miércoles, 24 de octubre de 2012

Engelszell Gregorius, la trapense austriaca



Al comienzo de la vida de este blog hubo una serie de entradas en las que hablé detenidamente acerca de las cervezas trapenses. Aún en aquellos momentos, (hará ya más de dos años y medio) eran siete las abadías trapenses productoras de cerveza: 6 belgas y 1 holandesa. Pero de un tiempo a esta parte han aparecido un par de trapenses más: La primera de ellas en Francia, la Mont des Cats, y la otra todavía más reciente en Austria. Se trata del monasterio de Engelszell, cuyas cerveza Gregorius y Benno han conseguido recibir el sello de producto trapista tras cumplir con los requisitos necesarios. Recientemente se ha conseguido que lleguen hasta España un número limitado de cajas de la cerveza Gregorius elaborada por este monastrio, y un servidor como declarado admirador de las cervezas de abadía (y por extensión de las trapenses) no ha tardado mucho en hacerse con una botella.

Sobre la cervecera...

El monasterio de Engeslzell se encuentra ubicado en la franja norte de la Alta Austria, en el corazón de un bello valle. Se trata de la única abadía trapense del país. El origen del monasterio tiene lugar cuando un grupo de monjes cistercienses abandonaron otro monasterio austriaco, el de Wilhering para llegar hasta Engelhartszell en 1293, para fundar su propio monasterio.



No fue hasta finales del siglo XVI alrededor del año 1590, cuando los monjes de aquella comunidad empezaron a elaborar cerveza.
El monasterio como prácticamente todos de los que he hablado en el blog, pasó por una serie de dificultades que puso en peligro su superviviencia. Una de estas grandes contrariedades fue un incendio en 1699  que llegó a destruir gran parte de los edificios del conjunto monástico, incuyendo la iglesia. Tras superar ese trágico acontecimiento se llevó a cabo su restauración y finalmente en 1763 se consiguió consagrar la nueva iglesia reconstruida. Pero todo el esfuerzo invertido para el renacimiento del monasterio de sus propias cenizas no sirvió para mucho, ya que en 1786 el emperador José II obligó a los monjes a que abandonasen y disolviesen el monasterio que finalmente quedó en manos privadas.

Esta situación duró hasta agosto de 1925 cuando, el que entonces era propietario vendió la abadía a un grupo de religiosos trapenses que andaban buscando un nuevo hogar y  que se había formado a partir de los desplazados desde la abadía de Oelenberg de Alsacia y por otro lado desde la abadía de Banz en Alemania. Una vez que lo adquirieron retomaron la producción de cerveza casi de forma inmediata. En 1931, una vez que se encontraban ya establecidos, se elevó a la categoría de abadía. Gregorius Eisgovel fue elegido como nuevo abad, ya que desde la recuperación del monasterio había sido el superior y posterior prior y quien guió finalmente a los monjes hasta Stift Engelszell. La cerveza Gregorius de 9,7% de alcohol lleva este nombre en su honor.


Tan sólo un año más tarde, en 1932, se paralizó de nuevo la elaboración de cerveza. Los equipos e instrumental fueraon trasladados hasta la fábrica de cerveza de Niklas Wesenufer (Niklas Bier de Austria). Esta nueva segunda época no duró demasiados años ya que en 1939, la Gestapo irrumpió en el monasterio expulsando a los 73 monjes que vivían allí y llegando a detener a varios de ellos. Hubo 5 que fueron recluidos en el campo de concentración de Dachau, de los que 4 no consiguieron salir falleciendo allí.

Tras el final de la II Guerra Mundial, sólo 23 monjes volvieron de nuevo a Engelszell, jutno con otros 15 monjes trapenses alemanes que anteriormente habían sido expulsados del monasterio de Mariastern de Bosnia, y que llegaron hasta allí de la mano de su Abad Benno Stumpf, quien además en 1951, fue nombrado Abad del propio Engelszell. La cerveza Benno de 7,2% de alcohol lleva este nombre en su honor.

En la actualidad la comunidad consta de nueve miembros de los cuales cuatro son bastante mayores, por lo que sólo cinco son los que se encuentran implicados directamente en la producción, ayudados por otros cinco empleados laicos fijos.


Cata:

Graduación: 9,7º
Temperatura de servicio:12ºC-14ºC
Tipo de vaso recomendado:Vaso de cáliz trapense.
Aspecto: De color marrón oscuro, compacta, y turbia. Espuma no demasiado amplia, de color beige, con poca retención y escasos restos de encaje adheridos al vidrio.
Aroma: Compleja e intensa. Destaca en ella un delicado aroma a malta tostada, con notas definidas de caramelo, azúcar y también afrutadas donde destacan las pasas y los frutos rojos acompañados de claros matices de miel. De forma más oculta se distinguen algunos matices de chocolate y ahumados.
Sabor y textura: Con mucho cuerpo y peso en boca, y una carbonatación liviana es una cerveza de gusto dulce y afrutado, sin resultar demasiado alcohólica salvo por una sensación de calor en la garganta. Se reproducen prácticamente las mismas sensaciones detectadas en el aroma y finaliza con un toque amargo (en el que interviene el ardor alcohólico) y sequedad en el regusto. Una cerveza que no defrauda, al nivel de otras trapenses, pero por debajo de los mejores exponentes del género.
Maridaje: Asado de cerdo con castañas.
Nota:

16 comentarios:

  1. ¡Gran entrada JAB! A ver cuando puedo hacerme con las dos Engelszell para poder estar al día, nuevaemente, de cerveza trapense (siendo, como tú, un buen admirador del género, se convierte en mi deber).

    Me ha gustado mucho la foto de los monjes en la planta. Acostumbrado últimamente a ver tipos jóvenes y tatuados en este tipo de fotos, es muy curiosa la imagen :-).

    ¡Un abrazo y hasta pronto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me queda la Mont des Cats por probar, la francesa. Me encantan las cervezas de abadía y las trapenses. Fueron las primeras cervezas que descubrí en el universo de la cerveza belga y las tengo un cariño especial. Los de la foto, son los cinco monjes que participan en la elaboración de la cerveza junto con el personal laico y choca efectivamente con la imagen de "brewer de última generación" como los que solemos ver en los documentales de Xplora ;)

      Eliminar
  2. Por fin leo alguna reseña sobre ésta austríaca! Y me alegro que no sea un simple producto para hacer caja, cosa que pensé rápidamente cuando me enteré de la notícia. En cuanto a la Mont des Cats que citais, pues he de reconocer que me decepcionó un poco. La probé en Bretaña y me esperaba algo más acorde con el nivel de quien la elabora (Chimay). De todas formas si me la vuelvo a cruzar no dudaré en darle otra oportunidad.

    Saludos y enhorabuena por el post!

    P.D. Por si no me la cruzo, podrías guardarme la eti?? ;). Gracias por anticipado!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Mont des Cats no la he probado aún, pero mira que es curioso que siendo Chimay quien la elabora resulte algo decepcionante. Juego "sucio" para que no les hagan competencia? No lo creo aunque todo es posibl. Como dices, harás bien en darle una segunda oportunidad. Hay muchas cervezas que una vez redescubiertas en segundas y terceras oportunidades sorprenden gratamente. Tranquilo que la etiqueta quedará a buen recaudo. Salu2!

      Eliminar
    2. A ver, que parece que la Mont des Cats fuera una mala cerveza y no lo es. Chimay elabora la cerveza en sus instalaciones simplemente porque Mont des Cats no tiene los recursos. Evidentemente usará la receta de MDC. Competencia? MDC solo se vende en su monasterio, asi que de momento, ni de ahi han salido, jeje.
      Lo mejor es darse una vueltica por alli, comprar unas birras y unos quesos. Y además, que solo son 10kms desde Watou, asi que la zona lo merece.

      Eliminar
    3. Claro, por supuesto. No quiero opinar sobre la Mont des Cats, puesto que no la he probado. Y seguramente se trate de una buena cerveza, aunque pueda deparar ciertas decepciones (aunque sean pequeñas) como en el caso de nuestro amigo Pau. Esto puede deberse a diferentes factores. Seguramente se deba a la propia receta, cualquier problema con los tiempos y temperaturas durante las fases de elaboración, por ejemplo, aunque ese tipo de contratiempos se suele corregir con el tiempo, y suelen mejorar los resultados. O también puede deberse a los gustos particulares de cada consumidor. Por ejemplo los mencionados matices de miel y humo en la Gregorius puede hacer que resten algún punto para algún cervecero porque no sea de su agrado, o por que o considere cierta distorsión del estilo. Pero también es posible que se deba a causas no tan "inocentes", y se trate de algo intencionado. No sería el primer caso que se da de estas características. En efecto tal y como comentas al venderse la MDC únicamente en la propia abadía, no tiene ningún sentido en términos de competencia, por lo que es obvio que usarán la receta de la MDC.
      En cuanto a la zona, sin duda es una de las mejores regiones de toda Europa donde poder hacer una ruta cervecera capaz de colmar los deseos de los aficionados más exigentes. Y además no sólo hacen cervezas, sino también quesos. Sólo de pensarlo se me hace la boca agua. Salu2!

      Eliminar
  3. Buenas! Tiene buena pinta! espero poder probarla pronto, seguro que no defrauda, y que mantiene alto el nombre de las trapeses, que como bien decis nos tienen enganchados a todos los q somos aficionados a la buena cerveza
    Besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No defrauda en absoluto. No es una Rochefort 10, o una Chimay Grand Reserve o una Westmalle Dubbel, pero si está al nivel de otras trapenses. Muy compleja y equilibrada. Y ni harta ni resulta muy alcohólica. Buen trabajo de los monjes austriacos.
      Salu2!

      Eliminar
  4. Hola,

    Me encanta el post, he aprendido mucho la verdad. No sabía que ya habían conseguido que les otorgaran el sello, menuda falta de información más alarmante la mía :(

    La verdad es que ya tenía ganas de probar alguna Stift Engelszell, aunque solo fuera por la curiosidad de una trapense austriaca (también soy un incondicional de las trapenses), pero ahora ya se me han puesto los dientes largos. Me tengo que hacer con alguna rápido.

    Mont des Cats también caerá en algún momento, aunque viendo lo que comenta por aquí Lúpuloadicto y la alta estima que le tengo a Chimay, ahora me da un poco de miedo. Temo no volver a mirar una Chimay igual si me decepciona.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Resulta curioso encontrar una trapense a tantos kilómetros del Benelux, pero la Gregorius por momentos parece hecha justo allí. Quizás tiene algunos detalles que la diferencian, como un toque de miel y unos matices ahumados, pero tiene ese carácter a levadura belga, y esos ésteres afrutados tan caracteristicos. Respecto a la Chimay y la Mont des Cats no te preocupes, no creo que esa decepción fuera extensible a los productos tradicionales de la trapense belga, que seguirán manteniendo el mismo nivel de calidad, o al menos deberían. Se puede deber a la propia receta, a que aún deben perfeccionarla, o a problemas con alguno de los ingredientes... En cuanto a la Gregorius, si quieres hacerte con alguna va a resultar complicado aunque es posible. Han llegado muy pocas cajas a España. Si vives por Madrid o alrededores, te comento que la cervecería Alquitara consiguió una caja y en Cervezorama, que es donde la encontré están esperando una segunda remesa pero con unidades contadas. Salu2!

      Eliminar
  5. A mi me gustó mucho. No me decepcionó para nada. No es mal fichaje para la ATP, jeje. En la foto casi aparecen el 100% de los monjes, si no me equivoco son 7.
    Sobre la Mont des Cats, no es trappist. Bueno, dejemoslo en un hibrido raro. No la hacen en el monasterio y ya. Y por cierto, sus quesos, mejor que la cerveza.
    LupuloAdicto, solo tengo la botellica que me bebi y en principio es para la cole. si no, te la llevaba el sabado a BCN...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son poquitos, poquitos, la verdad. Segun la información que tenía eran 9 monjes, pero cuatro de ellos al ser de avanzada edad, pues lo mismo ha habido alguna lamentable baja. Los 5 que aparecen son los que intervienen en la fabricación de las cervezas junto con el personal contratado. Salu2!

      Eliminar
  6. gran entrada, como siempre! enhorabuena! mucha información importante. La nota de cata no se queda atrás, me han entrado unas ganas terribles de hacerme con ella, a ver si se me pone a tiro... un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! Si quieres hacerte con ella tendrás que estar atento porque las unidades son muy limitadas. Incluso en la propia abadía hay veces que no tienen stock para vender y los visitantes que llegan y quieren comprar se llevan un chasco. Ojo! tampoco es nada barata, pero merece la pena probarla. Hay otras cervezas que costando menos me ha dolido más pagar lo que he pagado por ellas. Salu2!

      Eliminar
  7. EXCELENTE POST JAB, MUY BUENA LA INFORMACIÓN, ME HA GUSTADO. LA COMPRÉ HACE 3 SEMANAS Y LA TENGO GUARDADA PARA ALGUNA OCASIÓN, AUNQUE NO QUERÍA HACERME ILUSIONES, PERO DESPUES DE TU POST, TENGO MAS GANAS DE ABRIRLA, JAJAJA. UN SALUDO.

    ResponderEliminar
  8. Es lamentable,simplemente lamentable dios necesita de todos nosotros para hacer valer su presencia en la tierra a través de las ordenes religiosas en este caso como las del cister ellos al igual que nosotros trabajan y bien diría que es un estilo de vida único en el mundo combinando la oración al señor todo poderoso con las faenas del trabajo diario,,en cuanto a los productos que ellos elaboran me atrevo a decir que deberían contratar a mas personas laicas para que la producción de cerveza aumente y así los turistas propios y visitantes no se lleven un fiasco y ello aunado a que la orden quede como buena anfitriona a la hora de vender sus productos a la población,,,deben ser muy sabrosas esas cervezas y mas aun conservar esos envases como un recuerdo de quienes tengan la oportunidad de visitar el monasterio ,,,muy buen blog que dios te bendiga juan antonio y saludos desde venezuela

    ResponderEliminar