoría de ellas sea más bien floja...

    Una preguntilla, ¿los nombres de las cervezas de dónde los has sacado? Es que no tenía ni idea de esos nombres, de hecho pensaba que las cervezas estilo Oktoberfestbier de las grandes marcas (las que mencionas) se apellidaban únicamente por el nombre del estilo.

    Saludos!

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  2. Yo es que tengo una debilidad personal por Alemania y en especial por Baviera y sus tradiciones. Me encanta todo lo relacionado con los festivales cerveceros alemanes, que hay unos cuantos, y en especial con el Oktoberfest. Cierto es que alguna de las imitaciones que hay por España, se queda bastante lejos del original. Con respecto a los nombres de las cervezas, me pasaba lo que a ti, pensaba que cada una de las respectivas cerveceras simplemente lanzaban sus ediciones 'Oktoberfest", que eran las que vendían durante el festival, pero si te fijas la mayoría de los nombres incluyen el sufijo festhalle o festzelt, que quiere decir en alemán literalmente salón de festival o tienda de festival, es decir, que son las cervezas que se sirven en las carpas del festival. Los nombres están sacados de internet. Si quieres consultar, por ejemplo, la página de la wikipedia en inglés sobre el Oktoberfest, a la que enlazo desde el post puedes encontrar las cervezas referidas y algunas más con su lista de precios, que suelen actualizar cada año. Salu2!

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