martes, 30 de octubre de 2012

Pumpkin ale, la cerveza de calabaza


En las fechas en las que nos encontramos, con la célebre fiesta de origen anglosajón de Halloween a punto de llegar, resulta muy frecuente encontrar en fruterías, supermercados y grandes superficies, montones de calabazas, que son puestas a la venta no ya para que sean consumidas, sino como mero objeto decorativo, tras realizarle la correspondiente operación de maquillaje para lograr el fantasmagórico y malvado aspecto de las calabazas que hemos visto en cientos de películas y series de televisión, y que sin duda constituyen el icono por excelencia de esta singular celebración.


Para imbuirme de lleno en el ambiente de esta fiesta, unos días atrás decidí lanzarme a probar las denominadas pumpkin ales, (es decir, cervezas de calabaza), que gozan de gran éxito en los Estados Unidos, entre otros motivos, debido a que es uno de los pocos estilos tradicionales genuinamente estadounidenes. El término pumpkin quiere decir literalmente calabaza en inglés, y el término ale, ya sabemos todos lo que quiere decir, aunque por si algún lector no lo supiera, diremos que hace referencia a una cerveza de alta fermentación elaborada con calabaza, y como muestra de hasta donde podemos situar el origen de tan particular tipo de cerveza, existe una canción satírica norteamericana datada en 1643, cuya letra habla de las bondades de la cerveza y la calabaza y su papel como medio de subsistencia en las colonias.

Sobre las Pumpkin Ales...
Por tanto, a pesar de lo que pueda parecer a los que no hayan oído hablar aún de las cervezas de calabaza, en realidad no se trata de ninguna excentricidad de las que últimamente estamos siendo testigos en la escena cervecera norteamericana, sino que más bien estamos hablando de un tipo de cervezas con una larga historia llena de tradición de siglos atrás, allá por el siglo XVII en la época de las primeras colonias anglosajonas en el Nuevo Mundo. Esto se debe fundamentalmente a que durante los primeros años de la colonización algunos de los ingredientes normalmente utilizados para elaborar cerveza eran más bien escasos o estaban gravados en exceso con elevados impuestos. De hecho, por ejemplo la malta de calidad era bastante difícil de conseguir, por lo que comenzaron a surgir alternativas al respecto, como el maíz, la melaza e incluso las manzanas. Así pues, entre las diferentes opciones, la calabaza comenzó a ser de las preferidas, y su papel como sustituta de la malta empezó rápidamente a coger forma, ya que contiene muchos azúcares susceptibles de ser fermentados. La calabaza es una planta originaria de América, por lo que abundaba y su disponibilidad era mucho más grande.
Eran tan célebres las cervezas de calabaza, que incluso los llamados padres de los Estados Unidos George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin también elaboraron cerveza a partir de calabaza, por lo que las referencias a esta bebida en diferentes documentos históricos de los siglos XVII y XVIII quedan casi relegados a un segundo plano, al conocerse la afición a las pumpkin ales por parte de personajes tan ilustres e importantes en la historia de los Estados Unidos.
En un comienzo, en las pumpkin ales se sustituía completamente la malta por la pulpa de la calabaza. Si analizamos como se encuentran fabricadas las pumpkin ales en la actualidad, podremos comprobar que la mayor parte de ellas contienen especias como pueden ser la canela, el jenjibre o el clavo. Dentro del sector hay expertos que opinan que la adición de las especias se lleva realizando desde hace poco tiempo, mientras que otros sostienen por el contrario, que en la época colonial ya eran utilizadas, no sólo para fabricar cerveza sino también otros tipos de bebidas alcohólicas como la hidromiel o la sidra. Parece ser más cierta esta segunda versión, puesto que hay constancia de la existencia de recetas tradicionales de pasteles, puddings y tartas de calabaza donde las especias desempeñaban un papel nada desdeñable.


Sin embargo a pesar de la popularidad de la que gozaban este tipo de cervezas, a partir del siglo XIX comenzaron a sufrir una decadencia, siendo considerada la calabaza como un alimento rústico y de inferior categoría, y dejando de utilizarse en consecuencia para la elaboración de cervezas. Aunque poco antes de mediados del siglo XIX volvió a reaparecer como ingrediente para las cervezas en el llamado renacimiento colonial, no llegó a alcanzar de nuevo la misma relevancia que en el pasado, hasta que se desarrolló el movimiento cervecero independiente norteamericano de comienzo de los 90.
Las actuales pumpkin ales que podemos encontrar en el mercado, especialmente durante los meses de otoño, como es el caso, son de carácter dulzón y nos pueden recordar a un pastel de calabaza o manzana. La calabaza al contrario que sucedía al comienzo de la historia de esta bebida, no es el ingrediente básico sustitutivo de la malta, sino que va acompañando al resto de los ingredientes clásicos de la cerveza: la malta y el lúpulo y también a las especias, por lo que son cervezas por lo general fáciles de beber con un elevado grado de complejidad y un gusto no demasiado empalagoso.


Actualmente hay varios centenares de diferentes cervezas de calabaza en el mercado, de modo que los consumidores y aficionados tienen un vasto surtido en el que poder elegir. De hecho ha crecido tanto la popularidad de estas cervezas durante los últimos años, que incuso en las ediciones más recientes del Great American Beer Festival, las cervezas de calabaza han tenido su propia categoría diferenciada.
El origen de este renacimiento de la cerveza de calabaza se lo debemos a la microcervecería Buffalo Bill, que comenzó a fabricar su reputada America's Original Pumpkin Beer a finales de la década de 1980 (inspirada en una de las recetas que utilizó el propio George Washington para elaborar su propia cerveza de calabaza). Aún continúa fabricándola hoy en día.


En la actualidad, prácticamente todas las más conocidas y prestigiosas craft-breweries estadounidenses tienen el mercado su propia versión de cerveza de calabaza, e incluso más de una, como por ejemplo la Uinta de Utah, o la Dogfish Head de Delaware, la Rogue de Oregon, o la Brooklyn y la Southern Tier de Nueva York. Precisamente la denominada Imperial Pumpking de Southern Tier, será la cerveza que comentaré en la nota de cata de hoy.

Nota de cata:


Graduación: 8,6º
Temperatura de servicio:Unos 7ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano (shaker).
Aspecto:De color anaranjado oscuro y apagado,  con algo de velo y con un nivel de carbonatación no demasiado visible, ya que la burbuja es muy pequeña. A pesar de ello forma una buena corona de espuma de color blanquecino, y de una amplitud decente, aunque sin demasiada duración, y dejando escaso rastro adherido al vidrio.
Aroma: Aroma muy intenso y penetrante, casi embrigador. Potentes notas dulzonas, con predominio de fruta, melaza y especias. Destacan los aromas afrutados a calabaza, acompañados de matices de azúcar, melaza, bizcocho, furtos secos como almendras y especias como la canela, y la vainilla. Cuando se calienta aparecen otros matices especiados como el clavo. Recuerda enormemente al olor de un pastel de calabaza o una tarta de manzana, o a los mantecados de canela que se consumen en Navidad.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio, textura suave y carbonatación ligera. . De sabor menos empalagoso de lo que cabría esperar por el aroma. Son evidentes los sabores a calabaza, bizcocho y canela, dotando a la cerveza de un carácter dulce, pero de una forma algo comedida. También aparecen otros matices como azúcar candeal y otras especias. La calabaza aparece de nuevo al final del trago junto con el alcohol que proporciona cierto amargor y ardor pero de modo muy sutil, sin estridencias. Los lúpulos no se dejan apreciar limpiamente aunque logran su función, consiguiendo que la cerveza sea fácil de beber y no canse demasiado, sin pecar de dulce en exceso para mi gusto, teniendo en cuenta el estilo de cerveza al que pertenece.
En resumen, muy buena primera toma de contacto con el género. Recomendable para una tarde de chimenea y cine.
Maridaje: Tarta de manzana.
Nota:


13 comentarios:

  1. ¡Pedazo de artículo JAB! Nunca me había parado a leer la historia detrás de estas cervezas, y tu análisis me ha venido como anillo al dedo; y más teniendo en cuenta que en breve voy a consumir alguna que otra Pumpkin Ale.

    ¡Buen trabajo! :-)

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    1. Bueno, sólo puedo decir que agradezco los elogios ;). Lo cierto es que detrás de estas cervezas hay muchas historias muy curiosas. Yo no las había probado hasta hace unos días, y por el momento he de decir que no me han decepcionado nada en absoluto. Me llamaba bastante la curiosidad cómo iban a resultar estas cervezas de calabaza, aunque claro está, no son como las primeras pumpkin ales en las que había mucha más calabaza, o directamente sustituía a la malta. En ese caso deduzco que seguramente la impresión hubiera sido distinta, ya me habría parecido una bebida totalmente diferente, porque a mi juicio si no hay malta, no hay cerveza. Salu2!

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    2. Suscribo cada palabra de Joan! No tengo nada más que añadir, jejeje, ah si! gracias! Un saludo!

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  2. Casualidades de la vida, precisamente hoy los chicos de Cervezorama enlazaban el post que el año pasado les dediqué a estas birras, maridaje y receta de cocina incluída, jejeje! Aquí os dejo el enlace por si a alguno os interesa: http://lupuloadicto.blogspot.com.es/2011/11/pumpkin-ale-maridando-la-historia-con.html

    Me encantan las pumpkin ales, y aunque reconozco que como otras elaboraciones un tanto especiadas y de sabores tan marcados no son para todos los públicos, la verdad es que echo en falta que vayan llegando más (al menos ya nos llegan, también podríamos pensar... ;)).

    Estupendo post. Felicidades, como siempre! ;)

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    1. Es lógico hablar de estas cervezas ya que estamos en plena temporada de ellas, más aún con Halloween tan cerca. Ya leí tu post al respecto, incluída la receta. Ya sabes mi opinión al respecto de tus recetas, realmente deliciosas ;). En cuanto a las pumpkin ales, cierto es que al incorporar muchas especias y con un sabor digamos que diferente, es posible que no sea apta para todos los públicos. Pero con la mente un poco abierta se puede llegar a disfrutar enormemente. La comentada en la entrada me gustó mucho, y no me llegó a cansar tanto como la navideña de Hoppin' Frog de la que hemos hablado varias veces. La canela me gusta pero en aquella Christmas Ale para mi gusto se pasaron con ella. Gracias por las felicitaciones. Salu2!

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  3. YA LEÍ EL AÑO PASADO EL POST DE PAU SOBRE LAS PUMPKIN ALES Y ESTUVE A PUNTO DE COGER LA QUE HAS CATADO TU....PERO NO SE....NO ME LLAMA....ESTE AÑO TAMPOCO HE COGIDO NINGUNA, JIJIJI. ME HAN DICHO QUE LAS JOLLY PUMPKING ESTÁN MUY RICAS, PERO EL PRECIO SE ME VA UN POCO, DE MOMENTO NO. ME CONFORMO CON TU EXPERIENCIA. UN SALUDO

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    1. Las Jolly Pumpkin en realidad, y a pesar del nombre (y las etiquetas), no fabrica sólo cervezas de calabaza. De hecho sólo alguna de ellas pertenecen al estilo. Aunque pase Halloween, el otoño es una temporada ideal para disfrutar de estas cervezas. No digas nunca jamás, jejeje.

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  4. Joer, otro de tantos estilos que me quedan por probar...aunque luego no sea de mi agrado viendo las notas de la cata...y es que las cervezas tan dulzonas..aunque me anima el que no sean tan empalagosas en boca como en nariz...en fin, gracias por mostrarnos el estilo (lo siento Pau, te he "descubierto" tarde :) )

    Prost!!!!!

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    1. Son un tanto especiales, y de gusto peculiar. Dulzonas y especiadas, pero sin llegar al nivel de las ales navideñas belgas, al menos la comentada en la entrada. Yo les daría una oportunidad. Salu2!

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  5. Felicidades JAB por la calidad que tienen siempre tus artículos. Yo sólo he probado la Parcela de Jolly Pumking, pero como siempre som ácidas no sé si me vale de ejemplo. ¿Dónde puedo conseguir la de Southern Tier?

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    1. Gracias por las felicitaciones ;). Yo la compré en Cervezorama, pero seguramente también la puedas adquirir vía internet en Cervezolandia. Salu2!

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  6. Esta pasado sábado tuve oportunidad de probar la Hoppin' Frog Double Pumpkin en el Kitsch y tengo que decir que no me gustó demasiado, tal y como describes, dulzona y especiada, no podías haberlo hecho mejor. A pesar de todo, la pedimos, pq hay que probar para poder opinar y lo dicho, no es de mi agrado.

    Prost!!!!!

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    1. Es que las pumpkin ales es lo que tienen. Pasa algo similar con las cervezas de Navidad. Son un tanto especiales, con mucha fruta, azúcar, especias (anis, canela, nuez moscada,...) y alcohol. Verdaderas bombas etílicas. Si te gustan este tipo de cervezas muy en la línea de las strong ales belgas, muy bien, pero como seas de cervezas más comedidas y menos dulces no te van a gustar, o te van a hartar enseguida. Es lo bueno del mundo de la cerveza, es tan amplio que abarca casi todos los gustos posibles. Salu2!

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