martes, 18 de octubre de 2011

Iniciación a la cata de cervezas en Ocaña



El pasado viernes por la tarde tuve la oportunidad de asistir a otra cata impartida y organizada por Ernesto y Ana de Yria. El evento en sí estaba destinado a la iniciación al mundo de la cata, y aunque uno ya lleve muchas cervezas entre pecho y espalda, y alguna que otra cata y presentación, no lo pensé dos veces en acudir, porque siempre se puede aprender algo nuevo, probar una cerveza desconocida para mi paladar o simplemente pasar un rato agradable con gente que comparte el gusto por la cerveza, como así fue. Además aproveché la circustancia para intentar ganar algún adepto para la causa, introduciéndoles en el mundo de la cerveza, para que vayan conociendo los diferentes estilos de cerveza que existen así como la forma de apreciar todas las cualidades sensoriales que nos puede ofrecer la cerveza, contribuyendo de este modo a la creación de una base para el crecimiento de la cultura cervecera en España. Así pues, me acompañaron mi cuñado y un amigo, y he de reconocer que ya los tengo conquistados de modo que  su interés por el extenso mundo de la cerveza crece cada día más.

La cata se celebró en un local de la localidad manchega de Ocaña, una cafetería heladeria llamada Dolce Vita, que desde ya es uno de los escogidos lugares que podemos encontrar por la zona, en la que poder tomarse una cerveza que no sea la típica caña a la que está acostumbrada el público en general. Así podemos encontrar cervezas tan variadas como una porter de Flying Dog, una Lindemans Faro, o una ahumada holandesa, la Emelisse sin dejar de lado a las artesanas de Toledo: la Domus, la Sagra y sus "Burro de Sancho", y por supuesto la Yria, de la propia Ocaña.

La cata trataba de abarcar en lo posible diferentes estilos de cerveza, pero siendo 8 las cervezas elegidas, pues resulta obviamente imposible poder abarcar toda la variedad de estilos. Aunque hubieran sido 16 tampoco hubiese sido posible, porque la cerveza es una bebida con multitud de estilos y variantes, y este era, creo uno de los objetivos de la tarde, transmitir la idea de lo vasto que llega a ser el universo cervecero con una gran diversidad de tipos de cerveza con diferentes colores, aromas y sabores. 
Tras un preámbulo inicial en el que Ernesto explicó las diferencias entre el procedimiento de la cata para el vino y la cerveza, y una explicación resumida de en qué consiste el proceso de elaboración de la cerveza, comenzamos con la cata.


La primera cerveza elegida fue la belga Blanche du Namur, como ejemplo de las cervezas de trigo. Proveniente más concretamente de la región de Valonia, pertenece a las cervezas blancas belgas o witbier. A diferencia de las cervezas de trigo alemanas, las belgas, son de un color más pálido, de ahí el nombre, y en sus recetas aparecen ingredientes como la cáscara de naranja, o del cilantro, dándoles un márcado caracter cítrico y especiado. La Blanche de Namur es un magnífico ejemplo de estas cervezas donde la Hoegaarden es la más conocida y responsable del resurgir del este estilo de cervezas. La Blanche de Namur que ya había tomado en varias ocasiones volvió a mostrarse como siempre: turbia, de aspecto lechoso, con un aroma especiado, y cítrico, donde la naranja aparece claramente, pero con un gusto y texturas suaves, sin resultar ácida.

A continuación vino una gran conocida del gran público, la checa Budejovický Budvar o Budweiser checa, como también es conocida, la que probablemente sea la cerveza checa más conocida junto con la Pilsner Urquell. Un claro ejemplo de pilsner industrial. Una cerveza filtrada, dorada y brillante con un paladar suave a malta y el toque justo de lúpulo de la región (Zatec) para equilibrar el resultado.

Después vino la primera agradable sorpresa de la noche: La Anchor Steam Beer, una cerveza lager de un estilo típico californiano, la cerveza de vapor o steam beer, y que aún no había probado, a pesar de conocer varias referencias de la cervecera de San Francisco. Un estilo muy curioso que caló hondo entre los buscadores de oro de California de principios del siglo XIX. De color ambarino y con una buena capa de espuma, se trata de una cerveza donde la malta domina el aroma con matices de pan, cereales, y algo dulce a medio camino entre la miel y el caramelo. En boca, me pareció que tiene un sabor muy limpio, y enseguida al comienzo del trago, surgió una buena dosis de amargor acre, abriéndose paso entre un gusto afrutado y a caramelo, para finalizar con un retrogusto seco y amargo muy prolongado dejando una sensación muy refrescante. Me gustó mucho, una de las mejores de la noche.




La siguiente cerveza elegida fue la Sagra Premium, elaborada por la cervecera artesana toledana Sagra, se trata de una golden ale, de color dorado con reflejos cobrizos, filtrada y con buen nivel de carbónico. Con buena generación de espuma resultó una cerveza en la que se percibían aromas a malta, galleta y cereal con toques herbales y terrosos, con un punto cítrico. En boca me pareció suave, delicada, donde destaca la malta y la levadura. Predominantemente seca, con un punto de cítrico y amargor al final.

Luego continuamos con un par de cervezas artesanas de alta fermentación, también toledanas y pertenecientes a cervezas Sagra, pero comercializadas como una familia de cervezas diferentes, con su propio nombre: La "Burro de Sancho", buen nombre escogido, si estamos hablando de una cerveza manchega.

En primer lugar probamos la Burro de Sancho Roja, una red ale de estilo irlandés. De tono cobrizo y con no demasiada espuma, me pareció bastente aromática con un toque afrutado, caremelizado, floral y algo resinoso. De cuerpo ligero, quizás en exceso para mi gusto, en sabor se quedó un poco a medio gas siendo muy sutil, frente a lo que se percibía en nariz.

Continuamos con la Burro de Sancho Negra, una ale negra, que podríamos incluir en el estilo de las porter. Con aromas a malta tostada, y matices de café y algo de chocolate. De trago fácil, resultó una cerveza que me gustó, pero eché de nuevo en falta más cuerpo y alcohol para haber conseguido un resultado redondo. Aún así me parece una cerveza bien hecha.

El hecho de que sendas artesanas se presenten como un producto más suavizado de lo esperado para los estilos a los que pertenecen, se deba a que la gente de Sagra, haya querido hacer unas cervezas cercanas en parte al gusto español, que hay que recordar que es diferente al de las islas británicas, de donde proceden sendos estilos comentados.

A continuación pasamos a una Duvel, todo un clásico dentro de las cervezas belgas. Se trata de una golden ale de 8,5º, muy conocida, de la cervecera Moortgat, caracterizada por su aroma potente a lúpulo, con notas afrutadas, un sabor seco, y un elevado contenido alocohólico, el cual influyó en el nombre recibido por la cerveza por considerarla un diablo, ya que puede resultar traicionera, porque a pesar de entrar muy bien, su graduación se hace notar. De esta forma queda encuadrada esta cerveza dentro de las denominadas diabólicas, como la Belzebuth, la Judas, la Satan y alguna otra, en contraposición a las cervezas monásticas de abadía y trapenses, que en muchos casos mantienen nombres de santos como la St. Bernardus, la St. Feullien, St. Augustijn, etc.

Y para rematar la faena con una cerveza que encajase bien después de la Duvel, finalizamos con una Domus Aurea, que ya formó parte de la cata temática dedicada a las ipas de Cervezorama, y que comenté en este blog. En esta ocasión me produjo sensaciones más profundas y agradables, tanto a nivel aromático, como a nivel de sabor. La carbonatación no era tan excesiva, y el sabor tenía mayor intensidad y prolongación, dando un resultado más equilibrado. Esto quizás se debía a que la Domus Aurea que tomamos había incluido la flor del lúpulo entera en la elaboración de esa partida a diferencia del resto, práctica que no suele ser la habitual, puesto que la flor del lúpulo suele dejar demasiadas impurezas en la maquinaria. Desde el punto de vista aromático, de nuevo afloraban en plenitud los lúpulos aportando notas afrutadas a cítricos y frutas tropicales como piña y mango. Uno de los aspectos que más cautivó al público asistente.




Una vez finalizada la cata nos ofrecieron para comer un redondito (una especie de bocadillo en pan de mollete caliente) de entre una gran variedad que oferta el local. Elegí el de queso con mermelada de cerveza Yria. Sencillamente riquísimo. La mermelada, un 10. Compartido 100% con los que pedimos el mismo bocadillo. Para acompañar el redondito, elegí una Yria Golden Ale que francamente me encantó. Una cerveza dorada, algo turbia, que podríamos encuadrar dentro de las Pale Ale americanas (y que Ernesto o Ana me corrijan si me equivoco) con un toque cítrico y algo floral en el aroma, bien equilibrada, y que ofrece un buen contraste entre la malta con matices de caramelo y un buen grado de amargor por los lúpulos en el regusto. Junto con la Anchor Steam Beer, las mejores de la noche. Y no es con ánimo de halagar. Fue opinión compartida con otros asistentes.

Después tuvimos la suerte de prolongar un poco más la velada, y continuamos hablando con Ernesto sobre cervezas. Aprovechamos para compartir a medias una holandesa ahumada, la Emelisse, que me pareció menos contundente que la reina de las ahumadas, la Schlenkerla, aunque se apreciaba tanto aromáticamente como en el sabor, el ahumado de la malta, pero de una forma más sutil, como más elegante pero con menos cuerpo. No me disgustó pero me quedo con la de Bamberg, aunque he de reconocer que es una cerveza que puede gustar mucho, o llegar a hartar.

Y para finalizar Ernesto y Ana nos tenían reservada una sopresa: una barley wine de producción española, aún no sacada al mercado, y de la que desconozco la marca. Era todo una incógnita. Toda una delicia para los sentidos, algo fuera de lo común de lo que se hace en España, y que estoy deseando que comercialicen para salir de dudas. Estaremos atentos a las novedades de las artesanas españolas, porque aparecerá una de las cervezas del año, a mi parecer.



6 comentarios:

  1. No está mal, no. Las Burro de Sancho les tengo además bastantes ganas.

    Por cierto, creo que me has abierto el apetito para Duvel, hace tiempo que no la tomo.

    Saludos

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  2. La verdad que menuda "fiestecilla" que os pegasteis... Y digo lo mismo que Embracing, le tengo unas ganas a esas Burro de Sancho... ¿Alguna idea de donde comprarlas online??

    Saludos y enhorabuena por el evento!

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  3. Las Burro de Sancho las vendían en los supermercados de la cadena Eroski según comentaron, pero en la provincia de Madrid, estos van a cerrar, si no lo han hecho ya. Supongo que en el resto de España las seguirán vendiendo. Salu2.

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  4. Hola

    las burro de sancho se venden en Eroskis de Castilla la Mancha porque como bien dice JAB en Madrid ya no existen.
    Se pueden comprar por internet fácilmente en

    http://www.latiendadelacerveza.com/

    y si no otra excusa para visitar la zona.

    Muy buena entrada JAB. Un saludo

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  5. Hola, lo primero felicitarte por tu maravillolso blog.
    La barley wine que tomastes me parece que es un proyecto que se esta haciendo en Talavera y vera la luz en 2012. Seguro que Ernesto lo conoce bien.
    Saludos desde Recas Toledo

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  6. Efectivamente se trataba de la Sagra Bohio. El misterio se desveló esta semana en una presentación en la cervecería L'Europe de Madrid.

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