miércoles, 26 de junio de 2013

Bacchus Oud Bruin, y Baco también bebe cerveza


En un momento, el actual, donde parece que le toca el turno a las sour ales y a las cervezas lámbicas, para ocupar el trono de los estilos cerveceros más demandados tras un reinado más o menos prolongado por parte de las IPAs y su ejército de IBUS, hoy me he inclinado por comentar precisamente una de las cervezas pertenecientes al estilo primitivo en el que se inspiran las nuevas microcerveceras actuales para elaborar las sour ales de última generación, que van reuniendo cada vez un mayor número de adeptos. El estilo al que me refiero es el de las oud bruin, del que ya he hablado en alguna ocasión en el blog, y la representante del mismo que he escogido para la ocasión es la Bacchus, cuyo nombre está en relación con el dios del vino romano Baco, ya que este tipo de cervezas guardan muchos puntos en común con el vino, entre los que se encuentra no sólo su intenso color rojizo oscuro, sino también las características de muchos de sus matices, así como en las técnicas de elaboración aplicadas.

Sobre la cervecera...
La Bacchus es una cerveza elaborada por la cervecera belga Van Honsebrouck, que ha conseguido labrar un gran reputación por su demostrada habilidad para combinar recetas tradicionales con la utilización de los últimos avances tecnológicos en materia de producción de cerveza. La Honsebrouck es la responsable de otras conocidas cervezas flamencas como por ejemplo la serie Kasteelbier, de entre las que destaca su maravillosa Cuvée du Chateau. La fábrica se encuentra ubicada en el corazón del pueblo Ingelmunster en Flandes. El nombre de Kasteelbier se debe al castillo edificado en 1075 por Robrecht de Fries, duque de Flandes. Siglos más tarde las antiguas bodegas de lo que fue el castillo fueron utilizadas por la cervecera para almacenar la Kasteelbier durante su periodo de reposo. La cervecería Van Honsebrouck ha conseguido su fama mundial a base de combinar las recetas tradicionales con la tecnología más moderna. 

Su historia comienza en 1900 cuando el matrimonio formado por Emiel Van Honsebroucken y Louise Depoortere compraron una granja en Ingelmunster, que transformaron en poco tiempo en una cervecera. En 1922 la cervecera logra forjar su status como tal convirtiéndose en uno de los cerca de millar y medio de pequeños establecimientos productores de cerveza belgas, gracias a la incorporación al negocio de los hijos de la pareja, Paul y Ernest, conservando el espíritu familiar de la empresa.  Más adelante en la década de los 50 se produce un hecho fundamental en la trayectoria histórica de la cervecera, y es la incorporación a la plantilla del primer maestro cervecero profesional de la fábrica, Luc Van Honsebrouck, quien con sus innovadoras aportaciones consigue revolucionar la empresa. Por aquella época se produjo el abandono estratégico de la producción de cervezas lager, para centrarse en la fabricación de cervezas de alta fermentación.

La primera de esta serie de cervezas ale fue precisamente la Bacchus, una cerveza perteneciente al estilo oud bruin, tradicional de la región donde se fabrica. Años más tarde, a finales de la misma década de los 50 le siguieron otras cervezas como una gueuze y una lambic de tipo kriek bautizada con el nombre St. Louis. En los años 80 se amplió la gama de las cervezas St. Louis con la incorporación de de las variedades de Peche, Cassis y Framboise. Durante la misma década, la marca también lazó al mercado otra de sus más afamadas cervezas a nivel internacional, la Brigand, una blond belga potente con segunda fermentación en botella. Más adelante, casi en los 90 aparecen las mencionadas al comienzo del post, Kasteelbier, con una referencia de malta oscura y 11,5 º de alcohol.

Durante todas estas décadas, es cuando sus cervezas poco a poco van ganando una mayor aceptación, y empiezan a ser conocidas y demandadas más allá de las fronteras belgas, al igual que otras cervezas de aquel país, lo que se traduce en un importante aumento en las exportaciones. La fama de sus cervezas del mismo modo, se vio impulsada anteriormente gracias a la aparición como sponsor en las camisetas del equipo de fútbol de Brujas, de forma que las St. Louis y la Bacchus alcanzaron fama internacional.

Ya en 1991, Xavier Van Honsebrouck, hijo de Luc, comenzó a trabajar en la cervecera, de manera que el futuro de la empresa continua en manos de la familia. Actualmente el volumen producido por la cervecera alcanza los 60.000 Hl. anuales, de los que cerca de la tercera parte se reserva para la exportación a países como Holanda, Francia, Alemania, España o Gran Bretaña en Europa, o Estados Unidos, Canadá, Japón o Australia fuera del continente.



Cata:
Graduación: 4,5º
Temperatura de servicio: Entre 8ºC y 12ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de vino espumoso.
Aspecto: Color rojizo oscuro y apagado cercano al marrón, con una corona de espuma de amplitud media de algo más de 1 cm de espesor, aspecto cremoso y color amarillento que mengua con celeridad hasta dejar una fina capa sobre la superficie de apenas 1 mm de espesor, pero que aguanta hasta prácticamente el final de la copa. Carbonatación abundante de burbuja fina visible a través del vidrio por debajo de la corona de espuma, y rastros de encaje residuales notables pegados al cristal.
Aroma: Suaves matices de caramelo, combinados con notas de frutos rojos, como bayas silvestres y principalmente cereza, con un toque agrio que recuerda al vinagre, y notas más tenues de roble.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo ligero, perfil vinoso y sabor intenso, aunque no demasiado compleja. Carbónico de burbuja delicada, pero en buena cantidad. En boca destacan los matices dulces acaramelados, sobre los que se dispone un manto de notas afrutadas mitad dulces mitad ácidas, con fuertes reminiscencias a cerezas. El regusto de carácter agrio, deja una sensación de sequedad y ligera astringencia en la garganta. Se echa de menos un poco más de cuerpo y alcohol. Buena cerveza, pero por debajo de otras del estilo como la Goudenband de Liefmans, pero eso son palabras mayores.
Maridaje: Quesos grasos (brie, por ejemplo) o carnes de caza (jabalí asado con salsa de mostaza a la miel)
Nota: 

2 comentarios:

  1. Un post delicioso, como siempre, Juan! Ésta cerveza en concreto la utilizamos en la última cata que hicimos con quesos en Beers & Travels y el acompañante elegido fue justo ese Brie que mencionas :). En cuanto a la cerveza, es cierto que la cerveza está un peldaño por debajo de esa maravillosa Goudenband pero no menos cierto es que quizás sea menos agresiva para para gente que no esté muy versada en el "mundo agrio". Al menos esa es mi opinión :P. Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por los halagos Pau! Esta cerveza va genial con el brie, verdad? Además probablemente como tu apuntas, sea una cerveza dentro del estilo más adecuada para aquellos que se inician con los "vinagres", como popularmente se conocen a estas cervezas tan peculiares. Un abrazo!

      Eliminar