martes, 13 de agosto de 2013

The Monarchy Son of a Batch, para comenzar con las Gose


Hace poco tuve la oportunidad de probar un ejemplo dentro de uno de los estilos históricos alemanes más peculiares que existen en aquel país, las Gose. Curiosamente dentro de poco, los que tengáis oportunidad de leer habitualmente las páginas de la revista especializada Bar & Beer podréis leer un artículo monográfico en el próximo número dedicado a tan particular estilo cervecero. Hace algún tiempo, otro miembro de la comunidad bloguera del mundo de la cerveza, Pau García, responsable del blog lúpuloadicto, dedicó un par de excelentes entradas a este mismo estilo. Si a esto unimos que del mismo modo, muy recientemente el equipo de Guinea-Pigs lanzó el que hasta ahora es el único intento de materializar una Gose por parte de las artesanas españolas, podemos constatar que actualmente existe una especial atención hacia este estilo. Dado que lamentablemente no pude catar nada de esta mencionada elaboración de "las cobayas", no dudé en echar el guante a una botella de producción alemana, etiquetada como una Gose y además bien recomendada.
Pero antes de incluir la nota de cata de esta singular cerveza, conviene saber algo más sobre el estilo, para aquellos que no hayan oído hablar aún de él. 

Sobre el estilo...
La cerveza Gose es uno de los estilos cerveceros históricos alemanes que gozan de una tradición más antigua y que se ha perpetuado hasta la actualidad no sin atravesar dificultades. Elaborada desde el siglo XVIII, esta cerveza proviene de la ciudad de Goslar, cuyo nombre a su vez tiene su origen en el nombre del río que atraviesa la ciudad, el Gose, y que a su vez es quien cede su nombre a la cerveza. A mediados del siglo XIX este tipo de cerveza se hizo tremendamente popular en la ciudad de Leipzig, tanto que se unió de forma "indisoluble" a la célebre ciudad germana desde entonces, hasta tal punto que se llegó a abolir por completo la elaboración de Gose en la población que la vio nacer, así que Goslar, vio marchar irremediablemente a su cerveza autóctona hacia la próspera Leipzig. 
Originalmente la receta empleada para la elaboración de las Gose hablaba de una cerveza de fermentación espontánea, es decir, sin adición explícita de levadura, tal y como apunta un documento escrito de 1740. A finales del siglo XIX sin embargo, los productores de este tipo de cerveza comenzaron a cambiar la receta, pasando a emplear fermentación alta. Sin embargo a pesar del éxito del que gozaron las Gose en el siglo XIX, una vez entrado el siglo XX comenzó su paulatina decadencia hasta casi desaparecer. Hechos tan trágicos para la Historia como la II Guerra Mundial o la posterior Guerra Fría, con la división de Alemania, aceleraron esta decadencia hasta que en la década de los 60 se dejó de fabricar Gose oficialmente, aunque no clandestinamente, lo que provocó que se mantuviera el interés por esta cerveza en pequeños círculos. Así, en los años 80 apareció la figura de Lothar Goldhahn, quien puso todo su empeño en resucitar a las Gose, recurriendo en un comienzo a una fábrica berlinesa que elaboraba Berliner Weise, hasta que finalmente se volvió a fabricar Gose en Leipzig en 1985. Aunque las dificultades de la supervivencia del estilo no se acabaron aquí, ya que el propio Lothar sufrió hasta abrir su propia fábrica para verla después cerrar por falta de demanda, y tener que trasladarla al sur del país. 
Actualmente como decía al comienzo del post ( y no sólo en los últimos meses), sino viniendo de más atrás en el tiempo, las Gose están viviendo una segunda juventud, sin llegar sin duda a la relevancia y popularidad que alcanzaron en el siglo XIX. Algunas micros alemanas (Braustelle y Freigeist) y otras del exterior, especialmente de Estados Unidos (Westbrook, Dogfish Head, Cigar City...), son quienes se han encargado de ofrecer al mercado su particular interpretación de esta cerveza, aunque el más reputado fabricante especializado en Gose, sea la fábrica alemana Bayerischer Bahnhof de Leipzig.

Si nos ceñimos a las características intrínsecas del estilo nos encontramos con una cerveza turbia, de color ambarino de variada intensidad, elaborada generalmente empleando mitad malta de cebada y mitad de trigo. Sin duda la presencia de proteínas de trigo en la cerveza es especialmente elevada, por lo que la notable amplitud de la espuma en el servicio es una de sus señas de identidad, junto con la turbidez. En cuanto al sabor hay quien las sitúa cerca de las Berliner Weisse (consumiéndose también mezcladas con siropes de frutas), con las presencia de matices ácidos, debidos principalmente a la presencia de bacterias lácticas acompañando a la levadura durante la fermentación. Otros la sitúan cerca de las gueuze, y no sólo por los matices ácidos presentes en la cerveza, sino incluso por su similitud fonética en el nombre, siendo esto último mera coincidencia. Otras de las señas de identidad de esta cerveza es el gusto salado que se encuentra, sobre todo al final del trago, producto del tipo de agua usada en su elaboración. Adicionalmente también se añaden semillas de cilantro y por supuesto lúpulo, aunque en pequeñas cantidades, por lo que suele pasar casi desapercibido en la nariz y en el paladar.


El ejemplo comentado en la nota de cata de hoy, llamado Son of a Batch (de la que hay dos versiones), se lo debemos a la joven craft-brewery alemana The Monarchy de la ciudad de Colonia, pero elaborada en las instalaciones de la mencionada Braustelle.  La versión comentada es la etiquetada como Hickory Wood. Su hermana bautizada además como Apple Wood deberá esperar un poco más. Con un nombre que roza lo irreverente para algunos políglotas malpensados, nos encontramos frente a una cerveza que al margen de gustos personales, sin duda no deja indeferente, resultando del todo diferente para los paladares neófitos que no conocieran nada del estilo, como en el caso de un servidor. 



Nota de cata 

Graduación: 5,2º
Temperatura de servicio: 6ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de weizen o teku.
Aspecto: De color ámbar oscuro e intenso. Turbia, y con carbonatación claramente visible, se presenta servida en copa coronada por una capa de espuma muy generosa en amplitud, de color blanco, muy esponjosa y poro pequeño, con abundante e irregular rastro de encaje pegado al cristal.
Aroma: En nariz aparecen matices aromáticos que nos hace recordar a la sidra. Notas ácidas, fruta seca, y algo de levadura acompañan a suaves sensaciones olfativas maltosas, como un tímido punto de caramelo. Los lúpulos,  totalmente desaparecidos.
Sabor y textura: De cuerpo medio, sorprende la combinación de sabores procedentes de la malta, con notas ligeramente acarameladas, y algo de fruta como albaricoque o manzana, junto con notas a madera y otras opuestas y con creciente presencia en el trago, de perfil ácido, incluso agrio, con algunas reminiscencias a las lambic. El habitual toque salado del estilo, (aunque no por ello deja de sorprender) es claramente perceptible, sobre todo hacia el final, que junto con un punto especiado de cilantro, provoca un regusto seco y astringente.
Maridaje: Ensalada de garbanzos.
Nota




6 comentarios:

  1. Qué pequeño que es el mundo... jejeje! Casualidades de la vida justo anoche nos tomamos esta misma botella pensando en publicar esta nota de cata y la de su hermana "apple wood" la semana que viene, jejeje! Así que ya compararemos ;). Sin duda me pareció mucho más que curiosa, pero no me quiero adelantar... :P. Un saludo, felicidades por el post y muchas gracias por tus palabras sobre las entradas que dediqué a este estilo en su momento :D.

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    1. Y las casualidades no acaban aquí Pau... el último post que he publicado en el blog va dedicado a las Grodziskie polacas, de las que hace muy poquito hablaste en el tuyo. Lo dicho en otras ocasiones... los cerveceros mantenemos conexiones mentales telepáticas... jajaja! Estaré atento a tus impresiones sobre ambas referencias. Salu2!

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  2. YA TE DIRÉ QUE ME PARECEN, QUE ESTÁN EN BARBECHO, LA GOSER DE GUINEA PIGS ME PARECIÓ MUY CURIOSA Y REFRESCANTE EN BARRIL, EN BOTELLA ESPERO QUE NO PIERDA MATICES.
    UNA COSA, SI NORMALMENTE CUANDO TOMAS UNA CERVEZA TE PONEN UN APERITIVO SALADO, CON ESTAS ¿QUE TE PONEN? ¿CHUCHES? JAJAJA.
    ME HAS DEJADO LOCO CON LA ENSALADA DE GARBANZOS, NUNCA LA HE PROBADO REDIOS.
    UN SALUDO JABI

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. No me ha disgustado esta primera toma de contacto, pero tampoco creo que vayan las Gose a figurar entre mis cervezas preferidas. Si hablamos de alemanas, recientemente probé la kellerbier de Göller que es una auténtica maravilla. En cuanto al maridaje, no creo que las gominolas sean buen complemento, jajaja!, pero aunque las ensaladas de legumbre no son demasiado populares, la ensalada de garbanzos (fríos) absorbe por completo ese toque salino, y equilibra muy bien el paladar. Tienes que probarla. Salu2!

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  4. Un estilo muy curioso sin duda, confieso que yo no lo conocía hasta que los de Guinea Pigs! salieron con la idea. Desde entonces he probado la suya, la Goser El Cuiqueriano, y la Son of a Batch Hickory Wood que protagoniza el final del post. La Son of a Batch me sorprendió gratamente, no es que sea como para ser una cerveza de diario pero como curiosidad está bien, cerca de algunas lambic pero con ese toque salado característico. La Goser... bueno, digamos que era un estilo díficil, así que en cualquier caso tiene su mérito. Me queda en la nevera la Apple Wood, me apunto lo de ensalada de garbanzos para maridarla, que yo en verano soy de hacerme ensaladas de legumbres de vez en cuando y suena bien la combinación.

    ¡Un saludo!

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