martes, 21 de agosto de 2012

Erdinger Pikantus, una perla negra entre las weizen


A veces me resulta difícil elegir la cerveza sobre la que deseo hablar en el blog ya que suelo tener especialmente en cuenta el que no haya hablado aún sobre ella hasta el momento, aunque hay ocasiones en el que resulta inevitable la reiteración en la cervecera. Para aquellos que ya lleven un tiempo siendo asiduo a estas líneas ya sabrán de mi predilección por los clásicos y por las cervezas belgas y alemanas. Si la anterior cerveza comentada fue una belga, la de hoy es originaria del país teutón, la Erdinger Pikantus, una pequeña joya oscura, una weizenbock, cual delicada perla negra entre el resto de las weizen que elabora la cervecera Erdinger, uno de los referentes imprescindibles si hablamos de cervezas de trigo. Especialmente indicada quizás para degustar en los fríos días de invierno, el verano no resulta ni mucho menos una temporada vetada para esta cerveza que podemos encontrar fácilmente en los estantes de algunas de las cadenas de grandes superficies que podemos encontrar en España.

Sobre la cervecera...
Los orígenes de la célebre cervecera alemana Erdinger se sitúan a finales del siglo XIX, en el año 1886, cuando se recoge en un documento oficial del municipio bávaro de Erding la construcción del edificio que albergaría la cervecería que tomaría el nombre de la ciudad que la vio nacer. Como es habitual en muchas cerveceras bávaras la especialidad de la casa fueron las weizen o cervezas de trigo. En 1890 la cervecera cambio de manos por primera vez pasando a ser propiedad de la familia Stadlmaier proveniente de Munich. Ya en el siglo XX, durante los años 30 previos a la II Guerra Mundial, la cervecería sufre un par de acontecimientos cruciales en su historia. En primer lugar fue comprada por la maltería FW Otto AG de Hildesheim. Y en segundo lugar, la persona designada para dirigir la fábrica, Franz Brombach fue el principal responsable de establecer las bases de lo que representa en la actualidad esta marca en el panorama cervecero mundial, llevándola a una cotas de éxito hasta entonces inéditas en la historia de la cervecera. 
Ya en 1935 Franz Brombach no sólo es el director de la cervecera sino que toma posesión de ella teniendo el control absoluto sobre la producción y la gestión financiera de la misma. En aquel momento el volumen de la producción anual era de 2500 Hectólitros. En la actualidad la fábrica puede llegar a alcanzar los 8100 Hectólitros en un día a máximo rendimiento, lo que nos da una idea de lo que es hoy en día Erdinger. Más adelante tras la contienda bélica que paró la actividad económica de Alemania y prácticamente toda Europa, la cervecera retomó su actividad con grandes bríos y en 1949 tomó el nombre oficial con el que se la conoce hoy en día, Erdinger Weissbräu. En 1975 la producción anual ya había crecido hasta superar los 40000 Hectólitros, y en ese mismo año el hijo de Franz, Werner Brombach, propietario en aquel momento de la cervecera entró de lleno en el negocio familiar. Al comienzo de la década de los 70 la Erdinger lanzó una campaña de publicidad para sus cervezas de trigo, haciendo hincapié en las características de la especialidad tradicional de Baviera, y los estándares de alta calidad, y acompañándose de un jingle que llegó a ser enormemente popular en Alemania. 
En 1980 el ya octagenario Franz Brombach se retira definitivamente y deja su trabajo en la fábrica. En 1983 se remodelan por completo las instalaciones y la maquinaria de la cervecera dentro de un proyecto ambicioso por alcanzar los mayores niveles de calidad y el aumento de la producción a cotas mucho mayores. En la reforma se incluyo una nueva sala de fermentación, un almacén, un nuevo cuarto de filtrado más un laboratorio y todo ello se pone en marcha tan sólo 11 meses después de iniciar la remodelación. La capacidad de producción de la fábrica se eleva hasta los 600000 Hectólitros anuales. A finales de los 80 se crea una nueva planta embotelladora capaz de llenar más 100000 botellas en una hora, y además se inaugura un nuevo almacén, controlado por un sistema computerizado, capaz de albergar una producción de 80000 Hectólitros. Ya en los años 90 Erdinger es una de las principales firmas cerveceras alemanas del mercado alcanzando grandes hitos como por ejemplo, romper la marca de producción de nada menos que un millón de Hectólitros anuales. La cervecera igualmente ha realizado importantes inversiones a nivel de marketing creando por ejemplo un fan club en 1995 o el portal web www.erdinger.de. Actualmente Erdinger es junto con Schnneider la fábrica especializada en producción de cervezas de trigo más importante de Alemania.
También si tenemos oportunidad es posible realizar una visita guiada en alemán o inglés a la fábrica de Erdinger en Erding, donde podremos no solamente aprender cómo se realiza el proceso de elaboración, sino que además es posible degustar cualquier cerveza de la gama producida por Erdinger, durante un par de horas con un variado y abundante surtido de salchichas y panecillos para finalizar la visita. Altamente recomendable sin lugar a dudas.
Quizás el éxito de las cervezas de la Erdinger se deba al agua fresca de manantial o a los lúpulos de la región de Hallertau, o a la aplicación de la sabiduría acumulada tras cerca de un siglo de historia a manos de la familia Brombach.



Cata:
 
Graduación:7,3º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa para weissbier.
Aspecto: De tono oscuro cercano al negro, bastante opaca, sin apenas penetración luminosa. La capa de espuma formada tras el servicio en una copa aflautada para weizen es de color crema y de algo más de dos dedos de espesor. Muy porosa y esponjosa, con una duración media y elevada adherencia al cristal, dejando dibujados aros de encaje en los primeros tragos especialmente.
Aroma: Muy agradable con predominio de notas de malta con carácter tostado y matices propios del trigo, como acidez, y algo de plátano, acompañadas de una serie de notas a frutos oscuros y un toque de levadura que por momentos parecen traer consigo reminiscencias a las cervezas de abadía cuádruples, de no ser por el alcohol mucho más evidente en las cuádruples belgas.
Sabor y textura: A pesar de ser una weizenbock, en conjunto no se muestra tan dulce como suele ser lo frecuente en este estilo, siendo esta característica especialmente detectable en el final. El alcohol, a pesar de sus más de 7º, no se deja ver demasiado, pasando desapercibido la mayor parte del tiempo. Destaca el gusto maltoso, con matices tostados y de trigo hábilmente combinados, creando una base de malta realmente bien definida, limpia y de gusto muy agradable. La fruta oscura complementa las sensaciones en el paladar, aunque no de una forma tan intensa como se advertía en nariz. De cuerpo medio-alto y con un carbónico acentuado, es una cerveza que por momentos gana peso en boca, teniendo una textura densa, algo masticable y que requiere un trago pausado. Finaliza con un regusto seco y un punto especiado. Buena cerveza, un escalón por debajo de otras cervezas del estilo pero en cualquier caso recomendable y repetible.
Maridaje: Arroz con conejo y verduras.

Nota

10 comentarios:

  1. No se me hubiera ocurrido tal maridaje pero me ha gustado tanto que que me animaré a probarlo, jeje! En cuanto a la birra, pues hace bastante que no la repruebo, eso es uno de los puntos buenos de los blogs cerveceros, jeje! La recordaba más alcohólica y corpulenta de lo que la describes pero entre que hace mucho tiempo de mi última Pikantus y que el recuerdo es bastante vago... En fin, que no me enrrollo más, gracias por tu post doblemente! Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues anímate a probarlo porque realmente a mi me supo de fábula la combinación. En cuanto a la cerveza, va ganando cuerpo a medida que avanzas con la copa y se calienta, pero no resulta ni tan alcohólica ni tan dulce como otras weizenbock como pueden ser la Aventinus, o la Aloysius de la Kuchlbauer. Me resulta más seca y especiada que estas dos por poner algunos ejemplos más o menos conocidos. No es de las que consumo mucho, pero de vez en cuando, en alguna compra que hago en Alcampo cae, que es donde suelo encontrarla con facilidad. Salu2!

      Eliminar
  2. Probé hace un tiempo la Erdinger hefweizen y no me gustó mucho, comparada con la Paulaner o la Weishtephaner.
    Probaré la Pikantus y le daré una segunda oportunidad a esta marca.

    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si hablamos de las habituales hefe prefiero otras marcas antes que Erdinger, como Paulaner o Schnneider. Weihenstephan fabrica cervezas soberbias como la Korbinian o la Vitus. Si tenemos en cuenta su hefeweizen estamos cerca de la perfección en el estilo. Pero volviendo al tema, la Pikantus merece la pena ciertamente. Dale otra oportunidad. Salu2!

      Eliminar
    2. Finalmente la he probado en estos días navideños, y he quedado muy satisfecho, muy rica!

      Eliminar
  3. Aun recuerdo el lapsus imperdonable que tuve un verano al entrar en el local de Schneider en Munich y con todos mis santos huevos pedirle a la camarera una...Pikantus (quería decir obviamente una Aventinus), jajaja. La cara de la moza era todo un poema.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me hubiera gustado ver la cara de la susodicha al mentar a la competencia en "su propia casa", jajaja. Eso sí, la Aventinus es una verdadera joya. Salu2!

      Eliminar
  4. Me fui hasta el pueblo de Erding para hacer una degustación de Erdingers(en Munich hubiera hecho lo mismo pero así me muevo por otros pueblos :P), y está me apasionó, una cerveza muy completita.

    Lo del maridaje, me ha dejado alucinado, sí...:D:D:D

    ResponderEliminar
  5. Muy buena la cerveza, recién la deguste y esta repetible.
    agradable al paladar, suave al descender, chispeante....muy buena.
    acompañada con carnes debe ser un éxito...

    ResponderEliminar
  6. Pikantus. Esta perla negra es un elixir; evade comparaciones

    ResponderEliminar