miércoles, 23 de enero de 2013

Gouden Arend, el águila real flamenca

Antes de que acabe el primer mes del año, quería comentar una cerveza en particular que ha conseguido sorprenderme gratamente, hasta tal punto que la consideraría como una de las mejores cervezas del año, a pesar de que queden más de 11 meses por delante. Se trata de la Gouden Arend, de la cervecera belga De Ryck. En flamenco quiere decir "águila real", por lo que es fácil imaginar el por qué aparece dicho animal representado en la preciosa botella serigrafiada de 75 cl. que da cabida a tan magnífica factura cervecera. Perteneciente al género de las triples belgas, el cual es uno de mis favoritos, se ha colado directamente entre mi selección particular dentro del estilo, donde ya figuraban algunas joyas como la Chimay Triple, la Tripel Karmeliet, la Westmalle Tripel o la Fin du Monde de la canadiense Unibroue. La lástima es que se trata de una edición limitada por el 125 aniversario de la cervecera, por lo que no será demasiado fácil encontrarla a priori.

Sobre la cervecera...

Teniendo en cuenta el dato que he dado en el preámbulo de la entrada, la cervecera De Ryck nació en 1886, de manos de Gustaaf De Ryck, gran apasionado por el oficio de cervecero. La fábrica germinó en una pequeña granja que adquirió por tan sólo 5000 francos en el pueblo flamenco de Herzele. Allí decidió montar su propia fábrica de cerveza, tras aprender el oficio durante un viaje a Bremen en Alemania. No pasó demasiado tiempo hasta que sus cervezas fueran consumidas en numerosos cafés y bares de la región. La cervecera Gouden Arend había nacido oficialmente con tan sólo dos productos: una cerveza de malta rubia o pálida y otra de maltas oscuras.
Como sucedió con gran parte de las cerveceras belgas, la I Guerra Mundial supuso un contratiempo de gran magnitud y consecuencias trágicas, paralizando la actividad de un negocio que era de carácter familiar. Las cubas de mezcla y cocción confiscados por el material en el que estaban fabricados, cobre, el cual era tremendamente requerido en los tiempos que corrían. En consecuencia la cervecera se ve obligada a cerrar sus puertas de forma temporal.
Con la firma del armisticio la actividad económica comienza a reactivarse poco a poco, y la familia De Ryck realiza un gran esfuerzo para rehabilitar la fábrica y poder abrir sus puertas de nuevo en 1920. La cervecera pasa a llamarse De Ryck, en homenaje al fundador de la fábrica, pero mantiene un águila real como símbolo de la empresa. Ese mismo año consiguen además lanzar una nueva cerveza : la Spécial De Ryck, una ale especial belga. Tras la muerte de Gustaaf, el fundador, en 1938, su hijo Clemente en colaboración con sus hermanas, se encarga de dirigir el negocio familiar hasta 1965. En 1965 Clement, cede la dirección de la fábrica a sus primos Gustaaf Jr. y Pablo de Ryck, que transformaron la empresa en una sociedad limitada.
En la actualidad y tras 4 generaciones, la familia De Ryck continúa al frente del negocio y hoy en día es dirigido por Ann De Ryck, una de las pocas mujeres cerveceras en el panorama actual, aunque cada vez es más frecuente encontrar casos de ellos, como el de Hildegaard Van Ostande. Ann De Ryck y su equipo celebraron el 125 aniversario en el 2011, sacando una edición limitada de una cerveza de estilo triple de abadía, a la que llamaron Gouden Arend en honor al nombre primigenio que recibió la cervecera de la familia De Ryck.
Actualmente la cervecera es capaz de producir unos 4000 hectolitros al año de cervezas artesanales y de alta calidad, entre las que podemos encontrar por ejemplo una Tripel de factura regular en el tiempo, bastante destacable, una Dubbel, una Blond y otra serie de cervezas, que sin embargo no alcazan el nivel de la espléndida Gouden Arend.


Cata:
Graduación: 8,5º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz trapense, copa Duvel o copa Teku.
Aspecto: De un tono anaranjado intenso, un precioso ámbar algo velado. Aspecto denso rematado por un sombrero de espuma blanca, compacta y cremosa, que presenta una amplitud superior a los dos centímetros y con muy buena retención. Dibuja aros de encaje bien definidos y abundantes en la copa.
Aroma:Intenso y característico del estilo: Abundantes notas afrutadas, donde destacan albaricoque, manzana roja, melocotón, naranja y algo de plátano. y a levadura belga. También se aprecia un fondo sólido de malta con matices de caramelo y algo de miel. Complementan la fragancia suaves notas florales y frutales proporcionadas por los lúpulos.
Sabor y textura: De cuerpo medio y carbonatación moderada, es una cerveza con una textura aterciopelada y gusto muy agradable, donde el alcohol no provoca estridencias, al encajar como un guante, lo que ayuda a que sea muy bebible. De gusto maltoso al comienzo, con un perfil dulce y afrutado donde destacan algunas de las notas detectadas en nariz como melocotón, albaricoque y naranja, acompañadas de un suave sabor a caramelo, para desembocar en un delicioso final ligeramente dulce.

Maridaje: Roscón de Reyes con nata.

Nota:

6 comentarios:

  1. Increíble que no le hayas otorgado los 10 mini-JABs. ¡¡Indignante!! ¿Me recomiendas birras de 9,5? ¿A mí? Jajaja :-).

    Muy buena e informativa entrada, como siempre. ¡Un abrazo JAB!

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    1. Buf! es que lo de dar un 10... tiene que incluir un componente personal especial la cerveza en cuestión... ahí están de ejemplo la Fantome, la Yeti o la St. Bernardus 12, pero no es que la Gouden Arend no lo merezca, no. Gracias por los piropos. Un abrazo!

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  2. Fue mi gran descubrimiento de la weekend de la biere, apoteósica cerveza!!!

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    1. Enhorabuena por disfrutar de una sopresa tan placentera. No sucede todos los días, no. Aunque la tomemos más veces, habremos perdido ese plus de lo inesperado. Es de las cervezas que gustaría redescubrir de nuevo, una y otra vez. Salu2!

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  3. Estoy ante un gran dilema. Cómo ya comentó Joan (Birraire) ayer por FB, la botella es serigrafiada, cosa que en la mayoría de los casos me llevaría a descartarla (dichosa colección de etiquetas). Por otro lado, ya sois varios los que estáis diciendo que es imperdible, con lo cual me temo que no puedo dejarla escapar... Solución, ¿tenéis nevera en Labirratorium? Jajaja!! XD. En caso afirmativo tendré que hacerte una proposición... ;)

    ¡Un abrazo!

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    1. Birraire fue quien se llevó la última botella que quedaba, pero afortunadamente te puedo confirmar que tenemos reservadas unas cuántas más para que nos las traigan. Espero que para cuando vengáis podamos tener una en la nevera, que ya te veía venir, jejeje ;). Salu2!

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