lunes, 27 de febrero de 2012

I Feria de la Cerveza Artesanal en Toledo


El sábado 25 de Febrero figuraba ya desde hace varias semanas, con una muesca especial en mi particular agenda, y es que se celebraba la primera feria de cerveza artesanal en Toledo capital, en el local El Ambigú. La idea venía de más atrás, y en un comienzo iba a ser celebrada en Enero, pero problemas organizativos retrasaron la celebración de esta feria, que aunque modesta, me produjo una gran satisfacción.
Había quedado con Luis de Culturebeer, buen cervecero y mejor persona, para compartir unas cervezas y disfrutar de la oportunidad de ser testigos en directo de la celebración de esta feria, aprovechando antes para dar una vuelta por las calles de la preciosa Toledo, y tomar un café en un sitio singular, como es El Círculo del Arte, una iglesia mudéjar reconvertida en café-pub espectáculo, que merece una visita.

El Círculo del Arte
La hora para el pistoletazo de salida marcada eran las 18.30, y unos veinte minutos antes nos dirigimos a la puerta del local, donde ya se congregaba un nutrido grupo de personas expectante a que comenzara el evento. Había ganas de cerveza. Entre este grupo pudimos saludar a Ernesto y Ana de Yria, a David de Cervezorama, y también a David de Cibeles.
Finalmente, tal y como suele suceder en muchos eventos, comenzó con algo de retraso, y abrieron su puertas cuando casi daban las siete en punto. Allí pudimos encontrar los rincones reservados a cada una de las participantes. A la feria acudieron las principales cerveceras artesanales toledanas: Yria, Domus y Sagra, acompañadas de dos invitadas. Por una parte la madrileña Cibeles, y por otro lado la catalana Marina, junto con además una sexta cervecera más a la lista, la "hispano-belga" Te Deum.

El Ambigú
El mecanismo de funcionamiento de la feria era bien simple, había que comprar unos tickets de 1 y 5 euros en la barra del local, para posteriormente  en cada uno de los puestos, usarlos como medio de canje por cervezas cuyos precios oscilaban entre los 2 y los 3 euros dependiendo de la cerveza. Con respecto a los vasos también resultaba necesario conseguirlos en la barra. A pesar de que en pocos minutos el local quedó abarrotado, no resultó demasiado complicado conseguir los tiquets y los vasos, y no fue necesario esperar ninguna gran cola. Es algo que me sorprendió, que a pesar de las posiblidades limitadas de espacio que ofrecía el local para poder acoger a varias cerveceras, el mecanismo resultó bastante fluído, y resultaba sencillo poder ir de un stand a otro, e ir probando las diferentes variedades disponibles.


Cada una de las cerveceras ofertaba sus distintas referencias al público. Así pudimos ver que Sagra ofertaba en botella, por una parte la Sagra Premium, la Sagra Roja, y la Sagra Bohio por una parte, y también la gama de El burro de Sancho, de la que ya he hablado en el blog. Yria llevó sus dos variedades, la Golden Ale y la Brown Ale, y sus riquísimas mermeladas de cerveza. Domus, llevó 3 grifos, uno para la Summa, otro para la Regia y otro para su excelente Áurea. Cibeles llevó un par de referencias de su portfolio en cask, su Imperial IPA y la Rubia, pero en botella tenía disponibles las numerosas variedades que forman parte de su gama, entre las que destaca la cerveza de madroño, de la que más adelante hablaré. Marina, desde Blanes, trajo un trío de altura: La Pale Ale, la Summer Ale, y la Mas Cremat


Todo esto si hablamos de cervezas, porque hablando de personas, tuvimos la suerte de contar con la presencia de la gente que hace posible precisamente que disfrutemos de su trabajo cada vez que descorchamos una botella. Así pudimos intercambiar comentarios y compartir risas y fotos con Bob Maltman de Sagra, Ernesto y Ana de Yria, Fernando Campoy de Domus, David Castro de Cibeles, y los hermanos Pep y Kevin Andreu de Marina que tuvieron el detalle de desplazarse desde Blanes, todo ello en muy buen ambiente. Curiosamente de Te Deum no vimos a nadie, salvo algunas botellas de su Triple de abadía en su formato de 75 cl.
Bob Maltman y el equipo de Sagra
De todo lo que era posible encontrar en la feria me incliné por beber aquellas cervezas que aún no había probado anteriormente. Por ello me centré en un comienzo con las Marina, de las que había oído hablar con antelación, pero que aún no había tenido oportunidad de probar. Fantásticas por otra parte sus etiquetas con una imagen de marca, creo que muy acertada, con esa estética a medio camino entre el comic y el grafismo modernista. Buenas cervezas las tres, todas ellas rayando a buen nivel, en especial la Summer Ale, mi favorita entre las 3. 

Los chicos de Marina, encantadores
La Pale Ale, que podríamos encuadrar dentro de las APA (American Pale Ale) resultó una cerveza muy interesante, con una textura untuosa, poca carbonatación; presentaba unos matices caramelizados y afrutados en el aroma, mientras que en el gusto ganaba presencia el lúpulo aportando matices resinosos.  La Summer Ale, una cerveza de color amarillo pálido, algo turbia, con buena espuma, aromas a cítricos y resina, dejándose notar el carácter aportado por los lúpulos, especialmente el Citra. Muy limpia. En boca resultaba fresca, y de fácil entrada. Muy bien equilibrada y con un amargor bien conseguido, dejando un retrogusto duradero. Muy refrescante. Para finalizar tomamos una Mas Cremat, una dry stout, de baja graduación alcohólica, tan sólo 4 grados. Curiosamente oí decir a alguien entre el público que era una Imperial Stout, pero cuando les preguntamos a los chicos de Marina, nos advirtieron de que era una dry stout y efectivamente así lo corroboraban sus notas intensas en aroma y sabor a café, y su final seco, donde podíamos encontrar un carácter más suave y textura más cremosa que en una Guinness. Al final me terminé llevando una botella de cada.

Con David Castro, con el que pudimos compartir una interesante conversación sobre el panorama cervecero
De Cibeles, a la que dediqué una entrada hace un par de meses, tome una de sus variedades de grifo (la Imperial IPA) en formato cask, sin apenas gas. Ya la había probado con antelación en botella. En esta ocasión me siguió pareciendo contundente, muy aromática, con un marcado carácter lupulado y un regusto profundamente amargo. Una gran cerveza para los adictos al lúpulo. Pero en mi visita a la fábrica en Navidad, me quedó pendiente para más adelante probar su cerveza de madroño, aún en desarollo en aquel momento. Estaba claro que era la ocasión perfecta para probarla, y no lo dudé un momento. He de decir, que por un lado sorprende y por otro no. Sorprendente es haber logrado una cerveza de frutas, alejada del concepto habitual que tenemos de cerveza de frutas asociado a las lámbicas de cereza, frambuesa, etc. Es una especie de IPA matizada, un poco menos lupulada y con menos cuerpo que las IPAs americanas, y un poco más cerca de las británicas, y  con un toque claramente afrutado proporcionado por el madroño, que crea matices dulces y ácidos en el gusto. Muy equilibrada y fácil de beber. Y por otra parte no sorprende, una vez que David te explica cómo está hecha, ya que sabe efectivamente a lo que ha de saber, teniendo en cuenta los ingredientes de la cerveza.Terminé llevándome al final un par de ellas para disfrutar tranquilamente en casa. David queriendo siempre innovar lo ha logrado con esta cerveza que además se identifica claramente con Madrid, al incluir el madroño en su elaboración.

Sagra también merecía una visita, tras conocer bien su Premium y la Bohio, una excelente barley wine, inédita en su género hasta el momento de su lanzamiento en España y a la que debo una entrada en el blog. Me decidí por probar la Roja, que era la que me restaba por probar aún de la cervecera toledana. Una cerveza con claro aroma y gusto a malta tostada, un ligero toque a caramelo, afrutada, bien balanceada y con el alcohol muy bien integrado.

Domus y Marina
Domus también recibió nuestra visita, aprovechando para pedir dos de sus variedades en grifo: una Summa y una Áurea. A pesar de conocerlas bien, en especial la Aurea, que cada vez me gusta más, Luis y un servidor optamos por hacer que nuestras respectivas acompañantes las probaran, compartiendo con nosotros sendas copas. Todo un éxito entre las féminas que alabaron el excelente aroma a frutos tropicales de la Áurea, y el toque dulzón a miel de la Summa.

Marina, Yria, Cerverozama, Culturebeer y la Cerveteca de JAB
Y de Yria qué decir... tengo debilidad por sus cervezas, en especial por su Golden Ale, que me encanta y sobre todo porque consigue que no me canse de ella, a pesar de tomarla siempre que tengo ocasión. De hecho me terminé llevando un par bajo el brazo. Tampoco quise perder la oportunidad para reservar una Guinea Pigs, su próxima creación, que promete mucho, a juzgar por la información que me ha llegado. Una bomba con 95 IBUs, siete lúpulos y casi 8º de alcohol. Aparte de sus cervezas también tenían disponibles sus mermeladas de cerveza en sus dos variedades, la golden y la brown, ambas deliciosas, y que recomiendo encarecidamente incluso a los no cerveceros.

Ernesto y Ana de Yria

Una vez que pasaban las horas y se acercaba la hora de la cena, el hambre empezó a aparecer entre los presentes. Para intentar llenar un poco los estómagos ávidos de recoger alguna vianda que amortiguara la ingesta alcohólica, en el local dispusieron varias bandejas de canapés que dada la afluencia de público resultaron insuficientes, aunque el intento y el detalle del local fue igualmente valorable, ya que la tarea de saciar el apetito del respetable era un objetivo harto complicado. Finalmente nos despedimos y nos fuimos con un excelente sabor de boca, tanto por las cervezas que probamos como por el fantástico ambiente que hubo durante todo el evento. El éxito que a mi juicio tuvo esta primera feria, creo que garantizará la celebración de una segunda edición de la misma en Toledo, esperemos que con más cerveceras asistentes, más público y por supuesto más cerveza. Salud!

4 comentarios:

  1. Estupenda velada, amigo! Mucho colegueo, mucha y buena cerveza... se puede pedir algo más?? Bueno sí, haber podido estar allí... jeje!!

    Saludos!

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  2. Pues una pena no haberme enterado antes, estoy seguro que me hubiera animado a ir. En fin, otra vez será...

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  3. De verdad que pase de esos momentos que no se olvidan.
    Buena gente, buena cerveza... un ambiente idílico. Y aquí mismo, en Toledo.
    Para pasártelo bien no hace falta hacer kilómetros, es lo que tiene la atmósfera cervecera.
    Salut ¡¡¡

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  4. Lo cierto es que estuvo francamente bien, respondiendo a las expectativas creadas. Es de agradecer que surjan estas iniciativas, que parece que poco a poco van abriendo camino, como fue el caso de la la primera feria de características similares en Madrid, en la cervecería L'Europe. Creo que hay suficiente demanda e interés como para que haya ferias de mayor envergadura en Madrid y en la zona centro. El problema es lograr el apoyo para poder organizar algo de mayor entidad, y conseguir el espacio, patrocinios, etc. Por cierto Teddy Beer, una lástima que no pudieras pasarte. Te comento que en el blog de cervezas Yria lo anunciaron. De hecho actualizan peridódicamente la agenda de eventos en los que participan, y te puedes enterar de cosas muy interesantes.
    Saludos para los 3!

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