viernes, 19 de octubre de 2012

St Georgen Braü Kellerbier, y San Jorge venció al dragón


Dentro de las cervezas alemanas, posiblemente las pertenecientes al estilo Kellerbier se encuentren entre mis favoritas. De hecho, desde que probé las primeras Kellerbier, mi pasión por ellas no ha hecho más que crecer y crecer. De entre todas las que había probado hasta el momento, la Anno 1417 de la cervecería muniquesa Hacker Pschörr, era quien ocupaba el más alto lugar de mi podio particular dentro del estilo. Y digo "era" porque recientemente, en una visita a la cervecería El Pedal, en el castizo barrio de Lavapiés de Madrid, me encontré con una agradable sorpresa: una kellebier de una cervecera alemana de la que no había oído hablar, que cuando la probé hizo que me replanteara esa consideración hacia la Hacker-Pschörr. De hecho me he vuelto a hacer con alguna botella más. Estoy hablando de la St. Georgen Bräu Kellebier una cerveza soberbia en su género sin lugar a dudas, y que desde aquel día figura con un lugar de honor en mi corazón cervecero.


Sobre la fábrica... 
St. Georgen Bräu es una modesta cervecera fundada en el año 1624, cuyo nombre está dedicado al célebre santo que es representado en el logo de la compañía, donde aparece venciendo al dragón. Se encuentra ubicada en el pequeño pueblo de Buttenheim, en Franconia, al norte de Baviera. .En el año 1814 la fábrica pasa a manos de la familia Modschieldler, la cual se encuentra al frente de la cervecera hasta la actualidad. El maestro cervecero George Modschieldler, que se encuentra al frente de la producción hoy en día, pertenece a esta dinastía. Cuando la cervecera abrió sus puertas en el siglo XVII, sus fundadores tuvieron como objetivo fabricar una cerveza de alta calidad y más adelante cuando los avances técnicos permitieron revolucionar la metodología de producción, los Modschieldler decidieron sin embargo, mantenerse fieles a la tradición en la medida de lo posible estableciendo dos principios que han permanecido inalterables desde entonces: Su cerveza no se filtraría ni pasteurizaría jamás y además siempre respetarían la Reinheitsgebot (o Ley de la Pureza Germana) de 1516.
La fábrica merece ser visitada si tenemos oportunidad, puesto que aparte de poder conocer su historia y sus instalaciones cerveceras, dispone de una fantástica taberna, que aparte de servir como es obvio, las diferentes variedades de cerveza elaboradas, también oferta numereosas especialidades gastronómicas de la región. El negocio familiar se completa con un pequeño hotel pintoresco y acogedor, a la par que confortable y un jardín que en los soleados días de verano es utilizado como biergarten donde es posible degustar los diferentes productos de la St. Georgen Bräu.
Dentro del abanico de productos de esta cervecera, al margen de la maravillosa Kellerbier, podemos encontrar entre otras cervezas, ejemplos de los estilos más tradicionales de la región: Una Schwarzbier, una Dunkel o una Bock.
A modo anecdótico resulta curioso saber que justo enfrente de la cervecera en Buttenheim, se encuentra el museo de Levi Strauss, el fundador de la archiconocida marca de jeans,y supuestamente inventor de los mismos cuando comenzó a fabricar ropa resistente para los mineros. El por qué se encuentra su museo en este lugar es sencillo. Allí se encuentra la casa donde nació en 1829. 


Estilo: Kellerbier

Graduación
: 4,9º
Temperatura de servicio:7ºC-8ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pils, o jarra "stein"
Aspecto: De tono ambarino, algo turbia, con velo, aunque deja pasar la luz. Buena corona de espuma bien blanca, bastante duradera y de un espesor más que aceptable. Muy buen lacing, dejando aros de encaje pegados al cristal, perfectamente definidos.
Aroma: Despliega un rico aroma a malta, con notas a galleta y bollo de pan horneado, junto con matices de levadura, algo dulzones y afrutados con toques de vainilla. También aparecen matices florales con un ligero toque cítrico, provenientes de lúpulos nobles.
Sabor y textura: Con un nivel de carbonatación moderado-bajo, y un cuerpo de más empaque de lo habitual en el estilo, tiene una entrada suave y muy fácil en boca con un predominio de la malta en el paladar al comienzo, donde sobresalen los sabores moderadamente dulces, a pan y galleta, y de forma más sutil caramelo. Aparecen igualmente matices afrutados como manzanas y algo de cítrco, con un punto especiado y matices de lúpulo de tipo foral, que dotan de cierto amargor a la cerveza al final del trago, aunque el regusto es moderadamente seco, lo que ayuda a acrecentar su sensación refrescante.
Maridaje:Boquerones fritos.
Nota

4 comentarios:

  1. Me encantan las Keller, como bien sabes. Es un estilo cuyas representantes nos llegan, al menos por ahora, con cuentagotas y ésta concretamente apunta muy alto así que la dejo bien arriba entre mi lista de deseos germanófilos ;).

    Saludos!!

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    1. Coincidimos en gustos. Las Keller me entusiasman, y siempre que veo alguna que no he probado me lanzo a por ella sin dudarlo. Y esta además es canela en rama. Y es más, he oido que en barril es incluso mejor, pero para para poder tomarla hay que viajar hasta Franconia, salvo que alguien lo remedie. Salu2!

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  2. Grandes las St Georgen :-). No he tenido aún oportunidad de probar la Keller; a ver si me pongo. Además de buenas, al menos por aquí Barcelona, las podemos encontrar a muy buen precio; que siempre es un incentivo.

    Muy buen post, como ya es habitual. ¿Hace un animal algún día de esta semana? ¡Saludos!

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    1. Si puedes hazte con ella porque merece la pena, y como bien apuntas está muy bien de precio, lo cual agradecen nuestros bolsillos en tiempos de crisis. En cuanto a lo del animal... de ser posible tendría que ser para el jueves. De momento lo dejamos así. Ya te comento por whassapp! Salu2!

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