viernes, 9 de diciembre de 2011

Infinium, el champagne hecho cerveza o... al revés


Varias son las ocasiones en las que dos cerveceras de prestigio han colaborado entre sí para lanzar al mercado algunas cervezas verdaderamente originales, como por ejemplo las habituales colaboraciones que realizan la danesa Mikkeller o la escocesa Brewdog con otras cerveceras, o incluso entre sí. En esta ocasión voy a hablar del producto resultante de la reciente colaboración entre dos de las cerveceras con mejor reputación a cada lado del charco: por un lado la norteamericana Samuel Adams, conocida por su célebre y gran cerveza Boston Lager, y por otro lado la alemana Weihenstephan, que ya ha ocupado el protagonismo de este blog hace varios meses al hablar de la Korbinian
El fruto de dicha colaboración es una cerveza original y a la par controvertida, a la que han dado el nombre de Infinium. Ya había leído bastante sobre esta cerveza, antes de probarla, y he de reconocer que estaba bastante expectante por degustarla por múltiples motivos, entre los cuales, su nombre, el elevado precio y la disparidad de opiniones vertidas sobre ella, contribuyeron a acrecentar mi interés, que de por sí ya era considerable, teniendo en cuenta las compañías que andaban detrás de la elaboración de esta cerveza. A pesar de ello, no resultaba nada fácil hacerse con un ejemplar de esta particular cerveza en la península. El elevado precio de venta, evidentemente dificultaba un tanto la salida de este producto, y cierto es que a más de uno le hizo pensarse dos veces el adquirirla. Casualidades de la vida, hubo un concurso organizado por la publicación especializada Bar&Beer y la distribuidora Cervebel, en el que sorteaban entre los acertantes de una serie de preguntas una botella de Infinium. No lo pensé dos veces, participé, y tuve la fortuna de resultar agraciado, siendo uno de los ganadores de la ansiada botella.

Sobre la cerveza
La idea de la cooperación entre ambas cerveceras comenzó a forjarse en el cuartel general de la Samuel Adams en Boston. El objetivo era crear una cerveza especial y original, y con alto nivel de calidad, por lo que enviaron a sus maestros cerveceros a trabajar durante dos años a la fábrica milenaria de Weihenstephan en Baviera, toda una institución en materia de elaboración de cerveza, considerada como la fábrica de cerveza más antigua del mundo. El objetivo consistía en obtener una cerveza de estilo achampanado, manteniéndose fieles a los preceptos de la conocida Reinheitsgebot, o Ley de la Pureza Bávara de 1516, por lo que los elementos a emplear han de ser obligatoriamente: Agua, malta, lúpulo y levadura. La premisa de emplear estos cuatro ingredientes fundamentales, y el mantenimiento de los métodos tradicionales de elaboración, junto con el objetivo a alcanzar, provocó que los maestros cerveceros y técnicos de la Samuel Adams y de la Weihenstephan, llegasen a innovar como nunca lo habían hecho antes. La combinación de los casi 1000 años de experiencia de los alemanes, y la creatividad de los maestros cerveceros estadounidenses hizo que el resultado fuera una mezcla innovadora, clara, cristalina como el champagne: ligero, seco y burbujeante. Ya con estos antecedentes os podéis ir haciendo una idea de la naturaleza de esta singular cerveza, difícil de clasificar.
Los maestros cerveceros que intervinieron en la elaboración de la Infinium tuvieron que reorganizar y replantear todo el proceso de elaboración de la cerveza, reintroduciendo por ejemplo, el proceso de maceración de la cerveza en la caldera. El método de elaboración aplicado y que permitió elaborar la primera cerveza de estas características siguiendo la Reinheitsgebot, todavía está pendiente de registrar como patente. Para lupulizar la cerveza Infinium se utiliza el método dry-hopping, utilizando lúpulos nobles de Baviera, que aportan suaves aromas cítricos. Finalmente la cerveza es embotellada con una cepa de levadura tradicionalmente usada en las cervezas belgas, y fermenta utilizando el método del champagne para agregar una capa más de complejidad de sabor, y mayor efervescencia.


Cata:

Para comenzar, decir que la presentación de la cerveza es espectacular, en una botella serigrafiada preciosa, con un diseño típico de botella de cava.
Graduación:10,5º
Temperatura de servicio: 5º-7ºC
Tipo de vaso recomendado: Una copa de cáliz o incluso una de vino blanco, o de cava.
Aspecto: De color ámbar, presenta una tonalidad dorada muy intensa, transparente, y con un muy elevado grado de carbonatación. Nada más servirla se muestra efervescente generando una más que generosa capa de espuma, incluso inclinando la copa adecuadamente durante el servicio. La corona de espuma alcanza unas dimensiones de entre 3 y 4 dedos aproximadamente de espesor. Tremendamente porosa, se va disipando hasta desaparecer la mitad en breve espacio de tiempo, quizás debido a la alta graduación alcohólica, dejando restos densos adheridos a la copa.
Aroma: La primera sensación que tenemos es que huele como un cava , no parece una cerveza en la primera toma de contacto. Se detectan algunas notas de malta, algo de caramelo, junto con algunas notas afrutadas a manzanas verdes y cítricas, junto con un toque especiado y algo de alcohol, que recuerda vagamente a las triples belgas. Los lúpulos cuesta encontrarlos, apreciando unas suaves y difuminadas notas florales por debajo del carácter afrutado de la cerveza.
Sabor y textura: Se repiten las sensaciones de los aromas, acentuándose el carácter afrutado y especiado de la cerveza. Nada más entrar en boca se presenta ácida, chispeante, algo picante y efervescente. En un comienzo el gusto de nuevo nos recuerda a un cava, semi-seco tal vez, con un toque afrutado, donde destacan las manzanas ácidas, y algún matiz cítrico, como a cáscara de naranja, con un toque amargoso y alcohólico. Es en el regusto cuando nos recuerda de nuevo que estamos bebiendo una cerveza, donde aparece el amargor, y los lúpulos aparecen de forma más definida que en el olfato, aunque tampoco demasiado, de forma que el regusto se caracteriza más por ser pronuncidamente seco.
En definitiva, es una cerveza, en la que es obvio que han trabajado para lograr este resultado, de hecho sorprende que  esté tan cerca de un vino espumoso. Resulta interesante como curiosidad para probar algo diferente, pero me ha dejado un poco frío y reticente a la hora de valorar si repetir.
Maridaje: Puede resultar un buen acompañamiento para unas ostras.
Puntuación: 6,5/10

8 comentarios:

  1. Aunque solo sea por poder probarla, menuda suerte que has tenido con el concurso. Eso sí, tal y como la has descrito parece bastante rara, no sé si me atrevería a pagar por ella tanto dinero.

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  2. Lo cierto es que efectivamente es una rareza. Puede resultar una experiencia interesante, pero como bien dices, el precio es lo suficientemente elevado como planteárselo. Salu2.

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  3. JAB, me parece que dejé un comentario... mmmm... no lo tendrás en el Spam, no?

    Bueno da igual, te decía que no sabía exactamente el porqué le ponías tan baja nota ya que por lo explicado me había parecido mejor cerveza.

    Y del maridaje, también te comenté que para unas ostras, a pesar de quedar algo clásico, me quedo antes con un verdadero champán, jeje! O con la famosa Deus belga.

    Saludos y a ver si este si se publica, jeje!

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  4. Pau, he mirado en el Spam y no he encontrado el comentario. No sé que pasaría, misterios de la tecnología ;). Lo que más me gusta de esta cerveza es su presencia: cristalina, dorada, mucho brillo, burbuja y espuma. Muy atractiva. También lo trabajada que está, ya que para conseguir una cerveza de estas características y con un aroma y sabor tan original, y tan alejado del habitual de una cerveza, salvo de las gueuze, han tenido que trabajar y de hecho ha sido así, durante largo tiempo, pero esto es a su vez, su principal punto negativo al mismo tiempo particularmente para mi gusto. Demasiado seca, demasiado alcohol... es que era tan parecida a un vino espumoso, que costaba encontrar las diferencias. Alguien quizás pudiera decir que se parece a las gueuze dentro de las lambic, y cierto es que algunas similitudes tienen, de hecho incluso se las conoce como el champagne de Bruxellas, pero creo que hay diferencias, y sin ser mi estilo favorito dentro de las cervezas, prefiero claramente la Cantillon, o la gueuze de Lindemanns. Quizás también me vi influido por el alto precio de la botella, ya que podría darle una segunda oportunidad, pero a ese coste, probablemente terminaría decantándome por otra nueva y sugerente cerveza que no hubiera probado aún ;).

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  5. me parece que la nota no tiene nada que ver con el precio... Bueno, tal vez resulte adecuada para una cena de navidad con gente más acostumbrada al champagne que a la cerveza.

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  6. Yo también fui uno d elos afortunados ganadores (creo que de otra forma no la habría probado) y avise a un amigo para ir a tomarnosla y ambos coincidimos en lo de que tenía un toque a cava o champagne. No sabia muy bien que esperar de la cerveza, mi sensación fue que para la graduación que tenía ere una cerveza muy facil de beber no se apreciaba el alcohol. No me disgusto... pero tampoco esta entre mis favoritas.

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  7. Patricia, en principio a la hora de valorar una cerveza no tengo en cuenta el precio, evidentemente, sino la calidad de la cerveza bajo mi punto de vista, y sobre todo las sensaciones que me produce. Ahora bien, en la puntuación que doy a las cervezas pesa el hecho de que desee repetir o no, y en el caso de esta cerveza, su elevado precio, ayuda a que me incline antes por probar una nueva recomendación de un amigo cervecero, que repetir de la misma. Es lo que traté de explicar en mi comentario y a lo mejor no quedó claro. Por lo demás me reitero en que es una cerveza peculiar y extraña, que al igual que sucede por ejemplo con las rauchbier y especialmente la Schlenkerla, puede entusiasmar a unos y a otros todo lo contrario.
    Salu2!

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  8. Se me olvidaba añadir que estoy de acuerdo contigo Patricia, en que puede ir bien para una cena de Navidad como una sorpresa original, y sobre todo para la gente que le gusta el champagne.
    Andrés, yo sin embargo creo que posiblemente, sí me hubiera hecho con alguna botella en caso de no haber tenido la suerte de resultar premiado. Tenía muchas expectativas puestas en esta cerveza, por lo que había leido sobre ella. También me sucedió que sin embargo sí que percibí el alcohol, pero también confieso que a medida que iba cayendo la botella las sensaciones fueron más agradables, aunque sin entusiasmar. Salu2!

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