sábado, 3 de agosto de 2013

Botellas de cerveza, de lo funcional a lo elegante.


Este blog y sus lectores han sido testigos en varias ocasiones de que mi pasión por la cerveza no se detiene en el "líquido elemento", en el producto. Sino que va muchas veces más allá, y se traslada a otros objetos especialmente vinculados al mundo de la cerveza como posavasos, chapas, cristalería y demás (lo que se conoce con el nombre de breweriana), que satisfacen los modestos anhelos de coleccionista que mantengo desde hace años hacia este tipo de objetos tan sencillos, y al mismo tiempo tan curiosos como bellos. Detrás de cada uno de ellos se esconde una buena razón por la que están ahí (véanse los posavasos, las etiquetas o los distintos tipos de copa, por ejemplo).
En el caso de hoy hablaré de las botellas, del vidrio, del envase en sí, y no tanto de su elegante envoltorio: las etiquetas y volutas, aunque hay muchas veces que el propio envase lleva el vestido grabado "a fuego" sobre él, como sucede con las botellas de cristal serigrafiadas, o las de aluminio pintadas, alcanzando grandes cotas de elegancia y vistosidad en algunos casos. Pero un objeto que parece tan común, y que debería haber sido usado desde "siempre" dentro de la historia de la cerveza, resulta que no lo ha sido tanto como pudiéramos pensar.

Un poco de historia...
Existe una curiosa historia (un tanto apócrifa) que narra el posible comienzo del uso de la botella de vidrio como envase para la cerveza. Hacia el siglo XVI, un clérigo inglés llamado Alexander Newel, que a la postre fue deán de la catedral de San Pablo de Londres fue a quien posiblemente le debemos el uso de la botella de vidrio para guardar la cerveza. Gran aficionado a la pesca que era el clérigo, en sus frecuentes excursiones a los ríos de los alrededores de Londres, le gustaba llevarse su cerveza casera guardada en una botella habitualmente usada para contener medicinas de botica. En una de esas salidas, tuvo la mala fortuna de dejarse olvidada la botella en el río. Cuando regresó al mismo lugar días después, la encontró y no dudó en abrirla para comprobar en qué estado se encontraba la cerveza. Al destaparla oyó el fantástico sonido que hacen las botellas de cerveza al ser descorchada, una especie de "pop" unida a un suave siseo producto del carbónico. Resulta que descubrió que la cerveza estaba en buenas condiciones. Posiblemente las botellas ya vendrían siendo utilizadas antes de este supuesto momento histórico, pero esta anécdota sin embargo ha continuado perdurando en el tiempo, marcando el comienzo de la etapa de la cerveza embotellada. Hay que tener en cuenta, que generalmente la cerveza era consumida directamente servida del barril a la jarra o a la copa, principalmente en tabernas, monasterios o palacios. Para embotellar la cerveza se necesitaba por aquel entonces mucha mano de obra, al carecer de procedimientos mecanizados que se encargaran de ello, como los actualmente usados en la industria cervecera. En consecuencia, el coste de producción era muy elevado, motivo por el cual la cerveza embotellada sería siendo prácticamente un lujo durante varios siglos. Sin embargo, el contexto económico y social cambió sustancialmente de forma favorable en las islas británicas a mediados del siglo XIX. Concretamente en 1845, se produjo además un hecho que favoreció especialmente el uso de las botellas de vidrio como envases para las cervezas: la abolición del Impuesto sobre el Cristal, lo que sin duda ayudó a potenciar la industria de este frágil pero útil material, lo que se tradujo en una mayor disponibilidad de botellas de cristal a menor precio. 
Pero no sólo con el envase era suficiente, además había que pensar en como salvaguardar la cerveza del polvo, y evitar que se saliera y se derramara fuera de la botella mientras que era transportada, es decir, había que diseñar un tapón adecuado para la botella y su contenido. En un principio se utilizó como en el caso de los vinos en un tapón de corcho (método que por otra parte, mantienen tradicionalmente muchas cerveceras, especialmente en formato de 75 cl.). Posteriormente comenzó a ser sustituido por un tapón de rosca, hasta que finalmente se comenzó a usar de forma generalizada la chapa metálica que conocemos todos hoy.

Tipos y formas de botellas
Existen diferentes tipos de botellas utilizados por la industria cervecera. El objeto de algunos diseños tiene un por qué, y no es algo azaroso ni producto del capricho del productor, ya que la botella desempeña un papel importante dentro de la conservación de la cerveza, y no es un mero recipiente sin más. Por ejemplo, el habitual color oscuro del vidrio en tonos verdes, marrones o incluso cercanos al negro se debe a que la luz es uno de los agentes "agresores" de la cerveza, ya que la degrada de forma acusada, en especial la luz de sol, que además actúa como fuente de calor, otro de los enemigos de la correcta conservación de la cerveza, sobre todo en las ales. Recordemos además que el lúpulo es un ingrediente que se oxida fácilmente, lo que define de forma determinante el sabor y aroma de la cerveza en aquellas cervezas muy lupulizadas, por lo que conviene, al margen de la oscuridad del vidrio, conservar la cerveza en lugares oscuros y frescos.
Y es aquí dónde surge un debate que lleva décadas instaurado en la comunidad cervecera entre los que defienden la botella de vidrio como mejor envase para la cerveza, y aquellos que prefieren otro tipo de envase como la lata de aluminio o la botella de aluminio. Estos últimos son más ligeros y preservan mejor de la luz a la cerveza. Además, con los últimos avances en la materia, se ha conseguido aislar por completo el aluminio del contenido, por lo que no se produce transferencia en el sabor, que era el principal escollo al que se enfrentaba el envase de aluminio frente al de vidrio. Ejemplos de ello los tenemos en la excelente calidad de las cervezas de algunas micros comercializadas en lata como la Punk IPA de Brewdog, la Dale's Pale Ale de Oskar Blues, o la 113 de Sly Fox, grandes cervezas todas ellas, en las que no hay rastro de matices metálicos procedentes del material del envase.
Otro tema es que la lata no resulte tan "romántica" como la botella, un aspecto que muchos cerveceros tienen en cuenta, pero este tema es objeto de otro post, que posiblemente ocupe el protagonismo en el blog.
Pasando a las formas y tipos de botellas más habituales, se encuentran:


Común:

Es la habitual botella de cerveza que estamos acostumbrados a encontrar en los supermercados. Normalmente con una capacidad de 33 cl., aunque hay algunos casos de botellas más pequeñas con 25 cl. o el clásico botellín o quinto, con 20cl, y de botellas más grandes con 50 cl. (especialmente en Reino Unido y Alemania). Otros formatos menos comunes tienen capacidades de 35 cl. o 37,5 cl. y el de 66 cl., muy frecuente en los USA. La forma elegida suele constar de dos partes diferenciadas: en la parte inferior, un cuerpo con "hombros caídos"y de altura y anchura variables, para poder colocar la cerveza en posición vertical (que por otro lado es la idónea), y un cuello igualmente de longitud variable rematado con un tapón en forma de chapa o de rosca, este último menos frecuente. Es sin duda el formato más comúnmente extendido en el sector.



Achaparrada:  Especialmente utilizada por los cerveceros belgas, se caracteriza por ser una botella más ancha y baja que la común, de forma rechoncha o achaparrada, como si la hubieran aplastado parcialmente hasta encogerla un poco, pero manteniendo la misma capacidad habitual, 33cl. El vidrio por lo general tiende a ser más grueso en este modelo, resultando más fuerte y pesada, lo que la convierte en el tipo de botella ideal para soportar la alta presión interior que se produce fruto de las segundas y terceras fermentaciones que tienen lugar en la propia botella en muchas de las cervezas belgas. Algunas referencias muy conocidas como Duvel, Gulden Draak, Piraat o Val Dieu utilizan este tipo de botellas.

Con tapón mecánico: Usadas sobre todo en Centroeuropa, especialmente en Alemania, se trata de botellas con un cuello usualmente alargado, rematado con un tapón de cerámica y cierre mecánico, que incorpora una goma para que quede perfectamente sellada la boca de la botella y no puedan existir fugas de líquido ni de gas del interior, manteniendo la cerveza en las condiciones adecuadas. Tienen la particularidad además de ser objeto perseguido por los coleccionistas, existiendo incluso comunidades que buscan con ahínco los tapones cerámicos pintados. Algunas de las marcas que suelen usar este tipo de tapones son: las alemanas Hacker-Pschorr, Uerige y Maissels y la holandesa Grolsch entre muchísimas otras.

Envueltas en papel: Algunas botellas también vienen elegantemente presentadas con papel tisú vistiendo el vidrio y prescindiendo sin embargo de la etiqueta. Suele dar un aire antiguo y misterioroso a la cerveza. Ejemplos tenemos varios en el mercado, como por ejemplo las Liefmanns o las Corsendonk de Bélgica.


Elegante: Siguiendo un poco la estela marcada por la estética de las botellas de vino, en especial de los blancos y espumosos, algunas cerveceras tratan de proporcionar un aire de sofisticación a sus referencias mediante botellas cuyas formas y tapones recuerdan enormemente a las botellas de vino y del cava. Así por ejemplo tenemos las botellas de 75cl tan originales como las de la micro artesana italiana Baladin,que además incorpora el logo de la marca grabado en la botella e incluso un remate de lacrado en cera en el tapón. También las españolas artesanas como Milana, Las Llaves de San Pedro o Casasola utilizan diseños inspìrados en el mundo del vino para albergar sus referencias en formato de 3/4, lo que provoca en no pocas ocasiones, cierta confusión con botellas de vino en el público que no está acostumbrado a encontrar cerveza embotellada con estos diseños.

Medicinal: Recuerda por su forma ovalada a las botellas de botica o farmacia antigua. Eran las que tradicionalmente comenzaron a usarse en el Reino Unido en el siglo XVII. Quizás por ello tuviera tanta popularidad la extendida anécdota comentada a comienzos del post. El ejemplo más claro de este tipo de botellas lo pone de manifiesto la antigua cervecera británica St. Peters, que las usa para cada una de sus referencias, con una capacidad de 50 cl.

Cerámica: Se trata de botellas construidas a partir de este material. Por lo general de mayor capacidad, siendo lo habitual encontrarlas por encima de los 50 cl. se trata de un envase más pesado, pero que protege mejor a la cervezas de las agresiones de la luz del sol y del calor. Ejemplos de este tipo de botellas los tenemos distribuidos por diferente partes del mundo. Así podemos encontrar botellas de este tipo en Bélgica como la St. Sebastian, o en Francia, la Vivat, o en Estados Unidos con la Rogue y algunas de sus referencias, como la Marimoto Imperial Pilsner. Singular y exótica botella que no pasa desapercibida.

Artesanal: Algunos productores artesanales se inclinan por elaborar sus referencias en formato de 75 o incluso 37,5 cl. empleando tapones de corcho, especialmente para sus cervezas especiales o más fuertes. También en el caso de las lámbicas, motivo por el cual junto con las propias características de la cerveza, se las conoce como el champagne de Bruselas. Es un formato especialmente extendido por el norte de Francia y Bélgica, por lo que es habitual en los productores de lambic, saisons, biere de garde y también las abadías trapenses. Marcas como Cantillon, Fantome, La Goudale o Chimay, embotellan sus producciones en este tipo de formato.


De Aluminio: Uno de los formatos más deseados por los coleccionistas, en especial por sus llamativos y coloridos diseños que aparecen impresos en ellas. Con un aspecto de bebida isotónica, en algunos casos o algo futurista en otros, es un tipo de envase cuya utilización crece de forma progresiva en la industria. Más ligera que en el caso del vidrio, pero sorprendentemente resistente también alberga detractores como en el caso de las latas de aluminio por el principal motivo, la posible transferencias de matices metálicos del envase al contenido. Muchas de las principales marcas comerciales han lanzado una o más referencias en este formato, por lo que podemos encontrar muchos ejemplos, como Mahou o Estrella en el mercado nacional y Heineken en el de importación.

6 comentarios:

  1. ¡Gran artículo, como siempre! Si no me dedico también al coleccionismo de botellas es por falta de espacio, porque desde luego hay algunas grabadas, de cerámica o aluminio o muy bonitas. O las que simplemente juegan con la forma, como las Baladín o las Meantime, o la forma medicinal que comentas de las St. Peters. Por supuesto lo más importante es como sea la cerveza per se, pero no hay duda de que, como todo, esto también entra por los ojos jeje ¡Un saludo!

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    1. Gracias por las felicitaciones Álvaro! La verdad es que coleccionar, colecciono un montón de cosas (latas, cristalería, posavasos, chapas...) pero de forma modesta. Si uniera también las botellas, no cabríamos en casa, pero sobre todo porque mi mujer me echaría, jajaja! Aunque alguna botella llamativa y muy seleccionada sí que me gusta guardar. Y sin duda que ayuda a vender la cerveza y si esta es buena... y la vistes bien por fuera, mucho mejor, no? Salu2!

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  2. MUY INTERESANTE JUAN, ADEMÁS, ME HAS DADO UNA IDEA PARA OTRO ARTÍCULO COMPLEMENTARIO A ESTE. ¿TIENES PENSADO SACAR ALGO MAS SOBRE BOTELLAS? POR NO PISARTELO VAMOS. UN SALUDO COMPI.

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    1. No, tranquilo Jorge, vía libre. No tenías por qué "pedirme permiso", pero gracias en cualquier caso por preguntar, se agradece el detalle. Estaré atento a cuando lo escribas para echarle un vistazo, que seguro que promete, jejeje. Salud y buena birra compi!

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  3. Buenas Juan! Acabo de descubrir que tienes este fantástico artículo publicado (del cual no me había enterado). Enhorabuena porque es fantástico!

    Por otro lado, yo también estoy haciendo un artículo sobre botellas aunque lo mio realmente es una serie de artículos relacionados con los envases de cerveza, donde, por su puesto estarán incluidos las botellas (y separado en varios artículos cada envase debido a su extensión).

    Debido a haber encontrado el tuyo ya publicado me veo en la obligación (al igual que Jorge) de comentartelo y preguntarte si te importa que publique mis propios artículos sobre el tema.

    Un saludo!

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  4. EXCELENTE BLOG MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR TAN BUENA INFORMACIÓN.

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