lunes, 14 de mayo de 2012

Cervezas venidas del frío (y iii): Refsvindinge


Hará cosa de unos meses comencé una serie de posts titulados "cervezas venidas del frío" que iban a estar dedicados a cervezas provenientes de países ubicados en lejanas latitudes donde el frío, si el cambio climático no lo impide, es protagonista en gran parte del año. Durante los últimos años estamos asistiendo a la llegada a territorio ibérico de buenas muestras de diferentes cerveceras norteñas, de países que tradicionalmente no han sido muy cerveceros, principalmente escandinavos, pero que paso a paso van ganando peso en el panorama cervecero internacional. Así por ejemplo tenemos a Mikkeller, Evel Twin, Nogne, Sigtuna, Dugges, o algunas otras cerveceras que van adquiriendo cada vez mayor prestigio, ganando más y más adeptos por todos los países del mundo a los que van llegando. El caso es que quería retomar precisamente esta serie de entradas, hablando en esta ocasión de una cervecera danesa que estuvo a punto de estar presente en la última edición pasada del Fes t'hi, aunque al final por problemas de transporte tuvo que cancelar su presencia. Se trata de la Refsvindinge, de nombre un tanto enrevesado y que parece estar sacado de uno de los episodios de la heptalogía de Harry Potter.
El por qué me decanté por esta marca para incluirla en esta serie de post se debe a que no hace mucho coincidí con unos amigos en una tarde de domingo cervecero en la casa de uno de ellos, y entre las cervezas que cayeron, que no fueron pocas, se encontraba una amplia variedad de esta firma.

Sobre la cervecera...
Ubicada en el pueblo del mismo nombre, goza de una gran popularidad en la zona. De hecho en la carretera que lleva al pueblo hay carteles en las afueras donde reza la siguiente indicación "aquí hay una razón para hacer una parada en el camino"
Desde 1885, año en que fue fundada esta compañía hasta la actualidad, han sido cuatro generaciones diferentes de la misma familia, las que han estado al frente de la cervecera, dirigiendo su actividad. Actualmente John Juul Rasmussen y Ellen son quienes se encuentran al mando del timón. Curiosamente uno de los "títulos" que ostenta esta micro es que se trata de las primeras que apostó por la elaboración de cervezas de tipo ale en Dinamarca. En boca del propio John, afirma que realmente fue la primera cervecera danesa que hizo cerveza de alta fermentación. Esta primera ale es muy conocida en el país, y recibió el nombre de Nº 16, a pesar de que no fue inicialmente muy bien recibida, ya que sabía "demasiado" a malta y a lúpulo, resultando también "demasiado casera" frente a las ampliamente consumidas Carlsberg o Tuborg. Pero en 1997 la nº16 fue elegida como mejor cerveza danesa del año y más tarde logró un tercer puesto ya a nivel internacional. El galardón como es lógico de imaginar, logró atraer la atención sobre la pequeña cervecera danesa, y facilitó que más adelante se produjesen nuevas cervezas. A la Refsvindinge además también se le atribuye la creación de la denominada cerveza blanca danesa o hvidtøl y la cerveza ahumada "de barco" (skibsøl). Incluso la creación de un par de cervezas pensadas para el público infantil. Sí, habéis leído bien, cerveza para niños, sin una gota de alcohol claro está.

En la Cervecería Refsvindinge lo importante es que la artesanía lo inunda todo, y para muestra están a simple vista sus trabajadas y llamativas etiquetas, como se puede comprobar en las fotografías que acompañan esta entrada. Además el instrumental de la cervecería no está hecho de cobre resplandeciente. Todo lo contrario se encuentra viejo y desgastado, pero las historias y vivencias de las cuatro generaciones impregnan las paredes. Allí  se trabaja con las manos y piensan seguir con la misma filosofía. Las 28 cervezas diferentes de la cervecería se pueden comprar embotelladas directamente en la granja donde se fabrican y en supermercados de todo el país. Algunas también llegan hasta la Península aunque no son muy frecuentes de ver.
Entre toda las variedades que ofrecen aquella tarde probamos la famosa ale nº16, la HP Bock, la Rode Mor, la Havgassens y la Cat Porter.


La primera de aquella tarde fue la Ale nº 16, que de primera entrada nos sorprendió ya que a todos nos pareció su sabor más propio de una lager, algo similar a una bock, que de una ale. Cierto es que en aroma había alguna nota afrutada, y algún toque cítrico, aunque con predominio de malta y cereal. Fue entrar en boca, y pensar en otro tipo de cerveza, no en una ale propiamente dicha. Con casi 6º de alcohol y de color dorado oscuro, y con no demasiada espuma, predominaba el sabor a malta, cereal y caramelo, con el alcohol asomando en exceso, poca presencia de lúpulo y con poca profundidad en el sabor. En resumen, un tanto decepcionante, lo cual nos sorprendió dada la reputación que traía detrás esta cerveza.

La siguiente cerveza fue la Havgassens. Con una llamativa etiqueta en la que aparece un simpático marinero, resultó ser bastante mediocre, y de matices similares a la anterior. De nuevo es presentada como una ale, pero para nada nos hace pensar en cervezas de alta fermentación, sino en una lager. Mismos y más acentuados defectos que en el caso de la cerveza anterior: aromas y sabores a malta, caramelo, con un toque dulzón y otro ahumado, y el alcohol acaparando demasiado protagonismo para la graduación de la cerveza. Poca presencia de lúpulo, mal compensada. Y difícilmente bebible. De hecho no pudimos acabarla.


Tras un comienzo decepcionante la desconfianza y el recelo empezó a aparecer antes de abrir las botellas de la siguiente de la marca, la HP Bock. En este caso y como su propio nombre indica, se trataba de una bock, una lager, y cierto es que en todos los aspectos se presentaba como tal, aunque sin despuntar demasiado, pero al menos corregía en parte la insatisfacción de las dos primeras. Predominio de malta y caramelo en nariz y boca, acompañado de matices de frutos secos. Con bastante cuerpo resultó equilibrada, a pesar de la comedida aparición del lúpulo. No es una mala cerveza, pero sí bastante simple.



De aquí pasamos a la Rode Mor, con la que hubo alguna disparidad de opiniones. De nuevo una etiqueta de diseño original y artístico nos daba la bienvenida, pero en vista de lo acontecido con las anteriores intuíamos que no iba a entusiasmarnos. Está catalogada como una pilsen, pero para nada tenía esta impresión. De color anaranjado tirando a rojizo, y con poca espuma. De nuevo, y parece ser una pauta habitual en las recetas de la casa, destacan los aromas y sabores a malta y caramelo. En este caso con alguna presencia de matices más dulces como miel acompañados con algunas notas afrutadas. Con poco amargor, resultó un tanto original, o más bien diría inclasificable. Hubo a quien no le disgustó, pero particularmente en mi caso, no me encandiló.


Y finalmente descorchamos las botellas de la última de la lista, la Cat Porter. En la etiqueta de la botella aparece un gato negro. Sin duda fue la mejor de todas las que habíamos probado de la casa. De color marrón oscuro, y con una capa de espuma con buen espesor, y de color canela, en nariz resultó prometedora con una buena cantidad de chocolate, malta torrefacta, nueces, y notas ahumadas y en menor medida de fruta oscura. Cremosa, robusta, y con cuerpo medio-alto, volvía a proyectar notas de chocolate negro y frutos secos sobre nuestras papilas, acompañadas del típico amargor del torrefacto con un complemento proporcionado por el matiz ahumado que le da un punto de sequedad en un final sutil pero prolongado. Una buena cerveza, que sin destacar como de las mejores en el género puede ser recomendable.

En síntesis la experiencia resultó un tanto agridulce, ya que hubo bastante decepción, sobre todo tras contar con referencias varias sobre la Cat porter que apuntaban a que el resto resultasen al menos unas cervezas interesantes. Lamentablemente para mi gusto, sólo destaca precisamente esta última, la Cat Porter. Quizás no acertamos con la selección de cervezas dentro de su amplio portfolio, pero la verdad es que esperaba más de esta micro danesa. Después proseguimos la velada con otras cervezas, como la Lost & Found de Lost Abbey, pero eso ya es otra historia.



9 comentarios:

  1. qué maravillas de etiquetas jejeje, aunque resultaran como dices un punto agridulces al menos las etiquetas son muy chulas para los que somos coleccionistas jeje

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    1. Sí, las etiquetas resultan muy llamativas, el tema es que contábamos con buenas referencias de la Cat Porter que dejamos como la última de la serie, pero el resto no mantuvieron el nivel. Una lástima. Salu2!

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  2. Anda, qué pena! En su momento no las pudimos probar en el Fes-t'hi porque se cayeron a última hora y les tenía muchas ganas. Han estado por diferentes ferias de Cataluña y quería probarlas pero leyendo tu post me temo que las dejaré un tanto apartadas entre mis prioridades inmediatas. Las etiquetas muy curiosas pero en concreto la de la Cat Porter es brutal!

    Saludos!

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    1. Pues como habrás leído, no me convencieron en absoluto, salvo la Cat Porter que sí que merece la pena. Ni siquiera la nº 16 que venía con "la etiqueta" de ser la primera ale elaborada en Dinamarca. Resultó ser muy corriente y decepcionante. Y no fue sólo impresión mía, sino también de quienes me acompañaban y estamos hablando de gente con buen paladar en tema de cervezas. Las etiquetas como ya te comenté un día, te las he guardado, porque imaginaba que no las tendrías. Salu2!

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    2. Sí, recuerdo que me dijiste lo de las etiquetas, siendo tan curradas esas cosas no se olvidan, jeje! Muchas gracias amigo!

      En cuanto a lo de que sea "la primera ale de Dinamarca" me parece como mínimo curioso. He mirado en su web y se elabora por primera vez en 1995 y no he encontrado eso de que sea la primera. Además, sin estar seguro, juraría que han habido ales en Dinamarca previamente ya que los nórdicos y los alemanes elaboraban cerveza con levadura de alta fermentación mucho antes del s.XX.

      Saludos!

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    3. Perdón, aquí hubo un lapsus. Tienes toda la razón. Lo que realmente es cierto, según la información que he recopilado, y en boca del propio productor es que la Refsvindinge fue la primera cervecera en elaborar ales en Dinamarca. Y estamos hablando de finales del siglo XIX. Desde el comienzo de la existencia de la cervecera elaboraron cervezas de alta fermentación, y la primera que fue lanzada a nivel comercial y con éxito fue la ale nº16. Salu2!

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    4. Y quedaba por decir, que efectivamente la alenº16 es mucho más reciente, de la década de los 90. Salu2!

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  3. Av, av, av... chicos... que me duele el corazón. Son cervezas mas maltosas y tiene poco lúpulo, pero son buenas cervezas. Lúpuloadicto no te lamentes, sin embargo, aun falta probarlas. Al fin, gusto es gusto, y sigue siendo así.
    JAB, me temo que este no es nuestro logotipo.

    (http://bryggerietrefsvindinge.dk/)
    Saludos

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    1. Mis disculpas. Lo había encontrado como logo actualizado de la cervecera. Ya lo he sustituído por el correcto. Lamento que mi crítica personal no haya sido demasiado positiva. A excepción de la Cat Porter, el resto me decepcionó bastante, y los que estábamos allí juntos probándolas pensábamos de forma muy similar, lo que no quiere decir que no pueda haber otras opiniones diferentes. Aún así, me quedo con ganas de probar de nuevo la ale nº 16, dado la buena reputación y éxito que tiene detrás, a ver si logra convencerme más en la siguiente ocasión, y por supuesto también estoy abierto a probar otras cervezas dentro de la amplia gama que tenéis. Es posible que haya alguna de mi gusto, y la pueda recomendar, como sucede con la Cat Porter. Salu2!

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