martes, 12 de noviembre de 2013

Noviembre dulce...(1)



He querido encabezar el post parafraseando el título de la romántica película protagonizada por Keanu Reeves y la guapísima Charlize Theron, porque los cerveceros de la capital y también de la región centro de la Península estamos de enhorabuena, ya que la actividad cervecera desarrollada en las últimas semanas en la región y lo que queda aún por llegar no lo podíamos imaginar hace tan sólo poco más de 1 año. Son muchos los eventos que se han ido sucediendo casi de forma inabarcable durante el pasado mes de octubre, y la tendencia continua en este Noviembre dulce, que nos sonríe a todos los buenos aficionados a la cerveza. Entre estos eventos, he querido destacar un par de ellos, dirigidos en un principio a profesionales del sector, pero que encierran buenas noticias de cara a los cerveceros y consumidores en general. 
Por un lado hemos tenido una cata de presentación de cervezas artesanas francesas de la mano de la pequeña distribuidora "59, Las Cervezas del Norte" y por otro lado la presentación oficial de las cervezas Baladin en España con la presencia del genial Teo Musso, siendo Cervebel y Crusat quienes se encargarán de su distribución.


Las cervezas artesanas galas hacen su entrada en el mercado español...


Si echamos un vistazo a la situación actual en el mercado cervecero español, resulta llamativo comprobar que a pesar de tratarse de un país vecino, donde se producen algunas cervezas muy interesantes, como es Francia, sin embargo hasta el momento no han llegado hasta nuestras tiendas y cervecerías referencias destacables de este país, al margen de las más comerciales y sobradamente conocidas por todos, cuya calidad también resulta cuestionable en algunos casos. En esta situación es de agradecer la valentía que ha tenido un joven francés llamado Antony Plaquin afincado en España desde hace algún tiempo, y que ha querido crear su propia distribuidora de cervezas con el fin de traer hasta España las cervezas de las que él ha disfrutado durante tantos años en su tierra natal. El nombre de la distribuidora es "59, Las Cervezas del Norte", haciendo referencia a la división administrativa número 59 (de las 101 en las que se divide Francia) es decir, el distrito Nord, cuya capital es Lille, justo la región de la que es originario Antony.

Tras un reciente viaje por toda la región norte de Francia, Antony ha emprendido un proyecto en colaboración con los productores artesanos con los que ha contactado, con el fin de que sus productos puedan llegar hasta el consumidor español, dado que ahora en nuestro país está creciendo el interés por la cerveza artesana y de importación, y precisamente hay un "vacío" respecto a las cervezas artesanas francesas en la oferta disponible en nuestro país. Así ha querido organizar dos sesiones de cata de cervezas de su país seleccionadas por él mismo con el objeto de que los profesionales del sector (hostelería y comercio especializado) dieran su opinión respecto a los productos presentados.




La presentación de las cervezas se ha dividido en dos sesiones. La primera de ellas tuvo lugar justo hace una semana, el pasado 4 de Noviembre a las 20:00 en el Café Lola, un céntrico local de ocio de Madrid ubicado a medio camino entre Tribunal y Alonso Martínez, y a la cual tuve oportunidad de asistir. La segunda sesión tendrá lugar hoy en el mismo lugar y a la misma hora.

En la primera sesión se iban a degustar nada menos que 14 variedades diferentes de 6 diferentes brasseries del Norte de Francia, pero que finalmente se quedaron en 13 por un pequeño problema de logística. Antony realizó las presentaciones oportunas de cada una de las variedades catadas, proporcionando unas notas de información acerca de la brasserie y de la cerveza degustada en cada momento de la sesión. Pero los invitados no sólo íbamos a disfrutar, sino que también teníamos que trabajar un poco, rellenando un pequeño informe de cada cerveza degustada, concluyendo si, en opinión de cada invitado, la cerveza podía tener cabida y éxito en el mercado español actual.




La sesión se abrió con la Vivat Blonde, una cerveza por la que Antony mantiene un especial afecto, ya que la brasserie que la elabora (Brasserie Historique de l'Abbaye du Cateau) se encuentra enclavada en su pueblo natal. Se trata de una biere de garde con una graduación alcohólica de 6,5º. De color anaranjado, espuma blanquecina de escaso espesor y notas aromáticas a heno, tierra húmeda, levadura, y algún punto ácido complementario que hacía pensar en un uso de levaduras silvestres en la elaboración, ya que luego supimos que la fermentación tiene lugar en tanques abiertos. En boca es un tanto áspera, con notas maltosas, afrutadas (donde sobresale la manzana y limón) y especiadas (pimienta), desarrollando un final seco y astringente. No llegó a convencer mucho al respetable congregado. Particularmente en mi caso, sin parecerme una mala cerveza, tampoco era especialmente reseñable. 



Sin embargo la segunda de la noche iba a generar impresiones mucho más positivas. De la brasserie Au Baron, perteneciente a la familia Bailleaux desde la década de los 70 nos llegó nos llegó la Cuvée des Jonquilles, otra biere de garde, más purista y ortodoxa que la anterior. Con un 7% de alcohol, es una cerveza muy aromática y sabrosa. De color más pálido y algo menos turbia que la anterior cerveza, y abundante carbonatación desplegaba un rico espectro de matices aromáticos entre los que destacaban caramelo, plátano, confitura de naranja, azúcar quemado y levadura. En boca se encontraba muy bien equilibrada presentándose por momentos como una cerveza dulce y en otros como una cerveza más ácida, seca y astringente con algún punto terroso y un suave amargor final. De sabor profundamente agradable, con un gusto afrutado donde aparecían matices a peras, plátanos,  naranjas y frutas exóticas. Una cerveza sabrosa y fácil de beber muy ajustada al estilo, y que sin duda fue una de las triunfadoras de la noche.


Las biere de garde sin duda fueron las protagonistas de la sesión, ya que probablemente sea el estilo por excelencia de aquella región, y uno de los pocos estilos cerveceros que se pueden considerar autóctonos franceses. Así llegamos a la tercera cerveza de la sesión, la Bavaisienne Blonde de la cervecera Theillier con 7º de alcohol, lo que la situaba en la órbita de las dos anteriores. Aquí la opinión generalizada fue de que quizás la cerveza no hubiera llegado en las mejores condiciones, bien por el transporte o el almacenamiento previo, o quizás por alguna contaminación accidental. El caso es que los olores desagradables (matices intensos metálicos y algo ácidos) camuflados dentro del espectro aromático no la dejaban en buena situación, con lo cual la opinión tenía que se en consecuencia negativa. Y eso teniendo en cuenta que la puntuación de la cerveza en ratebeer era de 92/96. Una lástima la oportunidad perdida por parte de la brasserie, pero evidentemente una cerveza así no puede ser valorada en su justa medida. Y más lamentable resulta cuando conocemos la historia de que es una microcervecera que aún mantiene las calderas antiguas de cobre que se empleaban desde hace décadas, y que pertenece al último miembro de la dinastía Theillier que quiere continuar con el negocio, puesto que sus hijos optaron por otros caminos. Una tradición cervecera que se perderá seguramente en unos años. 



La cuarta embajadora gala que llegó hasta nuestras mesas fue la Blonde D'Esquelbecq, una cerveza catalogada como saison (aunque tengo mis discrepancias y reservas al respecto) con 6,5º, obra de la brasserie Thiriez, fundada en 1996 por Daniel Thiriez que pasó del mundo de la distribución alimentaria al de la producción de cerveza artesanal. De color anaranjado, y una espuma blanca, de aspecto cremoso,destacaba por su aroma dulzón y herbáceo, con notas de malta, levadura, miel, un ligero punto metálico y a plantas medicinales. En en el paladar aparecía algún nuevo matiz como naranja amarga, pero en general replicaba lo detectado en nariz. Su final era bastante seco, terroso y de larga duración. Tampoco formó parte de mi selección personal de la noche. Sin embargo, como dice el típico dicho castellano que "no hay quinto malo", en esta ocasión no hubo excepción, y la quinta cerveza de la noche fue una sorpresa agradable. 




La Bellerose Bière Blonde Extra, otra biere de garde de graduación similar con un 6,5%, elaborada por la Brasserie des Sources. Una cerveza que ya en su botella resultaba atractiva con una curiosa etiqueta donde aparecía dibujada una chica pin-up de los años 50, y que más de uno quiso llevarse a casa para su colección de etiquetas. Servida en copa aumentaba su atractivo con un color dorado intenso, y una abundante espuma algo jabonosa, pero con buen encaje a medida que menguaba. El olor, muy intenso estaba repleto de variados matices como ésteres de levadura con toques afrutados de cítricos y frutas exóticas, también jengibre (bastante evidente) y paja, especias y plantas silvestres. En boca destacaba su base maltosa con un marcado sabor de caramelo, levadura y el toque de jengibre y especias que acentuaba su astringencia final. Una cerveza bien hecha y que merecerá la pena tomar una vez que se concrete su llegada a tierras hispanas.




Acercándonos al ecuador llegamos hasta la sexta referencia, la Bracine Origine de la Brasserie du Pays Flamand, cuyo nombre nos hace pensar inevitablemente en sus vecinos belgas. Se trata de nuevo una vez más, de una biere de garde con un punto más de alcohol, alcanzando los 7,5º lo cuál resultó evidente a la hora de catarla. De tono similar a las anteriores, con un tono anaranjado, destacaban ella aromas a caramelo, toffee levadura, hierbas, un punto cítrico y alcohol, el cuál era mucho más evidente en boca dejando un final astringente y con ardor, tras una entrada dulce dominada por el caramelo, y algo de azúcar tostado y un punto de lúpulo con cítricos y flores. Ligeramente alcohólica en exceso, para mi gusto se acercaba al grupo de elegidas, a pesar de que sin embargo para muchos no mereció realmente la pena.



La siguiente, una vieja conocida para algunos fue la Jenlain Blonde de la cervecera Duyk fundada en 1922, entre la frontera de lo artesanal e industrial, la micro y la macro. Catalogada de nuevo como biere de garde, aunque para mi gusto diría que sería una blonde con 7,5 % de alcohol, predominaba de forma ostensible el aroma a levadura y pan, con un punto afrutado y perfil dulce. Su aroma agradable y bien armado, sin embargo desemboca en un paladar que decepciona, mostrándose como una cerveza dulzona, avainillada y caramelizada, un tanto descompensada y con la presencia de los mismos matices afrutados que en nariz. No desagrada pero termina empalagando por lo que resulta difícil pensar en beberse un tercio, y no digamos ya una botella de 75 cl..



A partir de la octava cerveza, con los paladares algo adormecidos y acostumbrados al mismo tipo de cerveza, cambiamos de tercio, y no sólo literalmente. Chistes fáciles al margen, pasamos a degustar otro tipo de cervezas que se encontraban categorizadas como IPAs, aunque muy lejos del concepto impuesto por las craft breweries norteamericanas, y que tan de moda se ha puesto en nuestro país. La primera de esta tanda de cervezas, la octava de la velada, fue la Anosteke Blonde de nuevo de la Brasserie du Pays Flamand, siendo la segunda de esta cervecera. Color melocotón, y con aromas maltosos a caramelo, galleta y frutas dulces como albaricoques y plátanos combinadas con un leve toque cítrico, resultaba ser una cerveza de entrada dulce en boca y final seco y levemente amargo, por lo que no recordaba como apuntaba a la idea que tenemos en mente de lo que debe ser una IPA fiel al estilo. Más bien, una pale ale belga correcta sin más. Una más que dejábamos en cuneta de nuestro particular tour, que no llegaba a alcanzar el nivel deseado. 




Pero pasamos a la novena cerveza, encontrándonos de nuevo, con una sorpresa agradable, una de las mejores cervezas de la noche que completaba el podium final, la Dalva de la brasserie Thiriez, que con sus 8,5º cautivó a los presentes, hasta el punto de que para muchos fue la mejor cerveza que probamos, aunque no es el caso de un servidor. Me gustó pero el primer puesto ya tenía nombre a mi juicio, tras la segunda cerveza catada. Eso sí, sus bondades no eran pocas, y su complejidad nada desdeñable, con matices propios de una Imperial IPA, con una base maltosa de caramelo y galleta, y un manto de pino y resinas (quizás también algo de pomelo) que reproducían en el paladar las sensaciones resinosas y amargas características de una IPA, complementadas con notas a plantas silvestres y especiadas. Con un final seco, amargo y terroso, de prolongada duración dejaba una sensación reconfortante en boca, que incitaba a seguir bebiendo. Una buena cerveza, pero no la mejor de las ofertadas, al menos en mi opinión. Tras esta pequeña explosión de sabor con mayor presencia de lúpulo y alcohol, pasamos a una cerveza que sin duda no encajó bien en el turno que se dispuso para ella.



La Etoile du Nord de nuevo de la brasserie Thiriez, y con tan sólo 5,5º de alcohol se quedó muy corta, resultando más plana e insípida por pura contraposición con la lista de cervezas acumuladas, y en especial con la precedente tan potente en sabor y alcohol. De tono ámbar, espuma duradera y con notas aromáticas a caramelo, la omnipresente levadura y ligeramente especiadas y florales. En boca no llegaba a cuajar, resultando anodina e insulsa, a pesar de poder detectar un fondo de caramelo y algunos matices cítricos. Probablemente hubiera tenido una mejor valoración de haber sido la primera de la lista. 




De algunas brasseries volvimos a repetir como por ejemplo la Duyk, de la que probamos la Jenlain Tenebreuse, una cerveza de maltas tostadas, que con su color marrón rojizo con brillos cobrizos, y sus notas de caramelo y uvas pasas fue la primera de las cervezas "oscuras" en contrapunto a las anteriores cervezas de tonos arananjados y ambarinos. Notas torrefactas, caramelizadas, sensación melosa y la habitual presencia de la levadura junto con algún otro matiz complementario a nueces. Mejor que su hermana la blonde, sin embargo adolecía de los mismos defectos, duzona, algo descompensada y falta de un poco de personalidad.



Cuando el cansancio hacía mella entre los participantes, y las campanadas de medianoche se perfilaban próximas en el horizonte, llegaron las últimas convidadas de la noche. De nuevo, una brune, con 8,5º de alcohol, la Anosteke Brune, la más oscura de todas las presentadas, y aquella en la que la malta torrefacta tuvo un mayor peso, por lo que su apariencia visual se situaba cercana al marrón oscuro, con una capa de espuma blanquecina, y donde sobresalían en nariz notas de café, y regaliz, mezcladas con malta caramelizada y en el paladar todas ellas eran complementadas con un toque de cacao al comienzo, que se iba trasladando de nuevo al terreno del café con el paso del tiempo, lo que se traducía en un final seco y amargo. En un comienzo cautivó, aunque las sensaciones dejadas con el paso de los minutos se iban diluyendo un tanto hasta dejar una opinión dividida entre partidarios y detractores.




La última fue otra biere de garde, la bautizada como Saison Saint Medard de la brasserie Au Baron, con una graduación alcohólica de 7º. Original saison de maltas tostadas, donde destacaban las notas de caramelo, levadura y especias, y al mismo tiempo se echaba de menos una mayor carbonatación para una cerveza del estilo.

Como se puede comprobar todo un auténtico tour de force en el que dimos buena cuenta de nada menos que 13 cervezas francesas, lo que provocó que se hiciese un poco cuesta arriba los últimos minutos de la sesión, ya que sobrepasamos la medianoche de un lunes, aunque gracias a las viandas como las estupendas tempuras y los picantes jalapeños que acompañaron durante la velada cada una de las cervezas y que fueron ofrecidas por el local, hicieron algo más fácil resistir hasta el final. El otro punto de apoyo fue la buena compañía ofrecida por José Luis de Oldenburg, Evert de El Cervecero, Raúl de Irreale, Juanma de La Buena Pinta, Guillermo de Beer Garden, Javi de La Tienda de la Cerveza, Álvaro de Labirratorium y Gonzalo de Humulus Lupulus al que he de agradecer las fotos que ilustran el post, y por supuesto Antony Plaquin, al que se le reconoce el empeño y el detalle de querer contar con nuestro criterio a la hora de seleccionar las cervezas del futuro portfolio que trabajará como distribuidor. Entre las cervezas ofrecidas, como he comentado, hubo algunas verdaderamente reseñables y seguramente tendrán buena acogida entre el público cervecero español, por lo que le auguro un buen futuro, deseándole toda la suerte del mundo en un momento tan complicado como en el que nos encontramos.

Mi podium particular fue por tanto:
1. Cuvée des Jonquilles
2. La Bellerose
3. Dalva

Otro par que fue destacable aunque no al nivel de las tres "medallistas": la Bracine Original y la Anosteke Brune.

Ayer lunes tuvo lugar la segunda sesión, de la que pronto habrá noticias, sabiendo cuáles son las cervezas que se añadirán a las elegidas durante la primera. En breve, en sus estanterías... vive La France!



9 comentarios:

  1. Vive la France :-). Recuerdo que mi experiencia con la Vivat Triple fue bastante buena (de hecho, salió bien parada en la reseña que le dediqué en la segunda convocatoria del #FFdA). Veo que el toque apimentado debe ser común en todas las Vivat; en su mayoría, cosas de la levadura, me imagino.

    Por lo demás, toma festival. Una manera dulce de empezar este noviembre :-). ¡Saludos JAB!

    ResponderEliminar
  2. La Vivat el caso es que no nos llegó a convencer a ninguno. El problema que tiene esa cerveza es que para el precio con el que llega no merece tanto la pena, al menos esa es mi opinión, pero que quede claro que no es "mala" cerveza, sino que no llega a despuntar ni a resultar verdaderamente interesante. Y sí, fue un auténtico festival... para un lunes además! Nos fuimos calentitos a casa ciertamente. Un abrazo Joan!

    ResponderEliminar
  3. Pasamos una buena noche, como comentas había algunas bastante reseñables, en el podio coincido contigo, esas tres son las que más me gustaron.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo pasamos bien, muy cierto. Compartimos mesa, y ya vimos que en las opiniones coincidíamos bastante, salvo Guillermo que era el que "iba más por libre", jejeje. Las tres mencionadas, e incluso alguna más, merecen la pena, y creo que si se decide por traerlas tendrán muy buena acogida si el precio es competitivo. Pronto saldremos de dudas. Salu2!

      Eliminar
  4. Y tan dulce... menuda suerte poder disfrutar de esa grandísima velada! Esperemos que se muevan esas cervezas y podamos verlas por toda la península ya que varias tienen una pinta estupenda.

    En cuanto a la Etoile du Nord, como le dije a Gonzalo, en su momento me gustó mucho y para nada la encontré plana de matices, al contrario, era una bomba de lúpulo (comparto con Gonzalo que quizás un tanto descompensada hacia el lúpulo). Quizás que la encontraras tan plana se deba a la ristra que llevábais acumulada...jejeje! Ya te digo, en nuestro caso fue una recomendación personal de Sven en el Drunk Monk y nos dejó muy gratamente sorprendidos. Habrá que repetir para confirmar, jejeje!

    Un abrazo, enhorabuena por el festín y por el detallado post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema principal a la hora de catar la Etoile de Nord, era el lugar donde iba colocada en la cata. Después de tanta "biere de garde" de entorno a 7º, teníamos la lengua y el paladar un tanto adormecidos. Te puedo confirmar que el lúpulo aunque algo perceptible no resultaba nada sobresaliente, por lo que intuía como comentaba en el post, que si hubiese sido la primera de la sesión, nuestra valoración hubiese sido diferente. Sin duda habrá que repetir para confirmar, tal y como sucede con Bavaisienne Blonde y su más que posible contaminación. Siendo una cerveza tan bien reputada y con una puntuación en ratebeer que la deja en muy buena posición, sin duda es una cerveza que hay que volver a probar. Por lo demás, espero encontrar pronto por tiendas y cervecerías las cervezas recomendadas y alguna que otra. Merece la pena que tengan cabida en el mercado. Un abrazo!

      Eliminar
  5. Eso eso a ver si se mueven esas cervecinas que los demás también queremos jeje.

    Vaya festines que os pegáis los madrileños y los catalanes madre mía (y eso que yo no me puedo quejar mucho...)

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  6. Será cuestión de un breve periodo de espera, y las comenzaremos a ver por aquí. En cuanto a los festines, llevamos una buena racha, no lo voy a negar. Salu2!

    ResponderEliminar
  7. AAAAAAY, NOVIEMBRE DULCE.....QUE RECUERDOS......VER AL INEXPRESIVO A LA PAR QUE TAQUILLERO KEANU REEVES ARRIMAR CEBOLLETA A MI MUSA CLANDESTINA.........MMMMMMMFFFFFF, TE DEJO QUE SE ME SUBE LA BILIRRUBINA JAJAJAJAJ.
    SALUDOS SUERTUDO!

    ResponderEliminar