miércoles, 13 de marzo de 2013

Brasserie des Franches Montagnes, los suizos también hacen buena cerveza



Todos conocemos de sobra la reputación que mantienen los suizos en materia de elaboración de quesos. Sin ir más lejos, en la última entrada del blog hablaba de uno de los quesos más exquisitos que se fabrican en la Confederación Helvética. Y no sólo son realmente buenos fabricando quesos, sino también son muy apreciados y populares sus chocolates y las facturas de su industria relojera. Sin embargo en el terreno cervecero no alcanzaban el mismo nivel de reconocimiento hasta no hace mucho, ya que Suiza no ha sido tradicionalmente un país productor ni especialmente consumidor. 
Pero si unimos a que uno de los principales distribuidores de cervezas a nivel nacional como es Zombier, ha elegido tener entre sus referencias habituales a una cervecera suiza, y esa misma fábrica ha estado presente en el recién concluido Barcelona Beer Festival, y además las críticas vertidas sobre sus cervezas han sido más que prometedoras, por fuerza ha suscitado mi interés.  Estoy hablando de la Brasserie des Franches Montagnes o más conocida por sus siglas BFM.
Pero eso no es todo, ya que cuando uno comienza a "rascar", encuentra información bastante reveladora, que deja de manifiesto la más que cálida acogida que están recibiendo estas cervezas suizas en un mercado tan conocedor del producto como es el estadounidense, de modo que casi el 80% de lo que exporta la cervecera helvética va destinado directamente a Estados Unidos.
Esta fábrica se encuentra situada en el cantón de Jura, en la región de las Franches-Montagnes situada al noroeste de Suiza, a unos 1000 metros por encima del nivel del mar y cerca de la frontera francesa. Curiosamente fue fundada en 1997 por un enólogo, Jérôme Rebetez, cuando contaba con tan sólo 23 años de edad, justo tras resultar ganador de un concurso de televisión local destinado a los jóvenes emprendedores. El premio del concurso estaba enfocado a facilitar el cumplimiento de un sueño, y el de Jérôme era justo el de montar una fábrica de cerveza. El resultado lo podemos comprobar hoy en día, a través de sus 12 empleados en plantilla y sus 200.000 litros de cerveza producidos anualmente. Todas las recetas de las cervezas que forman parte del portfolio de la cervecera llevan algo de la personalidad de Jérôme y su carácter innovador y entusiasta.  En sus cervezas podemos encontrar tan variados ingredientes como piel de naranja amarga, especias o hierbas aromáticas, tal como la salvia, el cilantro o el jengibre.
El logo de la cervecera lo compone una salamandra cuya cola se transforma en una llamaJérôme eligió la salamandra como emblema de la marca, al ser un animal ligado a la magia durante la Edad Media, y del que se decía que podía resistir el fuego. La llama del logo se debe a que durante 10 años han mantenido fuego directo bajo la caldera de cocción.
Como es fácil imaginar el nombre elegido para la primera creación que salió de fábrica fue "La Salamandre", una witbier, y actualmente se llegan a producir hasta un total de 11 distintas referencias. El crecimiento y expansión de la cervecera se debe fundamentalmente a una de sus elaboraciones, la Abbaye de Sant Bont Chien, una strong ale artesanal de 11 grados, muy compleja, con un toque sour, de producción limitada y elevado precio, pero que sin embargo ha hecho furor en Estados Unidos, gracias a que el New York Times la consideró en 2008 la mejor cerveza del mundo en su estilo, tras publicar un artículo completo el 7 de enero de ese mismo año, dedicado a esta cerveza. Una de las peculiaridades que atesora esta cerveza, y por la cual resulta especialmente apreciada es por su añejamiento durante 12 meses en barricas donde antes habían dormido vinos y aguardientes, una técnica que últimamente está siendo utilizada por muchas microcerveceras, con el objetivo de transferir una serie de matices a la cerveza, muy diferentes a los habituales, obteniendo como resultado una bebida mucho más compleja.
En el caso particular de la Abbaye de Saint Bon Chien, es además una muestra de la influencia del pasado enólogo de Jérôme, lo que une en parte, esta cerveza con el espíritu del vino. De hecho es una cerveza, que en virtud de las críticas recibidas, ofrece un gusto particular cercano al de un vino tinto por su profundidad, el sabor afrutado y los taninos que afloran. Tal y como sucede también con los vinos, esta cerveza es embotellada en formato de 75 cl. y en su etiquetado figura su añada, al modo de la Chimay Grand Reserve.
Sus otras 10 referencias son:
  • La Salamandre (5.5º), la primera cerveza en ver la luz de la fábrica. Una cerveza de trigo al estilo belga.

  • La Meule (6º): Eiquetada como una ale dorada suiza, es una pale ale aromatizada con salvia.

  • La Cuvée Alex le Rouge (10.276º): una imperial stout muy sabrosa, potente y compleja, etiquetada como "Jurassian" Imperial Stout.


  • La Dragonne (7º):  Elaborada con miel y especias, está pensada para servir caliente a una temperatura de 50º. Bien elegido el nombre pues.


  • Cuvée Du Xème: (variable a partir de 6º dependiendo del lote): ale sin filtrar y acondicionada en botella, eleborada especialmente cada año a comienzos de Noviembre y bautizada con el nombre del lote: (6ème, 7ème,...).


  • La Cuivree (5,2º): Una suave blond ale perfumada con lúpulos checos y suizos.

  • La Brouette(5º): Una ale biológica sin filtrar.

  • La Mandragore (8º): Una ale oscura, cuyo nombre evoca a la planta de cualidades esotéricas.

  • La Torpille (7.5º): Una ale oscura a la que añaden especias y ciruelas pasas. 


  • Tarry Suchong (6º): Una cerveza de gusto ahumado elaborado con té Lapang Souchong.

Como se puede apreciar por todo lo expuesto, estamos ante una de las cerveceras más  interesantes y prestigiosas de Suiza, y del continente europeo. Pero presentan una dificultad de cara al mercado de algunos países donde aún queda mucho recorrido en materia de cultura cervecera, como el nuestro, ya que el precio de venta de las diferentes referencias que ofrece es un tanto elevado si lo comparamos con el de otras cerveceras de prestigio de países como Bélgica, Alemania, República Checa o incluso Gran Bretaña. Por ejemplo, la mencionada Saint Bon Chien, en 75 cl. supera los 20€. El público en general asume pagar cantidades superiores por una botella de vino, pero no lo hace sin embargo por una de cerveza. Este tema ha sido objeto de debate en múltiples blogs y foros, y no es mi intención volver a reavivar la polémica. Cada consumidor decidirá si está dispuesto a pagar lo que se pide por este tipo de cervezas, si realmente merece la pena o por el contrario considerar otras opciones conocidas y más asequibles. Yo por mi parte, les pienso dar una oportunidad.

7 comentarios:

  1. Creo que es la primera vez que veo a un JAB tan "cañero" (entiendase con ganas de polémica constructiva, nada del perfil "leñero-busca-bullas" :P) en tu propio blog, lo cual he de decir que me alegra.

    Hablando exclusivamente de las cervezas, algunas de las de botella de 33cl las tengo que reprobar ya que las conseguí en Francia y aún quedando satisfecho no estoy seguro de hasta que punto el viaje en coche a pleno sol pudo alterarlas. Lo que si puedo decir es que las que probé en barril en el BBF fueron cervezones y que la Saint Bon Chien de 75cl es una verdadera joya.

    Saludos, mr. "bullero"... digo Juan!! ;)

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  2. Bueno, bueno, cañero... ya sabes que a mi me gusta más la vertiente didáctica hacia la que me inclino, pero no tengo problemas en mostrar abiertamente mi opinión. El tema del precio de la cerveza ya ha sido tratado muchas veces en numerosos círculos, y hay que ser muy conocedor desde dentro del negocio para poder emitir un juicio bastante acertado, ya que a nosotros, los aficionados, consumidores y críticos, muchos de los detalles unidos a los costes de producción, distribución y marketing se nos escapan. Hay precios inflados de cervezas artesanales, que además no son nada del otro mundo? sí, sin lugar a dudas. Pero hay otros casos en los que los resultados son magníficos, y hay que profundizar mucho más sobre el por qué del coste final de la botella que nos llevamos a casa, y por qué parece que cuesta tanto a algunas personas hacerlo con la cerveza y sin embargo con un vino, o con un destilado no. Como digo, y más aún conociendo las valoraciones de gente de opinión muy fiable (como es tu caso), yo particularmente me inclino a darles una oportunidad, y si realmente es tan buena como parece, quizás no sea una cerveza para consumir de forma asidua, pero por qué no de vez en cuando para darse un capricho? Es como la carne, no todos los días uno come solomillo, pero de vez en cuando...;) Salu2!

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  3. Pues yo no les daré una oportunidad. No es que desconfíe, estoy convencido de que será estupenda, pero si no tengo tiempo para probar todas las cervezas que tengo a mano, de precio mucho más razonable, ni para disfrutar las que ya conozco tanto como me gustaría ¿para qué me voy a gastar un dineral así en una botella? Si alguna vez me regalan una, como me ha ocurrido con otras marcas, bienvenida sea, pero no estoy dispuesto a pagar tanto por una cerveza. Me toca asumir que los suizos tienen más dinero, qué se le va a hacer.

    Saludos

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    1. Que los suizos tienen un poder adqusitivo envidiable, es algo indiscutible y difícil de alcanzar por la mayoría de países, y este es uno de los motivos por los que inevitablemente estas cervezas tienen un precio más elevado. Como decía, cada uno ha de tomar la decisión de si quiere probarlas o no, y por supuesto es muy respetable. La opinión del consumidor es sagrada. Que tienes otras cervezas muy buenas por un precio mucho más asequible? sin duda, pero no son las mismas, para bien o para mal. Estas comparaciones pueden ser extensibles a otros productos del mercado, como los coches, la ropa, los hoteles... la diferencia en calidad (si es que la hay en algunos casos) merece la pena como para pagar la desorbitada diferencia de precio? depende de cada cual. En mi caso, la cerveza es pasión, y este cervecera en particular ha despertado mi interés por muchos motivos. Que merezca la pena o no pagar lo que cuestan es algo que podré valorar cuando las pruebe. Cuando así sea lo expondré en el blog. Ojo! que por norma general mi criterio a la hora de consumir cervezas está muy próximo al tuyo, porque todos sabemos de casos donde se inflan los precios artificialmente, y hay muchas cervezas sobravaloradas, pero este caso particular reúne muchas razones para pensar que no es así. Salu2!

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    2. Sin duda ambas opciones son totalmente correctas. El caso es que, al menos para mí, ninguna cerveza me ofrece nada que cueste 20 euros, y por lo tanto no los pago, por excepcional que sea dicha cerveza. Lo mismo me pasaría con un plato de lasagna, o una entrada de cine. Y mira que ni siquiera me meto en las cervezas de precio inflado artificialmente, esas las ignoro por sistema.

      Un saludo

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  4. Muy buen articulo. Nosotros gracias a un par de viajes de ski a los Alpes, y a una amiga que viaja bastante a Suiza, hemos podido conseguir ya casi unas 15 cervezas suizas. Ahora mismo en la bodega tenemos La Cuvée Alex le Rouge que comentas. Sobre los precios.. la verdad es que es un tema delicado, pero desgraciadamente es algo que afecta no solo a las cervezas suizas. Pero bueno, de vez en cuando hay que darse un capricho!

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    1. Gracias por las felicitaciones. Conozco Suiza, y es uno de los países más caros de Europa, para nosotros, claro. El poder adquisitivo de los suizos supera posiblemente al de cualquier país europeo de manera amplia, y eso es algo que se nota en muchos de los productos que allí se fabrican. Esta cerveza no es una excepción. En cuanto al tema de los precios, tal y como comentaba hay casos en los que los precios de las cervezas se ven inflados con objeto de dar una imagen de producto exclusivo, de mayor calidad, cierto sibaritismo artificial, cuando luego es una cerveza que no responde a las expectativas. Ejemplos hay varios entre algunas micros artesanas de nuestro país y en alguna extranjera también. Pero este no es el caso, lo que no quita que sea un precio elevado en algunas de sus referencias como la Cuvée Alex: los impuestos y el coste superior de las materias primas en el país de origen, y de los salarios, el transporte, etc. ya de por sí, elevan el precio del producto inevitablemente, lo que elimina la sensación de que nos estén engañando. Otro tema es que podamos o queramos permitírnoslo. Eso es decisión de cada consumidor que es quien tiene la última palabra. Como bien dices, de vez en cuando viene bien permitirse un capricho, y si es algo que te gusta y aún más te apasiona, resulta más fácil afrontar el gasto. Salu2!

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